Documentos de los Padres
Doctrina de los Padres
La Didaché o Ensenanza de los Doce Apostoles es uno de los escritos mas venerables que nos ha legado la antigüedad cristiana. Baste decir que su composición se data en torno al ano 70; casi contemporaneamente, por tanto, a algunos libros del Nuevo Testamento.
Aletea en su contenido la vida de la primitiva cristiandad. A través de formulaciones claras, asequibles tanto a mentes cultas como a inteligencias menos ilustradas, se enumeran normas morales, liturgicas y disciplinares que han de guiar la conducta, la oracion, la vida de los cristianos. Se trata de un documento catequético, breve, destinado probablemente a dar la primera instrucción a los neofitos o a los catecumenos.
Se desconoce el autor y el lugar de composición de la Didaché. Algunos estudiosos hablan mas bien de un compilador, que habria puesto por escrito algunas ensenanzas de la predicación apostolica. Se situa su redacción en suelo sirio o tal vez egipcio.
En este libro se distinguen cuatro partes. La primera, de contenido catequético-moral, esta basada en la ensenanza de los dos caminos que se le presentan al hombre: el que conduce a la vida y el que lleva a la muerte eterna. La segunda parte, de caracter liturgico, trata del modo de administrar el Bautismo-puerta de los demas sacramentos-, del ayuno y la oracion-muy practicados por los primeros cristianos-y de la celebración de la Eucaristia. La tercera parte trata de la disciplina de la comunidad cristiana y de algunas funciones eclesiasticas. Se explica también, sintéticamente, el modo de celebrar el dia del Señor (nuestro actual domingo), y se alude-entre otras-a dos costumbres que manifiestan la finura de caridad que practicaban nuestros primeros hermanos en la fe: la hospitalidad-con advertencias ante los abusos de quienes buscaban vivir a costa de los demas-y la corrección fraterna. La ultima sección comienza parafraseando la exhortación de Jesus a vivir vigilantes, a prepararse para la hora en la que el Señor viene. Esta parte acaba con una sintesis de las principales ensenanzas escatologicas pronunciadas por el Maestro.
Loarte
La Didakhe o Doctrina de los doce apostoles, a la que se hallaban referencias en los autores antiguos, se habia dado por perdida hasta que su texto fue hallado en un manuscrito de Constantinopla y publicado en 1883. Inmediatamente se suscitaron vivas polémicas acerca de su caracter y antigüedad. Frente a la opinion de los que pretendian que se trataba de una ficción arcaizante, tal vez de origen montanista, que no seria anterior a los ultimos anos del siglo II, parece haber ido ganando terreno recientemente la convicción de que se trata de una compilación de elementos muy antiguos, que en su mayor parte bien pueden remontarse al siglo I. El conjunto esta formado por varias instrucciones de tipo moral, liturgico y disciplinar, tal vez para uso de evangelizadores itinerantes. Su particular interés esta en que nos da a conocer las formas mas primitivas de catequesis moral, con reconocida influencia judia, y los elementos mas antiguos de la liturgia bautismal y eucaristica, asi como la organización eclesiastica en el momento en que, junto a los predicadores itinerantes y carismaticos, empieza a surgir una jerarquia estable y una organización en las Iglesias locales.
Josep Vives
1. Instrucción moral.
Hay dos caminos, el de la vida y el de la muerte, y grande es la diferencia que hay entre estos dos caminos. El camino de la vida es éste: "Amaras en primer lugar a Dios que te ha creado, y en segundo lugar a tu projimo como a ti mismo. Todo lo que no quieres que se haga contigo, no lo hagas tu a otro." Tal es la ensenanza de este discurso: "Bendecid a los que os maldicen y rogad por vuestros enemigos, y ayunad por los que os persiguen. Porque ¿qué gracia hay en que améis a los que os aman? ¿No hacen esto también los gentiles? Vosotros amad a los que os odian, y no tengais enemigo." Apartate de los deseos carnales. Si alguno te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele la izquierda, y seras perfecto. Si alguien te fuerza a ir con él durante una milla, acompanale dos. Si alguien te quita el manto, dale también la tunica. Si alguien te quita lo tuyo, no se lo reclames, pues tampoco puedes. A todo el que te pida, dale y no le reclames nada, pues el Padre quiere que se dé a todos de sus propios dones. Bienaventurado el que da conforme a este mandamiento, pues éste es inocente. ¡Ay del que recibe! Si recibe porque tiene necesidad, sera inocente; pero si recibe sin tener necesidad, tendra que dar cuenta de por qué recibio y para qué: puesto en prision, se le examinara sobre lo que hizo, y no saldra hasta que no devuelva el ultimo cuadrante.
LIMOSNA - DISCERNIR: También esta dicho acerca de esto: que tu limosna sude en tus manos hasta que sepas a quién das. Segundo mandamiento de la doctrina: No mataras, no adulteraras, no corromperas a los menores, no fornicaras, no robaras, no practicaras la magia o la hechiceria, no mataras el hijo en el seno materno, ni quitaras la vida al recién nacido. No codiciaras los bienes del projimo, no perjuraras, no daras falso testimonio. No calumniaras ni guardaras rencor. No seras doble de mente o de lengua, pues la doblez es lazo de muerte. Tu palabra no sera mentirosa ni vana, sino que la cumpliras por la obra. No seras avaro, ni rapaz, ni hipocrita, ni malvado, ni soberbio. No tramaras planes malvados contra tu projimo. No odiaras a hombre alguno, sino que a unos los convenceras, por otros rogaras, a otros los amaras mas que a tu propia alma... Sé manso, pues los mansos heredaran la tierra. Sé paciente, compasivo, sin malicia, tranquilo y bueno, temeroso en todo momento de las palabras que has oido. No te exaltaras, ni entregaras tu alma a la temeridad. No se junte tu alma con los soberbios, sino que andaras con los justos y humildes. Los sucesos que te sobrevengan los aceptaras como bienes, sabiendo que no sucede nada sino por disposición de Dios. Hijo mio, te acordaras de dia y de noche del que te habla la palabra de Dios, y le honraras como al Señor. Porque donde se anuncia la majestad del Señor, alli esta el Señor. Buscaras cada dia los rostros de los santos, para hallar descanso en sus palabras. No haras cisma, sino que pondras paz entre los que pelean. Juzgaras rectamente, y no haras distinción de personas para reprender las faltas. No andaras con alma dudosa de si sucedera o no sucedera: No seas de los que extienden la mano para recibir, pero la retiran para dar. Si adquieres algo por el trabajo de tus manos, da de ello como rescate de tus pecados. No vaciles en dar, ni murmuraras mientras das, pues has de saber quién es el buen recompensador de tu limosna. No rechazaras al necesitado, sino que tendras todas las cosas en comun con tu hermano, sin decir que nada es tuyo propio; pues si os son comunes los bienes inmortales, cuanto mas los mortales. Tu mano no se levantara de tu hijo o de tu hija, sino que les ensenaras desde su juventud el temor de Dios. No mandaras con aspereza a tu esclavo o a tu esclava que esperan en el mismo Dios que tu, no sea que dejen de temer a Dios que esta sobre unos y otros... Vosotros, los esclavos, someteos a vuestros senores como a imagen de Dios con reverencia y temor...
En la asamblea confesaras tus pecados, y no te acercaras a la oración con mala conciencia. Este es el camino de la vida (cap. 1-5).
2. El bautismo.
En lo que se refiere al bautismo, tenéis que bautizar asi: Habiendo dicho todas estas cosas, bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y el Espiritu Santo, en agua viva. Si no tienes agua viva, bautiza con otra agua. Si no puedes con agua fria, hazlo con caliente. Si no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo. Antes del Bautismo, ayunen el bautizante y el bautizando y algunos otros que puedan. Pero al bautizando le ordenaras que ayune uno o dos lias antes (cap. 7).
3. Ayuno y oracion.
No ayunaréis juntamente con los hipocritas (es decir, los judios), que ayunan el segundo y el quinto dia de la semana. Vosotros ayunaréis el dia cuarto y el de la preparacion. Tampoco hagais vuestra oración como los hipocritas, sino, como lo mando el Señor en el Evangelio, asi oraréis: Padre nuestro... Oraréis asi tres veces al dia (cap. 8).
4. Formulas para la cena eucaristica.
En lo que toca a la acción de gracias, la haréis de esta manera: Primero sobre el caliz: Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa vina de David tu siervo, la que nos diste a conocer a nosotros por medio de Jesus, tu siervo. A ti la gloria por los siglos.
Luego sobre el trozo (de pan): Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento, que nos diste a conocer por medio de Jesus tu siervo. A ti la gloria por los siglos. Como este fragmento estaba disperso sobre los montes, y reunido se hizo uno, asi sea reunida tu Iglesia de los confines de la tierra en tu reino. Porque tuya es la gloria y el poder, por Jesucristo, por los siglos.
Que nadie coma ni beba de vuestra comida de acción de gracias, sino los bautizados en el nombre del Señor, pues sobre esto dijo el Señor: No deis lo santo a los perros. Después de saciaros, daréis gracias asi: Te damos gracias, Padre santo, por tu santo nombre que hiciste morar en nuestros corazones, y por el conocimiento, la fe y la inmortalidad que nos has dado a conocer por medio de Jesus, tu siervo. A ti la gloria por los siglos.
Tu, Señor omnipotente, creaste todas las cosas por causa de tu nombre, y diste a los hombres alimento y bebida para su disfrute, para que te dieran gracias. Mas a nosotros nos hiciste el don de un alimento y una bebida espiritual y de la vida eterna por medio de tu siervo. Ante todo te damos gracias porque eres poderoso. A ti la gloria por los siglos.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para librarla de todo mal y hacerla perfecta en tu caridad, y congrégala desde los cuatro vientos, santificada, en tu reino que le has preparado. Porque tuyo es el poder y la gloria por los siglos.
Venga la gracia y pase este mundo. Hosanna al Dios de David. El que sea santo, que se acerque. El que no lo es, que se arrepienta. "Maran Atha" Amén.
A los profetas, dejadles dar gracias cuanto quieran (cap. 9 y 10).
5. Instrucción sobre los apostoles y profetas.
Al que viniendo a vosotros os ensenare todo lo dicho, aceptadle. Pero si el mismo maestro, extraviado, os ensena otra doctrina para vuestra disgregacion, no le prestéis oido; si, en cambio, os ensena para aumentar vuestra justicia y conocimiento del Señor, recibidle como al mismo Señor.
Con los apostoles y profetas, obrad de la siguiente manera, de acuerdo con la ensenanza evangélica: todo apostol que venga a vosotros, sea recibido como el Señor. No se detendra sino un solo dia, y, si fuere necesario, otro mas. Si se queda tres dias, es un falso profeta. Cuando el apostol se vaya no tome nada consigo si no es pan hasta su nuevo alojamiento. Si pide dinero, es un falso profeta.
PROFETA - FALSO: No pongais a prueba ni a examen ningun profeta que habla en espiritu. Porque todo pecado sera perdonado, pero este pecado no sera perdonado. Con todo, no todo el que habla en espiritu es profeta, sino el que tiene el modo de vida del Señor. En efecto, por el modo de vida se distinguira el verdadero profeta del falso. Todo profeta que manda poner una mesa en espiritu, no come de ella: de lo contrario, es un falso profeta. Todo profeta que predica la verdad, si no cumple lo que ensena es un falso profeta. Todo profeta probado como verdadero, que trabaja en el misterio de la Iglesia en el mundo, si no ensena a hacer lo que él hace, no lo juzgaréis, pues su juicio esta en Dios. Asi lo hicieron también los antiguos profetas. Pero al que dice en espiritu: Dame dinero, o cualquier otra cosa, no le prestéis oido. En cambio si dice que se dé a otros necesitados, nadie lo juzgue.
A todo el que viniere en nombre del Señor, recibidle. Luego examinandole le conoceréis por su derecha y por su izquierda, pues tenéis discernimiento. Al que pasa de camino le ayudaréis en cuanto podais: pero no se quedara con vosotros sino dos o tres dias, si fuere necesario. Si quiere quedarse entre vosotros, teniendo un oficio, que trabaje para su sustento. Si no tiene oficio, proveed segun prudencia, de modo que no viva entre vosotros cristiano alguno ocioso. Si no quiere aceptar esto, se trata de un traficante de Cristo: tened cuidado con tales gentes.
Todo auténtico profeta que quiera morar de asiento entre vosotros es digno de su sustento. Igualmente, todo auténtico maestro merece también, como el trabajador, su sustento. Por tanto, tomaras siempre las primicias de los frutos del lagar y de la era, de los bueyes y de las ovejas, y las daras como primicias a los profetas, pues ellos son vuestros sumos sacerdotes. Si no tenéis profeta, dadlo a los pobres. Si haces pan, toma las primicias y dalas conforme al mandato. Si abres una jarra de vino o de aceite, toma las primicias y dalas a los profetas. De tu dinero, de tu vestido y de todas tus posesiones, toma las primicias, segun te pareciere, y dalas conforme al mandato (cap. 11-13).
6. El dia del Señor.
EUCARISTIA - RINAS: En el dia del Señor reunios y partid el pan y haced la eucaristia, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro. Todo el que tenga disensión con su companero, no se junte con vosotros hasta que no se hayan reconciliado, para que no sea profanado vuestro sacrificio. Este es el sacrificio del que dijo el Señor: "En todo lugar y tiempo se me ofrece un sacrificio puro: porque yo soy el gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones" (Ml 1,11) (cap. 14).
7. Obispos y diaconos.
Elegios obispos y diaconos dignos del Señor. hombres mansos, no amantes del dinero, sinceros y probados; porque también ellos os sirven a vosotros en el ministerio de los profetas y maestros. No los despreciéis, ya que tienen entre vosotros el mismo honor que los profetas y maestros (cap. 15).
8. Escatologia.
PARUSIA - SIGNOS: Vigilad sobre vuestra vida. No se apaguen vuestras linternas, y no dejen de estar cenidos vuestros lomos, sino estad preparados, pues no sabéis la hora en que vendra nuestro Señor. Reunios con frecuencia, buscando lo que conviene a vuestras almas, pues de nada os servira todo el tiempo en que habéis creido. si no consumais vuestra perfección en el ultimo momento. En los ultimos dias se multiplicaran los falsos profetas y los corruptores, y las ovejas se convertiran en lobos, y el amor se convertira en odio. En efecto, al crecer la iniquidad, los hombres se odiaran entre si, y se perseguiran y se traicionaran: entonces aparecera el extraviador del mundo, como hijo de Dios, y hara senales y prodigios, y la tierra sera entregada en sus manos, y cometera iniquidades como no se han cometido desde siglos. Entonces la creación de los hombres entrara en la conflagración de la prueba, y muchos se escandalizaran y pereceran. Pero los que perseveren en su fe seran salvados por el mismo que habia sido maldecido. Entonces apareceran las senales auténticas: en primer lugar el signo de la abertura del cielo, luego el del sonido de trompeta, en tercer. lugar, la resurrección de los muertos, no de todos los hombres, sino, como esta dicho: "Vendra el Señor y todos los santos con él" (Zac 14, 5). Entonces el mundo vera al Señor viniendo sobre las nubes del cielo (cap.16).
Un sacrificio puro
(Didaché o Ensenanza de los Doce Apostoles, cap. IX y X)
En cuanto a la Eucaristia, dad gracias asi. En primer lugar, sobre el caliz: "Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa vid de David, tu siervo, que nos diste a conocer por Jesus, tu siervo. A Ti gloria por los siglos".
Luego, sobre el fragmento de pan: "Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento que nos diste a conocer por medio de Jesus, tu siervo. A Ti la gloria por los siglos".
"Asi como este trozo estaba disperso por los montes y reunido se ha hecho uno, asi también reune a tu Iglesia de los confines de la tierra en tu reino. Porque tuya es la gloria y el poder por los siglos por medio de Jesucristo".
Nadie coma ni beba de vuestra Eucaristia a no ser los bautizados en el nombre del Señor, pues acerca de esto también dijo el Señor: No deis lo santo a los perros.
Después de haberos saciado, dad gracias de esta manera:
"Te damos gracias, Padre Santo, por tu Nombre Santo que has hecho habitar en nuestros corazones, asi como por el conocimiento, la fe y la inmortalidad que nos has dado a conocer por Jesus tu siervo. A Ti la gloria por los siglos".
"Tu, Señor omnipotente, has creado el universo a causa de tu Nombre, has dado a los hombres alimento y bebida para su disfrute, a fin de que te den gracias y,
Papias fue obispo de Hierapolis de Frigia, en Asia Menor. Segun Ireneo habria sido oyente del apostol san Juan, y era amigo de Policarpo de Esmirna. Escribio hacia el ano 130 cinco libros de Explicaciones de los dichos del Señor, que suelen considerarse como la primera obra de exégesis de los Evangelios. No conocemos de ella mas que algunas citas y alusiones que se hallan en la Historia Eclesiastica, de Eusebio de Cesarea. Segun éste, Papias habria profesado el milenarismo, siendo el responsable de que posteriormente otros varones eclesiasticos adoptaran esta doctrina, apoyados en la antigüedad de Papias. Asimismo se deberian a él "ciertas extranas parabolas y ensenanzas del Salvador, que tienen visos de fabula". Sin embargo son de especial interés las noticias contenidas en los pasajes de Papias citados por Eusebio, acerca de la primitiva tradición apostolica y la composición de los Evangelios.
Josep Vives
No dudaré en ofrecerte, juntamente con mi propia interpretacion, todo lo que en otro tiempo aprendi muy bien de los ancianos y dejé bien grabado en mi memoria. Porque yo no me complacia, como hacen muchos, con los que hablan mucho, sino con los que ensenaban la verdad; ni con los que se remiten a mandamientos extranos, sino en los que se atienen a los que fueron dados por el Señor a nuestra fe y proceden de la verdad misma. Si alguna vez venia a nosotros alguno de los que habian seguido a los ancianos, yo le preguntaba acerca de lo que ellos solian decir: qué habian dicho Andrés, Pedro, Felipe, Tomas, Santiago, Juan, Mateo o cualquier otro de los discipulos del Señor, o qué es lo que dicen Aristion y Juan el presbitero, discipulos del Señor. Porque pensaba yo que no sacaria tanto provecho de los libros escritos, cuanto de la palabra viva y permanente...
Marcos fue intérprete de Pedro, y escribio con fidelidad, aunque desordenadamente, lo que solia interpretar, que eran los dichos y los hechos del Señor. l mismo no habia oido al Señor ni habia sido su discipulo, sino que mas adelante, como dije, habia sido discipulo de Pedro; quien daba sus instrucciones segun las necesidades, pero sin pretensión de componer un conjunto ordenado de las sentencias del Señor. Asi pues, no hay que achacarlo a culpa de Marcos si puso asi las cosas por escrito, tal como las recordaba: todo su cuidado estuvo en una sola cosa, en no omitir nada de lo que habia oido y en no poner falsedad alguna acerca de ello...
En cuanto a Mateo, ordeno en lengua hebrea las sentencias del Señor, y cada uno las interpreto luego segun su capacidad... (1)
(1). EUSEBIO, Hist. Ecles., III, 39, 3ss.
Los primeros sucesores de San Pedro en la sede de Roma fueron, segun testimonia la Tradicion, Lino (hasta el ano 80) y Anacleto, también llamado Cleto (80-92) "Después de ellos, cuenta San Ireneo, en tercer lugar desde los Apostoles, accedio al episcopado Clemente, que no solo vio a los propios Apostoles, sino que con ellos converso y pudo valorar detenidamente tanto la predicación como la tradición apostolica". Fue San Clemente, por tanto, el cuarto de los Papas. Como parece querer indicar San Ireneo, este santo Vicario de Cristo fue un eslabon muy importante en la cadena de la continuidad, por su conocimiento y por su fidelidad a la doctrina recibida de los Apostoles. Nada dicen los mas antiguos escritores eclesiasticos sobre su muerte, aunque el Martyrium Sancti Clementis, redactado entre los siglos IV y VI, refiere que murio martir en el Mar Negro, entre los anos 99 y 101. Poco antes debio de redactar su Carta a los Corintios, que es uno de los escritos mejor testimoniados en la antigüedad cristiana, pues fue muy célebre y citado en los primeros siglos.
El motivo fue una disputa surgida entre los fieles de Corinto, en la que se llego incluso a deponer a varios presbiteros. La carta pretende llamar a la paz a los cristianos de Corinto; y quiere inducir a la penitencia y al arrepentimiento de aquellos desconsiderados que injustamente se habian rebelado contra la legitima autoridad, fundada sobre la tradición de los Apostoles. Ademas, constituye un documento de capital importancia para el conocimiento de la Teologia y de la Liturgia romana.
Grave debia de ser la situación creada en aquella antigua iglesia a la que San Pablo dedico sus mayores cuidados y reprensiones paternales con motivo de otros desordenes, que anos después parecian volver a reproducirse. El tono de la carta combina la dulzura y energia de un padre; pero es preciso subrayar que San Clemente no escribe como si fuera una voz autorizada cualquiera, sino como quien es consciente de tener una especial responsabilidad en la Iglesia. Incluso comienza disculpandose por no haber intervenido con la prontitud debida, a causa de "las repentinas y sucesivas desgracias y contratiempos" que habian afectado a la Iglesia de Roma: muy probablemente se refiere a la cruel persecución de Domiciano. Se trata de un testimonio antiquisimo sobre la primacia de Roma como Cabeza de la Iglesia universal. (J.A.Loarte).
Segun la tradicion, san Clemente fue el tercer sucesor de san Pedro en Roma, después de Lino y Cleto. Ocupo la sede romana en los ultimos anos del siglo primero. De él se conserva una carta a la Iglesia de Corinto, en la que exhorta a aquella comunidad, amenazada de graves disensiones internas, a mantenerse en la unidad y la caridad. Nos han llegado, además, bajo el nombre de Clemente otros escritos: una segunda carta a los Corintios, dos cartas a las Virgenes, y diversos escritos homiléticos y narrativos (Homilias y Recognitiones clementinas), que pretenden presentar la predicación y las andanzas de Clemente. Pero todos estos escritos, de caracter y valor muy desigual, no pueden considerarse como auténticos y pertenecen a diversas épocas posteriores.
La primera carta a los Corintios es de gran interés como documento que nos permite conocer directamente la Iglesia romana primitiva. Vemos como la Iglesia aparece como modelada todavia en buena parte sobre la sinagoga de la diaspora y sobre las instituciones del Antiguo Testamento, que constituye todavia la base ideologica de aquellos cristianos recién convertidos del judaismo. En cambio, los escritos del Nuevo Testamento no parecen haber adquirido aun el caracter de autoridad primaria y definitiva. Se afirma ya por primera vez el principio de la sucesión apostolica como garantia de fidelidad a la doctrina de Cristo.
Se proclama el principio paulino de la salvación por la fe y no por los méritos propios, pero al mismo tiempo se insiste en la necesidad de practicar obras de santidad y de obedecer a los mandamientos de Dios, con formulas de corte veterotestamentario. Los capitulos finales reproducen las formas de oración que se usaban en aquellas comunidades, sin duda calcadas en buena parte sobre las que se usaban en la sinagoga. Es curiosa la oración por los gobernantes. (J. VIVES)
San Clemente Romano
1- 1. A causa de las inesperadas y sucesivas calamidades que nos han sobrevenido... hemos tardado algo en prestar atención al asunto discutido entre vosotros, esa sedición extrana e impropia de los elegidos de Dios, detestable y sacrilega, que unos cuantos sujetos audaces y arrogantes, han encendido hasta tal punto de insensatez, que vuestro nombre honorable y celebradisimo, digno del amor de todos los hombres, ha venido a ser objeto de grave ultraje...
3 - 2-3. Surgieron la emulación y la envidia, la contienda y la sedicion... se levantaron los sin honor contra los honorables, los sin gloria contra los dignos de gloria, los insensatos contra los sensatos, los jovenes contra los ancianos..
44 - 3-6. A hombres establecidos por los apostoles o por otros preclaros varones con la aprobación de la Iglesia entera, hombres que han servido irreprochablemente al rebano de Cristo con espiritu de humildad, pacifica y desinteresadamente, que han dado buena cuenta de si durante mucho tiempo a los ojos de todos; a tales hombres, decimos, no creemos que se pueda excluir en justicia de su ministerio. Cometemos un pecado no pequeno si destituimos de su puesto a obispos que de manera religiosa e intachable solian ofrecer los dones. Felices aquellos ancianos que ya nos han precedido en el viaje a la eternidad, que tuvieron un fin fructuoso y cumplido, pues no tienen que temer ya que nadie los eche del lugar que ocupaban. Decimos esto porque vemos que vosotros habéis depuesto de su ministerio a algunos que lo ejercian perfectamente con conducta irreprochable y honorable...
14 - 2-4. No sera un dano cualquiera, sino mas bien un grave peligro el que sufriremos si temerariamente nos entregamos a los designios de esos hombres que solo buscan disputas y sediciones, con la voluntad de apartarnos del bien. Tratémonos mutuamente con bondad, segun las entranas de benevolencia y de suavidad de aquel que nos creo, pues esta escrito: "Los benévolos habitaran la tierra, y los que no conocen el mal seran dejados sobre ella, mientras que los inicuos seran exterminados de ella" (Pr 2,21 Sal Pr 36,9 Pr 36,38)...
46 - 5-9. ¿A qué vienen entre vosotros contiendas y rinas, partidos, escisiones y luchas? ¿Acaso no tenemos un solo Dios, un solo Cristo y un solo Espiritu de gracia, el que ha sido derramado sobre nosotros, asi como también una misma vocación en Cristo? ¿Por qué desgarramos y descoyuntamos los miembros de Cristo, y nos ponemos en guerra civil dentro de nuestro propio cuerpo, llegando a tal insensatez que olvidamos que somos unos miembros de los otros?... Vuestra división extravio a muchos, desalento a muchos, hizo vacilar a muchos y nos lleno de tristeza a todos nosotros. Y, con todo, vuestra división continua...
47 - 6-7. Cosa vergonzosa es, carisimos, en extremo vergonzosa e indigna de vuestra profesión cristiana, que tenga que oirse que la firmisima y antigua Iglesia de Corinto esta en rebelion contra sus ancianos por culpa de una o dos personas. Es ésta una noticia que no solo ha llegado hasta nosotros, sino también hasta los que no sienten como nosotros, de suerte que el nombre del Señor es blasfemado a causa de vuestra insensatez, mientras vosotros os ponéis en grave peligro.
48 - 5-6 Enhorabuena que uno tenga el carisma de fe, que otro sea capaz de explicar con conocimiento, que otro tenga la sabiduria del discernimiento en las palabras y otro sea puro en sus obras. Pero cuanto mejor se crea cada uno, tanto mas debe humillarse y buscar, no su propio interés, sino el de la comunidad.
42 - 1-4. Los apostoles nos evangelizaron de parte del Señor Jesucristo y Jesucristo fue enviado de parte de Dios. Asi pues, Cristo viene de Dios, y los apostoles de Cristo. Una y otra cosa se hizo ordenadamente por designio de Dios. Los apostoles, después de haber sido plenamente instruidos, con la seguridad que les daba la resurrección de nuestro Señor Jesucristo y creyendo en la palabra de Dios, salieron, llenos de la certidumbre que les infundio el Espiritu Santo, a dar la alegre noticia de que el reino de Dios estaba para llegar. Y asi, segun que pregonaban por lugares y ciudades la buena nueva y bautizaban a los que aceptaban el designio de Dios, iban estableciendo a los que eran como primeros frutos de ellos, una vez probados en el Espiritu, como obispos y diaconos de los que habian de creer. Y esto no era cosa nueva, pues ya desde mucho tiempo atras se habia escrito acerca de los obispos y diaconos. En efecto, la Escritura dice en cierto lugar: "estableceré a sus obispos (episkopoi) en justicia, y a sus diaconos (diakonoi) en la fe" (Is 60,17) s.
43 - 1-44, 2.¿Qué tiene de extrano que aquellas a quienes se les confio esta obra (es decir, los apostoles) establecieran obispos y diaconos? El bienaventurado Moisés, "siervo fiel en todo lo referente a su casa", consigno en los libros sagrados todo cuanto le era ordenado... Pues bien: cuando estallo la envidia acerca del sacerdocio, y disputaban las tribus acerca de cual de ellas tenia que engalanarse con este nombre glorioso, mando a los doce cabezas de tribu que le trajesen sendas varas... (cf. Num 17). Y a la manana siguiente hallase que la vara de Aaron no solo habia retonado, sino que hasta llevaba fruto... Moisés obro asi para que no se produjese desorden en Israel, y el nombre del unico y verdadero Señor fuese glorificado... Y también nuestros apostoles tuvieron conocimiento, por medio de nuestro Señor Jesucristo, de que habria disputas sobre este nombre y dignidad del episcopado, y por eso, con perfecto conocimiento de lo que iba a suceder, establecieron a los hombres que hemos dicho, y además proveyeron que, cuando éstos murieran, les sucedieran en el ministerio otros hombres aprobados...
40- 42, 4. Deber nuestro es hacer ordenadamente cuanto el Señor ordeno que hiciéramos, en los tiempos ordenados. Porque él ordeno que las ofrendas y ministerios se hicieran perfectamente, no al acaso y sin orden alguno, sino en determinados tiempos y de manera oportuna. El determino en qué lugares y por qué ministros habian de ser ejecutados, segun su soberana voluntad, a fin de que, haciéndose todo santamente, sea con benevolencia aceptado por su voluntad. Por tanto, los que hacen sus ofrendas en los tiempos ordenados son aceptados y bienaventurados, y siguiendo las ordenaciones del Señor no cometen pecado. Porque el sumo sacerdote tiene sus peculiares funciones asignadas a él; los levitas tienen encomendados sus propios servicios, mientras que el simple laico (Iaikos anthropos) esta sometido a los preceptos del laico. Hermanos, procuremos agradar a Dios, cada uno en su propio puesto, manteniéndonos en buena conciencia, sin traspasar las normas establecidas de su liturgia, con toda reverencia. Porque no en todas partes se ofrecen sacrificios perpetuos, votivos o propiciatorios por los pecados, sino solo en Jerusalén, y aun alli, tampoco se ofrecen en cualquier parte, sino en el santuario y junto al altar, una vez que la victima ha sido examinada en sus tachas por el sumo sacerdote y los ministros mencionados. Los que hacen algo contrario a la voluntad de Dios, tienen senalada pena de muerte. Considerad, pues, hermanos, que cuanto mayor es el conocimiento que el Señor se ha dignado concedernos, tanto mayor es el peligro a que estamos expuestos...
San Clemente Romano
20, 1-22. Enderecemos nuestros pasos hacia la meta de paz que nos fue senalada desde el principio, teniendo fijos los ojos en el Padre y Creador de todo el universo y adhiriéndonos a los magnificos y sobreabundantes dones y beneficios de su paz. Contemplémosle con nuestra mente y miremos con los ojos del alma su magnanimo designio, considerando cuan benévolo se muestra para con toda su creacion. Los cielos, movidos bajo su control, le estan sometidos en paz. El dia y la noche van siguiendo el curso que él les ha senalado sin que mutuamente se interfieran. El sol, la luna y los coros de los astros giran segun el orden que él les ha establecido, en armonia y sin transgresión de ninguna clase, por las orbitas que les han sido impuestas. La tierra germina segun la voluntad de él a sus debidos tiempos y produce abundantisimo sustento a los hombres y a todos los animales que viven sobre ella, sin que jamas se rebele ni cambie nada de lo que él ha establecido. Los abismos insondables y los inasequibles lugares inferiores de la tierra se mantienen dentro de las mismas ordenaciones. El lecho del inmenso mar, constituido por obra suya para contener las aguas no traspasa las compuertas establecidas, sino que se mantiene tal como él le ordeno... El océano al que no pueden llegar los hombres, y los mundos que hay mas alla de él, estan rugidos por las mismas disposiciones del Señor. Las estaciones, la primavera, el verano, el otono y el invierno se suceden pacificamente unas a otras. Los escuadrones de los vientos cumplen sin fallar, a sus tiempos debidos, su servicio. Las fuentes perennes, creadas para nuestro goce y salud, ofrecen sin interrupción sus pechos para la vida de los hombres. Y hasta los mas pequenos de los animales forman sus sociedades en concordia y paz. Todas estas cosas, el artifice y Señor de todo ordeno que se mantuvieran en paz y concordia, derramando sus beneficios sobre el universo, y de manera particularmente generosa sobre nosotros, los que nos hemos acogido a sus misericordias por medio de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la gloria y la grandeza por los siglos de los siglos. Amén. Estad alerta, carisimos, no sea que sus beneficios, tan numerosos. se conviertan para nosotros en motivo de juicio si no vivimos de manera digna de él, haciendo lo que es bueno y agradable en su presencia con toda concordia.
36, 1-2. Este es el camino en el que hemos hallado nuestra salvacion. Jesucristo, el sumo sacerdote de nuestras ofrendas, el protector y ayudador de nuestra debilidad. A través de él fijamos nuestra mirada en las alturas del cielo. A través de él contemplamos, como en un espejo, la faz inmaculada y soberana de Dios. Por él nos fueron abiertos los ojos de nuestro corazon. Por él nuestra mente, antes ignorante y llena de tinieblas, ha renacido a la luz. Por él quiso el Señor que gustasemos el conocimiento de la inmortalidad...
49, 6. Por su caridad nos acogio el Señor a nosotros. En efecto, por la caridad que nos tuvo, nuestro Señor Jesucristo dio su sangre por nosotros segun el designio de Dios, dio su carne por nuestra carne, y su vida por nuestras vidas. Ya véis, hermanos, qué cosa tan grande y tan admirable es la caridad, y como es imposible declarar su perfeccion...
7, 2-4. Tengamos los ojos fijos en la sangre de Cristo, y consideremos cuan preciosa es a los ojos de Dios, Padre suyo, hasta el punto de que, derramada por nuestra salvacion, merecio la gracia del arrepentimiento.
12, 7. Por su fe y hospitalidad se salvo Rahab la ramera. Le dijeron que pusiera en su casa una senal, colgando un pano rojo: con ello quedaba indicado que por la sangre del Señor encontrarian redención todos los que creen y esperan en Dios.
16, 1-17. A los humildes pertenece Cristo, no a los que se muestran arrogantes sobre su rebano. El cetro de la majestad de Dios, el Señor, Jesucristo, no vino al mundo con aparato de arrogancia ni de soberbia, aunque hubiera podido hacerlo, sino en espiritu de humildad, tal como lo habia dicho de él el Espiritu Santo: "Señor, ¿quién lo creera cuando lo oiga de nosotros?... No tiene figura ni gloria, le vimos sin belleza ni hermosura, su aspecto era despreciable, mas feo que el aspecto de los hombres .." (sigue la cita de Is 53, 1-12, y Sal 21, 5-8). Considerad, hermanos, el modelo que se nos propone: porque si el Señor se humillo hasta este extremo, ¿qué tendremos que hacer nosotros, que nos hemos sometido al yugo de su gracia?
31-34. ¿Por qué fue bendecido nuestro padre Abraham? ¿No lo fue por haber practicado la justicia y la verdad por medio de la fe? Isaac, conociendo con certeza lo por venir, se dejo llevar de buena gana como victima de sacrificio. Jacob emigro con humildad de su tierra a causa de su hermano, y marcho a casa de Laban y le sirvio, y le fue concedido el cetro de las doce tribus de Israel... En suma, todos fueron glorificados y engrandecidos, no por méritos propios. ni por sus obras o por la justicia que practicaron, sino por la voluntad de Dios. Por tanto, tampoco nosotros, que fuimos por su voluntad llamados en Jesucristo, nos justificamos por nuestros propios méritos, ni por nuestra sabiduria, inteligencia y piedad, o por las obras que hacemos en santidad de corazon, sino por la fe, por la que el Dios que todo lo puede justifico a todos desde el principio... Si esto es asi, ¿qué hemos de hacer, hermanos? ¿Vamos a mostrarnos negligentes en las buenas obras y podemos descuidar la caridad? No permita Dios que esto suceda, al menos en nosotros. Al contrario, apresurémonos a cumplir todo género de obras buenas, con esfuerzo y animo generoso. El mismo artifice y Señor de todas las cosas se regocija y se complace en sus obras... Teniéndole a él como modelo, adhiramonos sin reticencias a su voluntad y hagamos la obra de la justicia con todas nuestras fuerzas. El buen trabajador toma con libertad el pan de su trabajo, pero el perezoso y holgazan no se atreve a mirar a la cara de su amo. Por tanto, hemos de ser prontos y diligentes en las buenas obras, ya que de él nos viene todo. El nos lo ha prevenido: "He aqui el Señor, y su recompensa delante de su cara, para dar a cada uno segun su trabajo" (Is 40, 10, etc.). Con ello nos exhorta a que pongamos en él nuestra fe con todo nuestro corazon, y a que no seamos perezosos ni negligentes en ningun género de obras buenas...
30, 1-6. Siendo una porción santa, practiquemos todo lo que es santificador: huyamos de toda calumnia, de todo abrazo torpe o impuro, de embriagueces y revueltas, de la detestable codicia, del abominable adulterio, de la odiosa soberbia... Vivamos unidos a aquellos que han recibido como don la gracia de Dios, revistamonos de concordia, manteniéndonos en el espiritu de humildad y continencia, absolutamente alejados de toda murmuración y calumnia, justificados por nuestras obras, y no por nuestras palabras... Nuestra alabanza ha de venir de Dios, y no de nosotros mismos, pues Dios detesta al que se alaba a si mismo..
23-27. El que es en todo misericordioso y padre benéfico, tiene entranas de compasión para con todos los que le temen, y benigna y amorosamente reparte sus gracias entre los que se acercan a él con mente sencilla. Por tanto, no dudemos, ni vacile nuestra alma acerca de sus dones sobreabundantes y gloriosos. Lejos de nosotros aquello que dice la Escritura (pasaje desconocido): "Desgraciados los de alma vacilante, es decir, los que dudan en su alma diciendo: eso ya lo oimos en tiempo de nuestros padres, y he aqui que hemos llegado a viejos y nada semejante se ha cumplido." ¡Insensatos! Comparaos con un arbol, por ejemplo, la vid. Primero caen sus hojas, luego brota un tallo, luego nace la hoja, luego la flor, después un fruto agraz, y finalmente madura la uva. Considerad como en un breve periodo de tiempo llega a madurez el fruto de ese arbol. A la verdad, pronto y de manera inesperada se cumplira también su designio, tal como lo atestigua también la Escritura que dice: "Pronto vendra y no tardara: inesperadamente vendra el Señor a su templo, y el Santo que estais esperando" (Is 14,1, Mal 3, 1). Reflexionemos, carisimos, en la manera como el Señor nos declara la resurrección futura, de la que hizo primicias al Señor Jesucristo resucitandole de entre los muertos.
Observemos, amados, la resurrección que se da en la sucesión del tiempo. El dia y la noche nos muestran la resurreccion: muere la noche, resucita el dia; el dia se va, viene la noche. Tomemos el ejemplo de los frutos: ¿Como y en qué forma se hace la sementera? Sale el sembrador y lanza a la tierra cada una de las semillas, las cuales cayendo sobre la tierra secas y desnudas empiezan a descomponerse; y una vez descompuestas, la magnanimidad de la providencia del Señor las hace resucitar, de suerte que cada una se multiplica en muchas, dando asi fruto... Asi pues, ¿vamos a tener por cosa extraordinaria y maravillosa que el artifice del universo resucite a los que le sirvieron santamente y con la confianza de una fe auténtica...? Apoyados, pues, en esta esperanza, adhiéranse nuestras almas a aquel que es fiel en sus promesas y justo en sus juicios. El que nos mando no mentir, mucho menos sera él mismo mentiroso, ya que nada hay imposible para Dios excepto la misma mentira. Reavivemos en nosotros la fe en él, y pensemos que todo esta cerca de él... Todo lo hara cuando quiera y como quiera, y no hay peligro de que deje de cumplirse nada de lo que él tiene decretado...
5-6. Por emulación y envidia fueron perseguidos los que eran maximas y justisimas columnas de la Iglesia, los cuales lucharon hasta la muerte. Pongamos ante nuestros ojos a los santos apostoles: Pedro, por emulación inicua, hubo de soportar no uno ni dos, sino muchos trabajos, y dando asi su testimonio, paso al lugar de la gloria que le era debido. Por emulación y envidia dio Pablo muestra del trofeo de su paciencia: por seis veces fue cargado de cadenas, fue desterrado, fue apedreado, y habiendo predicado en oriente y en occidente, alcanzo la noble gloria que correspondia a su fe: habiendo ensenado la justicia a todo el mundo, y habiendo llegado hasta el confin de occidente, y habiendo dado su testimonio ante los gobernantes, salio asi de este mundo y fue recibido en el lugar santo, hecho ejemplo extraordinario de paciencia. A estos hombres que vivieron en santidad, se agrego un gran numero de elegidos, los cuales, después de sufrir muchos ultrajes y tormentos a causa de la envidia, se convirtieron entre nosotros en el mas bello ejemplo.
59, 2-4. Pediremos con instante suplica, haciendo nuestra oracion, que el artifice de todas las cosas guarde integro en todo el mundo el numero contado de sus elegidos, por medio de su amado Hijo Jesucristo.
Por él nos llamo de las tinieblas a la luz,
de la ignorancia al conocimiento de la gloria de su nombre,
a esperar en tu nombre, principio de toda creatura,
abriendo los ojos de nuestros corazones para conocerte a ti
el unico altisimo en las alturas,
el Santo que tiene su descanso entre los santos;
el que humilla la altivez de los soberbios,
el que deshace los pensamientos de las naciones,
el que levanta a los humildes y abate a los que se enaltecen,
el que enriquece y empobrece,
el que mata y el que da la vida,
el unico bienhechor de los espiritus y Dios de toda carne.
Tu penetras los abismos
y contemplas las obras de los hombres,
auxilio de los que estan en peligro
y salvador de los desesperados,
creador y protector de todo espiritu.
Tu multiplicas las naciones sobre la tierra,
y has escogido entre todas a los que te aman
por medio de Jesucristo tu Hijo amado,
por el cual nos has ensenado,
nos has santificado, nos has honrado.
Te rogamos, Señor, que seas nuestro auxilio
y nuestro protector.
Salvanos en la tribulacion, levanta a los caidos,
muéstrate a los necesitados, sana a los enfermos,
vuelve a los extraviados de tu pueblo,
sacia a los hambrientos, da libertad a nuestros cautivos,
levanta a los débiles, consuela a los pusilanimes;
conozcan todas las naciones que tu eres el unico Dios,
y Jesucristo es tu Hijo,
y nosotros tu pueblo y las ovejas de tu rebano.
60, 4-61, 2. Danos la concordia y la paz a nosotros
y a todos los que habitan la tierra,
como se la diste a nuestros padres,
cuando te invocaban religiosamente en fe y en verdad.
Que seamos obedientes a tu nombre todopoderoso y glorioso,
y a nuestros principes y gobernantes sobre la tierra.
Tu, Señor, les diste a ellos la autoridad real,
por tu poder magnifico e inenarrable,
para que conociendo nosotros el honor y la gloria
que tu les diste,
nos sometamos a ellos sin oponernos en nada a tu voluntad.
Dales, Señor, salud, paz, concordia y estabilidad,
para que ejerzan sin tropiezo
la autoridad que de ti han recibido.
Porque tu, Señor, rey celestial de los siglos,
das a los hijos de los hombres que estan sobre la tierra
gloria y honor y autoridad.
Tu, Señor, endereza sus voluntades a lo que es bueno
y agradable en tu presencia,
para que ejerciendo en paz, mansedumbre y piedad,
la autoridad que de ti recibieron,
alcancen de ti misericordia...
SAN CLEMENTE ROMANO
(Epistola a los Corintios, 30-34)
Acerquémonos al Señor en santidad de alma, con las manos puras y limpias levantadas hacia l, amando al que es nuestro Padre clemente y misericordioso, que nos escogio como porción de su heredad. Porque asi esta escrito: cuando el Altisimo dividio las naciones, y disperso a los hijos de Adan, delimito las gentes segun el numero de los angeles de Dios: mas la porción del Señor es el pueblo de Jacob; la porción de su herencia, Israel (Dt 32,8-9). Y en otro lugar, la Escritura dice: he aqui que el Señor toma para si un pueblo de entre los pueblos, como recoge un hombre las primicias de su era; y de este pueblo surgira el Santo de los santos (Dt 4,34).
Somos una porción santa: practiquemos obras de santidad. Evitemos la calumnia, la impureza, la embriaguez y el afan de novedades, la abominable codicia, el odioso adulterio, la detestable soberbia: Dios-dice la Escritura-resiste a los soberbios, pero a los humildes da su gracia (Sant 4, 6).
Unamonos, pues, a aquellos a quienes Dios ha dado su gracia. Revistamonos de concordia; humildes, castos, apartados de toda murmuración y calumnia, justificados por nuestras obras y no por nuestra palabra; pues el que mucho habla, mucho debera oir: ¿o es que el charlatan por sus palabras es justificado? (Job 11, 2) (...).
Nuestra alabanza ha de venir de Dios, y no de nosotros mismos, pues Dios detesta a los que a si mismos se enaltecen. Que los demas den testimonio de nuestras buenas obras, como se ha dado de nuestros padres, varones justos. Dios maldice el descaro, la arrogancia y la temeridad; mientras la modestia, la humildad y la mansedumbre brillan en los bendecidos por el Señor.
Adhiramonos a la bendición de Dios y veamos cuales son los caminos para alcanzarla. Volvamos nuestra vista a los primeros acontecimientos de la historia de la salvacion. ¿Por qué fue bendecido nuestro padre Abraham? ¿No lo fue por obrar la justicia y la verdad por medio de la fe? Isaac, aun conociendo con certeza lo que le sucederfa, libremente, con confianza, se dejo llevar al sacrificio. Jacob, huyendo de su hermano, humildemente emigro de su tierra, y marcho a casa de Laban; le sirvio y le fueron dadas las doce tribus de Israel (...).
En suma, fueron glorificados y engrandecidos, no por sus méritos propios, ni por sus obras o por su justicia, sino por la Voluntad de Dios. Por lo tanto, tampoco nosotros-que hemos sido llamados en Jesucristo por su misma voluntad-nos justificamos por nuestros propios méritos, ni por nuestra sabiduria, inteligencia y piedad, o por las obras que hacemos en santidad de corazon, sino por la fe: porque el Dios Omnipotente, de quien es la gloria por los siglos de los siglos, justifico a todos desde el principio.
Entonces, ¿qué haremos, hermanos? ¿Seremos negligentes en las buenas obras y descuidaremos la caridad? No permita Dios que esto suceda. Al contrario, con esfuerzo y animo generoso apresurémonos a cumplir todo género de obras buenas.
El mismo artifice y Señor de todas las cosas se regocija y se complace en sus obras. Con su poder soberano afianzo los cielos, y con su inteligencia incomprensible los ordeno. Separo la tierra del agua que la envolvia, y la asento en el cimiento firme de su propia voluntad. Por su mandato recibieron el ser los animales que sobre ella se mueven, y al mar y a los animales que en él viven, después de crearlos, los encerro con su poder soberano. Finalmente, con sus sagradas e inmaculadas manos, plasmo al hombre, la criatura mas excelente y grande por su inteligencia, imprimiéndole el sello de su propia imagen (...). Asi que, teniendo a Dios como modelo, adhiramonos sin reticencias a su santa Voluntad, y con todas nuestras fuerzas hagamos obras de justicia.
El buen trabajador toma con libertad el pan de su labor, mientras el perezoso y holgazan no se atreve a mirar el rostro de su amo. Por tanto, seamos prontos y diligentes en las buenas obras, ya que del Señor nos viene todo. l mismo nos lo ha dicho: he aqui el Señor; y su recompensa delante de su faz, para dar a cada uno segun su trabajo (Is 40,10). Con ello, nos exhorta a que pongamos en l nuestra fe, con todo nuestro corazon, y a que no seamos perezosos ni negligentes en ningun genero de obras buenas.
(Epistola a los Corintios, 37-38, 42, 44, 46-47, 56-58)
Asi pues, hermanos, marchemos como soldados, con toda constancia en sus inmaculados mandatos. Reflexionemos sobre los que militan bajo nuestros jefes: ¡qué disciplinada, qué docil, qué obedientemente cumplen las ordenes! No todos son prefectos ni tribunos, ni centuriones, ni comandantes al mando de cincuenta hombres, y asi sucesivamente, sino que cada uno en su propio orden cumple lo ordenado por el rey y los jefes. Sin los pequenos, los grandes no pueden existir, ni los pequenos sin los grandes. En todo hay una cierta composicion, y en ello esta la utilidad. Tomemos nuestro cuerpo: la cabeza es nada sin los pies y, de igual manera, los pies sin la cabeza. Los miembros pequenos de nuestro cuerpo son necesarios y utiles a todo el cuerpo. Todos colaboran y necesitan de una sola sumisión para conservar todo el cuerpo.
Por tanto, consérvese nuestro cuerpo en Cristo Jesus, y sométase cada uno a su projimo tal como fue establecido por su gracia. El fuerte cuide del débil, y el débil respete al fuerte; el rico provea al pobre, y el pobre dé gracias a Dios por haber dispuesto que alguien se encargue de suplir su necesidad. El sabio muestre su sabiduria no con palabras, sino con buenas obras. El humilde no se alabe a si mismo, por el contrario, deje a los demas la alabanza. El casto segun la carne no se jacte, sabiendo que es otro el que le otorga la fuerza. Por tanto, hermanos, consideremos de qué materia fuimos hechos, cuales y quiénes entramos en el mundo, de qué sepulcro y tinieblas nos saco el que nos ha plasmado y creado para introducirnos en su mundo, preparandonos sus beneficios de antemano, antes de que nosotros naciéramos (...).
Los Apostoles nos anunciaron el Evangelio de parte del Señor Jesucristo; Jesucristo fue enviado de parte de Dios. Asi pues, Cristo de parte de Dios, y los Apostoles de parte de Cristo. Los dos envios sucedieron ordenadamente conforme a la Voluntad divina. Por tanto, después de recibir el mandato, plenamente convencidos por la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y confiados en la Palabra de Dios, con la certeza del Espiritu Santo, partieron para anunciar que el Reino de Dios iba a llegar. Consiguientemente, predicando por comarcas y ciudades establecian sus primicias, después de haberlos probado por el Espiritu, para que fueran obispos y diaconos de los que iban a creer (...). Y nuestros Apostoles conocieron por medio de Nuestro Señor Jesucristo que habria discordias sobre el nombre del obispo. Puesto que por esta causa tuvieron un perfecto conocimiento establecieron a los ya mencionados y después dieron norma para que, si morian, otros hombres probados recibiesen en sucesión su ministerio.
Asi pues, no consideramos justo que sean arrojados de su ministerio los que fueron establecidos por aquellos o, después, por otros insignes hombres con la conformidad de toda la Iglesia y que sirven irreprochablemente al pequeno rebano de Cristo, con humildad, callada y distinguidamente, alabados durante mucho tiempo por todos (...).
¿Por qué hay entre vosotros discordias, iras, disensiones, cismas y guerra? ¿Acaso no tenemos un unico Dios, un unico Cristo, un unico Espiritu de gracia que ha sido derramado sobre nosotros y una unica llamada en Cristo? ¿Por qué separamos y dividimos los miembros de Cristo y nos rebelamos contra el propio cuerpo y llegamos a tal locura que nos olvidamos de que somos los unos miembros de los otros? Recordad las palabras de Jesus Nuestro Señor. Pues dijo: ¡ay de aquel hombre! Mejor seria para él no haber nacido que escandalizar a uno de mis elegidos. Mejor seria para él cenirse una piedra de molino y hundirse en el mar que extraviar a uno de mis elegidos ( cfr. Mt 26,25 Lc 17,1-2). Vuestro cisma extravio a muchos, empujo a muchos al desaliento, a muchos a la duda, a todos nosotros a la tristeza, y vuestra revuelta es tenaz.
Tomad la carta del bienaventurado Apostol Pablo. Ante todo, ¿qué os escribio en el inicio de la epistola? Guiado por el Espiritu os escribio en verdad sobre él mismo, Cefas y Apolo, porque también entonces habiais creado bandos. Pero aquella banderia llevo a un pecado menor, pues estabais apoyados en acreditados Apostoles y en un hombre probado entre ellos. Ahora considerad quiénes os han extraviado y han debilitado la veneración de vuestro afamado amor fraterno. Amados, vergonzoso, muy vergonzoso e indigno de la conducta en Cristo es oir que la solidisima y antigua Iglesia de los corintios se ha rebelado contra los presbiteros a causa de una o dos personas. Y esta noticia no solo ha corrido hasta nosotros, sino también hasta los que piensan de distinta manera a la nuestra, de modo que por vuestra insensatez también las blasfemias se dirigen al nombre del Señor y os acarreais un peligro (...).
Amados, asumamos la corrección por la que nadie debe irritarse. La advertencia que mutuamente nos hagamos es muy buena y muy beneficiosa, pues nos une a la Voluntad de Dios. Pues asi dice la palabra santa: el Señor me corrigio y no me entrego a la muerte (Sal 140, 5). Porque el Señor corrige al que ama y azota a todo aquel que acepta como hijo (Prv 3, 12) (.. )
Ahora, pues, los que fuisteis causa de que estallara la sedicion, someteos a vuestros presbiteros y corregios para penitencia, doblando las rodillas de vuestro corazon. Aprended a someteros, deponiendo la arrogancia jactanciosa y altanera de vuestra lengua; pues mas os vale encontraros pequenos pero escogidos dentro del rebano de Cristo, que ser excluidos de su esperanza a causa de la excesiva estimación de vosotros mismos.
Cuadrato es el primer apologista. Conocio a algunos "de los que fueron curados o resucitados por Cristo". Es un griego culto, ateniense. Conocio a Pablo y a Juan. Segun San Jeronimo fue obispo de Atenas, o por lo menos fue presbitero.
Eusebio menciona un pequeno fragmento de la Apologia de Cuadrato (a. 125) dirigida a Adriano (117-138), que encaja en una laguna del "Discurso a Diogneto"; por eso, parece ser que la "Apologia de Cuadrato a Adriano" es nada menos que el conocido "Discurso a Diogneto" (o "Epistola a Diogneto").
Clemente de Alejandria, a principios del siglo III, dio el nombre de Epistola de Bernabé a un breve escrito en lengua griega, redactado sin ajustarse a los canones de la antigua retorica, por lo que se piensa que su autor no era de origen griego. Los estudios modernos han dejado claro que este escrito no fue compuesto por el apostol San Bernabé, companero de San Pablo en sus viajes apostolicos, sino que es obra de un autor desconocido, que, a su vez, se valio probablemente de documentos preexistentes de diversas épocas. Su composición se situa entre la primera y la segunda destrucción del Templo de Jerusalén (por tanto, entre los anos 70 y 130 d.C.).
Aunque utiliza el género epistolar, no se trata de una carta propiamente dicha, sino de un breve tratado destinado a poner en guardia a los cristianos frente al peligro de los judaizantes, aquellos cristianos convertidos del judaismo que anoraban las practicas de la Ley mosaica y pretendian exigirlas también a los seguidores de la nueva Ley. Con este motivo, el autor se detiene en desentranar la relación entre la antigua y la nueva alianza, destacando el supremo valor de ésta y la insondable riqueza de su contenido.
La antigüedad cristiana profeso alta estima a este escrito, como lo demuestra el hecho de haber sido descubierto en uno de los mas antiguos codices, junto con los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento.
En la primera parte, el autor ahonda en la interpretación de pasajes del Antiguo Testamento a la luz del Nuevo, con un profundo conocimiento de la Escritura. La abundancia de citas es de gran interés para el estudio de la transmisión del texto sagrado y de su utilización como fundamento de los dogmas. La segunda parte, de caracter mas didactico, contiene una descripción de la vida cristiana y un conjunto de normas morales que el Cristianismo exige. De esta segunda parte procede el fragmento que se ofrece a continuacion.
Loarte
Este documento, de caracter muy primitivo, llego a ser considerado en ciertas cristiandades como parte de las Escrituras, y se atribuyo a Bernabé, el companero de Pablo. Tal atribución no es admitida por la critica moderna, sin que, por otra parte, sea posible determinar quién pudiera ser el autor del escrito. En él se plantea con fuerza particular uno de los problemas que mas hubieron de preocupar a los primeros cristianos: el de sus relaciones con el judaismo. El autor se muestra en actitud simplemente negativa con respecto a todas las instituciones de los judios, los cuales, segun él, habrian pervertido desde el comienzo el sentido que Dios quiso dar a las Escrituras y a la ley, entendiendo en un sentido material lo que Dios habia querido solo en un sentido espiritual. Segun esta concepcion, el judaismo seria, no un estadio menos perfecto de la revelacion, previo al cristianismo, sino una perversión radical de algo que ya desde un principio debiera de haber alcanzado su plenitud y perfeccion. De esta forma la polémica antijudia, iniciada por Pablo con notables matizaciones, es ahora llevada a extremos absolutos. El autor de la carta de Bernabé solo admite practicamente una interpretación alegorica y espiritual del Antiguo Testamento y esta interpretación es presentada como una gnosis o sabiduria particular, dada al cristianismo por la ensenanza de Jesus: se inicia asi la tendencia hacia la alegoria y la gnosis cristiana, que se desarrollara en la escuela de Alejandria, y por ello se ha supuesto que este escrito pudiera proceder de los ambientes alejandrinos. Por algunas de sus referencias parece probable que fuera escrito en el reinado de Adriano, hacia el ano 130.
Josep Vives
Los dos caminos
(Epistola de Bernabé, 1-20)
Dos caminos hay de doctrina y de poder: el de la luz y el de las tinieblas. Pero grande es la diferencia entre los dos caminos, pues sobre uno estan establecidos los angeles de Dios, portadores de luz, y sobre el otro, los angeles de Satanas. Uno es Señor desde siempre y por siempre, y el otro es el principe del tiempo presente de la iniquidad.
El camino de la luz es éste. Si alguno quiere seguir su camino hacia el lugar fijado, apresurese por medio de sus obras. Ahora bien, el conocimiento que nos ha sido dado para caminar en él es el siguiente:
Amaras al que te creo, temeras al que te formo, glorificaras al que te redimio de la muerte. Seras sencillo de corazon y rico de espiritu. No te juntaras con los que andan por el camino de la muerte, aborreceras todo lo que no es agradable a Dios, odiaras toda hipocresia, no abandonaras los mandamientos del Señor.
No te exaltaras a ti mismo, sino que seras humilde en todo. No te arrogaras gloria para ti mismo. No tomaras determinaciones malas contra tu projimo, ni infundiras a tu alma temeridad.
No fornicaras, no cometeras adulterio, no corromperas a los jovenes. Cuando hables la palabra de Dios, que no salga de tu boca tergiversada, como hacen algunos. No haras acepción de personas para reprender a cualquiera de su pecado. Seras manso, seras tranquilo, seras temeroso de las palabras de Dios que has oido. No guardaras rencor a tu hermano.
No vacilaras sobre las verdades de la fe. No tomes en vano el nombre de Dios (Ex 20,7). Amaras a tu projimo mas que a tu propia vida. No mataras a tu hijo en el seno de la madre, ni una vez nacido le quitaras la vida. No dejes sueltos a tu hijo o a tu hija, sino que, desde su juventud, les ensenaras el temor del Señor.
No seras codicioso de los bienes de tu projimo, no seras avaro. No desearas juntarte con los altivos; por el contrario, trataras con los humildes y los justos. Los acontecimientos que te sobrevengan los aceptaras como bienes, sabiendo que sin la disposición de Dios nada sucede.
No seras doble ni de intención ni de lengua. Te someteras a tus amos, como a imagen de Dios, con reverencia y temor. No mandes con dureza a tu esclavo o a tu esclava, que esperan en el mismo Dios que tu, no sea que dejen de temer al que es Dios de unos y otros; porque no vino l a llamar con acepción de personas, sino a los que preparo el Espiritu.
Compartiras todas las cosas con tu projimo, y no diras que son de tu propiedad; pues si en lo imperecedero sois participes en comun, ¡cuanto mas en lo perecedero! No seras precipitado en el hablar, pues red de muerte es la boca. Guardaras la castidad de tu alma.
No seas de los que extienden la mano para recibir y la encogen para dar. Amaras como a la nina de tus ojos (Dt 32,10) a todo el que te habla del Señor.
Dia y noche te acordaras del dia del juicio, y buscaras cada dia la presencia de los santos [los demas cristianos], bien trabajando y caminando para consolar por medio de la palabra, bien meditando para salvar un alma con la palabra, bien trabajando con tus manos para rescate de tus pecados.
No vacilaras en dar, ni cuando des murmuraras, sino que conoceras quién es el justo remunerador del salario. Guardaras lo que recibiste, sin anadir ni quitar nada (Dt 12,32). Aborreceras totalmente el mal. Juzgaras con justicia.
No seras causa de cisma, sino que pondras paz y reconciliaras a los que contienden. Confesaras tus pecados. No te acercaras a la oración con conciencia mala. ste es el camino de la luz.
El camino del "Negro" [el demonio] es tortuoso y esta repleto de maldicion, pues es un camino de muerte eterna en medio de tormentos, en el que se halla todo lo que arruina al alma: idolatria, temeridad, arrogancia de poder, hipocresia, doblez de corazon, adulterio, asesinato, robo, soberbia, transgresion, engano, maldad, vanidad, hechiceria, magia, avaricia, falta de temor de Dios.
Perseguidores de los buenos, aborrecedores de la verdad, amantes de la mentira, desconocedores del salario de la justicia, no concordes con el bien ni con el juicio justo, despreocupados de la viuda y del huérfano, no vigilantes para el temor de Dios, sino para el mal, alejadisimos de la mansedumbre y de la paciencia, amantes de la vaciedad, perseguidores de la recompensa, despiadados con el pobre, indolentes ante el abatido, inclinados a la calumnia, desconocedores del que los ha creado, asesinos de ninos, destructores de la obra de Dios, que vuelven la espalda al necesitado, que abaten al oprimido, defensores de los ricos, jueces injustos de los pobres, pecadores en todo.
I. Fe y conocimiento.
...He creido que debia ponerme a escribiros algo aunque fuera brevemente, a fin de que juntamente con vuestra fe tengais conocimiento perfecto. Pues bien, tres son las doctrinas del Señor: la esperanza de vida, principio y fin de vuestra fe; la justicia, principio y fin del juicio, y la caridad, principio de tranquilidad y de alegria, asi como testimonio de las obras de justicia. Porque, en efecto, el Señor nos dio a conocer por medio de los profetas el pasado, y el presente, dandonos además un anticipo del goce de lo por venir. Y viendo que todo se va cumpliendo como él lo dijo, deber nuestro es adelantar, con espIritU mas generoso y levantado, en su temor. En cuanto a mi, no como maestro, sino como uno de vosotros, voy a declararos unas pocas cosas que os puedan dar consuelo en el momento presente. Porque los dias son malos, y el Activo tiene el poder en sus manos, y por tanto nosotros debemos atender a nosotros mismos y buscar las justificaciones del Señor. Ahora bien, en ayuda de nuestra fe vienen el temor y la paciencia, y nuestros aliados son la magnanimidad y la continencia. Mientras tengamos estas virtudes santamente en el Señor, tendremos juntamente con ellas el gozo de la sabiduria, la inteligencia, la ciencia y el conocimiento... (1)
¿Qué dice el conocimiento? Aprendedlo: Esperad -dice-, en el que se os ha de manifestar cuando venga en la carne, Jesus. Porque el hombre no es mas que tierra que sufre, ya que Adan fue modelado de la faz de la tierra. Pues bien, ¿qué quiere decir Entrad en la tierra que mana leche y miel"? Bendito sea nuestro Señor, hermanos, porque nos ha dado la sabiduria y la inteligencia de sus secretos. Porque el profeta habla del Señor en forma de parabola. ¿Quién lo entendera, sino el sabio e instruido y el que ama a su Señor? Significa pues aquello que el Señor nos renovo con el perdon de los pecados, haciéndonos de nuevo con un nuevo molde, hasta el punto de que nuestra alma es como de ninos, pues realmente él nos ha modelado de nuevo... (2)
II. El cristianismo muestra la invalidez del judaismo.
El Señor por medio de todos sus profetas ha puesto de manifiesto que no tiene necesidad ni de sacrificios ni de holocaustos ni de ofrendas, diciendo en cierta ocasion: "¿Qué se me da a mi de la multitud de vuestros sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos, y no quiero la grasa de vuestros corderos ni la sangre de vuestros toros y machos cabrios... No soporto vuestros novilunios y vuestros sabados" (Is 1, 11ss). El Señor invalido todo esto a fin de que la nueva ley de nuestro Señor Jesucristo, que no esta sometida al yugo de la necesidad, tuviera una ofrenda no hecha por mano de hombre. Dioe, en efecto, en otro lugar: "¿Acaso fui yo el que mandé a vuestros padres cuando salian de la tierra de Egipto que me ofrecieran holocaustos y sacrificios? Mas bien lo que les mandé fue que ninguno guardara en su corazon rencor maligno contra su projimo y que no fuerais amantes del perjurio" (Jr 7,22 Zac Jr 8,17 Jr 7,10). No hemos de ser, pues, insensatos, sino comprender la sentencia de bondad de nuestro Padre, que nos habla manifestando que no quiere que nosotros, extraviados como aquellos, busquemos todavia como acercarnos a él... En otra ocasión les dice a este respecto: "¿Para qué me ayunais-dice el Señor-de modo que en este dia solo se oye la griteria de vuestras voces? No es este el ayuno que yo prefiero, dice el Señor, no es la humillación del alma del hombre. Ni aun cuando doblarais vuestro cuello como un aro, os vistierais de saco y os revolcarais en la ceniza, ni aun asi penséis que vuestro ayuno es aceptable" (Is 58,4-5). A nosotros empero nos dice: "He aqui el ayuno que yo prefiero-dice el Señor-: Desata toda atadura de iniquidad, disolved las cuerdas de los contratos por la fuerza, deja a los oprimidos en libertad y rompe toda escritura injusta. Comparte tu pan con el hambriento, y si ves a uno desnudo, vistele. Acoge en tu casa a los sin techo, y si ves a uno humillado no le desprecies, siendo de tu propio linaje y de tu propia sangre... Entonces clamaras, y Dios te oira, y cuando la palabra esta todavia en tu boca te dira: Aqui estoy, con tal de que arrojes de ti la atadura, y la mano levantada, y la palabra de murmuracion. y des con toda tu alma el pan al hambriento y tengas compasión del alma humillada" (Is 58,6-10). Hermanos, viendo de antemano el Señor magnanimo que su pueblo, que él se habia preparado en su Amado, habia de creer con sencillez, nos manifesto por anticipado todas estas cosas, para que no fuéramos a estrellarnos, como prosélitos, en la ley de aquellos (3).
...No os asemejéis a ciertos hombres que no hacen sino amontonar pecados, diciéndoos que la alianza es tanto de ellos como vuestra. Porque es nuestra, pero aquellos, después de haberla recibido de Moisés, la perdieron absolutamente... Volviéndose a los idolos la destruyeron, pues dice el Señor: "Moisés, Moisés, baja a toda prisa, porque mi pueblo, a quien saqué yo de Egipto, ha prevaricado" (cf. X 32, 7; 3, 4; Dt 9,12). Y cuando Moisés lo comprobo, arrojo de sus manos las dos tablas, y se rompio su alianza, para que la de su amado Jesucristo fuera sellada en nuestro corazon con la esperanza de la fe en él (4).
En cuanto a la circuncision, en la que ellos ponen su confianza no tiene valor alguno. Porque el Señor ordeno la circuncision, pero no de la carne. Pero ellos transgredieron el mandato porque el angel malo los enredo. Diteles a ellos el Señor: aEsto dice el Señor vuestro Dios: no sembréis sobre las espinas, circuncidaos para vuestro Señor" (Jr 4,3). Ademas, ¿qué quiere decir: "Circuncidad la dureza de vuestro corazon, y no endurezcais vuestra cerviz"? Y en otro lugar dice: "...Todas las naciones son incircuncisaS en su prepucio, pero este pueblo tiene incircunciso el corazon" (Jr 9,25). Objetaras: La circuncisión es en este pueblo como un sello. Pero te contestaré que también los sirios y los arabes y todos los sacerdotes de los idolos se circuncidan... (5)
Nuestra salvación en Cristo El Señor soporto que su carne fuera entregada a la destrucción para que fuéramos nosotros purificados con la remisión de los pecados, que alcanzamos con la aspersión de su sangre. Sobre esto esta escrito aquello que se refiere en parte a Israel y en parte a nosotros, y dice: "Fue herido por nuestras iniquidades y quebrantado por nuestros pecados: con sus heridas hemos sido sanados. Fue llevado como oveja al matadero y como cordero estuvo mudo delante del que le trasquila" (Is 53,5-7). Por esto hemos de dar sobremanera gracias al Señor, porque nos dio a conocer lo pasado, nos instruyo en lo presente y no nos ha dejado sin inteligencia de lo por venir... Por esto justamente se perdera el hombre que, teniendo conocimiento del camino de la justicia, se precipita a si mismo por el camino de las tinieblas. Y hay mas, hermanos mios: el Señor soporto el padecer por nuestra vida, siendo como es Señor de todo el universo, a quien dijo Dios desde la constitución del mundo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Gén 1, 26). ¿Como soporto el padecer por mano de hombres? Aprendedlo: los profetas profetizaron acerca de él, habiendo recibido de él este don: ahora bien, él, para aniquilar la muerte y mostrar la resurrección de entre los muertos, soporto la pasion, pues convenia que se manifestara su condición carnal. Asi cumplio la promesa hecha a los padres, y se preparo para si un pueblo nuevo, mostrando, mientras vivia sobre la tierra, que él habia de juzgar una vez que haya realizado la resurreccion. En fin, predico ensenando a Israel y haciendo grandes prodigios y senales, con lo que mostro su extraordinario amor. Se escogio a sus propios apostoles, que tenian que predicar el Evangelio, los cuales eran pecadores con toda suerte de pecados, mostrando asi que "no vino para llamar a los justos, sino a los pecadores" (Mt 9,13): y entonces les manifesto que era Hijo de Dios. Porque, en efecto, si no hubiera venido en la carne. los hombres no hubieran podido salvarse viéndole a él, ya que ni siquiera son capaces de tener sus ojos fijos en el sol, a causa de sus rayos, el cual esta destinado a perecer y es obra de sus manos. En suma, para esto vino el Hijo de Dios en la carne, para que llegase a su colmo la consumación de los pecados de los que persiguieron a muerte a sus profetas: por esto soporto la pasion... (6).
Notas
(1) Carta de Bernabé 1, 5-2, 3. (volver)
(2) Ibid. 6, .9. (volver)
(3) Ibid., cap. 2-3. (volver)
(4) Ibid. 4, 6-8. (volver)
(5) Ibid. 9, 4-5. (volver)
(6) Ibid. cap. 5 (volver)
Pator de Hermas
El "Pastor de Hermas" es un libro que fue muy apreciado en la primitiva Iglesia, hasta el punto de que algunos Padres llegaron a considerarlo como canonico, esto es, perteneciente al conjunto de la Sagrada Escritura. Sin embargo, gracias al Fragmento Muratoriano (un pergamino del ano 180 que recoge la lista de los libros inspirados, descubierto y publicado en el siglo xv), sabemos que fue compuesto por un tal Hermas, hermano del Papa Pio I, en la ciudad de Roma; por tanto, entre los anos 141 a 155. Otros catalogos eclesiasticos posteriores confirman esta noticia. Es el escrito mas largo de la época post-apostolica.
El libro refleja el estado de la cristiandad romana a mediados del siglo II. Tras una larga pausa de tranquilidad sin sufrir persecucion, parece que no era tan universal el buen espiritu de los primeros tiempos. Junto a cristianos fervorosos, habia muchos tibios; junto a los santos, no faltaban los pecadores, y esto en todos los niveles de la Iglesia, desde los simples fieles a los ministros sagrados. No es de extranar, pues, que el libro gire en torno a la necesidad de la penitencia.
Se trata de un escrito perteneciente al género apocaliptico: el autor presenta sus ideas como si le hubiesen sido reveladas (apocalipsis = revelacion, en griego) por dos personajes misteriosos: una anciana y un pastor. Precisamente de este ultimo personaje toma nombre todo el libro.
En la primera parte, el autor ilustra la doctrina de la penitencia por medio de una serie de Visiones o revelaciones. Se le aparece una anciana matrona que va despojandose poco a poco de la vejez para mostrarse al final como una novia engalanada, simbolo de los elegidos de Dios. Esa matrona, como ella misma explica, es la Iglesia: parece anciana porque es la criatura mas antigua de la creacion, y porque la afean los pecados de los cristianos; pero se renueva gracias a la penitencia, hasta aparecer sin fealdad alguna. En la segunda parte, los Mandamientos, el angel de la penitencia ensena a Hermas un resumen de la doctrina moral. En la tercera, llamada Comparaciones o semejanzas, se resuelven algunas cuestiones que inquietaban a los cristianos de aquella época.
En las siguientes lineas se recogen dos textos de esta obra. En el primero, correspondiente a la tercera vision, la anciana explica a Hermas el significado de una torre que se construye con piedras, de las que algunas son desechadas. Es una bella imagen para senalar la construcción de la Iglesia, en la que los cristianos-como decia San Pedro- son piedras vivas edificadas sobre el fundamento que es Cristo. Y para ser piedra viva, tiene una importancia fundamental la penitencia por los pecados.
Loarte
El llamado Pastor, de Hermas, es un escrito complejo y extrano, compuesto en el género apocaliptico y visionario, probablemente hacia la primera mitad del siglo ll, aunque pudiera haber en él elementos de diversas épocas. Consta de una serie de visiones, comparaciones o alegoAas, algunas de ellas de sentido bastante confuso, que se refieren a diversos aspectos de la vida cristiana.
Segun se desprende del escrito, Hermas, su autor, era un cristiano sencillo y rudo, pero lleno de preocupaciones religiosas y con una par ticular conciencia de sus propias faltas morales de diversa indole. Pesa sobre él especialmente el remordimiento por no haber sabido mantener debidamente las relaciones familiares con su mujer y sus hijos, y por no haber sabido hacer buen uso de sus bienes de fortuna, que habia perdido. Correspondiendo a esta conciencia de culpabilidad, sobresale en el escrito el tema de la penitencia y del perdon que, contra lo que se suponia en concepciones rigoristas, podia ser obtenido al menos una vez después del bautismo, si uno se arrepentia sinceramente. Hermas, simple laico, tiene conciencia de que esto se oponia a la ensenanza de ciertos doctores de la Iglesia que no admitian posibilidad de perdon al que hubiere pecado gravemente después del bautismo, y presenta sus ideas como un anuncio especial de un mensajero de Dios que se aparece en forma de pastor, y que es el que dio a este escrito su nombre.
Ademas del tema de la penitencia, es prominente en el Pastor, de Hermas, el tema de la Iglesia, la cual aparece balo la alegoria de una torre en construccion, de la que pueden venir a formar parte diversas clases de piedras, que son diversos géneros de fieles. Algunas piedras son temporalmente rechazadas para la construccion, otras lo son definitivamente, representando los fieles que podran o no a su tiempo hacer penitencia.
Otros muchos temas van apareciendo a lo largo del escrito: de particular interés pueden ser los que se refieren al peligro de las riquezas, a las relaciones entre ricos y pobres, o a la necesidad de saber distinguir los signos de la influencia del bueno o del mal espiritu en nosotros o en los demas. En este ultimo aspecto Hermas encabeza la copiosa literatura cristiana acerca del "discernimiento de espiritus".
El Pastor, de Hermas, muestra cierta audacia imaginativa, pero tiene en general poca profundidad teologica y se mantiene mas bien en una actitud meramente moralistica. Sin embargo, es interesante como reflejo de los problemas religiosos y morales que podia tener entonces un cristiano ordinario.
Josep Vives
Piedras para construir la Iglesia
(Visión lll, nn. 2-7)
Dicho esto, [la anciana] hizo ademan de marcharse; mas yo me postré a sus pies y le supliqué por el Señor que me mostrara la visión que me habia prometido. Y ella me tomo otra vez de la mano, me levanto y me hizo sentar en el banco a su izquierda. Tomo asiento también ella, a la derecha, y, levantando una vara brillante, me dijo:
-¿Ves una cosa grande?
-Señora -le contesté-, no veo nada.
-¡Como! -me replica-; ¿no ves delante de ti una torre que se esta construyendo sobre las aguas con brillantes sillares?
En un cuadrilatero, en efecto, se estaba construyendo la torre, por mano de aquellos seis jovenes que habian venido con ella; y, juntamente, otros hombres por millares y millares, se ocupaban en acarrear piedras -unas de lo profundo del mar, otras de la tierra- y se las entregaban a los seis jovenes. Estos las tomaban y edificaban.
Las piedras sacadas de lo profundo del mar las colocaban todas sin mas en la construccion, pues estaban ya labradas y se ajustaban en su juntura con las demas piedras; tan cabalmente se ajustaban unas con otras, que no aparecia juntura alguna y la torre semejaba construida como de un solo bloque.
De las piedras traidas de la tierra, unas las tiraban, otras las colocaban en la construccion, otras las hacian anicos y las arrojaban lejos de la torre. Habia, además, gran cantidad de piedras tiradas en torno de la torre, que no empleaban en la construccion, pues de ellas unas estaban carcomidas, otras con rajas, otras desportilladas, otras eran blancas y redondas y no se ajustaban a la construccion. Veia también otras piedras arrojadas lejos de la torre, que venian a parar al camino, pero que no se detenian en él, sino que seguian rodando del camino a un paraje intransitable; otras caian al fuego y alli se abrasaban; otras venian a parar cerca de las aguas, pero no tenian fuerza para rodar al agua por mas que deseaban rodar y llegar hasta ella.
Una vez que me mostro todas estas cosas, queria retirarse. Le digo:
-Señora, ¿de qué me sirve haber visto todo eso, si no sé lo que significa cada cosa?
Me respondio diciendo:
-Astuto eres, hombre, queriendo conocer lo que se refiere a la torre.
-Si, senora -le respondo-; quiero conocerlo para anunciarlo a los hermanos y que asi se pongan mas alegres. Y, una vez que hayan conocido estas cosas, reconozcan al Señor en mucha gloria.
Y ella me dijo:
-Oirlas, las oiran muchos; pero, después de oidas, unos se alegraran y otros lloraran. Sin embargo, aun éstos, si oyeren y se arrepintieren, se alegraran también. Escucha, pues, las comparaciones acerca de la torre, pues voy a revelartelo todo. Y ya no me molestes mas pidiéndome revelacion, pues estas revelaciones tienen un término, puesto que estan ya cumplidas. Sin embargo, tu no cesaras de pedir revelaciones, pues eres importuno.
Ahora bien, la torre que ves que se esta edificando, soy yo misma, la Iglesia, la que se te aparecio tanto ahora como antes. Asi, pues, pregunta cuanto gustes acerca de la torre, que yo te lo revelaré, a fin de que te alegres junto con los santos (...).
Le pregunté entonces:
-¿Por qué la torre esta edificada sobre las aguas, senora?
-Ya te dije antes- me replico- que eres muy astuto y que inquieres con cuidado; inquiriendo, pues, hallas la verdad. Ahora bien, escucha por qué la torre esta edificada sobre las aguas. La razon es porque vuestra vida se salvo por el agua y por el agua se salvara; mas el fundamento sobre el que se asienta la torre es la palabra del Nombre omnipotente y glorioso y se sostiene por la virtud invisible del Dueno.
Tomando la palabra, le dije:
-Señora, esto es cosa grande y maravillosa. Y los seis jovenes que estan construyendo, ¿quiénes son, senora?
-stos son aquellos santos angeles de Dios que fueron creados los primeros, y a quienes el Señor entrego su creación para acrecentar y edificar y dominar sobre la creación entera. Asi pues, por obra de éstos se consumara la construcción de la torre.
-Y los otros que llevan las piedras, ¿quiénes son?
-También éstos son angeles santos de Dios; pero aquellos seis los superan en excelencia. Por obra de unos y otros se consumara, pues, la construcción de la torre, y entonces todos se regocijaran en torno de ella, y glorificaran a Dios porque se termino su construccion.
Hicele otra pregunta:
-Señora, quisiera saber el paradero de las piedras y qué significación tiene cada una de ellas.
Me respondio diciendo:
-No es que seas tu mas digno que nadie de que se te revele, porque otros hay primero y mejores que tu a quienes debieran revelarseles estas visiones. Mas, para que sea glorificado el nombre de Dios, se te han revelado a ti, y se te seguiran revelando, por causa de los vacilantes, de los que oscilan en sus discursos consigo mismos sobre si estas cosas son o no son. Diles que todas estas cosas son verdaderas y nada hay en ellas que esté fuera de la verdad, sino que todo es firme y seguro y bien asentado.
Escucha ahora acerca de las piedras que entran en la construccion. Las piedras cuadradas y blancas, que ajustaban perfectamente en sus junturas, representan los apostoles, obispos, maestros y diaconos que caminan segun la santidad de Dios, los que desempenaron sus ministerios de obispos, maestros y diaconos pura y santamente en servicio de los elegidos de Dios. De ellos, unos han muerto, otros viven todavia. stos son los que estuvieron siempre en armonia unos con otros, conservaron la paz entre si y se escucharon mutuamente. De ahi que en la construcción de la torre encajaban ajustadamente sus junturas.
-Y las piedras sacadas de lo hondo del mar y sobrepuestas a la construccion, que encajaban en sus junturas con las otras piedras ya edificadas, ¿quiénes son?
-stos son los que sufrieron por el nombre del Señor.
-Quiero saber, senora, quiénes son las otras piedras, traidas de la tierra.
Respondiome:
-Los que entraban en la construcción sin necesidad de labrarlos son los que aprobo el Señor, porque caminaron en la rectitud del Señor y cumplieron sus mandamientos.
-Y las que eran traidas y puestas en la construccion, ¿quiénes son?
stas son los neofitos, nuevos en la fe, pero creyentes; son amonestados por los angeles a obrar el bien, pues se hallo en ellos alguna maldad.
-Y los que rechazaban y tiraban, ¿quiénes son?
-stos son los que han pecado, pero estan dispuestos a hacer penitencia; por esta causa, no se los arrojaba lejos de la torre, pues cuando hicieren penitencia seran utiles para la construccion. Los que tienen intención de hacer penitencia, si de verdad la hacen, seran fortalecidos en la fe; a condicion, sin embargo, de que hagan penitencia ahora, mientras se esta construyendo la torre. Mas si la edificación llega a su término, ya no tienen lugar a penitencia. Solo se les concedera estar puestos junto a la torre.
¿Quieres conocer las piedras que eran hechas trizas y se las arrojaba lejos de la torre? stos son los hijos de la iniquidad; se hicieron creyentes hipocritamente y ninguna maldad se aparto de ellos. De ahi que no tienen salvacion, pues por sus maldades no son buenos para la construccion. Por eso se les hizo pedazos y se los arrojo lejos. La ira del Señor pesa sobre ellos, pues le han exasperado.
Respecto a las otras, que viste tiradas en gran numero por el suelo y que no entraban en la construccion, las piedras carcomidas representan a los que han conocido la verdad, pero no perseveraron en ella ni se adhirieron a los santos. Por eso son inutiles.
-¿Y a quiénes representan las piedras con rajas?
-stos son los que guardan unos contra otros algun resentimiento en sus corazones y no mantienen la paz mutua. Cuando se hallan cara a cara, parecen tener paz; mas apenas se separan, sus malicias siguen tan enteras en sus corazones. stas son, pues, las hendiduras que tienen las piedras.
Las piedras desportilladas representan a los que han creido y mantienen la mayor parte de sus actos dentro de la justicia, pero tienen también sus porciones de iniquidad. De ahi que estan desportillados y no enteros.
-Y las piedras blancas y redondas y que no ajustaban en la construccion, ¿quiénes son, senora?
Me respondio diciendo:
-¿Hasta cuando seras necio y torpe, que todo lo preguntas y nada entiendes por ti mismo? stos son los que tienen, si, fe; pero juntamente poseen riqueza de este siglo. Cuando sobreviene una tribulacion, por amor de su riqueza y negocios, no tienen inconveniente en renegar de su Señor.
Le respondi, por mi parte:
-Señora, ¿cuando seran, pues, utiles para la construccion?
-Cuando -me dijo- se recorte de ellos la riqueza que ahora los arrastra, entonces seran utiles para Dios. Porque, al modo que la piedra redonda, si no se la labra y recorta algo de ella, no puede volverse cuadrada; asi los que gozan de riquezas en este siglo, si no se les recorta la riqueza, no pueden volverse utiles a Dios. Por ti mismo, ante todo, puedes darte cuenta: cuando eras rico, eras inutil; ahora, en cambio, eres util y provechoso para la vida. Haceos utiles para Dios, pues tu mismo eres empleado como una de estas piedras.
En cuanto a las otras piedras que viste arrojar lejos y caer en el camino y que rodaban del camino a parajes intransitables, éstas representan a los que han creido; pero luego, arrastrados de sus dudas, abandonan su camino, que es el verdadero. Imaginandose, pues, que son ellos capaces de hallar camino mejor, se extravian y lo pasan miseramente andando por soledades sin senderos.
Las que caian en el fuego y alli se abrasaban representan a los que de todo punto apostataron del Dios vivo y todavia no ha subido a su corazon el pensamiento de hacer penitencia, por impedirselo los deseos de su disolución y las perversas obras que ejercitaron.
¿Quieres saber quiénes son las otras piedras que venian a parar cerca de las aguas y que no podian rodar hasta ellas? Estos son los que, después de oir la palabra de Dios, quisieran bautizarse en el nombre del Señor; pero luego, al caer en la cuenta de la castidad que exige la verdad, cambian de parecer y se echan otra vez tras sus perversos deseos.
Termino, pues, la explicación de la torre. Importunandola yo todavia, le pregunté si a todas aquellas piedras rechazadas y que no encajaban en la construcción de la torre, se les daria ocasión o posibilidad de penitencia y tendrian aun lugar en esta torre.
-Posibilidad de penitencia -me contesto- si que la tienen; pero ya no pueden encajar en esta torre. Sin embargo, se ajustaran a otro lugar mucho menos elevado, y eso cuando hayan pasado por los tormentos de la penitencia y hayan cumplido los dias de expiación de sus pecados. La razon de que sean trasladados es porque, al fin y al cabo, participaron de la palabra justa. E incluso para ser trasladados de sus tormentos, es preciso que antes suban a su corazon, por la penitencia, las obras malas que ejecutaron; si no suben, no se salvaran, en castigo de su dureza de corazon.
Los dos angeles
(Mandamiento Vl, n. 2)
-Escucha ahora -me dijo- acerca de la fe. Dos angeles hay en cada hombre: uno de la justicia y otra de la maldad.
-¿Como, pues, senor -le dije-, conoceré las operaciones de uno y otro, puesto que ambos habitan conmigo?
-Escucha -me dijo- y entiende. El angel de la justicia es delicado, y pudoroso, y manso, y tranquilo. Asi, pues, cuando subiere a tu corazon este angel, al punto se pondra a hablar contigo sobre la justicia, la castidad, la santidad, sobre la mortificación y sobre toda obra justa y sobre toda virtud gloriosa. Cuando todas estas cosas subieren a tu corazon, entiende que el angel de la justicia esta contigo. He ahi, pues, las obras del angel de la justicia. Cree, por tanto, a éste y a sus obras.
Mira también las obras del angel de la maldad. Ante todo, ese angel es impaciente, amargo e insensato, y sus obras malas derriban a los siervos de Dios. Asi pues, cuando éste subiere a tu corazon, conocele por sus obras.
-Señor -le dije-, yo no sé como tengo que conocerle.
-Escucha -me dijo-. Cuando te sobrevenga un arrebato de ira o un sentimiento de amargura, entiende que él esta contigo; y lo mismo hay que decir de un deseo de derramarte en muchas acciones, de la preciosidad y abundancia de comidas y bebidas, y embriagueces muchas, y deleites variados y no convenientes, del deseo, y también de mujeres, avaricia, mucho boato de soberbia y altaneria y, en fin, de todo cuanto a estas cosas se acerca y asemeja. Siempre, pues, que cualquiera de estas cosas subiere a tu corazon, entiende que el angel de la maldad esta contigo. Tu, pues, ya que conoces sus obras, apartate de él y no le creas en nada, pues sus obras son malas e inconvenientes para los siervos de Dios.
Ahi tienes las operaciones de uno y otro angel; entiéndelas y cree solo al angel de la justicia. Apartate, en cambio, del angel de la maldad, pues su doctrina es totalmente perversa. En efecto, imaginemos a un hombre todo lo fiel que queramos. Si el deseo de este angel subiere a su corazon, por fuerza ese hombre (o mujer) cometera algun pecado. Y al revés, por muy malvado que sea un hombre o una mujer, si a su corazon suben las obras del angel de la justicia, de necesidad aquel hombre o mujer practicaran algun bien. Ya ves que es bueno seguir al angel de la justicia y renunciar al angel de la iniquidad.
Habiendo yo ayunado y orado insistentemente al Señor, me fue revelado el sentido de la escritura. Lo escrito era lo siguiente: Tus hijos, Hermas, se enfrentaron contra Dios, blasfemaron contra el Señor y traicionaron a sus padres con gran perversidad, y tuvieron que oirse llamar traidores de sus padres. Y aun cometida esta traicion, no se enmendaron, sino que anadieron a sus pecados sus insolencias y sus perversas contaminaciones, con lo que llegaron a su colmo sus iniquidades. Sin embargo, haz saber a todos tus hijos y a tu esposa, que ha de ser hermana tuya, estas palabras. Pues tu esposa no se modera en su lengua, con la que obra el mal. Pero si oye estas palabras, se contendra y obtendra misericordia.
Después que les hubieres dado a conocer estas palabras que me encargo el Señor que te revelara, se les perdonaran a ellos todos los pecados que hubieren anteriormente cometido, asi como también a todos los santos que hubieren pecado hasta este dia, con tal de que se arrepientan de todo corazon y alejen de sus corazones toda vacilacion. Porque el Señor hizo este juramento por su gloria con respecto a sus elegidos: si después de fijado este dia todavia cometen pecado, no tendran salvacion, ya que la penitencia para los justos tiene un limite. Los dias de penitencia estan cumplidos para todos los santos, mientras que para los gentiles hay penitencia hasta el ultimo dia. Asi pues, diras a los jefes de la Iglesia que enderecen sus caminos segun justicia, para que puedan recibir el fruto pleno de la promesa con gran gloria. Por tanto, los que obrais la justicia manteneos firmes y no vaciléis, para que se os conceda la entrada a los angeles santos. Bienaventurados vosotros, los que soportais la gran tribulación que esta por venir, asi como los que no han de negar su propia vida. Porque el Señor ha jurado por su propio Hijo que los que nieguen al Señor seran privados de su propia vida, es decir, los que lo negaren a partir de ahora en los dias venideros. Pero los que hubieren negado antes obtendran perdon por su gran misericordia.
En cuanto a ti, Hermas, no guardes ya mas rencor contra tus hijos, ni abandones a tu hermana, para que tengan lugar a purificarse de sus pecados pasados. Porque si tu no les guardas rencor, seran educados con justa educacion. El rencor produce la muerte. Tu, Hermas, sufriste grandes tribulaciones en tu persona a causa de las transgresiones de los de tu casa, pues no cuidaste de ellos, porque tenias otras preocupaciones y te enredabas en negocios malvados. Pero te salva el hecho de no haber apostatado del Dios vivo, asi como tu sencillez y tu mucha continencia. Esto es lo que te ha salvado-con tal que perseveres-y lo que salvara a cuantos hagan lo mismo y vivan en inocencia y simplicidad. Estos triunfaran de toda maldad y perseveraran para la vida eterna. Bienaven turados todos los que obran la justicia, porque no se perderan para siempre... (1)
¿No te parece -me dijo el pastor- que el mismo arrepentirse es una especie de sabiduria? Si -dijo-, el arrepentirse es una sabiduria grande, porque el pecador se da cuenta de que hizo el mal delante del Señor, y penetra en su corazon el sentimiento de la obra que hizo, con lo que se arrepiente y ya no vuelve a obrar el mal, sino que se pone a practicar toda suerte de bien, y humilla y atormenta su alma, por haber pecado. Ya ves, pues, como el arrepentimiento es una gran sabiduria...
Señor -le dije- he oido de algunos maestros que no se da otra penitencia fuera de aquella por la que bajamos al agua (del bautismo) y alcanzamos el perdon de nuestros pecados anteriores.
El me dijo: Has oido bien, pues asi es: porque el que ha recibido el perdon de sus pecados ya no debiera pecar, sino que debiera vivir puro. Pero ya que quieres enterarte de todo con exactitud, te explicaré también otro aspecto, sin que con ello quiera dar pretexto de pecar a los que en lo futuro han de creer o a los que poco ha creyeron en el Señor. Porque los que poco ha creyeron, o han de creer en lo futuro no tienen lugar a penitencia de sus pecados, fuera de la remisión de sus pecados anteriores (en el bautismo). Pero para los que fueron llamados antes de estos dias, el Señor tiene establecida una penitencia: porque el Señor es conocedor de los corazones, y lo sabe todo de antemano, y conocio la debilidad de los hombres y la mucha astucia del diablo con la que habia de hacer dano a los siervos de Dios y ensanarse con ellos. Ahora bien, siendo grandes las entranas de misericordia del Señor, se apiado de su creatura, y dispuso esta penitencia haciéndome a mi el encargado de la misma. Sin embargo, he de decirte esto: si después de aquel llamamiento grande y santo, alguno, tentado por el diablo, cometiere pecado, solo tiene lugar a una penitencia. Pero si continuamente peca y se vuelve a arrepentir, de nada le aprovecha al tal hombre, pues dificilmente alcanzara la vida.
Yo le repliqué: El oir esta explicación tan exacta sobre estas cosas me ha devuelto la vida, pues ahora sé que si no vuelvo a cometer mas pecados me salvaré.
Te salvaras -me dijo- tu y todos los que hicieron estas cosas (2)
Asi como la piedra redonda no puede convertirse en sillar si no es cortandola y quitando algo de ella, asi también los ricos en este siglo no pueden hacerse utiles para el Señor si no se les recorta su riqueza. Por ti mismo puedes saberlo en primer lugar: cuando eras rico eras inutil, pero ahora eres util y provechoso para la vida... (3)
El rico tiene realmente mucho dinero, pero con respecto al Señor es pobre, arrastrado como anda tras su riqueza. Muy pocas veces hace su acción de gracias y su oración ante el Señor, y aun cuando lo hace es con brevedad, sin intensidad y sin fuerza para penetrar hasta lo alto. Pero cuando el rico se entrelaza con el pobre y le proporciona lo necesario creyendo que podra encontrar en Dios la recompensa de lo que hubiere hecho por el pobre-ya que el pobre es rico en la oración y en la acción de gracias, y sus peticiones tienen gran fuerza delante de Dios-entonces el rico atiende al pobre en todas las cosas sin reservas. Por su parte, el pobre, atendido por el rico, ruega por él y da gracias a Dios por aquel de quien recibe beneficios. Y entonces el rico todavia toma mayor interés por el pobre, para no hallarse falto de nada en su vida, pues sabe que la oración del pobre es rica y aceptable delante de Dios. De esta suerte, uno y otro llevan a cabo su obra en comun: el pobre coopera con su oracion, en la que es rico, habiéndola recibido del Señor y devolviéndola al mismo Señor que se la habia dado. A su vez, el rico pone a disposición del pobre sin reservas la riqueza que recibio del Señor. Es ésta una gran obra agradable a Dios, con la que muestra que entiende el sentido de sus riquezas poniendo a disposición del pobre los dones del Señor y cumpliendo rectamente el servicio que el Señor le encomendara... De esta forma, los pobres, rogando al Señor por los ricos dan pleno sentido a la riqueza de éstos, y a su vez, los ricos, socorriendo a los pobres alcanzan la plenitud de lo que falta a sus almas. Con ello se hacen unos y otros colaboradores en la obra de justicia. Por tanto, el que asi obrare no sera abandonado de Dios, sino que quedara escrito en el libro de los vivos. Bienaventurados los que tienen y entienden que sus riquezas las tienen del Señor: porque el que entiende esto podra cumplir el servicio debido... (4)
Dos angeles acompanan al hombre, uno de justicia y otro de maldad... El angel de justicia es delicado y recatado y manso y tranquilo. Asi pues, cuando este angel penetre en tu corazon, te hablara inmediatamente de justicia, de pureza, de santidad, de contentarte con lo que tienes, de toda obra justa y de toda virtud reconocida. Cuando sientas que tu corazon esta penetrado de todas estas cosas, entiende que el angel de la justicia esta contigo, porque ésas son las obras del angel de la justicia. A él pues has de creerle, y a sus obras.
Considera por otra parte las obras del angel de la maldad: en primer lugar, es impaciente, amargado e insensato: sus obras son malas y capaces de abatir a los siervos de Dios. Cuando este angel penetre en tu corazon, has de saber conocerle por sus obras... Cuando te sobrevenga alguna impaciencia o amargura, entiende que él esta dentro de ti: igualmente cuando tengas ansia de hacer muchas cosas, o de muchos y exquisitos manjares, de muchas y variadas bebidas, de embriagueces muelles e inconvenientes; igualmente cuando tienes deseo de mujeres, o de posesiones o de gran soberbia y altaneria y de otras cosas por el estilo: cuando estas cosas penetren en tu corazon, sabete que el angel de la maldad esta dentro de ti. Asi pues, tu, conociendo sus obras, apartate de él y no le creas para nada, pues sus obras son malvadas y no traen provecho alguno a los siervos de Dios... (5)
¿Como se conocera a un hambre, si es verdadero o falso profeta? ...Al hombre que tiene el Espiritu divino has de examinarle por su vida. En primer lugar, el que tiene el Espiritu divino de lo alto, es manso, tranquilo y humilde; se aparta de toda maldad, asi como de los vanos deseos de este siglo, y se hace a si mismo el mas pobre de todos los hombres; no empieza a dar respuestas a nadie solo porque se le pregunte, ni habla en secreto, que no habla el Espiritu Santo cuando el hombre quiere, sino que habla cuando Dios quiere que hable. Asi pues, cuando un hombre que tiene el espiritu divino llega a una reunion de hombres justos que tienen fe en el espiritu divino, y en aquella reunion se hace oración a Dios, entonces el angel del espiritu profético que esta en él llena a aquel hombre, y lleno asi con el Espiritu Santo habla a la muchedumbre como lo quiere el Señor...
Escucha ahora lo que se refiere al espiritu terreno y vacuo, que no tiene virtud alguna, sino que es necio. En primer lugar, el hombre que aparentemente tiene el Espiritu, se exalta a si mismo, y quiere ocupar la silla presidencial; e inmediatamente se muestra como ligero, desvergonzado y charlatan; vive entre muchos placeres y con muchos otros enganos; se hace pagar sus profecias, y si no se le paga no profetiza. ¿Es que el Espiritu divino puede cobrar para profetizar? No puede hacer esto un profeta de Dios, sino que el espiritu de tales profetas es de la tierra. Ademas, el falso profeta no se acerca para nada a la reunion de los justos, sino que huye de ellos; en cambio se pega a los vacilantes y vacuos, echandoles sus profecias por los rincones, y los embauca hablandoles conforme a sus deseos, aunque son vacuos, pues responde a hombres vacuos. Cuando una vasija vacia choca con otras igualmente vacias, no se rompe, sino que resuenan todas con un mismo sonido. Cuando el falso profeta llega a una reunion llena de hombres justos que poseen el espiritu de la divinidad y hacen oracion, se queda vacio, y su espiritu terreno huye de él amedrentado, y el hombre queda mudo y totalmente destrozado, sin poder hablar palabra(6).
Los que nunca han escudrinado la verdad ni han inquirido acerca de la divinidad, sino que se han contentado con creer, agitados con sus negocios, sus riquezas. sus amistades paganas y muchas otras ocupaciones de este siglo, todos los que andan enfrascados en estas cosas. no entienden las parabolas acerca de la divinidad. Es que con todos estos negocios estan entenebrecidos, corrompidos y secos. Asi como las vinas hermosas, si no se cuidan se secan a causa de las espinas y de toda suerte de yerbas, asi también los hombres que después de recibir la fe se entregan a la multiplicidad de acciones dichas, se extravian en sus inteligencias y ya no entienden absolutamente nada acerca de la divinidad. Porque, en efecto, cuando oyen algo acerca de la divinidad su mente se encuentra en sus negocios, y asi no comprenden absolutamente nada. Pero los que tienen el temor de Dios, e investigan acerca de la divinidad y de la verdad, y tienen su corazon vuelto hacia el Señor, entienden y comprenden en seguida cuanto se les dice, pues tienen dentro de si el temor de Dios. Porque donde habita el Señor, alli hay gran inteligencia. Adhiérete, pues, al Señor, y lo comprenderas y entenderas todo(7).
Notas
(1) Visiones 2, 2.3. (volver)
(2) Mandamientos 4, 2-3.(volver)
(3) Visiones 3, 6, 6. (volver)
(4) Comparaciones 2, 3. (volver)
(5) Mandamientos 6, 2. (volver)
(6) Mand. 11, 7-14. (volver)
(7) Mand. 10, 1, (volver)
Homilia anonima del siglo II
Considerada durante siglos como segunda epistola del Papa San Clemente a los Corintios, este escrito no es ni una epistola ni fue redactado por Clemente Romano. Se trata de una homilia compuesta a mediados del siglo II por un autor desconocido, que tiene el mérito de ser el primer ejemplo de homilia que ha llegado a nuestras manos. El hecho de considerarla entre los escritos del santo Pontifice romano se debe a que, en la tradición manuscrita, se copio siempre después de la epistola de San Clemente a los Corintios.
Este escrito trata de la obra de la salvación realizada por Cristo y comunicada a los hombres en el Bautismo, y de la respuesta que se espera del cristiano: una respuesta adecuada a la misericordia divina, renunciando a lo que no es compatible con la vocación cristiana y peleando para cumplir con obras la Voluntad de Dios. Al Reino de Dios, ya presente en este mundo, se entra por la conversion. La culminación de ese Reino tendra lugar cuando se realice la resurrección de los muertos y el juicio divino. Mientras el hombre esta en vida, es siempre tiempo de convertirse a Dios.
Loarte
Cumplir la Voluntad de Dios
(Secunda Clementis, 11, 1-IV, 5; VIl, 1-lX, 11)
Alégrate, estéril, la que no das a luz; rompe a gritar, la que no sufres dolores de parto, porque son mas numerosos los hijos de la solitaria que los de la que tiene marido (ls 54, 1; Ga 4,27). Al decir: alégrate, estéril, la que no das a luz, mencionaba a nosotros: pues nuestra Iglesia era estéril antes de que le fueran dados hijos. Al decir: grita, la que no sufres de parto, dice que presentemos sencillamente nuestras oraciones ante Dios para que no desfallezcamos como las que sufren dolores de parto. Al decir: porque son mas los hijos de la solitaria que los de la que tiene marido, [daba a entender que] nuestro pueblo parecia un desierto lejos de Dios, pero ahora, al creer, hemos llegado a ser mas numerosos que los que creian tener Dios. Otra Escritura dice que no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mt 9,13). Esto significa que es necesario salvar a los que se pierden. Pues lo grande y admirable no es sostener lo que esta en pie, sino lo que se cae. Cristo quiso salvar lo que se perdia y salvo a muchos, pues vino y nos llamo cuando ya nos estabamos perdiendo.
Habiendo tenido con nosotros tal misericordia, ante todo porque nosotros, los que vivimos, no ofrecemos sacrificios a dioses muertos, ni los adoramos, sino que hemos conocido al Padre de la verdad, ¿qué conocimiento nos conducira a l, sino el no negar a Aquél por medio del cual le hemos conocido? l mismo dice: al que me confiese delante de los hombres, Yo también lo confesaré delante de mi Padre (cfr. Mt 10,32 Lc 12,8). sta es nuestra recompensa, si confesamos a Aquél por medio del cual hemos sido salvados. ¿Y como podemos confesarle? Haciendo lo que dice, no desobedeciendo sus preceptos y honrandolo no solo con los labios, sino con todo el corazon y con toda la mente. Dice también en Isaias: este pueblo me honra con los labios, pero su corazon esta muy lejos de mi (Is 29,13).
Por tanto, no nos limitemos a llamarlo Señor, pues esto no nos salvara. Dice, en efecto: no todo el que me diga: "Señor, Señor", se salvara, sino el que obre la justicia (cfr. Mt 7,21). Asi pues, hermanos, confesémosle con las obras, amandonos mutuamente, no cometiendo adulterio y sin murmurar ni envidiarse los unos a los otros, sino siendo continentes, misericordiosos y buenos. Debemos compadecernos mutuamente y no ser avaros. Confesémosle con estas obras y no con las contrarias. No es necesario temer demasiado a los hombres, sino a Dios. Por ello, si vosotros obrais tales cosas, el Señor dijo: aunque estéis reunidos conmigo en mi seno, si no cumples mis mandamientos, os rechazaré y os diré: "Apartaos de mi, no os conozco, ni sé de donde sois, obradores de iniquidad" (cfr. Lc 13,25-27 Mt 7,23) (...).
Hermanos, luchemos sabiendo que el combate esta en nuestras manos y que muchos navegan en los combates corruptibles, pero no todos son coronados a no ser que se hayan esforzado mucho y hayan luchado bien. Asi pues, luchemos para que todos seamos coronados. Corramos al camino recto, al combate incorruptible; naveguemos muchos hacia él y combatamos para ser también coronados. Y si todos no podemos ser coronados, lleguemos siquiera a estar cerca de la corona. Necesitamos saber que el combatiente en una lucha corruptible, si viola las reglas del combate, tras ser azotado es excluido y expulsado del estadio. ¿Qué os parece? "Qué sufrira quien viole las reglas del combate de la incorruptibilidad? Pues de los que no guardan el sello(1) se dice que su gusano no morira, su fuego no se extinguira y seran un espectaculo para toda carne (Is 66,24).
Por tanto, mientras estemos en la tierra, arrepintamonos. Somos barro en las manos del Artifice. Como el alfarero, cuando modela un vaso y éste se tuerce o se rompe en sus manos, lo vuelve a modelar de nuevo, pero, si ya lo ha echado al horno de fuego, ya no lo puede arreglar, asi también nosotros: mientras estemos en este mundo, arrepintamonos de todo corazon de todas las maldades que cometimos en la carne, para ser salvados por el Señor mientras hay tiempo de conversion. Después de salir de este mundo, ya no le podremos confesar ni convertirnos. Hermanos, alcanzaremos la vida eterna haciendo la Voluntad del Padre, guardando pura la carne y observando los mandamientos del Señor. Pues dice el Señor en el Evangelio: si no guardasteis lo pequeno, ¿quién os dara lo grande? Pues os digo que el fiel en lo pequeno es también fiel en lo mucho (cfr. Lc 16,10-12). Viene pues, a decir: guardad pura la carne e inmaculado el sello para recibir la vida eterna.
No diga ninguno de vosotros que esta carne no es juzgada ni resucita. Sabed: ¿como fuisteis salvados, como volvisteis a ver, si no fue cuando estabais en esta carne? Asi pues, es necesario que guardemos la carne como templo de Dios. Pues de la misma manera que fuisteis llamados en la carne, iréis [al Reino de Dios] en la carne. Si Cristo, el Señor, el que nos salvo, siendo primeramente Espiritu(2) se hizo carne y nos llamo de esta manera, asi también nosotros recibiremos la recompensa en la carne. Por tanto, amémonos los unos a los otros para que todos lleguemos al Reino de Dios. Mientras tengamos tiempo de ser curados, entreguémonos al Dios que nos sana, dandole lo que merece: el arrepentimiento de sincero corazon. l conoce de antemano todas las cosas y sabe lo que hay en nuestro corazon. Tributémosle, pues, alabanza no solo con la boca, sino también con el corazon, para que nos acoja como a hijos. Pues el Señor dijo también: mis hermanos son los que hacen la voluntad de mi Padre (cfr. Mt 12 Mt 50 Lc 8,21 Mc 3,35).
Notas
(1) El "sello" es el caracter indeleble recibido en el Bautismo, que distingue al cristiano de quien no lo es. "Guardar el sello" significa ser fiel a las exigencias de la vocación cristiana. (volver)
(2) Dice que Cristo era antes "Espiritu" para afirmar su preexistencia eterna como Verbo en el seno de Dios: no es que lo confunda con el Espiritu Santo. (volver)
Obispo de Esmirna y martir, nacio hacia el ano 75, probablemente en el seno de una familia que ya era cristiana.
San Ireneo de Lyon, que lo conocio personalmente, afirma que habia recibido las ensenanzas de los Apostoles y que el mismo San Juan le habia consagrado Obispo de Esmirna. Si esto fuera asi, la figura de este santo y martir, tal como la conocemos por la carta que de él conservamos y por el relato de su martirio, es muy congruente con el elogio que el Apostol hizo del Angel de la Iglesia de Esmirna en el Apocalipsis. Segun los intérpretes de la Sagrada Escritura, con el nombre de Angel se designa en ese libro inspirado a los Obispos que presidian las Iglesias entonces establecidas en Asia Menor.
La labor pastoral de San Policarpo debio de ser muy fecunda. Acogio con gran afecto a San Ignacio de Antioquia, camino del martirio, y recibio de este santo Obispo una carta muy venerada desde la antigüedad. Conservamos una epistola suya dirigida a la Iglesia de Filipos, en la que con gran solicitud exhorta a la unidad y da consejos llenos de celo pastoral a todos los fieles: los presbiteros, los diaconos, las virgenes, las casadas, las viudas. No menciona al Obispo, por lo que es licito pensar que, en esos momentos, la sede de Filipos no tenia al frente a su Pastor.
También fue muy eficaz su actividad contra las herejias, consiguiendo que tornaran numerosos seguidores de diversas sectas gnosticas. Cuando estallo una persecución anticristiana, se escondio en una casa de campo, a ruego de sus fieles, pero fue descubierto por la traición de un esclavo y condenado a la hoguera. Murio en el ano 155, a los ochenta y seis de edad. La comunidad cristiana de Esmirna redacto una larga carta dirigida a la de Filomelium, ciudad frigia, al parecer con ocasión del primer aniversario del martirio. Esta carta, conocida con el nombre de Martirio de Policarpo, escrita por testigos oculares, es la primera obra cristiana exclusivamente dedicada a describir la pasión de un martir, y la primera en usar este titulo para designar a un cristiano muerto por la fe.
Loarte
Policarpo, obispo de Esmirna, es, con su larga vida, como un puente entre la generación de los apostoles y las generaciones que vivieron la expansión doctrinal y numérica del cristianismo. Por una parte fue discipulo del apostol Juan, y por otra fueron discipulos suyos los grandes maestros Papias e Ireneo. Este ultimo, en un pasaje de singular fuerza evocadora, apela a Policarpo como fiel transmisor de la doctrina de los apostoles.
Del mismo Policarpo solo se conserva una carta a la cristiandad de Filipos: esta escrita en un estilo sencillo y sobrio, y se reduce a una serie de vigorosas exhortaciones, mas bien de orden moral.
De particular interés historico y religioso son las Actas del martirio de Policarpo, generalmente reconocidas como auténticas: son un documento por el que la Iglesia de Esmirna daba a conocer a las Iglesias hermanas la manera como su obispo juntamente con muchos de sus fieles habia sufrido una muerte ejemplar en la persecucion, probablemente hacia el ano 155.
RUIZ BUENO, Padres apostolicos, BAC, Madrid 1950; S. HUBER, Las cartas de san Ignacio de Antioquia y de san Policarpo de Esmirna, Buenos Aires 1945.
I. Testimonio de Ireneo sobre Policarpo.
...Siendo yo nino, convivi con Policarpo en el Asia Menor... Conservo una memoria de las cosas de aquella época mejor que de las de ahora, porque lo que aprendemos de ninos crece con la misma vida y se hace una cosa con ella. Podria decir incluso el lugar donde el bienaventurado Policarpo se solia sentar para conversar, sus idas y venidas, el caracter de su vida, sus rasgos fisicos y sus discursos al pueblo. l contaba como habia convivido con Juan y con los que habian visto al Señor. Decia que se acordaba muy bien de sus palabras, y explicaba lo que habia oido de ellos acerca del Señor, sus milagros y sus ensenanzas. Habiendo recibido todas estas cosas de los que habian sido testigos oculares del Verbo de la Vida, Policarpo lo explicaba todo en consonancia con las Escrituras. Por mi parte, por la misericordia que el Señor me hizo, escuchaba ya entonces con diligencia todas estas cosas, procurando tomar nota de ello, no sobre el papel, sino en mi corazon. Y siempre, por la gracia de Dios, he procurado conservarlo vivo con toda fidelidad... Lo que él pensaba esta bien claro en las cartas que él escribio a las Iglesias de su vecindad para robustecerlas o, también a algunos de los hermanos, exhortandolos o consolandolos... (1).
Policarpo no solo recibio la ensenanza de los apostoles y converso con muchos que habian visto a nuestro Señor, sino que fue establecido como obispo de Esmirna en Asia por los mismos apostoles. Yo le conoci en mi infancia, ya que vivio mucho tiempo y dejo esta vida siendo ya muy anciano con un gloriosisimo martirio. Enseno siempre lo que habia aprendido de los apostoles, que es lo que ensena la Iglesia y la unica verdad. De ello son testigos todas las Iglesias de Asia, y los que hasta el presente han sido sucesores de Policarpo... ste, en un viaje a Roma, en tiempos de Aniceto, convirtio a muchos herejes... a la Iglesia de Dios, proclamando que habia recibido de los apostoles la unica verdad, idéntica con la que es transmitida en la tradición de la Iglesia. Y hay quienes le oyeron decir que Juan, el discipulo del Señor, una vez que fue al bano en Efeso vio alli dentro al hereje Cerinto; y al punto salio del lugar sin banarse, diciendo que temia que se hundiesen los banos, estando alli Cerinto, el enemigo de la verdad. El mismo Policarpo se encentro una vez con Marcion, y éste le dijo: "¿No me conoces?" Pero aquél le contesto: "Te conozco como a primogénito de Satanas..."(2).
II. La carta a los de Filipos.
...Ceñidos vuestros lomos, servid a Dios con temor y en verdad, dejando toda vana palabreria y los errores del vulgo, teniendo fe en aquel que resucito a nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos y le dio gloria y el trono de su diestra. A él le fueron sometidas todas las cosas celestes y terrestres; a él rinde culto todo ser vivo; él ha de venir como juez de vivos y muertos, y Dios tomara venganza de su sangre a aquellos que no creen en él...
Principio de todos los males es el amor al dinero. Sabiendo, pues, que asi como no trajimos nada a este mundo, tampoco podemos llevarnos nada de él, armémonos con las armas de la justicia, y aprendamos a caminar en el mandamiento del Señor. Adoctrinad a vuestras mujeres en la fe que les ha sido dada, en la caridad, y en la castidad: que amen con toda verdad a sus propios maridos, y en cuanto a los demas, que tengan caridad con todos por igual en total continencia; y que eduquen a sus hijos en la disciplina del temor de Dios. En cuanto a las viudas, que muestren prudencia con su fidelidad al Señor, que oren incesantemente por todos, y se mantengan alejadas de toda calumnia, maledicencia, falso testimonio, avaricia de dinero o de cualquier otro vicio. Que tengan conciencia de que son altar de Dios, y de que él lo escudrina todo, sin que se le oculte nada de nuestras palabras o pensamientos o de los secretos de nuestro corazon... Los diaconos sean irreprochables delante de su justicia, pues son ministros de Dios y de Cristo, no de los hombres. No sean calumniadores ni dobles de lengua; no busquen el dinero, y sean continentes en todo, misericordiosos, diligentes, caminando conforme a la verdad del Señor, que se hizo ministro de todos... Que los jovenes sean irreprensibles en todo, cultivando ante todo la castidad y refrenando todo vicio, porque es bueno arrancarse de todas las concupiscencias que andan por el mundo... También los presbiteros han de ser misericordiosos, compasivos para con todos, procurando enderezar a los extraviados, visitar a todos los enfermos, sin olvidarse de la viuda o del huérfano o del pobre; atendiendo siempre al bien delante de Dios y de los hombres, ajenos a toda ira, acepción de personas y juicios injustos, alejados de todo amor al dinero, no creyendo en seguida cualquier acusacion, ni precipitados en el juzgar, sabiendo que todos tenemos deuda de pecado... (3).
Consejos de un Pastor (Epistola a los Filipenses, 4-10)
Principio de todos los males es el amor al dinero. Ahora bien, sabiendo como sabemos que, al modo que nada trajimos con nosotros al mundo, nada tampoco hemos de llevarnos, armémonos con las armas de la justicia y amaestrémonos los unos a los otros, ante todo a caminar en el mandamiento del Señor. Tratad luego de adoctrinar a vuestras mujeres en la fe que les ha sido dada, asi como en la caridad y en la castidad: que muestren su carino con toda verdad a sus propios maridos y, en cuanto a los demas, amenlos a todos por igual en toda continencia; que eduquen a sus hijos en la disciplina del temor de Dios.
Respecto a las viudas, que sean prudentes en lo que atane a la fe del Señor, que oren incesantemente por todos, apartadas muy lejos de toda calumnia, maledicencia, falso testimonio, amor al dinero y de todo mal. Que sepan como son altar de Dios, y como Dios escudrina todo y nada se le oculta de nuestros pensamientos y propositos ni de secreto alguno de nuestro corazon.
Como sepamos, pues, que de Dios nadie se burla, deber nuestro es caminar de manera digna de su mandamiento y de su gloria. Los diaconos, igualmente, sean irreprochables delante de su justicia, como ministros que son de Dios y de Cristo y no de los hombres: no calumniadores, ni de lengua doble, sino desinteresados, continentes en todo, misericordiosos, diligentes, caminando conforme a la verdad del Señor, que se hizo ministro y servidor de todos. Si en este mundo le agradamos, recibiremos en pago el venidero, segun l nos prometio resucitarnos de entre los muertos y que, si llevamos una conducta digna de l, reinaremos también con l. Caso, eso si, de que tengamos fe.
Igualmente, que los jovenes sean irreprensibles; que cuiden, sobre todo, la castidad y se alejen de cualquier mal. Es cosa buena, en efecto, apartarse de las concupiscencias que dominan en el mundo, porque toda concupiscencia milita contra el espiritu, y ni los fornicarios, ni los afjeminados ni los deshonestos contra naturaleza han de heredar el reino de Dios, como tampoco los que obran fuera de ley. Es preciso apartarse de todas estas cosas, viviendo sometidos a los presbiteros y diaconos, como a Dios y a Cristo.
Que las virgenes caminen en intachable y pura conciencia.
Mas también los presbiteros han de tener entranas de misericordia, compasivos con todos, tratando de traer a buen camino lo extraviado, visitando a los enfermos; no descuidandose de atender a la viuda, al huérfano y al pobre; atendiendo siempre al bien, tanto delante de Dios como de los hombres, muy ajenos de toda ira, de toda acepción de personas y juicio injusto, lejos de todo amor al dinero, no creyendo demasiado aprisa la acusación contra nadie, no severos en sus juicios, sabiendo que todos somos deudores del pecado. Ahora bien, si al Señor le rogamos que nos perdone, también nosotros debemos perdonar; porque estamos delante de los ojos del que es Señor y Dios, y todos hemos de presentarnos ante el tribunal de Cristo, donde cada uno tendra que dar cuenta de si mismo. Sirvamosle, pues, con temor y con toda reverencia, como l mismo nos lo mando, y también los Apostoles que nos predicaron el Evangelio, y los profetas que, de antemano, pregonaron la venida de Nuestro Señor. Seamos celosos del bien y apartémonos de los escandalos, de falsos hermanos y de aquellos que hipocritamente llevan el nombre del Señor para extraviar a los hombres vacuos.
Porque todo el que no confesare que Jesucristo ha venido en carne, es un Anticristo, y el que no confesare el testimonio de la cruz, procede del diablo; y el que torciere las sentencias del Señor en interés de sus propias concupiscencias, ese tal es primogénito de Satanas.
Por lo tanto, dando de mano a la vanidad del vulgo y a las falsas ensenanzas, volvamonos a la palabra que nos fue transmitida desde el principio, viviendo sobriamente para entregarnos a nuestras oraciones, siendo constantes en los ayunos, suplicando con ruegos al Dios omnipotente que no nos lleve a la tentacion, como dijo el Señor: Porque el espiritu esta pronto, pero la carne es flaca.
Mantengamonos, pues, incesantemente adheridos a nuestra esperanza y prenda de nuestra justicia, que es Jesucristo, el cual levanto sobre la cruz nuestros pecados en su propio cuerpo: l, que jamas cometio pecado, y en cuya boca no fue hallado engano, sino que, para que vivamos en l, lo soporto todo por nosotros.
Seamos, pues, imitadores de su paciencia y, si por causa de su nombre tenemos que sufrir, glorifiquémosle. Porque ése fue el dechado que l nos dejo en su propia persona y eso es lo que nosotros hemos creido.
Os exhorto, pues, a todos a que obedezcais a la palabra de la justicia y ejecutéis toda paciencia, aquella, por cierto, que visteis con vuestros propios ojos, no solo en los bienaventurados Ignacio, Zosimo y Rufo, sino también en otros de entre vosotros mismos, y hasta en el mismo Pablo y los demas Apostoles. Imitadlos, digo, bien persuadidos de que todos éstos no corrieron en vano, sino en fe y justicia, y que estan ahora en el lugar que les es debido junto al Señor, con quien juntamente padecieron. Porque no amaron el tiempo presente, sino a Aquél que murio por nosotros y que, por nosotros también, resucito por virtud de Dios.
Asi, pues, permaneced en estas virtudes y seguid el ejemplo del Señor, firmes e inmoviles en la fe, amadores de la fraternidad, dandoos mutuamente pruebas de afecto, unidos en la verdad, adelantandoos los unos a los otros en la mansedumbre del Señor, no menospreciando a nadie. Si tenéis posibilidad de hacer bien, no lo difirais, pues la limosna libra de la muerte. Estad sujetos los unos a los otros, manteniendo una conducta irreprochable entre los gentiles, para que recibais alabanza por causa de vuestras buenas obras y el nombre del Señor no sea blasfemado por culpa vuestra. Mas ¡ay de aquél por cuya culpa se blasfema el nombre del Señor! Ensenad, pues, a todos la templanza, en la que también vosotros vivis.
El martirio de Policarpo
(Carta de la Iglesia de Esmirna a la Iglesia de Filomelium, 1, 7-11, 13-16)
Os escribimos, hermanos, la presente carta sobre los sucesos de los martires, y senaladamente sobre el bienaventurado Policarpo, quien, como el que estampa un sello, hizo cesar con su martirio la persecucion. Podemos decir que todos los acontecimientos que le precedieron no tuvieron otro fin que mostrarnos nuevamente el propio martirio del Señor, tal como nos relata el Evangelio. Policarpo, en efecto, espero a ser entregado, como lo hizo también el Señor, a fin de que también nosotros le imitemos, no mirando solo nuestro propio interés, sino también el de nuestros projimos (Fil 2, 4). Porque es obra de verdadera y solida caridad no buscar solo la propia salvacion, sino también la de todos los hermanos (...).
Sabiendo que habian llegado sus perseguidores, bajo y se puso a conversar con ellos. Se quedaron maravillados al ver la edad avanzada y su enorme serenidad, y no se explicaban todo aquel aparato y afan para prender a un anciano como él. Al momento, Policarpo dio ordenes de que se les sirviera de comer y de beber cuanto apetecieran, y les rogo, por su parte, que le concedieran una hora para orar tranquilamente. Se lo permitieron y, puesto en pie, se puso a orar tan lleno de gracia de Dios, que por espacio de dos horas no le fue posible callar. Todos los que le oian estaban maravillados, y muchos sentian remordimientos de haber venido a prender a un anciano tan santo.
Una vez terminada su oracion, después de haber hecho en ella memoria de cuantos en su vida habian tenido trato con él, lo montaron sobre un pollino y asi le condujeron a la ciudad, dia que era de gran sabado. Por el camino se encontraron al jefe de policia Herodes, y a su padre Nicetas, que lo hicieron montar en su carro y sentandose a su lado, trataban de persuadirle, diciendo: "¿Pero qué inconveniente hay en decir: César es el Señor, y sacrificar y cumplir los demas ritos y con ello salvar la vida?"
Policarpo, al principio, no les contesto nada; pero como volvieron a preguntar de nuevo, les dijo finalmente: "No tengo intención de hacer lo que me aconsejais". Ellos, al ver su fracaso de intentar convencerle por las buenas, comenzaron a proferir palabras injuriosas y le hicieron bajar tan precipitadamente del carro, que se hirio en la espinilla. Sin embargo, sin hacer el menor caso, como si nada hubiera pasado, comenzo a caminar a pie animosamente, conducido al estadio, en el que reinaba tan gran tumulto que era imposible entender a alguien.
En el mismo momento que Policarpo entraba en el estadio, una voz sobrevino del cielo y le dijo: "ten buen animo, Policarpo, y portate varonilmente". Nadie vio al que dijo esto; pero la voz la oyeron los que de los nuestros se hallaban presentes. Seguidamente, mientras lo conducian hacia el tribunal, se levanto un gran tumulto al correrse la voz de que habian prendido a Policarpo.
Al llegar a presencia del proconsul, le pregunto si él era Policarpo. Respondiendo afirmativamente el martir, el proconsul trataba de persuadirle para que renegase de la fe, diciéndole: "Ten consideración a tu avanzada edad", y otras cosas por el estilo, segun tienen por costumbre, como: "Jura por el genio del César; muda de modo de pensar; grita: ¡Mueran los ateos!".
A estas palabras, Policarpo, mirando con grave rostro a toda la muchedumbre de paganos que llenaban el estadio, tendiendo hacia ellos la mano, dando un suspiro y alzando sus ojos al cielo, dijo:
-Si, ¡mueran los ateos!
-Jura y te pongo en libertad. Maldice de Cristo.
Entonces Policarpo dijo:
-Ochenta y seis anos hace que le sirvo y ningun dano he recibido de l; ¿como puedo maldecir de mi Rey, que me ha salvado?
Nuevamente insistio el proconsul, diciendo:
-Jura por el genio del César.
Respondio Policarpo:
-Si tienes por punto de honor hacerme jurar por el genio, como tu dices, del César, y finges ignorar quién soy yo, oyelo con toda claridad: yo soy cristiano. Y si tienes interés en saber en qué consiste el cristianismo, dame un dia de tregua y escuchame.
Respondio el proconsul:
-Convence al pueblo.
Y Policarpo dijo:
-A ti te considero digno de escuchar mi explicacion, pues nosotros profesamos una doctrina que nos manda tributar el honor debido a los magistrados y autoridades, que estan establecidas por Dios, mientras ello no vaya en detrimento de nuestra conciencia; mas a ese populacho no le considero digno de oir mi defensa.
Dijo el proconsul:
-Tengo fieras a las que te voy a arrojar, si no cambias de parecer.
Respondio Policarpo:
-Puedes traerlas, pues un cambio de sentir de lo bueno a lo malo, nosotros no podemos admitirlo. Lo razonable es cambiar de lo malo a lo justo.
Volvio a insistirle:
-Te haré consumir por el fuego, ya que menosprecias las fieras, como no mudes de opinion.
Y Policarpo dijo:
-Me amenazas con un fuego que arde por un momento y al poco rato se apaga. Bien se ve que desconoces el fuego del juicio venidero y del eterno suplicio que esta reservado a los impios. Pero, en fin, ¿a qué tardas? Trae lo que quieras (...).
Enseguida fueron colocados en torno a él todos los instrumentos preparados para la pira y como se acercaban también con la intención de clavarle en un poste, dijo:
-Dejadme tal como estoy, pues el que me da fuerza para soportar el fuego, me la dara también, sin necesidad de asegurarme con vuestros clavos, para permanecer inmovil en la hoguera.
Asi pues, no le clavaron, sino que se contentaron con atarle. l entonces, con las manos atras y atado como un cordero egregio, escogido de entre un gran rebano preparado para el holocausto acepto a Dios, levantando sus ojos al cielo dijo:
-Señor Dios omnipotente, Padre de tu amado y bendecido siervo Jesucristo, por quien hemos recibido el conocimiento de Ti, Dios de los angeles y de las potestades, de toda la creación y de toda la casta de los justos, que viven en presencia tuya:
Yo te bendigo, porque me tuviste por digno de esta hora, a fin de tomar parte, contado entre tus martires, en el caliz de Cristo para resurrección de eterna vida, en alma y cuerpo, en la incorrupción del Espiritu Santo.
¡Sea yo con ellos recibido hoy en tu presencia, en sacrificio pingüe y aceptable, conforme de antemano me lo preparaste y me lo revelaste y ahora lo has cumplido, Tu, el infalible y verdadero Dios!
Por lo tanto, yo te alabo por todas las cosas, te bendigo y te glorifico, por mediación del eterno y celeste Sumo Sacerdote, Jesucristo, tu siervo amado, por el cual sea gloria a Ti con el Espiritu Santo, ahora y en los siglos por venir. Amén.
Apenas concluida su suplica, los ministros de la pira prendieron fuego a la lena. Y levantandose una gran llamarada, vimos un gran prodigio aquellos a quienes fue dado verlo; aquellos que hemos sobrevivido para poder contar a los demas lo sucedido. El fuego, formando una especie de boveda, rodeo por todos lados el cuerpo del martir como una muralla, y estaba en medio de la llama no como carne que se abrasa, sino como pan que se cuece o como el oro y la plata que se acendra al horno. Percibiamos un perfume tan intenso como si se levantase una nube de incienso o de cualquier otro aroma precioso.
Viendo los impios que el cuerpo de Policarpo no podia ser consumido por el fuego, dieron orden al verdugo para que le diese el golpe de gracia, hundiéndole un punal en el pecho. Se cumplio la orden y broto de la herida tal cantidad de sangre que apago el fuego de la pira, y el gentio quedo pasmado de que hubiera tal diferencia entre la muerte de los infieles y la de los escogidos.
Al numero de estos elegidos pertenece Policarpo, varon admirable, maestro en nuestros tiempos, con espiritu de apostol y profeta; obispo, en fin, de la Iglesia catolica de Esmirna. Toda palabra que salio de su boca, o ha tenido ya cumplimiento o lo tendra con certeza.
Pero el maligno... dispuso las cosas de modo que no nos fuera dejado su cuerpo, aunque muchos eran los que deseaban apoderarse de sus santos restos. En efecto, Nicetas... fue a suplicar al gobernador que no se nos diera el cadaver, diciendo: No vaya a suceder que abandonen al crucificado y empiecen a adorar a éste. Esto era una sugerencia de los judios, quienes insistian en ello y aun montaron una guardia cuando nosotros fuimos a recogerlo de la pira. Ignoraban que nosotros ni jamas podremos abandonar a Cristo, que padecio por la salvación del mundo entero de los que se salvan, él inocente, por nosotros, pecadores, ni jamas daremos culto a otro alguno. Porque a él le adoramos porque es hijo de Dios, mientras que a los martires les tributamos un justo homenaje de afecto como a discipulos e imitadores del Señor, a causa del amor insuperable que mostraron por su rey y maestro. ¡Ojala que nosotros pudiéramos también acompanarles y llegar a ser discipulos con ellos!
Asi pues, el centurion, viendo la porfia de los judios, hizo colocar el cadaver en el centro y lo hizo quemar, a la manera como ellos suelen hacerlo. Asi nosotros mas tarde pudimos recoger sus huesos, mas valiosos que las piedras preciosas y mas estimables que el oro, y los colocamos en lugar adecuado. Alli, nos concedera el Señor celebrar el natalicio de su martirio, reuniéndonos todos en cuanto nos sea posible con jubilo y alegria, para celebrar la memoria de los que ya terminaron su combate, y para ejercerlo y preparación de los que aun han de combatir...
Notas
(1) EUSEBIO, Historia Eclesiastica, V. 20, 3-8. (volver)
(2) IRENEO, Adversus Haereses, III, 3, 4. (volver)
(3) Carta a los Filipenses, cap. 3-6. (volver)
San Policarpo de Esmirna
Saludo
Policarpo y los presbiteros que estan con él, a la Iglesia de Dios que habita como extranjera en Filipos: que la misericordia y la paz les sean dadas en plenitud por Dios todopoderoso y Jesucristo nuestro Salvador.(1)
La fe en Jesucristo
Me alegré mucho con ustedes, en nuestro Señor Jesucristo, cuando recibieron a las imagenes de la verdadera caridad, y acompanaron, como debian hacerlo, a aquellos que estaban encadenados por ataduras dignas de los santos, que son las diademás de quienes han sido verdaderamente elegidos por Dios nuestro Señor.22(2)
Y me alegré de que la raiz vigorosa de su fe, de la que se habla desde tiempos antiguos, permanece hasta ahora y da frutos en nuestro Señor Jesucristo, que acepto por nuestros pecados llegar hasta la muerte; y Dios lo resucito librandolo de los sufrimientos del infierno.(3)
Sin verlo, ustedes creen en él, con un gozo inefable y glorioso (1P 1,8) al cual muchos desean llegar, y ustedes saben que han sido salvados por gracia, no por sus obras, sino por la voluntad de Dios por Jesucristo (Ef 2,5.8-9).
Por tanto, cinanse sus cinturas y sirvan a Dios en el temor y la verdad (1P 1,13 ver Sal 1P 2,11) dejando a un lado las palabras falsas y el error de la multitud, creyendo en Aquel que ha resucitado a nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos, y le ha dado la gloria (1P 1,21), y un trono a su derecha(4).
A él le esta todo sometido, en el cielo y sobre la tierra (ver Flp 2,10; 3,21); a él le obedece todo lo que respira, él vendra a juzgar a vivos y muertos (Hch 10,42), y Dios pedira cuenta de su sangre a quienes no aceptan creer en él. Aquel que lo ha resucitado de entre los muertos, también nos resucitara a nosotros (2Co 4,14), si hacemos su voluntad y caminamos en sus mandamientos, y si amamos lo que él amo, absteniéndonos de toda injusticia, arrogancia, amor al dinero, murmuracion, falso testimonio, no devolviendo mal por mal, injuria por injuria (1P 3,9), golpe por golpe, maldición por maldicion, acordandonos de lo que nos ha ensenado el Señor, que dice: "No juzguen, para no ser juzgados; perdonen y se les perdonara; hagan misericordia para recibir misericordia; la medida con que midan se usara también con ustedes, y bienaventurados los pobres y los que son perseguidos por la justicia, porque de ellos es el reino de Dios(5).
Fe, esperanza y caridad
No es por mi mismo, hermanos, que les escribo esto sobre la justicia, sino porque ustedes primero me invitaron. Porque ni yo, ni otro como yo, podemos acercarnos a la sabiduria del bienaventurado y glorioso Pablo, que estando entre ustedes, hablandoles cara a cara a los hombres de entonces (sobre el asunto de la predicación de Pablo en Filipos, ver Hch 16,12-40), enseno con exactitud y con fuerza la palabra de verdad, y luego de su partida les escribio una carta; si la estudian atentamente podran crecer en la fe que les ha sido dada; ella es la madre de todos nosotros, seguida de la esperanza y precedida del amor por Dios, por Cristo y por el projimo. El que permanece en estas virtudes ha cumplido los mandamientos de la justicia; pues el que tiene la caridad esta lejos de todo pecado(6).
Que todos lleven una vida digna de la fe que profesan
El principio de todos los males es el amor al dinero(7) Sabiendo, por tanto, que nada hemos traido al mundo y que no nos podremos llevar nada (1Tm 6,7), revistamonos con las armas de la justicia (ver 2Co 6,7), y aprendamos primero nosotros mismos a caminar en los mandamientos del Señor.
Después, ensenen a sus mujeres a caminar en la fe que les ha sido dada, en la caridad, en la pureza, a amar a sus maridos con toda fidelidad, a amar a todos los otros igualmente con toda castidad y a educar a sus hijos en el conocimiento del temor de Dios(8).
Que las viudas sean sabias en la fe del Señor, que intercedan sin cesar por todos, que estén lejos de toda calumnia, murmuracion, falso testimonio, amor al dinero y de todo mal; sabiendo que son el altar de Dios, que l examinara todo y que nada se le oculta de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos, de los secretos de nuestro corazon (ver 1Co 14,25)(9).
Sabiendo que de Dios nadie se burla (Ga 6,7), debemos caminar de una forma digna de sus mandamientos y de su gloria.
Igualmente que los diaconos sean irreprochables delante de su justicia, como servidores de Dios y de Cristo, y no de los hombres: ni calumnia, ni doblez, ni amor al dinero; sino castos en todas las cosas, misericordiosos, solicitos, caminando segun la verdad del Señor que se ha hecho el servidor de todos(10). Si le somos agradables en el tiempo presente, l nos dara a cambio el tiempo venidero, puesto que nos ha prometido resucitarnos de entre los muertos y que, si nuestra conducta es digna de l, también reinaremos con l (2Tm 2,12), si al menos tenemos fe.
Del mismo modo, que los jovenes sean irreprochables en todo, velando ante todo por la pureza, refrenando todo mal que esté en ellos. Porque es bueno cortar los deseos de este mundo, pues todos los deseos combaten contra el espiritu (ver 1P 2,11), y ni los fornicadores, ni los afeminados, ni los sodomitas tendran parte en el reino de Dios (ver 1Co 6,9-10), ni aquellos que hacen el mal. Por eso deben abstenerse de todo esto y estar sometidos a los presbiteros y a los diaconos como a Dios y a Cristo(11).
Las virgenes deben caminar con una conciencia irreprensible y pura.
Los presbiteros
También los presbiteros deben ser misericordiosos, compasivos con todos; que devuelvan al recto camino a los descarriados, que visiten a todos los enfermos, sin olvidar a la viuda, al huérfano, al pobre, sino pensando siempre en hacer el bien delante de Dios y de los hombres(12). Que se abstengan de toda colera, acepción de personas, juicio injusto; que estén alejados del amor al dinero, que no piensen mal rapidamente de alguien, que no sean duros en sus juicios, sabiendo que todos somos deudores del pecado.
Si pedimos al Señor que nos perdone, también nosotros debemos perdonar, pues estamos ante los ojos de nuestro Señor y Dios, y todos deberemos comparecer ante el tribunal de Cristo, y cada uno debera dar cuenta de si mismo (ver Rm 14,10-12).
Por tanto, sirvamosle con temor y mucha circunspeccion, conforme él nos lo ha mandado, al igual que los apostoles que nos han predicado el Evangelio y los profetas que nos anunciaron la venida de nuestro Señor. Seamos celosos para lo bueno, evitemos los escandalos, los falsos hermanos y los que llevan con hipocresia el nombre del Señor, haciendo errar a los cabezas huecas [kenoys anthropoys, literalmente: hombres vacios].
Advertencia contra el docetismo
Todo, en efecto, el que no confiesa que Jesucristo vino en la carne es un anticristo, y el que no acepta el testimonio de la cruz es del diablo, y el que tergiversa las palabras del Señor segun sus propios deseos y niega la resurrección y el juicio, ése es el primogénito de Satanas(13).
Por eso, abandonemos los vanos discursos de las multitudes y las falsas doctrinas, y volvamos a la ensenanza que nos ha sido transmitida desde el principio. Permaneciendo sobrios para la oración (ver 1P 4,7), constantes en los ayunos, suplicando en nuestras oraciones a Dios, que lo ve todo, que no nos introduzca en la tentación (Mt 6,13), pues el Señor ha dicho: El espiritu esta dispuesto, pero la carne es débil (Mt 26,41).
Esperanza y paciencia
Perseveremos constantemente en nuestra esperanza(14) y en las primicias de nuestra justicia, que es Jesucristo, que llevo al madero nuestros pecados en su propio cuerpo (ver 1P 2,24), él, que no habia cometido pecado, en quien no se habia encontrado falsedad en su boca (1P 2,22). Pero por nosotros, para que nosotros viviéramos en él, lo soporto todo.
Seamos, pues, los imitadores de su paciencia, y si sufrimos por su nombre, glorifiquémoslo. Porque éste es el ejemplo que él nos ha dado en si mismo, y esto es lo que nosotros hemos creido (ver 1P 4,16 1P 2,21).
Los exhorto a todos a obedecer a la palabra de justicia, y a perseverar con toda paciencia, la que han visto con sus ojos no solo en los bienaventurados Ignacio, Zosimo y Rufo, sino también en otros de entre ustedes, en Pablo mismo y en los demas apostoles. Convencidos de que todos éstos no han corrido en vano (Ga 2,2 Flp Ga 2,16), sino en la fe y la justicia, y que estan en el lugar que les corresponde junto al Señor con los que han sufrido. Ellos no amaron este siglo presente (ver 2Tm 4,10), sino a aquel que murio por nosotros y que Dios resucito por nosotros.
Caridad fraterna (A partir de este capitulo no tenemos el texto griego de la carta, sino una antigua versión latina)
Permanezcan, por tanto, en estos (sentimientos) e imiten el ejemplo del Señor, firmes e inconmovibles en la fe, amando a los hermanos, amandose unos a otros, unidos en la verdad, teniéndose paciencia unos a otros con la mansedumbre del Señor, no despreciando a nadie(15).
Cuando puedan hacer el bien, no lo posterguen, pues la limosna libera de la muerte (Tb 12,9). Todos ustedes estén sometidos los unos a los otros, teniendo una conducta irreprensible entre los paganos, para que por sus buenas obras (también) reciban la alabanza y el Señor no sea blasfemado por causa de ustedes (ver 1P 2,12). Pero pobre de aquel por quien sea blasfemado el nombre del Señor (ver Is 52,5). Ensenen, pues, a todos la sobriedad en la que viven ustedes mismos(16).
El caso de Valente(17)
Estoy muy apenado por Valente, que fue presbitero por algun tiempo entre ustedes, (al ver) que ignora hasta tal punto el cargo que se le habia dado. Por tanto, les advierto que se abstengan de la avaricia y que sean castos y veraces. Absténganse de todo mal. Quien no se puede gobernar a si mismo en esto, ¿como puede ensenarlo a los otros? Si alguno no se abstiene de la avaricia, se dejara manchar por la idolatria y sera contado entre los paganos que ignoran el juicio del Señor (ver Jr 5,4). ¿O acaso ignoramos que los santos juzgaran al mundo, como lo ensena Pablo? (ver 1Co 6,2).
Yo no oi ni vi nada semejante en ustedes, entre quienes trabajo el bienaventurado Pablo, ustedes que estan al comienzo de su epistola(18). De ustedes, en efecto, él se gloria delante de todas las iglesias (ver 2 Ts 1,4), las unicas que entonces conocian a Dios, puesto que nosotros todavia no lo conociamos18(19).
Asi, pues, hermanos, estoy muy triste por él y por su esposa, a ellos les conceda el Señor la penitencia verdadera (ver 2Tm 2,25). Ustedes sean sobrios, también en esto, y no los consideren como a enemigos (ver 2 Ts 3,15), sino que vuelvan a llamarlos como a miembros sufrientes y extraviados. Haciendo esto se construyen a si mismos(20).
Recomendaciones finales
Confio en que estan bien ejercitados en las santas Escrituras, y que nada ignoran. Yo, por mi parte, no tengo este don. Ahora (les digo), como esta dicho en las Escrituras: Enojense y no pequen, y que el sol no se ponga sobre su ira (Sal 4,5; Ef 4,26). Feliz quien se acuerda. Creo que sucede asi con ustedes.
Que Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, y él mismo, el pontifice eterno, el Hijo de Dios, Jesucristo (ver Hb 6,20; 7,13), los edifiquen en la fe y en la verdad, en toda mansedumbre, sin colera, en paciencia y en magnanimidad, en tolerancia y en castidad. Y les den parte en la herencia de sus santos(21), y a nosotros con ustedes, y a todos los que estan bajo el cielo, que creen en nuestro Señor Jesucristo y en su Padre, que lo resucito de entre los muertos.
Oren por todos los santos. Oren también por los reyes, por las autoridades y los principes, por los que los persiguen y los odian, y por los enemigos de la cruz (ver Mt 5,44 1Tm 2,2 Jn 15,16 1Tm 4,15 St 1Tm 1,4 Col 2,10 Flp Col 3,18); de modo que su fruto sea manifiesto para todos, y ustedes sean perfectos en él.
Un trozo de la primera carta a los Filipenses (Del capitulo 13 se conserva el texto griego merced a Eusebio de Cesarea, HE III,36,14-15. P. N. Harrison, Polycarp's two Epistles to the Philippians, Cambridge, 1936, separo todo este capitulo 13, considerandolo una esquela de Policarpo respondiendo a una carta de los Filipenses. El resto de la actual epistola [caps. 1-12.14] seria una carta de consejo y exhortación escrita mas tarde [segun Harrison mucho mas tarde]. Tendriamos, por tanto, dos epistolas de Policarpo, las cuales habrian sido reunidas en una sola ya antes de Eusebio de Cesarea. En la actualidad los especialistas aceptan la hipotesis de Harrison, pero senalan que la segunda carta [la "larga"] debe colocarse en una fecha muy proxima a la primera [la "breve"].
Ustedes e Ignacio me han escrito, para que si alguien va a Siria también lleve la carta de ustedes. Lo haré, si encuentro una ocasión favorable, sea yo mismo, sea aquel que enviaré para que nos represente. (Ignacio de Antioquia le habia pedido a Policarpo que enviase un mensajero a Antioquia, a fin de llevarles a los cristianos sus felicitaciones y animandolos [ver Policarpo 7,2; 8,1]. La comunidad de Filipos, segun parece, les habia escrito a los Antioquenos con idéntica finalidad. Policarpo responde con esta primera carta.)
Conforme me lo pidieron, les mandamos las cartas de Ignacio, las que él nos envio y todas las demas que tenemos entre nosotros. Ellas van unidas a la presente carta, y ustedes podran obtener gran provecho; porque ellas contienen fe, paciencia y toda edificación relacionada con nuestro Señor. Hagannos saber lo que sepan con certeza del mismo Ignacio y de sus companeros. ("Les mandamos las cartas de Ignacio." Esta frase parece indicar que, con mucha probabilidad, muy pronto se formo un corpus de las cartas de Ignacio. Policarpo no tenia dificultad en reunir todas las epistolas de Ignacio a las iglesias de Asia. Esto permite conjeturar que no formaba parte del corpus la carta a los Romanos, que ha sido transmitida de forma independiente. - Desde "Hagannos saber..." el texto solo se conserva en latin. "Ignacio y sus companeros" es la traducción de "qui cum eo sunt").
Despedida (A partir de este capitulo se retoma el texto, en su versión latina, de la segunda carta. Crescente no es el secretario de Policarpo, sino el portador de la carta [ver Ignacio de Antioquia, Rm 10,1 Filad. Rm 11,2 Esmir. 12,1])
Les escribo esto por Crescente, a quien recientemente les recomendé y ahora (de nuevo) les recomiendo. Se ha conducido entre nosotros de forma irreprochable; y creo que lo hara entre ustedes de la misma manera. También les recomiendo su hermana, cuando ella llegue entre ustedes. Sean perfectos en el Señor Jesucristo, y en su gracia con todos los suyos. Amén. (También se podria traducir, esta ultima frase, por "Comportense bien en el Señor Jesucristo" [Incolumes estote in domino Iesu Christo]).
1. EUSEBIO, Historia Eclesiastica, v. 20, 3-8.
Notas
(1) 1 Sobre el tema de la "Iglesia de Dios que habita como extranjera" [o peregrina; paroiken], ver Gn 12,10; 17,10; Lc 24,28; Ef 2,19; Hb 11,9-10.13-16; 13,14; 1 P 2,11; Judas 2. Las diademás de los santos son las cadenas, sufrimientos y persecuciones que sufren por confesar su fe en Jesucristo. Ver Ignacio de Antioquia, Ep. a los Efesios 11,2. (volver)
(2) IRENEO, Adversus Haereses, III, 3, 4. (volver)
(3) Hch 2,24. Los pasajes subrayados indican una cita mas literal de un texto de la Escritura. Pero el lector no deberia centrar su atención solamente en las palabras subrayadas, sino mas bien en todo el conjunto dentro del cual se inserta el pasaje, y su resonancia particularmente con las epistolas del NT. (volver)
(4) Aqui el vocablo multitud se refiere evidentemente a los no cristianos, particularmente a la multitud de los paganos, a los que Policarpo asocia los herejes con sus vanas especulaciones seductoras. (Ver 1Tm 1,6 Tito 1Tm 3,9) (volver)
(5) Policarpo combina varias reminiscencias evangélicas, si es que se puede hablar asi: Mt 7,1; Lc 6,37; Mt 5,7; Lc 6,38; Mt 5,3.10; Lc 6,20 (volver)
(6) No debe leerse este pasaje como si Policarpo estableciese una relación teologica entre las virtudes teologales, mas bien apunta a poner de relieve su dignidad; ver 1 Co 13,14 (volver)
(7) Ver 1 Tm 6,10. La reacción fuerte de Policarpo contra la avaricia, como un vicio totalmente opuesto al espiritu del Evangelio, es uno de los temas principales de la carta. Puede tomarse como punto de partida para una reflexion sobre la cuestion en la Iglesia de nuestros dias. (volver)
(8) El parrafo entero parece inspirarse en ciertas exhortaciones paulinas; ver Ef 5,21; 6,4; Col 3,18, entre otras. Ver asimismo la Primera carta de Clemente a los Corintios 1,3; 21,6ss. (volver)
(9) Para el tema de las viudas en la Iglesia primitiva ver 1 Tm 5,13-16; Tito 2,3-4; Tertuliano llegara a decir que ellas son "aram Dei mundam", Ad uxorem 1,7 (volver)
(10) Para los diaconos, ver 1 Tm 3,8-13. Sobre Cristo servidor de todos, ver Mt 20,28. Ignacio de Antioquia se re- fiere a menudo a los diaconos en sus cartas [ver Magn. 6,1; Trall. 2,3; Esmir. 10,1]. (volver)
(11) Para los diaconos, ver 1 Tm 3,8-13. Sobre Cristo servidor de todos, ver Mt 20,28. Ignacio de Antioquia se re- fiere a menudo a los diaconos en sus cartas [ver Magn. 6,1; Trall. 2,3; Esmir. 10,1]. volver)
(12).Ver Pr 3,4; Rm 12,17; 2 Co 8,21. La teologia pastoral-moral que expone Policarpo tiene mucha similitud con la que hallamos en 1 Tm 3,2-7; Tito 1,6-9, e Ignacio de Antioquia, Ep. a Policarpo 4-5. (volver)
(13) Ver 1 Jn 4,2-3. Los docetistas negaban la realidad de la carne de Cristo; por tanto, no admitian su pasión y resurreccion, haciendo asi vano el testimonio de la cruz [ver 1 Jn 5,6-8; Jn 19-20; Ignacio de Antioquia, Mag. 11; Trall. 9-
11; Esmir. 1-7]. (volver)
(14) Cristo nuestra esperanza: ver 1 Tm 1,1; Col 1,27; Ignacio de Antioquia, Ef. 1,2; 21,2; Mag. 11; Flp. 11,2. (volver)
(15) En este parrafo [X,1] Policarpo combina varios pasajes del NT: Col 1,23; 1 Co 15,58; 1 P 2,17; 3,8; 5,9; Jn 13,34; Rm 13,8. (volver)
(16) Sobriedad [sobrietas, sophrosynè]: comprende también la salud espiritual, el sentido comun y la modera- cion, junto con el control de los sentidos, la templanza y la castidad. Ver Rm 12,3; 1 Tm 2,9.15 [s"phrosynè unida a la fe, caridad y santidad]. Ver asimismo Ignacio de Antioquia, Ef. 10,3 [la une a la pureza]. (volver)
(17) De este presbitero solo conocemos aquello que nos dice Policarpo: arrastrado por la avaricia, el amor al dinero, se vio envuelto en una falta grave que le significo la destitución de su ministerio. Sobre la avaricia como una forma de idolatria y una suerte de impureza, ver Ef 5,5; Col 3,5. (volver)
(18) Estas palabras, de las que no tenemos el texto griego, son poco claras, y de dificil explicacion. Se han presentado tres soluciones: 1) leer evangelio en vez de epistola: los Filipenses son las primicias de la predicación del evangelio en Grecia [ver Flp 4,15]; 2) a partir de 2 Co 3,2, comprender que los Filipenses fueron, desde el inicio, la carta de recomendación de Pablo; 3) suponer una erronea traducción del griego y leer: "ustedes fueron alabados por Pablo al inicio de la carta que él les escribio" [ver Flp 1,3-9]. (volver)
(19) El evangelio fue predicado en Esmirna después de la conversión de los Filipenses. La primera mención de Esmirna, en campo cristiano, la hallamos en Ap 2,8. (volver)
(20) Idéntica actitud hacia los pecadores manifiesta Ignacio de Antioquia, Ef. 10,1-3. Sobre la Iglesia como cuerpo viviente que se construye por medio del crecimiento de cada uno de sus miembros, ver Ef 4,15-16; Col 2,19; Ignacio de Antioquia, Esmir. 11. (volver)
(21) Ver Col 12,12; Hch 8,21. Los santos son los cristianos. Se trata de un término heredado del AT [ver, por ejemplo, Ex 19,6], y que aparece con bastante frecuencia en el NT [ver 1 Co 6,1; 2 Co 1,1; Ef 2,19; 3,8; Flp 4,22]. Junto con hermanos, creyentes, discipulos, se convertira en un nombre propio para designar a los cristianos [ver Ignacio de Antioquia, Magn. 4,1]. (volver)
Aristides escribio una Apologia dirigida al emperador Hadriano, o tal vez a su sucesor, Antonino Pio, hacia la mitad del siglo II. Su estilo y su pensamiento son de gran simplicidad. Los hombres se dividen en tres "géneros", los paganos, los judios y los cristianos; Aristides se ocupa en mostrar la superioridad doctrinal y moral de los cristianos sobre todos los demas. La obra nos ha llegado a través de traducciones armenia y siriaca, y también, aunque algo fragmentariamente, en su texto original griego, incorporado a otras obras de la literatura patristica posterior.
Yo, ¡oh rey !, por providencia de Dios, vine a este mundo y, habiendo contemplado el cielo y la tierra y el mar, el sol y la luna y lo demas, me quedé maravillado de su orden. Pero, viendo que el mundo y todo cuanto en el hay se mueve por necesidad, entendi que el que lo mueve y lo mantiene es mas fuerte que lo mantenido. Digo, pues, ser Dios, el mismo que lo ha ordenado todo y lo mantiene fuertemente asido, sin principio y eterno, inmortal y sin necesidades, por encima de todas las pasiones y defectos, de la ira y del olvido y de la ignorancia y de todo lo demas; por El, empero, subsiste todo. No necesita de sacrificio ni de libación ni de nada de cuanto aparece; todos, empero, necesitan de El.
Dichas estas cosas acerca de Dios, tal como yo he alcanzado a hablar sobre El, pasemos también al género humano, para ver quienes de entre los hombres participan de la verdad y quienes del error. Porque para nosotros es evidente, ¡oh rey!, que hay tres géneros de hombres en este mundo: los adoradores de los que entre ustedes llaman dioses, los judios y los cristianos; y a su vez, los que veneran a muchos dioses se dividen también en tres géneros: los caldeos, los griegos y los egipcios, porque éstos fueron los guias y maestros de las demas naciones en el culto y adoración de los dioses de muchos hombres.
Veamos, pues, quienes de éstos participan de la verdad y quienes del error. Los caldeos, en efecto, por no conocer a Dios, se extraviaron tras los elementos y empezaron a adorar a las criaturas en lugar de Aquel que los habia creado. Y haciendo de aquellos ciertas representaciones, los llamaron imagenes del cielo y de la tierra y del sol y de la luna y de los demas elementos o luminares: y, encerrandolos en templos, los adoran, dandoles nombre de dioses, y los guardan con toda seguridad para que no sean robados por ladrones, sin caer en la cuenta que lo que guarda es mayor que lo guardado, y el que hace, mayor que su propia obra. Porque si los dioses de ellos son impotentes para su propia salvacion, ¿como podran dar la salvación a otros? Luego, se extraviaron los caldeos, dando culto a imagenes muertas e inutiles.
Y se me ocurre maravillarme, ¡oh rey!, como los llamados entre ellos filosofos no comprendieron en absoluto que también los mismos elementos son corruptibles. Si, pues, los elementos son corruptibles y sometidos por necesidad, ¿como son dioses? Y si los elementos no son dioses, ¿como lo son las imagenes hechas en honor de aquellos?
Pasemos, pues, ¡oh rey!, a los elementos mismos, para demostrar que no son dioses, sino corruptibles y mudables, sacados de la nada por mandato del Dios verdadero, el que es incorruptible, inmutable e invisible, pero El todo lo ve, y todo lo cambia y transforma como quiere. ¿Qué digo, pues, acerca de los elementos?
Los que creen que la tierra es diosa, se equivocan, pues la vemos injuriada y dominada por los hombres, cavada y ensuciada y que se vuelve inutil. Porque si se la cuece se convierte en muerta, pues de una teja nada nace. Ademas, si se la riega demasiado, se corrompe lo mismo ella que sus frutos. Es también pisada por los hombres y por los otros animales, se mancha de la sangre de los asesinatos, es cavada y se llena de cadaveres y se convierte en deposito de muertos. Siendo esto asi, no es posible que la tierra sea diosa, sino obra de Dios para utilidad de los hombres.
Los que piensan que el agua es Dios, yerran, pues también ella fue echa para utilidad de los hombres y es por ellos dominada; se mancha y se corrompe, y se cambia al hervir y se muda en colores y se congela por el frio. Y es conducida para el lavado de todas las inmundicias. Por eso, imposible que el agua sea Dios, sino obra de Dios.
Los que creen que el fuego es Dios, se equivocan; porque el fuego fue hecho para utilidad de los hombres, y es dominado por ellos, al llevarle de un lugar a otro para conocimiento y asación de toda clase de carnes y hasta para la cremación de los cadaveres. Se corrompe además y de muchos modos al ser apagado por los hombres. Por eso, no es posible que el fuego sea Dios, sino obra de Dios.
Los que creen que el soplo de los vientos es Dios, se equivocan, pues es evidente que esta al servicio de otro y que ha sido preparado por Dios en gracia a los hombres para mover las naves y transportar los alimentos y para sus demas necesidades. Además crece y cesa en ordenación de Dios. Por tanto, no es posible pensar que el viento es Dios, sino obra de Dios.
Los que creen que el sol es Dios, se equivocan, pues vemos que se mueve por necesidad y que cambia y que pasa de signo, poniéndose y saliendo, para calentar las plantas y las hierbas en utilidad de los hombres. Vemos también que tiene divisiones con los demas astros, que es mucho menor que el cielo, que sufre eclipses de luz y que no goza de autonomia alguna. Por eso, no es posible pensar que el sol sea Dios, sino obra de Dios.
Los que piensan que la luna es diosa, se equivocan, pues vemos que se mueve por necesidad y que pasa de signo en signo, poniéndose y saliendo para utilidad de los hombres, que es menor que el sol, que crece y mengua y sufre eclipses. Por eso, no es posible pensar que la luna sea diosa, sino obra de Dios.
Los que creen que el hombre es Dios, yerran; pues vemos que es concebido por necesidad y que se alimenta y envejece aun contra su voluntad. Unas veces esta alegre, otras triste, y necesita de comida y bebida y vestidos. Vemos además que es iracundo y envidioso y codicioso, que cambia en sus propositos y tiene mil defectos. Se corrompe también de muchos modos por obra de los elementos y de los animales y de la muerte, que le esta impuesta. No es, pues, admisible que el hombre sea Dios, sino obra de Dios.
Se extraviaron, pues, los caldeos en pos de sus concupiscencias, pues adoran a los elementos corruptibles y a las imagenes muertas y no se dan cuenta de que las divinizan.
Vengamos, pues, también a los griegos, para ver si tienen alguna idea sobre Dios. Ahora bien, los griegos, que dicen ser sabios, se mostraron mas necios que los caldeos, introduciendo muchedumbre de dioses que nacieron, unos varones, otros hembras, esclavos de todas las pasiones y obradores de toda especie de iniquidades; dioses, de quienes ellos mismos contaron haber sido adulteros y asesinos, iracundos y envidiosos y rencorosos, parricidas y fratricidas, ladrones y rapaces, cojos y jorobados, y hechiceros y locos. De ellos unos murieron, otros fueron fulminados, otros sirvieron a los hombres como esclavos, otros anduvieron fugitivos, otros se golpearon de dolor y se lamentaron, otros se transformaron en animales.
Por donde se ve, ¡oh rey!, cuan ridiculas y necias e impias palabras introdujeron los griegos al dar nombre de dioses a seres tales, que no lo son, lo que hicieron siguiendo sus malos deseos, a fin de que, teniendo a aquellos por abogados de su maldad, pudieran ellos entregarse al adulterio, a la rapina, al asesinato y a toda clase de vicios. Porque si todo eso lo hicieron los dioses, como no habran de hacerlo también los hombres que les dan culto? Consecuencia, pues, de todas estas obras del error fue que los hombres sufrieron guerras continuas y matanzas y amargas cautividades.
Mas si queremos ir recorriendo con nuestro discurso cada uno de sus dioses, veras absurdos sin cuento. De este modo, introducen antes que todos un dios Crono, y a este le sacrifican sus propios hijos. Crono tuvo muchos hijos de Rea y, finalmente volviéndose loco, se come a sus propios hijos. Dicen también que Zeus le corto las partes viriles y las arrojo al mar, de donde se cuenta que nacio Afrodita. Atando, pues, Zeus a su propio padre, lo arrojo al Tartaro.
¿Ves el extravio e imprudencia que introducen contra su propio Dios? Conque es admisible que Dios sea atado y mutilado? ¡Oh insensatez! Quien, en su sano juicio, puede decir tales cosas?
El segundo introducen a Zeus, de quien dicen que es rey de todos sus dioses y que toma la forma de animales para unirse con mujeres mortales. Y, en efecto, cuentan que se transforma en toro para Europa y Pasfae; en oro para Danae, en cisne para Leda; en satiro para Antiope, y en rayo para Smele, y que luego de estas le nacieron muchos hijos: Dionisio, Zeto, Anfin, Heracles, Apolo y Artemisa, Perseo, Castor, Helena y Plux, Minos, Radamante, Sarpedn y las siete hijas que llamaron musas. Luego igualmente introducen la fabula de Ganimedes. Sucedio, pues, !oh rey!, que los hombres imitaron todo esto y se hicieron adulteros y pervertidos e, imitando a su dios, cometieron toda clase de actos viciosos. ¿Como, pues, es concebible que Dios sea adultero y pervertido y parricida?
Con este introducen a un cierto Hefesto como Dios, y este, cojo y empujando martillo y tenazas, y haciendo de herrero para ganarse la vida. ¿Es que esta necesitado? Cosa inadmisible, que Dios sea cojo y esté necesitado de los hombres.
Luego introducen como Dios a Hermes, que es codicioso y ladron y avaro y hechicero y estropeado e intérprete de discursos. No se concibe que Dios pueda ser tales cosas.
También introducen como Dios a Asclepio, médico de profesion, y dedicado a preparar medicamentos y a componer emplastos para ganarse el sustento, pues estaba necesitado; luego dicen que fue fulminado por Zeus a causa del hijo del lacedemonio Tindreo y que asi murio. Mas si Asclepio, siendo Dios, no pudo, fulminado, ayudarse a si mismo, ¿como ayudar a los otros?
También introducen como Dios a Ares, que es guerrero y envidioso y codicioso de rebanos y de otras cosas, del que cuentan que, cometiendo mas tarde un adulterio con Afrodita, fue atado por el nino Eros y por Hefesto. ¿Como, pues, era Dios el que fue codicioso y guerrero y atado y adultero?
También introducen como Dios a Dionisio, el que celebra las fiestas nocturnas y es maestro en embriaguez, y arrebata las mujeres ajenas y que mas tarde fue degollado por los titanes. Si, pues, Dionisio, degollado, no pudo ayudarse a si mismo, sino que se volvio loco y era borracho, y anduvo fugitivo, ¿como puede ser Dios?
También introducen a Heracles, que cuentan haberse embriagado y que se volvio loco y se comio a sus propios hijos, y que, consumido luego por el fuego, asi murio. Mas, ¿como puede ser Dios un borracho, que mata a sus hijos y es devorado por el fuego? Y ¿como podra socorrer a los otros el que no pudo socorrerse a si mismo?
1. También introducen como Dios a Apolo, que es envidioso y que unas veces empuja el arco y la aljaba, y la citara y la flauta, y se dedica a la adivinación para los hombres a cambio de paga. ¿Es que esta necesitado? Cosa imposible de admitir que Dios esté necesitado y sea envidioso y citaredo.
Luego introducen a Artemisa, hermana suya, cazadora de oficio, que lleva arco y aljaba, y anda errante por los montes, sola con sus perros, para cazar algun ciervo o jabali. ¿Como, pues, puede ser diosa una mujer asi, cazadora y errante con sus perros?
También dicen que es diosa Afrodita, que es una adultera y una vez tuvo por companero de adulterio a Ares, otra a Anquises, otra a Adonis, cuya muerte lloro, yendo en busca de su amante. y hasta cuentan que bajo al Hades para rescatar a Adonis, de Persfone, la hija de Hades. ¿Has visto, oh rey, insensatez mayor que la de introducir una diosa que es adultera y se lamenta y llora?
También introducen como Dios a Adonis, cazador de oficio y adultero, que murio violentamente, herido por un jabali, y no pudo ayudarse en su desgracia. ¿Como se preocupara, pues, de los hombres el adultero, cazador y muerto violentamente?
Todo esto y muchas cosa mas, mas vergonzosas y peores introdujeron los griegos, ¡oh rey!, fantaseando sobre sus dioses cosas que no es licito ni decirlas ni llevarlas en absoluto a la memoria. De ahi, tomando ocasión los hombres de sus propios dioses, practicaron todo género de iniquidad, de imprudencia e impiedad, mancillando la tierra y el aire con sus horribles acciones.
2. En cuanto a los egipcios, que son mas torpes y mas necios que los griegos, erraron peor que todas las naciones. Porque no se contentaron con los cultos de los caldeos y de los griegos, sino que introdujeron como dioses aun animales irracionales, tanto de la tierra como de agua, y arboles y plantas; y se mancillaron en toda locura e imprudencia peor que todas las naciones sobre la tierra.
Porque al principio dieron culto a Isis, que tenia por hermano y marido a Osiris, el que fue degollado por su hermano Tifon. Y por esta causa, huyo Isis con su hijo Horus a Biblo de Siria, buscando a Osiris y llorando amargamente hasta que crecio Horus y mato a Tifon. Asi, pues, ni Isis tuvo fuerza para ayudar a su propio hermano y marido, ni Osiris, degollado por Tifon, pudo protegerse asimismo, ni el mismo Tifon, fratricida, muerto por Horus y por Isis, hallo medio de librarse a si mismo de la muerte. Y conocidos por tales desgracias fueron tenidos por dioses por los insensatos egipcios, los cuales, no contentos con esto o con los demas cultos de las naciones, introdujeron como dioses hasta los animales irracionales.
Porque unos de ellos adoraron a la oveja, otros al macho cabrio, otros al novillo y al cerdo, otros al cuervo y al gavilan y al buitre y al aguila, otros al cocodrilo, otros al gato, al perro y al lobo, y al mono y a la serpiente y al aspid, y otros a la cebolla y al ajo y a las espinas y a las demas criaturas. Y no se dan cuenta los desgraciados que ninguna de esas cosas tiene poder alguno; pues viendo a sus dioses que son comidos por otros hombres y quemados y degollados y que se pudren, no comprendieron que no son dioses.
3. Se extraviaron grandemente, pues, los egipcios, los caldeos y los griegos, introduciendo tales dioses, haciendo imagenes de ellos y divinizando a los idolos sordos e insensibles.
Y me maravilla como viendo a sus dioses aserrados y devastados con hacha y cortados por artifices, y como por el tiempo se hacen viejos, y como se disuelven y funden, no comprendieron que no habia tales dioses. Porque cuando ninguna fuerza poseen para su propia salvacion, ¿como tendran providencia de los hombres?
Mas sus poetas y filosofos, queriendo con sus poemas y escritos glorificar a sus dioses, no han hecho sino descubrir mejor su vergüenza y ponerla desnuda a la vista de todos. Porque si el cuerpo del hombre, aun siendo compuesto de muchas partes, no desecha ninguno de sus propios miembros, sino que, conservando con todos unidad irrompible, se mantiene acorde consigo mismo, ¿como podra darse en la naturaleza de Dios lucha y discordia tan grande? Porque si la naturaleza de los dioses era una sola, no deba perseguir un dios a otro dios ni degollarle ni danarle. Y si los dioses se han perseguido unos a otros, y se han degollado, y se han robado y se han fulminado, ya no hay una sola naturaleza, sino pareceres divididos y todos maleficios. De modo que ninguno de ellos es Dios. Luego es patente, ¡oh rey!, que toda la teoria sobre la naturaleza de los dioses es puro extravio.
Y ¿como no comprendieron los sabios y eruditos de entre los griegos que, al establecer leyes, sus dioses son condenados por esas leyes? Porque si las leyes son justas, son absolutamente injustos sus dioses que hicieron cosas contra ley, como mutuas muertes, hechiceras, adulterios, robos y uniones contra natura; y si es que todo esto lo hicieron bien, entonces son injustas las leyes, como puestas contra los dioses. Pero no, las leyes son buenas y justas, pues alaban lo bueno y prohiben lo malo, y las obras de los dioses son inicuas. Inicuos son, pues, los dioses de ellos, y reos todos de muerte, e impios los que introducen dioses semejantes. Porque si las historias que sobre ellos corren son miticas, entonces los dioses no son mas que palabras; y si son fisicas, ya no son dioses los que tales cosas hicieron y sufrieron; y si son alegoricas, son cuento y nada mas.
Queda, pues, ¡oh rey!, demostrando que todos estos cultos de muchos dioses son obras de extravio y de perdicion. Porque no se debe llamar dioses a los que son visibles y no ven, sino que hay que adorar como Dios al que es invisible y todo lo ve y todo lo ha fabricado.
4. Vengamos, pues, también, ¡oh rey!, a los judios, para ver que es lo que éstos también piensan acerca de Dios. Porque éstos, siendo descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, vivieron como forasteros en Egipto y de alli los saco Dios con mano poderosa y brazo excelso por medio de Moisés, legislador de ellos, y por muchos prodigios y senales les dio a conocer su poder; pero mostrandose también ellos desconocidos e ingratos, muchas veces sirvieron a los cultos de las naciones y mataron a los justos y profetas que les fueron enviados. Luego, cuando al Hijo de Dios le plugo venir a la tierra, después de insultarle, le entregaron a Poncio Pilato, gobernador de los romanos, y le condenaron a muerte de cruz, sin respeto alguno a los beneficios que les habia hecho y a las incontables maravillas que entre ellos haba obrado; y perecieron por su propia iniquidad. Adoran, en efecto, aun ahora a Dios solo omnipotente, pero no segun cabal conocimiento, pues niegan a Cristo, Hijo de Dios; son semejantes a los gentiles, por mas que en cierto modo parecen acercarse a la verdad, de la que realmente se alejaron. Esto baste sobre los judios...
5. Los cristianos, empero, cuentan su origen del Señor Jesucristo, y éste es confesado por su Hijo de Dios Altisimo en el Espiritu Santo, bajado del cielo por la salvación de los hombres. Y engendrado de una virgen santa sin germen ni corrupcion, tomo carne y aparecio a los hombres, para apartarlos del error de los muchos dioses. Y habiendo cumplido su admirable dispensacion, gusto la muerte por medio de la cruz con voluntario designio, segun una grande economia, y después de tres dias resucito y subio a los cielos. La gloria de su venida, puedes, ¡oh rey!, conocerla, si lees la que entre ellos se llama santa Escritura Evangélica.
Este tuvo doce discipulos, los cuales, después de su ascensión a los cielos, salieron a las provincias del Imperio y ensenaron la grandeza de Cristo, al modo que uno de ellos recorrio nuestros mismos lugares predicando la doctrina de la verdad. De ahi que los que todavia sirven a la justicia de su predicacion, son llamados cristianos. Y éstos son los que mas que todas las naciones de la tierra han hallado la verdad, pues conocen al Dios creador y artifice del universo en su Hijo Unigénito y en el Espiritu Santo, y no adoran a otro Dios fuera de éste. Los mandamientos del mismo Señor Jesucristo los tienen grabados en sus corazones y los guardan, esperando la resurrección de los muertos y la vida del siglo por venir. No adulteran, no fornican, no levantan falso testimonio, no codician los bienes ajenos, honran al padre y a la madre, aman a su projimo y juzgan con justicia. Los que no quieran se les haga a ellos no lo hacen a otros. A los que los agravian, los exhortan y tratan de hacérselos amigos, ponen empeno en hacer bien a sus enemigos, son mansos y modestos... Se contienen de toda union ilegitima y de toda impureza... No desprecian a la viuda, no contristan al huérfano; el que tiene, le suministra abundantemente al que no tiene. Si ven a un forastero, le acogen bajo su techo y se alegran con él como con un verdadero hermano. Porque no se llaman hermanos segun la carne, sino segun el alma...
Estan dispuestos a dar sus vidas por Cristo, pues guardan con firmeza sus mandamientos, viviendo santa y justamente segun se lo ordeno el Señor Dios, dandole gracias en todo momento por toda comida y bebida y por los demas bienes... Este es, pues, verdaderamente el camino al reino eterno, prometido por Cristo en la vida venidera.
Y para que conozcas, ¡oh rey!, que no digo estas cosas por mi propia cuenta, inclinate sobre las Escrituras de los cristianos y hallaras que nada digo fuera de la verdad.
6 Con razon, pues, comprendio tu hijo y fue ensenado a servir al Dios vivo y salvarse en el siglo que esta por venir. Porque grandes y maravillosas son las cosas por los cristianos dichas y obradas, pues no hablan palabras de hombres, sino de Dios. Las demas naciones, en cambio, yerran y a si mismas se enganan, pues andando entre tinieblas chocan unos con otros como borrachos.
7. Hasta aqui, ¡oh rey!, se ha dirigido a ti mi discurso, el que por la verdad ha sido mandado a mi mente. Por eso, cesen ya tus sabios insensatos de hablar contra el Señor; porque les conviene a vosotros venerar al Dios Creador y dar todo a sus palabras incorruptibles, a fin de que, escapando al juicio y a los castigos, sean declarados herederos de la vida imperecedera.
Notas
(1) Carta a Diogneto, cap. 2, (volver)
(2) Ibid., cap. 3-4. (volver)
(3) Ibid., cap. 5-7. (volver)
(4) Ibid., cap. 8-10. (volver)
Se trata de un breve tratado apologético dirigido a un tal Diogneto que, al parecer, habia preguntado acerca de algunas cosas que le llamaban la atención sobre las creencias y modo de vida de los cristianos: "Cual es ese Dios en el que tanto confian; cual es esa religion que les lleva a todos ellos a desdenar al mundo y a despreciar la muerte, sin que admitan, por una parte, los dioses de los griegos, ni guarden, por otra, las supersticiones de los judios; cual es ese amor que se tienen unos a otros, y por qué esta nueva raza o modo de vida aparecio ahora y no antes" (Cap. 1).
El desconocido autor de este tratado, compuesto seguramente a finales del siglo II, va respondiendo a estas cuestiones en un tono mas de exhortación espiritual y de instrucción que de polémica o argumentacion. Literariamente es, sin duda, la obra mas bella y mejor compuesta de la literatura apologética: sus formulaciones acerca de la postura de los cristianos en el mundo o del sentido de la salvación ofrecida por Cristo son de una justeza y una penetración admirables.
Esta antigua obra es una exposición apologética de la vida de los primeros cristianos, dirigida a cierto Diogneto -nombre puramente honorifico, segun la opinion mas difundida- y redactada en Atenas, en el siglo II. Investigaciones recientes invitan a identificarla con la Apologia de Cuadrato al emperador Adriano, que durante siglos se creyo perdida. Desgraciadamente, el unico manuscrito que se conservaba de este antiguo texto fue destruido en el siglo pasado, durante la guerra franco-prusiana, en el incendio de la biblioteca de Estrasburgo. Todas las ediciones y traducciones se basan en ese unico manuscrito, ya desaparecido.
La parte central de esta apologia expone un aspecto fundamental de la vida de los primeros cristianos: el deber de santificarse en medio del mundo, iluminando todas las cosas con la luz de Cristo. Un mensaje siempre actual, que el Señor ha recordado a los hombres en estos tiempos ultimos con las ensenanzas del Concilio Vaticano II.
I. Refutación del politeismo.
Una vez que te hayas purificado de todos los prejuicios que dominan tu mente y te hayas liberado de tus habitos mentales que te enganan, haciéndote como un hombre radicalmente nuevo puedes comenzar a ser oyente de ésta que tu mismo confiesas ser una doctrina nueva. Mira, no solo con tus ojos, sino también con tu inteligencia cual es la realidad y aun la apariencia de ésos que vosotros creéis y decis ser dioses. Uno es una piedra como las que pisamos; otro es un pedazo de bronce, no mejor que el que se emplea en los cacharros de nuestro uso ordinario; otro es de madera, que a lo mejor esta ya podrida; otro es de plata, y necesita de un guardia para que no lo roben; otro es de hierro y el orin lo corrompe; otro es de arcilla, en nada mejor que la que se emplea para los utensilios mas viles. ¿No estan todos ellos hechos de materia corruptible?... ¿No fue el escultor el que los hizo, o el herrero, o el platero o el alfarero?... No son todos ellos cosas sordas, ciegas, inanimadas, insensibles, inmoviles? ¿No se pudren todas? ¿No se destruyen todas? Esto es lo que vosotros llamais dioses, y a ellos os esclavizais, a ellos adorais, para acabar siendo como ellos. ¿Por eso aborrecéis a los cristianos, porque no creen que eso sean dioses?... (1).
II. Refutación del judaismo.
¿Por qué los cristianos no practican la misma religion que los judios? Los judios, en cuanto se abstienen de la idolatria y adoran a un solo Dios de todas las cosas al que tienen por Dueno soberano, piensan rectamente. Pero se equivocan al querer tributarle un culto semejante al culto idolatrico del qué hemos hablado. Porque los griegos muestran ser insensatos al presentar sus ofrendas a objetos insensibles y sordos; pero éstos hacen lo mismo, como si Dios tuviera necesidad de ellas, lo cual mas parece propio de locura que de verdadero culto religioso. Porque el que hizo "el cielo y la tierra y todo lo que en ellos se contiene" (Sal 145, 6) y que nos dispensa todo lo que nosotros necesitamos, no tiene necesidad absolutamente de nada, y es él quien proporciona las cosas a los que se imaginan darselas... No es necesario que yo te haya de informar acerca de sus escrupulos con respecto a los alimentos, su superstición en lo referente al sabado, su gloriarse en la circuncisión y su simulación en materia de ayunos y novilunios: todo eso son cosas ridiculas e indignas de consideracion. ¿Como no hemos de tener por impio el que de las cosas que Dios ha creado para los hombres se tomen algunas como bien creadas, mientras que se rechazan otras como inutiles y superfluas? ¿Como no es cosa irreligiosa calumniar a Dios, atribuyéndole que él nos prohibe que hagamos cosa buena alguna en sabado? ¿No es digno de irrisión el gloriarse en la mutilación de la carne como signo de eleccion, como si con esto ya hubieran de ser particularmente amados de Dios?... Con esto pienso que habras visto suficientemente cuanta razon tienen los cristianos para apartarse de la general inanidad y error y de las muchas observaciones y el orgullo de los judios(2).
III. Los cristianos en el mundo.
En cuanto al misterio de la religion propia de los cristianos, no esperes que lo podras comprender de hombre alguno. Los cristianos no se distinguen de los demas hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extrana, ni viven un género de vida singular. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres curiosos, ni hacen profesion, como algunos hacen, de seguir una determinada opinion humana, sino que habitando en las ciudades griegas o barbaras, segun a cada uno le cupo en suerte, y siguiendo los usos de cada region en lo que se refiere al vestido y a la comida y a las demas cosas de la vida, se muestran viviendo un tenor de vida admirable y, por confesión de todos, extraordinario. Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extrana les es patria, y toda patria les es extrana.
Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa comun, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven segun la carne. Estan sobre la tierra, pero su ciudadania es la del cielo. Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los desconoce, y con todo se los condena. Son llevados a la muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos (2Co/06/10). Les falta todo, pero les sobra todo. Son deshonrados, pero se glorian en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados. "Se los insulta, y ellos bendicen" (1Co 4,22). Se los injuria, y ellos dan honor. Hacen el bien, y son castigados como malvados. Ante la pena de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judios les declaran guerra como a extranjeros y los griegos les persiguen, pero los mismos que les odian no pueden decir los motivos de su odio.
Para decirlo con brevedad, lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo. El alma esta esparcida por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos lo estan por todas las ciudades del mundo. El alma habita ciertamente en el cuerpo, pero no es es del cuerpo, y los cristianos habitan también en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible esta en la prisión del cuerpo visible, y los cristianos son conocidos como hombres que viven en el mundo, pero su religion permanece invisible. La carne aborrece y hace la guerra al alma, aun cuando ningun mal ha recibido de ella, solo porque le impide entregarse a los placeres; y el mundo aborrece a los cristianos sin haber recibido mal alguno de ellos, solo porque renuncian a los placeres. El alma ama a la carne y a los miembros que la odian, y los cristianos aman también a los que les odian. El alma esta aprisionada en el cuerpo, pero es la que mantiene la cohesión del cuerpo; y los cristianos estan detenidos en el mundo como en un prision, pero son los que mantienen la cohesión del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal, y los cristianos tienen su alojamiento en lo corruptible mientras esperan la inmortalidad en los cielos. El alma se mejora con los malos tratos en comidas y bebidas, y los cristianos, castigados de muerte todos los dias, no hacen sino aumentar: tal es la responsabilidad que Dios les ha senalado, de la que no seria licito para ellos desertar.
Porque, lo que ellos tienen por tradición no es invención humana: si se tratara de una teoria de mortales, no valdria la pena una observancia tan exacta. No es la administración de misterios humanos lo que se les ha confiado. Por el contrario, el que es verdaderamente omnipotente, creador de todas las cosas y Dios invisible, él mismo hizo venir de los cielos su Verdad y su Palabra santa e incomprensible, haciéndola morar entre los hombres y estableciéndola solidamente en sus corazones. No envio a los hombres, como tal vez alguno pudiera imaginar, a un servidor suyo, algun angel o potestad de las que administran las cosas terrenas o alguno de los que tienen encomendada la administración de los cielos, sino al mismo artifice y creador del universo, el que hizo los cielos, aquel por quien encerro el mar en sus propios limites, aquel cuyo misterio guardan fielmente todos los elementos, de quien el sol recibio la medida que ha de guardar en su diaria carrera, a quien obedece la luna cuando le manda brillar en la noche, a quien obedecen las estrellas que son el séquito de la luna en su carrera; aquel por quien todo fue ordenado, delimitado y sometido: los cielos y lo que en ellos se contiene, la tierra y cuanto en la tierra existe, el mar y lo que en el mar se encierra, el fuego. el aire, el abismo, lo que esta en lo alto, lo que esta en lo profundo y lo que esta en medio. A éste envio Dios a los hombres. Ahora bien, ¿lo envio, como alguno de los hombres podria pensar, para ejercer una tirania y para infundir terror y espanto? Ciertamente no, sino que lo envio con bondad y mansedumbre, como un rey que envia a su hijo rey, como hombre lo envio a los hombres, como salvador, para persuadir, no para violentar, ya que no se da en Dios la violencia. Lo envio para invitar, no para perseguir; para amar, no para juzgar. Ya llegara el dia en que lo envie para juzgar, y entonces ¿quién sera capaz de soportar su presencia?... (3).
IV. El designio salvador de Dios.
65 Dios, Señor y Creador del universo, que hizo todas las cosas y las distinguio segun su orden, no solo se mostro amador de los hombres, sino también magnanimo con ellos. En realidad siempre fue tal, y lo sigue siendo, y lo sera: benévolo, bueno, sin ira y veraz: solo él es bueno. Y habiendo concebido un designio grande e inefable, lo comunico solo con su Hijo. Pues bien, mientras su voluntad llena de sabiduria se mantenia en secreto y se guardaba, parecia que no se cuidaba ni se preocupaba de nosotros. Pero después que lo revelo por medio de su Hijo amado y manifesto lo que tenia preparado desde el principio, nos lo dio todo de una vez, a saber, no solo tener parte en sus beneficios, sino ver y comprender lo que ninguno de nosotros hubiera jamas esperado.
Asi pues, teniéndolo todo preparado en si mismo y con su Hijo, hasta el tiempo proximo pasado nos permitio que nos dejaramos llevar a nuestro antojo por nuestros desordenados impulsos, arrastrados por los placeres y concupiscencias. No es que tuviera en manera alguna complacencia en nuestros pecados, pero los toleraba. Ni tampoco aprobaba entonces aquel tiempo de iniquidad, sino que iba preparando el tiempo actual de justicia, para que, habiendo quedado en aquel tiempo convictos par nuestras propias obras de que éramos indignos de la vida, ahora fuéramos hechos dignos de ella por la bondad de Dios; y habiendo quedado bien patente que nosotros por nosotros mismos no podiamos entrar en el reino de Dios, se nos conceda ahora la capacidad de entrar por el poder del mismo Dios. Cuando nuestra iniquidad llego a su colmo y se puso plenamente de manifiesto que la paga que podiamos esperar era el castigo y la muerte, llego aquel momento que Dios habia dispuesto de antemano a partir del cual tenia que mostrarse su bondad y su poder. ¡Oh maravillosa benignidad y amor de Dios para con los hombres! No nos aborrecio, no nos arrojo de si, no nos guardo rencor, sino que se mostro magnanimo, nos soporto, y compadecido de nosotros cargo sobre si nuestros pecados. l mismo "entrego a su propio Hijo" (Rm 8,32) como rescate por nosotros: al santo por los pecadores, al inocente por los malvados, "al justo por los injustos" (1P 1P 3,18), al incorruptible por los corruptibles, al inmortal por los mortales. Porque, ¿qué otra cosa podia cubrir nuestros pecados, fuera de su justicia? ¿En quién podiamos nosotros, malvados e impios, ser justificados, sino solo en el Hijo de Dios? ¡Oh dulce trueque! ¡Oh obra insondable! ¡Oh beneficios inesperados! La iniquidad de muchos quedo sepultada en un solo justo, y la justicia de uno basto para justificar a muchos malvados.
De esta suerte, habiéndonos convencido Dios en el tiempo pasado de que por nuestra propia naturaleza no éramos capaces de alcanzar la vida, y habiendo mostrado ahora al salvador que es capaz de salvar lo imposible, quiso que a partir de estas dos cosas creyéramos en su bondad y le tuviéramos como sustentador nuestro, padre, maestro, consejero, médico, inteligencia, luz, honor, gloria, fuerza, vida, sin que anduviéramos preocupados de nuestro vestido o comida.
Si deseas llegar a alcanzar también tu esta fe, procura primero alcanzar el conocimiento del Padre. Porque Dios amo a los hambres, por los cuales hizo el mundo, a quienes sometio todas las cosas de la tierra, a quienes dio la razon y la inteligencia, los unicos a quienes concedio mirar hacia arriba para que pudieran verle, a quienes modelo a su propia imagen, a quienes envio a su Hijo unigénito (1Jn 4,9), a quienes prometio el reino de los cielos, que dara a los que le hubieren amado. No tienes idea de la alegria que te llenara cuando llegues a alcanzar este conocimiento, o del amor que puedes llegar a sentir para con aquel que primero te amo hasta tal extremo. Y cuando llegues a amarle, te convertiras en imitador de su bondad. No te maravilles de que el hombre pueda llegar a ser imitador de Dios: lo puede, si lo quiere Dios. Porque la felicidad no esta en dominar tiranicamente al projimo, ni en querer estar siempre por encima de los mas débiles, ni en la riqueza, ni en la violencia para con los mas necesitados: en esto no puede nadie imitar a Dios, porque todo esto es ajeno de su grandeza. Mas bien el que toma sobre si la carga de su projimo, el que en aquello en que es superior esta dispuesto a hacer el bien a su inferior, el que suministra a los necesitados lo que él mismo recibio de Dios, éste se convierte en Dios de los que reciben de su mano, éste es imitador de Dios.
Entonces, aunque morando en la tierra, podras contemplar como Dios es el Señor de los cielos; entonces empezaras a hablar los misterios de Dios; entonces amaras y admiraras a los que reciben castigo de muerte por no querer negar a Dios; entonces condenaras el engano y el extravio del mundo, cuando conoceras la verdadera vida del cielo, cuando llegaras a despreciar la que aqui se tiene por muerte, cuando temeras la muerte verdadera, que esta reservada para los condenados al fuego eterno que ha de castigar hasta el fin a los que a él sean arrojados. Entonces, cuando hayas llegado a tener conocimiento de aquel fuego, admiraras a los que por causa de la justicia soportan este fuego temporal, y los tendras por bienaventurados(4).
Notas
(1) Carta a Diogneto, cap. 2, (volver)
(2) Ibid., cap. 3-4. (volver)
(3) Ibid., cap. 5-7. (volver)
(4) Ibid., cap. 8-10. (volver)
San Justino, martir, es el Padre apologista griego mas importante del siglo II y una de las personalidades mas nobles de la literatura cristiana primitiva. Nacio en Palestina, en Flavia Neapolis, la antigua Siquem. De padres paganos y origen romano, pronto inicio su itinerario intelectual frecuentando las escuelas estoica, aristotélica, pitagorica y platonica. La busqueda de la verdad y el heroismo de los martires cristianos provocaron su conversión al cristianismo. Desde ese momento, permaneciendo siempre laico, puso sus conocimientos filosoficos al servicio de la fe.
Llego a Roma durante el reinado de Marco Aurelio (138-161) y alli fundo una escuela, la primera de filosofia cristiana. Segun su discipulo Taciano, a causa de las maquinaciones del filosofo cinico Crescente, tuvo que comparecer ante el Prefecto de la Urbe y, por el solo delito de confesar su fe, fue condenado con otros seis companeros a muerte, probablemente en el ano 165.
De sus variados escritos, solo conservamos dos Apologias, escritas en defensa de los cristianos, dirigidas al emperador Antonino Pio; y una obra titulada Dialogo con el judio Trifon, donde defiende la fe cristiana de los ataques del judaismo. En esta obra relata autobiograficamente su conversion. En las Apologias, admira en su exposición el profundo conocimiento de la religion y mitologia paganas -que se propone refutar- y de las doctrinas filosoficas mas en boga; como intenta utilizar cuanto de aprovechable encuentra en el bagaje cultural del paganismo; su valentia para anunciar a Cristo -sabiendo que se jugaba la vida- y su capacidad de ofrecer los argumentos racionales mas adecuados a la mentalidad de sus oyentes. Conociendo que la Verdad es solo una y que reside en plenitud en el Verbo, San Justino sabe descubrir y aprovechar los rastros de verdad que se encuentran en los mas grandes filosofos, poetas e historiadores de la antigüedad; llega a afirmar en su segunda apologia que cuanto de bueno esta dicho en todos ellos nos pertenece a nosotros los cristianos.
Loarte
San Justino nacio en Naplusa, la antigua Siquem, en Samaria, a comienzos del siglo Il. Si lo que él mismo nos narra tiene valor autobiografico y no es -como pretenden algunos- mera ficción literaria, se habria dedicado desde joven a la filosofia, recorriendo, en pos de la verdad, las escuelas estoica, peripatética, pitagorica y platonica, hasta que, insatisfecho de todas ellas, un anciano le llamo la atención sobre las Escrituras de los profetas, "los unicos que han anunciado la verdad". Esto, junto a la consideración del testimonio de los cristianos que arrostraban la muerte por ser fieles a su fe, le llevo a la conversion.
Mas adelante Justino pasa a Roma, donde funda una especie de escuela filosofico-religiosa, y muere martirizado hacia el ano 165.
Se conocen los titulos de una decena de obras de Justino: de ellas solo se han conservado dos Apologias (que quizas no son sino dos partes de una misma obra), y un Dialogo con un judio, por nombre Trifon.
Tanto por la extensión de sus escritos como por su contenido, Justino es el mas importante de los apologetas. Es el primero que de una manera que pudiéramos decir sistematica intenta establecer una relación entre el mensaje cristiano y el pensamiento helénicos predeterminando en gran parte, bajo este aspecto, la dirección que iba a tomar la teologia posterior.
La aportación mas fundamental de Justino es el intento de relacionar la teologia ontologica del platonismo con la teologia historica de la tradición judaica, es decir, el Dios que los filosofos concebian como Ser supremo, absoluto y trascendente, con el Dios que en la tradición semitica aparecia como autor y realizador de un designio de salvación para el hombre.
En el esfuerzo por resolver el problema de la posibilidad de relación entre el Ser absoluto y trascendente y los seres finitos, las escuelas derivadas del platonismo habian postulado la necesidad del Logos en función de intermediario ontologico: la idea se remonta al "logos universal" de Heraclito, y viene a expresar que la inteligibilidad limitada del mundo es una expresión o participación de la inteligibilidad infinita del Ser absoluto.
Justino, reinterpretando ideas del evangelio de Juan, identifica al Logos mediador ontologico con el Hijo eterno de Dios, que recientemente se ha manifestado en Cristo, pero que habia estado ya actuando desde el principio del mundo, lo mismo en la revelación de Dios a los patriarcas y profetas de Israel, que en la revelación natural por la que los filosofos y sabios del paganismo fueron alcanzando cada vez un conocimiento mas aproximado de la verdad.
De esta forma Justino presenta al cristianismo como integrando, en un plan universal e historico de salvacion, lo mismo las instituciones judaicas que la filosofia y las instituciones naturales de los pueblos paganos. Asi intenta resolver uno de los problemas mas graves de la teologia en su época: el de la relación del cristianismo con el Antiguo Testamento y con la cultura pagana. Ambas son praeparatio evangelica, estadio inicial y preparatorio de un plan salvifico, que tendra su consumación en Cristo.
Sin embargo, al identificar Justino al Logos con el mediador ontologico entre el Dios supremo y trascendente y el mundo finito, a la manera en que era postulado de los filosofos, introduce una concepción que inevitablemente tendera hacia el subordinacionismo y, finalmente, hacia el arrianismo. Cuando Justino afirma que el Dios supremo no podia aparecerse con su gloria trascendente a Moisés y los profetas, sino solo su Logos, implicitamente afirma que el Logos no participa en toda su plenitud de la gloria de Dios y que es en alguna manera inferior a Dios.
Los escritos de Justino son también importantes en cuanto nos dan a conocer las formas del culto y de la vida cristiana en su tiempo, principalmente en lo que se refiere a la celebración del bautismo y de la eucaristia.
Josep Vives
La verdadera sabiduria (Dialogo con Trifon, 1-8)
Una manana que paseaba bajo los porches del gimnasio, se cruzo conmigo cierto sujeto:
-¡Salud, filosofo!, me dijo.
Y a la vez que saludaba, se dio la vuelta y se puso a pasear a mi lado, y con él también sus amigos. Yo le devolvi el saludo:
-¿Qué ocurre?, le contesté.
-Me enseno en Argos Corinto el socratico- respondio- que no se debe descuidar a los que visten habito como el tuyo, sino, ante todo, mostrarles estima y buscar conversación con el fin de sacar algun provecho, pues, aun en el caso de que saliese beneficiado solo uno de los dos, ya seria un bien para ambos. Por eso, siempre que veo a alguien con este habito, me acerco a él con gusto. También los que me acompanan esperan oir de ti algo de provecho...
-¿Y quién eres tu, oh el mejor de los mortales?, le repliqué, bromeando un poco.
Entonces me indico, sencillamente, su nombre y su raza:
-Mi nombre es Trifon, y soy hebreo de la circuncisión que, huyendo de la guerra recientemente finalizada, vivo en Grecia, la mayor parte del tiempo en Corinto.
-¿Y como -le respondi- puedes sacar mas provecho de la filosofia que de tu propio legislador y de los profetas?
-¿No tratan de Dios- me replico- los filosofos en todos sus discursos y no versan sus disputas sobre su unicidad y providencia? ¿Y no es objeto de la filosofia investigar acerca de Dios?
-Ciertamente- le dije-, y ésa es también mi opinion; pero la mayoria de los filosofos ni se plantean siquiera el problema de si hay un solo Dios o muchos, ni si tiene o no providencia de cada uno de nosotros, pues opinan que semejante conocimiento no contribuye para nada a nuestra felicidad (...).
Entonces él, sonriendo, dijo cortésmente:
-Y tu ¿qué opinas de esto, qué piensas de Dios y cual es tu filosofia?
-Te diré lo que me parece claro, respondi. La filosofia, efectivamente, es en realidad el mayor de los bienes y el mas precioso ante Dios, a quien nos conduce y recomienda(1). Y santos, en verdad, son aquellos que a la filosofia consagran su inteligencia. Sin embargo, qué es en realidad y por qué fue enviada a los hombres, es algo que escapa a la mayoria de la gente; pues siendo una ciencia unica, no habria platonicos, ni estoicos, ni peripatéticos, ni teoricos, ni pitagoricos (...).
(Al llegar a este punto, Justino explica a sus interlocutores como fue pasando por diversas escuelas filosoficas en busca de la sabiduria, pero ninguna le satisfizo).
Con esta disposición de animo, determiné un dia refugiarme en la soledad y evitar todo contacto con los hombres. Me dirigi a cierto paraje, no lejos del mar. Cerca ya del lugar, me seguia a poca distancia un anciano de aspecto venerable. Me di la vuelta y clavé los ojos en él.
-¿Es que me conoces?, pregunto.
Contesté que no.
-Entonces, ¿por qué me miras de esa manera?
-Estoy maravillado -dije- de que hayas venido a parar a este mismo lugar, donde no esperaba encontrar a hombre alguno.
-Ando preocupado -repuso él- por unos parientes mios que estan de viaje. He venido a mirar si aparecen por alguna parte. Y a ti -concluyo- ¿qué te trae por aca?
-Me gusta -le dije- pasar asi el rato: puedo conversar conmigo mismo sin estorbo. Para quien ama la meditación no hay parajes tan propios como éstos.
- Luego, ¿eres amigo de la idea y no de la acción y de la verdad? ¿Como no tratas de ser mas bien un hombre practico y no sofista?
-¿Y qué mayor bien hay -le repliqué- que demostrar como la idea lo dirige todo y, concebida en nosotros y dejandonos conducir por ella, contemplar el extravio de los demas y que en nada de sus ocupaciones hay algo sano y grato a Dios? Sin la filosofia y la recta razon no es posible que haya prudencia (...).
(El relato continua con las mas variadas preguntas del anciano acerca de la inmortalidad del alma, sus capacidades, la relación de las criaturas con Dios... Justino intenta responder, pero llega un momento en el que comprende que los filosofos no son capaces con la sola razon de dar cuenta de todos los interrogantes que se plantean los hombres.)
-Entonces -volvi a replicar-, ¿a quién vamos a tomar por maestro o de donde podemos sacar provecho, si ni en éstos, como en Platon o en Pitagoras, se halla la verdad?
-Existieron hace mucho tiempo -me contesto el viejo- unos hombres mas antiguos que todos éstos tenidos por filosofos; hombres bienaventurados, justos y amigos de Dios, que hablaron por inspiración divina; y divinamente inspirados predijeron el porvenir, lo que justamente se esta cumpliendo ahora: son los llamados profetas.
stos son los que vieron y anunciaron la verdad a los hombres, sin temer ni adular a nadie, sin dejarse vencer de la vanagloria; sino, que llenos del Espiritu Santo, solo dijeron lo que vieron y oyeron. Sus escritos se conservan todavia y quien los lea y les preste fe, puede sacar el mas grande provecho en las cuestiones de los principios y fin de las cosas y, en general, sobre aquello que un filosofo debe saber.
No compusieron jamas sus discursos con demostracion, ya que fueron testigos fidedignos de la verdad por encima de toda demostracion. Por lo demas, los sucesos pasados y actuales nos obligan a adherirnos a sus palabras. También por los milagros que hacian es justo creerles, pues por ellos glorificaban a Dios Hacedor y Padre del Universo, y anunciaban a Cristo Hijo suyo, que de l procede. En cambio, los falsos profetas, llenos del espiritu embustero e impuro, no hicieron ni hacen caso, sino que se atreven a realizar ciertos prodigios para espantar a los hombres y glorificar a los espiritus del error y a los demonios.
Ante todo, por tu parte, ruega para que se te abran las puertas de la luz, pues estas cosas no son faciles de ver y comprender por todos, sino a quien Dios y su Cristo concede comprenderlas.
Esto dijo y muchas otras cosas que no tengo por qué referir ahora. Se marcho y después de exhortarme a seguir sus consejos, no le volvi a ver jamas. Sin embargo, inmediatamente senti que se encendia un fuego en mi alma y se apoderaba de mi el amor a los profetas y a aquellos hombres que son amigos de Cristo y, reflexionando sobre los razonamientos del anciano, hallé que ésta sola es la filosofia segura y provechosa.
De este modo, y por estos motivos, yo soy filosofo, y quisiera que todos los hombres, poniendo el mismo fervor que yo, siguieran las doctrinas del Salvador. Pues hay en ellas un no sé qué de temible y son capaces de conmover a los que se apartan del recto camino, a la vez que, para quienes las meditan, se convierten en dulcisimo descanso.
Ahora bien, si tu también te preocupas algo de ti mismo y aspiras a tu salvación y tienes confianza en Dios, como a hombre que no es ajeno a estas cosas, te es posible alcanzar la felicidad, reconociendo a Cristo e iniciandote en sus misterios.
Las obras del cristiano (Apologia 1, 3, 10, 12, 14-17)
Tenemos la obligación de dar ejemplo con nuestra vida y nuestra doctrina, no sea que hayamos de pagar nosotros el castigo de quienes parecen ignorar nuestra religion, y asi pecaron por su ceguera. Pero también vosotros debéis oirnos y juzgar con rectitud porque, en adelante, estando instruidos, no tendréis excusa alguna ante Dios si no obrais justamente (...).
Consideramos de interés para todos los hombres que no se les impida aprender esta doctrina, sino que se les exhorte a ella, porque lo que no lograron las leyes humanas, ya lo hubiera realizado el Verbo divino si los malvados demonios no hubieran esparcido muchas e impias calumnias, tomando por aliada a la pasión que habita en cada uno, mala para todo, y multiforme por naturaleza: con esos crimenes nada tenemos que ver nosotros (...).
Vuestra mejor ayuda para el mantenimiento de la paz somos nosotros, pues profesamos doctrinas como la de que no es posible que un malhechor, un avaro o un conspirador, pasen inadvertidos a Dios -como tampoco pasa un hombre virtuoso-. Por el contrario, cada uno camina, segun el mérito de sus acciones, hacia el castigo o hacia la salvación eterna. Si todos los hombres fuesen conscientes de esto, nadie escogeria la maldad por un momento, sabiendo que asi emprendia la marcha hacia su condena eterna en el fuego, sino que por todos los medios se contendria y se adornaria con las virtudes, para alcanzar los bienes de Dios y verse libre de la pena. Quienes, por miedo a las leyes y castigos decretados por vosotros, tratan de ocultarse al cometer sus crimenes, los cometen conscientes de que sois hombres, y que de vosotros es posible esconderse. Si supieran y estuvieran persuadidos de que nadie puede ocultar a Dios, no ya una accion, sino tampoco un pensamiento, al menos por el castigo que les amenaza, se moderarian (...).
Los que antes nos complaciamos en la disolucion, ahora solo amamos la castidad; los que nos entregabamos a las artes magicas, ahora nos hemos consagrado al Dios bueno e ingénito; los que amabamos por encima de todo el dinero y el beneficio de nuestros bienes, ahora, aun lo que tenemos lo ponemos en comun, y de ello damos parte a todo el que esta necesitado; los que nos odiabamos y matabamos, y no compartiamos el hogar con nadie de otra raza que la nuestra, por la diferencia de costumbres, ahora, después de la aparición de Cristo, vivimos juntos y rogamos por nuestros enemigos, y tratamos de persuadir a los que nos aborrecen injustamente para que, viviendo conforme a los preclaros consejos de Cristo, tengan la esperanza de alcanzar, junto con nosotros, los bienes de Dios, soberano de todas las cosas (...).
Sobre la castidad, (Cristo] dijo: todo el que mira a una mujer deseandola, ya ha cometido adulterio en su corazon. Si tu ojo derecho te escandaliza, arrancatelo y tiralo; porque mas te vale que se pierda uno de tus miembros que no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno (Mt 5,13). Y el que se casa con una divorciada de otro marido, comete adulterio (Mt 5,32) (...). Asi, para nuestro Maestro, no solo son pecadores los que contraen doble matrimonio conforme a la ley humana, sino también los que miran a una mujer para desearla. No solo rechaza al que comete adulterio de hecho, sino también al que lo querria, pues ante Dios son patentes tanto las obras como los deseos. Entre nosotros hay muchos y muchas que, hechos discipulos de Cristo desde la ninez, permanecen incorruptos hasta los sesenta y los setenta anos, y yo me glorio de que os los puedo mostrar de entre toda raza humana. Y esto, sin contar a la ingente muchedumbre de los que se han convertido después de una vida disoluta y han aprendido esta doctrina, pues Cristo no llamo a penitencia a los justos y a los castos, sino a los impios, a los intemperantes y a los inicuos. Asi lo dijo: no he venido a llamar a penitencia a los justos, sino a los pecadores (Lc 5,32) (...).
Sus palabras sobre el ejercicio de la paciencia, y sobre el estar prontos a servir y ajenos a la ira, son éstas: a quien te golpee en una mejilla, preséntale la otra, y a quien quiera quitarte la tunica o el manto, no se lo impidas (Lc 6,29). Mas quienquiera que se irrite, es reo del fuego (Mt 5 Mt 22) A quien te contrate para una milla, acompanale dos (Mt 5,41). Brillen, pues, vuestras obras delante de los hombres, para que viéndolas admiren a vuestro Padre que esta en los cielos (Mt 5,16). No debemos, pues, ofrecer resistencia. l no quiere que seamos imitadores de los malvados, sino que nos exhorto a apartar a todos de la vergüenza y del deseo del mal por medio de la paciencia y la mansedumbre. Y esto lo podemos demostrar por muchos que han vivido entre vosotros, que dejaron sus habitos de violencia y tirania, y se convencieron, ora contemplando la constancia de vida de sus vecinos, ora considerando la extrana paciencia de sus companeros de viaje al ser defraudados, ora poniendo a prueba a sus companeros de negocio (...).
En cuanto a los tributos y contribuciones, nosotros antes que nadie procuramos pagarlos a quienes vosotros habéis designado para ello en todas partes: asi se nos enseno. Cuando se le acercaron algunos para preguntarle si habia que pagar el tributo al César, l respondio: ¿De quién es esta imagen y esta inscripcion? Le respondieron: Del César. Entonces les dijo: Dad, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios (Mt 22,20-21). Por eso, solo adoramos a Dios, pero en todo lo demas os servimos a vosotros con gusto, reconociendo que sois emperadores y gobernantes de los hombres y rogando que, junto con el poder imperial, se advierta que también sois hombres de prudente juicio.
Como los Apostoles nos ensenaron (Apologia 1, 65-67)
Después de ser lavado de ese modo, y adherirse a nosotros quien ha creido(2), le llevamos a los que se llaman hermanos, para rezar juntos por nosotros mismos, por el que acaba de ser iluminado, y por los demas esparcidos en todo el mundo. Suplicamos que, puesto que hemos conocido la verdad, seamos en nuestras obras hombres de buena conducta, cumplidores de los mandamientos, y asi alcancemos la salvación eterna.
Terminadas las oraciones, nos damos el osculo de la paz. Luego, se ofrece pan y un vaso de agua y vino a quien hace cabeza, que los toma, y da alabanza y gloria al Padre del universo, en nombre de su Hijo y por el Espiritu Santo. Después pronuncia una larga acción de gracias por habernos concedido los dones que de l nos vienen. Y cuando ha terminado las oraciones y la acción de gracias, todo el pueblo presente aclama diciendo: Amén, que en hebreo quiere decir asi sea. Cuando el primero ha dado gracias y todo el pueblo ha aclamado, los que llamamos diaconos dan a cada asistente parte del pan y del vino con agua sobre los que se pronuncio la acción de gracias, y también lo llevan a los ausentes.
A este alimento lo llamamos Eucaristia. A nadie le es licito participar si no cree que nuestras ensenanzas son verdaderas, ha sido lavado en el bano de la remisión de los pecados y la regeneracion, y vive conforme a lo que Cristo nos enseno. Porque no los tomamos como pan o bebida comunes, sino que, asi como Jesucristo, Nuestro Salvador, se encarno por virtud del Verbo de Dios para nuestra salvacion, del mismo modo nos han ensenado que esta comida -de la cual se alimentan nuestra carne y nuestra sangre - es la Carne y la Sangre del mismo Jesús encarnado, pues en esos alimentos se ha realizado el prodigio mediante la oración que contiene las palabras del mismo Cristo. Los Apostoles -en sus comentarios, que se llaman Evangelios- nos transmitieron que asi se lo ordeno Jesús cuando, tomo el pan y, dando gracias, dijo: Haced esto en conmemoración mia; esto es mi Cuerpo. Y de la misma manera, tomando el caliz dio gracias y dijo: ésta es mi Sangre. Y solo a ellos lo entrego (...).
Nosotros, en cambio, después de esta iniciacion, recordamos estas cosas constantemente entre nosotros. Los que tenemos, socorremos a todos los necesitados y nos asistimos siempre los unos a los otros. Por todo lo que comemos, bendecimos siempre al Hacedor del universo a través de su Hijo Jesucristo y por el Espiritu Santo.
El dia que se llama del sol [el domingo], se celebra una reunion de todos los que viven en las ciudades o en los campos, y se leen los recuerdos de los Apostoles o los escritos de los profetas, mientras hay tiempo. Cuando el lector termina, el que hace cabeza nos exhorta con su palabra y nos invita a imitar aquellos ejemplos. Después nos levantamos todos a una, y elevamos nuestras oraciones. Al terminarlas, se ofrece el pan y el vino con agua como ya dijimos, y el que preside, segun sus fuerzas, también eleva sus preces y acciones de gracias, y todo el pueblo exclama: Amén. Entonces viene la distribución y participación de los alimentos consagrados por la acción de gracias y su envio a los ausentes por medio de los diaconos.
Los que tienen y quieren, dan libremente lo que les parece bien; lo que se recoge se entrega al que hace cabeza para que socorra con ello a huérfanos y viudas, a los que estan necesitados por enfermedad u otra causa, a los encarcelados, a los forasteros que estan de paso: en resumen, se le constituye en proveedor para quien se halle en la necesidad. Celebramos esta reunion general el dia del sol, por ser el primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo; y también porque es el dia en que Jesucristo, Nuestro Salvador, resucito de entre los muertos; pues hay que saber que le entregaron en el dia anterior al de Saturno [sabado], y en el siguiente-que es el dia del sol-, apareciéndose a sus Apostoles y discipulos, nos enseno esta misma doctrina que exponemos a vuestro examen.
San Justino
I. El cristianismo y la filosofia.
Para que no haya nadie que sin razon rechace nuestra ensenanza objetando que Cristo nacio hace solo ciento cincuenta anos en tiempos de Quirino... y de Poncio Pilato, urgiendo con ello que ninguna responsabilidad tuvieron los hombres de épocas anteriores, nos daremos prisa a resolver esta dificultad. Nosotros hemos aprendido que Cristo es el primogénito de Dios, el cual, como ya hemos indicado, es el Logos, del cual todo el género humano ha participado. Y asi, todos los que han vivido conforme al Logos son cristianos, aun cuando fueran tenidos como ateos, como sucedio con Socrates, Heraclito y otros semejantes entre los griegos, y entre los barbaros con Abraham, Azarias, Misael, Elias y otros muchos... De esta suerte, los que en épocas anteriores vivieron sin razon, fueron malvados y enemigos de Cristo, y asesinaron a los que vivian segun la razon. Por el contrario, los que han vivido y siguen vi- viendo segun la razon son cristianos, viviendo sin miedo y en paz... (1).
Declaro que todas mis oraciones y mis denodados esfuerzos tienen por objeto el mostrarme como cristiano: no que las doctrinas de Platon sean simplemente extranas a Cristo, pero si que no coinciden en todo con él, lo mismo que las de los otros filosofos, como los estoicos, o las de los poetas o historiadores. Porque cada uno de éstos hablo correctamente en cuanto que veia que tenia por connaturalidad una parte del Logos seminal de Dios. Pero es evidente que quienes expresaron opiniones contradictorias y en puntos importantes, no poseyeron una ciencia infalible ni un conocimiento inatacable. Ahora bien, todo lo que ellos han dicho correctamente nos pertenece a nosotros, los cristianos, ya que nosotros adoramos y amamos, después de Dios, al Logos de Dios inengendrado e inexpresable, pues por nosotros se hizo hombre para participar en todos nuestros sufrimientos y asi curarlos. Y todos los escritores, por la semilla del Logos inmersa en su naturaleza, pudieron ver la realidad de las cosas, aunque de manera oscura. Porque una cosa es la semilla o la imitación de una cosa que se da segun los limites de lo posible, y otra la realidad misma por referencia a la cual se da aquella participación o imitacion... (2).
II. Dios.
Al Padre de todas las cosas no se le puede imponer nombre alguno, pues es inengendrado. Porque todo ser al que se impone un nombre, presupone otro mas antiguo que él que se lo imponga. Los nombres de Padre, Dios. Creador. Señor, Dueno, no son propiamente nombres, sino apelaciones tomadas de sus beneficios y de sus obras. En cuanto a su Hijo-el unico a quien con propiedad se llama Hijo, el Logos que esta con él, siendo engendrado antes de las criaturas, cuando al principio creo y ordeno por medio de él todas las cosas -se le llama Cristo a causa de su unción y de que fueron ordenadas por medio de él todas las cosas-. Este nombre encierra también un sentido incognoscible, de manera semejante a como la apelación de "Dios" no es un nombre, sino que representa una concepcion, innata en la naturaleza humana, de lo que es una realidad inexplicable. En cambio "Jesús" es un nombre humano, que tiene el sentido de "salvador". Porque el Logos se hizo hombre segun el designio de Dios Padre y nacio para bien de los creyentes y para destrucción de los demonios... (3).
El Padre inefable y Señor de todas las cosas, ni viaja a parte alguna. ni se pasea, ni duerme, ni se levanta, sino que permanece siempre en su sitio, sea el que fuere, con mirada penetrante y con oido agudo, pero no con ojos ni orejas, sino con su poder inexpresable. Todo lo ve, todo lo conoce; ninguno de nosotros se le escapa, sin que para ello haya de moverse el que no cabe en lugar alguno ni en el mundo entero, el que existia antes de que el mundo fuera hecho. Siendo esto asi, ¿como puede él hablar con alguien, o ser visto de alguien, o aparecerse en una minima parte de la tierra, cuando en realidad el pueblo no pudo soportar la gloria de su enviado en el Sinai, ni pudo el mismo Moisés entrar en la tienda que él habia hecho, pues estaba llena de la gloria de Dios, ni el sacerdote pudo aguantar de pie delante del templo cuando Salomon llevo el arca a la morada que él mismo habia construido en Jerusalén? Por tanto, ni Abraham, ni Isaac, ni Jacob, ni hombre alguno vio al que es Padre y Señor inefable absolutamente de todas las cosas y del mismo Cristo, sino que vieron a éste, que es Dios por voluntad del Padre, su Hijo, angel que le sirve segun sus designios. El Padre quiso que éste se hiciera hombre por medio de una virgen, como antes se habia hecho fuego para hablar con Moisés desde la zarza... Ahora bien, que Cristo es Señor y Dios, Hijo de Dios, que en otros tiempos se aparecio por su poder como hombre y como angel y en la gloria del fuego en la zarza y que se manifesto en el juicio contra Sodoma, lo he mostrado ya largamente... (4).
Al principio, antes de todas las criaturas, engendro Dios una cierta potencia racional de si mismo, a la cual llama el Espiritu Santo "gloria del Señor", y a veces también Hijo, a veces Sabiduria, a veces angel, a veces Dios, a veces Señor o Palabra y a veces se llama a si mismo Caudillo, cuando se aparece en forma humana a Josué, hijo de Navé. Todas estas apelaciones le vienen de estar al servicio de la voluntad del Padre y del hecho de estar engendrado por el querer del Padre. Algo semejante vemos que sucede en nosotros: al emitir una palabra, engendramos la palabra, pero no por modo de división de algo de nosotros que, al pronunciar la palabra, disminuyera la razon que hay en nosotros. Asi también vemos que un fuego se enciende de otro sin que disminuya aquel del que se tomo la llama, sino permaneciendo el mismo... Y tomaré el testimonio de la palabra de la sabiduria, siendo ella este Dios engendrado del Padre del universo, que subsiste como razon, sabiduria, poder y gloria del que la engendro, y que dice por boca de Salomon: ...EI Señor me fundo desde el principio de sus caminos para sus obras. Antes del tiempo me cimento, en el principio, antes de hacer la tierra, antes de crear los abismos, antes de brotar las fuentes de las aguas... (5).
III. Pecado y salvacion.
Oid como el Espiritu Santo dice acerca de este pueblo que son todos hijos del Altisimo y que en medio de su junta estara Cristo, haciendo justicia a todo género de hombres (cf. Sal 81)... En efecto, el Espiritu Santo reprende a los hombres porque habiendo sido creados impasibles e inmortales a semejanza de Dios con tal de que guardaran sus mandamientos, y habiéndoles Dios concedido el honor de llamarse hijos suyos, ellos, por querer asemejarse a Adan y a Eva, se procuran a si mismos la muerte... Queda asi demostrado que a los hombres se les concede el poder ser dioses, y que a todos se da el poder ser hijos del Altisimo, y culpa suya es si son juzgados y condenados como Adan y Eva... (6).
A nosotros nos ha revelado él cuanto por su gracia hemos entendido de las Escrituras, reconociendo que él es el primogénito de Dios anterior a todas las criaturas, y al mismo tiempo hijo de los patriarcas, pues se digna nacer hombre sin hermosura, sin honor y pasible, hecho carne de una virgen del linaje de los patriarcas. Por esto en sus propios discursos, hablando de su futura pasión dijo: "Es necesario que el Hijo del hombre sufra muchas cosas, y que sea reprobado por los escribas y los fariseos, y sea crucificado, y resucite al tercer dia" (Mc 8,31 Lc 9,22). Ahora bien, él se llamaba a si mismo Hijo del hombre o bien a causa de su nacimiento por medio de una virgen que era del linaje de David, de Jacob, de Isaac y de Abraham, o bien porque el mismo Adan era padre de todos esos que acabo de nombrar, de quienes Maria trae su linaje... Por haberle reconocido como Hijo de Dios por revelación del Padre, Cristo cambio el nombre a uno de sus discipulos, que antes se llamaba Simon y luego se llamo Pedro. Como Hijo de Dios le tenemos descrito en los "Recuerdos de los apostoles", y como tal le tenemos nosotros, entendiendo que procedio del poder y de la voluntad del Padre antes de todas las criaturas. En los discursos de los profetas es llamado Sabiduria, Dia, Oriente, Espada, Piedra, Vara, Jacob, Israel, unas veces de un modo y otras de otro; y sabemos que se hizo hombre por medio de una virgen, a fin de que por el mismo camino por el que tuvo comienzo la desobediencia de la serpiente, por el mismo fuera también destruida. Porque Eva, cuando era todavia virgen e incorrupta, habiendo concebido la palabra que recibio de la serpiente, dio a luz la desobediencia y la muerte: en cambio, la virgen Maria concibio fe y alegria cuando el angel Gabriel le dio la buena noticia de que el Espiritu del Señor vendria sobre ella y el poder del Altisimo la cubriria con su sombra, por lo cual lo santo nacido de ella seria hijo de Dios; a lo que ella contesto: "Hagase en mi segun tu palabra" (Lc 1,38). Y de la Virgen nacio aquel al que hemos mostrado que se refieren tantas Escrituras, por quien Dios destruye la serpiente y los angeles y hombres que a ella se asemejan, y libra de la muerte a los que se arrepienten de sus malas obras y creen en él... (7).
IV. Vida cristiana.
El bautismo.
A cuantos se convencen y aceptan por la fe que es verdad lo que nosotros ensenamos y decimos, y prometen ser capaces de vivir segun ello, se les instruye a que oren y pidan con ayunos el perdon de Dios para sus pecados anteriores, y nosotros oramos y ayunamos juntamente con ellos. Luego los llevamos a un lugar donde haya agua, y por el mismo modo de regeneración con que nosotros fuimos regenerados, lo son también ellos: en efecto, se someten al bano por el agua, en el nombre del Padre de todas las cosas y Señor Dios, y en el de nuestro salvador Jesucristo y en el del Espiritu Santo. Porque Cristo dijo: "Si no volvierais a nacer, no entraréis en el reino de los cielos" (Jn 3,3), y es evidente para todos que no es posible volver a entrar en el seno de nuestras madres una vez nacidos. Y también esta dicho en el profeta Isaias el modo como podian librarse de los pecados aquellos que habiendo pecado se arrepintieran: "Lavaos, volveos limpios, quitad las maldades de vuestras almas, aprended a hacer el bien..." (Is 1, 16ss). La razon que para esto aprendimos de los apostoles es la siguiente: En nuestro primer nacimiento no teniamos conciencia, y fuimos engendrados por necesidad por la union de nuestros padres, de un germen humedo, criandonos en costumbres malas y en conducta malvada. Ahora bien, para que no sigamos siendo hijos de la necesidad y de la ignorancia, sino de la libertad y del conocimiento, alcanzando el perdon de los pecados que anteriormente hubiéramos cometido, se invoca sobre el que ha determinado regenerarse y se arrepiente de sus pecados, estando él en el agua, el nombre del Padre de todas las cosas y Señor Dios, el unico nombre que invoca el que conduce a este lavatorio al que ha de ser lavado... Este bano se llama iluminacion, para dar a entender que son iluminados los que aprenden estas cosas. Y el que es asi iluminado, se lava también en el nombre de Jesucristo, el que fue crucificado bajo Poncio Pilato, y en el nombre del Espiritu Santo, que nos anuncio previamente por los profetas todo lo que se refiere a Jesús(8).
La eucaristia.
Después del bano (del bautismo), llevamos al que ha venido a creer y adherirse a nosotros a los que se llaman hermanos, en el lugar donde se tiene la reunion. con el fin de hacer preces en comun por nosotros mismos, por el que acaba de ser iluminado y por todos los demas esparcidos por todo el mundo, con todo fervor, suplicando se nos conceda, ya que hemos conocido la verdad, mostrarnos hombres de recta conducta en nuestras obras y guardadores de lo que tenemos mandado, para conseguir asi la salvación eterna. Al fin de las oraciones nos damos el beso de paz. Luego se presenta pan y un vaso de agua y vino al que preside de los hermanos, y él, tomandolos, tributa alabanzas y gloria al Padre de todas las cosas por el nombre del Hijo y del Espiritu Santo, haciendo una larga acción de gracias por habernos concedido estos dones que de él nos vienen. Cuando el presidente ha terminado las oraciones y la acción de gracias, todo el pueblo presente asiente diciendo Amen, que en hebreo significa "Asi sea". Y cuando el presidente ha dado gracias y todo el pueblo ha hecho la aclamacion, los que llamamos ministros o diaconos dan a cada uno de los asistentes algo del pan y del vino y agua sobre el que se ha dicho la acción de gracias, y lo llevan asimismo a los ausentes.
Esta comida se llama entre nosotros eucaristia, y a nadie le es licito participar de ella si no cree ser verdaderas nuestras ensenanzas y se ha lavado en el bano del perdon de los pecados y de la regeneracion, viviendo de acuerdo con lo que Cristo nos enseno. Porque esto no lo tomamos como pan comun ni como bebida ordinaria, sino que asi como nuestro salvador Jesucristo, encarnado por virtud del Verbo de Dios, tuvo carne y sangre por nuestra salvacion, asi se nos ha ensenado que en virtud de la oración del Verbo que de Dios procede, el alimento sobre el que fue dicha la acción de gracias -del que se nutren nuestra sangre y nuestra carne al asimilarlo- es el cuerpo y la sangre de aquel Jesús encarnado. Y en efecto, los apostoles en los Recuerdos que escribieron, que se llaman Evangelios, nos transmitieron que asi les fue mandado, cuando Jesús tomo el pan, dio gracias y dijo: "Haced esto en memoria mia"...
Y nosotros, después, hacemos memoria de esto constantemente entre nosotros, y los que tenemos algo socorremos a los que tienen necesidad, y nos ayudamos unos a otros en todo momento. En todo lo que ofrecemos bendecimos siempre al Creador de todas las cosas por medio de su Hijo Jesucristo y por el Espiritu Santo. El dia llamado del sol (el domingo) se tiene una reunion de todos los que viven en las ciudades o en los campos, y en ella se leen, segun el tiempo lo permite, los Recuerdos de los apostoles o las Escrituras de los profetas. Luego, cuando el lector ha terminado, el presidente toma la palabra para exhortar e invitar a que imitemos aquellos bellos ejemplos. Seguidamente nos levantamos todos a la vez, y elevamos nuestras preces; y terminadas éstas, como ya dije, se ofrece pan y vino y agua, y el presidente dirige a Dios sus oraciones y su acción de gracias de la mejor manera que puede, haciendo todo el pueblo la aclamación del Amén. Luego se hace la distribución y participación de los dones consagrados a cada uno, y se envian asimismo por medio de los diaconos a los ausentes. Los que tienen y quieren, cada uno segun su libre determinacion, dan lo que les parece, y lo que asi se recoge se entrega al presidente, el cual socorre con ello a los huérfanos y viudas, a los que padecen necesidad por enfermedad o por otra causa, a los que estan en las carceles, a los forasteros y transeuntes, siendo asi él simplemente provisor de todos los necesitados. Y celebramos esta reunion comun de todos en el dia del sol, por ser el dia primero en el que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y también el dia en el que nuestro salvador Jesucristo resucito de entre los muertos... (9).
V. Escatologia.
¿Realmente confesais vosotros que ha de reconstruirse la ciudad de Jerusalén, y esperais que alli ha de reunirse vuestro pueblo, y alegrarse con Cristo, con los patriarcas y profetas y los santos de nuestro linaje, y hasta los prosélitos anteriores a la venida de vuestro Cristo...?
Si habéis tropezado con algunos que se llaman cristianos y no confiesan esto, sino que se abreven a blasfemar del Dios de Abraham y de Isaac y de Jacob, y dicen que no hay resurrección de los muertos, sino que en el momento de morir sus almas son recibidas en el cielo, no los tengais por cristianos... Yo por mi parte, y cuantos son en todo ortodoxos, sabemos que habra resurrección de los muertos y un periodo de mil anos en la Jerusalén reconstruida y hermoseada y dilatada, como lo prometen Ezequiel, Isaias y otros profetas... (10).
Notas
(1) Justino, 1, Apologia, 46. (volver)
(2) Justino, 2 Apologia, 13. (volver)
(3) Ibid. 5. (volver)
(4) Justino, Dialogo, 127-128. (volver)
(5) Ibid. 61. (volver)
(6) Ibid. 124. (volver)
(7) Ibid. 100. (volver)
(8) Justino, 1 Apol. 61 (volver)
(9) Ibid. 65-67. (volver)
(10) Justino, Dial. 80. (volver)
Taciano, de origen sirio, se convirtio. al parecer, en Roma, y fue discipulo de san Justino. Se conserva de él un Discurso contra los griegos en el que se lanza a atacar el politeismo y la filosofia pagana de una manera vehemente y extremosa que muestra bien su radicalismo y virulencia de caracter. Llevado de este radicalismo llego a abandonar la doctrina comun de la Iglesia y fundo una especie de secta puritana de tendencias gnosticas, que fue llamada de los encratitas o continentes, en la que se practicaba una total abstención de carnes, y de bebidas alcoholicas, se condenaba absolutamente el matrimonio y hasta se llego a sustituir el vino por el agua en la celebración de la eucaristia. Son de particular interés, para el desarrollo teologico, sus ideas acerca de la generación del Verbo -que pronuncian los desarrollos ulteriores de Tertuliano y san Agustin- asi como su elaboración de la doctrina de la inmortalidad y de la resurreccion.
Josep Vives
1. El Verbo y su generacion.
Dios era en el principio, y el Principio, segun hemos recibido de nuestra, tradicion, es la potencia del Verbo. Porque el Señor del universo, que es por si mismo el mantenedor de todo, en cuanto que la creación no habia sido hecha todavia, estaba solo; pero en cuanto que residia en él toda la potencia de las cosas visibles e invisibles, sustentaba por si mismo todas las cosas por medio de su potencia racional. Por voluntad de su simplicidad procede el Verbo: y este Verbo, que no salta al vacio, se convierte en la obra primogénita del Padre.
Sabemos que él es el principio del mundo, y se produjo por participacion, no por division. Porque lo que se divide de otro, queda separado de ello; pero lo que es participado, distinguiéndose en cuanto a la dispensación (o economia) no deja mas pobre a aquello de donde se toma. Porque asi como de una sola antorcha se encienden muchos fuegos, y la primera antorcha no queda disminuida en su luz por haberse encendido de ella muchas antorchas, asi también, el Logos que procede de la potencia del Padre no dejo sin razon al que le habia engendrado. Yo mismo, ahora estoy hablando, y vosotros me escuchais: y esta claro que no porque mi palabra pase a vosotros me quedo yo sin palabra al conversar, sino que al proferir yo mi voz estoy poniendo orden en la materia desordenada que esta en vosotros. Y a la manera como el Verbo, engendrado en el principio, engendro a su vez él mismo para si nuestra creacion, creando la materia, asi también yo, reengendrado a imitación del Verbo y habiendo alcanzado la comprensión de la verdad, intento poner un orden en la materia de la que yo mismo participo. Porque la materia no esta sin principio, como Dios, ni tiene un poder igual al de Dios siendo sin principio, sino que ha sido creada. y no por otro ha sido creada fuera del que la produjo como creador de todas las cosas(1).
II. La resurrección de los cuerpos y la inmortalidad del alma.
Creemos que habra la resurrección de los cuerpos después de la consumación del universo, no como opinan los estoicos, segun los cuales las mismas cosas nacen y perecen de acuerdo con unos ciclos periodicos sin ninguna utilidad, sino que una sola vez cuando hayan llegado a su término los tiempos en que vivimos, se dara la perfecta restauración de solos los hombres en orden al juicio. Y no nos juzgaran Minos o Radamanto, antes de cuya muerte, segun las fabulas, ninguna de las almas era juzgada, sino que se constituira en juez el mismo Dios que nos ha creado. No nos importa que nos tengais por fabuladores o charlatanes, porque creamos esta doctrina. Porque asi como yo no existia antes de mi nacimiento y no sabia quién era, sino que solo existia la sustancia de mi materia carnal, pero una vez nacido he venido a creer que existo en virtud de mi nacimiento, aunque antes no existiera, asi también, de la misma manera, yo, que he existido, y que por la muerte dejaré de existir otra vez y desapareceré de la vista, volveré a existir de nuevo, por un proceso semejante a aquel por el que no existiendo antes comencé a existir. Y aunque el fuego haga desaparecer mi carne, el universo recibe la materia evaporada; y si soy consumido en los rios o en los mares, o soy devorado por las fieras, quedo depositado en los depositos del que es un rico senor. El pobre que no cree en Dios no conoce estos depositos; pero el Dios soberano, cuando quiera, restablecera en su condición original aquella sustancia que solo para él es visible(2).
Nuestra alma, no es por si misma inmortal, sino mortal. Pero es también capaz de la inmortalidad. Si no conoce la verdad, muere y se disuelve con el cuerpo, pero resucita luego juntamente con el cuerpo en la consumación del mundo, para recibir como castigo una muerte inmortal. Por el contrario, si ha alcanzado el conocimiento de Dios, no muere por mas que por el momento se disuelva (con el cuerpo). En efecto, por si misma el alma es tinieblas, y no hay nada luminoso en ella, que es, sin duda, lo que significa aquello: "Las tinieblas no aprehenden la luz" (Jn 1,5). Porque no es el alma por si misma la que salva al espiritu, sino la que es salvada por él. Y la luz aprehendio a las tinieblas, en el sentido de que el Verbo es la luz de Dios, mientras que las tinieblas son el alma ignorante. Por esto, cuando vive sola, se inclina hacia abajo hacia la materia y muere con la carne; pero cuando alcanza la union con el Espiritu de Dios ya no se encuentra sin ayuda, sino que puede levantarse a las regiones hacia donde le conduce el Espiritu. Porque la morada del Espiritu esta en lo alto, pero el origen del alma es de abajo. En un principio, el Espiritu era companero del alma: pero ésta no quiso seguir al Espiritu, y éste la abandono. Mas ella, que conservaba, como un resplandor del poder del espiritu, y que separada de él ya no podia contemplar lo perfecto, andaba en busca de Dios, y se modelo extraviada muchos dioses, siguiendo a los demonios embusteros. Por otra parte, el Espiritu de Dios no esta en todos los hombres, sino solo con algunos que viven justamente, en cuya alma se hace presente y con la cual se abraza y por cuyo medio, con predicciones, anuncia a las demas almas lo que esta escondido. Las que obedecen a la sabiduria, atraen a si mismas el espiritu que les es congénito; pero las que no obedecen y rechazan al que es servidor del Dios que ha subido, lejos de mostrarse como religiosas se muestran mas bien como almas que hacen la guerra a Dios(3).
III. Los cristianos y el emperador.
¿Por qué os empenais, oh griegos, en que, como en lucha de pugilato, choquen las instituciones del Estado contra nosotros? Si no quiero seguir las costumbres de ciertas gentes, ¿por qué he de ser odiado como el ser mas abominable? El emperador manda pagar tributos, y yo estoy dispuesto a hacerlo. Mi amo quiere que le esté sujeto y le sirva, y yo reconozco esta servidumbre. Porque, en efecto, al hombre se le ha de honrar humanamente, pero temer solo se ha de temer a Dios, que no es visible a los ojos humanos ni es por arte alguna comprensible. Solo si se me manda negar a Dios no estoy dispuesto a obedecer, sino que antes sufriré la muerte, para no declararme mentiroso y desagradecido(4).
Notas
(1) Taciano, Discurso contra los griegos, cap. 5. (volver)
(2) Ibid., cap. 6. (volver)
(3) Ibid., cap. 13. (volver)
(4) Ibid., cap. 13. (volver)
Atenagoras debio de convertirse al cristianismo después de haber seguido estudios de retorica y de filosofia: sus escritos estan llenos de erudición y de los recursos estilisticos propios de los oradores y escritores de la época. Se conserva de él una Suplica en favor de los cristianos y un tratado Sobre la resurreccion. La primera de estas obras fue escrita hacia el ano 177 e iba dirigida a los emperadores Marco Aurelio Antonino y Lucio Aurelio Comodo, con el intento de mostrar que las doctrinas de los cristianos eran plenamente razonables y su modo de vida inocente.
En particular se ocupa de refutar tres de las calumnias mas graves de que se acusaba a los cristianos: la de que son ateos, pues no dan culto a los dioses comunmente reconocidos; la de que practicaban el canibalismo, y la de que se entregan a uniones incestuosas. Para ello explica la naturaleza una y trina del Dios de los cristianos y la gran elevación moral de su modo de vida. El tratado Sobre la resurrección intenta mostrar la razonabilidad de esta creencia por medio de argumentos filosoficos y congruencias analogicas.
Josep Vives-JOSEP
I. Dios uno y trino.
80 Que el Dios creador de todo este universo es uno desde el principio, podéis considerarlo de la siguiente manera, para que tengais el razonamiento de nuestra fe. Si desde el principio hubiese habido dos o mas dioses, hubiesen tenido que estar o bien los dos en un mismo lugar, o cada uno separado en el suyo. Pero no podian estar en un solo y mismo lugar, porque, si son dioses, no son semejantes, sino que, siendo increados han de ser desemejantes. En efecto, las cosas creadas son semejantes a sus modelos, pero las increadas ni se asemejan a nadie, ni proceden de nadie, ni tienen relación alguna con nadie... Y si cada uno de ellos ocupa su propio lugar, el que creo el mundo estara mas alto que todas las cosas creadas, por encima de las cosas que él creo y ordeno. ¿Donde estara el otro, o los otros? Si el mundo tiene figura esférica y esta limitado por los circulos celestes, y el creador de este mundo esta por encima de todo lo creado manteniéndolo con su providencia, ¿cual es el lugar propio do otro o de los otros dioses? No esta en este mundo, pues es del otro; ni esta alrededor del mundo, porque sobre el mundo esta el Dios creador del mundo, pues todo lo que esta alrededor del mundo esta mantenido por éste. ¿Donde esta? ¿Por encima del mundo y del mismo Dios, en otro mundo y alrededor de otro mundo?... Entonces ya no esta alrededor de nosotros, ni tiene poder sobre nuestro mundo, ni es grande en su propio poder, pues lo ejerce en un lugar limitado...
Sin embargo, si nos contentaremos con estos argumentos de razon, se podria pensar que nuestra doctrina es humana; pero son las palabras de los profetas las que dan credibilidad a nuestros razonamientos, y pienso que vosotros, que sois amicisimos del saber e instruidisimos, no dejais de estar iniciados en los escritos de Moisés, de Isaias, de Jeremias y de los demas profetas, que saliendo de sus propios pensamientos y movidos del Espiritu divino, hablaron segun eran movidos, pues el Espiritu se servia de ellos como el flautista de la flauta en que sopla. ¿Qué decian, pues, los profetas? "El Señor es nuestro Dios: ningun otro sera tenido por Dios junto a él" (Ex 20,2-3). Y en otro lugar: "Yo soy Dios primero y después, y fuera de mi no hay otro Dios" (Is 44,6)...
He mostrado, pues, suficientemente que no somos ateos: admitimos un solo Dios, increado, eterno, invisible, impasible, incomprensible, inmenso, que solo puede ser alcanzado por la razon y la inteligencia, rodeado de luz, de belleza, de espiritu, de fuerza inexplicable. Por él ha sido hecho el universo, y ha sido ordenado y se conserva, por medio de su Verbo. Y creemos también en un Hijo de Dios. Que nadie tenga por ridiculo eso de que Dios tenga un Hijo. Porque no pensamos sobre Dios Padre o sobre su Hijo a la manera de vuestros poetas que hacen fabulas en las que presentan a dioses que en nada son mejores que los hombres, sino que el Hijo de Dios es el Verbo del Padre en idea y operacion, pues con relación a él y por medio de él fueron hechas todas las cosas, siendo el Padre y el Hijo uno solo. Y estando el Hijo en el Padre y el Padre en el Hijo, en unidad y potencia de espiritu, el Hijo de Dios es inteligencia y Verbo del Padre. Y si se os ocurre preguntar con vuestra extraordinaria inteligencia qué quiere decir "hijo", os lo diré brevemente: El Hijo es el primer brote del Padre, pero no como hecho, ya que desde el principio Dios, que es inteligencia eterna, tenia en si al Verbo y era eternamente racional, sino como procediendo de Dios cuando todas las cosas materiales eran naturaleza informe y tierra inerte y estaban mezcladas las mas pesadas con las mas ligeras, para ser sobre ellas idea y principio activo. Y concuerda con este razonamiento el Espiritu profético que dice: "El Señor me crio como principio de sus caminos para sus obras" (Pr 8,22). Y en verdad, el mismo Espiritu Santo que obra en los que hablan proféticamente, decimos que es una emanación de Dios, que emana y vuelve como un rayo de sol. Realmente uno no puede menos de maravillarse al oir llamar ateos a los que admiten a un Dios Padre, y a un Dios Hijo y a un Espiritu Santo, mostrando su potencia en la unidad y su distinción en el orden. Y no se acaba aqui nuestra doctrina teologica, sino que afirmamos que se da una multitud de angeles y ministros, a quienes el Dios creador y artifice del mundo, por medio del Verbo que esta en él, distribuyo y ordeno para que tuvieran cuidado de los elementos y de los cielos y del mundo y de las cosas que en él se contienen, para mantener todo ello en buen orden...(1).
II. La vida de los cristianos.
Entre nosotros facilmente podréis encontrar gentes sencillas, artesanos y viejezuelas, que si de palabra no son capaces de mostrar con razones la utilidad de su religion, muestran con las obras que han hecho una elección buena. Porque no se dedican a aprender discursos de memoria, sino que manifiestan buenas acciones: no hieren al que los hiere, no llevan a los tribunales al que les despoja, dan a todo el que pide y aman al projimo como a si mismos. Ahora bien, si no creyéramos que Dios esta por encima del género humano, ¿podriamos llevar una vida tan pura? No se puede decir; pero estando persuadidos de que de toda esta vida presente hemos de dar cuenta al Dios que nos ha creado a nosotros y que ha creado al mundo, escogemos la vida moderada, caritativa y despreciada, pues creemos que no podemos aqui sufrir ningun mal tan grande, aun cuando nos quiten la vida, comparable con la recompensa que recibiremos del gran Juez por una vida humilde, caritativa y buena. Platon dijo ciertamente que Minos y Radamanto tenian que juzgar y castigar a los malos; pero nosotros decimos que ni Minos ni Radamanto ni el padre de ellos escaparan al juicio de Dios. Ademas, vemos que son tenidos por piadosos los que tienen como concepto de la vida aquello de "comamos y bebamos, que manana moriremos" (Is 22,13 Sab Is 2,6) y tienen la muerte por un sueno profundo; en cambio nosotros tenemos la vida presente como de corta duración y de pequena estima y nos movemos por el solo deseo de llegar a conocer al Dios verdadero y al Verbo que esta en él, cual es la comunion que hay entre el Padre y el Hijo, qué cosa sea el Espiritu, cual sea la unidad de tan grandes realidades y la distinción entre los asi unidos, el Espiritu, el Hijo y el Padre; nosotros sabemos que la vida que esperamos es superior a cuanto se puede expresar con palabras, si a ella llegamos puros de toda iniquidad, y llevamos hasta tal extremo nuestro amor a los hombres, que no solo amamos a nuestros amigos, pues dice la Escritura: "Si amais a los que os aman y prestais a los que os prestan, ¿qué recompensa podéis esperar?"; pues bien, a nosotros que somos tales y vivimos tal género de vida para evitar la condenacion, ¿no se nos ha de tener por religiosos?(2)
El matrimonio cristiano.
Teniendo, pues, esperanza de la vida eterna, despreciamos las cosas de la vida presente y aun los placeres del alma: cada uno de nosotros tiene por mujer a la que tomo segun las leyes que nosotros hemos establecido, y aun ésta en vistas a la procreacion. Porque asi como el labrador, una vez echada la semilla a la tierra, espera la siega y no sigue sembrando, asi para nosotros la medida del deseo es la procreación de los hijos. Y hasta es facil hallar entre nosotros muchos hombres y mujeres que han llegado célibes hasta su vejez con la esperanza de alcanzar asi una mayor intimidad con Dios. Ahora bien, si el permanecer en virginidad y celibato nos acerca mas a Dios, mientras que el mero pensamiento y deseo de union aparta, si huimos aun de los pensamientos, mucho mas rechazaremos las obras. Porque no esta nuestra religion en cuidados discursos, sino en la demostración y la ensenanza de las obras: o hay que permanecer tal como uno nacio, o hay que casarse una sola vez. El segundo matrimonio es un adulterio decente. Dice la Escritura: "el que deja a su mujer y se casa con otra, comete adulterio" (Mt 19,9 Mc 10,11), no permitiendo abandonar a aquella cuya virginidad uno deshizo, ni casarse de nuevo. El que se separa de su primera mujer, aunque hubiera muerto, es un adultero encubierto, pues traspasa la indicación de Dios, ya que en el principio creo Dios un solo hombre y una sola mujer... (3)
El aborto.
Los que saben que ni soportamos la vista de una ejecución capital segun justicia, ¿como pueden acusarnos de asesinato o de antropofagia? ¿Quién de vosotros no esta aficionado a las luchas de gladiadores o de fieras y no estima en mucho las que vosotros organizais? Pero en cuanto a nosotros, pensamos que el ver morir esta cerca del matar mismo, y por esto nos abstenemos de tales espectaculos. ¿Como podremos matar, los que ni siquiera queremos ver matar para no mancharnos con tal impureza? Al contrario, nosotros afirmamos que las que practican el aborto cometen homicidio y habran de dar cuenta a Dios del aborto. ¿Por qué razon habriamos de matar? No se puede pensar a la vez que lo que lleva la mujer en el vientre es un ser viviente, y, por ello, objeto de la providencia de Dios, y matar luego al que ya ha avanzado en la vida; no exponer al nacido, por creer que exponer a los hijos equivale a matarlos, y quitar luego la vida a lo ya crecido. Nosotros somos siempre y en todo consecuentes y acordes con nosotros mismos, pues obedecemos a la razon y no le hacemos violencia (4).
Notas
(1) ATENAGORAS, Suplica en favor de los cristianos, cap 8-10. (volver)
(2) Ibid., cap. 11-12. (volver)
(3) Ibid., cap. 33. (volver)
(4) Ibid., cap. 35. (volver)
Teofilo fue, segun la tradicion, el sexto obispo de Antioquia de Siria. Habia recibido una buena formación literaria en el paganismo, y se convirtio, segun él mismo explica, por el estudio de las Escrituras sagradas. De él se conserva un escrito apologético dirigido a su amigo Autolico y dividido en tres libros. En él da muestras de su conocimiento tanto de los autores paganos como de las Escrituras. Es el primer autor cristiano que hace un comentario exegético del Génesis, analizandolo con detalle y proponiendo una interpretación de tendencia alegorica. Escribio también un Comentario a los Evangelios, que se ha perdido: pero aun en los libros a Autolico se muestra muy familiarizado con los escritos del Nuevo Testamento, incluido el Evangelio de Juan, y es el primer autor que ensena explicitamente que estos libros proceden de autores inspirados y tienen un valor analogo al de las antiguas Escrituras. Doctrinalmente es de particular interés su explicación del dogma trinitario: es el primer autor cristiano en que aparece la distinción entre el Verbo inmanente o interno que esta en Dios Padre desde toda la eternidad, y el Verbo proferido o emitido como instrumento de la creación al comienzo de los tiempos.
Josep Vives
No conocemos casi nada de este autor, ni de su obra literaria, que debio de ser extensa. Gracias al antiguo historiador de la Iglesia, Eusebio de Cesarea, sabemos que fue obispo de Antioquia, el sexto después de San Pedro. Las mismas noticias nos transmite San Jeronimo. Es el unico de los apologistas que estuvieron revestidos del caracter episcopal, y en una sede tan importante por su antigua tradicion.
De San Teofilo solo se conservan los tres libros A Autolico, escritos hacia el ano 180, que son una apologia en defensa de los cristianos, cuya sangre seguia corriendo en sucesivas persecuciones. Como era frecuente en la antigüedad, quiza Autolico no sea un personaje real; encarna mas bien a un tipo de pagano que no debia de ser raro a finales del siglo II: un hombre culto, que reconocia en bastantes cristianos a otros hombres cultos como él, pero a quien parecia demasiado simple la doctrina de Cristo. Teofilo intenta salir al paso de estas y otras razones, tratando de convencer a su posible lector de las fuertes razones para creer que tienen los cristiano.
Loarte
I. Dios uno y trino.
La forma de Dios es inefable e inexplicable: no puede ser vista por ojos carnales. Por su gloria es incomprensible; por su grandeza es inalcanzable; por su sublimidad es impensable; por su poder es incomparable; por su sabiduria es inigualable; por su bondad, inimitable; por su beneficencia, inenarrable. En efecto, si lo llamo Luz, nombro lo que es creatura suya; si le llamo Palabra, nombro su principio; si le llamo Razon, nombro su inteligencia; si le llamo Espiritu, nombro su respiracion; si le llamo Sabiduria, nombro lo que de él procede; si le llamo Potencia, nombro el poder que tiene; si le llamo Fuerza, nombro su principio activo; si le llamo Providencia, nombro su bondad; si le llamo Reino, nombro su gloria; si le llamo Señor, le digo Juez; si le llamo Juez, le digo Justo; si le llamo Padre, le digo todo; si le llamo Fuego, nombro su ira. Me diras -¿Es que Dios puede estar airado?- Ya lo creo: esta airado contra los que obran el mal, y es benigno, bondadoso y misericordioso con los que le aman y le temen. Porque él es el educador de los piadosos, el Padre de los justos, el juez y castigador de los impios (1).
Los hombres de Dios, portadores del Espiritu Santo y profetas, inspirados por el mismo Dios y llenos de su sabiduria, llegaron a ser discipulos de Dios, santos y justos. Por ello fueron dignos de recibir la recompensa de convertirse en instrumentos de Dios y de recibir su sabiduria, con la cual hablaron sobre la creación del mundo y sobre todas las demas cosas... Y en primer lugar nos ensenaron todos a una que Dios lo hizo todo de la nada: porque nada fue coetaneo con Dios, sino que siendo Dios su propio lugar y no teniendo necesidad de nada y existiendo desde antes de los siglos, quiso hacer al hombre para darsele a conocer. Entonces preparo para él el mundo, ya que el que es creado esta necesitados mientras que el increado no necesita de nada.
Ahora bien, teniendo Dios en sus propias entranas a su Verbo inmanente (endiatheton), lo engendro con su propia sabiduria, emitiéndolo antes de todas las cosas. A este Verbo tuvo como ministro de lo que iba creando, y por medio de él hizo todas las cosas. ste se llama principio, siendo Principe y Señor de todas las cosas que por medio de él han sido creadas. ste, pues, que es espiritu de Dios, y principio, sabiduria y potencia del Altisimo, descendio a los profetas, y por medio de ellos hablo lo que se refiere a la creación del mundo y a las demas cosas. Porque no existian los profetas cuando se hacia el mundo, pero si la Sabiduria de Dios que en él estaba y su Verbo santo que siempre le asistia... (2)
El Dios y Padre del universo es inabarcable: no se encuentra limitado a un lugar, ni descansa en sitio alguno. En cambio, su Verbo, por medio del cual hizo todas las cosas y que es su propia potencia y sabiduria, tomando la figura del Padre y Señor del universo, fue el que se presento en el paraiso en forma de Dios y conversaba con Adan. La misma Escritura divina nos ensena que Adan decia haber oido su voz: ahora bien, esta voz ¿qué otra cosa es sino el Verbo de Dios, que es su propio Hijo? Es Hijo no al modo en que los poetas y mitografos hablan de hijos de los dioses nacidos por union carnal, sino como explica la verdad que existe el Verbo inmanente (endiatheton) desde siempre en el corazon de Dios. Antes de hacer nada tenia a este Verbo como consejero, como que era su propia mente y su pensamiento. Y cuando Dios quiso hacer efectivamente lo que habia deliberado hacer, engendro a este Verbo emitido (prophorikon) como primogénito de toda la creacion: con ello no quedo él vacio de su propio Verbo, sino que engendro al Verbo y permanecio conversando para siempre con él. Esto nos ensenan las santas Escrituras y todos los inspirados por el Espiritu, entre los cuales Juan dice: "En el principio existia el Verbo, y el Verbo estaba en Dios" (Jn 1,1), significando que en los comienzas estaba Dios solo, y en él su Verbo. Y luego dice: "Y el Verbo era Dios: todo fue hecho por él, y sin él nada se hizo" (Jn 1,2-3). Asi pues, el Verbo es Dios y nacido de Dios, y cuando el Padre del universo asi lo quiere lo envia a determinado lugar, y cuando esta alli, puede ser oido y visto y puede ser encontrado en un lugar determinado por haber sido enviado por Dios... (3)
II. El pecado de Adan.
Habiendo Dios puesto al hombre en el paraiso para que lo trabajara y lo guardara ... le mando que comiera de todos los frutos y, naturalmente, también del arbol de la vida, solo le mando que no comiera del arbol de la ciencia. Y Dios lo traslado de la tierra de la que habia sido creado al paraiso, para que pudiera programar, y para que, creciendo y llegando a ser perfecto y hasta declarado dios, llegara a subir al cielo, poseyendo la inmortalidad, ya que el hombre fue creado en condición intermedia, ni del todo mortal ni simplemente inmortal, sino capaz de lo uno y de lo otro... Ahora bien, el arbol de la ciencia en si mismo era bueno, y bueno era su fruto. No estaba en el arbol, como piensan algunos, la muerte, sino en la desobediencia. Porque en su fruto no habia otra cosa que la ciencia, y la ciencia es buena si se hace de ella el uso debido. Pero por su edad Adan era todavia nino, y por eso no podia recibir la ciencia de modo debido. Aun ahora, cuando nace un nino, no puede inmediatamente comer pan, sino que primero se alimenta de leche, y luego, al ir adelantando en edad, pasa al alimento solido. Algo asi sucedio con Adan. Por tanto, no fue como por envidia, como piensan algunos, por lo que Dios le mando que no comiera del conocimiento. Ademas, queria probarle para ver si era obediente a su mandamiento, y queria también que permaneciera mas tiempo sencillo e inocente en condición de nino. Porque es cosa santa no solo con respecto a Dios sino aun con respecto a los hombres que los hijos se sometan a sus padres en sencillez e inocencia. Ahora bien, si los hijos han de someterse a sus padres, mucho mas a Dios, Padre del universo. Ademas, es cosa indecorosa que los ninos pequenos sientan por encima de su edad, porque asi como uno crece en edad por las etapas debidas, asi también en la inteligencia. Por otra parte, cuando una ley manda abstenerse de algo y uno no obedece, esta claro que no es la ley la que nos trae el castigo, sino la desobediencia y la trasgresion... Asi fue la desobediencia la que hizo que el primer hombre fuera arrojado del paraiso: no es que el arbol de la ciencia tuviera nada malo, sino que como consecuencia de la desobediencia el hombre se atrajo los trabajos, el dolor, la tristeza, cayendo finalmente bajo la muerte.
Pero Dios hizo un gran beneficio al hombre al no dejar que permaneciera para siempre en el pecado. En cierta manera semejante a un destierro, lo arrojo del paraiso para que pagara en un plazo determinado la pena de su pecado y asi educado fuera de nuevo llamado... Y todavia mas: asi como a un vaso, si después de modelado resulta con algun defecto, se le vuelve a amasar y a modelar para hacerlo de nuevo y entero, asi sucede también al hombre con la muerte: se le rompe por la fuerza, para que salga integro en la resurreccion, es decir, sin defecto, justo e inmortal...
Alguno nos dira: ¿Es que el hombre fue hecho mortal por naturaleza? De ninguna manera. ¿Fue, pues, hecho inmortal? Tampoco decimos eso. Se nos dira: ¿Luego no fue hecho nada? Tampoco decimos eso: por naturaleza no fue hecho ni mortal ni inmortal. Porque si desde el principio Dios lo hubiera hecho inmortal, lo hubiera hecho dios. Al contrario, si lo hubiera hecho mortal, hubiera parecido que Dios era responsable de su muerte. Por tanto, no lo hizo ni mortal ni inmortal, sino... capaz de una cosa y de otra: de esta suerte, si el hombre se inclina a la inmortalidad guardando el mandamiento de Dios, recibiria de él como recompensa la inmortalidad y llegaria a ser dios; pero si, desobedeciendo a Dios, se entregaba a las cosas de la muerte, él mismo seria responsable de su propia muerte. Ahora bien, lo que el hombre perdio para si por su descuido y desobediencia, eso mismo le regala Dios ahora por su amor y misericordia, con tal de que el hombre le obedezca. Y asi como el hombre desobedeciendo se atrajo para si la muerte, asi obedeciendo a la voluntad de Dios puede el que quiera ganar para si la vida eterna. Porque Dios nos ha dado una ley y unos mandamientos santos, y todo el que los cumpla puede salvarse y, alcanzada la resurreccion, obtener como herencia la incorrupción (4).
Notas
(1) Teofilo, A Autolico, I, 3. (volver)
(2) Ibid. II, 9-10. (volver)
(3) Ibid. II, 22. (volver)
(4) Ibid. II, 22. (volver)
De Meliton, obispo de Sardes, en el Asia Menor, casi no se sabia hasta hace poco mas que el testimonio que nos habia transmitido la posteridad, segun el cual habia vivido santamente en virginidad y lleno del Espiritu Santo, dejando mas de una veintena de escritos llenos de sabiduria. Tales escritos se habian dado por perdidos, y no se conocia de ellos mas que los titulos que habian conservado los historiografos antiguos, y algunas breves citas. Pero recientemente se han descubierto dos codices papiraceos procedentes de las arenas de Egipto que contienen un discurso sobre la Pascua que ha sido atribuido casi con general consentimiento a Meliton. El discurso esta escrito en un estilo rico con ritmo poético y entonación lirica, que parece confirmar el juicio de Tertuliano cuando decia, segun Jeronimo, que el estilo de Meliton era un tanto sutil, elegans et declamatorium. Esta peculiaridad de estilo ha hecho pensar que el discurso de Meliton, mas que una homilia pascual es una especie de praeconium o canto lirico que formaba parte de la celebración liturgica de la Pascua. El interés dogmatico del discurso esta, sobre todo, en la elaboración de su doctrina cristologica y soteriologica: se subraya a la vez la divinidad y preexistencia de Cristo y la realidad de su encarnacion, el caracter sacrificial de su muerte y el sentido figurativo de todo el Antiguo Testamento, particularmente del cordero pascual.
Se subraya igualmente la postración del hombre sujeto al pecado y dominado por la muerte, y, sobre todo, la grandeza del triunfo y de la gloria de Cristo, quien con su resurrección y ascensión ha llevado a los hombres hasta las alturas de los cielos. Asimismo queda bien senalado el caracter de la Iglesia como conjunto de los que viven de la nueva vida que Cristo ha venido a dar a los hombres.
Josep Vives
Obispo de Sardes, en Lidia, contemporaneo de los emperadores Antonino Pro (138-161 ) y Marco Aurelio (161-180), conocemos poco de su vida, que debio de ser muy densa. Policrates de Efeso, en una carta enviada al Papa Victor (190), lo considera como uno de los grandes luminares de la Iglesia en Asia Menor.
Meliton viajo a Jerusalén para informarse de la tradición eclesiastica y escribio con profusión sobre una gran variedad de temas. Eusebio de Cesarea enumera veinte obras, a las que Anastasio el Sinaita anade dos mas. De todas ellas, excepto la obra que parcialmente transcribimos, no nos han llegado mas que fragmentos. Entre éstos se incluye una apologia dirigida al emperador Marco Aurelio, interesante por propugnar solidaridad y buen entendimiento entre la Iglesia y el Estado.
La Homilia sobre la Pascua ha sido descubierta a mediados del siglo xx, y se hallaba contenida en la ultima parte de un papiro del siglo IV. Calificada a un tiempo como Homilia y Pregon pascual, puede considerarse como un modelo en su género. La innegable riqueza teologica aparece expuesta en un lenguaje calido y sencillo. Toda la obra exhala un apasionado amor a Jesucristo y una fe profunda en la divinidad del Señor. Su idea doctrinal se centra en el programa divino de la salvación del hombre, entendida como rescate, todo ello encerrado dentro de un bello y armonioso estuche literario.
Loarte
Antigua era la ley, pero nuevo el Verbo;
temporal era la figura, pero eterno el don;
corruptible la oveja, pero el Señor incorruptible:
es inmolado como cordero, pero resucita como Dios.
Porque, "como una oveja fue llevado al matadero" (Is 53,7),
pero no era una oveja;
como un cordero sin voz,
mas no era cordero.
Lo que era figura paso, mas la realidad esta presente.
En vez del cordero, se hizo presente Dios;
en vez de la oveja, un hombre,
y en este hombre, Cristo, el que contiene todas las cosas.
Asi pues, el sacrificio de la oveja,
y la solemnidad de la Pascua,
y la letra de la ley,
han cedido su lugar a Cristo Jesús,
por causa del cual todo sucedia en la ley antigua,
y mucho mas en la nueva disposicion.
Porque la ley se ha convertido en Verbo...
el mandamiento en don,
la figura en realidad,
el cordero en Hijo,
la oveja en hombre,
y el hombre en Dios.
Pues el que habia nacido como Hijo.
y habia sido conducido como cordero,
y sacrificado como oveja,
y sepultado como hombre,
resucito de entre los muertos como Dios,
pues era por naturaleza a la vez Dios y hombre.
Él es todas las cosas:
en cuanto juzga, es ley;
en cuanto ensena, Verbo;
en cuanto engendra, Padre;
en cuanto sepultado, hombre;
en cuanto resucita, Dios.
en cuanto es engendrado, Hijo;
en cuanto padece, oveja;
Éste es Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos. Amén (1)
Voy a explicar detalladamente las palabras de la Escritura (cfr. Ex 12,3-28): como Dios ordena a Moisés en Egipto, cuando quiere, de una parte someter al faraon bajo el latigo, y de otra librar a Israel del latigo por la mano de Moisés.
En efecto, dice: "He aqui que tomaras un cordero sin defecto y sin tacha y al atardecer lo inmolaras con los hijos de Israel, y a la noche lo comeras con prisa, y no romperéis ninguno de sus huesos. Asi-dice-haras: en una sola noche lo comeréis por familias y por tribus, cenidos vuestros lomos y los cayados en vuestras manos. Porque ésta es la pascua del Señor, memorial eterno para los hijos de Israel. Habiendo tomado la sangre de la oveja, untad las puertas exteriores de vuestras casas colocando sobre los montantes de la entrada la senal de la sangre para la intimidación del angel. Porque he aqui que Yo heriré a Egipto y en una sola noche sera privado de hijos, desde el ganado hasta el hombre".
Entonces Moisés, habiendo degollado la oveja y habiendo cumplido de noche el misterio con los hijos de Israel, marco las puertas de las casas para protección del pueblo y para intimidación del angel.
Cuando la oveja es degollada,
y la pascua es comida,
y el misterio es cumplido,
y el pueblo alegrado,
e Israel marcado,
entonces llega el angel para herir a Egipto.
En una sola noche castigo a Egipto,
no iniciado en el misterio,
ni participe de la pascua,
ni marcado por la sangre,
ni protegido por el Espiritu,
sino enemigo, incrédulo;
y en una sola noche, después de herirlo, lo privo de sus hijos (...).
Israel, en cambio, estaba protegido por la inmolación del cordero,
y al mismo tiempo iluminado por la sangre vertida:
y la muerte de la oveja resultaba ser una muralla para el pueblo.
¡Oh misterio sorprendente e inexplicable!
La inmolación del cordero resulto ser la salvación de Israel,
la muerte de la oveja llego a ser vida del pueblo
y la sangre intimido al angel.
Dime, angel, lo que te ha intimidado:
¿la inmolación del cordero, o la vida del Señor?,
¿la muerte de la oveja o la figura del Señor?,
¿la sangre del cordero o el Espiritu del Señor?
Es claro que estas intimidado
por haber visto el misterio del Señor realizado en la oveja,
la vida del Señor en la inmolación del cordero,
la prefiguración del Señor en la muerte de la oveja.
Por esto no castigaste a Israel, sino que privaste de sus hijos solo a Egipto.
¿Cual es este misterio inesperado:
que Egipto haya sido golpeado para su perdicion
e Israel, en cambio, protegido para su salvacion?
Oid la dinamica del misterio.
Lo que se ha dicho y lo que ha ocurrido no es nada, amadisimos, si se separa de su simbolismo y de su proyecto. Todo lo que se realice y se diga, participa del simbolismo-la palabra, del simbolismo; el hecho, de la prefiguracion-para que, asi como el hecho se manifiesta por la prefiguracion, asi también la palabra se ilumine por el simbolismo.
Una obra no se construye sin un proyecto. ¿O no se ve lo que ha de ser a través de la imagen que la prefigura? Por eso, el proyecto que se va a realizar se modela primero con cera, o con arcilla, o con madera, a fin de que se pueda ver lo que va a ser construido mas alto en grandeza, mas fuerte en resistencia, y bello de forma y rico en instalacion, gracias a una pequena maqueta, destinada a perecer. Porque cuando se ha realizado aquello para lo que habia sido destinada la figura, entonces, lo que hasta aqui portaba la imagen del futuro es destruido, por haberse hecho inutil, al haber cedido su imagen a una realidad verdadera. Pues aquello que en otro tiempo era de valor se devalua una vez aparecido lo que es verdaderamente precioso.
Efectivamente, cada cosa tiene su propio tiempo: al modelo su propio tiempo, al material su propio tiempo. Haces el modelo de la obra real. Lo deseas porque ves en él la imagen de lo que va a ser. Suministras el material para el modelo. Lo deseas por lo que se va a construir gracias a él. Ejecutas la obra, a ella sola la deseas, a ella sola quieres, viendo en ella sola el modelo y el material y la realidad.
La salvación del Señor y la realidad fueron prefiguradas en el pueblo (judio),
y las prescripciones del Evangelio fueron prenunciadas por la ley.
De esta suerte, el pueblo era como el esbozo de un plan,
y la ley, la letra de una parabola;
pero el Evangelio es la explicación de la ley y su cumplimiento,
y la Iglesia el lugar donde aquello se realiza.
Lo que era figura era valioso antes de que se diera la realidad.
y la parabola era maravillosa antes de que se diera la explicacion.
Es decir, el pueblo (judio) tenia un valor antes de que se estableciera la Iglesia,
y la ley era maravillosa antes de que resplandeciera la luz del Evangelio.
Pero cuando surgio la Iglesia y se presento el Evangelio,
se hizo vano lo que era figura, y su fuerza paso a la realidad;
la ley llego a su cumplimiento, y traspaso su fuerza al Evangelio.
El pueblo (de Israel) perdio su razon de ser, asi que se establecio la Iglesia,
la figura fue abolida, asi que aparecio el Señor.
Lo que antes era valioso, ha quedado ahora sin valor,
pues se ha manifestado lo que realmente era valioso por naturaleza.
Valioso era antes el sacrificio de la oveja,
pero ahora es sin valor, a causa de la vida del Señor.
Valiosa era la muerte de la oveja,
pero ahora es sin valor, a causa de la salvación del Señor.
Valiosa era la sangre de la oveja,
pero ahora es sin valor, a causa del espiritu del Señor.
Valioso era el cordero sin voz,
pero ahora es sin valor, a causa del Hijo sin mancilla.
Valioso era el templo de abajo,
pero ahora es sin valor, a causa del Cristo de arriba.
Valiosa era la Jerusalén de abajo,
pero ahora es sin valor, a causa de la Jerusalén de arriba.
Valiosa era aquella angosta herencia,
pero ahora es sin valor, a causa de la amplitud del don.
Porque no es en lugar alguno determinado, ni en una estrecha franja de tierra
donde se ha establecido la gloria de Dios,
sino que su don se ha derramado por todos los confines de la tierra habitada,
y en ellos ha puesto el Dios omnipotente su tienda.
Por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos. Amén(2).
Dios, habiendo creado al principio por el Verbo el cielo y la tierra y cuanto en ellos se contiene, modelo al hombre de la tierra y comunico a esta figura su soplo. Y coloco al hombre en un paraiso hacia el oriente, en Edén, para que viviera agradablemente, y le dio como ley un mandato... Pero el hombre que era por naturaleza capaz del bien y del mal, como un pedazo de tierra que puede recibir buenas y malas semillas, acogio a un consejero hostil y codicioso, y tomando del arbol transgredio el mandamiento y desobedecio a Dios. En consecuencia, fue echado a este mundo, como a una prisión de condenados. Después de muchos anos y de haber dejado mucha descendencia, volvio a la tierra, a causa de haber comido del arbol, y dejo a sus hijos esta herencia...
No la pureza, sino la lujuria;
No la inmortalidad, sino la corrupcion;
No el honor, sino la deshonra;
No la libertad, sino la esclavitud;
No la realeza, sino la tirania;
No la vida, sino la muerte;
No la salvacion, sino la perdicion.
Nueva y terrible fue, en efecto, la perdición de los hombres sobre la tierra. He aqui lo que les acontecio: eran arrebatados por el pecado como por un tirano, y eran llevados a los lugares de concupiscencia en los que andaban zarandeados por placeres insaciables, por el adulterio, la fornicacion, la impudencia, los malos deseos, la codicia, los asesinatos, el derramamiento de sangre, la tirania de la maldad y la tirania de la injusticia. Porque el padre sacaba la espada contra su hijo, y el hijo ponia sus manos contra su padre; el impio golpeaba los pechos que le habian amamantado; el hermano mataba a su hermano; el huésped hacia injusticia a su huésped; el amigo asesinaba al amigo y el hombre degollaba al hombre con mano de tirano. Todos sobre la tierra se convirtieron, unos en asesinos, otros en fratricidas, otros en parricidas, otros en infanticidas... con esto exultaba el Pecado: siendo colaborador de la muerte, la precedia en las almas de los hombres y preparaba para ella como alimento los cuerpos de los muertos. En toda alma imprimia el pecado su huella, y aquellos que tenian esta huella tenian que morir.
Toda carne, pues, cayo bajo el pecado,
y todo cuerpo bajo la muerte,
y toda alma era arrojada de su morada carnal,
y lo que habia sido tomado de la tierra se disolvia en la tierra,
y lo que habia sido dado por Dios era encarcelado en el Hades.
La bella armonia quedaba disuelta,
y el bello cuerpo, deshecho.
Porque el hombre quedaba dividido bajo el poder de la muerte,
una extrana desgracia y cautividad le rodeaban.
Era arrastrado como prisionero por las sombras de la muerte,
y la imagen del Padre yacia abandonada.
Esta es la razon por la que se ha cumplido el misterio de la Pascua
en el cuerpo del Señor (3).
De antemano el Señor habia preordenado sus propios padecimientos
en los patriarcas y en los profetas y en todo el pueblo,
poniendo como sello la ley y los profetas.
Porque lo que habia de realizarse de manera inaudita y grandiosa,
estaba preparado desde mucho tiempo,
para que cuando sucediera fuera creido,
habiendo sido prefigurado desde antiguo...
Antiguo y nuevo es el misterio del Señor:
antiguo en la figura, pero nuevo en el don.
Si miras a esa figura, veras la realidad a lo largo de la realizacion.
Si quieres, pues, contemplar el misterio del Señor has de mirar
a Abel que fue asesinado como él,
a Isaac que fue atado como él,
a José que fue vendido como él,
a Moisés que fue expuesto como él,
a David que fue perseguido como él,
a los profetas que padecieron por Cristo como él.
Mira también al cordero que fue degollado en la tierra de Egipto,
al que golpeo a Egipto y salvo a Israel por la sangre...
Él es el que vino de los cielos a la tierra a causa del que sufria,
y se revistio de éste mediante las entranas de una virgen
presentandose como hombre.
Él tomo sobre si los sufrimientos del que sufria al tomar un cuerpo capaz de sufrir
y destruyo los sufrimientos de la carne,
matando, con su espiritu que no puede morir,
a la muerte homicida.
Él es el que nos arranco de la esclavitud para la libertad
de las tinieblas para la luz,
de la muerte para la vida,
de la tirania para el reino eterno.
ÉI hizo de nosotros un sacerdocio nuevo,
y un pueblo elegido para siempre.
Él es la Pascua de nuestra salvacion
Él es el que se encarno en una virgen,
el que fue suspendido en un madero,
el que fue enterrado en la tierra,
el que resucito de entre los muertos,
el que fue arrebatado a las alturas de los cielos.
El es el cordero sin voz,
él es el cordero degollado,
él es el nacido de Maria, la oveja bella,
él es el que fue tomado del rebano
y arrastrado al matadero,
sacrificado al atardecer
y sepultado por la noche;
sobre el madero no fue quebrantado,
en la tierra no sufrio corrupcion,
sino que resucito de los muertos,
y resucito al hombre de lo profundo de su sepulcro.
Éste ha sido puesto a muerte.
¿Donde? En medio de Jerusalén.
¿Por qué?
Porque curo a sus cojos,
porque limpio a sus leprosos,
porque llevo a la luz a sus ciegos,
porque resucito a sus muertos.
Por esto padecio...
¿Por qué, Israel, has cometido esta nueva iniquidad?
Has deshonrado al que te habia honrado,
has despreciado al que te habia estimado,
has negado al que te habia confesado,
has rechazado al que te habia llamado.
has matado al que te habia dado la vida.
¿Qué has hecho, Israel?...
Cuando el Señor iba a ser sacrificado, al atardecer,
tu preparaste para él los clavos agudos y los falsos testigos,
las cuerdas, los azotes, el vinagre y la hiel,
la espada y la afliccion, como para un ladron sanguinario.
Después de haber descargado los azotes sobre su cuerpo,
de haber puesto espinas en su cabeza,
ataste todavia sus bellas manos
que te habian modelado a partir de la tierra
y diste hiel para beber a aquella boca hermosa
que te habia dado a beber la vida
y diste muerte a tu Señor en el dia de la Gran Festividad.
Y tú te regalabas mientras él sufria hambre;
tú bebias vino y comias pan,
mientras él bebia vinagre y hiel;
tú andabas con rostro radiante,
mientras él estaba demacrado;
tú exultabas, mientras él se afligia;
tú cantabas, mientras él era condenado;
tú dabas ordenes, mientras él era clavado;
tú danzabas, mientras él era sepultado;
tú te recostabas sobre muelle lecho,
y él en un féretro y en un sepulcro.
Oh Israel criminal, ¿por qué has cometido esta inaudita injusticia,
arrojando a tu Señor a sufrimientos sin nombre,
al que es tu amo,
al que te modelo,
al que te creo,
al que te honro,
al que te llamo Israel?
Tú no te has mostrado como Israel, pues no has visto a Dios,
no has reconocido al Señor,
no has sabido, Israel, que éste es el primogénito de Dios,
el que fue engendrado antes que la estrella de la manana,
el que hizo surgir la luz,
el que hizo brillar el dia,
el que separo a las tinieblas,
el que afirmo el primer borne,
el que suspendio la tierra,
el que seco el abismo,
el que extendio el firmamento,
el que puso orden en el mundo,
el que dispuso los astros en el cielo,
el que hizo brillar los luminares,
el que hizo los angeles que estan en el cielo,
el que fijo alli los tronos,
el que modelo al hombre sobre la tierra.
Él es el que te eligio y te condujo desde Adan hasta Noé,
desde Noé a Abraham,
desde Abraham a Isaac y a Jacob y a los patriarcas;
él te condujo a Egipto, y te protegio y alli te sustento;
él ilumino tu camino con una columna de fuego,
y te cobijo bajo la nube,
y dividio el mar Rojo conduci´éndote a través de él,
y disperso a tu enemigo.
El es quien te dio el mana del cielo,
el que te dio a beber de la piedra,
el que te dio la ley en el Horeb,
el que te dio en herencia la tierra (prometida),
el que te envio a los profetas y suscito tus reyes
Con él has sido impio,
con él has cometido iniquidad,
a él has dado muerte,
con él has traficado, reclamandole los didracmas como precio de su cabeza. . .
Verdaderamente amarga es para ti esta fiesta de los azimos, como esta escrito:
"Comeréis panes azimos con hierbas amargas."
Amargos son para ti los clavos que afilaste,
amarga para ti la lengua que aguzaste,
amargos para ti los falsos testigos que presentaste,
amargas para ti las cuerdas que preparaste,
amargos para ti los azotes que descargaste,
amargo para ti Judas, a quien pagaste,
amargo para ti Herodes, a quien obedeciste,
amargo para ti Caifas, a quien te confiaste,
amarga para ti la hiel que proporcionaste,
amargo para ti el vinagre que cultivaste,
amargas para ti las espinas que recogiste,
amargas para ti las manos que ensangrentaste.
Has dado muerte a tu Señor en medio de Jerusalén... (4)
Pero él, el Señor, vestido de hombre,
habiendo sufrido por el que sufria,
atado por el que estaba detenido,
juzgado por el culpable,
sepultado por el que estaba enterrado,
resucitó de entre los muertos y clamó en voz alta:
¿Quién se levantara en juicio contra mi?
Que venga a enfrentarse conmigo.
Yo he liberado al condenado.
Yo he vivificado al que estaba muerto.
Yo he resucitado al que estaba sepultado.
¿Quién puede contradecirme?
Yo, dice, Cristo, he destruido a la muerte,
he triunfado del enemigo,
he pisoteado el Hades,
he maniatado al fuerte,
he arrebatado al hombre a las alturas de los cielos.
Yo, dice él, Cristo.
Venid, pues, todas las familias de hombres manchadas por los pecados.
Recibid el perdon de los pecados.
Porque yo soy vuestro perdon,
yo la Pascua de la salvacion,
yo el cordero degollado por vosotros,
yo vuestra redencion,
yo vuestra vida,
yo vuestra resurreccion,
yo vuestra luz,
yo vuestra salvacion,
yo vuestro rey.
Yo os llevaré a las alturas de los cielos.
Yo os mostraré al Padre que existe desde los siglos.
Yo os resucitaré por medio de mi diestra."
Tal es el alfa y la omega:
Él es el comienzo y el fin
-comienzo inenarrable y fin incomprensible-
él es Cristo,
él es el Rey,
él es Jesús,
él es el Estratega,
él es el Señor,
él es el que resucito de entre los muertos.
él es el que esta sentado a la diestra del Padre.
Él lleva al Padre, y es llevado por el Padre:
A él la gloria y el poder por los siglos. Amén (5)6.
Notas
(1) Numeros 4-10. (volver)
(2) Numeros 11-16, 30-45. (volver)
(3) Numeros 47-57. (volver)
Segun algunos estudiosos, la homilia La Santa Pascua, de la que se recogen aqui unos fragmentos, proviene del Asia Menor y fue pronunciada en la segunda mitad del siglo II. Aunque no se poseen los datos suficientes para identificar al autor con absoluta precision, queda fuera de duda su pertenencia al ambiente que seguia el antiguo computo hebraico de la celebración de la Pascua, el 14 de Nisan.
La homilia consta de una introduccion, dos partes y un epilogo. En la introduccion, el autor proclama la belleza de la Pascua y anuncia los motivos fundamentales que tratara en el cuerpo del escrito: la ley de Moisés y la salvación que el Señor nos alcanzo al inmolarse en la Cruz.
Como Meliton de Sardes, el autor de esta homilia atribuye a la Pascua el sentido de misterio, distinguiendo tres fases en su desarrollo: los hechos ocurridos en Egipto, que son figura de la Pascua cristiana; la celebración judaica, querida por Dios para anunciar su plan de salvacion, y el auténtico y perfecto misterio pascual de los cristianos, en el que nos introduce el Sacramento de la Eucaristia.
Loarte
Los frutos de la Pasión (La Santa Pascua, 49-55)
sta era la Pascua que Jesús deseaba padecer por nosotros: con la Pasión librarnos de la pasion, con la Muerte vencer a la muerte, y con el alimento invisible darnos su vida inmortal.
Éste era el deseo salvifico de Jesús, éste su amor enteramente espiritual: mostrar las figuras como figuras y, en su lugar, dar a los discipulos su sagrado cuerpo: tomad y comed, esto es mi Cuerpo; tomad y bebed, ésta es mi Sangre de la nueva alianza, que es derramada por muchos para remisión de los pecados (Mt 26,26-28). Por eso deseaba, mas que comer la Pascua, padecerla, para librarnos de la pasión contraida comiendo.
Por eso, sustituye un arbol por otro y, en vez de la mano perversa que al principio se extendio impiamente, deja enclavar su mano inmaculada con un gesto de piedad, mostrandose como la verdadera Vida colgada del arbol. Tu, Israel, no pudiste comer de él; nosotros, en cambio, con un conocimiento espiritual indestructible, comemos de él y no morimos (cfr. Gn 1,17 Gn 3,4-6).
Este es, para mi, arbol de salvación eterna: de él me nutro y sacio. Por sus raices hundo mis raices, por sus ramas me expando, de su savia me emborracho, por su espiritu-como de un viento delicioso-soy fecundado. Bajo su sombra he plantado mi tienda y, huyendo de los grandes calores, encuentro un refugio lleno de rocio. Por sus flores florezco, con sus frutos me deleito y los tomo libremente porque estan destinados a mi desde el principio.
Este arbol es alimento para saciar mi hambre, manantial para mi sed vestido para mi desnudez; sus hojas son espiritu de vida, y nunca mas hojas de higuera (cfr. Gn 3,7). Este arbol es mi protección cuando temo a Dios, mi baculo cuando vacilo, mi premio cuando combato y mi trofeo cuando venzo. Este arbol es para mi senda angosta y camino estrecho. Este arbol es la escala de Jacob y la via de los angeles, en cuya cima esta verdaderamente apoyado el Señor.
Este arbol de dimensiones celestiales se eleva desde la tierra hasta los cielos, hincandose entre el cielo y la tierra como planta eterna, como sostén de todas las cosas y quicio del universo, como soporte del mundo entero y vinculo cosmico, que mantiene unida a la mudable naturaleza humana, enclavandola con los clavos invisibles del Espiritu, para que, sujeta a la divinidad, no se separe mas de ella (...).
Aunque llena el universo, el Señor se desvistio para luchar desnudo contra las potencias del aire. Y por un instante grito que se apartase de Él ese caliz, para mostrar verdaderamente que l es también hombre (cfr. Lc 22,42); pero acordandose de su misión y queriendo cumplir el designio de salvación para el que habia sido enviado, grito de nuevo: no mi voluntad, sino la tuya (). En efecto, el espiritu esta pronto, pero la carne es débil (Mt 26,41).
Como combatia una batalla victoriosa en favor de la vida, su sagrada cabeza fue coronada de espinas, borrando asi la antigua maldición de la tierra y extirpando con su divina frente las copiosas espinas producidas por el pecado. Al beber después la amarga y acida hiel del dragon, derramo las dulces fuentes que manan de él.
Queriendo, en efecto, destruir la obra de la mujer y contraponerse a aquella que al principio salio del costado de Adan como portadora de muerte, el Señor abrio su sagrado costado, del cual mano su sagrada sangre y el agua, signos plenos de las espirituales y misticas bodas, de la adopción y de la regeneracion, segun lo que esta escrito: l os bautizara en Espfritu Santo y fuego (Mt 3,11): el agua como bautismo en el Espiritu, la sangre como bautismo en el fuego.
Entonces fueron crucificados con l dos ladrones, que llevaban en si las senales de los dos pueblos: uno de ellos se convierte mediante el agradecimiento, confiesa sinceramente sus culpas y se apiada de su Soberano; el otro, en cambio, se rebela porque es de dura cerviz, no muestra agradecimiento ni piedad hacia su Señor y persiste en sus viejos pecados. Estos dos hombres manifiestan también dos sentimientos del alma: uno de ellos se convierte de sus antiguos pecados, se desnuda ante su Soberano y obtiene asi, mediante la penitencia, misericordia y recompensa; el otro, en cambio, no tiene excusa, porque, al no querer mudar, permanece ladron hasta el final.
Cuando termino [Cristo] el combate cosmico, venciendo en todo y por todo, sin ser exaltado como Dios ni postrado como hombre, se quedo plantado, como limite de todas las cosas, como trofeo de victoria, llevando en si mismo un triunfo contra el enemigo.
Entonces, frente a su larga resistencia, el universo se lleno de estupor; entonces, los cielos se conmovieron, y las potencias, los tronos y las leyes celestiales se estremecieron, al ver colgado al archiestratega de la gran milicia. Poco falto para que los astros del cielo cayeran, al contemplar extendido a Aquél que es anterior a la estrella de la manana, y durante algun tiempo la llama del sol se apago, viendo oscurecerse la gran luz del mundo. Entonces se quebraron las piedras (cfr. Mt 17,51) de la tierra, para gritar la ingratitud de Israel: tu no reconociste la piedra espiritual que seguiste y de la cual bebiste (cfr. 1Co 14,4); se rasgo el velo del templo, para participar en la Pasión y senalar al verdadero Sacerdote celeste. Por poco el mundo entero no fue aplastado y disuelto por el espanto ante la Pasion, si el gran Jesús no hubiese exhalado su divino Espiritu diciendo: Padre, en tus manos encomiendo mi espiritu (Lc 23,46).
Y mientras todas las cosas eran turbadas y removidas por un estremecimiento de miedo, inmediatamente, al remontarse el divino Espiritu, el universo casi reanimado, vivificado y consolidado encontro su estabilidad.
(4) Numeros 58-93. (volver)
(5) Numeros 100-104. (volver)
Parece que la mayoria de los que se llaman cristianos se comportan como los compañeros de Ulises: se acercan a la cultura (logos) como gente burda que ha de pasar no sólo junto a las sirenas, sino junto a su ritmo y su melodia. Han tenido que taponarse los oidos con ignorancia, porque saben que si llegasen a escuchar una vez las lecciones de los griegos, no serian ya capaces de volver a su casa. Pero el que sabe recoger de entre lo que oye toda flor buena para su provecho, por mas que sea de los griegos -pues "del Señor es la tierra y todo lo que la llena" (Ps 23,1 1Co 10,26)-, no tiene por qué huir de la cultura a la manera de los animales irracionales. Al contrario, el que esta bien instruido ha de aspirar a proveerse de todos los auxilios que pueda, con tal de que no se entretenga en ellos más que en lo que le sea útil: si toma ésto y lo atesora, podrá volver a su casa, a la verdadera filosofia, habiendo conseguido para su alma una convicción firme, con una seguridad a la que todo habrá contribuido... (1)
El vulgo, como los niños que temen al coco, teme a la filosofia griega por miedo de ser extraviado por ella. Sin embargo, si la fe que tienen - ya que no me atrevo a llamarla conocimiento - es tal que puede perderse con argumentos, que se pierda, pues con esto solo ya confiesan que no tienen la verdad. Porque la verdad es invencible: las falsas opiniones son las que se pierden... (2)
Antes de la venida del Señor, la filosofía era necesaria a los griegos para la justicia; ahora, en cambio, es útil para conducir las almas al culto de Dios, pues constituye como una propedéutica para aquellos que alcanzan la fe a través de la demostración. Porque "tu pie no tropezará" (Pr 3,28), como dice la Escritura, si atribuyes a la Providencia todas las cosas buenas, ya sean de los griegos o nuestras. Porque Dios es la causa de todas las cosas buenas: de unas es de una manera directa, como del Antiguo y del Nuevo Testamento; de otras indirectamente, como de la filosofía. Y aun es posible que la filosofía fuera dada directamente (por Dios) a los griegos antes de que el Señor los llamase: porque era un pedagogo para conducir a los griegos a Cristo, como la ley lo fue para los hebreos (Ga 3,24). La filosofía es una preparación que pone en camino al hombre que ha de recibir la perfección por medio de Cristo... (3)
No hay nada de extrano en el hecho de que la filosoiia sea un don de la divina Providencia, como propedéutica para la perfección que se alcanza por Cristo, con tal que no se avergüence de la sabiduria barbara, de la que la filosofía ha de aprender a avanzar hacia la verdad... (4).
De la misma manera que recientemente, a su debido tiempo, nos vino la predicación (del Evangelio), asi a su debido tiempo fue dada la ley y los profetas a los barbaros, y la filosofía a los griegos, para ir entrenando los oidos de los hombres en orden a aquella predicacion... (5).
Si decimos, como se admite universalmente, que todas las cosas necesarias y utiles para la vida nos vienen de Dios, no andaremos equivocados. En cuanto a la filosofía, ha sido dada a los griegos como su propio testamento, constituyendo un fundamento para la filosofía cristiana, aunque los que la practican de entre los griegos se hagan voluntariamente sordos a la verdad, ya porque menosprecian su expresión barbara, ya también porque son conscientes del peligro de muerte con que las leyes civiles amenazan a los fieles. Porque, igual que en la filosofía barbara, también en la griega "ha sido sembrada la cizana" (Mt 13,25) por aquel cuyo oficio es sembrar cizana. Por esto nacieron entre nosotros las herejias juntamente con el auténtico trigo, y entre ellos, los que predican el ateismo y el hedonismo de Epicuro, y todo cuanto se ha mezclado en la filosofía griega contrario a la recta razon, son fruto bastardo de la parcela que Dios habia dado a los griegos... (6)
Cuando hablo de filosofía, no me refiero a la estoica, o a la platónica, o a la de Epicuro o a la de Aristóteles, sino que me refiero a todo lo que cada una de estas escuelas ha dicho rectamente enseñando la justicia con actitud científica y religiosa. Este conjunto ecléctico es lo que yo llamo filosofía...(7)
Algunos que se creen bien dotados piensan que es inútil dedicarse ya sea a la filosofía o a la dialéctica, y aun adquirir el conocimiento de la naturaleza, sino que se adhieren a la sola fe desnuda, como si creyeran que se puede empezar en seguida a recoger las uvas sin haber tenido ningun cuidado de la viña. Pero la viña representa al Señor (Jn 15,1): no se pueden recoger sus frutos sin haber practicado la agricultura según la razón (logos); hay que podar, cavar, etc. (8).
La claridad contribuye a la transmisión de la verdad, y la dialéctica a no dejarse arrollar por las herejias que se presenten. Pero la enseñanza del Salvador es perfecta en Sí misma y no necesita de nada, pues es fuerza y sabiduría de Dios (1Co 1,24). Cuando se le añade la filosofía griega, no es para hacer más fuerte su verdad, sino para quitar las fuerzas a las asechanzas de la sofística y poder aplastar toda emboscada insidiosa contra la verdad. Con propiedad se la llama "empalizada" y "muro" de la viña. La verdad que esta en la fe es necesaria como el pan para la vida, mientras que aquella instrucción propedéutica es como el condimento y el postre... (9).
Hay muchas cosas que, sin tender directamente al fin perseguido, concurren en dar autoridad al que se afana por él. En particular, la erudición sirve para recomendar a la confianza de los oyentes el que expone las verdades particularmente importantes: ella provoca la admiración en el espiritu de los discípulos, y así conduce a la verdad... (11).
Aunque la filosofía griega no llega a alcanzar la verdad en su totalidad, y, además, no tiene en si fuerza para cumplir el mandamiento del Señor, sin embargo, prepara al menos el camino para aquella ensenanza que es verdaderamente real en el mejor sentido de la palabra, pues hace al hombre capaz de dominarse, moldea su carácter y lo predispone para la aceptación de la verdad (12).
Por asi decirlo, la filosofía griega facilita al alma la purificación preliminar y el entrenamiento necesario para poder recibir la fe: y sobre esta base la verdad edifica la estructura del conocimiento (13).
Notas
(1) cf. CLEMENTE, Stromata, VI, 11I, 89, 1.
(2) Ibid. VI, 10, 80, 5. (volver)
(3) Ibid. I, 5, 28. (volver)
(4) Ibid. VI, 17, 153. (volver)
(5) Ibid. VI, 5, 44. (volver)
(6) Ibid. VI, 8, 67. (volver)
(7) Ibid. I, 7, 37, 6. (volver)
(8) (volver)
(9) Ibid. I, 20, 99, 4ss. Origenes dira (Com. 70, 1, 30) que la instrucción elemental es necesaria como el pan: mientras que el gozo de la especulación es semejante al vino.. (volver)
(10) Strom. ll, 4, 15, 5. (volver)
(11) Ibid. I, 1, 19, 4. volver)
(12) Ibid. I, 80. (volver)
(13) Ibid. VII, 20. (volver)
San Clemente de Alejandria
Los filosofos y el conocimiento de Dios
Sobre mi se lanza la avalancha de filosofos, como fantasma acompanado de huéspedes divinos con sombras extranas, contando sus mitos como cuentos de vieja. Lejos de mi aconsejar a los hombres que presten oido a tales discursos: ni siquiera a nuestros propios pequenos cuando lloriquean, como suele decirse, acostumbramos a contarles tales fabulas para apaciguarlos, pues tememos que con ellas creciera la impiedad que predican estos supuestos sabios, que en realidad no conocen de la verdad mas que un nino. En nombre de la verdad, ¿por qué me muestras a los de tu fe arrastrados por el impetu violento en un torbellino sin orden? ¿Por qué me llenas la vida de vanas imagenes, pretendiendo que son dioses el viento y el aire y el fuego y la tierra y las piedras, la madera y el hierro, llamando dioses al mismo mundo, las estrellas, los astros errantes? En realidad vosotros sois hombres errantes, con astrologia de charlatanes, que no es astronomia, sino palabreria sobre las estrellas. Yo busco al Señor de los vientos, al dueno del fuego, al creador del mundo, al que da su luz al sol: busco a Dios, no las obras de Dios.
¿Qué ayuda me das tu para esta busqueda? Porque no he llegado a descartarte absolutamente. ¿Me das a Platon? Bien. Dime, Platon: ¿Como hallaremos la huella de Dios? "Es trabajoso encontrar al padre y hacedor de este universo; y aunque uno lo encontrara, no podria manifestarlo a todos" (Tim 28c). Y esto, ¿por qué?, en nombre de Dios. "Porque es absolutamente inefable" (Carta VlI, 341c; cf. Ley. 821a). Platon, has llegado ciertamente a tocar la verdad, pero no has de cejar. Emprende conmigo la busqueda del bien. Todos los hombres, y de manera particular los que se dedican al estudio, estan empapados de ciertas gotas de origen divino. Por esto, aun sin quererlo, confiesan qué Dios es uno, imperecedero e inengendrado, que esta en cierto lugar superior sobre la boveda del cielo, en su observatorio propio y particular en el que tiene su plenitud de ser eterno (cf. Tim. 52a; Fedr. 247c; Polit, 272e). Dice Euripides (fr. 1129): "Dime, ¿como hay que imaginarse a Dios? Es el que, sin ser visto, lo ve todo." En cambio, me parece que Menandro se equivoco cuando dijo (fr. 609): "Oh Sol, hemos de adorarte como el primero de los dioses, pues por ti los otros dioses pueden ver." No es el sol el que nos mostrara jamas al dios verdadero, sino el Logos, saludable sol del alma, que al surgir interiormente en la profundidad de nuestra mente es el unico capaz de iluminar el ojo del alma (cf. Plat. Rep. Vl1, 533d)...
Platon se refiere a Dios con palabras enigmaticas, de la siguiente manera: "Todas las cosas estan alrededor del rey de todas las cosas, y esto es la causa de todo lo que es bello" (Carta II, 312e). ¿Quién es el rey de todas las cosas? Dios, que es la medida de la verdad de los seres. Ahora bien, asi como el objeto que es medido es abarcado por la medida, asi la verdad queda medida y abarcada por el techo de conocer a Dios. Dice Moisés, hombre en verdad santo: "No tendras en tu saco un peso y otro peso, uno grande y otro pequeno, ni tendras en tu casa una medida grande y otra pequena, sino que tendras un peso verdadero y justo" (Dt 25,13-15 cf. Fil. Somn. II, 193ss): es que él supone que Dios es el peso y la medida y el numero de todas las cosas. Las imitaciones injustas e inicuas estan escondidas en casa en el saco, que es como decir en la inmundicia del alma. Pero la unica medida justa es el unico Dios verdadero, que, siempre igual a si mismo y siempre de la misma manera mide y pesa todas las cosas, pues, como en una balanza, abarca todas las cosas de la naturaleza, y las mantiene en equilibrio. Segun un relato antiguo, "Dios tiene en su mano el principio y el fin y el medio de todas las cosas, y se dirige directamente a su fin, avanzando segun la naturaleza de cada una. Le acompana siempre la justicia, vengadora de los que dejan de cumplir la ley de Dios" (Orac. Sibil. 3, 586-8; 590-4).
Ahora bien, Platon: ¿De donde te viene esta alusión a la verdad? ¿Quién te proporciona la abundancia de razones con las que vaticinas la religion? Las razas barbaras, dice, tienen mas sabiduria que éstas (cf. Fedr. 78a; id. en Clem Strom. I, 15,66,3). Aunque quieras ocultarlos, conozco a tus maestros. Aprendes la geometria de los egipcios; la astronomia de los babilonios; tomas de los tracios los encantamientos saludables, y aprendes mucho de los asirios. Pero en lo que se refiere a las leyes verdaderas y a las opiniones acerca de Dios, has encontrado ayuda en los mismos hebreos...(14)
"Fides quaerens intellectum"
Afirmamos que la fe no es inoperante y sin fruto, sino que ha de progresar por medio de la investigacion. No afirmo, pues, que no haya que investigar en absoluto. Esta dicho: "Busca y encontraras" (Mt 7,7 Lc 12,9)... Hay que aguzar la vista del alma en la investigacion, y hay que purificarse de los obstaculos de la emulación y la envidia, y hay que arrojar totalmente el espiritu de disputa, que es la peor de las corrupciones del hombre... Es evidente que el investigar acerca de Dios, si no se hace con espiritu de disputa, sino con animo de encontrar, es cosa conducente a la salvacion. Porque esta escrito en David: "Los pobres se saciaran, y quedaran llenos, y alabaran al Señor los que le buscan: su corazon vivira por los siglos de los siglos" (Sal 21, 27). Los que buscan, alabando al Señor con la busqueda de la verdad, quedaran llenos con el don de Dios que es el conocimiento, y su alma vivira. Porque lo que se dice del corazon hay que entenderlo del alma que busca la vida, pues el Padre es conocido por medio del Hijo. Sin embargo no hay que dar oidos indistintamente a todos los que hablan o escriben... "Dios es amor" (1Jn 4,16), y se da a conocer a los que aman. Asimismo. "Dios es fiel" (1Co 1,9 1Co 10,13), y se entrega a los fieles por medio de la ensenanza. Es necesario que nos familiaricemos con él por medio del amor divino, de suerte que habiendo semejanza entre el objeto conocido y la facultad que conoce, lleguemos a contemplarle; y asi hemos de obedecer al Logos de la verdad con simplicidad y puridad, como ninos obedientes... "Si no os hiciereis como esos ninos, no entraréis en el reino de los cielos" (Mt 18,3): alli aparece el templo de Dios, construido sobre tres fundamentos, que son la fe, la esperanza y la caridad... (15)
La gnosis-cristiana
La gnosis es, por asi decirlo, un perfeccionamiento del hombre en cuanto hombre, que se realiza plenamente por medio del conocimiento de las cosas divinas, confiriendo en las acciones, en la vida y en el pensar una armonia y coherencia consigo misma y con el Logos divino. Por la gnosis se perfecciona la fe, de suerte que unicamente por ella alcanza el fiel su perfeccion. Porque la fe es un bien interior, que no investiga acerca de Dios, sino que confiesa su existencia y se adhiere a su realidad. Por esto es necesario que uno, remontandose a partir de esta fe y creciendo en ella por la gracia de Dios, se procure el conocimiento que le sea posible acerca de él. Sin embargo, afirmamos que la gnosis difiere de la sabiduria que se adquiere por la ensenanza: porque, en cuanto algo es gnosis sera también ciertamente sabiduria, pero en cuanto algo es sabiduria no por ello sera necesariamente gnosis. Porque el nombre de sabiduria se aplica solo a la que se relaciona con el Verbo explicito (logos prophorikos). Con todo, el no dudar acerca de Dios, sino creer, es el fundamento de la gnosis. Pero Cristo es ambas realidades, el fundamento (la fe) y lo que sobre él se construye (la gnosis): por medio de él es el comienzo y el fin. Los extremos del comienzo y del fin-me refiero a la fe y a la caridad-no son objeto de ensenanza: pero la gnosis es transmitida por tradicion, como se entrega un deposito, a los que se han hecho, segun la gracia de Dios, dignos de tal ensenanza. Por la gnosis resplandece la dignidad de la caridad "de la luz en luz". En efecto, esta escrito: "Al que tiene, se le dara mas" (Lc 19,26): al que tiene fe, se le dara la gnosis; al que tiene la gnosis, se le dara la caridad: al que tiene caridad. se le dara la herencia... (16).
La fe es, por asi decirlo, como un conocimiento en compendio de las cosas mas necesarias, mientras que la gnosis es una explicación solida y firme de las cosas que se han aceptado por la fe, construida sobre ella por medio de las ensenanzas del Señor. Ella conduce a lo que es infalible y objeto de ciencia. A mi modo de ver, se da una primera conversión salvadora, que es el transito del paganismo a la fe, y una segunda conversion, que es el paso de la fe a la gnosis. Cuando esta culmina en la caridad, llega a hacer al que conoce amigo del amigo que es conocido... (17).
Dios se da a conocer a los que le aman
"Dios es amor", y se da a conocer a los que aman. Asimismo, "Dios es fiel" y se entrega a los fieles por medio de la ensenanza. Es necesario que nos familiaricemos con él por medio del amor divino, de suerte que habiendo semejanza entre el objeto conocido y la facultad que conoce, lleguemos a contemplarle; y asi hemos de obedecer al Logos de la verdad con simplicidad y puridad, como ninos obedientes... "Si no os hiciereis como esos ninos, no entraréis en el reino de los cielos" (Mt 18,3): alli aparece e] templo de Dios, construido sobre tres fundamentos: que son la fe, la esperanza y la caridad... (18).
Notas
(14) CLEMENTE, Protréptico, 67ss. (volver)
(15) Strom. V, 11, 1ss. (volver)
(16) Ibid. VIl, 10, 55, 1. (volver)
(17) Ibid. VIl, 10, 57, 3. (volver)
(18) Ibid. V, 13, 1-2. (volver)
San Clemente de Alejandria
(¿Quién es el rico que se salva? 11-14)
Vino corriendo uno y, arrodillado a sus pies, le pregunto: Maestro bueno, ¿qué debo hacerpara conseguir la vida eterna? (...). Jesús, mirandole de hito en hito, mostro quedar prendado de él; y le dijo: una cosa te falta: anda, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, que asi tendras un tesoro en el Cielo; y ven después, y sigueme. A esta propuesta, entristecido el joven, marchose muy afligido, pues tenia muchos bienes (/Mc/10/17-22).
¿Qué es lo que le movio a la fuga y le hizo desertar del Maestro, de la suplica, de la esperanza y de los pasados trabajos? Lo de vende cuanto tienes. ¿Y qué quiere decir esto? No lo que a la ligera admiten algunos. El Señor no manda que tiremos nuestra hacienda y nos apartemos del dinero. Lo que El quiere es que desterremos de nuestra alma la primacia de las riquezas, la desenfrenada codicia y fiebre de ellas, las solicitudes, las espinas de la vida, que ahogan la semilla de la verdadera Vida. Si no fuera asi, los que nada absolutamente tienen, los que, privados de todo auxilio, andan diariamente mendigando y se tienden por los caminos, sin conocimiento de Dios y de su justicia, serian, por el mero hecho de su extrema indigencia, por carecer de todo medio de vida y andar escasos de lo mas esencial, los mas felices y amados de Dios, y los unicos que alcanzarian la vida eterna.
Por otra parte, tampoco es cosa nueva renunciar a las riquezas y repartirlas entre los pobres y necesitados, pues lo hicieron muchos antes del advenimiento del Salvador: unos, para dedicarse a las letras y por amor de la vana sabiduria; otros, a la caza de fama y de gloria, como Anaxagoras, Democrito y Crates.
¿Qué es, pues, lo que manda el Señor como cosa nueva, como propio de Dios, como lo unico que vivifica, y no lo que no salvo a los anteriores? ¿Qué nos indica y ensena como cosa eximia el que es, como Hijo de Dios, la nueva criatura? No nos manda lo que dice la letra y otros han hecho ya, sino algo mas grande, mas divino y mas perfecto que por aquello es significado, a saber: que desnudemos el alma misma de sus pasiones desordenadas, que arranquemos de raiz y arrojemos de nosotros lo que es ajeno al espiritu. He ahi la ensenanza propia del creyente, he ahi la doctrina digna del Salvador. Los que antes del Señor despreciaron los bienes exteriores, no hay duda de que abandonaron y perdieron sus riquezas, pero acrecentaron aun mas las pasiones de sus almas. Porque, imaginando haber realizado algo sobrehumano, vinieron a dar en soberbia, petulancia, vanagloria y menosprecio de los otros.
Ahora bien, ¿como iba el Salvador a recomendar, a quienes han de vivir para siempre, algo que danara y destruyera la vida que l promete? En efecto, puede darse el caso de que uno, echado de encima el peso de los bienes o hacienda, no por eso mantenga menos impresa y viva en su alma la codicia y apetito de las riquezas. Se desprendio, sin duda, de sus bienes; pero, al carecer y desear a la par lo que dejo, sera doblemente atormentado por la ausencia de las cosas necesarias y por la presencia del arrepentimiento. Porque es ineludible e imposible que quien carece de lo necesario para la vida no se turbe de espiritu y se distraiga de lo mas importante, con intento de procurarselo como y donde sea.
¡Cuanto mas provechoso es lo contrario! Poseer, por una parte, lo suficiente y no angustiarse por tenerlo que buscar; y, por otra, socorrer a los que convenga. Porque, de no tener nadie nada, ¿qué comunion de bienes podria darse entre los hombres? ¿Como no ver que esta doctrina de abandonarlo todo pugnaria y contradiria patentemente a otras muchas y muy hermosas ensenanzas del Salvador? Haceos amigos con las riquezas de iniquidad, a fin de que, cuando falleciereis, os reciban en los eternos tabernaculos (Lc 16,9). Tened vuestros tesoros en los cielos, donde el orin y la polilla no los destruyen, ni los ladrones horadan las paredes (Mt 6,19). ¿Como dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al desamparado-cosas por las que, de no hacerse, amenaza el Señor con el fuego eterno y las tinieblas exteriores-, si cada uno empezara por carecer de todo eso?
(...) No deben, consiguientemente, rechazarse las riquezas que pueden ser de provecho a nuestro projimo. Se llaman efectivamente posesiones porque se poseen, y bienes o utilidades porque con ellas puede hacerse bien y para utilidad de los hombres han sido ordenadas por Dios. Son cosas que estan ahi y se destinan, como materia o instrumento, para uso bueno en manos de quienes saben lo que es un instrumento. Si del instrumento se usa con arte, es beneficioso; si el que lo maneja carece de arte, la torpeza pasa al instrumento, si bien éste no tiene culpa alguna.
Instrumento asi es también la riqueza. Si se usa justamente, se pone al servicio de la justicia. Si se hace uso injusto, se la pone al servicio de la injusticia. Por su naturaleza esta destinada a servir, no a mandar. No hay, pues, que acusarla de lo que de suyo no tiene, al no ser buena ni mala. La riqueza no tiene culpa. A quien hay que acusar es al que tiene facultad de usar bien o mal de ella, por la elección que hace; y esto compete a la mente y juicio del hombre, que es en si mismo libre y puede, a su arbitrio, manejar lo que se le da para su uso. De suerte que lo que hay que destruir no son las riquezas, sino las desordenadas pasiones del alma que no permiten hacer mejor uso de ellas. De este modo, convertido el hombre en bueno y noble, puede hacer de las riquezas uso bueno y generoso.
Ejemplo de buen Pastor
(¿Quién es el rico que se salva? 42)
Oigamos una historia que no es una fabula, sino un testimonio real acerca de San Juan, transmitido de generación en generacion. Después de la muerte del tirano Domiciano, Juan regreso a feso desde la isla de Patmos. Siempre que solicitaban su presencia, acudia a las ciudades vecinas de los gentiles para nombrar obispos, organizar la Iglesia, o elegir como clérigo a uno de los designados por el Espiritu Santo.
En cierta ocasion, se traslado a una de aquellas ciudades proximas -algunos incluso mencionan el nombre de Esmirna-donde, después de haber confortado a los hermanos, mientras observaba a quien habia nombrado obispo, distinguio a un joven que destacaba por su buen aspecto y fuerte temperamento. Senalandole, dijo al obispo: Te lo confio con especial solicitud ante la Iglesia y Cristo, como testigos. El obispo lo acogio e hizo la promesa, con las mismas palabras y los mismos testigos.
Juan partio hacia feso y el obispo acogio en su casa al joven que le habia sido confiado; lo alimento, lo educo y tuvo cuidado de él hasta que, por fin, fue bautizado. Sin embargo, después del Bautismo, el obispo disminuyo su celo y vigilancia con el joven, porque ya estaba marcado por el sello del Señor y para él aquello representaba una solida garantia.
Dejado precipitadamente a merced de su libertad, el joven fue corrompido por algunos muchachos ociosos y de vida disoluta, habituados al mal. Primeramente lo condujeron a banquetes suntuosos y, después, mientras salian de noche a robar, consideraron que seria capaz de llevar a cabo con ellos empresas mayores. Se habituo a ese género de vida y, por la vehemencia de su caracter, abandono el recto camino como un caballo que rompe el freno, adentrandose cada vez mas en el abismo. Al fin, renuncio a la salvación divina y no se preocupo mas de las cosas pequenas; al contrario, cometiendo un pecado muy grave, se vio perdido para siempre y siguio la misma suerte de todos sus companeros. Los reunio y formo una banda de ladrones y asesinos. l era su jefe: el mas violento, el mas peligroso, el mas cruel.
Paso el tiempo y un asunto exigio de nuevo la presencia de Juan en aquella ciudad. El Apostol, después de haber puesto en orden aquello que motivo su venida, dijo al obispo: Restituye ahora el bien que Cristo y yo te habiamos confiado en deposito ante la Iglesia, que tu presides y que es testigo. El obispo, en un primer momento, quedo confuso: pensaba que se le acusaba injustamente de la sustracción de un dinero que jamas habia recibido, y del que no podria dar fe a Juan porque no lo tenia, ni tampoco poner en duda su palabra. Sin embargo, en cuanto el Apostol anadio: Te pido que me devuelvas aquel joven, el alma de aquel hermano; el anciano, con una gran exclamacion, respondio entre lagrimas: ¡Ha muerto! ¿Como?, pregunto Juan; ¿y de qué muerte? ¡Ha muerto a Dios!, contesto el obispo, pues se ha convertido en un hombre malvado y corrupto: un ladron, por decirlo brevemente. Y ahora, en vez de acudir a la iglesia, vive en las montanas con una banda de hombres semejantes a él.
El Apostol se rasgo entonces las vestiduras y, golpeandose la cabeza, dijo entre sollozos: ¡Buen custodio del alma de su hermano, he dejado! ¡Enviadme enseguida un caballo y que alguien haga de guia!
Y al instante partio de la Iglesia rapidamente al galope. Nada mas llegar, fue capturado por la guardia de los bandidos, pero no intento huir, ni suplicar, tan solo les grito: ¡He venido para esto; llevadme a vuestro jefe! El, mientras tanto, le esperaba armado, pero al reconocerle, quedo avergonzado y huyo. El Apostol siguio tras de él con todas sus fuerzas sin tener en cuenta su edad, y le grito: ¿Por qué huyes, hijo? ¿Por qué escapas a tu padre, viejo y desarmado? Ten piedad de mi, hijito, no tengas miedo. Tienes todavia una esperanza de vida. Yo daré cuentas al Señor por ti. Si es necesario, aceptaré la muerte, como el Señor lo hizo por nosotros; daré mi vida por la tuya. ¡Deténte; ten confianza: Cristo me ha enviado!
Al escuchar estas palabras, se detuvo. Bajo los ojos, tiro las armas y comenzo a llorar amargamente, temblando. Después, abrazo al anciano que estaba a su lado, mientras, entre sollozos, le pedia perdon: asi, fue bautizado por segunda vez con lagrimas. Sin embargo, ocultaba su mano derecha. San Juan se constituyo en garante, confirmando con juramento que habia obtenido el perdon por parte del Salvador y, rezando, se arrodillo y le beso la mano derecha, ya purificada por el arrepentimiento.
A continuacion, le condujo de nuevo a la Iglesia, e intercediendo con abundantes oraciones y luchando juntos con ayunos continuos, cautivo la mente del joven con los innumerables encantos de sus palabras. Segun los testimonios, no se retiro hasta haberlo introducido de nuevo en el seno de la Iglesia, dando asi un gran ejemplo de penitencia, una prueba enorme de cambio de vida, un trofeo de conversión manifiesta.
Se desconoce el lugar y fecha de su nacimiento, aunque sabemos que fue discipulo de San Ireneo de Lyon. Su gran conocimiento de la filosofía y los misterios griegos, su misma psicologia, indica que procedia del Oriente. Hacia el ano 212 era presbitero en Roma, donde Origenes -durante su viaje a la capital del Imperio- le oyo pronunciar un sermon.
Con ocasión del problema de la readmisión en la Iglesia de los que habian apostatado durante alguna persecucion, estallo un grave conflicto que le opuso al Papa Calixto, pues Hipolito se mostraba rigorista en este asunto, aunque no negaba que la Iglesia tiene la potestad de perdonar los pecados. Tan fuerte fue el contraste que se separo de la Iglesia y, elegido obispo de Roma por un reducido circulo de partidarios suyos, fue asi el primer antipapa de la historia. El cisma se prolongo tras la muerte de Calixto, durante el pontificado de sus sucesores Urbano y Ponciano. Termino en el ano 235, con la persecución de Maximino, que desterro al Papa legitimo (Ponciano) y a Hipolito a las minas de Cerdena, donde parece ser que se reconciliaron. Alli los dos renunciaron al pontificado, para facilitar la pacificación de la comunidad romana, que de este modo pudo elegir un nuevo Papa y dar por terminado el cisma. Tanto Ponciano como Hipolito murieron en el ano 235. El Papa Fabian hizo trasladar sus cuerpos solemnemente a Roma y son honrados como martires.
En el siglo XVI se descubrio una estatua de Hipolito, del siglo III, en marmol, que le representa sentado en una catedra. Alli figura, esculpido, el catalogo completo de sus obras. Aunque se ha perdido el texto original griego de muchas de ellas, se han conservado bastantes en traducciones a diversas lenguas, sobre todo orientales. La mas importante es una gran suma llamada Refutación de todas las herejias (en griego Philosaphumena). Escribio también comentarios al Antiguo y Nuevo Testamento, tratados cronologicos (especialmente interesante es un computo pascual), homilias y, sobre todo, una obra de importancia fundamental para el conocimiento de la liturgia romana, conocida con el nombre de Tradición apostolica, que constituye el mas antiguo ritual con reglas fijas para la celebración de la Eucaristia, la ordenación sacerdotal y episcopal, etc. Durante mucho tiempo se la considero perdida, hasta que a principios del siglo xx se demostro que lo que se conocia con el nombre de Constitución de la Iglesia egipcia no era otra cosa sino la traducción a las lenguas copta y etiopica de la Tradición apostolica de San Hipolito. Este texto contiene la mas antigua plegaria eucaristica que ha llegado hasta nosotros.
Loarte
El Verbo encarnado nos hace semejantes a Dios
(Refutación de todas las herejias, X 33-34)
Nosotros creemos en el Verbo de Dios. No nos fundamos en palabras sin sentido, ni nos dejamos llevar por impulsos emotivos o desordenados, ni nos dejamos seducir por la fascinación de discursos bien preparados, sino que prestamos fe a las palabras del Dios todopoderoso. Todo esto lo ordeno Dios en su Verbo. El Verbo las decia en palabras [a los profetas], para apartar al hombre de la desobediencia. No lo dominaba como hace un amo con sus esclavos, sino que lo invitaba a una decisión libre y responsable.
El Padre envio a la tierra esta Palabra suya en los ultimos tiempos. No queria que siguiese hablando por medio de los profetas, ni que fuese anunciada de manera oscura, ni conocida solo a través de vagos reflejos, sino que deseaba que apareciese visiblemente, en persona. De este modo, contemplandola, el mundo podria obtener la salvacion. Contemplando al Verbo con sus propios ojos, el mundo non experimentaria ya la inquietud y el temor que sentia cuando se encontraba ante una imagen reflejada por los profetas, ni quedaria sin fuerzas como cuando el Verbo se manifestaba por medio de los angeles. De este modo, en cambio, podria comprobar que se encontraba delante del mismo Dios, que le habla.
Nosotros sabemos que el Verbo tomo de la Virgen un cuerpo mortal, y que ha transformado al hombre viejo en la novedad de una criatura nueva. Sabemos que se ha hecho de nuestra misma sustancia. En efecto, si no tuviese nuestra misma naturaleza, inutilmente nos habria mandado que lo imitaramos como maestro. Si l, en cuanto hombre, tuviese una naturaleza distinta de la nuestra, ¿por qué me ordena a mi, nacido en la debilidad, que me asemeje a l? ¿Como podria, en ese caso, ser bueno y justo? Verdaderamente, para que no pensaramos que era distinto de nosotros, ha tolerado la fatiga, ha querido pasar hambre y sed, ha aceptado la necesidad de dormir y descansar, no se ha rebelado frente al sufrimiento, se ha sujetado a la muerte y se nos ha revelado en la resurreccion. De todos estos modos, ha ofrecido como primicia tu misma naturaleza humana, para que tu no te desanimes en los sufrimientos, sino que, reconociendo que eres hombre, esperes también tu lo que el Padre ha realizado en l.
Cuando hayas conocido al Dios verdadero, tendras con el alma un cuerpo inmortal e incorruptible, y obtendras el reino de los cielos, por haber reconocido al Rey y Señor del cielo en la vida de este mundo. Viviras en intimidad con Dios, seras heredero con Cristo, y no seras ya esclavo de los deseos y pasiones, y ni siquiera del sufrimiento y de los males fisicos, porque habras llegado a ser como Dios. Los sufrimientos que debias soportar por el hecho de ser hombre, te los daba Dios porque eras hombre. Pero Dios ha prometido también concederte sus prerrogativas una vez que hayas sido divinizado y hecho inmortal.
Cristo, el Dios superior a todas las cosas, el que habia decidido cancelar el pecado de los hombres, rehizo nuevo al hombre viejo y desde el principio lo llamo su propia imagen. De este modo ha mostrado el amor que te tenia. Si tu eres docil a sus santos mandamientos, y te haces bueno como l, te asemejaras a l y recibiras de l la gloria.
La Plegaria Eucaristica de San Hipolito
(Tradición apostolica, parte I)
El Señor sea con vosotros.
Y con tu espiritu.
¡En alto los corazones!
Los tenemos vueltos hacia el Señor.
Demos gracias al Señor.
Es propio y justo.
Te damos gracias, ¡oh Dios!, por tu bienamado Hijo Jesucristo, a quien Tu has enviado en estos ultimos tiempos como Salvador, Redentor y Mensajero de tu voluntad, l que es tu Verbo inseparable, por quien creaste todas las cosas, en quien Tu te complaciste, a quien envias del cielo al seno de la Virgen, y que, habiendo sido concebido, se encarno y se manifesto como tu Hijo, nacido del Espiritu Santo y de la Virgen; que cumplio tu voluntad y te adquirio un pueblo santo, extendio sus manos cuando sufrio para liberar del sufrimiento a los que crean en Ti.
Y cuando l se entrego voluntariamente al sufrimiento, para destruir la muerte y romper las cadenas del diablo, aplastar el infierno e iluminar a los justos, establecer la alianza y manifestar la resurreccion, tomo pan, dio gracias y dijo: "Tomad, comed, éste es mi cuerpo, que es roto por vosotros". De la misma manera también el caliz, diciendo: "sta es la sangre que es derramada por vosotros. Cuantas veces hagais esto, haced memoria de mi".
Recordando, pues, su muerte y su resurreccion, te ofrecemos el pan y el vino, dandote gracias porque nos has juzgado dignos de estar ante Ti y de servirte.
Y te rogamos que tengas a bien enviar tu Santo Espiritu sobre el sacrificio de la Iglesia. Une a todos los santos y concede a los que lo reciban que sean llenos del Espiritu Santo, fortalece su fe por la verdad, a fin de que podamos ensalzarte y Loarte por tu Hijo, Jesucristo, por quien tienes honor y gloria; al Padre y al Hijo con el Espiritu Santo en tu santa Iglesia, ahora y en los siglos de los siglos. Amén.
San Cipriano nacio hacia el ano 200, probablemente en Cartago, de familia rica y culta. Se dedico en su juventud a la retorica. El disgusto que sentia ante la inmoralidad de los ambientes paganos, contrastado con la pureza de costumbres de los cristianos, le indujo a abrazar el cristianismo hacia el ano 246. Poco después, en 248, fue elegido obispo de Cartago. Al arreciar la persecución de Decio, en 250, juzgo mejor retirarse a un lugar apartado, para poder seguir ocupandose de su grey. Algunos juzgaron esta actitud como una huida cobarde, y Cipriano hubo de explicar su conducta (carta 20).
De él se conservan una docena de opusculos sobre varios temas del momento y, particularmente, una preciosa colección de 81 cartas, en las que da muestra de su extraordinaria clarividencia y energia en los asuntos referentes a la fe y a la vida de la Iglesia. Mas que un hombre de ideas fue sobre todo un hombre de gobierno y de accion. Su doctrina coincide sustancialmente con la de Tertuliano, del que era lector asiduo y a quien consideraba como "maestro".
Dos problemas particularmente graves reclamaron su atencion: el primero era el de la actitud que convenia tomar con los que habian cedido durante la persecución accediendo a ofrecer sacrificios a los idolos. Muchos de ellos quisieron luego volver a la Iglesia, y para ello solicitaban de los "confesores", que habian permanecido firmes sufriendo gravisimos tormentos por la fe, unos certificados en que declaraban que hacian participantes de sus méritos a los que se habian mostrado débiles, con lo que éstos creian ya tener derecho sin mas a ser readmitidos a la comunion. Cipriano mantuvo firmemente que el grave pecado de apostasia requeria una proporcionada penitencia, y que los certificados de los confesores no podian considerarse como una absolución automatica, sino que la absolución tenia que concederse por la Iglesia a través de sus ministros, por medio de la imposición de manos, que solo debia tener lugar después que constase de un auténtico arrepentimiento garantizado por una congrua satisfaccion. Las discusiones acerca de esta cuestion son de gran interés historico, pues a través de ellas conocemos la practica de la disciplina penitencial en la Iglesia antigua.
Otro problema, que llego a presentar suma gravedad, surgio cuando un numero notable de personas que se habian criado en la herejia pidieron ser admitidos en la Iglesia catolica. La practica de las Iglesias de Africa en tales casos era la de bautizar a todo hereje que pedia ser admitido, aunque hubiese recibido ya el bautismo en su secta, pues no se consideraba que el bautismo conferido por herejes pudiera ser valido. La Iglesia romana, en cambio, defendia que la validez del bautismo no dependia de las disposiciones o la santidad del ministro que lo conferia, sino que todo bautismo hecho con la intención de hacer lo que Cristo habia mandado era valido, y, por tanto, no debia repetirse. A este respecto mantuvo Cipriano una aspera disputa epistolar con el obispo de Romas Esteban, quien pretendia imponer a las Iglesias de Africa la practica romana. Ambas partes se mostraron irreductibles, hasta el punto de que era de temer un verdadero cisma, que solo fue evitado al sobrevenir la persecución de Valeriano, en la que ambos contendientes hubieron de dar su vida por Cristo, sin que pudieran llevar adelante sus controversias doctrinales. En realidad la doctrina y practica romanas se fueron imponiendo luego a toda la Iglesia.
El confrontamiento con la herejia, asi como los problemas de los apostatas y de las relaciones con los demas obispos, obligaron a Cipriano a elaborar una teoria de la Iglesia, que desarrollo las ideas que antes habian expresado Ignacio de Antioquia e Ireneo. En su tratado Sobre la unidad de la Iglesia afirma Cipriano que la Iglesia es esencialmente una, imitando la unidad de Dios en la Trinidad. Esta unidad tiene su expresión en la unidad del colegio episcopal cuyos miembros participan in solidum de un unico episcopado, como lo significa el hecho de que Cristo fundara sobre uno solo, sobre Pedro, su Iglesia y le diera a él una unica autoridad. Sin embargo, no parece que Cipriano conciba esta autoridad de Pedro como superior a la de los demas obispos, sino que todos los obispos participan por igual de aquella misma autoridad que fue dada en Pedro.
Josep Vives, LOS PADRES APOSTOLICOS, HERDER. BARCELONA 1981
A principios del siglo III, Cartago, en el norte de Africa, era una de las grandes ciudades del Imperio Romano. Alli nacio San Cipriano, hacia el ano 205, en el seno de una familia pagana, rica y culta. Como correspondia a su categoria social recibio una esmerada formación en Filosofia y Retorica. También participo de las ventajas de su fortuna, del lujo, placeres y honores propios de las costumbres de la época. Pero en la edad madura, siendo muy conocido en su ciudad como maestro de Retorica, se convirtio al Cristianismo. A los pocos anos, en el 248, fue nombrado Obispo de Cartago.
Su episcopado, de diez anos, se desarrollo en circunstancias dificiles para la Iglesia. Los cristianos sufrieron las violentas persecuciones de los emperadores Decio y Valeriano. San Cipriano se dedico a fortalecer a sus hermanos en la fe, mientras salia al paso de los errores que se propagaban en tal situacion, llegando a comprometer gravemente la unidad de la Iglesia, como los cismas de Novaciano y Felicisimo, que se mostraban excesivamente rigoristas a la hora de volver a admitir a la comunion eclesial a los lapsi, a los que habian apostatado durante la persecucion. El mismo Cipriano murio martir el 14 de septiembre del ano 258.
Sus obras -tratados y cartas- se pueden agrupar en dos tipos: las de caracter apologético, donde utiliza toda su rica formación filosofica en defender la fe de Cristo contra los paganos; y las pastorales, en las que habla como obispo, con una clara concepción sobre la Iglesia catolica y el episcopado.
Loarte
San Cipriano de Cartago
I. El hombre nuevo.
De Dios viene la fuerza para vivir santamente.
Cuando yo me encontraba sumido en las tinieblas y en la noche cerrada bamboleandome y fluctuando en el mar agitado del mundo, lleno de dudas en pos de senales perdedoras, ignorante de mi propia vida, extrano a la verdad y a la luz, me parecia que segun era en aquel momento mi modo de vida habia de serme sumamente dificil y duro lo que la misericordia divina me prometia para mi salvacion, a saber, poder renacer de nuevo y con el lavatorio del agua salvadora comenzar una nueva vida, deshaciéndome de todo lo de antes y cambiar el modo de sentir y de entender del hombre, aunque el cuerpo permaneciera el mismo. ¿Como puede ser posible, me decia, una conversión tan grande, por la que de repente y en un momento se despoje uno de aquellas cosas congénitas que han adquirido la solidez de la misma naturaleza, o de aquellas cosas adquiridas desde largo tiempo y que han arraigado y envejecido con los anos? Estas cosas estan solidamente arraigadas, con raices solidas y profundas. ¿Cuando aprendera la templanza el que ya esta acostumbrado a las buenas cenas y a los grandes banquetes? El que solia brillar por su elegancia, vestido ricamente de oro y purpura, ¿cuando podra ponerse el vestido sencillo del pueblo? El que tenia sus delicias en los honores y dignidades, no puede permanecer como simple privado y sin gloria. El que iba siempre rodeado de una pina de clientes y se sentia honrado con su numeroso séquito y su escuadron de servidores, piensa ser un castigo el tener que andar solo. Se han hecho imprescindibles los tenaces estimulos a que uno se habia acostumbrado: el animarse con el vino, hincharse con la soberbia, inflamarse de ira, preocuparse por la rapacidad, excitarse con la crueldad, deleitarse en la ambicion, entregarse al placer.
Esto pensaba yo muchas veces dentro de mi, pues yo mismo me encontraba enredado en los muchos errores de mi vida anterior, y no pensaba que pudiera llegar a despojarme de ellos... Pero cuando la suciedad de mi vida anterior fue lavada por medio del agua regeneradora, una luz de arriba se derramo en mi pecho ya limpio y puro. Después que hube bebido del Espiritu celeste, me encontré rejuvenecido con un segundo nacimiento y hecho un hombre nuevo: de manera milagrosa desaparecieron de repente las dudas, se abrio la cerrazon, se iluminaron las tinieblas, se hizo posible lo que antes parecia imposible... Reconoci que mi anterior vida carnal y entregada al pecado era cosa de la tierra, mientras que la que ya habia empezado a vivir del Espiritu Santo era cosa de Dios... El alabarse a si mismo es odiosa soberbia, pero no es soberbia, sino agradecimiento, el proclamar lo que se atribuye, no al esfuerzo del hombre, sino al don de Dios. El dejar de pecar es cosa de Dios, mientras que el anterior pecado era cosa del error humano. Nuestro poder, repito, todo nuestro poder, es cosa de Dios. De él es nuestra vida, de él nuestra fuerza, de éI tomamos y asimilamos nuestra vitalidad por la que, estando todavia en este mundo, reconocemos los signos de las cosas futuras (1).
La persecución es una purificación de la vida cristiana.
El Señor ha querido poner a prueba a sus hijos. Una larga paz habia corrompido en nosotros las ensenanzas que el mismo Dios nos habia dado, y tuvo que venir la reprensión del cielo para levantar la fe que se encontraba decaida y casi diria aletargada; y aunque nuestros pecados merecian mayor severidad, el Dios piadosisimo ha ordenado de tal manera todas las cosas, que todo lo que ha acontecido parece ser mas una prueba que una persecucion. Cada uno se preocupaba de aumentar su hacienda, y olvidandose de su fe y de lo que antes se solia practicar en tiempo de los apostoles y que siempre deberian seguir practicando, se entregaban con codicia insaciable y abrasadora a aumentar sus posesiones. En los sacerdotes ya no habia religiosa piedad, no habia aquella fe integra en el desempeno de su ministerio, aquellas obras de misericordia, aquella disciplina en las costumbres. Los hombres se corrompian cuidando de su barba, las mujeres preocupadas por su belleza y sus maquillajes: se adulteraba la forma de los ojos, obra de las manos de Dios; los cabellos se tenian con colores falsos. Con astutos fraudes se enganaba a los sencillos, y con intenciones torcidas se abusaba de los hermanos. Se concertaban matrimonios con los infieles, y se prostituian a los gentiles los miembros de Cristo. No solo se juraba temerariamente, sino que se perjuraba; se despreciaba a los superiores con hinchada soberbia, se blasfemaba con lengua venenosa, se desgarraban unos a otros con odios pertinaces. Muchos obispos, que debian ser ejemplo y exhortación para los demas, se olvidaban de su divino ministerio, y se hacian ministros de los poderosos del siglo: abandonaban su sede. dejaban destituido a su pueblo, recorriendo las provincias extranjeras siguiendo los mercados en busca de negocios lucrativos, con ansia de poseer abundancia de dinero mientras los hermanos de sus iglesias padecian hambre; se apoderaban de haciendas con fraudes y ardides, y aumentaban sus intereses con crecida usura... Nosotros, al olvidarnos de la ley que se nos habia dado, hemos dado con nuestros pecados motivo para lo que ocurre: ya que hemos despreciado los mandamientos de Dios, somos llamados con remedios severos a que nos enmendemos de nuestros delitos y demos muestra de nuestra fe. Por lo menos, aunque sea tarde, nos hemos convertido al temor de Dios, dispuestos a sufrir con paciencia y fortaleza esta amonestación y prueba que de Dios nos viene... (2)
Solo con una verdadera penitencia se alcanza el perdon del Señor.
Ha brotado, hermanos amadisimos, un nuevo género de estrago. Como si hubiera sido poco cruel la tormenta de la persecucion, se ha anadido como colmo de males una blandura enganosa y destructora que se presenta bajo el titulo de misericordia. Contra el vigor del evangelio, contra la ley de Dios y del Señor, la audacia de algunos concede laxamente la comunion a los incautos, como una paz nula y falsa, llena de peligros para los que la otorgan, y de ningun provecho para los que la reciben. No buscan la penitencia que restablece la salud, ni la verdadera medicina que esta en la satisfaccion. La penitencia queda excluida de los corazones, borrandose la memoria de un delito gravisimo y supremo. Se encubren las heridas de los moribundos y la llaga mortal latente en lo mas profuso de las entranas se tapa con un falso dolor. Los que vuelven de los altares del diablo, se acercan al santuario del Señor con sus manos sucias e infectas de los olores, casi eructando todavia los manjares mortiferos de los idolos: sus fauces despiden todavia ahora el aliento de un crimen, precipitandose sobre el cuerpo del Señor cuando su respiración huele todavia a aquellos contagios funestos... Antes de que hayan expiado sus delitos, antes de que hayan hecho confesión de su pecado, antes de que su conciencia haya sido purificada con el sacrificio y con la mano del sacerdote, antes de aplacar la ofensa del Dios indignado y amenazante, se hace violencia a su cuerpo y a su sangre, cometiendo entonces con sus manos y con su boca un crimen contra el Señor, mayor que el que cometieron cuando le negaron. No es aquello paz, sino guerra: no se adhiere al evangelio el que se separa de la Iglesia... Nadie se engane, nadie se deje sorprender. Solo el Señor puede perdonar. Solo él puede dar el perdon de los pecados que se han cometido contra él: él, que cargo con nuestros pecados, que padecio por nosotros, que fue entregado por Dios para nuestros pecados. No puede estar el hombre por encima de Dios, ni puede el esclavo perdonar o conceder indulgencia de los delitos graves cometidos contra su Señor, no sea que al que ha caido se le anada el pecado de no entender lo que esta predicho: "Maldito el hombre que pone su esperanza en otro hombre" (Jr 17,5). Al Señor se ha de rogar, el Señor ha de ser aplacado con nuestra satisfaccion, pues él dijo que negaria al que le negase, y que solo él recibio del Padre el poder de juzgar a todos. Ciertamente creemos que los méritos de los martires y las obras de los justos tienen mucho poder ante este juez: pero esto sera cuando venga el dia del juicio, cuando después del ocaso de este mundo su pueblo se presente ante su tribunal (3).
II. La Iglesia.
La unidad de la Iglesia.
Los manuscritos ofrecen dos versiones del pasaje siguiente: una de ellas insiste mas directamente sobre la union con el primado de Pedro como principio de unidad de la Iglesia, mientras que la otra parece recomendar la unidad en si misma sin tan directa relación con el primado. Por mucho tiempo existio la sospecha de que el texto que favorecia mas al primado de Pedro era un texto manipulado por alguien interesado en la exaltación del primado romano. Sin embargo, la critica mas reciente parece concluir que probablemente ambas versiones pertenecen al mismo san Cipriano: la primera seria la versión original de Cipriano tal como escribio su tratado enviandolo a Roma para ayudar a combatir el cisma por el que Novaciano intentaba oponerse al legitimo obispo de Roma: de ahi la insistencia en la union con la sede de Pedro. La otra versión seria la que el mismo Cipriano puso en circulación por Africa después de sus disensiones con el papa Esteban acerca del rebautismo de los herejes. Con todo, ni una ni otra parecen apoyar la preeminencia del obispo de Roma sobre los demas, sino mas bien la autoridad apostolica de cada uno de los obispos en sus Iglesias en cuanto que son participantes de la unica autoridad que el Señor confirio a Pedro sobre la unica Iglesia.
Dice el Señor a Pedro: "Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia..." (/Mt/16/18). Sobre uno solo edifica el Señor su Iglesia, y aunque a todos los apostoles les atribuye una potestad igual, con todo establece una unica catedra y un solo principio de unidad con la autoridad de su palabra. Ciertamente los demas apostoles eran lo que era Pedro, pero el primado es dado a Pedro a fin de que quedase patente que hay una sola Iglesia y una sola catedra. Todos son pastores, pero queda patente que uno solo es el rebano, que es apacentado por todos los apostoles con unanimidad de sentimientos... El que abandona esta catedra de Pedro, sobre la cual esta fundada la Iglesia, ¿puede creer que esta todavia en la Iglesia? ¿El que se rebela contra la Iglesia y se opone a ella, puede pensar que esta en ella? El mismo apostol Pablo ensena idéntica doctrina declarando el misterio de la unidad con estas palabras: "Un solo cuerpo y un solo espiritu, una sola esperanza en vuestra vocacion, un solo Señor, una fe, un bautismo, un solo Dios" (ce Ef 4, 4). Esta unidad hemos de mantener y vindicar particularmente aquellos que estamos al frente de la Iglesia como obispos, mostrando con ello que el mismo episcopado es uno e indiviso.
Nadie engane a los hermanos con falsedades; nadie corrompa la verdad de nuestra fe con desleal prevaricacion: el episcopado es uno, y cada uno de los que lo ostentan tiene una parte de un todo solido; la Iglesia es una, aunque al crecer por su fecundidad se extienda hasta formar una pluralidad. El sol tiene muchos rayos, pero su luz es una; muchas son las ramas de un arbol, pero uno es el tronco, bien fundado sobre solidas raices; muchos son los arroyos que fluyen de la fuente, pero aunque la abundancia del caudal parezca difundirse en pluralidad, se mantiene la unidad en el origen. Si separas un rayo del cuerpo del sol, la unidad no permitira que se divida la luz; si rompes una rama del arbol, ya no podra brotar una vez rota; si cortas el arroyo de la fuente, se seca al punto. De la misma manera la Iglesia, compenetrada de la luz del Señor, lanza sus rayos por todo el mundo: pero una misma es la luz que se esparce por todas partes, ni sufre división la unidad del cuerpo total. Ella, con su fértil abundancia, extiende sus ramas sobre toda la tierra, y generosamente derrama a lo lejos los arroyos que de ella fluyen: sin embargo, una es su cabeza, uno es su origen, una es la madre abundante en frutos de fertilidad: de su vientre nacemos, de su leche nos alimentamos, su aliento es el que nos da la vida.
La que es esposa de Cristo, no puede cometer adulterio, sino que permanece integra y casta. No conoce mas que una casa, y guarda con casto pudor la santidad de un solo talamo. Ella nos guarda para Dios, ella nos inscribe en el reino de los hijos que ella ha engendrado. Todo el que se separa de la Iglesia, se une a una adultera, se separa de las promesas de la Iglesia, es un extrano, un excomulgado, un enemigo. No llegara a los premios de Cristo el que abandona la Iglesia de Cristo. No puede tener a Dios por padre el que no tiene a la Iglesia por madre. Tanto puede uno pretender salir a salvo fuera de la Iglesia, cuanto podia uno salvarse fuera del arca de Noé. Asi nos lo avisa el Señor diciendo: "El que no esta conmigo esta contra mi, y el que no recoge conmigo, desparrama" (Mt 12,30). El que rompe la paz y la concordia de Cristo, lucha contra Cristo... El que no guarda aquella unidad, no guarda la ley de Dios, no guarda la fe del Padre y del Hijo, no conserva la vida y la salvación (4).
En cuanto a la persona de Novaciano, sobre el que me pediste que te escriba cual es la herejia que ha introducido, has de saber en primer lugar que nosotros ni debemos tener curiosidad de saber qué es lo que él ensena, toda vez que ensena fuera de la Iglesia. Quienquiera y comoquiera que sea, no es cristiano el que no esta en la Iglesia de Cristo. Aunque ande orgulloso y predique con voces altaneras su filosofía o su retorica, el que no guarda la caridad fraterna y la unidad eclesiastica ha perdido incluso lo que antes era. A no ser que tengas por obispo al que por maquinación se esfuerza en que los desertor'es le hagan obispo, habiendo en la Iglesia otro obispo consagrado por dieciséis de sus colegas. Habiendo sido establecida por Cristo una sola Iglesia por todo el mundo, dividida en muchos miembros, también el episcopado es uno, extendido sobre muchos obispos en concorde pluralidad (episcoporum multorum concordi numerositate diffusus). Pero él, una vez que ya existe la tradición divina, una vez que se da la unidad de la Iglesia catolica bien trabada y aunada, que se esfuerce por hacer una iglesia humana y por enviar a numerosas ciudades esos nuevos apostoles suyos, colocando asi esta especie de fundamentos recientes de su institucion. Estando ya previamente consagrados obispos en todas las provincias y ciudades, hombres de edad provecta, integros en la fe, probados en la adversidad, perseguidos en la persecucion, que tenga él la audacia de crear por encima de ellos otros pseudo-obispos... (5).
Una sola Iglesia
(Sobre la unidad de la Iglesia Catolica, 4-6)
Hablo el Señor a Pedro de esta manera: Yo te digo que tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno nada podran contra Ella. Y te daré a ti las llaves del reino de los cielos, y lo que atares sobre la tierra sera atado en el cielo, y lo que desatares sobre la tierra sera también desatado en el cielo (Mt 16,18-19). Otra vez, después de resucitado, le dijo: apacienta mis ovejas (Jn 21,47). Edifica su Iglesia sobre uno solo y le ordena apacentar a sus ovejas. Y aunque después de resucitar otorga el mismo poder a todos los Apostoles, cuando les dice: como el Padre me envio, asi os envio Yo a vosotros; recibid el Espiritu Santo, y a quien perdonareis los pecados, le seran perdonados; mas a quienes se los retuviereis, les seran retenidos (Jn 20,21-23); sin embargo, para manifestar la unidad establecio una sola catedra, y con su autoridad decidio que el origen de la unidad estuviese en uno solo.
Cierto que los demas Apostoles eran lo mismo que Pedro, y estaban dotados -como él- de la misma dignidad y poder; pero el principio nace de la unidad, y se le otorga el primado a Pedro para manifestar que es una la Iglesia y una la catedra de Jesucristo. También son todos pastores y, a la vez, uno solo es el rebano, que debe ser apacentado por todos los Apostoles de comun acuerdo, para mostrar que es unica la Iglesia de Cristo.
Esta unidad de la Iglesia esta prefigurada por la persona de Cristo en el Cantar de los Cantares, cuando el Espiritu Santo dice: una sola es mi paloma, mi hermosa, unica es para su madre, la elegida de ella (Ct 6,8). Quien no guarda esta unidad de la Iglesia, ¿piensa acaso que conserva la fe? Quien resiste obstinadamente a la Iglesia, quien abandona la catedra de Pedro, sobre la que esta cimentada la Iglesia, ¿puede confiar que se halla en la Iglesia? El santo Apostol Pablo ensena esto mismo y declara el misterio de la unidad con estas palabras: un solo cuerpo y un solo espiritu, una sola esperanza de vuestra vocacion, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios (Ef 4, 4-6).
Debemos mantener y defender con toda energia esta unidad, especialmente los obispos, que hemos sido puestos al frente de la Iglesia, para probar que el mismo episcopado es uno e indivisible. Nadie engane con mentiras a los hermanos, nadie corrompa la pureza de la fe con una pérfida prevaricacion. Como el episcopado es unico, y cada uno participa de él por entero, asi es unica la Iglesia, que se extiende sobre muchos por el crecimiento de su fecundidad. Muchos son los rayos del sol, pero una sola es la luz; muchas son las ramas del arbol, pero uno solo es el tronco clavado en la tierra con fuerte raiz; y cuando de un solo manantial fluyen muchos arroyos, aunque aparezcan muchas corrientes desparramadas por la abundancia de las aguas, con todo una sola es la fuente en su origen. Si separas un rayo de la masa del sol, no subsiste la luz a causa de la separacion; si cortas la rama del arbol, no podra germinar la rama cortada; si atajas el arroyo aislandolo de la fuente, se secara. Del mismo modo la Iglesia del Señor esparce sus rayos, difundiendo la luz por todo el mundo; y esa luz que se esparce por todas partes es, sin embargo, una, y no se divide la unidad de su masa. Extiende sus ramos frondosamente por toda la tierra, y sus arroyos fluyen con abundancia en todas direcciones. Con todo, uno solo es el principio y la fuente, y una sola la madre exuberante de fecundidad. De su seno nacemos, con su leche nos alimentamos, de su espiritu vivimos.
La Esposa de Cristo no puede ser adultera, pues es incorruptible y pura. Solo una casa conoce, guarda la inviolabilidad de un solo talamo con pudor casto. Ella nos conserva para Dios y destina para el reino a los hijos que ha engendrado. Todo el que se separa de la Iglesia se une a una adultera, se aleja de sus promesas y no conseguira las recompensas de Cristo. El que abandona la Iglesia de Cristo es un extrano, un profano, un enemigo. No puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia como Madre.
Si alguien pudo salvarse fuera del arca de Noé, entonces lo podra también quien estuviere fuera de la Iglesia. Nos lo advierte el Señor cuando dice: el que no esta conmigo, esta contra mi; y el que no recoge conmigo, desparrama (Jn 10,30). Quien rompe la paz y la concordia de Cristo esta contra Cristo. Quien recoge en otra parte, fuera de la Iglesia, disipa la Iglesia de Cristo. Dice el Señor: Yo y el Padre somos una sola cosa (Jn 10,30); y también esta escrito del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo: estos tres son una sola cosa (1Jn 5,8). ¿Y piensa alguno que esta unidad que procede del poder de Dios, que se halla firmemente asegurada por los misterios celestiales, puede romperse en la Iglesia y escindirse por la discusión y el choque de voluntades? Quien no mantiene esta unidad, no cumple la ley de Dios, no guarda la fe en el Padre y en el Hijo, no obtiene la vida y la salvacion.
La Iglesia, constituida sobre los obispos.
El Señor nuestro, cuyos mandatos debemos reverenciar y guardar, al regular la posición del obispo y la estructura de la Iglesia habla en el Evangelio y dice a Pedro: <<Tu eres Pedro..." (Mt 16,18-19). En virtud de esto, a lo largo de los tiempos va continuandose la sucesión de los obispos y la administración de la Iglesia, de suerte que la Iglesia siempre esté establecida sobre los obispos, y todo acto de la Iglesia sea dirigido por estos prepositos (ut ecclesia super episcopos constituatur et omnis actus ecclesiae per eosdem praepositos gubernetur). Estando esto fundado en la ley divina, me maravilla que algunos. con audacia temeraria, hayan intentado escribirme presentando su carta en nombre de la Iglesia, siendo asi que la Iglesia esta constituida por el obispo, el clero y todos los fieles (quando ecclesia in episcopo et clero et in omnibus stantibus sit constituta). Lejos de nosotros, y no lo permita la misericordia y el poder invencible de Dios, que la Iglesia se diga ser el conjunto de los herejes, ya que esta escrito: "No es Dios de muertos, sino de vivos" (Lc 17,10). Ciertamente queremos que todos vuelvan a la vida, y con nuestras oraciones y gemidos rogamos que vuelvan a su primer estado. Pero si algunos quieren ser la Iglesia, y si la Iglesia esta entre ellos y la forman ellos, ¿qué remedio nos queda sino que nosotros les roguemos a ellos que se dignen admitirnos en la Iglesia? Conviene pues que sean sumisos, pacificos y modestos aquellos que, conscientes de su pecado, han de hacer penitencia ante Dios. Y no han de escribir cartas en nombre de la Iglesia, constandoles que son ellos mas bien los que escriben a la Iglesia (6).
El Espiritu Santo en la Iglesia.
En la casa de Dios, en la Iglesia de Cristo, se habita por la unanimidad, se persevera por la concordia y la simplicidad. Y por esta razon vino el Espiritu Santo en forma de paloma: ésta es un animal sencillo y alegre, sin amargor de hiel, que no muerde con malicia, ni arana violentamente con las unas, sino que ama la hospitalidad que le dan los hombres y se siente vinculado a una sola morada; cuando engendra hijos, todos ven la luz a la vez; cuando vuelan, lo hacen todas juntas; hacen su vida en convivencia comun y tienen el beso de la boca como senal de la concordia y la paz, de suerte que en todos los detalles cumplen la ley de la unanimidad. Tal es la simplicidad que hay que procurar sea patente en la Iglesia; tal es la caridad que hay que conseguir: el amor fraterno ha de imitar al de las palomas, y la mansedumbre y la suavidad han de ser semejantes a las de los corderos y ovejas. ¿Qué sentido tiene en un pecho cristiano la ferocidad del leon, o la rabia del perro, o el veneno mortifero de la serpiente, o la sangrienta crueldad de las fieras? Nos hemos de alegrar cuando los tales se separan de la Iglesia, ya que asi las ovejas de Cristo no recibiran el contagio de su maligno veneno. Es imposible que coexistan y se confundan la amargura y la dulzura, la tiniebla y la luz, la tormenta y el tiempo sereno, la guerra y la paz, la fecundidad y la esterilidad, los manantiales y las sequias, la tempestad y la calma. No piense nadie que los buenos puedan salirse de la Iglesia: al trigo no se lo lleva el viento, y la tempestad no arranca al arbol arraigado con solida raiz. A éstos incrimina y ataca el apostol Juan cuando dice: "Se marcharon de nosotros, pero es que no eran de los nuestros: porque si hubiesen sido de los nuestros, se habrian quedado con nosotros" (/1Jn/02/19). De ahi nacieron y nacen a menudo las herejias: de una mente retorcida, que no tiene paz; de una perfidiosa discordia que no guarda la unidad... (7).
Hay que guardar las tradiciones apostolicas.
Con toda diligencia hay que guardar la tradición divina y las practicas apostolicas, y hay que atenerse a lo que se hace entre nosotros que es lo que se hace casi en todas las provincias del mundo, a saber, que para hacer una ordenación bien hecha, los obispos mas proximos de la misma provincia se reunan con el pueblo al frente del cual ha de estar el obispo ordenando, y éste se elija en presencia del pueblo, ya que éste conoce muy bien la vida de cada uno y ha podido observar por la convivencia el proceder de sus actos. Asi vemos que se hizo también entre vosotros en la ordenación de nuestro colega Sabino: se le confirio el episcopado y se le impusieron las manos para que sustituyera a Basilides por el sufragio de toda la comunidad de hermanos y el de los obispos que estuvieron presentes y el de los que os enviaron su voto por carta. No puede invalidar esta ordenación juridicamente bien hecha el que Basilides, después que sus crimenes quedaron patentes y que él mismo confeso su culpa, fuera a Roma y enganase a nuestro colega Esteban -que reside lejos y no tenia conocimiento de los hechos ni de la verdad-, a fin de conseguir que fuera injustamente repuesto en el episcopado del que con justicia habia sido desposeido. Esto solo significa que los crimenes de Basilides no solo no han sido borrados, sino que se han aumentado, puesto que a sus faltas anteriores se ha anadido el crimen de engano e impostura. No hay que culpar tanto a aquel que por descuido se dejo sorprender cuanto hay que anatematizar a éste que lo sorprendio con sus fraudes. Pero si Basilides pudo sorprender a los hombres, no puede sorprender a Dios, pues esta escrito que "de Dios nadie se burla" (Ga 6,7) (8).
Sobre la legitimidad de la apelación a Roma.
Ellos no tuvieron bastante con apartarse del Evangelio, con arrancar a los herejes la esperanza del perdon y la penitencia, con apartar de todo sentimiento y fruto de penitencia a los enredados en robos, o manchados con adulterios, o contaminados con el funesto contagio de los sacrificios, de suerte que éstos ya no ruegan a Dios ni confiesan sus pecados en la Iglesia; no se contentaron con constituir fuera de la Iglesia y contra la Iglesia un conventiculo de facción corrompida, al que pudieran acogerse la caterva de los que tienen mala conciencia y no quieren ni rogar a Dios ni hacer penitencia. Después de todo esto, todavia, habiéndose dado un falso obispo, creación de los herejes, han tenido la audacia de hacerse a la vela y de llevar cartas de parte de los cismaticos y profanos a la catedra de Pedro, a la Iglesia principal de la que broto la unidad del sacerdocio (ad ecclesiam principalem unde unitas sacerdotalis exorta est); y nisiquiera pensaron que aquellos son los mismos romanos cuya fe alabo el Apostol cuando les predico, a los que no deberia tener acceso la perfidia. ¿Por qué fueron alla a anunciar que habia sido creado un pseudo-obispo contra los obispos?
Porque, o se sienten satisfechos de lo que hicieron y con ello perseveran en su crimen, o se arrepienten y se retractan y ya saben adonde han de volver. Porque fue establecido por todos nosotros que es cosa a la vez razonable y justa que la causa de cada uno se trate alli donde se cometio el crimen y que cada uno de los pastores tenga adscrita una porción de la grey, que cada uno ha de regir y gobernar dando cuenta de sus actos al Señor.
Por tanto, los que son nuestros subditos, no han de andar de aca para alla, ni han de lacerar la coherente concordia de los obispos con su audacia astuta y enganosa, sino que han de defender su causa alli donde pueda haber acusadores y testigos de su crimen. A no ser que se crea que la autoridad de los obispos establecidos en Africa es demasiado pequena para esos pocos desesperados y pervertidos.
Aquellos ya los juzgaron, y ya condenaron poco ha su conciencia, enredada en muchos criminales enredos (9).
Cipriano y el Papa Esteban.
...Te envio una copia de la respuesta de Esteban, nuestro hermano. Con su lectura te persuadiras cada vez mas del error de aquel que se esfuerza por defender la causa de los herejes contra los cristianos y contra la Iglesia de Dios. Porque, entre otras expresiones soberbias, o que no tienen que ver con la cuestion, o que son contradictorias entre si, que él escribio con ignorancia e imprudencia, anade todavia lo siguiente: "En el caso de cualesquiera que de cualquier herejia vengan a vosotros, no se introduzca innovacion, sino seguid la tradicion. Imponedles las manos para recibir la penitencia, ya que los mismos herejes, cuando se pasan de unos a otros entre si, no se bautizan propiamente, sino que solo se conceden la comunion."
Prohibe que se bauticen "de cualquier herejia que vengan": esto es, juzga que los bautismos de todos los herejes son justos y legitimos.
Y puesto que cada herejia tiene su bautismo peculiar y sus pecados propios, éste, al entrar en comunion con el bautismo de todos carga en bloque sobre su espalda los pecados de todos. Manda además "que no se introduzca innovación alguna, sino se siga la tradicion": como si introdujera innovación el que, defendiendo la unidad, defiende el unico bautismo en la unica Iglesia, y no mas bien el que olvidando la unidad hace uso de la mentira y la peste de la inmersión profana. "No se introduzca innovación alguna -dice- sino se siga la tradicion." ¿De donde viene tal tradicion? ¿Acaso de la autoridad del Señor y del Evangelio, o de las ordenaciones y cartas de los apostoles? Dios declara y advierte a Jesús de Navé que lo que hay que hacer es lo que esta escrito, cuando dice (Jos 1,8): "Que este libro de la ley no se aparte de tu boca: meditaras sobre él de dia y de noche, para que tengas el cuidado de hacer todo lo que en él esta escrito." Asimismo, el Señor, al enviar a sus apostoles les encarga bautizar a las gentes y ensenarles a observar todo lo que él ha mandado (Mt 28,20). Asi pues, si se manda en el Evangelio, o se contiene en las cartas o Hechos de los apostoles que los que vengan de cualquier herejia no sean bautizados, sino que se les impongan solo las manos para recibir la penitencia, que se observe esta tradición santa y divina. Pero si en todas partes los herejes no se nombran sino como enemigos y anticristos, si son declarados vitandos "perversos y condenados por boca propia" (Tt 3,11), ¿por qué creen algunos que nosotros no los hemos de condenar, teniendo claro testimonio apostolico de que ellos mismos ya se han condenado? Nadie ha de infamar a los apostoles, como si ellos hubiesen aprobado el bautismo de los herejes, o hubiesen entrado en comunion con ellos sin el bautismo de la Iglesia; porque tales cosas escribieron los apostoles acerca de los herejes, y esto cuando todavia no habian surgido las pestes heréticas mas agudas, ni el pontico Marción habia surgido de las aguas del Ponto...
...¡Magnifica realmente y legitima es la tradición que nos propone como maestro nuestro hermano Esteban, avalada por una autoridad suficiente! Porque en el mismo pasaje de su carta anade como complemento: "Ya que los mismos herejes, cuando se pasan de unos a otros entre si, no se bautizan propiamente, sino que solo se conceden la comunion." Tal es el colmo de males en que ha caido la Iglesia de Dios y la Esposa de Cristo: ella se acomoda a los ejemplos de los herejes; en la celebración de los sacramentos celestes, la luz va a aprender de las tinieblas, y los cristianos hacen lo que los anticristos. ¡Qué ceguera mental, qué perversión supone no querer reconocer la unidad de la fe que viene de Dios Padre, y de nuestro Señor Jesucristo, y de la tradición de nuestro Dios! Porque si precisamente no esta la Iglesia en los herejes por el hecho de que ella es una y no puede dividirse, y si precisamente no esta el Espiritu Santo con ellos, porque es uno y no puede estar entre los profanos y extranos, tampoco el bautismo, que tiene esencialmente la misma unidad, no puede estar entre los herejes, ya que no puede separarse ni de la Iglesia ni del Espiritu Santo... (10).
Notas
(1) CIPRIANO, Ad. Donatum, 3. (volver)
(2) CIPRIANO, De Lapsis, 5-7. (volver)
(3) Ibid. 15-17. (volver)
(4) (volver)
(5) CIPRIANO, Epistulae, 55, 24. (volver)
(6) Epist, 33, 1. (volver)
(7) De cath. eccl. unitate, 9. (volver)
(8) Epist. 67, 5. (volver)
(9) Epist 59, 14. (volver)
(10) Epist. 74, 1ss. (volver)
San Cipriano de Cartago
III. La eucaristia (11)
Algunos, por ignorancia o por inadvertencia, al consagrar el caliz del Señor y al administrarlo al pueblo no hacen lo que hizo y enseno a hacer Jesucristo Señor y Dios nuestro, autor y maestro de este sacrificio... Ahora bien, cuando Dios inspira y manda alguna cosa, es necesario que el siervo fiel obedezca al Señor, manteniéndose libre de culpa delante de todos en no arrogarse nada por su cuenta, pues ha de temer no sea que ofenda al Señor si no hace lo que esta mandado... Al ofrecer el caliz ha de guardarse la tradición del Señor, ni hemos de hacer nosotros otra cosa mas que la que el Señor hizo primeramente por nosotros, a saber, que en el caliz que se ofrece en su conmemoración se ofrezca una mezcla de agua y vino... No puede creerse que esta en el caliz la sangre de Cristo, con la cual hemos sido redimidos y vivificados, si no hay en el caliz el vino por el que se manifiesta la sangre de Cristo...
Vemos el misterio (sacramentum) del sacrificio del Señor prefigurado en el sacerdote Melquisedec, segun el testimonio de la Escritura cuando dice: "Y Melquisedec, rey de Salem, ofrecio pan y vino", siendo sacerdote del Dios altisimo, y bendijo a Abraham (cf. Gén 14, 18). Ahora bien, que Melquisedec fuera figura de Cristo lo declara el Espiritu Santo en los salmos, cuando el Padre dice al Hijo: "Yo te engendré antes de la estrella de la manana: tu eres sacerdote segun el orden de Melquisedec" (Sal 109, 3-4). Este orden procede y desciende evidentemente de aquel sacrificio, por el hecho de que Melquisedec fue sacerdote del Dios altisimo, y de que ofrecio pan y vino y bendijo a Abraham. En efecto, ¿qué sacerdote del Dios altisimo lo es mas que nuestro Señor Jesucristo, quien ofrecio a Dios Padre un sacrificio, el mismo sacrificio que habia ofrecido Melquisedec, a saber, pan y vino, es decir, su cuerpo y su sangre?...
Puesto que Cristo nos llevaba en si a todos nosotros, ya que hasta llevaba nuestros pecados, vemos que el agua representa al pueblo, mientras que el vino representa la sangre de Cristo. Asi pues, cuando en el caliz se mezclan el agua y el vino, el pueblo se une con Cristo, y la multitud de los creyentes se une y se junta a aquel en quien cree. Esta union y conjunción de agua y vino en el caliz del Señor hace una mezcla que ya no puede deshacerse. Por esto la Iglesia, es decir la multitud que esta constituida en Iglesia y persevera fiel y firmemente en su fe no podra por nada ser separada de Cristo, ni nada podra hacer que no permanezca adherida a él e indivisa en el amor. Por esto al consagrar el caliz del Señor no se puede ofrecer ni agua sola ni vino solo: si uno ofrece solo vino, se hara presente la sangre de Cristo sin nosotros; si solo hay agua, se hara presente el pueblo sin Cristo. En cambio, cuando se mezclan ambas cosas hasta formar un todo sin distinción y perfectamente uno, entonces se consuma el misterio (sacramentum) celestial y espiritual...
Dice el Señor: "El que quebrantare uno de estos mandamientos minimos y ensenare a hacerlo a los hombres, sera llamado el mas pequeno en el reino de los cielos" (Mt 5,19): ahora bien, si no se pueden quebrantar ni los minimos mandamientos del Señor, cuanto mas esos que son tan grandes, tan importantes, que tocan tan de cerca al misterio de la pasión del Señor y de nuestra redención no podran quebrantar ni cambiar lo que en ellos hay de institución divina por institución humana alguna. Si Cristo Jesús, Dios y Señor nuestro es él mismo el sumo sacerdote de Dios Padre, y se ofrecio el primero a si mismo en sacrificio al Padre, y mando que esto se hiciera en memoria de él, tendra realmente las veces de Cristo aquel sacerdote que imita lo que Cristo hizo, y ofrecera un sacrificio verdadero y pleno en la Iglesia a Dios Padre cuando se ponga a hacer la oblación tal como vea que la hizo Cristo... (12)
IV. El sentido de nuestra oracion.
Decimos "hagase tu voluntad asi en la tierra como en el cielo", no para que Dios haga lo que él quiere, sino para que nosotros podamos hacer lo que él quiere. Porque, ¿quién puede oponerse a que Dios haga lo que quiere? En cambio el diablo se opone en nosotros a que nuestros deseos y nuestros actos obedezcan en todo a Dios, y por esto rogamos y pedimos que se haga en nosotros la voluntad de Dios. El que esta voluntad se haga en nosotros, es obra de la misma voluntad de Dios, es decir, de su ayuda y proteccion, ya que nadie es fuerte por sus propias fuerzas, sino que nuestra seguridad nos viene de la benevolencia y misericordia de Dios... Los que queremos perdurar para siempre debemos hacer la voluntad de Dios, que es eterno (13).
Las maravillas del Bautismo (A Donato, 3-5)
Cuando yacia postrado en las tinieblas de la noche, cuando zozobraba en medio del mar borrascoso de este mundo y andaba vacilante en el camino del error sin saber qué seria de mi vida, desviado de la luz de la verdad, imaginaba que seria dificil y duro, en mi situacion, lo que me prometia la divina misericordia: que uno pudiera renacer y que -animado de una nueva vida por el bano del agua de salvacion- dejara lo que habia sido y cambiara el hombre viejo de espiritu y mente, aunque permaneciera en el mismo cuerpo humano. ¿Como es posible, me decia, tal transformacion? ¿Como es posible que de la noche a la manana, tan de repente, se despoje uno de lo que es congénito a la misma naturaleza, o se ha endurecido por habitos inveterados? Estas disposiciones son inquebrantables, estan arraigadas con raices muy hondas. ¿Cuando aprendera a ser sobrio quien se ha acostumbrado a espléndidas cenas y ricos banquetes? ¿Cuando se va a contentar con corriente y sencillo atuendo quien siempre destaco por el oro y la purpura de sus preciosos vestidos? Quien goza de dignidades y cargos no soporta verse privado de ellos y vivir en la oscuridad. Aquel que suele ir rodeado de una escolta de clientes, cortejado por una numerosa comitiva de aduladores, considera como un tormento el verse solo. Quienes se han apegado a los halagos de las pasiones es necesario que, como de costumbre, los arrastre la embriaguez, los hinche la soberbia, los exalte la ira, los despedace la codicia, los provoque la crueldad, los alucine la ambicion, los precipite la lujuria.
Esto me decia una y mil veces a mi mismo. Pues, como me hallaba retenido y enredado en tantos errores de mi vida anterior, de los que no creia poder desprenderme, yo mismo condescendia con mis vicios inveterados y, desesperando de enmendarme, fomentaba mis males como hechos naturales en mi. Pero después que quedaron borradas con el agua de regeneración las manchas de la vida pasada y se infundio la luz en mi espiritu transformado y purificado, después que me cambio en un hombre nuevo por un segundo nacimiento la infusión del Espiritu celestial, al instante se aclararon las dudas de modo maravilloso, se abrio lo que estaba cerrado, se disiparon las tinieblas, se volvio facil lo que antes me parecia dificil, se hizo posible lo que creia imposible. De modo que pude reconocer que provenia de la tierra mi anterior vida carnal sujeta a los pecados, y que era cosa de Dios lo que ahora estaba animado por el Espiritu Santo.
Tu mismo puedes comprender y reconocer conmigo qué nos ha quitado y qué nos ha traido esta muerte de los vicios y esta vida de las virtudes. Tu bien lo sabes, sin que yo lo pregone. Siempre es odiosa la propia alabanza; si bien no puede decirse en este caso que sea propia alabanza, sino gratitud, porque se atribuye a don de Dios y no a las fuerzas del hombre, de manera que el no pecar ahora es favor de la gracia, y el haber pecado antes fue efecto de la miseria humana. Don de Dios es todo lo que ahora podemos. De l vivimos, por El tenemos fuerzas, de l recibimos y sentimos aquel vigor por el cual, aun en esta vida, gustamos los preludios de la futura. Solamente debemos tener el temor de perder la inocencia, para que el Señor, que por su misericordia infundio la gracia en nuestras almas, permanezca complacido por nuestras buenas obras en nuestro espiritu, como en su morada, no sea que la seguridad concedida nos haga descuidados y se introduzca de nuevo el antiguo enemigo.
Por lo demas, si tu te asientas con pie firme en el camino de la inocencia, de la justicia, si unido tan solo a Dios con todas tus fuerzas y con toda tu alma, no eres mas que lo que has empezado a ser, cuanto mayor sea en ti el aumento de gracia, mayores fuerzas tendras. No hay medida alguna en las mercedes que recibimos de Dios, como suele haberla en los beneficios humanos. El Espiritu, que se derrama con abundancia, no se ve oprimido por limites, ni encerrado en espacio estrecho que lo frene. Fluye sin cesar, rebosa su abundancia, solamente tiene que abrirse nuestro corazon y estar sediento. Cuanta fe seamos capaces de presentar, tanta abundancia de gracia recogeremos.
Entonces ya podemos, mediante una castidad austera, un alma pura, unas palabras limpias, remediar a los dolientes, destruir la ponzona, purificar las almas de los enfermos devolviéndoles la salud, imponer la paz a los enemigos, la calma a los violentos, la mansedumbre a los iracundos. Ya podemos obligar a los espiritus inmundos y vagabundos -que se introdujeron en los hombres para atormentarlos- a que confiesen increpandolos con amenazas, forzarlos con duros azotes a que salgan, aumentarles el castigo si se resisten; si aullan, si gimen, sacudirles con latigos, abrasarlos con el fuego. Este combate se produce alli, pero no se ve. El mal esta oculto, aunque el castigo es manifiesto. Por eso, desde que empezamos a ser suyos, el Espiritu que hemos recibido obra con toda libertad. Pero, como no hemos cambiado de cuerpo ni de miembros, nuestros ojos carnales estan todavia oscurecidos con las nubes del siglo. ¡Qué gran dignidad tiene el alma! ¡Qué grande su poder! No solo ha quedado desprendida del pernicioso apego del mundo, hasta estar libre por su expiación y pureza de la peste esparcida por el enemigo, sino que ha adquirido mayor y mas poderosa pujanza de fuerzas, que se impone con imperio a todas las legiones del enemigo atacante.
Frutos de la paciencia
(El bien de la paciencia, 13-16, 19-20)
Se es cristiano por la fe y la esperanza; mas para lograr el fruto de ellas, se necesita la paciencia. En efecto, no vamos tras la gloria de aca, sino tras la futura, conforme a lo que nos avisa el Apostol Pablo cuando dice: hemos sido salvados por la esperanza. La esperanza que se ve, ya no es esperanza; si uno ya lo ve, ¿como va a esperar lo que esta viendo ? Mas, si esperamos lo que no vemos, nos sostenemos por la espera de ello (Rm 8,24-25)
La espera y la paciencia nos son necesarias para completar lo que hemos empezado a ser y para conseguir, por la bondad de Dios, lo que creemos y esperamos. En otro lugar, el mismo Apostol recomienda y ensena a los varones justos y limosneros, y que guardan sus tesoros en el cielo con el ciento por uno, que tengan paciencia, diciendo: no dejemos de hacer el bien, pues a su tiempo recogeremos la cosecha. Asi que, mientras tenemos tiempo, obremos el bien a todos, principalmente a los de nuestra fe (Ga 6 Ga 9-10). Avisa que nadie, por impaciencia, decaiga en el obrar bien; que nadie, solicitado o vencido por la tentacion, renuncie en medio de su gloriosa carrera y eche a perder el fruto de lo ganado, por dejar incompleto lo comenzado, como esta escrito: la justicia del justo no le librara en cualquier dia que se desviare (Ez 33,12); y en otro lugar: guarda lo que tienes, no vaya otro a recibir tu corona (Ap 3,11). Estas palabras exhortan a continuar con paciencia y tenacidad, para que el que se encuentra proximo a alcanzar la corona, la logre mediante la perseverancia.
Asi que la paciencia, hermanos amadisimos, no solo conserva el bien sino que repele el mal. Quien sigue el impulso del Espiritu Santo y se adhiere a lo divino y celestial, lucha ardorosamente embrazando el escudo de sus virtudes contra las fuerzas de la carne, que asaltan y rinden al alma. Echemos una mirada a algunos de los muchos vicios, para que lo dicho de pocos se entienda de los demas. El adulterio, el fraude, el homicidio son delitos mortales. Tenga la paciencia robustas y hondas raices en el corazon, y nunca se manchara con el adulterio el cuerpo consagrado como templo de Dios, ni un alma dedicada a la justicia se corrompera con el espiritu de fraude, ni jamas se teniran de sangre las manos que han llevado la Eucaristia.
La caridad es el lazo que une a los hermanos, el cimiento de la paz, la trabazon que da firmeza a la unidad; la que es superior a la esperanza y a la fe, la que sobrepuja a la limosna y al martirio; la que quedara con nosotros para siempre en el Cielo. Quitale, sin embargo, la paciencia, y quedara devastada; quitale el jugo del sufrimiento y resignacion, y perdera las raices y el vigor. Cuando el Apostol habla de la caridad, le junta el sufrimiento y la paciencia: la caridad, dice, es magnanima, es benigna, no es envidiosa, no se hincha, no se encoleriza, no piensa el mal; todo lo ama, todo lo cree, todo lo, espera, lo soporta todo (1Co 13,4-7). Con esto nos indica que la caridad puede permanecer, porque es capaz de sufrir todo. Y en otro pasaje exclama: sobrellevandonos con caridad, poniendo interés en conservar la union del espiritu con el vinculo de la paz (Ef 4, 2). Ensena que no puede conservarse ni la unidad ni la paz, si no se ayudan mutuamente los hermanos y mantienen el vinculo de la unidad con el auxilio de la paciencia.
¿Y qué decir de que no debes jurar, ni hablar mal, ni exigir lo que te han quitado; lo de ofrecer la otra mejilla después de recibir la bofetada; que debes perdonar a tu hermano que te ha ofendido no solo setenta veces siete, sino todas las ofensas; que debes amar a tus enemigos, que debes rogar por los adversarios y perseguidores? ¿Podrias acaso sobrellevar todos estos preceptos si no fuera por la fortaleza de la paciencia? Esto lo cumplio, segun sabemos, Esteban: siendo asesinado a pedradas por los judios, no pedia venganza para sus asesinos, sino perdon con estas palabras: Señor, no les imputes esto como pecado (Hech 7, 60). Tal convenia que fuese el primer martir de Cristo, para que-por ser el modelo de los martires venideros con su gloriosa muerte-no solo se hiciese el pregonero de la pasión del Señor, sino su imitador en la inmensa mansedumbre y paciencia.
¿Qué diré de la ira, de la discordia, de las enemistades, que no deben tener cabida en el cristiano? Haya paciencia en el corazon y estas pasiones no entraran en él, o, si intentaren forzar la entrada, enseguida seran rechazadas y se retiraran, de modo que continue el asiento de la paz en el corazon, donde tiene Dios sus delicias en habitar (...).
Y para que resplandezcan mejor, hermanos amadisimos, los beneficios de la paciencia, consideremos por contraposición los males que acarrea la impaciencia.
Asi como la paciencia es un don de Cristo, asi la impaciencia, por el contrario, es un don del diablo; y al modo como aquél en quien habita Cristo es paciente, lo mismo siempre es impaciente aquél cuya mente esta poseida por la maldad del demonio.
En resumen, tomemos las cosas por sus principios. El diablo no pudo sufrir con paciencia que el hombre fuese creado a imagen de Dios; por eso se perdio a si mismo primero, y luego perdio a los demas. Adan, impaciente por gustar el mortal bocado, contra la prohibición de Dios, se precipito en la muerte y no guardo la gracia recibida del Cielo con la ayuda de la paciencia. Cain, por no poder soportar la aceptación de los sacrificios y ofrendas, mato a su hermano. Esau bajo de su mayorazgo a segundon y perdio su primacia por su impaciencia en comer un plato de lentejas.
¿Por qué el pueblo judio, infiel e ingrato con los favores de Dios, se aparto del Señor, sino por la impaciencia? No pudiendo llevar con paciencia la tardanza de Moisés, que estaba hablando con Dios, oso pedir dioses sacrilegos, llamando guias de su peregrinación a una cabeza de toro y a un simulacro de arcilla, y nunca desistio de mostrar su impaciencia, puesto que no aguantaba nunca las amonestaciones y gobierno de Dios, llegando a matar a sus profetas y justos y hasta llevar a la cruz y al martirio al Señor.
La impaciencia también es la madre de los herejes; ella, a semejanza de los judios, los hace rebelarse contra la paz y caridad de Cristo y los lanza a funestos y rabiosos odios. Y para no ser prolijo: todo lo que la paciencia edifica con su conformidad en orden a la gloria, lo destruye la impaciencia por la ruina.
Por tanto, hermanos amadisimos, una vez vistas con atención las ventajas de la paciencia y las consecuencias de la impaciencia, debemos mantener en todo su vigor la paciencia, por la que estamos en Cristo y podemos llegar con Cristo a Dios.
Por ser tan rica y variada, la paciencia no se cine a estrechos limites ni se encierra en breves términos. Esta virtud se difunde por todas partes, y su exuberancia y profusión nacen de un solo manantial; pero al rebosar las venas del agua se difunde por multitud de canales de méritos y ninguna de nuestras acciones puede ser meritoria si no recibe de ella su estabilidad y perfeccion. La paciencia es la que nos recomienda y guarda para Dios; modera nuestra ira, frena la lengua, dirige nuestro pensar, conserva la paz, endereza la conducta, doblega la rebeldia de las pasiones, reprime el tono del orgullo, apaga el fuego de los enconos, contiene la prepotencia de los ricos, alivia la necesidad de los pobres, protege la santa virginidad de las doncellas, la trabajosa castidad de las viudas, la indivisible union de los casados.
La paciencia mantiene en la humildad a los que prosperan, hace fuertes en la adversidad y mansos frente a las injusticias y afrentas. Ensena a perdonar enseguida a quienes nos ofenden, y a rogar con ahinco e insistencia cuando hemos ofendido. Nos hace vencer las tentaciones, tolerar las persecuciones, consumar el martirio. Es la que fortifica solidamente los cimientos de nuestra fe, la que levanta en alto nuestra esperanza, la que encamina nuestras acciones por la senda de Cristo, para seguir los pasos de sus sufrimientos. La paciencia nos lleva a perseverar como hijos de Dios imitando la paciencia del Padre.
Sin miedo a la muerte
(Tratado sobre la peste, 15-26)
Es verdad que perecen en esta [epidemia de] peste muchos de los nuestros; esto quiere decir que muchos de los cristianos se libran de este mundo. Esta mortandad es una pestilencia para los judios, gentiles y enemigos de Cristo; mas para los servidores de Dios es salvadora partida para la eternidad. Por el hecho de que sin discriminación alguna de hombres mueran buenos y malos, no hay que creer que es igual la muerte de unos y de otros. Los justos son llevados al lugar del descanso, los malos son arrastrados al suplicio; a los fieles se les otorga en seguida la seguridad; a los infieles, sin tardar el castigo (...).
Cuantas veces me fue revelado, cuantas y mas claras veces se me ordeno por la bondad de Dios que clamase sin cesar, que predicara en publico que no debia llorarse por nuestras hermanos llamados por el Señor y libres de este mundo, sabiendo que no se pierden, sino que nos preceden; que, como viajeros, como navegantes, van delante de los que quedamos atras; que se puede echarlos de menos, pero no llorarlos y cubrirnos de luto, puesto que ellos ya se han vestido vestidos blancos; que no debe darse a los gentiles ocasión de que nos censuren con toda razon, de que viven con Dios y los lloremos como perdidos y aniquilados, y no demos pruebas con verdaderos sentimientos de lo que predicamos con las palabras. Somos prevaricadores de nuestra esperanza y fe si aparece como fingido y simulado lo que estamos afirmando. De nada sirve mostrar en la boca la virtud y desacreditar su verdad con la practica.
Por ultimo el Apostol Pablo reprueba y recrimina, reprende a los que se contristan desmesuradamente por la pérdida de los suyos. No queremos, dice, que os olvidéis, hermanos, a proposito de los que fallecen, que no debéis lamentaros como los demas que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murio y resucito, también Dios llevara con l a los que han muerto con Jesús (/1Ts/04/13-14). Dice que se entristecen en demasia de los suyos los que no tienen esperanza. Pero los que vivimos con esperanza y creemos en Dios y que Cristo padecio por nosotros y resucito, y confiamos en permanecer con Cristo y resucitar en l y por l, ¿por qué rehusamos salir de este mundo o lloramos y nos dolemos de los nuestros que parten, como ya perdidos, cuando el mismo Cristo y Señor y Dios nuestro nos avisa y dice: Yo soy la resurreccion; el que cree en mi, aunque muera, vivira; y todo el que vive y cree en mi no morira nunca? (/Jn/11/25-26). Si creemos en Cristo, tengamos fe en sus palabras y promesas de modo que, no habiendo de morir nunca, vayamos alegres y tranquilos a Cristo, con el cual hemos de triunfar y reinar siempre
Si morimos, cuando nos toque, entonces pasamos por la muerte a la inmortalidad, y no puede empezar la vida eterna hasta que no salgamos de ésta. No es ciertamente una salida, sino un paso y traslado a la eternidad, después de correr esta carrera temporal. ¿Quién hay que no vaya a lo mejor? ¿Quién no deseara transformarse y mudarse cuanto antes en la forma de Cristo y merecer el don del cielo, predicando el Apostol Pablo: nuestra vida, dice, esta en el cielo, de donde esperamos al Señor Jesucristo, que transformara nuestro vil cuerpo en un cuerpo resplandeciente como el suyo? (Fil 3, 20-21). Para que estemos con l y con l nos gocemos en las moradas eternas y en el reino del cielo, Cristo Señor promete que seremos tales cuando ruega al Padre por nosotros, diciendo: Padre, quiero que los que me entregaste estén conmigo donde estoy Yo y vean la gloria que me diste antes de crear al mundo (Jn 17,24). El que ha de llegar a la morada de Cristo, a la gloria del reino celestial, no debe derramar llanto y planir, sino mas bien regocijarse en esta partida y traslado, conforme a la promesa del Señor y a la fe en su cumplimiento (...).
Hemos de pensar, hermanos amadisimos, y reflexionar sobre lo mismo: que hemos renunciado al mundo y que vivimos aqui durante la vida como huéspedes y viajeros. Abracemos el dia que a cada uno senala su domicilio, que nos restituye a nuestro reino y paraiso, una vez escapados de este mundo y libres de sus lazos. ¿Quién, estando lejos, no se apresura a volver a su patria? ¿Quién, a punto de embarcarse para ir a los suyos, no desea vientos favorables para poder abrazarlos cuanto antes? Nosotros tenemos por patria el paraiso, por padres a los patriarcas; ¿por qué, pues, no nos apresuramos y volvemos para ver a nuestra patria para poder saludar a nuestros padres? Nos esperan alli muchas de nuestras personas queridas, nos echa de menos la numerosa turba de padres, hermanos, hijos, seguros de su salvacion, pero preocupados todavia por la nuestra. ¡Qué alegria tan grande para ellos y nosotros llegar a su presencia y abrazarlos, qué placer disfrutar alla del reino del cielo sin temor de morir y qué dicha tan soberana y perpetua con una vida sin fin! Alli el coro glorioso de los apostoles, alli el grupo de los profetas gozosos, alli la multitud de innumerables martires que estan coronados por los méritos de su lucha y sufrimientos, alli las virgenes que triunfaron de la concupiscencia de la carne con el vigor de la castidad, alli los galardonados por su misericordia, que hicieron obras buenas, socorriendo a los pobres con limosnas, que, por cumplir los preceptos del Señor, transfirieron su patrimonio terreno a los tesoros del cielo. Corramos, hermanos amadisimos, con insaciable anhelo tras éstos, para estar enseguida con ellos; deseemos llegar pronto a Cristo. Vea Dios estos pensamientos, y que Cristo contemple estos ardientes deseos de nuestro espiritu y fe; l otorgara mayores mercedes de su amor a los que tuvieren mayores deseos de l.
Notas
(11) Los fragmentos que siguen proceden de la carta 63, escrita contra algunos que llevaban hasta tal punto su abstinencia de vino que pretendian celebrar la eucaristia con agua sola. volver)
(12) Epist. 63. (volver)
(13) CIPRIANO, De dominica oratione, 14. (volver)
Llamado el Ciceron cristiano por su elegante manejo de la lengua latina, Lucio Cecilio Firmiano Lactancio nacio en el Norte de Africa, hacia el ano 250, de familia pagana. Recibio una educación esmerada y adquirio cierto renombre como maestro de Retorica, por lo que el emperador Diocleciano le llamo a Nicomedia, para ensenar en la escuela que habia fundado en la nueva capital del Imperio. Fue alli donde probablemente abrazo la fe cristiana. Durante la ultima gran persecucion, hacia el ano 303, se vio obligado a abandonar su catedra y a exilarse en Bitinia. Después del Edicto de Milan, Constantino le llamo a Tréveris para confiarle la educación de Crispo, su hijo mayor. Poco mas se sabe de la vida de Lactancio, que debio de morir en torno al ano 317.
Entre sus escritos destacan los siete libros sobre las Instituciones divinas, que constituye el primer intento de redactar en latin una suma de toda la fe cristiana. Su ensenanza se desarrolla preferentemente dentro del campo de la moral natural; es muy inferior en los aspectos estrictamente teologicos. También por esta razon, Lactancio no es contado en el numero de los Padres de la Iglesia, sino en el de los escritores eclesiasticos.
En los parrafos que se recogen, muestra-contra las fabulas paganas-que la sociedad humana tiene su origen en la voluntad de Dios, que ha creado al hombre a su imagen y semejanza; de ahi deriva el deber de la solidaridad entre los hombres.
Loarte
"¡Oh Señor!, no se ha engreido mi corazon, ni se han ensoberbecido mis ojos".
1. Este breve Salmo, que exige un tratamiento analitico mas que un tratamiento homilético. Nos ensena la lección de la humildad y la mansedumbre. Ahora, dado que hemos hablado muchas veces acerca de la humildad, no hay necesidad de repetir las mismas cosas aqui. Por supuesto que estamos obligados a tener en cuenta la gran necesidad que tenemos de que nuestra fe permanezca en humildad cuando escuchamos al Profeta que la entiende como equivalente al desempeno de los trabajos mas altos: ¡Oh Señor!, mi corazon no esta exaltado. Pues un corazon contrito es el mas noble sacrificio a los ojos de Dios. El corazon, por lo tanto, no debe inflarse por la prosperidad, sino que debe guardarse humildemente en los limites de la mansedumbre, mediante el temor de Dios.
2. "Ni se han ensoberbecido mis ojos". El sentido estricto del griego aqui transmite un significado diferente. Oude emetewrisqhsan oi ofqalmoi; esto es, que no han sido elevados de un objeto para mirar a otro. Pero los ojos deben elevarse en obediencia a las palabras del profeta: "Eleva tus ojos y mira quién ha desplegado todas estas cosas"[1]. Y el Señor dice en el Evangelio: "Eleva tus ojos, y mira los campos, que estan blancos hasta la cosecha"[2]. Los ojos estan, entonces, para ser elevados. No para poner su mirada en cualquier parte, sino para permanecer fijos de manera definitiva sobre todo aquello para lo que han sido elevados.
3. Y continua asi: "No he andado entre grandezas, ni en cosas maravillosas que me sobrepasan". Es muy peligroso andar entre cosas malas, y no quedarse entre las cosas maravillosas. Las obras de Dios son grandes; l, en Si mismo, es maravilloso en todo lo alto: ¿como puede entonces enorgullecerse el salmista como si fuera una obra buena no andar entre grandezas y maravillas? La adición de las palabras, "que me sobrepasan", nos muestra de que se esta hablando de caminar entre cosas distintas a las que los hombres comunmente consideran como grandes y maravillosas. Pues David, que fue profeta y rey, también fue humilde y despreciado e indigno de sentarse a la mesa de su padre; pero encontro el favor de Dios, fue ungido rey, e inspirado para profetizar. Su reino no lo hizo altivo, no lo motivaban malas intenciones: amo a quienes lo persiguieron, rindio honores a sus enemigos muertos, perdono a sus hijos incestuosos y asesinos. Fue despreciado en su soberania; como padre, fue herido; como profeta, fue afligido; y aun asi no reclamo venganza como podria hacerlo un profeta, ni infligio castigo como lo haria un padre, ni correspondio a los insultos como lo haria un soberano. De este modo no anduvo entre grandezas y maravillas que le sobrepasaban.
4. Veamos lo que sigue: "Si no humillaba mis pensamientos y en cambio he elevado mi alma". ¡Qué inconsecuencia de parte del Profeta! No eleva su corazon: pero si eleva su alma. No camina entre grandezas y maravillas que le sobrepasan; pero sus pensamientos no son bajos. Su inteligencia se exalta, pero su corazon se apoca. Es humilde en su proceder: pero no es humilde en su pensamiento. Su alma se eleva a las alturas porque su pensamiento aspira alcanzar el cielo. Pero su corazon, "del que proceden -segun el Evangelio- pensamientos perversos, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, insultos"[3], es humilde, apremiado bajo el suave yugo de la mansedumbre. Nosotros debemos definir el justo medio, entonces, entre la humildad y la exaltacion, para que podamos ser humildes de corazon pero elevados de alma y pensamiento.
Después continua: "Como el nino destetado en los brazos de su madre, asi recompensaras mi alma". Nos es dicho que cuando Isaac fue destetado, Abraham celebro una fiesta, porque ahora que era destetado, cruzaba el umbral de la ninez y pasaba mas alla del alimento de leche. El Apostol alimenta a todos los que son imperfectos en la fe, inclusive a ninos en las cosas de Dios, con la leche del conocimiento. De este modo dejar de necesitar leche marca el mayor avance posible. Abraham proclamo mediante una alegre fiesta que su hijo pasaba a la edad de comer carne, y el Apostol rehusa el pan a los de mentalidad carnal y a aquellos que son ninos en Cristo. Y asi, el Profeta pide a Dios que, ya que no ha ensoberbecido su corazon, ni ha caminado en medio de grandezas y maravillas que le sobrepasan; ya que no ha humillado sus pensamientos sino que ha elevado su alma, que premie a su alma recostandose como un nino destetado sobre su madre: es decir, que sea considerado digno de la recompensa del Pan perfecto, celestial y vivo, basado en que por razon de sus reconocidos trabajos ahora ya ha terminado la etapa de lactancia.
6. Pero él no pide este Pan vivo del cielo solo para si mismo. l alienta a toda la humanidad a expectar este Pan, proclamando: "Que Israel espere en el Señor, desde ahora y por siglos". l no pone limite temporal a nuestra esperanza, sino que nos invita a proyectarnos hasta el infinito en nuestra fiel expectacion. Nosotros debemos esperar por siempre, ganando la esperanza de la vida futura mediante la esperanza de nuestra vida presente, que la tenemos en Cristo Jesús nuestro Señor, que es bendito por los siglos de los siglos. Amén
[1] Is 11,26.
[2] Jn 55,35. 3 Mt 15,19.
San Hilario de Poitiers
(Comentario al Evangelio de San Mateo, 10, 1-5)
Al ver a las multitudes se lleno de compasion, porque estaban maltratadas y abatidas...(Mt 9,36).
Es necesario escudrinar el significado de las palabras no menos que el de los hechos, pues, como habiamos dicho, la clave para comprender el significado reside tanto en las palabras como en las obras. El Señor siente compasión de las multitudes maltratadas y abatidas, como ovejas dispersas sin pastor. Y dice que la mies es mucha, pero los obreros pocos, y que es preciso rogar al dueno de la mies para que envie muchos obreros a su mies (cfr. Mt 9,37-38). Y, llamando a los discipulos, les dio poder para arrojar a los espiritus inmundos y para curar toda enfermedad y dolencia (cfr. Mt 10,1). Aunque estos hechos se refieren al presente, es necesario considerar lo que significan para el futuro.
Ningun agresor habia asaltado a las multitudes y, sin embargo, estaban postradas sin que ninguna adversidad o desventura las hubiese golpeado. ¿Por qué siente compasion, viéndolas maltratadas y abatidas? Evidentemente, el Señor se apiada de una muchedumbre atormentada por la violencia del espiritu inmundo, que la tiene bajo su dominio, y enferma bajo el peso de la Ley, porque aun no tenia un pastor que le restituyese la protección del Espiritu Santo (cfr. 1P 1P 2,25). A pesar de que el fruto de este don era abundante, ninguno lo habia recogido. Su abundancia supera el numero de los que lo alcanzan, pues, aunque todos tomen cuanto quieran, permanece siempre sobreabundante para ser dispensado con generosidad. Y puesto que es necesario que muchos lo distribuyan, exhorta a rogar al dueno de la mies, para que mande muchos obreros a su mies, es decir, muchos segadores, para recoger el don del Espiritu Santo que habia preparado, un don que Dios distribuye por medio de la oración y de la suplica. Y para mostrar que esta mies y la multitud de los segadores debian propagarse a partir de los doce Apostoles, los llamo a Si y les dio el poder de arrojar los demonios y de curar toda enfermedad. Con este poder recibido como don, podian expulsar al fautor del mal y curar la enfermedad.
Conviene ahora recoger el significado de estos preceptos, considerandolos uno por uno. Los exhorta a mantenerse alejados de las sendas de los paganos (cfr. Mt 10,5), no porque no los haya enviado también a salvar a los paganos, sino para que se abstengan de las obras y del modo de vivir de la ignorancia pagana. Igualmente les prohibe entrar en la ciudad de los samaritanos (cfr. ). Pero ¿no ha curado l mismo a una samaritana? En realidad, les exhorta a no entrar en las asambleas de los herejes, pues la perversión no difiere en nada de la ignorancia. Los envia a las ovejas perdidas de la casa de Israel (cfr. Mt 10,6); y, sin embargo, ellas se han encarnizado contra l con lenguas de vibora y fauces de lobo. Como la Ley deberia recibir el Evangelio en primer lugar, Israel iba a tener menos disculpas por su crimen, en cuanto que habria experimentado una solicitud mayor en la exhortacion.
El poder de la virtud del Señor se transmite enteramente a los Apostoles. Los que habian sido formados en Adan a imagen y semejanza de Dios, reciben ahora de modo perfecto la imagen y la semejanza de Cristo (cfr. 1Co 15,49). Su poder no difiere en nada del poder del Señor, y los que antes habian sido hechos de la tierra, se convierten ahora en celestes (cfr. 1Co 15,48). Deben predicar que el Reino de los cielos esta proximo (cfr. Mt 10,7), es decir, que se recibe ahora la imagen y semejanza de Dios a través de la comunion en la verdad, que permite a todos los santos, designados con el nombre de los cielos, reinar con el Señor (cfr. 1Co 4,8). Deben curar enfermos, resucitar muertos, sanar leprosos, arrojar demonios (cfr. Mt 10,8). Todos los males causados en el cuerpo de Adan por instigación de Satanas, los debian a su vez sanar mediante la participación en el poder del Señor. Y para conseguir de modo completo, segun la profecia del Génesis (cfr. Gn 1,26), la semejanza con Dios, reciben la orden de dar gratuitamente lo que gratuitamente recibieron (cfr. Mt 10,8). Deben ofrecer de balde el servicio de un don que han recibido gratis.
Les prohibe guardar en la faja oro, plata, dinero; llevar alforja para el camino, coger dos tunicas, sandalias y un baston en la mano, porque el obrero tiene derecho a su salario (cfr. Mt 10,10). No hay nada de malo, pienso, en guardar un tesoro en la faja. ¿Qué significa la prohibición de poseer oro, plata o moneda de cobre en la propia faja? La faja es una prenda de servicio, y se cine para realizar un trabajo. Se nos exhorta, por tanto, a que no haya venalidad en nuestro servicio, a evitar que el premio de nuestro apostolado sea la posesión del oro, de la plata o del cobre.
Ni alforja para el camino (Mt 10,10). Es decir, hay que dejar a un lado la preocupación por los bienes presentes, ya que todo tesoro terreno es perjudicial, desde el momento en que nuestro corazon esta alli donde guardamos nuestro tesoro. Ni dos tunicas (Mt 10,10). En efecto, basta con que nos revistamos de Cristo una vez (cfr. Ga 3,27), sin revestirnos seguidamente de otro traje, como la herejia o la Ley mosaica, a causa de una perversión de nuestra inteligencia. Ni sandalias (cfr. Mt 10,10). ¿Tal vez los débiles pies de los hombres pueden soportar la desnudez? En realidad, donde debemos permanecer con pies desnudos es sobre la tierra santa, no cubierta por las espinas y los aguijones del pecado, como fue dicho a Moisés (cfr. Ex 3,5), y se nos exhorta a no tener otro calzado para entrar, que el recibido de Cristo. Ni baston en la mano (Mt 10,10), es decir, las leyes de un poder extranjero, pues tenemos el baston de la raiz de Jesé (cfr. Is 11,1). Todo poder, que no sea ése, no procede de Cristo.
Segun el discurso precedente, hemos sido convenientemente provistos de gracia, viatico, vestido, sandalias, poder, para recorrer hasta el final los caminos de la tierra. Trabajando en estas condiciones seremos dignos de nuestra paga (cfr. Mt 10,10). Es decir, gracias al cumplimiento de estas prescripciones, recibiremos la recompensa de la esperanza celestial.
Atanasio representa, en muchos aspectos, la consolidación de las principales lineas del pensamiento teologico, todavia fluctuante durante los siglos anteriores. Atanasio no fue tal vez un gran genio especulativo, que abriera nuevas perspectivas a la teologia: fue mas bien el hombre que en un momento critico crucial -el de la marea arriana- supo captar certeramente cuales eran las mas radicales exigencias de la revelación cristiana y, sobre todo, supo luchar con un denuedo increible para lograr que tales exigencias fuesen reconocidas y aceptadas en un encarecido ambiente en el que la confusión ideologica y las intrigas politicas parecian hacer imposible tal reconocimiento. Toda la teologia de Atanasio casi puede reducirse a un esfuerzo por defender la verdadera divinidad del Verbo, no menos que su verdadera función salvadora. Por lo menos ya desde Justino, el intento de explicar la revelación en términos del pensamiento helénico iba llevando a concepciones de tipo subordinacionista, en las que, aunque se queria mantener la naturaleza divina del Verbo, éste aparecia con un caracter mediador que tendia a hacer de él mas bien un ser intermediario en alguna manera subordinado o inferior al Dios supremo. Arrio representa el desarrollo extremo de esta linea de pensamiento cuando afirma claramente la inferioridad del Verbo como criatura, aunque se ponga su creación "antes de los tiempos". Atanasio defendera ardorosamente que la mediación reveladora y salvadora del Verbo no implica distinción sustancial con respecto al Padre, sino que el Verbo es de la misma esencia y sustancia del Padre y constituye con él una misma y unica divinidad, aunque como Verbo engendrado se distinga de él verdaderamente. Esta doctrina es defendida por Atanasio por fidelidad a la revelacion, sin que intente propiamente una explicación o justificación del como o el porqué del misterio trinitario. La teologia del Espiritu Santo, aunque todavia poco desarrollada de una manera explicita, es concebida por Atanasio de manera paralela a la teologia del Verbo. La tematica trinitaria lleva a Atanasio a ocuparse también de la soteriologia: en este punto, sin olvidar el aspecto de satisfacción vicaria, Atanasio desarrolla sobre todo una sateriologia de "asuncion", por la que la eficacia salvifica de la encarnación del Verbo esta primordialmente en el mismo hecho de que éste, al asumir la carne humana, la diviniza, liberandola asi de la sujeción al pecado, a la muerte y a la corrupcion. La vida de Atanasio es una verdadera odisea de sufrimientos en defensa de la fe trinitaria. Nacido en Alejandria en 295, aparece como diacono del obispo alejandrino en el concilio de Nicea, en 325. Poco después pasa a ocupar la sede de Alejandria, por muerte de su obispo, de la que habia de ser desterrado cinco veces, para volver otras tantas, segun soplaban los vientos del poder de sus enemigos arrianizantes o del favor y desfavor de los emperadores en los que aquellos buscaban apoyo. Murio lleno de gloria y en plena posesión de su sede el ano 373.
Josep Vives (LOS PADRES APOSTOLICOS) HERDER. BARCELONA 1981
Es la gran figura de la Iglesia en el siglo IV, junto con San Basilio el Grande, San Gregorio Nacianceno y San Gregorio de Nisa, en Oriente, San Hilario y San Ambrosio en Occidente. Por su incansable defensa del simbolo de fe promulgado en el Concilio de Nicea, se le denomina Padre de la ortodoxia y columna de la fe. Nacido en Alejandria de Egipto, en el ano 295, en esa ciudad recibio su formación filosofica y teologica. Fue ordenado diacono a los 24 anos, y acompano al obispo Alejandro, Patriarca de Alejandria, al Concilio de Nicea (ano 325) en calidad de secretario. En ese Concilio, el primero de los ecuménicos, la Iglesia condeno la herejia de Arrio, que negaba la consustancialidad del Padre y del Hijo, afirmando por el contrario que el Verbo -aunque superior a las criaturas- es inferior al Padre. A pesar de esta condena, los secuaces de Arrio, amparados muchas veces por la autoridad imperial, siguieron difundiendo sus doctrinas, sobre todo en Oriente. Es entonces cuando cobra enorme importancia San Atanasio, que -elegido para sustituir a Alejandro en la sede de Alejandria- es consagrado obispo en el ano 328. Desde ese momento, se convierte en el gran adalid del Credo de Nicea, el brillante escritor que expone teologicamente y defiende contra las diversas herejias- apoyado en el estudio de la Escritura y en la Tradicion- la fe verdadera en la Santisima Trinidad. Esta defensa le costo seis destierros, pero de todos ellos regreso invicto a Alejandria, donde el clero y el pueblo le acogian triunfalmente. Sus ultimos anos transcurrieron en paz. Fallecio en el 373, ocho anos antes de que el Concilio I de Constantinopla, segundo ecuménico, reafirmara solemnemente la fe de Nicea y diera término a la herejia arriana. La producción literaria de San Atanasio es amplisima. La mayor parte esta relacionada con la defensa de la divinidad del Verbo, proclamada en Nicea; es el caso de los escritos apologéticos y dogmaticos contra los paganos y contra los arrianos, asi como el libro La Encarnación del Verbo. También elaboro escritos exegéticos y ascéticos (es famosa su Vida de San Antonio, el primer eremita), varias cartas dogmaticas enviadas a diversos Obispos, y las Cartas Festales, dirigidas a sus fieles con ocasión de la fiesta de la Pascua. Una de ellas, la correspondiente al ano 367, es particularmente interesante porque contiene la primera lista completa de los 27 libros del Nuevo Testamento considerados como canonicos (es decir, inspirados por el Espiritu Santo).
Loarte
i San Atanasio de Alejandria
Trinidad
Existe, pues, una Trinidad santa y completa, de la que se afirma que es Dios, en el Padre, el Hijo y el Espiritu Santo. En ella no se encuentra ningun elemento extrano o externo; no se compone de uno que crea y de otro que es creado, sino que toda ella es creadora, consistente e indivisible por naturaleza, siendo su actividad unica. El Padre hace todas las cosas por el Verbo en el Espiritu Santo: de esta manera se salva la unidad de la santa Trinidad. Asi en la Iglesia se predica un solo Dios "que esta sobre todos, por todos y en todos" (cf. Ef 4, 6): "sobre todos", en cuanto Padre, principio y fuente; "por todos", por el Verbo; "en todos", en el Espiritu Santo. Es una verdadera Trinidad no solo de nombre y por pura ficción verbal, sino en verdad y realidad. Asi como el Padre es el que es, asi también su Verbo es el que es y Dios soberano. El Espiritu Santo no esta privado de existencia real, sino que existe con verdadera realidad... (1)10
Unidad y distinción entre el Padre y el Hijo.
"Yo en el Padre, y el Padre en mi" (Jn 14,10). El Hijo esta en el Padre, en cuanto podemos comprenderlo, porque todo el ser del Hijo es cosa propia de la naturaleza del Padre, como el resplandor lo es de la luz, y el arroyo de la fuente. Asi el que ve al Hijo ve lo que es propio del Padre, y entiende que el ser del Hijo, proviniendo del Padre, esta en el Padre. Asimismo el Padre esta en el Hijo, porque el Hijo es lo que es propio del Padre, a la manera como el sol esta en su resplandor, la mente esta en la palabra, y la fuente en el arroyo. De esta suerte, el que contempla al Hijo contempla lo que es propio de la naturaleza del Padre, y piensa que el Padre esta en el Hijo. Porque la forma y la divinidad del Padre es el ser del Hijo, y, por tanto, el Hijo esta en el Padre, y el Padre en el Hijo. Por esto con razon habiendo dicho primero "Yo y el Padre somos uno" (Jn 10,30), anadio: "Yo en el Padre y el Padre en mi" (Jn 14,10): asi manifesto la identidad de la divinidad y la unidad de su naturaleza.
Sin embargo, son uno pero no a la manera con que una cosa se divide luego en dos, que no son en realidad mas que una; ni tampoco como una cosa que tiene dos nombres, como si la misma realidad en un momento fuera Padre y en otro momento Hijo. Esto es lo que pensaba Sabelio, y fue condenado como hereje. Se trata de dos realidades, de suerte que el Padre es Padre, y no es Hijo; y el Hijo es Hijo, y no es Padre. Pero su naturaleza es una, pues el engendrado no es desemejante con respecto al que engendra, ya que es su imagen, y todo lo que es del Padre es del Hijo. Por esto el Hijo no es otro dios, pues no es pensado fuera (del Padre): de lo contrario, si la divinidad se concibiera fuera del Padre, habria sin duda muchos dioses. El Hijo es "otro" en cuanto es engendrado, pero es del mismo" en cuanto es Dios. El Hijo y el Padre son una sola cosa en cuanto que tienen una misma naturaleza propia y peculiar, por la identidad de la divinidad unica. También el resplandor es luz, y no es algo posterior al so!, ni una luz distinta, ni una participación de él, sino simplemente algo engendrado de él: ahora bien, una realidad asi engendrada es necesariamente una unica luz con el sol, y nadie dira que se trata de dos luces, aunque el sol y su resplandor sean dos realidades: una es la luz del sol, que brilla por todas partes en su propio resplandor. Asi también, la divinidad del Hijo es la del Padre, y por esto es indivisible de ella. Por esto Dios es uno, y no hay otro fuera de él. Y siendo los dos uno, y unica su divinidad, se dice del Hijo lo mismo que se dice del Padre, excepto el ser Padre(2).
El Verbo no fue hecho como medio para crear.
Verbo de Dios no fue hecho a causa de nosotros, sino mas bien nosotros fuimos hechos a causa de él, y en él fueron creadas todas las cosas (Col 1,16). No fue hecho a causa de nuestra debilidad -siendo él fuerte- por el Padre, que existia hasta entonces solo, a fin de servirse de él como de instrumento para crearnos. En manera alguna podria ser asi. Porque aunque Dios se hubiese complacido en no hacer creatura alguna, sin embargo el Verbo no por ello hubiera dejado de estar en Dios, y el Padre de estar en él. Con todo no era posible que las cosas creadas se hicieran sin el Verbo, y asi es obvio que se hicieran por él. Pues ya que el Hijo es el Verbo propio de la naturaleza sustancial de Dios, y procede de él y esta en él... era imposible que la creación se hiciera sin él. Es como la luz que ilumina con su resplandor todas las cosas, de suerte que nada puede iluminarse si no es por el resplandor. De la misma manera el Padre creo con su Verbo, como si fuera su mano, todas las cosas, y sin él nada hace. Como nos recuerda Moisés, dijo Dios: "Hagase la luz", "Congréguense las aguas" (Gén 1, 3 y 9)..., y hablo, no a la manera humana, como si hubiera alli un obrero para oir, el cual enterandose de la voluntad del que hablaba fuera a ejecutarla. Esto seria propio del orden creado, pero indigno de que se atribuya al Verbo. Porque el Verbo de Dios es activo y creador, siendo él mismo la voluntad del Padre. Por eso no dice la sagrada Escritura que hubiera quien oyera y contestara como y con qué propiedades queria que se hiciera lo que se tenia que hacer, sino que Dios dijo unicamente "Hagase", y al punto se anade "Y asi fue hecho". Lo que queria con su voluntad, al punto fue hecho y terminado por el Verbo... Basta el querer, y la cosa esta hecha. Asi la palabra "dijo" es para nosotros el indicador de la divina voluntad, mientras que la palabra "y asi fue hecho" indica la obra realizada por su Verbo y su sabiduria, en la cual se halla también incluida la voluntad del Padre... (3)
Unidad de naturaleza en el Padre y el Hijo.
Ya que él es el Verbo de Dios y su propia sabiduria, y, siendo su resplandor, esta siempre con el Padre, es imposible que si el Padre comunica gracia no se la comunique a su Hijo, puesto que el Hijo es en el Padre como el resplandor de la luz. Porque no por necesidad, sino como un Padre, en virtud de su propia sabiduria fundo Dios la tierra e hizo todas las cosas por medio del Verbo que de él procede, y establece por el Hijo el santo lavatorio del bautismo. Porque donde esta el Padre esta el Hijo, de la misma manera que donde esta la luz alli esta su resplandor. Y asi como lo que obra el Padre lo realiza por el Hijo. y el mismo Señor dice: "Lo que veo obrar al Padre lo hago también yo", asi también cuando se confiere el bautismo, a aquel a quien bautiza el Padre lo bautiza también el Hijo, y el que es bautizado por el Hijo es perfeccionado en el Espiritu Santo. Ademas, asi como cuando alumbra el sol se puede decir también que es su resplandor el que ilumina, ya que la luz es unica y no puede dividirse ni partirse, asi también, donde esta o se nombra al Padre alli esta también indudablemente el Hijo; y puesto que en el bautismo se nombra al Padre, hay que nombrar igualmente con él al Hijo(4).
La eterna generación del Hijo.
Es exacto decir que el Hijo es vastago eterno del Padre. Porque la naturaleza del Padre no fue en momento alguno imperfecta, de suerte que pudiera sobrevenirle luego lo que es propio de ella. El Hijo no fue engendrado como se engendra un hombre de otro hombre, de forma que la existencia del padre es anterior a la del hijo. El hijo es vastago de Dios, y siendo Hijo del Dios que existe eternamente, él mismo es eterno. Es propio del hombre, a causa de la imperfección de su naturaleza, engendrar en el tiempo: pero Dios engendra eternamente, porque su naturaleza es perfecta desde siempre... Lo que es engendrado del Padre es su Verbo, su sabiduria y su resplandor, y hay que decir que los que afirman que habia un tiempo en que no existia el Hijo son como ladrones que roban a Dios su propio Verbo, y se declaran contrarios a él diciendo que durante un tiempo no tuvo ni Verbo ni sabiduria, y que la luz hubo tiempo en que no tuvo resplandor, y la fuente hubo tiempo en que era estéril y seca. En realidad simulan evitar la palabra "tiempo" a causa de los que se lo reprochan, y dicen que el Verbo existia "antes de los tiempos". Sin embargo, determinan un cierto "periodo" en el cual imaginan que el Verbo no existia, con lo cual introducen igualmente la noción de tiempo: y asi, al admitir un Dios sin Logos o Verbo, muestran su extraordinaria impiedad(5).
La eternidad del Padre implica la filiación eterna.
Dios existe desde la eternidad: y si el Padre existe desde la eternidad, también existe desde la eternidad lo que es su resplandor, es decir, su Verbo. Ademas, Dios, "el que es", tiene de si mismo el que es su Verbo: el Verbo no es algo que antes no existia y luego vino a la existencia, ni hubo un tiempo en que el Padre estuviera sin Logos (alogos). La audacia dirigida contra el Hijo llega a tocar con su blasfemia al mismo Padre, ya que lo concibe sin Sabiduria, sin Logos, sin Hijo... Es como si uno, viendo el sol, preguntara acerca de su resplandor: ¿Lo que existe primero hace lo que no existe o lo que ya existe? El que pensara asi seria tenido por insensato, pues seria locura pensar que lo que procede totalmente de la luz es algo extrinseco a ella, y pregunta cuando, donde y como fue dicho. Lo mismo ocurre con el que pregunta tales cosas acerca del Hijo y del Padre. Al hacer tales preguntas muestra una locura todavia mayor, pues supone que el Logos del Padre es algo externo a él, e imagina como en sombras que lo que es generación de la naturaleza divina es una cosa creada, afirmando que "no existia antes de ser engendrado". Oigan, pues, la respuesta a su pregunta: El Padre, que existe (eternamente), hizo al Hijo con la misma existencia... Mas, decidnos vosotros, los arrianos...: ¿El que es, tuvo necesidad del que no era para crear todas las cosas, o necesito de él cuando ya era? Porque esta en vuestros dichos que el Padre se hizo para si al Hijo de la nada, como instrumento para crear con él todas las cosas. Ahora bien, ¿quien es superior, el que tiene necesidad de algo o el que viene a colmar esta necesidad? ¿O es que ambos satisfacen mutuamente sus respectivas necesidades? Si decis esto, mostrais la debilidad de aquel que hubo de buscarse un instrumento por no poder por si mismo hacer todas las cosas... Este es el colmo de la impiedad... (6).
Los errores de Arrio.
Las lindezas aborrecibles y llenas de impiedad que resuenan en la Talia, de Arrio, son de este jaez: Dios no fue Padre desde siempre, sino que hubo un tiempo en que Dios estaba solo y todavia no era Padre; mas adelante llego a ser Padre. El Hijo no existia desde siempre, pues todas las cosas han sido hechas de la nada, y todo ha sido creado y hecho: el mismo Verbo de Dios ha sido hecho de la nada y habia un tiempo en que no existia. No existia antes de que fuera hecho, y él mismo tuvo comienzo en su creacion. Porque, segun Arrio, solo existia Dios, y no existian todavia ni el Verbo ni la Sabiduria. Luego, cuando quiso crearnos a nosotros, hizo entonces a alguien a quien llamo Verbo, Sabiduria e Hijo, a fin de crearnos a nosotros por medio de él. Y dice que existen dos sabidurias: una la cualidad propia de Dios, y la otra el Hijo, que fue hecha por aquella sabiduria, y que solo en cuanto que participa de ella se llama Sabiduria y Verbo. Segun él, la Sabiduria existe por la sabiduria, por voluntad del Dios sabio. Asimismo dice que en Dios se da otro Logos fuera del Hijo, y que por participar de él el Hijo se llama él mismo Verbo e Hijo por gracia. Es opción particular de esta herejia, manifestada en otros de sus escritos, que existen muchas virtudes, de las cuales una es por naturaleza propia de Dios y eterna; pero Cristo no es la verdadera virtud de Dios, sino que él es también una de las llamadas virtudes -entre las que se cuentan la langosta y la oruga-, aunque no es una simple virtud, sino que se la llama grande. Pero hay otras muchas semejantes al Hijo, y David se refirio a ellas en el salmo llamandole "Señor de las virtudes" (Sal 23, 10). El mismo Verbo es por naturaleza, como todas las cosas, mudable, y por su propia voluntad permanece bueno mientras quiere: pero cuando quiere, puede mudar su eleccion. lo mismo que nosotros, pues es de naturaleza mudable. Precisamente por eso, segun Arrio, previendo Dios que iba a permanecer en el bien, le dio de antemano aquella gloria que luego habia de conseguir siendo hombre por su virtud. De esta suerte Dios hizo al Verbo en un momento dado tal como correspondia a sus obras, que Dios habia previsto de antemano. Asimismo se atrevio a decir que el Verbo no es Dios verdadero, pues aunque se le llame Dios, no lo es en sentido propio, sino por participacion, como todos los demas... Todas las cosas son extranas y desemejantes a Dios por naturaleza, y asi también el Verbo es extrano y desemejante en todo con respecto a la esencia y a las propiedades del Padre, pues pertenece a las cosas engendradas, siendo una de ellas... (7).
En qué sentido es exaltado el Verbo, y nosotros con él.
El Apostol escribe a los filipenses: "Sentid entre vosotros lo mismo que Jesucristo, el cual siendo Dios por su propia condicion... y toda lengua proclame que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre" (Flp 2, 5-11). ¿Qué podia decirse mas claro y mas explicito? Cristo no paso de ser menos a ser mas, sino al contrario, siendo Dios, tomo la forma de esclavo, y al tomarla no mejoro su condicion, sino que se abajo. ¿Donde se encuentra aqui la supuesta recompensa de su virtud? ¿Qué progreso o qué elevación hay en este abajarse? Si siendo Dios se hizo hombre, y si al bajar de la altura se dice que es exaltado, ¿adonde sera exaltado siendo ya Dios? Siendo Dios el Altisimo, es evidente que su Verbo es también necesariamente altisimo. ¿Qué mayor exaltación pudo recibir el que ya esta en el Padre y es en todo semejante al Padre? No tiene necesidad de ningun incremento, ni es tal como lo imaginan los arrianos. Esta escrito que el Verbo tuvo antes que abajarse para poder ser exaltado. ¿Qué necesidad tenia de abajarse para conseguir asi lo que ya tenia antes? ¿Qué don tenia que recibir el que es dador de todo don?... Esto no es enigma, sino misterio de Dios: "En el principio existia el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios" (Jn 1,1). Pero luego, este Verbo se hizo carne por nuestra causa. Y cuando alli se dice "fue exaltado", se indica no una exaltación de la naturaleza del Verbo, puesto que ésta era y es eternamente idéntica con Dios, sino una exaltación de la humanidad. Estas palabras se refieren al Verbo ya hecho carne, y con ello esta claro que ambas expresiones "se humillo" y "fue exaltado" se refieren al Verbo humanado. En el aspecto bajo el que fue humillado, en el mismo podra ser exaltado, Y si esta escrito que "se humillo" con referencia a la encarnacion, es evidente que "fue exaltado" también con referencia a la misma. Como hombre tenia necesidad de esta exaltacion, a causa de la bajeza de la carne y de la muerte. Siendo imagen del Padre y su Verbo inmortal, tomo la forma de esclavo, y como hombre soporto en su propia carne la muerte, para ofrecerse asi a si mismo como ofrenda al Padre en favor nuestro. Y asi también, como hombre, esta escrito que fue exaltado por nosotros en Cristo, asi también todos nosotros en Cristo somos exaltados, y resucitados de entre los muertos y elevados a los cielos "en los que penetro Jesús como precursor nuestro" (He 6,20)(8).
Nuestras relaciones con Dios, el Hijo y el Espiritu.
¿Como podemos nosotros estar en Dios, y Dios en nosotros? ¿Como nosotros formamos una cosa con él? ¿Como se distingue el Hijo en cuanto a su naturaleza de nosotros?... Escribe, pues, Juan lo siguiente: "En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espiritu" (1Jn 4,13). Asi pues, por el don del Espiritu que se nos ha dado estamos nosotros en él y él en nosotros. Puesto que el Espiritu es de Dios, cuando él viene a nosotros con razon pensamos que al poseer el Espiritu estamos en Dios. Asi esta Dios en nosotros: no a la manera como el Hijo esta en el Padre estamos también nosotros en el Padre, porque el Hijo no participa del Espiritu ni esta en el Padre, por medio del Espiritu; ni recibe tampoco el Espiritu: al contrario, mas bien lo distribuye a todos. Ni tampoco el Espiritu junta al Verbo con el Padre, sino que al contrario, el Espiritu es receptivo con respecto al Verbo. El Hijo esta en el Padre como su propio Verbo y como su propio resplandor: nosotros, en cambio, si no fuera por el Espiritu, somos extranos y estamos alejados de Dios, mientras que por la participación del Espiritu nos religamos a la divinidad. Asi pues, el que nosotros estemos en el Padre no es cosa nuestra, sino del Espiritu que esta en nosotros y permanece en nosotros todo el tiempo en que por la confesión (de fe) lo guardamos en nosotros, como dice también Juan: Si uno "confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios" (1Jn 4,15). ¿En qué, pues, nos asemejamos o nos igualamos al Hijo?... Una es la manera como el Hijo esta en el Padre, y otra la manera como nosotros estamos en el Padre. Nosotros no seremos jamas como el Hijo, ni el Verbo sera como nosotros, a no ser que se atrevan a decir... que el Hijo esta en el Padre por participación del Espiritu y por merecimiento de sus obras, cosa cuyo solo pensamiento muestra impiedad extrema. Como hemos dicho, es el Verbo el que se comunica al Espiritu, y todo lo que el Espiritu tiene, lo tiene del Verbo... (9).
Notas
(1) ATANASIO, Ad Serapionem, I, 28. (volver)
(2) ATANASIO, Orationes contra Ar. III, 3-4. (volver)
(3) Ibid. II, 31. (volver)
(4) Ibid. II, 41-45. (volver)
(5) Ibid, I, 14.(volver)
(6) Ibid. I, 25-26. (volver)
(7) Ibid. I, 5-6. (volver)
(8) Ibid. I, 41. (volver)
(9) Ibid. III, 24. (volver)
i San Atanasio de Alejandria
El Verbo "se hizo hombre", no "vino a un hombre".
(El Verbo) se hizo hombre, no vino a un hombre. Esto es preciso saberlo, no sea que los herejes se agarren a esto y enganen a algunos, llegando a creer que asi como en los tiempos antiguos el Verbo venia a los diversos santos, asi también ahora ha puesto su morada en un hombre y lo ha santificado, apareciéndose como en el caso de aquellos. Si asi fuera, es decir si solo se manifestara en un puro hombre, no habria nada paradojico para que los que le veian se extranaran y dijeran: "¿De donde es éste?" (Mc 4,41) y: "Porque, siendo hombre, te haces Dios" (Jn 10,33). Porque ya estaban acostumbrados a oir: El Verbo de Dios vino a tal o cual profeta. Pero ahora, el Verbo de Dios, por el que hizo todas las cosas, consintio en hacerse Hijo del hombre, y se humillo, tomando forma de esclavo. Por esto la cruz de Cristo es escandalo para los judios, mientras que para nosotros Cristo es la fuerza de Dios y la sabiduria de Dios. Porque, como dijo Juan: "El Verbo se hizo carne..." (Jn 1,14), y la Escritura acostumbra a llamar "carne" al "hombre" ...Antiguamente el Verbo venia a los diversos santos, y santificaba a los que le recibian como convenia. Sin embargo, no se decia al nacer aquellos que el Verbo se hiciera hombre, ni que padeciera cuando ellos padecieron. Pero cuando al fin de los tiempos vino de manera singular, nacido de Maria, para la destrucción del pecado... entonces se dice que tomando carne se hizo hombre, y que en su carne padecio por nosotros (1P 1P 4,1). Asi se manifestaba, de suerte que todos lo creyésemos, que el que era Dios desde toda la eternidad y santificaba a aquellos a quienes visitaba, ordenando segun la voluntad del Padre todas las cosas, mas adelante se hizo hombre por nosotros; y, como dice el Apostol, hizo que la divinidad habitase en la carne de manera corporal (Col 2,9); lo cual equivale a decir que, siendo Dios, tuvo un cuerpo propio que utilizaba como instrumento suyo, haciéndose asi hombre por nosotros. Por esto se dice de él lo que es propio de la carne, puesto que existia en ella, como, por ejemplo, que padecia hambre, sed, dolor, cansancio, etc., que son afecciones de la carne. Por otra parte, las obras propias del Verbo, como el resucitar a los muertos, dar vista a los ciegos, curar a la hemorroisa, las hacia él mismo por medio de su propio cuerpo. El Verbo soportaba las debilidades de la.carne como propias, puesto que suya era la carne; la carne, en cambio, cooperaba a las obras de la divinidad, pues se hacian en la carne... De esta suerte, cuando padecia la carne, no estaba el Verbo fuera de ella, y por eso se dice que el Verbo padecia. Y cuando hacia las obras del Padre a la manera de Dios, no estaba la carne ausente, sino que el Señor hacia aquellas cosas asimismo en su propio cuerpo. Y por esto, hecho hombre, decia: "Si no hago las obras de mi Padre, no me creais, pero si las hago, aunque no me creais a mi, creed a mis obras y reconoced que el Padre esta en mi y yo en el Padre" (Jn 10,37-8). Cuando fue necesario curar de su fiebre a la suegra de Pedro, extendio la mano como hombre, pero curo la dolencia como Dios. De manera semejante, cuando curo al ciego de nacimiento, echo la saliva humana de su carne, pero en cuanto Dios le abrio los ojos con el lodo... Asi hacia l las cosas, mostrando con ello que tenia un cuerpo, no aparente, sino real. Convenia que el Señor, al revestirse de carne humana, se revistiese con ella tan totalmente que tomase todas las afecciones que le eran propias, de suerte que asi como decimos que tenia su propio cuerpo, asi también se pudiera decir que eran suyas propias las afecciones de su cuerpo, aunque no las alcanzase su divinidad. Si el cuerpo hubiese sido de otro, sus afecciones serien también de aquel otro. Pero si la carne era del Verbo, pues "el Verbo se hizo carne" (Jn 1,14), necesariamente hay que atribuirle también las afecciones de la carne, pues suya es la carne. Y al mismo a quien se le atribuyen los padecimientos-como el ser condenado, azotado, tener sed, ser crucificado y morir-, a él se atribuye también la restauración y la gracia. Por esto se afirma de una manera logica y coherente que tales sufrimientos son del Señor y no de otro, para que también la gracia sea de él, y no nos convirtamos en adoradores de otro, sino del verdadero Dios. No invocamos a creatura alguna, ni a hombre comun alguno, sino al hijo verdadero y natural de Dios hecho hambre, el cual no por ello es menos Señor, Dios y Salvador(10).
La union de la humanidad y la divinidad en Cristo.
Nosotros no adoramos a una criatura. Lejos de nosotros tal pensamiento, que es un error mas bien propio de paganos y de arrianos. Lo que nosotros adoramos es el Señor de la creación hecho hombre, el Verbo de Dios. Porque aunque en si misma la carne sea una parte de la creacion, se ha convertido en el cuerpo de Dios. Nosotros no separamos el cuerpo como tal del Verbo, adorandolo por separado, ni tampoco al adorar al Verbo lo separamos de la carne, sino que sabiendo que "el Verbo se hizo carne", le reconocemos como Dios aun cuando esta en la carne(11).
El Verbo, al tomar nuestra carne, se constituye en pontifice de nuestra fe.
"Hermanos santos, participes de una vocación celestial, considerad el apostol y pontifice de vuestra religion, Jesús, que fue fiel al que le habia hecho" (He 3,1-2). ¿Cuando fue enviado como apostol, sino es cuando se vistio de nuestra carne? ¿Cuando fue constituido pontifico de nuestra religion, si no es cuando habiéndose ofrecido por nosotros resucito de entre los muertos en su cuerpo, y ahora a los que se le acercan con la fe los lleva y los presenta al Padre, redimiéndolos a todos y haciendo propiciación por todos delante de Dios? No se referia el Apostol a la naturaleza del Verbo ni a su nacimiento del Padre por naturaleza cuando decia "que fue fiel al que le habia hecho". De ninguna manera. El Verbo es el que hace, no el que es hecho. Se referia a su venida entre los hombres y al pontificado que fue entonces creado. Esto se puede ver claramente a partir de la historia de Aaron en la ley. Aaron no habia nacido pontifice, sino simple hombre. Con el tiempo, cuando quiso Dios, se hizo pontifice... poniéndose sobre sus vestidos comunes el ephod, el pectoral y la tunica, que las mujeres habian elaborado por mandato de Dios. Con estos ornamentos entraba en el lugar sagrado y ofrecia el sacrificio en favor del pueblo... De la misma manera, el Señor "en el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios" (Jn 1,1). Pero cuando quiso el Padre que se ofreciera rescate por todos y que se hiciera gracia a todos, entonces, de la misma manera que Aaron tomo la tunica, tomo el Verbo la carne de la tierra, y tuvo a Maria como madre a la manera de tierra virgen, a fin de que como pontifice se ofreciera a si mismo al Padre, purificandonos a todos con su sangre de nuestros pecados y resucitandonos de entre los muertos. Lo antiguo era una sombra de esto. De lo que hizo el Salvador en su venida, Aaron habia ya trazado una sombra en la ley. Y asi como Aaron permanecio el mismo y no cambio cuando se puso los vestidos sacerdotales... asi también el Señor... no cambio al tomar carne, sino que siguio siendo el mismo, aunque oculto bajo la carne. Cuando se dice, pues. que "fue hecho", no hay que entenderlo del Verbo en cuanto tal... El Verbo es.creador, pero luego es hecho pontifice al revestirse de un cuerpo hecho y creado, que pudiera ofrecer por nosotros: en este sentido se dice que "fue hecho"... (12)22
El designio de Dios creador sobre el hombre.
...Dice el utilisimo libro del Pastor (de Hermas): "Ante todo has de creer que uno es Dios, el que creo y dispuso todas las cosas, y las hizo del no ser para que fueran" (Mand. 1). Dios es bueno: mejor dicho, es la misma fuente de la bondad. Ahora bien, siendo bueno, no puede escatimar nada a nadie. Por esto no escatimo la existencia de nada, sino que a todas las cosas las hizo de la nada por medio de su propia Palabra, nuestro Señor Jesucristo. Y entre todas ellas tuvo en primer lugar particular benevolencia para con el linaje humano, y viendo que segun su propia condición natural los hombres no podian permanecer indefinidamente, les dio además un don particular: no los creo simplemente como a los demas animales irracionales de la tierra, sino que los hizo segun su propia imagen, haciéndoles participar de la fuerza de su propia Palabra (Logos); y asi, una vez hechos participes de la Palabra (logikoi), podian tener una existencia duradera y feliz, viviendo la vida verdadera y real de los santos en el paraiso.
Pero Dios sabia también que el hombre tenia una voluntad de elección en un sentido o en otro, y tuvo providencia de que se asegurara el don que les habia dado poniéndoles bajo determinadas condiciones en determinado lugar. Efectivamente, los introdujo en su propio paraiso, y les puso la condición de que si guardaban el don que tenian y permanecian buenos tendrian aquella vida propia del paraiso, sin penas, dolores ni cuidados, y además la promesa de la inmortalidad en el cielo. Por el contrario, si transgredia la condición y se pervertian haciéndose malvados, conocerian que por naturaleza estaban sujetos a la corrupción de la muerte, y ya no podrian vivir en el paraiso, sino que expulsados de él acabarian muriendo y permanecerian en la muerte y en la corrupcion... (13).
"He aqui que he sido concebido en la iniquidad, y mi madre me concibio entre pecados" (Sal 50, 7). El primer plan de Dios no era que nosotros viniéramos a la existencia a través del matrimonio y de la corrupcion. Fue la transgresión del precepto lo que introdujo el matrimonio, a causa de la iniquidad de Adan, es decir, de su repudio de la ley que Dios le habia dado. Asi pues, los que nacen de Adan son concebidos en la iniquidad e incurren en la condena del primer padre. La expresion: "Mi madre me concibio entre pecados" significa que Eva, madre de todos nosotros, fue la primera que concibio al pecado estando como llena de placer. Por eso nosotros, cayendo en la misma condena de nuestra madre, decimos que somos concebidos entre pecados. Asi se muestra como la naturaleza humana desde un principio, a causa de la transgresión de Eva, cayo bajo el pecado, y el nacimiento tiene lugar bajo una maldicion. La explicación se remonta hasta los comienzos, a fin de que quede patente la grandeza del don de Dios... (14).
El Verbo, haciéndose hombre, diviniza a la humanidad.
"Le dio un nombre que esta sobre todo nombre" (Flp 2, 9). Esto no esta escrito con referencia al Verbo en cuanto tal, pues aun antes de que se hiciera hombre, el Verbo era adorado de los angeles y de toda la creación a causa de lo que tenia corno herencia del Padre. En cambio si esta escrito por nosotros y en favor nuestro: Cristo, de la misma manera que en cuanto hombre murio por nosotros, asi también fue exaltado. De esta suerte esta escrito que recibe en cuanto hombre lo que tiene desde la eternidad en cuanto Dios, a fin de que nos alcance a nosotros este don que le es otorgado. Porque el Verbo no sufrio disminución alguna al tomar carne, de suerte que tuviera que buscar como adquirir algun don sino que al contrario, divinizo la naturaleza en la cual se sumergia, haciendo con ello un mayor regalo al género humano. Y de la misma manera que en cuanto Verbo y en cuanto que existia en la forma de Dios era adorado desde siempre, asi también, al hacerse hombre permaneciendo el mismo y llamandose Jesús, no tiene en menor medida a toda la creación debajo de sus pies. A este nombre se doblan para él todas las rodillas y confiesan que el hecho de que el Verbo se haya hecho carne y esté sometido a la muerte de la carne no implica nada indigno de su divinidad, sino que todo es para gloria del Padre. Porque gloria del Padre es que pueda ser recobrado el hombre que él habia hecho y habia perdido, y que el que estaba muerto resucite y se convierta en templo de Dios. Las mismas potestades de los cielos, los angeles y los arcangeles, que le rendian adoración desde siempre, le adoran ahora en el nombre de Jesús, el Señor: y esto es para nosotros una gracia y una exaltacion, porque el Hijo de Dios es ahora adorado en cuanto que se ha hecho hombre, y las potestades de los cielos no se extranan de que todos nosotros penetremos en lo que es su region propia, viendo que tenemos un cuerpo semejante al de aquél. Esto no hubiera sucedido si aquel que existia en forma de Dios no hubiera tomado la forma de esclavo y se hubiera humillado hasta permitir que la muerte se apoderara de su cuerpo. He aqui como lo que humanamente era tenido como una locura de Dios en la cruz, se convirtio en realidad en una cosa mas gloriosa para todos: porque en esto esta nuestra resurreccion... (15).
La redención del hombre.
Nuestra culpa fue la causa de que bajara el Verbo y nuestra transgresión daba voces llamando a su bondad, hasta que logro hacerlo venir a nosotros y que el Señor se manifestara entre los hombres.
Nosotros fuimos la ocasión de su encarnación y por nuestra salvación amo a los hombres hasta tal punto que nacio y se manifesto en un cuerpo humano.
Asi pues, de esta forma hizo Dios al hombre y quiso que perseverara en la inmortalidad. Pero los hombres, despreciando y apartandose de la contemplación de Dios, discurrieron y planearon para si mismo el mal... y recibieron la condenación de muerte con que habian sido amenazados de antemano. En adelante ya no tenian una existencia duradera tal como habian sido hechos, sino que, de acuerdo con lo que habian planeado, quedaron sujetos a corrupcion, y la muerte reinaba y tenia poder sobre ellos. Porque la transgresión del precepto los volvio a colocar en su situación natural, de suerte que asi como fueron hechos del no ser, de la misma manera quedaran sujetos a la corrupción y al no ser con el decurso del tiempo.
Porque, si su naturaleza originaria era el no ser y fueron llamados al ser por la presencia y la benignidad del Verbo, se sigue que asi que los hombres perdieron el conocimiento de Dios y se volvieron hacia el no ser-porque el mal es el no ser, y el bien es el ser que procede del ser de Dios-, perdieron la capacidad de ser para siempre, es decir, que se disuelven en la muerte y la corrupción permaneciendo en ellas. Porque, por naturaleza, el hombre es mortal, ya que ha sido hecho del no ser. Mas a causa de su semejanza con "el que es", que el hombre podia conservar mediante la contemplación de él, quedaba desvirtuada su tendencia natural a la corrupción y permanecia incorruptible, como dice la Sabiduria: "La observancia de la ley es vigor de incorrupcion" (Sab 6, 18). Y puesto que era incorruptible, podia vivir en adelante a la manera de Dios, como lo insinua en cierto lugar la Escritura: "Yo dije: sois dioses, y todos sois hijos del Altisimo. Pero vosotros, todos moris como hombres, y caéis como un jefe cualquiera" (Sal 81, 6-7).
Porque Dios no solo nos hizo de la nada, sino que con el don de su Palabra nos dio el poder vivir como Dios. Pero los hombres se apartaron de las cosas eternas, y por insinuación del diablo se volvieron hacia las cosas corruptibles: y asi, por su culpa le vino la corrupción de la muerte, pues, como dijimos, por naturaleza eran corruptibles, y solo por la participación del Verbo podian escapar a su condición natural, si permanecian en el bien. Porque, en efecto, la corrupción no podia acercarse a los hombres a causa de que tenian con ellos al Verbo, como dice la Sabiduria: "Dios creo al hombre para la incorrupción y para ser imagen de su propia eternidad: pero por la envidia del diablo entro la muerte en el mundo" (Sab 2, 23-24). Entonces fue cuando los hombres empezaron a morir, y desde entonces la corrupción los domino y tuvo un poder contra todo el linaje humano superior al que le correspondia por naturaleza, puesto que por la transgresión del precepto tenia en favor suyo la amenaza de Dios al hombre. Mas aun, en sus pecados los hombres no se mantuvieron dentro de limites determinados, sino que avanzando poco a poco llegaron a rebasar toda medida. Primero descubrieron el mal y se atrajeron sobre si la muerte y la corrupcion. Luego se entregaron a la injusticia y sobrepasaron toda iniquidad, y no pararon en una especie de mal, sino que discurrieron nuevas maneras de perpetrar toda suerte de nuevos males, de suerte que se hicieron insaciables en sus pecados. Por todas partes habia adulterios, y robos, y toda la tierra estaba llena de homicidios y de rapacidades. No habia ley capaz de cohibir la corrupción y la iniquidad. Todos cometian toda suerte de maldades en privado y en comun: las ciudades hacian la guerra a las ciudades, y los pueblos se levantaban contra los pueblos; todo el mundo estaba dividido en luchas y disensiones y todos se emulaban en el mal...
Todo esto no hacia sino aumentar el poder de la muerte, y la corrupción seguia amenazando al hombre, y el género humano iba pereciendo. El hombre hecho segun el Verbo y a imagen (de Dios) estaba para desaparecer, y la obra de Dios iba a quedar destruida. La muerte... tenia poder contra nosotros en virtud de una ley, y no era posible escapar a esta ley, habiendo sido puesta por Dios a causa de la transgresion. La situación era absurda y verdaderamente inaceptable. Era absurdo que Dios, una vez que habia hablado, nos hubiera enganado, y que habiendo establecido la ley de que si el hombre traspasaba su precepto moriria, en realidad no muriese después de la transgresion, desvirtuandose asi su palabra... Por otra parte era inaceptable que lo que una vez habia sido hecho segun el Verbo y lo que participaba del Verbo quedara destruido y volviera a la nada a través de la corrupcion. Porque era indigno de la bondad de Dios que lo que era obra suya pereciera a causa del engano del diablo en que el hombre habia caido. Sobre todo, era particularmente inaceptable que la obra de Dios en el hombre desapareciera, ya por negligencia de ellos ya por el engano del diablo... ¿Qué necesidad habia de crear ya desde el principio tales seres? Mejor era no crearlos, que abandonarlos y dejarlos perecer una vez creados... Si no los hubiese creado, nadie habria pensado en atribuirlo a impotencia. Pero una vez que los hizo y los creo para que existieran, era de lo mas absurdo que tales obras perecieran a la vista misma del que las habia hecho... (16).
Por el Verbo se restaura en el hombre la imagen de Dios.
Si ha llegado a desaparecer la figura de un retrato sobre tabla a causa de la suciedad que se le ha acumulado, sera necesario que se presente de nuevo la persona de quien es el retrato, a fin de que se pueda restaurar su misma imagen en la misma madera. La madera no se arroja, pues tenia pintada en ella aquella imagen: lo que se hace es restaurarla. De manera semejante, el Hijo santisimo del Padre, que es imagen del Padre, vino a nuestra tierra a fin de restaurar al hombre que habia sido hecho a su imagen. Por esto dijo a los judios: "Si uno no renaciere..." (Jn 3,5): no se referia al nacimiento de mujer, como imaginaban aquellos, sino al alma que habia de renacer y ser restaurada en su imagen. Una vez que la locura idolatrica y la impiedad habian ocupado toda la tierra, y una vez que habia desaparecido el conocimiento de Dios, ¿quién podia ensenar al mundo el conocimiento del Padre?... Para ello se necesitaba el mismo Verbo de Dios, que ve la mente y el corazon del hombre, que mueve todas las cosas de la creación y que por medio de ellas da a conocer al Padre. ¿Y como podia hacerse esto? Dira tal vez alguno que ello podia hacerse por medio de las mismas cosas creadas, mostrando de nuevo a partir de las obras de la creación la realidad del Padre. Pero esto no era seguro, pues los hombres ya lo habian descuidado una vez, y ya no tenian los ojos levantados hacia arriba, sino dirigidos hacia abajo. Consiguientemente, cuando quiso ayudar a los hombres, se presento como hombre y tomo para si un cuerpo semejante al de ellos. Asi les ensena a partir de las cosas de abajo, es decir, de las obras del cuerpo, de suerte que los que no querian conocerle a partir de su providencia del universo y de su soberania, por las obras de su cuerpo conoceran al Verbo de Dios encarnado, y por medio de él al Padre. Asi, como un buen maestro que se cuida de sus discipulos, a los que no podian aprovecharse de las cosas mayores, les ensena con cosas mas sencillas poniéndose a su nivel... (17).
Cristo ofrece su cuerpo en sacrificio vicario por todos.
Vio el Verbo que no podia ser destruida la corrupción del hombre sino pasando absolutamente por la muerte; por otra parte, era imposible que el Verbo muriera, siendo inmortal e Hijo del Padre. Por esto tomo un cuerpo que fuera capaz de morir, a fin de que éste, hecho participe del Verbo que esta sobre todas las cosas, fuera capaz de morir en lugar de todos y al mismo tiempo permaneciera inmortal a causa del Verbo que en él moraba. Asi se imponia fin para adelante a la corrupción por la gracia de la resurreccion. Asi, él mismo tomo para si un cuerpo y lo ofrecio a la muerte como hostia y victima libre de toda mancha, y al punto, con esta ofrenda ofrecida por los otros, hizo desaparecer la muerte de todos aquellos que eran semejantes a él. Porque el Verbo de Dios estaba sobre todos, y era natural que al ofrecer su propio templo y el instrumento de su cuerpo por la vida de todos, pago plenamente la deuda de la muerte. Y asi, el Hijo incorruptible de Dios, al compartir la suerte comun mediante un cuerpo semejante al de todos, les impuso a todos la inmortalidad con la promesa de la resurreccion. La corrupción de la muerte ya no tiene lugar en los hombres, pues el Verbo habita en ellos a través del cuerpo de uno. Es como si el emperador fuera a una gran ciudad y se hospedara en una de sus casas: absolutamente toda la ciudad se sintiria grandemente honrada, y no habria enemigo o ladron que la asaltara para vejarla, sino que se tendria toda ella como digna de particular protección por el hecho de que el emperador habitaba en una de sus casas. Algo asi sucede con respecto al que es emperador de todo el universo. Al venir a nuestra tierra y morar en un cuerpo semejante al nuestro, hizo que en adelante cesaran todos los ataques de los enemigos contra los hombres, y que desapareciera la corrupción de la muerte que antes tenia gran fuerza contra ellos... (18).
Estando todos nosotros bajo el castigo de la corrupción y de la muerte, él tomo un cuerpo de igual naturaleza que los nuestros, y lo entrego a la muerte en lugar de todos, ofreciéndolo en sacrificio al Padre. Esto lo hizo por pura benignidad, en primer lugar a fin de que muriendo todos en él quedara abrogada la ley que condenaba a los hombres a la corrupcion, ya que su fuerza quedaba totalmente agotada en el cuerpo del Señor y no le quedaba ya asidero en los hombres; y en segundo lugar para que, al haberse los hombres entregado a la corrupcion, pudiera él restablecerlos en la incorrupción y resucitarlos de la muerte por la apropiación de su cuerpo y por la gracia de la resurreccion, desterrando de ellos la muerte, como del fuego la paja(19).
La encarnacion, principio de divinización del hambre.
Si las obras del Verbo divino no se hubieran hecho por medio del cuerpo, el hombre no hubiera sido divinizado; y, por el contrario, si las obras propias del cuerpo no se atribuyesen al Verbo, no se hubiera librado perfectamente de ellas el hombre. Pero una vez que el Verbo se hizo hombre y se apropio todo lo de la carne, las cosas de la carne ya no se adhieren al cuerpo pues éste ha recibido al Verbo y éste ha consumido lo carnal. En adelante, ya no permanecen en los hombres sus propias afecciones de muertos y de pecadores, sino que resucitan por la fuerza del Verbo y permanecen inmortales e incorruptibles. Por esto aunque lo que nacio de Maria, la Madre de Dios, es la carne, se dice que es él quien nacio de ella, pues él es quien da a los demas el nacimiento para que sigan en la existencia. Asi nuestro nacimiento queda transformado en el suyo, y ya no somos solamente tierra que ha de volver a la tierra, sino que habiéndonos adherido al Verbo que viene del cielo podremos ser elevados a los cielos con él. Asi pues, no sin razon se impuso sobre si las afecciones todas propias del cuerpo, pues asi nosotros podiamos participar de la vida divina, no siendo ya hombres, sino cosa propia del mismo Verbo. Porque ya no morimos por la ley de nuestro primer nacimiento en Adan, sino que en adelante transferimos al Verbo nuestro nacimiento y toda nuestra debilidad corporal, y somos levantados de la tierra, quedando destruida la maldición del pecado que habia en nosotros, pues él se ha hecho maldición por nosotros. Esto esta muy en su punto: porque asi como en nuestra condición terrena morimos todos en Adan, asi cuando nacemos de nuevo a partir del agua y del Espiritu, todos somos vivificados en Cristo, y ya no tenemos una carne terrena, sino una carne que se ha hecho Verbo, por el hecho de que el Verbo de Dios se hizo carne por nosotros(20).
El Verbo encarnado, vivificador de todo el universo.
El Verbo no estaba encerrado en su propio cuerpo. No estaba presente en su cuerpo y ausente de todo lo demas. No movia su cuerpo de suerte que hubiera dejado privado de su energia y de su providencia al resto del universo. Lo mas admirable es que, siendo Verbo, no podia ser contenido por nada, sino que mas bien él contiene todas las cosas. Y estando presente en toda la creacion, él esta por su naturaleza fuera de todas las cosas, ordenandolas todas y extendiendo a todas y sobre todas su providencia, y vivificando a la vez todas y cada una de las cosas, conteniéndolas a todas sin ser contenido de ellas. Solo en su propio Padre esta él enteramente y bajo todos respectos. De esta suerte, aunque estaba en un cuerpo humano y le daba vida, igualmente daba vida al universo. Estaba en todas las cosas, y sin embargo estaba fuera de todas las cosas. Y aunque era conocido por las obras que hacia en su cuerpo, no era desconocido por la energia que comunicaba al universo... esto era lo admirable que en él habia: que como hombre vivia una vida ordinaria; como Verbo daba la vida al universo; como Hijo estaba en la compania del Padre... (21).
Notas
(10) Ibid. III, 30-32 (volver)
(11) ATANASIO, Epistula ad Adelphium, 3. volver)
(12) Contra Ar. Il, 7-8. (volver)
(13) ATANASIO, De lncarnatione, 3. (volver)
(14) ATANASIO, In Ps. 50. (volver)
(15) Contra `Ar. I, 42. (volver)
(16) De Incarn. 4-6. (volver)
(17) Ibid. 14-15. (volver)
(18) Ibid. 9 (volver)
(19) Ibid. 8. (volver)
(20) Contra Ar. III, 33. (volver)
(21) De Incarn. 17. (volver)
i San Atanasio de Alejandria
El bautismo.
Los arrianos corren el peligro de perder la plenitud del sacramento del bautismo. En efecto, la iniciación se confiere en nombre del Padre y del Hijo; pero ellos no expresan al verdadero Padre, ya que niegan al que procede de él y es semejante a él en sustancia; y niegan también al verdadero Hijo, pues mencionan a otro creado de la nada, que ellos se han inventado. El rito que ellos administran ha de ser totalmente vacio y estéril, y aunque mantenga la apariencia es en realidad inutil desde el punto de vista religioso. Porque ellos no bautizan realmente en el Padre y en el Hijo, sino en el Creador y en la criatura, en el Hacedor y en su obra. Pero, siendo la criatura otra cosa distinta del Hijo, el bautismo que ellos pretenden administrar es distinto del bautismo verdadero, por mas que profesen nombrar al Padre y al Hijo de acuerdo con la Escritura. No basta para conferir el bautismo decir: "¡Oh Señor!", sino que hay que tener al mismo tiempo la recta fe. Y ésta fue la razon por la que nuestro Salvador no mando simplemente bautizar, sino que dijo primero: "Ensenad". y solo luego: "Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo". Porque de la instrucción nace la recta fe, y una vez se da la fe puede realizarse la iniciación del bautismo... (22).
La celebración pascual de la eucaristia.
Hermanos, después que el enemigo que tenia tiranizado al universo ha sido destruido, ya no celebramos una fiesta temporal, sino eterna y celestial; ya no anunciamos aquel hecho con figuras, sino que en realidad lo vivimos. Antes celebraban los judios esta fiesta comiendo la carne de un cordero sin mancha y untando con su sangre sus jambas para ahuyentar al exterminador. Pero ahora comemos la Palabra del Padre y senalamos los labios de nuestro corazon con la sangre del Nuevo Testamento, reconociendo la gracia que nos ha hecho el Salvador diciendo: "Os he dado poder de andar sobre las serpientes y las viboras y sobre todo poder de enemigo" (Lc 10,19)... Por lo demas, amadisimos mios, es sabido que los que celebramos esta fiesta no hemos de llevar vestidos sucios sobre nuestras conciencias, sino que nos hemos de adornar con vestidos abolutamente limpios para este dia de nuestro Señor Jesús, a fin de poder realmente estar en la fiesta con él. Nos vestimos asi cuando amamos la virtud y aborrecemos el vicio; cuando guardamos la castidad y evitamos la lujuria; cuando preferimos la justicia a la iniquidad; cuando nos contentamos con las cosas necesarias y nos entregamos mas bien a fortalecer nuestra alma; cuando no nos olvidamos de los pobres, sino que estamos determinados a que nuestras puertas estén abiertas para cualquiera; cuando nos esforzamos por humillar nuestro animo y detestar la soberbia...(23).
La eucaristia, alimento espiritual.
En el Evangelio de Juan he observado lo que sigue. Cuando habla de que su cuerpo sera comido, y ve que a causa de esto muchos se escandalizan, dice el Señor: "¿Esto os escandaliza? ¿Qué seria si vieseis al Hijo del hombre bajando de alli donde estaba al principio? El Espiritu es lo que vivifica: la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espiritu y vida" (Jn 6,62-64). En esta ocasión dice acerca de si mismo ambas cosas: que es espiritu y que es carne; y distingue al espiritu de lo que es segun la carne, para que creyendo no solo lo visible, sino lo invisible que habia en él, aprendan que lo que él dice no es carnal, sino espiritual. ¿Para alimentar a cuantos hombres seria su cuerpo suficiente? Pero tenia que ser alimento para todo este mundo. Por esto les menciona la ascensión al cielo del Hijo del hombre, a fin de sacarlos de su mentalidad corporal y hacerles aprender en adelante que la carne que él llama comida viene de arriba, del cielo, y que el alimento que les va a dar es espiritual. Les dice: "Lo que os he hablado es espiritu y vida" (Jn 6,64), que es lo mismo que decir: lo que aparece y lo que es entregado para salvación del mundo es la carne que yo tengo, pero esta misma carne con su sangre, yo os la daré a vosotros como alimento de una manera espiritual. O sea que es de una manera espiritual como esta carne se da a cada uno, y se hace asi para cada uno prenda de la resurrección de la vida eterna... (24).
El misterio de la eucaristia.
Veras a los ministros que llevan pan y una copa de vino, y lo ponen sobre la mesa; y mientras no se han hecho las invocaciones y suplicas, no hay mas que puro pan y bebida. Pero cuando se han acabado aquellas extraordinarias y maravillosas oraciones, entonces el pan se convierte en el cuerpo y el caliz en la sangre de nuestro Señor Jesucristo... Consideremos el momento culminante de estos misterios: este pan y este caliz, mientras no se han hecho las oraciones y suplicas, son puro pan y bebida; pero asi que se han proferido aquellas extraordinarias plegarias y aquellas santas suplicas, el mismo Verbo baja hasta el pan y el caliz, que se convierten en su cuerpo(25).
La practica de la penitencia.
De la misma manera que un hombre al ser bautizado por un sacerdote es iluminado con la gracia del Espiritu Santo, asi también el que hace confesión arrepentido recibe mediante el sacerdote el perdon por gracia de Cristo(26).
Los que han blasfemado contra el Espiritu Santo o contra la divinidad de Cristo diciendo: "Por Beelzebub, principe de los demonios, expulsa los demonios" (Lc 11,15) no alcanzan perdon ni en este mundo ni en el futuro. Pero hay que hacer notar que no dijo Cristo que el que hubiera blasfemado y se hubiese arrepentido no habria de alcanzar perdon, sino el que estuviera en blasfemia, es decir, permaneciera en la blasfemia. Porque la condigna penitencia borra todos los pecados... La blasfemia contra el Espiritu es la falta de fe (apistia), y no hay otra manera para perdonarla si no es la vuelta a la fe: el pecado de ateismo y de falta de fe no alcanzara perdon ni en este mundo ni en el futuro(27).
Notas
(22) Contra Ar. II, 42-43. (volver)
(23) ATANASIO, Epistula festalis, IV, 3. (volver)
(24) Ad Serap. IV, 19. (volver)
(25)) Fragm. de un sermon a los bautizados. (volver)
(26) Fragm. contra Novat, (volver)
(27) Fragm. in Mt. (volver)
San Atanasio de Alejandria
Querido Marcelino, admiro tu fervor cristiano. Sobrellevas perfectamente tu actual situacion, y, aunque mucho te haga sufrir, no descuidas en absoluto la ascesis. Pregunté al portador de tu carta por el género de vida que llevas ahora que estas enfermo; me ha informado que si bien dedicas tu tiempo a toda la Escritura santa, tienes, sin embargo, con mayor frecuencia el libro de los Salmos entre las manos, tratando de comprender el sentido que cada uno esconde. Te felicito, pues tengo idéntica pasión por los Salmos, como la tengo por la Escritura entera. Hallandome en una ocasión (invadido) por semejantes sentimientos, tuve un encuentro con un anciano estudioso y quiero transcribirte la conversación que sobre los Salmos, - ¡Salterio en mano! - sostuvo conmigo. Lo que aquel viejo maestro me transmitio es agradable y, al mismo tiempo instructivo. He aqui lo que me dijo:
Toda nuestra Escritura hijo mio, tanto del Antiguo como del Nuevo (Testamento), esta, tal como esta escrito, inspirada por Dios y es util para ensenar (2Tm 3,16). Pero el libro de los Salmos, si se reflexiona atentamente, posee algo que merece una especial atencion.
Cada uno de los libros, en efecto, nos ofrece y nos entrega su propia ensenanza: El Pentateuco, por ejemplo, relata el comienzo del mundo y la vida de los Patriarcas, la salida de Israel de Egipto como también la entrega de la legislacion. El Triteuco relata la distribución de la tierra, las hazanas de los jueces, como también la genealogia de David. Los libros de los Reyes y de las Cronicas relatan los hechos de los reyes. Esdras describe la liberación del cautiverio, el retorno del pueblo, la reconstrucción del templo y de la ciudad. Los (libros de los) profetas predicen la venida del Salvador, recuerdan los mandamientos, advierten y exhortan a los pecadores, como también profetizan acerca de las naciones. El libro de los Salmos, es como un jardin en el que no solo crecen todas estas plantas, -¡y además melodiosamente cantadas!-, sino que nos muestra lo que le es privativo, ya que al cantar (salmos) anade lo suyo propio.
Canta los acontecimientos del Génesis en el salmo 18: Los cielos pregonan la gloria de Dios, y el firmamento proclama la obra de sus manos (Sal 18,1), y en el salmo 23: La tierra y todo lo que contiene es del Señor; el mundo y todo lo que lo habita l lo fundo sobre los mares (Sal 23,1-2). Los temas del xodo, Numeros y Deuteronomio los canta hermosamente en los salmos 77 y 113: Cuando Israel salio de Egipto, la casa de Jacob, de un pueblo barbaro, Juda fue su santuario e Israel su dominio (Sal 113,1-2). Similares temas canta en el salmo 104: Envio a Moisés su siervo, y a Aaron, su elegido. Les confio sus palabras y sus maravillas en la tierra de Cam. Envio la oscuridad y oscurecio; pero se rebelaron contra sus palabras. Transformo sus aguas en sangre, y dio muerte a sus peces. Su tierra produjo ranas, hasta en las habitaciones del rey. Hablo y se lleno de tabanos y de mosquitos todo su territorio (Sal 104,26-31). Es facil descubrir que todo este salmo como también el 105 fueron escritos en referencia a todos estos acontecimientos. Las cosas que se refieren al sacerdocio y al tabernaculo las proclama en aquello del salmo 28: al salir del tabernaculo, diciendo: Ofrezcan al Señor, hijos de Dios, ofrézcanle gloria y honor (Sal 28,1).
Los hechos concernientes a Josué y a los jueces los refiere brevemente el salmo 106 con las palabras: Fundaron ciudades para habitar en ellas, sembraron campos y plantaron vinas (Sal 106, 36-37). Pues fue bajo Josué que se les entrego la tierra prometida. Al repetir reiteradamente en el mismo salmo, Entonces gritaron al Señor en su tribulacion, y él los libro de todas sus angustias (Sal 106,6), se esta indicando el libro de los Jueces. Ya que cuando ellos gritaban les suscitaba jueces a su debido tiempo para librar a su pueblo de aquellos que lo afligian. Lo referente a los reyes se canta en el salmo 19 al decir: Algunos se glorian en carros, otros en caballos, pero nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios. Ellos fueron detenidos y cayeron; pero nosotros nos levantamos y mantenemos en pie. ¡Señor, salva al Rey y escuchanos cuando te invocamos! (Sal 19,8-10). Y lo que se refiere a Esdras lo canta en el salmo 125 (uno de los salmos graduales): Cuando el Señor cambio la cautividad de Sion, quedamos consolados (Sal 125,1); y nuevamente en el 121: Me alegré cuando me dijeron, vayamos a la casa del Señor. Nuestros pies recorrieron tus palacios, Jerusalén; Jerusalén esta edificada cual ciudad completamente poblada. Pues alli suben las tribus, las tribus del Señor, como testimonio para Israel (Sal 121, 1-4).
Practicamente cada salmo remite a los profetas. Sobre la venida del Salvador, y de que aquel que debia venir, seria Dios, asi se expresa el salmo 49: El Señor nuestro Dios vendra manifiestamente, y no se callara (Sal 49,2-3); y el salmo 117: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! Nosotros los hemos bendecido desde la casa del Señor; el Señor (es) Dios y él se nos manifesto (Sal 117, 26-27). l es el Verbo del Padre, como lo canta el 106: l envio su Verbo y los curo, los salvo de sus corrupciones (Sal 106,20). El Dios que viene es él mismo el Verbo enviado. Sabiendo que este Verbo es el Hijo de Dios, hace decir al Padre en el salmo 44: Mi corazon ha proferido un Verbo bueno (Sal 44,1), y también en el salmo 109: De mi seno antes de la aurora yo te he engendrado (Sal 109,3). ¿Quién puede decirse engendrado por el Padre, sino su Verbo y su Sabiduria?. Sabiendo que es a él al que el Padre decia: Que sea la luz, y el firmamento y todas las cosas, el libro de los Salmos también contiene palabras similares: El Verbo del Señor afianzo los cielos y por el Espiritu de su boca toda su potencia (Sal 32,6).
(El salmista) no ignoraba que el que debia venir fuese también el Ungido, ya que propiamente de él habla (como sujeto principal) el salmo 44: Tu trono, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos; es cetro de rectitud el cetro de tu Reino. Has amado la justicia y odiado la iniquidad: por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con el oleo de la alegria en preferencia a tus companeros (Sal 44,7-8). Para que nadie se imagine que él viene solo en apariencia, aclara que es este mismo el que se hara hombre y que es por él por quien todo fue creado, y por ello afirma en el salmo 86: La madre Sion dira : un hombre, un hombre fue engendrado en ella, el Altisimo en persona la ha fundado (Sal 86,5). Lo que equivale a afirmar: El Verbo era Dios, todo fue hecho por él, y, El Verbo se hizo carne. Conociendo, igualmente, el nacimiento virginal, el Salmista no se callo, sino que lo expreso claramente en el salmo 44, al decir: Escucha, hija mia, y mira, inclina tu oido, olvida tu pueblo y la casa de tu padre, porque el rey esta prendado de tu belleza (Sal 44, 11-12). Nuevamente, esto equivale a lo dicho por Gabriel, ¡Alégrate, llena de gracia, el Señor esta contigo! (Lc 1,28). Después de haber afirmado que él es el Ungido, muestra a renglon seguido su nacimiento humano de la Virgen, al decir: Escucha, hija mia. Gabriel la llama por su nombre, Maria, porque es un extrano, - en cuanto a parentesco se refiere -; pero David, el salmista, ya que ella es de su familia, la llama con toda razon su hija.
Habiendo afirmado que se haria hombre, los salmos muestran logicamente que él es pasible segun la carne. El salmo 2 prevé la conjura de los judios: ¿Por qué se rebelaron los paganos? ¿Por qué concibieron vanos proyectos? Los reyes de la tierra se prepararon, los jefes se conjuraron contra el Señor y contra su Ungido (Sal 2, 1-2). En el salmo 21 el Salvador mismo da a conocer su género de muerte: ...me aprisionas en el polvo de la muerte, me rodea un tropel de mastines; la asamblea de los perversos me circunda. Taladraron mis manos y mis pies. Han contado todos mis huesos. Ellos me miraron vigilantes, se dividieron mi ropa y echaron a suerte mi tunica (Sal 21,17-19). Taladrar sus manos y sus pies, ¿qué otra cosa es, sino indicar su crucifixion? Después de ensenar todo esto, anade que el Señor padecio por causa nuestra, y no, por la suya. Y, con sus propios labios, afirma nuevamente en el salmo 87: Pesadamente reposa sobre mi tu ira (Sal 87,17), y en el salmo 68: He devuelto lo que no habia arrebatado (Sal 68,5). Pues si bien no debia pagar las cuentas de crimen alguno, él murio, - pero sufriendo por causa nuestra, tomando sobre si la colera que nos estaba destinada, por nuestros pecados, como lo dice en Isaias, l cargo nuestras flaquezas; lo que se hace evidente cuando afirmamos en el salmo 137: El Señor los recompensara por mi causa, y el Espiritu dice en el salmo 71, que él salvara a los hijos del pobre, y quebrantara a los que acusan en falso... pues él rescatara al pobre del opresor, y redimira al indigente que no tiene protector (Sal 71, 4.12).
Por eso predice también su ascensión a los cielos, diciendo en el salmo 23: Principes, levanten sus portones y abran sus puertas eternas y entrara el rey de la gloria (Sal 23,7.9). En el 46: Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al sonido de trompeta(s) (Sal 46,6). También su sentarse (a la derecha de Dios) lo anuncia en el salmo 109: Dijo el Señor a mi Señor, siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos como tarima para tus pies (Sal 109,1). Hasta la destrucción del diablo se anuncia a voces en el salmo 9: Te sientas en tu trono cual juez que juzga justamente. Reprendiste a los pueblos y perecio el impio (Sal 9,5-6). Tampoco callo que recibiria plena potestad de juzgar, de parte del Padre, y que vendria con autoridad sobre todo, al afirmar en el 71: ¡Oh Dios, concede tu juicio al rey, y tu justicia al hijo del rey, para que juzgue a tu pueblo con justicia, y a tus pobres con rectitud (Sal 71,1-2). Y en el salmo 49 dice: Convocara al cielo en lo alto, y a la tierra, para juzgar a su pueblo...Y los cielos proclamaran su justicia, pues Dios es juez (Sal 49,4.6). Y en el 81 leemos: Dios esta en pie en la asamblea de los dioses, y rodeado de dioses, (los) juzga (Sal 81,1). Sobre la vocación de los paganos mucho se habla en nuestro libro, pero sobre todo en el salmo 46: Pueblos todos, aplaudan, aclamen a Dios con voces jubilosas (Sal 46,2). De manera similar en el 71: Delante suyo se postran los etiopes, y sus enemigos lameran el polvo; los reyes de Tarsis, y las islas, ofrecen sus dones. Los reyes de Arabia y de Saba le ofreceran regalos. Y lo adoraran todos los reyes de la tierra; todos los pueblos le serviran (Sal 71,9-11). Todo esto lo cantan los Salmos y se anuncia en cada uno de los otros Libros.
No siendo un ignorante, (el anciano) agregaba: en cada libro de la Escritura se significan realidades idénticas, sobre todo en relación con el Salvador, pues todos estan intimamente relacionados y sinfonicamente concordes en el Espiritu. Por eso, del mismo modo que es posible descubrir en el Salterio el contenido de los otros Libros, también se encuentra con frecuencia el contenido del primero en los restantes. Asi, por ejemplo, Moisés compuso un himno e Isaias canta y Habacuc suplica con un cantico. Mas aun, en todos los libros es posible hallar profecias, leyes y relatos. El mismo Espiritu lo abarca todo, y de acuerdo al don asignado a cada cual, proclama la gracia peculiar, repartiéndola en plenitud, sea como capacidad de profetizar, o de legislar, o de relatar lo sucedido, o el don de los Salmos. Si bien el Espiritu es uno e indivisible, de él provienen todos los dones particulares y en cada don esta totalmente presente, aunque cada uno lo percibe segun las revelaciones y dones recibidos y en la medida y forma de las necesidades, de modo que en la medida en que cada uno se deja guiar por el Espiritu se hace servidor del Verbo. Es por eso, como lo dije mas arriba, que cuando Moisés esta legislando, algunas veces también profetiza y otras canta; y los Profetas al profetizar algunas veces proclaman mandatos, como aquel: Lavense, purifiquense. Limpia tu corazon de toda inmundicia, Oh Jerusalén (Is 1,16 Jr 4,14), y otras veces relatan historias como lo hace Daniel con los acontecimientos concernientes a Susana, o Isaias cuando relata lo de Rabsaces y Senaquerib. El rasgo caracteristico del libro de los Salmos, como ya dijimos, es el del canto, y por ello modula melodiosamente lo que en otros libros se narra con detalle. Pero algunas veces hasta legisla: Abandona la ira y deja la colera (Sal 36,8), y Apartate del mal, obra el bien; anhela la paz y corre tras ella (Sal 33,15). Y otras veces relata el camino de Israel y profetiza acerca del Salvador, como lo dijimos mas arriba.
La gracia del Espiritu es comun (a todos los libros), estando la misma acorde a la tarea encomendada y segun el Espiritu la concede. Los mas y los menos no provocan distinción alguna siempre que cada cual efectue y lleve a cabo su propia mision. Pero aun siendo asi, el libro de los Salmos tiene, en este mismo terreno, un don y gracia peculiares, una propiedad de particular relieve. Pues junto a las cualidades, que le son comunes y similares con los restantes Libros, tiene además una maravillosa peculiaridad: contiene exactamente descritos y representados todos los movimientos del alma, sus cambios y mudanzas. De modo que una persona sin experiencia, al irlos estudiando y ponderando puede irse modelando a su imagen. Pues los otros libros solo exponen la ley y como ella estipula lo que se deba, o no, cumplir. Escuchando las profecias solo se sabe de la venida del Salvador. Prestando atención a las descripciones historicas solo se llega a averiguar los hechos de los reyes y de los santos. El libro de los Salmos, además de dichas ensenanzas, permite reconocer al lector las mociones de su propia alma y se las ensena, por el modo como algo lo afecta o lo turba; de acuerdo a este libro puede uno tener una idea aproximada de lo que debe decir. Por eso no se contenta con escuchar simplemente, sino que sabe como hablar y como actuar para curar su mal. Es cierto que también los otros libros tienen palabras que prohiben el mal, pero este también describe como apartarse de él. Por ejemplo, hacer penitencia es un precepto, hacer penitencia significa dejar de pecar; aqui se indica no solo como hacer penitencia y lo que es necesario decir para arrepentirse. Asi mismo Pablo dijo: La tribulación produce en el alma la constancia, la constancia la virtud probada, la virtud probada la esperanza, y la esperanza no queda defraudada (Rm 5,3-5). Los Salmos describen y muestran, además, como soportar las tribulaciones, lo que debe hacer el afligido, lo que debe decir una vez pasada la tribulacion, como cada uno es puesto a prueba, cuales son los pensamientos del que espera en el Señor. Lo de dar gracias en toda circunstancia es también un precepto. Los Salmos indican lo que debe decir aquel que da gracias. Sabiendo, por otra parte, que los que pretenden vivir piadosamente seran perseguidos, aprendemos de los Salmos como clamar cuando huimos en medio de la persecucion, y qué palabras dirigir a Dios una vez escapados de ella. Somos invitados a bendecir al Señor, encontramos las expresiones adecuadas para manifestarle nuestra confesion. Los Salmos expresan como debemos alabar al Señor, qué palabras le rinden homenaje de modo adecuado. Para toda ocasión y sobre todo argumento encontraremos entonces poemas divinos adecuados a nuestras emociones y sensibilidad.
1. Todavia esto de asombroso y maravilloso tienen los Salmos: al leer los demas libros, aquello que dicen los santos y el objeto de sus discursos, los lectores lo relacionan con el argumento del libro, los oyentes se sienten extranos al relato, de modo que las acciones recordadas suscitan mera admiración o el simple deseo de emularlas. El que en cambio abre el libro de los Salmos recorre, con la admiración y el asombro acostumbrados, las profecias sobre el Salvador contenidas ya en los restantes libros, pero lee los salmos como si fueran personales. El auditor, igual que el autor, entran en clima de compuncion, apropiandose las palabras de los canticos como si fueran suyas. Para ser mas claro, no vacilaria, al igual que el bienaventurado Apostol, en retomar lo dicho. Los discursos pronunciados en nombre de los patriarcas, son numerosos; Moisés hablaba y Dios respondia; Elias y Eliseo, establecidos sobre la montana del Carmelo, invocaban sin cesar al Señor, diciendo: ¡Vive el Señor, en cuya presencia estoy hoy! (1 Re 17,1; 2 Re 3,4). Las palabras de los restantes santos profetas tienen por objeto al Salvador, y un cierto numero se refieren a los paganos y a Israel. Sin embargo, ninguna persona pronunciaria las palabras de los patriarcas como si fueran suyas, ni osaria imitar y pronunciar las mismas palabras que Moisés, ni las de Abrahan acerca de su esclava e Ismael o las referentes al gran Isaac; por necesario o util que fuera, nadie se animaria a decirlas como propias. Aunque uno se compadeciera de los que sufren y deseara lo mejor, jamas diria con Moisés: ¡Muéstrate a mi! (Ex 33,13), o tampoco: Si les perdonas su pecado, perdonaselo; si no se lo perdonas, borrame del libro que tu has escrito (Ex 33,12). Aun en el caso de los profetas, nadie emplearia personalmente sus oraculos para alabar o reprender a aquellos que se asemejan por sus acciones a los que ellos reprendian o alababan; nadie diria: ¡Vive el Señor, en cuya presencia estoy hoy! Quien toma en sus manos esos libros, ve claramente que dichas palabras deben leerse no como personales, sino como pertenecientes a los santos y a los objetos de los cuales hablan. Los Salmos, ¡cosa extrana!, salvo lo que concierne al Salvador y las profecias sobre los paganos, son para el lector palabras personales, cada uno las canta como escritas para él y no las toma ni las recorre como escritas por otro ni tampoco referentes a otro. Sus disposiciones (de animo) son las de alguien que habla de si mismo. Lo que dicen, el orante lo eleva hacia Dios como si fuera él quien hablara y actuara. No experimenta temor alguno ante estas palabras, como ante las de los patriarcas, de Moisés o de los otros profetas, sino que mas bien, considerandolas como personales y escritas referidas a él, encuentra el coraje para proferirlas y cantarlas. Sea que uno cumpla o quebrante los mandamientos, los Salmos se aplican a ambos. Es necesario, en cualquier caso, sea como transgresor, sea como cumplidor, verse como obligado a pronunciar las palabras escritas sobre cada cual.
2. [Las palabras de los Salmos] me parece que son para quien las canta, como un espejo en el que se reflejan las emociones de su alma para que asi, bajo su efecto, pueda recitarlos. Hasta quien solo los escucha, percibe el canto como referido a él: o bien, convencido por su conciencia y compungido se arrepiente; o bien, oyendo hablar de la esperanza en Dios y del auxilio concedido a los creyentes, se alegra de que le haya sido otorgado y prorrumpir en acciones de gracias a Dios. Asi, por ejemplo, ¿canta alguno el salmo tercero? Reflexionando sobre sus propias tribulaciones, se apropiara de las palabras del salmo. Asi mismo, leera al 11SS y al 16SS de acuerdo a su confianza y oracion; el recitado del 50SS sera expresión de su propia penitencia; el 53SS, 55SS, 100SS y el 41SS expresan sus sentimientos sobre la persecución de la que él es objeto; son sus palabras las que le cantan al Señor. Asi pues, cada salmo sin entrar en mayores detalles, podemos decir que esta compuesto y es proferido por el Espiritu, de modo que en esas mismas palabras, como ya lo dije antes, podamos captar los movimientos de nuestra alma y nos las hace decir como provenientes de nosotros, como palabras nuestras, para que trayendo a la memoria nuestras emociones pasadas, reformemos nuestra vida espiritual. Lo que los salmos dicen puede servirnos de ejemplo y de patron de medida.
3. Esto también es don del Salvador: hecho hombre por nosotros, ofrecio por nosotros su cuerpo a la muerte, para librarnos a todos de la muerte. Queriendo mostrarnos su manera celestial y perfecta de vivir la plasmo en si mismo para que no seamos ya facilmente enganados por el enemigo, ya que tenemos una prenda segura en la victoria que en favor nuestro obtuvo sobre el diablo. Es por esta razon que no solo enseno, sino que practico su ensenanza, de modo que cada uno lo escuche cuando habla y mirandolo, como se observa un modelo, acepte de él el ejemplo, como cuando dice: Aprendan de mi, que soy manso y humilde de corazon (Mt 11,29). No podra hallarse ensenanza mas perfecta de la virtud que la realizada por el Salvador en su propia persona: paciencia, amor a la humanidad, bondad, fortaleza, misericordia, justicia, todo lo encontraremos en él y nada tienes ya que esperar, en cuanto a virtudes, al mirar detenidamente su vida. Pablo lo decia claramente: Sean imitadores mios, como yo lo soy de Cristo (1Co 11,1). Los legisladores, entre los griegos, tienen gracia unicamente para legislar; el Señor, cual verdadero Señor del universo, preocupado por su obra, no solamente legisla, sino que se da como modelo para que aquellos que lo desean, sepan como actuar. Aun antes de su venida entre nosotros, lo puso de manifiesto en los Salmos, de manera que al igual que nos proveyo de la imagen acabada del hombre terrenal y del celestial en su propia persona, también en los Salmos, aquel que lo desea, puede aprender y conocer las disposiciones del alma, encontrando como curarlas y rectificarlas.
4. Hablando con mayor precision, puntualicemos entonces que si bien toda la Escritura divina es maestra de virtud y de fe auténtica, el libro de los Salmos ofrece, además un perfecto modelo de vida espiritual. Al igual que quien se presenta ante un rey asume las correctas actitudes corporales y verbales, no sea que apenas abra la boca, sea arrojado fuera por su falta de compostura, también a aquel que corre hacia la meta de las virtudes y desea conocer la conducta del Salvador durante su vida mortal, el sagrado Libro lo conduce primero, a través de la lectura, a la consideración de los movimientos del alma, y a partir de alli va representando sucesivamente el resto, ensenando a los lectores gracias a dichas expresiones. En este libro llama la atención que algunos salmos contengan narraciones historicas, otros admoniciones morales, otros profecias, otros suplicas y otros, todavia, confesion.
En forma de narración tenemos los siguientes: 18; 43; 48; 49; 72; 76; 88; 89; 106; 113; 126 y 136.
En forma de oración tenemos el: 16; 67; 89; 101; 131 y 141.
Los proferidos como suplica, y petición instante son el: 5; 6; 7; 11; 12; 15; 24; 27; 30; 34; 37; 42; 53; 54; 55; 56; 58; 59; 60; 63; 82; 85; 87; 137; 139 y 142.
En forma de suplica junto con acción de gracias tenemos el 138.
Entre los que solo suplican tenemos: 3; 25; 68; 69; 70; 73; 78; 79; 1O8; 122; 129 y 130.
Los salmos 9; 74; 91; 104; 105; 106; 107; 110; 117; 135 y 137 tienen forma de confesion.
Aquellos que entretejen narración con confesión son: 9; 74; 105; 106; 117; 135 y 137.
Un salmo que combina confesión con narración y acción de gracias es el 110.
El salmo 36 tiene forma de admonicion.
Los que contienen profecia son: 20; 21; 44; 46 y 75.
En el 109 tenemos anuncio junto con profecia.
Los salmos que exhortan y prescriben y como que ordenan son: el 28; 32; 80; 94; 95; 96; 97; 102; 103 y 113.
El salmo 149 combina la exhortación con la alabanza.
Describen la vida hornada por la virtud los: 104; 11; 118; 124 y 132. Aquellos que expresan alabanza son: 90; 112; 116; 134; 144; 145; 146; 148 y 150.
Son acción de gracias: 8; 9; 17; 33; 45; 62; 76; 84; 114; 115; 120; 121; 123; 125; 128 y 143.
Aquellos que anuncian una promesa de bienaventuranza son: 1; 31; 40; 118 y 127.
Demostrativo de alegre prontitud con (ribetes) de cantico el 107.
Otro hay que exhorta a la fortaleza, el 80.
Tenemos los que reprochan a impios e inicuos, como el 2; 13; 35; 51 y 52.
El salmo 4 es una invocacion.
Estan aquellos salmos que hablan [del cumplimiento] de votos, como el 19 y el 63.
Tienen palabras de glorificación al Señor: 22; 26; 38; 39; 41; 61; 75; 83; 96; 98 y 151.
Acusaciones escritas para provocar vergüenza son: 57 y 81.
Se encuentran acentos himnicos en 47 y 64.
El 65 es un canto de jubilo y se refiere a la resurreccion.
Otro, el 99, es unicamente canto de jubilo.
5. Estando, entonces, los salmos dispuestos y ordenados de esta manera, les es posible a los lectores, - como ya lo dije antes -, descubrir en cada uno de ellos los movimientos y la constitución de su alma, del mismo modo que descubren el género y la ensenanza que cada uno les transmiten. Igualmente se puede aprender de ellos las palabras a decir para agradar al Señor, o con cuales palabras expresar el deseo de corregirse y arrepentirse o de darle gracias. Todo esto impide, al que recita literalmente estas expresiones, caer en la impiedad. Ya que no solo tendremos que dar razon de nuestras obras al Juez (supremo), sino hasta de toda palabra inutil (Mt 12,36). Si quieres bendecir a alguno, aprendes como hacerlo y en nombre de quién, en los salmos 1; 31; 40; 11; 118 y 127. Si deseas censurar las conjuras de los judios contra el Salvador, ahi tienes al segundo de nuestros poemas. Si los tuyos te persiguen, y muchos se levantan contra ti, recita el tercero. Si estando afligido invocaste al Señor, y porque te escucho quieres darle gracias, entona el cuarto, o el 74, o el 114. Si atisbas que los malhechores te preparan trampas y quieres que muy de manana tu oración llegue a sus oidos, recita el quinto. Si la amenaza de castigo del Señor te intranquiliza, puedes recitar el 6 o el 37. Si algunos se reunen para tramar algo contra ti, como lo hizo Ajitofel contra David, y llega a tus oidos, canta el salmo 7 y confia en el Señor, él te defendera.
6. Si, observando la extensión universal de la gracia del Salvador y la salvación del género humano, quieres conversar con Dios, canta el salmo 8. ¿Quieres entonar el cantico de la vendimia, para dar gracias al Señor? Tienes nuevamente a tu disposición el 8 y también el 83. En honor a la victoria sobre los enemigos y la liberación de la criatura, sin gloriarte tu, sino reconociendo que estos hechos magnificos son obra del Hijo de Dios, recita el ya mencionado salmo 9. Si alguien quiere confundirte o asustarte, ten confianza en el Señor y repite el salmo 10. Al observar la soberbia de tantos y como el mal crece, al punto que ya no hay acciones santas entre los hombres, busca refugio en el Señor y di el salmo 11. ¿Prolongan los enemigos sus ataques? No desesperes como si Dios te olvidara, sino invocalo cantando el salmo 12. No te asocies en modo alguno con los que blasfeman impiamente contra la Providencia, mas bien suplica al Señor recitando los salmos 13 y 52. El que quiera aprender quién es el ciudadano del reino de los cielos debe decir el salmo 14.
7. Necesitas orar porque tus adversarios asedian tu alma, canta los salmos 16; 85; 87 y 140. Si quieres saber como rezaba Moisés, ahi tienes el salmo 89. ¿Fuiste liberado de tus enemigos y perseguidores? Canta el salmo 17. ¿Te maravillan el orden de la creación y la providente gracia que en ella resplandece, como también los preceptos santos de la Ley? Canta entonces el 18 y el 23. Viendo sufrir a los atribulados, consuélalos orando y recitandoles las palabras del salmo 19. Ves que el Señor te conduce y pastorea, guiandote por el camino recto, ¡alégrate de ello y salmodia el 22! ¿Te sumergen los enemigos? Eleva tu alma hasta Dios salmodiando el 24 y veras que los inicuos quedan malogrados . ¿Te asechan los enemigos, teniendo sus manos totalmente manchadas de sangre, y no buscan mas que perderte y confundirte? Entonces, no confies tu justicia a un hombre, - ¡toda justicia humana es sospechosa! -, pidele al Señor que te haga justicia, ya que él es el unico Juez, recitando el 25; 34 o 42. Cuando te asaltan violentamente los enemigos y se congregan como un ejército y te desprecian como si aun no estuvieras ungido, y por eso te hacen la guerra, no tiembles, canta mas bien el salmo 26. La naturaleza humana es débil, y si [a pesar de ello] los perseguidores se hacen tan desvergonzados e insisten, no les hagas caso, suplica en cambio al Señor con el salmo 27. Si quieres aprender como ofrecer sacrificios al Señor con acción de gracias, recita entonces con inteligencia espiritual el salmo 28. Si dedicas y consagras tu casa, esto es, tu alma que hospeda al Señor, como también la casa corporea en la que moras fisicamente, recita con acción de gracias el 29 y entre los salmos graduales el 126.
8. Si ves que eres despreciado y perseguido por amigos y conocidos a causa de la verdad, no pierdas el animo por eso, ni temas a los que se te oponen, sino apartate de ellos y contemplando el futuro, salmodia el trigésimo. Si al ver a los bautizados y rescatados de su vida corruptible, ponderas y admiras la misericordia de Dios, canta en favor suyo tus alabanzas con el salmo 31. Si deseas salmodiar en compania de muchos, reune a los hombres justos y probos, y recita el 32. Si caiste victima de tus enemigos y sagazmente pudiste evitar sus asechanzas, reune a los hombres mansos y recita en su presencia el salmo 33. Si ves el celo para cometer el mal que impera entre los transgresores a la Ley, no pienses que la maldad es algo natural en ellos, como lo afirman los herejes, sino recita el 35 y te convenceras de que a ellos les corresponde la responsabilidad por el pecado. Si ves a los malvados cometer muchas iniquidades, y envalentonarse contra los humildes, y quieres exhortar a alguien que ni se junte con los inicuos ni les tenga envidia, pues su porvenir quedara truncado, entonces di para ti mismo y para los otros el 36.
9. Si, por otra parte, queriendo prestar atención a tu propia persona, y viendo que el enemigo se dispone a atacarte, - pues le agrada provocar a este tipo de personas -, quisieras fortalecerte contra él, canta el salmo 38. Si teniendo que soportar ataques de los perseguidores quieres aprender las ventajas de la paciencia, recita entonces el 39. Cuando viendo multitud de pobres y mendigos, quieres mostrarte misericordioso con ellos, seras capaz de serlo gracias a la recitación del salmo 40, ya que con él alabaras a los que ya actuaron compasivamente, y exhortaras a los demas a que obren de igual manera. Si ansiando buscar a Dios, escuchas las burlas de los adversarios, no te turbes, sino que considerando la recompensa eterna de tal nostalgia, consuela tu alma con la esperanza en Dios, y, superados los pesares que te acongojan en esta vida, entona el salmo 41. Si no quieres dejar de recordar los innumerables beneficios que el Señor otorgo a tus padres, como el éxodo de Egipto y la estancia en el desierto, y qué bueno es Dios y cuan ingratos los hombres, tienes al 43; 77; 88; 104; 105; 106 y 113. Si habiéndote refugiado en Dios, poderoso defensor en el peligro, quieres darle gracias y narrar sus misericordias para contigo, tienes el 45.
10. ¡Pecaste, sientes vergüenza, buscas hacer penitencia y alcanzar misericordia! Encontraras palabras de arrepentimiento y confesión en el salmo 50. Aun si debes soportar calumnias por parte de un rey inicuo, y ves como se envalentona el calumniador, aléjate de alli y usa las expresiones que encuentras en el 51. Si te atacan, te acosan y quieren traicionarte, entregandote a la justicia, como lo hicieron zifeos y filisteos con David, no pierdas el valor, ten animo, confia en el Señor y alabalo con las palabras de los salmos 53 y 55. La persecución te sobreviene, cae sobre ti y sin saberlo penetra inesperadamente en la cueva en la que te escondias, ni entonces temas, pues aun en ese aprieto encontraras palabras de consuelo y de memorial indeleble en los salmos 56 y 141. Si quien te persigue da la orden de vigilar tu casa, y tu, a pesar de todo, logras escapar, da gracias a Dios, e inscribe el agradecimiento en tu corazon, como sobre una estela indeleble, en memorial de que no pereciste y entona el salmo 58. Si los enemigos que te afligen profieren insultos, y los que aparentaban ser amigos lanzan acusaciones en contra tuya, y esto perturba tu oración por un breve tiempo, reconfortate alabando a Dios y recitando las palabras del 54. Contra los hipocritas y los que se glorian desfachatadamente, recita, - para vergüenza suya -, el salmo 57. Contra los que arremeten salvajemente contra ti y quieren arrebatarte el alma, contrapon tu confianza y adhesión al Señor; cuanto mas se envalentonen ellos, tanto mas descansa en él, recitando el 61. Si perseguido, huyes al desierto, nada temas por estar alli solo, pues tienes a Dios junto a ti, a quien, muy de madrugada, puedes cantarle el 62. Si te aterran los enemigos y no cesan en su conjura contra ti, buscandote sin descanso, aunque sean muchos no te aflijas, ya que sus ataques seran como heridas causadas por flechas arrojadas por ninos, entona, entonces (confiado), los salmos 63; 64; 69 y 70.
11. Si deseas alabar a Dios recita el 64, y cuando quieras catequizar a alguno acerca de la resurreccion, entona el 65. ¡Imploras la misericordia del Señor!, alabalo salmodiando el 66. Si ves que los malvados prosperan gozando de paz y los justos, en cambio, viven en afliccion, para no tropezar ni escandalizarte recita también tu el 72. Cuando la ira de Dios se inflama contra el pueblo, tienes palabras sabias para su consuelo en el 73. Si andas necesitado de confesion, salmodia el 9; 74; 91; 104; 105; 106; 107; 110; 117; 125 y 137. Quieres confundir y avergonzar a paganos y herejes, demostrando que ni uno solo de ellos posee el conocimiento de Dios, sino unicamente la Iglesia catolica, puedes, si asi lo piensas, cantar y recitar inteligentemente las palabras del 75. Si tus enemigos te persiguen y te cortan toda posibilidad de huida, aunque estés muy afligido y grandemente confundido, no desesperes, sino clama, y si tu grito es escuchado, da gracias a Dios recitando el 76. Pero si los enemigos persisten e invaden y profanan el templo de Dios, matando a los santos y arrojando sus cadaveres a las aves del cielo, no te dejes intimidar ni temas su crueldad, sino compadece con los que padecen y ora a Dios con el salmo 78.
12. Si deseas alabar al Señor en dia de fiesta, convoca los siervos de Dios y recita los salmos 80 y 94. Y si nuevamente los enemigos todos, se reunen, asaltandote por todas partes, profiriendo amenazas hacia la casa de Dios y aliandose contra la piedad, no te amilane su multitud o su poder, ya que tienes un ancla de esperanza en las palabras del salmo 82. Si viendo la casa del Señor y sus tabernaculos eternos, sientes nostalgia por ellos como la tenia el Apostol, recita el salmo 83. Cuando habiendo cesado la ira y terminada la cautividad, quisieras dar gracias a Dios, tienes al 84 y al 125. Si quieres saber la diferencia que media entre la Iglesia catolica y los cismaticos, y avergonzar a estos ultimos, puedes pronunciar las palabras del 86. Si quieres exhortarte a ti y a otros, a rendir culto verdadero a Dios, demostrando que la esperanza en Dios no queda confundida, sino que, todo lo contrario, el alma queda fortalecida, alaba a Dios recitando el 90. ¿Deseas salmodiar el Sabado? Tienes el 91.
13. ¿Quieres dar gracias en el dia del Señor? Tienes el 23; o, ¿deseas hacerlo en el segundo dia de la semana?: recita el 47. ¿Quieres glorificar a Dios en el dia de preparacion?: tienes la alabanza del 92. Porque entonces, cuando ocurrio la crucifixion, fue edificada la casa aunque los enemigos trataron de rodearla, es conveniente cantar como cantico triunfal lo que se enuncia en el 92. Si te sobrevino la cautividad, y la casa fue derribada y vuelta a edificar, canta lo que se contiene en el 95. La tierra se ha librado de los guerreros y ha aparecido la paz: reina el Señor y tu quieres hacerlo objeto de tus alabanzas, ahi tienes el 96. ¿Quieres salmodiar el cuarto dia de la semana?. Hazlo con el 93; pues en un dia como ese fue el Señor entregado y comenzo a asumir y ejecutar el juicio contrario a la muerte, triunfando confiadamente sobre ella. Si lees el Evangelio, veras que en el cuarto dia de la semana los judios se reunieron en Consejo contra el Señor, y también veras que con todo valor comenzo a procurarnos justicia contra el diablo: salmodia, respecto a todo esto, con las palabras del 93. Si, además, observas la providencia y el poder universal del Señor, y quieres instruir a algunos en la obediencia y en la fe, exhortalos ante todo a confesar laudativamente: salmodia el 99. Si has reconocido el poder de su juicio, es decir que Dios juzga atemperando la justicia con su misericordia, y quieres acercartele, tienes para este proposito las palabras del centésimo entre los salmos.
14. Nuestra naturaleza es débil, si las angustias de la vida te han asimilado a un mendigo, y sintiéndote exhausto buscas consuelo, entona el 101. Es conveniente que siempre y en todo lugar demos gracias a Dios; si deseas bendecirlo, espuela tu alma recitando el 102 y el 103. ¿Quieres alabar a Dios y saber, como, por qué motivos, y con qué palabras hacerlo? Tienes el 104; 106; 134; 145; 146; 147; 148 y 150. ¿Prestas fe a lo que ha dicho el Señor y tienes fe en las palabras que tu mismo dices cuando rezas? Profiere el 115. ¿Sientes que vas progresando gradualmente en tus obras, de modo que puedes hacer tuyas las palabras: olvidando lo que queda detras mio, me lanzo hacia lo que est delante (Flp 3,13)?: puedes entonces entonar para cada uno de los peldanos de tu adelanto uno de los quince salmos graduales.
15. ¿Has sido conducido al cautiverio por pensamientos extranos y te hallas nostalgicamente tironeado por ellos? ¿Te embarga el arrepentimiento, deseas no caer en el futuro y, sin embargo, sigues cautivo de ellos? ¡Siéntate, llora, y, como lo hizo antano el pueblo, pronuncia las palabras del 136! ¿Eres tentado y asi sondeado y probado? Si superada la tentación quieres dar gracias, utiliza el salmo 138. ¿Te hallas nuevamente acosado por los enemigos y quieres ser liberado? Pronuncia las palabras del 139. ¿Deseas suplicar y orar? Salmodia el 5 y el 142. Si se ha alzado el tiranico enemigo contra el pueblo y contra ti, al modo de Goliat contra David, no tiembles, ten fe, y como David, salmodia el 143,. Si maravillado por los beneficios que Dios otorgo a todos y también a ti, quieres bendecirlo, repite las palabras que David dijo en el 144. ¿Quieres cantar y alabar al Señor? Lo que debas entonar est en los salmos 92 y 97. ¿Aun siendo pequeno, has sido preferido a tus hermanos y colocado sobre ellos? No te glories ni te envalentones contra ellos, sino que atribuyendo la gloria a Dios que te eligio, salmodia el 151, que es un poema genuinamente davidico. Supongamos que deseas entonar los salmos en los que resuena la alabanza a Dios, es decir que van encabezados por el Aleluya, puedes usar: el 104; 105; 106; 111; 112; 113; 114; 115; 116; 117; 118; 134; 135; 145; 146; 147; 148; 149 y el 150.
16. Si al salmodiar quieres destacar lo que se refiere al Salvador, encontraras referencias practicamente en cada salmo: asi, por ejemplo, tienes el 44 y el 100, que proclaman tanto su generación eterna del Padre como su venida en la carne; el 21 y el 68 que preanuncian la cruz divina, como también todos los padecimientos y persecuciones que soporto por nosotros; el 2 y el 108 que pregonan la maldad y las persecuciones de los judios y la traición de Judas Iscariote; el 20, 49 y 71 proclaman su reinado y su potestad de juzgar, como también su manifestación a nosotros en la carne y la vocación de los paganos. El 15 anuncia su resurrección de entre los muertos; el 23 y 46 anuncian su ascensión a los cielos. Al leer el 92, 95, 97 o 98, caes en la cuenta y contemplas los beneficios que el Salvador nos otorgo gracias a sus padecimientos.
17. Esta es la caracteristica que posee el libro de los salmos, para utilidad de los hombres: una parte de los salmos han sido escritos para purificación de los movimientos del alma; otra parte para anunciarnos proféticamente la venida en la carne de nuestro Señor Jesucristo, como arriba dijimos. Pero en modo alguno debemos pasar por alto la razon por la que los salmos se modulan armoniosamente y con canto. Algunos simplotes entre nosotros, si bien creen en la inspiración divina de las palabras, sostienen que los salmos se cantan por lo agradable de los sonidos y para placer del oido. Esto no es exacto. La Escritura para nada busco el encanto o la seduccion, sino la utilidad del alma; esta forma fue elegida sobre todo por dos razones. En primer lugar, convenia que la Escritura no alabara a Dios unicamente en una secuencia de palabras rapida y continua, sino también con voz lenta y pausada. En secuencia ininterrumpida se leen la Ley, los Profetas, los libros historicos y el Nuevo Testamento; la voz pausada es empleada para los Salmos, odas y canticos. Asi se obtiene que los hombres expresen su amor a Dios con todas sus fuerzas y con todas sus posibilidades. La segunda razon estriba en que, al igual que una buena flauta unifica y armoniza perfectamente todos los sonidos, del mismo modo requiere la razon que los diversos movimientos del alma, como pensamiento, deseo, colera, sean el origen de los distintas actividades del cuerpo, de modo que el obrar del hombre no sea desarmonico, conflictuado consigo mismo, pensando muy bien y obrando muy mal. Por ejemplo, Pilato que dijo: ningun delito encuentro yo en él para condenarlo a muerte (Jn 18,38), pero obro segun el querer de los judios; o, que deseando obrar mal, estén imposibilitados de realizarlo, como los ancianos con Susana; o que aun absteniéndose de adulterar sea ladron, o, sin ser ladron sea homicida, o, sin ser asesino sea blasfemo.
18. Para impedir que surja esa desarmonia interior, la razon requiere que el alma, que posee el pensamiento de Cristo (1Co 2,16), como dice el Apostol, haga que éste le sirva de director, que domine en él sus pasiones, ordenando los miembros del cuerpo para que obedezcan la razon. Como plectro para la armonia, en ese salterio que es el hombre, el Espiritu debe ser fielmente obedecido, los miembros y sus movimientos deben ser dociles obedeciendo la voluntad de Dios. Esta tranquilidad perfecta, esta calma interior, tienen su imagen y modelo en la lectura modulada de los Salmos. Nosotros damos a conocer los movimientos del alma a través de nuestras palabras; por eso el Señor, deseando que la melodia de las palabras fuera el simbolo de la armonia espiritual en el alma, ha hecho cantar los Salmos melodiosa, modulada y musicalmente. Precisamente este es el anhelo del alma, vibrar en armonia, como esta escrito: alguno de ustedes es feliz, ¡que cante! (St 5,13). Asi, salmodiando, se aplaca lo que en ella haya de confuso, aspero o desordenado y el canto cura hasta la tristeza: ¿por qué estas triste alma mia, por qué te me turbas? (Sal 41, 6.12 y 42,5); reconocer su error confesando: casi resbalaron mis pisadas (Sal 72,2); y en el temor fortalecer la esperanza: el Señor esta conmigo: no temo; ¿qué podra hacerme el hombre? (Sal 117,6).
19. Los que no leen de esta manera los canticos divinos, no salmodian sabiamente, sino que buscando su deleite, merecen reproche, ya que la alabanza no es hermosa en boca del pecador (Si 15,9). Pero cuando se cantan de la manera que arriba mencionamos, de modo que las palabras se vayan profiriendo al ritmo del alma y en armonia con el Espiritu, entonces cantan al unisono la boca y la mente; al cantar asi son utiles a si mismos y a los oyentes bien dispuestos. El bienaventurado David, por ejemplo, cantando para Saul, complacia a Dios y alejaba de Saul la turbación y la locura, devolviéndole tranquilidad a su alma. De idéntica manera los sacerdotes al salmodiar, aportaban la calma al alma de las multitudes, induciéndolas a cantar unanimes con los coros celestiales. El hecho de que los Salmos se reciten melodiosamente, no es en absoluto indicio de buscar sonidos placenteros, sino reflejo de la armoniosa composición del alma. La lectura mesurada es simbolo de la indole ordenada y tranquila del espiritu. Alabar a Dios con platillos sonoros, con la citara y el salterio de diez cuerdas, es, a su vez, simbolo e indicación de que los miembros del cuerpo estan armoniosamente unidos al modo que lo estan las cuerdas; de que los pensamientos del alma actuan cual cimbalos, recibiendo todo el conjunto movimiento y vida a impulsos del espiritu, ya que viviran, como esta escrito, si con el Espiritu hacen morir las obras del cuerpo (Rm 8,13). Quien salmodia de esta manera armoniza su alma llevandola del desacuerdo al acorde, de modo que hallandose en natural acuerdo nada la turbe, al contrario con la imaginación pacificada desea ardientemente los bienes futuros. Bien dispuesta por la armonia de las palabras, olvida sus pasiones, para centrada gozosa y armoniosamente en Cristo concebir los mejores pensamientos.
20. Es por tanto necesario, hijo mio, que todo el que lee este libro lo haga con pureza de corazon, aceptando que se debe a la divina inspiracion, y, beneficiandose por eso mismo de él, como de los frutos del jardin del paraiso, empleandolos segun las circunstancias y la utilidad de cada uno de ellos. Estimo, en efecto, que en las palabras de este libro se contienen y describen todas las disposiciones, todos los afectos y todos los pensamientos de la vida humana y que fuera de estos no hay otros. ¿Hay necesidad de arrepentimiento o confesion; les han sorprendido la aflicción o la tentacion; se es perseguido o se ha escapado a emboscadas; esta uno triste, en dificultades o tiene alguno de los sentimientos arriba mencionados; o vive prosperamente, habiendo triunfado sobre tus enemigos, deseando alabar, dar gracias o bendecir al Señor? Para cualquiera de estas circunstancias hallara la ensenanza adecuada en los Salmos divinos. Que elija aquellos relacionados con cada uno de esos argumentos, recitandolos como si él los profiriera, y adecuando los propios sentimientos a los en ellos expresados.
21. En modo alguno se busque adornarlos con palabras seductoras, modificar sus expresiones o cambiarlas totalmente; lea y cantese lo que esta escrito, sin artificios, para que los santos varones que nos los legaron, reconozcan el tesoro de su propiedad, recen con nosotros, o mas bien, lo haga el Espiritu Santo que hablo a través de ellos, y al constatar que nuestros discursos son eco perfecto del suyo, venga en nuestra ayuda. Pues en tanto en cuanto la vida de los santos es mejor que la del resto, por tanto mejores y mas poderosas se tendran, con toda verdad, sus palabras que las que agreguemos nosotros. Pues con esas palabras agradaron a Dios y al proferirlas ellos lograron, como lo dice el Apostol, conquistar reinos, hicieron justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca a los leones; apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, curaron de sus enfermedades, fueron valientes en la guerra, rechazaron ejércitos extranjeros, las mujeres recobraron resucitados a sus muertos (Hb 11, 33-35).
22. Todo el que ahora lee esas mismas palabras [de los Salmos], tenga confianza, que por ellas Dios vendra instantaneamente en nuestra ayuda. Si esta afligido, su lectura procurara un gran consuelo; si es tentado o perseguido, al cantarlas saldra fortalecido y como mas protegido por el Señor, que ya habia protegido antes al autor, y hara que huyan el diablo y sus demonios. Si ha pecado volvera en si y dejara de hacerlo; si no ha pecado, se estimara dichoso al saber que corre en procura de los verdaderos bienes; en la lucha, los Salmos daran las fuerzas para no apartarse jamas de la verdad; al contrario, convencera a los impostores que trataban de inducirle al error. No es un mero hombre la garantia de todo esto, sino la misma Escritura divina. Dios ordeno a Moisés escribir el gran Cantico ensenandoselo al pueblo; al que él constituyera como jefe le ordeno trancribir el Deuteronomio, guardandolo entre sus manos y meditando continuamente sus palabras, pues sus discursos son suficientes para traer a la memoria el recuerdo de la virtud y aportar ayuda a los que los meditan sinceramente. Cuando Josué, hijo de Nuna penetro en la tierra prometida, viendo los campamentos enemigos y a los reyes amorreos reunidos todos en son de guerra, en lugar de armas o espadas, empuno el libro del Deuteronomio, lo leyo ante todo el pueblo, recordando las palabras de la Ley, y habiendo armado al pueblo salio vencedor sobre los enemigos. El rey Josias, después del descubrimiento del libro y su lectura publica, no albergaba ya temor alguno de sus enemigos. Cuando el pueblo salia a la guerra, el arca conteniendo las tablas de la Ley iba delante del ejército, siendo protección mas que suficiente, siempre que no hubiera entre los portadores o en el seno del pueblo prevalencia de pecado o hipocresia. Pues se necesita que la fe vaya acompanada por la sinceridad para que la Ley dé respuesta a la oracion.
23. Al menos yo, dijo el anciano, escuché de boca de hombres sabios, que antiguamente, en tiempos de Israel, bastaba con la lectura de la Escritura para poner en fuga los demonios y destruir las trampas tendidas por ellos a los hombres. Por eso, me decia [mi interlocutor], son del todo condenables aquellos que abandonando estos libros componen otros con expresiones elegantes, haciéndose llamar exorcistas, ¡como les ocurrio a los hijos del judio Esceva, cuando intentaron exorcisara de esa manera!. Los demonios se divierten y burlan cuando los escuchan; por el contrario tiemblan ante las palabras de los santos y ni oirlas pueden. Pues en las palabras de la Escritura esta el Señor y al no poder soportarlo gritan: ¡Te ruego que no me atormentes antes de tiempo! (Lc 8,28). Con sola la presencia del Señor se consumian. Del mismo modo Pablo daba ordenes a los espiritus impuros y los demonios se sometian a los discipulos. Y la mano del Señor cayo sobre Eliseo el profeta, de modo que profetizo a los tres reyes acerca del agua, cuando por orden suya el salmista cantaba al son del salterio. Incluso ahora, si uno esta preocupado por los que sufren, lea los Salmos y les ayudara muchisimo, demostrando igualmente que su fe es firme y veraz; al verla Dios conceder la completa salud a los necesitados. Sabiéndolo el santo dijo en el salmo 118: meditaré sobre tus decretos, no olvidaré tus palabras; y también: tus decretos eran mis cantos, en el lugar de mi peregrinacion. En ellas encontraron salvación al decir: si tu ley no fuese mi meditacion, ya habria perecido en mi humillacion. También Pablo buscaba confirmar a su discipulo, al decir: medita estas cosas; vive entregado a ellas para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos (1Tm 4,15). Practicalo igualmente tu, lee con sabiduria los Salmos y podras, bajo la guia del Espiritu, comprender el significado de cada uno. Imitaras la vida que llevaron los varones santos, quienes entusiasmados por el Espiritu de Dios esto dijeron.
San Atanasio de Alejandria
Atanasio, Obispo, a los Hermanos en el Extranjero
Excelente es la rivalidad en la que ustedes han entrado con los monjes de Egipto, decididos como estan a igualarlos o incluso a sobrepasarlo en su practica de la vida ascética. De hecho ya hay celdas monacales en su tierra y el nombre de monje se ha establecido por si mismo. Este proposito de ustedes es, en verdad, digno de alabanza, ¡y logren sus oraciones que Dios lo cumpla!
Ustedes me pidieron un relato sobre la vida de san Antonio: quisieran saber como llego a la vida ascética, que fue antes de ello, como fue su muerte, y si lo que se dice de él es verdad. Piensan modelar sus vida segun el celo de su vida. Me alegro mucho de aceptar su peticion, pues también saco yo provecho y ayuda del solo del solo recuerdo de Antonio, y presiento que también ustedes, después de haber oido su historia, no solo van a admirar al hombre, sino que querran emular su resolución en cuanto les sea posible. Realmente, para los monjes