MENSAJE DEL CARDENAL
CLAUDIO HUMMES, PREFECTO DE LA CONGREGACIÓN PARA EL CLERO
A los Catequistas
Queridos
Catequistas,
¡La paz del Señor
esté con ustedes!
En este primer
año de mi servicio al Santo Padre, Benedicto XVI, en la Congregación para el
Clero, a la cual está confiada también la catequesis, deseo hacerles llegar mi
saludo cordial y fraterno.
A Dios bueno y
grande en el amor, rico en misericordia, pido que los bendiga de modo muy
especial.
Lo hago en la
Fiesta de San Lucas evangelista, recordando su contribución fundante para el
anuncio universal de Jesucristo muerto y resucitado y de su Reino.
Deseo, antes que
nada, decirles mi admiración por vuestro servicio eclesial a menudo incansable
en la educación de la fe católica de muchos catecúmenos o de ya bautizados
confiados a ustedes.
Les aseguro mi
cariño como hermanos y hermanas queridos, comprometidos en la buena lucha por
la fe que les solicita a menudo sacrificios heroicos, a los que, sin embargo, ustedes
responden con alegría y perseverancia.
En la cotidiana
fidelidad a Dios y fidelidad al hombre, ustedes continúan a ser y a constituir
para vuestras comunidades parroquiales una verdadera riqueza. Ustedes son uno
de los signos más prometedores, con el cual el Señor no deja de confortarnos y
de sorprendernos.
Continúen a mostrar
pasión y voluntad en la adquisición sincera de aquella fisonomía propia de
maestros, educadores y testigos de la verdad para transmitirla integralmente y
fielmente al hombre de nuestro tiempo.
Sean capaces de fortalecer
vuestra fe, "siempre dispuestos a defenderse de cualquiera que les pida razón
de la esperanza que ustedes tienen" [1Pe 3,15], con la oración, con la
formación, con la caridad. Siempre sean alegres y diligentes para que, también a
través de vuestra obra, "Dios sea glorificado en todo por Jesucristo. A él
sea la gloria y el poder" [1 Pe 4,11].
Los exhorto a rezar
y a cultivar con confianza una relación de amor, de dedicación, de escucha y de
silencio con el Señor.
¡En un mundo a
menudo sin esperanza, víctima de la violencia y del egoísmo, que cada gesto,
cada sonrisa, cada palabra de ustedes sea un testimonio viviente que el Señor ha
vencido el pecado y la muerte y que el amor es posible!
Los exhorto a redescubrir
las raíces profundas de vuestro testimonio en el Bautismo y en la Confirmación.
A nutrir vuestro servicio de catequistas con el alimento de los fuertes: la Eucaristía.
A revelar el
rostro de Cristo a todos los que encuentren, en la gratuidad y en la fidelidad
de vuestro servicio.
Que el Espíritu
del Señor haga nueva vuestra vida y haga crecer la comunión entre ustedes.
“Que
el mundo actual — que busca a veces con angustia, a veces con esperanza — pueda así recibir la Buena Nueva, no a
través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino
a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han
recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo, y aceptan consagrar su
vida a la tarea de anunciar el Reino de Dios y de implantar la Iglesia en el
mundo”. (EN 80)
Invoco
sobre ustedes la Bendición que tanto amaba San Francisco de Asís:
"Que el Señor
te bendiga y te proteja.
Haga resplandecer
su rostro sobre ti y te done su misericordia.
Que el Señor dirija
su mirada sobre ti y te done su paz."
Y que la Virgen
María, Estrella de la evangelización, los conduzca y los asista y sea para ustedes
signo de segura esperanza.
Ciudad del Vaticano, 18 de
octubre de 2007
Fiesta de San Lucas evangelista
Claudio card. Hummes
Prefecto