Fdez-Carvajal: Antologia - ALEGRIA


77 Es un cielo, si le puede haber en la tierra, para quien se contenta con sólo contentar a Dios y no hace caso de contento suyo. En queriendo algo más lo perderá todo; y alma descontenta es como quien tiene gran hastío, que por bueno que sea el manjar le da en rostro, y lo que los sanos comen con gran gusto le hace asco en el estómago (SANTA TERESA, Camino de perfección,13,7).


78 Nuestro Salvador ha nacido hoy; alegrémonos. No puede haber, en efecto, lugar para la tristeza, cuando nace aquella vida que viene a destruir el temor de la muerte y a darnos la esperanza de una eternidad dichosa. Que nadie se considere excluido de esta alegría, pues el motivo de este gozo es común para todos; nuestro Señor, en efecto, vencedor del pecado y de la muerte, así como no encontró a nadie libre de culpa, así ha venido para salvarnos a todos. Alégrese, pues, el justo, porque se acerca la recompensa; regocíjese el pecador, porque se le brinda el perdón; anímese el pagano, porque es llamado a la vida (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 1, en la Natividad del Señor).


79 No dijo San Pablo que el reino de Dios consistía en la alegría de una manera general y absoluta, sino que precisa y especifica que se trata de una alegría o gozo en el Espíritu Santo. El sabía de sobra que existe otra alegría, una alegría reprensible de la cual está escrito: El mundo se alegrará ¡Ay de vosotros, los que ahora reís, porque lloraréis! (Lc 6,25 Jn 16,20) (CASIANO, Colaciones,1,14).


80 [ . . ] sólo de El, cada uno de nosotros puede decir con plena verdad, junto con San Pablo: Me amó y se entregó por mi (Ga 2,20). De ahí debe partir vuestra alegría más profunda, de ahí ha de venir también vuestra fuerza y vuestro sostén. Si vosotros, por desgracia, debéis encontrar amarguras, padecer sufrimientos, experimentar incomprensiones y hasta caer en pecado, que rápidamente vuestro pensamiento de fe se dirija hacia Aquel que os ama siempre y que con su amor ilimitado, como de Dios, hace superar toda prueba, llena todos nuestros vacíos, perdona todo nuestro pecado y empuja con entusiasmo hacia un camino nuevamente seguro y alegre (JUAN PABLO II, Disc. IIII1980).


81 Al nacer el Señor, los ángeles cantan llenos de gozo: Cloria a Dios en el cielo, y proclaman: y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor [. . . ]. ¿CF3¢mo, pues, no habría de alegrarse la pequeñez humana ante esta obra inenarrable de la misericordia divina, cuando incluso los coros sublimes de los ángeles encontraban en ella un gozo tan intenso? (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 1, en la Natividad Señor).


82 ¿No hay alegría? Ó Piensa: hay un obstáculo entre Dios y yo. Ó Casi siempre acertarás (J ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 662).


83 Perdemos la alegría verdadera por el deleite de las cosas temporales (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 2 sobre los Evang. ).


84 Nada hay más infeliz que la felicidad de los que pecan (SAN AGUSTIN, Catena Aurea, vol. 1P 325).

El "camino de Dios" es un camino alegre


85 El camino de Dios es de renuncia, de mortificación, de entrega, pero no de tristeza o de apocamiento (J. ESCRIVA LE BALAGUER, Amigos de Dios,128).


86 No hay cosa que necesite más de la moderación y del freno de la razón que las lágrimas: por quiénes se debe llorar, y cuánto, y cuándo, y cómo (SAN BASILIO, Hom. sobre la alegría).


87 La alegría cristiana es una realidad que no se describe fácilmente, porque es espiritual y también forma parte del misterio. Quien verdaderamente cree que Jesús es el Verbo Encarnado, el Redentor del Hombre, no puede menos de experimentar en lo intimo un sentido de alegría inmensa, que es consuelo, paz, abandono, resignación, gozo. . . ¡No apaguéis esta alegría que nace de la fe en Cristo crucificado y resucitado! ¡Testimoniad vuestra alegría! ¡Habituaos a gozar de esta alegría! (JUAN PABLO II, Aloc. 241111979).


88 La alegría espiritual es el principal remo en esta navegación nuestra (SAN PEDRO DE ALC¡NTARA, Trat. de la oración y meditación,11,4, aviso 1°).

La alegría, necesaria para hacer el bien


89 Una persona alegre obra el bien, gusta de las cosas buenas y agrada a Dios. En cambio, el triste siempre obra el mal (PASTOR DE HERMAS, Mand. 10,1).

Alegría y dolor


90 Vuestras pequeñas cruces de hoy pueden ser sólo una señal de mayores dificultades futuras. Pero la presencia de Jesús con nosotros cada dfa hasta elfin del mundo (Mt 28,20) es la garantía más entusiasta y, al mismo tiempo, más realista de que no estamos solos, sino que Alguien camina con nosotros como aquel día con los dos entristecidos discípulos de Emaús (cfr. Lc 24,13 ss) (JUAN PABLO II, Disc. IIII-1980).


91 El amor trae consigo la alegría, pero es una alegría que tiene sus raíces en forma de cruz. Mientras estemos en la tierra y no hayamos llegado a la plenitud de la vida futura, no puede haber amor verdadero sin experiencia del sacrificio, del dolor (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,43).

Los santos han vivido siempre con alegría


92 Los santos, mientras vivían en este mundo, estaban siempre alegres, como si siempre estuvieran celebrando la Pascua (SAN ATANASIO, Carta 14).


93 Los seguidores de Cristo viven contentos y alegres y se glorían de su pobreza más que los reyes de su diadema (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,38).

Generosidad y alegría


94 "Quien practique la misericordiaódice el Apóstoló, que lo haga con alegría": esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se of rece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso (SAN GREGORIO NACIANCENO, Disert. 14 sobre amor a los pobres).


95 Si dieres el pan triste, el pan y el mérito perdiste (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 48).


96 El mercader no se entristece gastando en las ferias lo que tiene para adquirir sus mercancías; pero tú te entristeces (hace referencia al joven rico) dando polvo a cambio de la vida eterna (SAN BASILIO, en Catena Aurea, vol. VI, p. 313).

Alegría y filiación divina


97[. . . ] si confiáis en la divina Providencia, si os abandonáis en sus brazos omnipotentes, nunca os faltarán los medios para servir a Dios, a la Iglesia Santa, a las almas, sin descuidar ninguno de vuestros deberes; y gozaréis además de una alegría y de una paz que mundus dare non potest (cfr. Jn 14,27), que la posesión de todos los bienes terrenos no puede dar (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,117).

:La alegría, consecuencia del amor y de la lucha ascética


98 Sin lucha, no se logra la victoria; sin victoria, no se alcanza la paz. Sin paz, la alegría humana será sólo una alegría aparente [. . . ] (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,82).


99 Mas esta fuerza tiene el amor, si es perfecto: que olvida mas nuestro contento por contentar a quien amamos. Y verdaderamente es así, que, aunque sean grandisimos trabajos, entendiendo contentamos a Dios, se nos hacen dulces (SANTA TERESA, Fundaciones,5,10).


100 El amor produce en el hombre la perfecta alegría. En efecto, sólo disfruta de veras el que vive en caridad (SANTO TOMAS Sobre la caridad,1. c. ,205).

:Jesucristo cambia las penas en gozo


101 En la tierra hasta la alegría suele parar en tristeza; pero para quien vive según Cristo, incluso las penas se truecan en gozo (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,18).

La alegría y la esperanza del cielo


102 En una piadosa permisión, les permitió gozar (en el Tabor) durante un tiempo muy corto la contemplación de la alegría que dura siempre, para hacerles sobrellevar con mayor fortaleza la adversidad (SAN BEDA, Coment. sobre S. Marcos,8).


103 Porque el reino de Dios está dentro de vosotros. Quizás da a conocer que el reino de los cielos está en nosotros para manifestar la alegría que produce en nuestras almas el Espíritu Santo; ella es como la imagen y el testimonio de la constante alegría que disfrutan las almas de los santos en la otra vida (SAN GREGORIO DE NISA, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 279).


104 Si tenemos fija la mirada en las cosas de la eternidad, y estamos persuadidos de que todo lo de este mundo pasa y termina, viviremos siempre contentos y permaneceremos inquebrantables en nuestro entusiasmo hasta el fin. Ni nos abatirá el infortunio, ni nos llenará de soberbia la prosperidad, porque consideraremos ambas cosas como caducas y transitorias (CAS!ANO, Instituciones,9).


105 El gozo en el Señor debe ir creciendo continuamente, mientras que el gozo en el mundo debe ir disminuyendo hasta extinguirse. Esto no debe entenderse en el sentido de que no debamos alegrarnos mientras estemos en el mundo, sino que es una exhortación a que, aun viviendo en el mundo, nos alegremos ya en el Señor (SAN AGUSTIN, Sermón 171).


106 Entonces será la alegría plena y perfecta, entonces el gozo completo, cuando ya no tendremos por alimento la leche de la esperanza, sino el manjar sólido de la posesión. Con todo, también ahora, antes de que esta posesión llegue a nosotros, antes de que nosotros lleguemos a esta posesión, podemos alegrarnos ya con el Señor. Pues no es poca la alegría de la esperanza, que ha de convertirse luego en posesión (SAN AGUSTIN, Sermón 21).

La Sagrada Eucaristía, fuente de alegría


107 Cristo instituyó este sacramento (de la Sagrada Eucaristía) [. . . ]; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia (SANTO TOMÁS, Opúsculo 57, Fiesta del Cuerpo de Cristo).


108 Cada vez que nos reunimos en la Eucaristía somos fortalecidos en la santidad y renovados en la alegría, pues la alegria y la santidad son el resultado inevitable de estar más cerca de Dios. Cuando nos alimentamos con el pan vivo que ha bajado del cielo, nos asemejamos más a nuestro Salvador resucitado, que es la fuente de nuestra alegría, una alegría que es para todo el pueblo (Lc 2,10). Que la alegría y la santidad abunden siempre en vuestras vidas y florezcan en vuestros hogares. Y que la Eucaristía sea [. . . ] el centro de vuestra vida, la fuente de vuestra alegría y de vuestra santidad (JUAN PABLO Il, Hom. 2II1981).

Alegría y rectitud de intención


109 Siempre estarás gozoso y contento, si en todos los momentos diriges a Dios tu vida, y si la esperanza del premio suaviza y alivia las penalidades de este mundo (SAN BASILIO, Hom. sobre la alegría).

Alegría en las fiestas


110 Las fiestas se han hecho para promover la alegría espiritual, y esa alegría la produce la oración; por lo cual en día festivo se han de multiplicar las plegarias (SANTO TOMÁS, Sobre los mandamientos,1 c. ,245).


111 La resurrección de Cristo es vida para los difuntos, perdón para los pecadores, gloria para los santos. Por esto el salmista invita a toda la creación a celebrar la resurrección de Cristo, al decir que hay que alegrarse y llenarse de gozo en este día en que resucitó el Señor (SAN M¡XIMO DE TURIN, Sermón 53).

AMISTAD

Citas de la Sagrada Escritura

Entre Dios y los hombres justos: Sg 7,27 Is 41,8.

Amistad fraterna entre David y Jonatán: 1Sam,18,13; 2Sam 1,26.

La amistad no tiene precio: Si 4,912; Si 7,20.

Elección de los amigos: .

El verdadero y el falso amigo: .

Los males amigos: .

Amigos y vecinos: Pr 27,10-22.

El amigo ama en todo tiempo, es un hermano para el día de la desventura. Pr 17,17.

A sus discípulos, Jesús los honró con el titulo de amigos: Jn 11,53.

Incluso a Judas, después de la traición: Mt 26,50.

No rechazó la amistad de <publicanos y pecadores: Lc 7,34.

Los amigos de Betania: Lc 10,38-42 Jn 11,1-44 Jn 12,18.

La mayor prueba de amistad, dar la vida: Jn 15,13.

Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando: Jn 15,14.

No os llamo siervos, sino amigos: Jn 15,15.

Pablo envia saludos a sus amigos en la fe: Rm 16,89 Tt 3,15.

Juan envia saludos a los amigos, <a cada uno en particular>: 3Jn 15.

Amistad entre los primeros cristianos: 3Jn 1 1P 5,13 Col 4,14 2Tm 4,11.

<Un amigo fiel es poderoso protector; el que le encuentra halla un tesoroí>. Si 6,14.

El perfume y el incienso alegran el corazón y la dulzura del amigo consuela el alma. Pr 27,9.

No cambies un amigo por dinero [. . . 1. Si 7,20.

La amistad verdadera


112 El amigo verdadero no puede tener, para su amigo, dos caras: la amistad, si ha de ser leal y sincera, exige renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos. El amigo es fuerte y sincero en la medida en que, de acuerdo con la prudencia sobrenatural, piensa generosamente en los demás, con personal sacrificio. Del amigo se espera la correspondencia al clima de confianza, que se establece con la verdadera amistad; se espera el reconocimiento de lo que somos y, cuando sea necesaria, también la defensa clara y sin paliativos (J. ESCRIVA DE BALAGUER, en Gran Enciclopedia Rialp, vol. 2P 101).


113 No todo amor tiene razón de amistad, sino el amor que entraña benevolencia, es decir, cuando de tal manera amamos a alguien que queremos para él el bien [. . . ]. Es preciso también que el amor sea mutuo, pues el amigo es amigo para el amigo. Esta correspondida benevolencia se funda en alguna comunicación (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,22, q. 23, a. 1).


114 Esta es la verdadera, la perfecta, la estable y constante amistad: la que no se deja corromper por la envidia; la que no se enfría por las sospechas; la que no se disuelve por la ambición; la que, puesta a prueba de esta manera, no cede; la que, a pesar de tantos golpes, no cae; la que, batida por tantas injurias, se muestra inflexible (BEATO ELREDO, Trat. sobre la amistad espiritual,3).


115 Nadie puede ser conocido sino en función de la amistad que se le tiene (SAN AGUSTIN, Sermón 83).


116 Hay más amistad en amar que en ser amado (SANTO TOMAS, Suma Teológica 22, q. 27, a. 1).


117 La amistad que puede acabar, nunca fue verdadera amistad (SAN AMBROSIO, Trat. sobre los oficios de los ministros).


118 Quien es verdaderamente amigo, alguna vez corrige, nunca adula (SAN BERNARDO, Epístola 34).


119 Es propio del amigo hacer bien a los amigos, principalmente a aquellos que se encuentran más necesitados (SANTO Tomás, Etica a Nicómaco,9,13)

La amistad se fortalece con la caridad


120 No hay amistad verdadera sino entre aquellos que Tú aúnas entre sí por medio de la caridad (SAN AGUST;N, Confesiones,4).


121 Si una desatención, un perjuicio en los intereses, la vana gloria, la envidia, o cualquier otra cosa semejante, bastan para deshacer la amistad, es que esa amistad no dio con la raíz sobrenatural (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,60).


122 Cuando encuentro a un hombre inflamado por la caridad cristiana y que por medio de ella se ha hecho mi amigo fiel, los planes y pensamientos que le confío, no los confió sólo a un hombre, sino a Aquel en quien él vive para ser así. Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él (SAN AGUSTIN, Carta 73).


123 Esta paz no se logra ni con los lazos de la más intima amistad ni con una profunda semejanza de carácter, si todo ello no está fundamentado en una total comunión de nuestra voluntad con la voluntad de Dios. Una amistad fundada en deseos pecaminosos, en pactos que arrancan de la injusticia y en el acuerdo que parte de los vicios nada tiene que ver con el logro de esta paz (SAN LEON MAGNO, Sermón 95, sobre las bienaventuranzas).

Amistad con Jesucristo


124 Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto, con su trato, te hacen más llevadero el destierro de este mundo. . . , aunque los amigos a veces traicionan. No me parece mal. Pero. . . ¿cómo no frecuentas cada día con mayor intensidad la compañía, la conversación con el Gran Amigo, que nunca traiciona? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 88).


125 ¿Qué más queremos que tener un tan buen Amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como hacen los del mundo? (SANTA TERESA, Vida,22,67,12,14).


126 La amistad divina es causa de inmortalidad para todos los que entran en ella (SAN IRENEO, Trat. contra las herejías,4).


127 ¡Qué grande es la misericordia de nuestro Creador! No somos ni siervos dignos y nos llama amigos. ¡Qué grande es la dignidad del hombre al ser amigo de Dios! (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 27 sobre los Evang. ).


128 Cristo, Cristo resucitado, es el compañero, el Amigo. Un compañero que se deja ver sólo entre sombras, pero cuya realidad llena toda nuestra vida, y que nos hace desear su compañía definitiva (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,116).

Apostolado a través de la amistad


129 La amistad crea una armonia de sentimientos y de gustos que prescinde del amor de los sentidos, pero, en cambio, desarrolla hasta grados muy elevados, e incluso hasta el heroísmo, la dedicación del amigo al amigo.

Creemos que los encuentros, incluso casuales y provisionales de las vacaciones, dan ocasión a almas nobles y virtuosas para gozar de esta relación humana y cristiana que se llama amistad. Lo cual supone y desarrolla la generosidad, el desinterés, la simpatía, la solidaridad y, especialmente, la posibilidad de mutuos sacrificios.

Será fácil, pura, fuerte la amistad, si está sostenida y alimentada por aquella peculiar y sublime comunión de amor, que un alma cristiana debe tener con Cristo Jesús (PABLO VI, Aloc. 26778).


130 Conviene que Dios haga la voluntad del hombre respecto a la salvación de otro en proporción a su amistad (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,12, q. 114, a. 6).


131 Si os dirigís a Dios, procurad no ir solos (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 4 sobre los Evang. ).


132 Cuando uno tiene amistad con alguien, quiere el bien para quien ama como lo quiere para si mismo, y de ahí ese sentir al amigo como otro yo (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,12, q. 28, a. 1, c).


133 Vi la gran merced que hace Dios a quien pone en compañía de los buenos (SANTA TERESA, Vida,2,4).


134 Vive tu vida ordinaria; trabaja donde estás, procurando cumplir los deberes de tu estado, acabar bien la labor de tu profesión o de tu oficio, creciéndote, mejorando cada jornada. Sé leal, comprensivo con los demás y exigente contigo mismo. Sé mortificado y alegre. Ese será tu apostolado. Y, sin que tú encuentres motivos, por tu pobre miseria, los que te rodean vendrán a ti, y con una conversación natural, sencilla a la salida del trabajo, en una reunión de familia, en el autobús, en un paseo, en cualquier parte charlaréis de inquietudes que están en el alma de todos, aunque a veces algunos no quieran darse cuenta; las Irán entendiendo más, cuando comiencen a buscar de verdad a Dios (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios 273).


135 Así como muchas veces basta una sola mala conversación para perder a una persona, no es raro tampoco que una conversación buena la convierta o le haga evitar el pecado. ¡Cuántas veces, después de haber conversado con alguien que nos habló del buen Dios, nos hemos sentido vivamente inclinados a El y habremos propuesto portarnos mejor en adelante!. . . Esto es lo que multiplicaba tanto el número de los santos en los primeros tiempos de la Iglesia; en sus conversaciones no se ocupaban de otra cosa que de Dios. Con ello los cristianos se animaban unos a otros, y conservaban constantemente el gusto y la inclinación hacia las cosas de Dios (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre el precepto 1&ordm;. del Decálogo).


136 Esas palabras, deslizadas tan a tiempo en el oído del amigo que vacila; aquella conversación orientadora, que supiste provocar oportunamente; y el consejo profesional, que mejora su labor universitaria; y la discreta indiscreción, que te hace sugerirle insospechados horizontes de celo. . . Todo eso es "apostolado de la confidencia". (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 973).

La envidia corrompe la amistad


137 Así nos lo dice Salomón: El hombre es envidiado por su propio compañero (Si 4,4). Y así sucede en verdad. El escita no envidia al egipcio, sino cada uno al de su misma nación; y entre los habitantes de una misma nación no existe envidia entre los que no se conocen, sino entre los muy familiares; y entre éstos, a los primeros que se envidia es a los vecinos y a los que ejercen el mismo arte o profesión, o con quienes se está unido por algún parentesco; y aun entre estos últimos, a los de la misma edad, a los consanguíneos y a los hermanos. Y, en suma, así como la niebla es una epidemia propia del trigo, así también la envidia es la plaga de la amistad (SAN BASILIO, Hom. sobre la envidia).

AMOR

Citas de la Sagrada Escritura

Nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos. Jn 15,13

El que no ama permanece en la muerte. 1Jn 3,14.

El que ama, construye. 1Co 8,1.

El verdadero amor es "paciente y benigno" 1Co 13,4.

Hacerlo todo por amor: 1Co 16,14.

Es también un fruto del Espíritu Santo: Ga 5,22.

Dios es Amor. 1Jn 4,8.

No hay temor en el verdadero amor: 1Jn 4,18.

Es la señal que distingue al cristiano: Jn 15,12.

El amor es fuerte como la muerte |. . . ] Ct 8,6.

El amor verdadero


138 Tales almas son siempre aficionadas a dar mucho más que no a recibir, y aún con el mismo Criador les acaece esto. Y esta afición santa merece nombre de amor, que esotras aficiones bajas tiénenle usurpado el nombre (SANTA TERESA, Camino de perfección 6,7).


139 Nadie hay que no ame, pero lo que interesa es cuál sea el objeto de su amor. No se nos dice que amemos, sino que elijamos a quién amar (SAN AGUSTIN, Sermón 34)


140 El amor es la explicación de todo. Un amor que se abre al otro en su individualidad irrepetible y le dice la palabra decisiva: "quiero que tú seas". Si no se comienza por esta aceptación del otro, como quiera que se presente, reconociendo en él una imagen real, aunque empañada, de Cristo, no se puede decir que se ama verdaderamente (JUAN PABLO II Aloc. 13lV1980).


141 El amor ilumina el corazón (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad, I. c. , p. 205).


142 No dejan huella en el alma las buenas costumbres, sino los buenos amores (SAN ACUSTIN, Sermón 311).


143 Es también característico del amor ir transformando al amante en el amado. Por lo cual, si amamos lo vil y caduco, nos convertimos en viles e inseguros: Se hicieron despreciables como las cosas que amaban (Os 9,10). Pero si amamos a Dios, nos divinizamos, porque el que se une al Señor, se hace un solo espiritu con El (1Co 6,17) (SANTO TOMAS, Sobre la caridad,1. c. ,202).


144 Hay más amistad en amar que en ser amado (SANTO TOMAS, Suma Teológica,22, q. 27, a. l).


145 Todo amor, desde el momento en que es auténtico, puro y desinteresado, lleva en si mismo su justificación Amar gratuitamente es un derecho inalienable de la persona, inclusoóhabría que decir sobre todoócuando el Amado es Dios mismo (JUAN PABLO II, Aloc. 2VI1980).


146 El amor basta por si solo, satisface por si solo y por causa de si. Su mérito y su reIino se identifican con él mismo. El amor no requiere otro motivo fuera de él mismo, ni tampoco ningún provecho; su fruto consiste en su misma práctica. Amo porque amo, amo para amar. Gran cosa es el amor, con tal de que recurra a su principio y origen, con tal de que vuelva siempre a su fuente y sea una continua emanación de la misma (SAN BERNARDO, Sermón 83).


147 Esto es en verdad el amor: obedecer y creer al que se ama (SAN AGUSTIN, Hom. sobre S. Juan,74).

Conocer y amar


148 El conocimiento es causa del amor por la misma razón por la que lo es el bien, que no puede ser amado si no es conocido (SANTO TOMAS, Suma Teológica,12, q. 27, a. 2).


149 El amor es más unitivo que el conocimiento (SANTO TOMAS, Suma Teológica,12, q. 28, a. l).

El privilegio del hombre es poder amar


150 El gran privilegio del hombre es poder amar, trascendiendo así lo efímero y lo transitorio. Puede amar a las otras criaturas, decir un tú y un yo llenos de sentido. Y puede amar a Dios, que nos abre las puertas del cielo [. . . ] (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,48).


151 El amor reviste de gran dignidad al hombre (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad,1. c. ,207).

"Nuestro corazón está hecho para amar"


152 Este corazón nuestro ha nacido para amar. Y cuando no se le da un afecto puro y limpio y noble, se venga y se inunda de miseria. El verdadero amor de Diosóla limpieza de vida, por tantoóse halla igualmente lejos de la sensualidad que de la insensibilidad, de cualquier sentimentalismo como de la ausencia o dureza de corazón (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,183).


153 Mi peso es el amor (SAN AGUSTIN, Confesiones,13).

El amor a Dios hace posible y fortalece el amor humano


154 No es el amor pasional y sensible, sino la caridad que viene de Dios, la que afianza las buenas relaciones entre los casados (SAN AGUSTIN, Sermón 51).


155 El Señor, por un don especial de su gracia y de su caridad, se ha dignado sanar, perfeccionar y elevar este amor (humano). Tal amor, que junta al mismo tiempo lo divino y lo humano, conduce a los esposos a un libre y mutuo don de si mismos, demostrado en la ternura de obras y afectos, y penetra toda su vida. De ahí que sea algo muy superior a la mera inclinación erótica que, cultivada en forma egoísta, desaparece pronto y miserablemente (CONC. VAT. Il, Const. Caudiam et spes,49).


156 El amor que tiene por motivo a Cristo es firme, inquebrantable e indestructible. Nada, ni las calumnias, ni los peligros, ni la muerte ni cosa semejante será capaz de arrancarlo del alma. Quien así ama, aun cuando tenga que sufrir cuanto se quiera, no dejará nunca de amar si mira el motivo por el que ama. El que ama por ser amado terminará con su amor apenas sufra algo desagradable; pero quien está unido a Cristo jamás se apartará de ese amor (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,60).

Amor saca amor

Amor saca amor (SANTA TERESA, Vida,22,14). 157


158 Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor (SAN JUAN DE LA CRUZ, Carta a la M. M. a de la Encarnación, en Vida, BA C, Madrid 1950, p. 1322).


159 De todos los movimientos del alma, de sus sentimientos y de sus afectos, el amor es el único que permite a la criatura responder a su Creador, si no de igual a igual, al menos de semejante a semejante (SAN BERNARDO, Sermón,83 sobre el Cantar de los Cantares).

El amor pide correspondencia


160 Esto es lo primero en la intención del amante: que sea correspondido por el amado. A esto tienden, en efecto, todos los esfuerzos del amante, a atraer hacia si el amor del amado, y si esto no ocurre, es preciso que el amor se disuelva (SANTO TOMAS, Suma contra los Centiles, lll,151).


161 Dice Aristóteles que "amar es querer el bien para alguien", y siendo esto así, el movimiento del amor tiene dos términos: el bien que se quiere para alguien [. . . ] y ese alguien para quien se quiere aquel bien (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,12, q. 26, a. 4).


162 Nada hay que mueva tanto a amar como el pensamiento, por parte de la persona amada, de que aquel que la ama desea en gran manera verse correspondido (SAN JUAN CR! SOSTOMO, Hom. sobre la 2a Epístola a los Corintios,14).


163 El verdadero amor crece con las dificultades; el falso, se apaga . Por experiencia sabemos que, cuando soportamos pruebas difíciles por alguien a quien queremos, no se derrumba el amor, sino que crece. Aguas torrenciales (esto es, abundantes tribulaciones) no pudieron apagar el amor (Ct 8,7). Y así los santos, que soportan por Dios contrariedades, se afianzan en su amor con ello; es como un artista, que se encariña más con la obra que más sudores le cuesta (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad,1. c. , p. 212).


164 Todo lo duro que puede haber en los mandamientos lo hace llevadero el amor. . . ¿Qué no hace el amor. . . ? Ved cómo trabajan los que aman: no sienten lo que padecen, redoblan sus esfuerzos a tenor de las dificultades (SAN AGUSTIN, Sermón 96).


165 No es posible separar el amor del dolor ni el dolor del amor; por esto, el alma enamorada se alegra en sus dolores y se regocija en su amor doliente (SAN PABLO DELA CRUZ, Carta 1). .


166 [. . . ] el amor se adquiere en la fatiga espiritual. El amor crece en nosotros y se desarrolla también entre las contradicciones, entre las resistencias que se le oponen desde el interior de cada uno de nosotros, y a la vez <desde fuera>, esto es, entre las múltiples fuerzas que le son extrañas e incluso hostiles (JUAN PABLO II, Hom. 3II1980).

Felicidad y amor


167 No puede llamarse feliz quien no tiene lo que ama, sea lo que fuere; ni el que tiene lo que ama si es pernicioso; ni el que no ama lo que tiene, aun cuando sea lo mejor (SAN AGUSTIN, Sobre las costumbres de la Iglesia,1).


168 El amor conduce a la felicidad. Sólo a los que lo tienen se les promete la bienaventuranza eterna. Y sin él, todo lo demás resulta insuficiente (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad,1. c. ,204).


169 El amor produce en el hombre la perfecta alegría. En efecto, sólo disfruta de veras el que vive en caridad (SANTO TOMASí Sobre la caridad,1. c. ,205).

El amor no conoce limite


170 Cuanto más amo, me siento todavía más deudor (SAN AGUSTiN, Epístola 192).


171 La fuerza del amor no mide las posibilidades. Ignora las fronteras. El amor no discierne, no reflexiona, no conoce razones. El amor no se resigna ante la imposibilidad, no se intimida ante ninguna dificultad (SAN PEDRO CRISÓLOGO,Sermón 147).


172 Todo amor auténtico vuelve a proponer en cierta medida la valoración primigenia de Dios, repitiendo con el Creador, en referencia a cada individuo humano concreto, que su existencia es "algo muy bueno" (). ¿Cómo no recordar, a este respecto, la insistencia con que San Pablo retorna sobre la dimensión universal de la caridad? El afirma que se ha hecho esclavo de todos (cfr. 1Co 9,19), que se ha hecho todo para todos (1Co 9,22), que se esfuerza por "agradar a todos en todo" (1Co 10,33); y exhorta: "mientras hay tiempo, hagamos bien a todos" (Ga 6, IO) (JUAN PABLO 11, Aloc. 13lV1980).

Amor y esperanza


173 El que alguien nos ame hace que nosotros esperemos en él; pero el amor a él es causado por la esperanza que en él tenemos (SANTO TOMAS, Suma Teológica,12, q. 40, a. 7).


174 El amor a Dios es el amor por excelencia. Es, como he dicho, amor sin interés propio; todo lo que desea y quiere es ver al alma que ama rica de los bienes del cielo. Esta sí es voluntad, y no estos quereres desastrados de por acá, y aún no digo de los malos, que de ésos Dios nos libre (SANTA TERESA, Camino de perfección 7, I).


175 ¡No hay más amor que el Amor! (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 417).


176 La humildad, necesaria para amar. Cuanto más vacíos estamos de la hinchazón de la soberbia más llenos estamos de amor (SAN AGUSTIN, Trat. sobre la Santísima Trinidad,8).

El amor se manifiesta en las obras


177 El amor se manifiesta mejor con hechos que con palabras (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre Jesucristo).


178 Cuentan de un alma que, al decir al Señor en la oración "Jesús, te amo", oyó esta respuesta del cielo: "Obras son amores y no buenas razones". Piensa si acaso tú no mereces también ese cariñoso reproche (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 933).

La recompensa del amor es poder amar más


179 La paga y el jornal del amor es recibir más amor hasta llegar al colmo del amor El amor sólo con amor se paga (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual,9,7).

Hacerlo todo por amor


180 Este breve mandato se te ha dado de una vez para siempre: Ama y haz lo que quieras; si te callas, calla por amor; si hablas, habla por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor; ten la raíz del amor en el fondo de tu corazón: de esta raíz solamente puede salir lo que es bueno (SAN AGUSTIN, Coment. a la 1. a Epfstola de S. Juan,7).

Sólo el amor construye


181 Me convencí de que sólo el amor aproxima lo que es diferente y realiza la unión en la diversidad. Las palabras de Cristo Un precepto nuevo os doy: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado (Jn 13,34), me parecían entonces, por encima de su inigualable profundidad teológica, como germen y principio de la única transformación lo suficientemente radical como para ser apreciada por un joven. Germen y principio de la única revolución que no traiciona al hombre Sólo el amor verdadero construye (JUAN PABLO II, Aloc. lVII1980).


182 Cada uno de los hombres (y toda la humanidad) vive <entre> el amor y el odio. Si no acepta el amor, el odio encontrará fácilmente acceso a su corazón y comenzará a invadirlo cada vez más, trayendo frutos siempre más venenosos (JUAN PABLO II, Hom. 3II1980).


Fdez-Carvajal: Antologia - ALEGRIA