Congregación para el Clero 413

Normas Basicas de la Formacion de los Diaconos Permanentes

Introduccion

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1. Itinerarios formativos

1. Las primeras indicaciones sobre la formacion de los diaconos fueron dadas en la Carta apostolica " Sacrum diaconatus ordinem ".

Dichas indicaciones fueron recogidas y concretadas después en la Carta circular de la Sagrada Congregacion para la Educacion Catolica del 16 de julio de 1969 Come è a conoscenza, en la que se senalaban "diferentes tipos de formacion " segun los " distintos tipos de diaconado " (para célibes, casados, " destinados a lugares de mision o a paises todavia en vias de desarrollo ", llamados a " ejercer su funcion en naciones de cierta civilizacion y de cultura bastante avanzada "). Respecto a la formacion doctrinal, se indicaba que debia ser superior a la de un simple catequista y, en algun modo, analoga a la del sacerdote. A continuacion se enumeraban las materias que debian tenerse en consideracion al elaborar el programa de estudios.

Posteriormente la Carta apostolica Ad pascendum preciso que " por lo que se refiere al curso de los estudios teologicos, que debe preceder a la ordenacion de los diaconos permanentes, compete a las Conferencias Episcopales emanar, en base a las circunstancias del lugar, las normas oportunas y someterlas a la aprobacion de la Sagrada Congregacion para la Educacion Catolica ".

El nuevo Codigo de Derecho Canonico integro los elementos esenciales de esta normativa en el canon 236.

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2. Unos treinta anos después de las primeras indicaciones, y con las aportaciones de las sucesivas experiencias, se ha creido ahora oportuno elaborar la presente Ratio fundamentalis institutionis diaconorum permanentium. Su finalidad es ofrecer un instrumento para orientar y armonizar, respetando las legitimas diferencias, los programas educativos elaborados por las Conferencias Episcopales y por las diocesis, que, a veces, resultan muy diferentes entre si.

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2. Referencia a una segura teologia del diaconado

3. La eficacia de la formacion de los diaconos permanentes depende en gran parte de la subyacente concepcion teologica del diaconado. Ella, en efecto, ofrece las coordenadas para determinar y orientar el itinerario formativo y, al mismo tiempo, senala la meta a seguir.

La desaparicion casi total del diaconado permanente en la Iglesia de Occidente por mas de un milenio, ha hecho, ciertamente, mas dificil la comprension de la profunda realidad de este ministerio. Sin embargo, no se puede decir que por ello la teologia del diaconado carezca de referencias autorizadas y se encuentre a merced de las diversas opiniones teologicas. Las referencias existen, y son muy claras, si bien necesitan ser posteriormente desarrolladas y profundizadas. A continuacion, se senalan algunas consideradas como mas importantes, sin pretender indicarlas todas.

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4. Ante todo es preciso considerar al diaconado, al igual que cualquier otra realidad cristiana, en el interior de la Iglesia, entendida como misterio de comunion trinitaria en tension misionera. Es ésta una referencia necesaria en la definicion de la identidad de todo ministro ordenado, aunque no prioritaria, en cuanto que su plena verdad consiste en ser una participacion especifica y una representacion del ministerio de Cristo. Es por esto que el diacono recibe la imposicion de las manos y es asistido por una gracia sacramental especial, que lo injerta en el sacramento del orden.

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5. El diaconado es conferido por una efusion especial del Espiritu (ordenacion), que realiza en quien la recibe una especifica conformacion con Cristo, Senor y siervo de todos. La Constitucion dogmatica Lumen gentium, n. 29, precisa, citando un texto de las Constitutiones Ecclesiae AEegyptiacae, que la imposicion de las manos al diacono no es " ad sacerdotium sed ad ministerium ", es decir, no para la celebracion eucaristica, sino para el servicio. Esta indicacion, junto con la advertencia de San Policarpo, recogida también por Lumen gentium, n. 29, traza la identidad teologica especifica del diacono: él, como participacion en el unico ministerio eclesiastico, es en la Iglesia signo sacramental especifico de Cristo siervo. Su tarea es ser " intérprete de las necesidades y de los deseos de las comunidades cristianas " y " animador del servicio, o sea, de la diakonia ", que es parte esencial de la mision de la Iglesia.

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6. La materia de la ordenacion diaconal es la imposicion de las manos por parte del Obispo; la forma la constituyen las palabras de la oracion consacratoria, que se articula en los tres momentos de la anamnesis, de la epiclesis y de la intercesion. La anamnesis (que recorre la historia de la salvacion centrada en Cristo) recuerda a los " levitas ", refiriéndose al culto, y a los " siete " de los Hechos de los Apostoles, refiriéndose a la caridad. La epiclesis pide la fuerza de los siete dones del Espiritu para que el ordenando esté en condiciones de imitar a Cristo como " diacono ". La intercesion exhorta a una vida generosa y casta.

La forma esencial para el sacramento es la epiclesis, que consiste en las palabras: " te suplicamos, oh Senor, infundas en ellos el Espiritu Santo, que los fortalezca con los siete dones de tu gracia, para que cumplan fielmente la obra del ministerio ". Los siete dones tienen origen en un pasaje de Isaias 11, 2, recogido por la version ampliada que de él hicieron los Setenta. Se trata de los dones del Espiritu otorgados al Mesias, que vienen después comunicados a los nuevos ordenados.

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7. El diaconado, en cuanto grado del orden sagrado, imprime caracter y comunica una gracia sacramental especifica. El caracter diaconal es el signo configurativo-distintivo impreso indeleblemente en el alma que configura a quien esta ordenado a Cristo, quien se hizo diacono, es decir, servidor de todos. Esto conlleva una gracia sacramental especifica, que es fuerza, vigor specialis, don para vivir la nueva realidad obrada por el sacramento. " En cuanto a los diaconos, fortalecidos con la gracia del sacramento, en comunion con el obispo y sus presbiteros, estan al servicio del pueblo de Dios en la diaconia de la liturgia, de la palabra y de la caridad ". Como en todos los sacramentos que imprimen caracter, la gracia tiene una virtualidad permanente. Florece y reflorece en la medida en que es acogida y re-acogida en la fe.

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8. En el ejercicio de su potestad, los diaconos, al ser participes a un grado inferior del ministerio sacerdotal, dependen necesariamente de los Obispos, que poseen la plenitud del sacramento del orden. Ademas, mantienen una relacion especial con los presbiteros, en comunion con los cuales estan llamados a servir al pueblo de Dios.

Desde el punto de vista disciplinar, por la ordenacion diaconal, el diacono queda incardinado en la Iglesia particular o en la prelatura personal para cuyo servicio fue promovido, o bien, como clérigo, en un instituto religioso de vida consagrada o en una sociedad clerical de vida apostolica. La figura de la incardinacion no representa un hecho mas o menos accidental, sino que se caracteriza como vinculo constante de servicio a una concreta porcion del pueblo de Dios. Esto implica la pertenencia eclesial a nivel juridico, afectivo y espiritual y la obligacion del servicio ministerial.

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3. El ministerio del diacono en los diferentes contextos pastorales

9. El ministerio del diacono se caracteriza por el ejercicio de los tres munera propios del ministerio ordenado, segun la perspectiva especifica de la diaconia.

Con referencia al munus docendi, el diacono esta llamado a proclamar la Escritura e instruir y exhortar al pueblo. Esto se expresa por la entrega del libro de los Evangelios, prevista en el rito mismo de la ordenacion.

El munus sanctificandi del diacono se desarrolla en la oracion, en la administracion solemne del bautismo, en la conservacion y distribucion de la Eucaristia, en la asistencia y bendicion del matrimonio, en presidir el rito de los funerales y de la sepultura y en la administracion de los sacramentales. Esto pone de manifiesto como el ministerio diaconal tiene su punto de partida y de llegada en la Eucaristia, y que no queda reducido a un simple servicio social.

En fin, el mundus regendi se ejerce en la dedicacion a las obras de caridad y de asistencia, y en la animacion de comunidades o sectores de la vida eclesial, especialmente en lo que concierne a la caridad. Este es el ministerio mas caracteristico del diacono.

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10. Las lineas de la ministerialidad originaria del diaconado estan, pues, como se deduce de la antigua praxis diaconal y de las indicaciones conciliares, muy bien definidas. Pero, si dicha ministerialidad originaria es unica, son, en cambio, diversos los modelos concretos de su ejercicio, que deberan ser sugeridos, en cada ocasion, por las diversas situaciones pastorales de cada Iglesia. Modelos que, obviamente, habran de tenerse en cuenta al programar el iter formativo.

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4. La espiritualidad diaconal

11. De la identidad teologica del diacono brotan con claridad los rasgos de su espiritualidad especifica, que se presenta esencialmente como espiritualidad de servicio.

El modelo por excelencia es Cristo siervo, que vivio totalmente dedicado al servicio de Dios, por el bien de los hombres. El se reconocio profetizado en el siervo del primer canto del Libro de Isaias (
Lc 4,18-19), definio expresamente su accion como diaconia (Mt 20,28 Lc 22,27 Jn 13,1-17 Fil Jn 2,7-8 1P 1P 2,21-25) y mando a sus discipulos hacer otro tanto (Jn 13,34-35 Lc 12,37).

La espiritualidad de servicio es una espiritualidad de toda la Iglesia, en cuanto que toda la Iglesia, a semejanza de Maria, es la " sierva del Senor " (Lc 1,28), al servicio de la salvacion del mundo. Precisamente para que la Iglesia pueda vivir mejor esta espiritualidad de servicio, el Senor le da un signo vivo y personal en el hacerse l mismo siervo. Por esto, de manera especifica, ésta es la espiritualidad del diacono. l, en efecto, por la sagrada ordenacion, es constituido en la Iglesia icono vivo de Cristo siervo. El leitmotiv de su vida espiritual sera, pues, el servicio; su santidad consistira en hacerse servidor generoso y fiel de Dios y de los hombres, especialmente de los mas pobres y de los que sufren; su compromiso ascético se orientara a adquirir aquellas virtudes que requiere el ejercicio de su ministerio.

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12. Obviamente, dicha espiritualidad debera integrarse armonicamente en cada caso con la espiritualidad correspondiente al propio estado de vida. Por lo cual, la misma espiritualidad diaconal adquirira connotaciones diversas segun sea vivida por un casado, por un viudo, por un célibe, por un religioso, por un consagrado en el mundo. El itinerario formativo debera tener en cuenta estas diversas modulaciones y ofrecer, segun el tipo de candidato, caminos espirituales diferenciados.

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5. La funcion de las Conferencias Episcopales

13. " Es funcion de las legitimas asambleas episcopales o Conferencias Episcopales deliberar, con el consentimiento del Sumo Pontifice, si y donde -teniendo en cuenta el bien de los fieles- conviene instituir el diaconado como grado propio y permanente de la Jerarquia ".

El Codigo de Derecho Canonico reconoce a las Conferencias Episcopales también la competencia de concretar, mediante disposiciones complementarias, la disciplina que atane a la recitacion de la liturgia de las horas, a la edad requerida para la admision y a la formacion, de lo cual se ocupa el can. 236. Este canon dispone que sean las Conferencias Episcopales las que dicten, teniendo en cuenta las circunstancias locales, las normas oportunas para que los candidatos al diaconado permanente, jovenes o adultos, célibes o casados, " sean formados para que cultiven la vida espiritual y cumplan dignamente los oficios propios de su orden ".

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14. Para ayudar a las Conferencias Episcopales a trazar itinerarios formativos que, atentos a las diversas situaciones particulares, estén sin embargo en sintonia con el camino universal de la Iglesia, la Congregacion para la Educacion Catolica ha preparado la presente Ratio fundamentalis institutionis diaconorum permanentium, que busca ofrecer un punto de referencia para precisar los criterios del discernimiento vocacional y los diferentes aspectos de la formacion. Dicho documento -conforme a su misma naturaleza- indica solamente algunas lineas fundamentales de caracter general, que constituyen la norma que las Conferencias Episcopales deberan tener en cuenta para la elaboracion o la eventual mejora de las respectivas rationes nacionales. De tal manera, y sin menoscabo de la creatividad y singularidad de las Iglesias particulares, se indican los principios y los criterios sobre los que puede programarse la formacion de los diaconos permanentes con seguridad y en armonia con las demas Iglesias.

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15. Ademas, analogamente a cuanto el mismo Concilio Vaticano II establecio para las rationes institutionis sacerdotalis, con el presente documento se pide a las Conferencias Episcopales que han restaurado el diaconado permanente que sometan sus respectivas rationes institutionis diaconorum permanentium al examen y aprobacion de la Santa Sede. Esta las aprobara, primero, ad experimentum, y después, por un numero determinado de anos, de manera que sean garantizadas revisiones periodicas.

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6. Responsabilidad de los Obispos

16. La restauracion del diaconado permanente en una nacion no conlleva la obligacion de restablecerlo en todas las diocesis. Sera el Obispo diocesano el que, oido prudentemente el parecer del Consejo presbiteral y, si existe, el del Consejo pastoral, procedera o no al respecto, teniendo en cuenta las necesidades concretas y la situacion especifica de su Iglesia particular.

En el caso de que opte por el restablecimiento del diaconado permanente, procurara promover una adecuada catequesis al respecto, tanto para los laicos como para los sacerdotes y los religiosos, a fin de que el ministerio diaconal sea comprendido en toda su profundidad. Ademas, proveera a crear las estructuras necesarias para la labor formativa, y a nombrar los colaboradores idoneos que le ayuden como responsables directos de la formacion, o, segun las circunstancias, pondra su empeno en valorizar las estructuras formativas de otras diocesis, o las regionales o nacionales.

El Obispo, luego, se preocupara de que, sobre la base de la ratio nacional y de la experiencia ya adquirida, sea redactado y actualizado periodicamente un reglamento diocesano particular.

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7. El diaconado permanente en los Institutos de vida consagrada y en las Sociedades de vida apostolica

17. La institucion del diaconado permanente entre los miembros de los Institutos de vida consagrada y de las Sociedades de vida apostolica esta regulada por las normas de la Carta apostolica Sacrum diaconatus ordinem. Ella establece que " instituir el diaconado permanente entre los religiosos es un derecho reservado a la Santa Sede, unica a la que compete examinar y aprobar los votos de los Capitulos Generales al respecto ". Todo cuanto se ha dicho -continua el documento- " debe entenderse como dicho también de los miembros de los otros Institutos que profesan los consejos evangélicos ".

Todo Instituto o Sociedad que haya obtenido el derecho de restablecer internamente el diaconado permanente asume la responsabilidad de asegurar la formacion humana, espiritual, intelectual y pastoral de sus candidatos. Por lo tanto, dicho Instituto o Sociedad se debera comprometer a preparar un programa formativo propio que, al mismo tiempo que recoge el carisma y la espiritualidad propios del Instituto o Sociedad, esté en sintonia con la presente Ratio fundamentalis, especialmente en cuanto atane a la formacion intelectual y pastoral.

El programa de cada Instituto o Sociedad debera ser sometido al examen y aprobacion de la Congregacion para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostolica, o de la Congregacion para la Evangelizacion de los Pueblos y de la Congregacion para las Iglesias Orientales para los territorios de su respectiva competencia. La Congregacion competente, oido el parecer de la Congregacion para la Educacion Catolica sobre cuanto atane a la formacion intelectual, lo aprobara, primero, ad experimentum, y después por un numero determinado de anos, de modo que se garanticen las revisiones periodicas.

I. Los Protagonistas de la Formacion de los Diaconos Permanentes

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1. La Iglesia y el Obispo

18. La formacion de los diaconos, como la de los demas ministros y de todos los bautizados, es una tarea que implica a toda la Iglesia. Ella, aclamada por el apostol Pablo como " la Jerusalén de arriba " y " nuestra madre " (
Ga 4,26), a semejanza de Maria, " mediante la predicacion y el bautismo engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por obra del Espiritu Santo y nacidos de Dios ". No solo: ella, imitando la maternidad de Maria, acompana a sus hijos con amor materno y cuida de todos para que todos lleguen a la plena realizacion de su vocacion.

El cuidado de la Iglesia por sus hijos se manifiesta en el ofrecimiento de la Palabra y de los sacramentos, en el amor y en la solidaridad, en la oracion y en la solicitud de los varios ministros. Pero en este cuidado, por asi decir, visible, se hace presente el cuidado del Espiritu de Cristo. En efecto, " la articulacion social de la Iglesia sirve al Espiritu Santo, que la vivifica, para el acrecentamiento de su cuerpo ", sea en su globalidad, sea en la singularidad de cada uno de sus miembros.

En el cuidado de la Iglesia por sus hijos, el primer protagonista es, pues, el Espiritu de Cristo. Es l quien les llama, quien les acompana y quien modela sus corazones para que puedan reconocer su gracia y corresponder a ella generosamente. La Iglesia debe ser bien consciente de esta dimension sacramental de su obra educadora.

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19. En la formacion de los diaconos permanentes, el primer signo e instrumento del Espiritu de Cristo es el Obispo propio (o el Superior Mayor competente). El es el responsable ultimo de su discernimiento y de su formacion. l, aunque ejerciendo de ordinario dicha tarea por medio de los colaboradores por él elegidos, se preocupara, sin embargo, en la medida de lo posible, de conocer personalmente a los que se preparan al diaconado.

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2. Los encargados de la formacion

20. Las personas que, bajo la dependencia del Obispo (o del Superior Mayor competente) y en estrecha colaboracion con la comunidad diaconal, tienen una responsabilidad especial en la formacion de los candidatos al diaconado permanente son: el director para la formacion, el tutor (donde el numero lo requiera), el director espiritual y el parroco (o el ministro al que se le confia el candidato para el tirocinio diaconal).

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21. El director para la formacion, nombrado por el Obispo (o por el Superior Mayor competente) tiene la tarea de coordinar a las distintas personas comprometidas en la formacion, de presidir y animar toda la labor educativa en sus varias dimensiones, y de relacionarse con las familias de los aspirantes y de los candidatos casados y con sus comunidades de proveniencia. Ademas, tiene la obligacion de presentar al Obispo (o al Superior Mayor competente), y tras escuchar el parecer de los demas formadores, excluido el director espiritual, el juicio de idoneidad sobre los aspirantes para su admision entre los candidatos, y sobre los candidatos para su promocion al orden del diaconado.

Por sus decisivas y delicadas tareas, el director para la formacion debera ser elegido con sumo cuidado. Debe ser hombre de fe viva y de fuerte sentido eclesial, tener amplia experiencia pastoral y haber dado pruebas de prudencia, equilibrio y capacidad de comunion; debe poseer, ademas, solida competencia teologica y pedagogica.

Podra serlo un presbitero o un diacono y, preferiblemente, no responsable al mismo tiempo de los diaconos ordenados. Efectivamente, seria deseable que esta ultima responsabilidad permaneciese distinta de la que toma a cargo la formacion de los aspirantes y de los candidatos.

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22. El tutor, elegido por el director para la formacion de entre los diaconos o presbiteros de probada experiencia y nombrado por el Obispo (o por el Superior Mayor competente), es el acompanante inmediato de cada aspirante y de cada candidato. Es el encargado de seguir de cerca el camino de cada uno, ofreciéndole su ayuda y consejo para la solucion de los problemas que se presenten y para la personalizacion de los distintos periodos formativos. Ademas, debera colaborar con el director para la formacion en la programacion de las diversas actividades educativas y en la elaboracion del juicio de idoneidad que es preciso presentar al Obispo (o al Superior Mayor competente). Segun las circunstancias, el tutor sera responsable de una sola persona o de un grupo reducido.

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23. El director espiritual lo elige cada aspirante o candidato, y debera ser aprobado por el Obispo o por el Superior Mayor. Su cometido es discernir la accion interior que el Espiritu realiza en el alma de los llamados y, al mismo tiempo, acompanar y animar su conversion continua. Debera, ademas, dar consejos concretos para lograr la madurez de una auténtica espiritualidad diaconal y ofrecer estimulos eficaces para adquirir las virtudes que a ella van unidas. Por todo esto, animese a los aspirantes y a los candidatos a confiarse para la direccion espiritual solo a sacerdotes de probada virtud, poseedores de solida cultura teologica, de profunda experiencia espiritual, de gran sentido pedagogico, de fuerte y exquisita sensibilidad ministerial.

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24. El parroco (u otro ministro) es elegido por el director para la formacion de acuerdo con el equipo de formadores, y teniendo en cuenta las diferentes situaciones de los candidatos. Su mision es ofrecer a quien le ha sido confiado una viva comunion ministerial, e iniciarlo y acompanarlo en las actividades pastorales que juzgue mas idoneas para él; se preocupara, ademas, de analizar periodicamente el trabajo realizado con el candidato, y de informar sobre el desarrollo de su tirocinio al director para la formacion.

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3. Los profesores

25. Los profesores contribuyen notablemente a la formacion de los futuros diaconos. En efecto, mediante la ensenanaza del sacrum depositum custodiado por la Iglesia, nutren la fe de los candidatos y los preparan para la tarea de maestros del pueblo de Dios. Por tal motivo, no solo deben esforzarse por adquirir la competencia necesaria y una suficiente capacidad pedagogica, sino también por testimoniar con la vida la Verdad que ensenan.

Para poder armonizar su aportacion especifica con la de las otras dimensiones de la formacion, es importante que estén dispuestos, a tenor de las circunstancias, a colaborar y a relacionarse con las demas personas comprometidas en la formacion. Asi contribuiran a ofrecer a los candidatos una formacion unitaria y les facilitaran la necesaria labor de sintesis.

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4. La comunidad de formacion de los diaconos permanentes

26. Los aspirantes y los candidatos al diaconado permanente constituyen, por fuerza misma de las cosas, un ambiente peculiar, una comunidad eclesial especifica que influye profundamente en la dinamica formativa.

Los responsables de la formacion se preocuparan de que dicha comunidad se caracterice por su profunda espiritualidad, sentido de comunion, espiritu de servicio e impulso misionero, y por tener un ritmo bien determinado de encuentros y de oracion.

De esta manera, la comunidad de formacion de los diaconos permanentes podra prestar una valiosa ayuda a los aspirantes y a los candidatos al diaconado en el discernimiento de su vocacion, en la maduracion humana, en la iniciacion a la vida espiritual, en el estudio teologico y en la experiencia pastoral.

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5. Las comunidades de procedencia

27. Las comunidades de procedencia de los aspirantes y de los candidatos al diaconado pueden ejercer una influencia no irrelevante sobre su formacion.

Para los aspirantes y los candidatos mas jovenes, la familia puede ser una ayuda extraordinaria. Se la invitara a " acompanar el camino formativo con la oracion, el respeto, el buen ejemplo de las virtudes domésticas y la ayuda espiritual y material, sobre todo en los momentos dificiles... Incluso en el caso de padres y familiares indiferentes o contrarios a la opcion vocacional, la confrontacion clara y serena con la posicion del joven y los incentivos que de ahi se deriven, pueden ser de gran ayuda para que la vocacion... madure de un modo mas consciente y firme ".| En cuanto a los aspirantes y a los candidatos casados, debera procurarse hacer que la comunion conyugal contribuya eficazmente a fortalecer su camino de formacion hacia la meta del diaconado.

La comunidad parroquial esta llamada a acompanar el itinerario de cada uno de sus miembros hacia el diaconado con el apoyo de la oracion y un adecuado camino de catequesis que, al mismo tiempo que sensibiliza a los fieles hacia este ministerio, proporciona al candidato una valiosa ayuda para su discernimiento vocacional.

También las asociaciones eclesiales de las que proceden aspirantes y candidatos al diaconado puede seguir siendo para ellos fuente de ayuda y de apoyo, de luz y de aliento. Pero, al mismo tiempo, deben manifestar respeto hacia la llamada ministerial de sus miembros no obstaculizando, antes bien favoreciendo en ellos la maduracion de una espiritualidad y de una disponibilidad auténticamente diaconales.

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6. El aspirante y el candidato

28. Finalmente, aquel que se prepara al diaconado " debe considerarse protagonista necesario e insustituible de su formacion: toda formacion... es, en definitiva, una autoformacion ".

Autoformacion no significa aislamiento, cerrazon o independencia respecto a los formadores, sino responsabilidad y dinamismo en responder con generosidad a la llamada de Dios, valorando al maximo las personas y los instrumentos que la Providencia pone a disposicion.

La autoformacion tiene su raiz en una firme decision de crecer en la vida segun el Espiritu conforme a la vocacion recibida, y se sustenta en la actitud humilde para reconocer las propias limitaciones y los propios dones.

II. Perfil de los Candidatos al Diaconado Permanente

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29. " La historia de toda vocacion sacerdotal, como también de toda vocacion cristiana, es la historia de un inefable dialogo entre Dios y el hombre, entre el amor de Dios que llama y la libertad del hombre que, en el amor, responde a Dios ". Pero junto a la llamada de Dios y a la respuesta del hombre, hay otro elemento constitutivo de la vocacion y particularmente de la vocacion ministerial: la llamada publica de la Iglesia. " Vocari a Deo dicuntur qui a legitimis Ecclesiae ministris vocantur ". La expresion no se debe tomar en sentido prevalentemente juridico, como si fuese la autoridad que llama la que determina la vocacion, sino en sentido sacramental, que considera a la autoridad que llama como el signo y el instrumento de la intervencion personal de Dios, que se realiza con la imposicion de las manos. En esta perspectiva, toda eleccion regular expresa una inspiracion y representa una eleccion de Dios. El discernimiento de la Iglesia es, por tanto, decisivo para la eleccion de la vocacion; y mucho mas, por su significado eclesial, para elegir una vocacion al ministerio ordenado.

Dicho discernimiento debe realizarse segun criterios objetivos, que aprovechen la antigua tradicion de la Iglesia y tengan en cuenta las necesidades pastorales actuales. En el discernimiento de las vocaciones al diaconado permanente han de tenerse presentes los requisitos que son de orden general y los que atanen al particular estado de vida de los llamados.

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1. Requisitos generales

30. El primer perfil diaconal lo encontramos trazado en la Primera Carta de San Pablo a Timoteo: " También los diaconos deben ser dignos, sin doblez, no dados a beber mucho vino ni a negocios sucios; que guarden el Misterio de la fe con una conciencia pura. Primero se les sometera a prueba y después, si fuesen irreprensibles, seran diaconos... Los diaconos sean casados una sola vez y gobiernen bien a sus hijos y su propia casa. Porque los que ejercen bien el diaconado alcanzan un puesto honroso y grande entereza en la fe de Cristo Jesus " (
1Tm 3,8-10 1Tm 3,12-13).

Las cualidades enumeradas por Pablo son prevalentemente humanas, como si quisiera decir que los diaconos podran ejercer su ministerio solo si son modelos también humanamente apreciados. Encontramos eco del reclamo de Pablo en otros textos de los Padres Apostolicos, especialmente en la Didachè y en S. Policarpo. La Didachè exhorta: " Elegios, pues, obispos y diaconos dignos del Senor, hombres pacificos, no amantes del dinero, veraces y probados ", y S. Policarpo aconseja: " Por tanto, en presencia de su justicia los diaconos deben ser sin mancha, como ministros de Dios y de Cristo, y no de hombres; no calumniadores, ni de doble palabra, ni amantes del dinero; tolerantes en todo, misericordiosos, diligentes; procediendo conforme a la verdad del Senor que se hizo servidor de todos ".

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31. La tradicion de la Iglesia ha ido completando y precisando mas los requisitos que confirman la autenticidad de una llamada al diaconado. En primer lugar, son los que se requieren para las ordenes en general: " Solo deben ser ordenados aquellos que... tienen una fe integra, estan movidos por recta intencion, poseen la ciencia debida, gozan de buena fama y costumbres intachables, virtudes probadas y otras cualidades fisicas y psiquicas congruentes con el orden que van a recibir ".

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32. El perfil de los candidatos se completa con algunas cualidades humanas especificas y virtudes evangélicas exigidas por la diaconia. Entre las cualidades humanas hay que senalar: la madurez siquica, la capacidad de dialogo y de comunicacion, el sentido de responsabilidad, la laboriosidad, el equilibrio y la prudencia. Entre la virtudes evangélicas tienen especial relieve: la oracion, la piedad eucaristica y mariana, un sentido de Iglesia humilde y fuerte, el amor a la Iglesia y a su mision, el espiritu de pobreza, la capacidad de obediencia y de comunion fraterna, el celo apostolico, la servicialidad, la caridad hacia los hermanos.

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33. Ademas, los candidatos al diaconado deben integrarse vitalmente en una comunidad cristiana y haber practicado con laudable empeno obras de apostolado.

34. Pueden provenir de todos los ambientes sociales y ejercer cualquier actividad laboral o profesional a condicion de que ésta, segun las normas de la Iglesia y del juicio prudente del Obispo, no desdiga del estado diaconal. Ademas, dicha actividad debe conciliarse en la practica con los compromisos de formacion y el desempeno real del ministerio.

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35. En cuanto a la edad minima, el Codigo de Derecho Canonico prescribe que " el candidato al diaconado permanente que no esté casado solo puede ser admitido a este orden cuando haya cumplido al menos venticinco anos; quien esté casado, unicamente después de haber cumplido al menos treinta y cinco anos ".

Finalmente, los candidatos, deben estar libres de cualquier tipo de irregularidad e impedimento.

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2. Requisitos correspondientes al estado de vida de los candidatos

a) Célibes

36. " Por ley de la Iglesia, confirmada por el mismo Concilio Ecuménico, aquellos que desde su juventud han sido llamados al diaconado estan obligados a observar la ley del celibato ". Es esta una ley particularmente conveniente para el sagrado ministerio, a la que libremente se someten aquellos que han recibido el carisma.

El diaconado permanente vivido en el celibato da al ministerio algunas singulares connotaciones. La identificacion sacramental con Cristo, en efecto, se situa en el contexto del corazon indiviso, es decir, de una opcion esponsal exclusiva, perenne y total del unico y supremo Amor; el servicio a la Iglesia puede contar con una total disponibilidad; el anuncio del Reino es favorecido por el testimonio valiente de quien, por ese Reino, ha dejado todo, incluso sus bienes mas queridos.

b) Casados

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37. " Cuando se trate de hombres casados, es necesario cuidar que sean promovidos al diaconado solo quienes, después de muchos anos de vida matrimonial, hayan demostrado saber dirigir su propia casa, y cuya mujer e hijos lleven una vida verdaderamente cristiana y se distingan por su honesta reputacion ".

No solo. Ademas de la estabilidad de la vida familiar, los candidatos casados no pueden ser admitidos " si no consta, ademas del consentimiento de la esposa, la probidad de sus costumbres cristianas y que no hay nada en ella, aun en el orden natural, que resulte un impedimento o un deshonor para el ministerio del marido ".

c) Viudos

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38. " Recibida la ordenacion, los diaconos, incluso aquellos promovidos en edad mas madura, estan inhabilitados para contraer matrimonio, en virtud de la disciplina de la Iglesia ". Esto mismo es valido para los diaconos que han enviudado. Ellos estan llamados a dar pruebas de solidez humana y espiritual en su estado de vida.

Ademas, otra condicion para que los candidatos viudos puedan ser admitidos es que hayan provisto o demuestren estar en condiciones de proveer adecuadamente al cuidado humano y cristiano de sus hijos.

d) Miembros de Institutos de vida consagrada y de Sociedades de vida apostolica

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39. Los diaconos permanentes pertenecientes a Institutos de vida consagrada o a Sociedades de vida apostolica estan llamados a enriquecer su ministerio con el carisma particular recibido. Su labor pastoral, en efecto, aun estando bajo la autoridad del Ordinario de lugar, esta, también, caracterizada por los rasgos peculiares de su estado de vida religioso o consagrado. Ellos, por tanto, se esforzaran por armonizar la vocacion religiosa o consagrada con la ministerial y por ofrecer su peculiar contribucion a la mision de la Iglesia.

III. El Itinerario de la Formacion al Diaconado Permanente

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1. La presentacion de los aspirantes

40. La decision de comenzar el proceso de formacion diaconal podra ser tomada o por iniciativa del propio aspirante o por una explicita propuesta de la comunidad a la que pertenece el aspirante. En cualquier caso, tal decision debe ser aceptada y compartida por la comunidad.

El parroco (o el Superior, en el caso de los religiosos) es el que, en nombre de la comunidad, debera presentar al Obispo (o al Superior Mayor competente) el aspirante al diaconado. Lo hara acompanando la candidatura con la exposicion de las razones que la apoyan, y con un curriculum vitae y de pastoral del aspirante.

El Obispo (o el Superior Mayor competente), después de haber consultado al director para la formacion y al equipo de formadores, decidira si admitir o no el aspirante al periodo propedéutico.

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2. El periodo propedéutico

41. Con la admision entre los aspirantes al diaconado comienza un periodo propedéutico, que debera tener una duracion conveniente. Es un periodo en el que se debera iniciar a los aspirantes en un mas profundo conocimiento de la teologia, de la espiritualidad y del ministerio diaconales y se les invitara a un discernimiento mas atento de su llamada.

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42. Responsable del periodo propedéutico es el director para la formacion quien, segun los casos, podra confiar los aspirantes a uno o mas tutores. Es de desear que, donde las circunstancias lo permitan, los aspirantes constituyan una comunidad propia, con un ritmo adecuado de encuentros y de oracion, y que prevea también momentos comunes con la comunidad de los candidatos.

El director para la formacion cuidara de que cada aspirante sea acompanado por un director espiritual aprobado, y mantendra contactos con el parroco de cada uno (u otro sacerdote) a fin de programar el tirocinio pastoral. Procurara, también, relacionarse con las familias de los aspirantes casados para cerciorarse de su disposicion para aceptar, compartir y acompanar la vocacion de su familiar.

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43. El programa del periodo propedéutico, por norma, no deberia prever lecciones escolares, sino encuentros de oracion, conferencias, momentos de reflexion y de intercambio orientados a favorecer la objetividad del discernimiento vocacional, segun un plan bien estructurado.

Procurese, ya en este periodo, implicar, en cuanto sea posible, a las esposas de los aspirantes.

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44. Los aspirantes, a tenor de los requisitos exigidos para el ministerio diaconal, deben ser invitados a realizar un discernimiento libre y responsable, sin dejarse condicionar ni por intereses personales ni por presiones externas de cualquier tipo.

Al término del periodo propedéutico, el director para la formacion, después de haber consultado al equipo de formadores, y teniendo en cuenta todos los datos que posee, presentara al Obispo propio (o al Superior Mayor competente) un informe que refleje los rasgos de la personalidad de los aspirantes y, si se lo piden, también un juicio de idoneidad.

Por su parte, el Obispo (o el Superior Mayor competente) inscribira entre los candidatos al diaconado solo a aquellos de los que haya conseguido, sea en virtud de su conocimiento personal, sea por los informes recibidos de los educadores, la certeza moral de idoneidad.

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3. El rito liturgico de admision de los candidatos al orden del diaconado

45. La admision de los candidatos al orden del diaconado se realiza mediante un rito liturgico particular, " con el cual el que aspira al diaconado o al presbiterado manifiesta publicamente su voluntad de ofrecerse a Dios y a la Iglesia para ejercer el orden sagrado; la Iglesia, por su parte, al recibir este ofrecimiento, lo elige y lo llama para que se prepare a recibir el orden sagrado, y de este modo sea admitido regularmente entre los candidatos al diaconado ".

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46. El Superior competente para esta aceptacion es el Obispo propio, o el Superior Mayor para los miembros de un Instituto religioso clerical de derecho pontificio o de una Sociedad clerical de vida apostolica de derecho pontificio.

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47. Por su caracter publico y su significado eclesial, el rito debe ser valorado adecuadamente, y celebrado, a ser posible, en dia festivo. El aspirante debe prepararse a él con un retiro espiritual.

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48. El rito liturgico de admision debe ir precedido de una peticion de adscripcion entre los candidatos, escrita y firmada manuscrita por el mismo aspirante, y aceptada por escrito por el Obispo propio o Superior Mayor a quien es dirigida.

La adscripcion entre los candidatos al diaconado no da derecho alguno a recibir la ordenacion diaconal. Tan solo es un primer reconocimiento oficial de los signos positivos de la vocacion al diaconado, que debe ser confirmado durante los siguientes anos de formacion.

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4. El tiempo de la formacion

49. Para todos los candidatos, el periodo de formacion debe durar al menos tres anos, ademas del periodo propedéutico.

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50. El Codigo de Derecho Canonico prescribe que los candidatos jovenes reciban su formacion " permaneciendo al menos tres anos en una residencia destinada a esa finalidad, a no ser que el Obispo diocesano por razones graves determine otra cosa ". Para la creacion de dichas residencias " los Obispos de una misma nacion, o, si fuese necesario, también los de diversas naciones -segun las circunstancias- habran de unir sus esfuerzos. Elijanse, para dirigirlas, a superiores particularmente idoneos y establézcanse normas esmeradisimas relativas a la disciplina y al ordenamiento de los estudios ". Procurese que estos candidatos se relacionen con los diaconos de su diocesis de procedencia.

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51. Para los candidatos de edad madura, célibes o casados, el Codigo de Derecho Canonico prescribe que reciban su formacion " segun el plan de tres anos establecido por la Conferencia Episcopal ". Este debe llevarse a cabo, donde las circunstancias lo permitan, en el contexto de una viva participacion en la comunidad de los candidatos, contando con un calendario concreto de encuentros de oracion y de formacion y, ademas, de momentos comunes con la comunidad de los aspirantes.

Para organizar la formacion de estos candidatos son posibles varios modelos. A causa de sus compromisos laborales y familiares, los modelos mas comunes prevén los encuentros formativos y académicos en las horas de la tarde, durante el fin de semana, en los periodos de vacacion, o combinando las diversas posibilidades. Donde los factores geograficos presenten dificultades especiales, se deben pensar otros modelos, que se desarrollen en un periodo de tiempo mas largo, o se sirvan de los medios modernos de comunicacion.

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52. Para los candidatos pertenecientes a Institutos de vida consagrada o a Sociedades de vida apostolica, la formacion debe darse segun las orientaciones de la ratio del propio Instituto o Sociedad, o también, aprovechando las estructuras de la diocesis en la que se encuentran los candidatos.

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53. En los casos en que los itinerarios mencionados no se sigan o sean impracticables, " el aspirante debe ser confiado para su educacion a algun sacerdote de eminente virtud que lo tome bajo su cuidado, lo instruya y pueda dar constancia de su prudencia y madurez. Hay que atender, pues, siempre y con diligencia a que sean admitidos a este orden sagrado solamente hombres idoneos y experimentados ".

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54. En todos los casos, el director para la formacion (o el sacerdote encargado) vigile para que durante todo el tiempo de formacion cada candidato sea fiel a su compromiso de direccion espiritual con el propio director espiritual aprobado. Ademas, procure acompanar, evaluar, y, si fuera preciso, modificar el tirocinio pastoral de cada uno de los candidatos.

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55. El programa de formacion, sobre el cual se dara alguna orientacion general en el capitulo siguiente, debera integrar armonicamente las diversas dimensiones formativas (humana, espiritual, teologica y pastoral), estar bien fundamentado teologicamente, tener una especifica finalizacion pastoral y adaptarse a las necesidades y a los planes pastorales locales.

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56. Se debera implicar, en las formas que se consideren oportunas, a las esposas y a los hijos de los candidatos casados, y asimismo también a las comunidades de procedencia. En particular, prevéase para las esposas de los candidatos un programa de formacion especifico, que las prepare a su futura mision de colaboracion y de apoyo al ministerio del marido.

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5. Colacion de los ministerios del lectorado y del acolitado

57. " Antes de que alguien sea promovido al diaconado, tanto permanente como transitorio, es necesario que el candidato haya recibido y haya ejercido durante el tiempo conveniente los ministerios de lector y de acolito ", "para prepararse mejor a las futuras funciones de la palabra y del altar ". La Iglesia, en efecto, " considera muy oportuno que los candidatos a las ordenes sagradas, tanto con el estudio como con el ejercicio gradual del ministerio de la palabra y del altar, conozcan y mediten, a través de un intimo y constante contacto, este doble aspecto de la funcion sacerdotal. De esta manera resplandecera con mayor eficacia la autenticidad de su ministerio. Asi, de hecho, los candidatos se acercaran a las ordenes sagradas plenamente conscientes de su vocacion, " llenos de fervor, decididos a servir al Senor, perseverantes en la oracion y generosos en ayudar en las necesidades de los santos " (
Rm 12,11-13) ".

La identidad de estos ministerios y su importancia pastoral estan senaladas en la Carta apostolica Ministeria quaedam, a la que remitimos.

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58. Los aspirantes al lectorado y al acolitado, por sugerencia del director para la formacion, dirigiran una peticion de admision, libremente escrita y firmada, al Ordinario (el Obispo o el Superior Mayor), al que compete aceptarla. Realizada la aceptacion, el Obispo o el Superior Mayor procedera a conferir los ministerios, segun el rito del Pontifical Romano.

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59. Entre la colacion del lectorado y del acolitado, es oportuno que transcurra cierto periodo de tiempo para que el candidato pueda ejercer el ministerio recibido. " Entre el acolitado y el diaconado debe haber un espacio por lo menos de seis meses ".

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6. La ordenacion diaconal

60. Al finalizar el periodo formativo, el candidato que, de acuerdo con el director para la formacion, crea reunir los requisitos necesarios para ser ordenado, puede dirigir al propio Obispo o al Superior Mayor competente " una declaracion redactada y firmada de su puno y letra, en la que haga constar que va a recibir el orden espontanea y libremente, y que se dedicara de modo perpetuo al ministerio eclesiastico, al mismo tiempo que solicita ser admitido al orden que aspira a recibir ".

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61. Junto con esta peticion el candidato debe entregar los certificados de bautismo, de confirmacion, de haber recibido los ministerios a los que se refiere el can. 1035 y de haber realizado regularmente los estudios prescritos por el can. 1032. Si el ordenando que debe ser promovido esta casado, debe presentar, ademas, los certificados de matrimonio y del consentimiento de su mujer.

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62. Recibida la solicitud del ordenando, el Obispo (o el Superior Mayor competente) comprobara su idoneidad mediante un diligente escrutinio. Ante todo examinara el informe que el director para la formacion debe presentarle sobre " las cualidades necesarias (en el ordenando) para recibir el orden, es decir, doctrina recta, piedad sincera, buenas costumbres y aptitud para ejercer el ministerio; e igualmente, después de la investigacion oportuna, hara constar su estado de salud fisica y psiquica ". El Obispo diocesano o el Superior Mayor " para que la investigacion sea realizada convenientemente puede emplear otros medios que le parezcan utiles, atendiendo a las circunstancias de tiempo y de lugar, como son las cartas testimoniales, las proclamas u otras informaciones ".

El Obispo o el Superior mayor competente, tras haber comprobado la idoneidad del candidato y haberse asegurado de que conoce debidamente las nuevas obligaciones que asume, lo promovera al orden del diaconado.

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63. Antes de la ordenacion, el candidato célibe debe asumir publicamente la obligacion del celibato, segun la ceremonia prescrita; a esto esta también obligado el candidato perteneciente a un Instituto de vida consagrada o a una Sociedad de vida apostolica que haya emitido los votos perpetuos, u otras formas de compromiso definitivo, en el Instituto o Sociedad. Todos los candidatos estan obligados a hacer personalmente, antes de la ordenacion, la profesion de fe y el juramento de fidelidad, segun las formulas aprobadas por la Sede Apostolica, en presencia del Ordinario del lugar o de su delegado.

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64. " Cada uno sea ordenado... para el diaconado por el propio Obispo o con legitimas dimisorias del mismo ". Si el promovido pertenece a un Instituto religioso clerical de derecho pontificio o a una Sociedad clerical de vida apostolica de derecho pontificio compete al Superior Mayor concederle las cartas dimisorias.

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65. La ordenacion, realizada segun el rito del Pontifical Romano, debe celebrarse, de preferencia, dentro de una Misa solemne en domingo o en una fiesta de precepto, y generalmente en la catedral. Los ordenandos " deben hacer ejercicios espirituales, al menos durante cinco dias, en el lugar y de la manera que determine el Ordinario ". Durante el rito dése un realce especial a la participacion de las esposas y de los hijos de los ordenandos casados.

IV. Las Dimensiones de la Formacion de los Diaconos Permanentes

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1. Formacion humana

66. La formacion humana tiene por fin modelar la personalidad de los sagrados ministros de manera que sirvan de " puente y no de obstaculo a los demas en el encuentro con Jesucristo Redentor del hombre ". Por tanto, deben ser educados para adquirir y perfeccionar una serie de cualidades humanas que les permitan ganarse la confianza de la comunidad, ejercer con serenidad el servicio pastoral y facilitar el encuentro y el dialogo.

Analogamente a cuanto la Pastores dabo vobis senala para la formacion de los sacerdotes, también los candidatos al diaconado deberan ser educados " a amar la verdad, la lealtad, el respeto a la persona, el sentido de la justicia, la fidelidad a la palabra dada, la verdadera compasion, la coherencia y, en particular, al equilibrio de juicio y de comportamiento ".

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67. De particular importancia para los diaconos, llamados a ser hombres de comunion y de servicio, es la capacidad para relacionarse con los demas. Esto exige que sean afables, hospitalarios, sinceros en sus palabras y en su corazon, prudentes y discretos, generosos y disponibles para el servicio, capaces de ofrecer personalmente y de suscitar en todos relaciones leales y fraternas, dispuestos a comprender, perdonar y consolar. Un candidato que fuese excesivamente encerrado en si mismo, hurano e incapaz de mantener relaciones normales y serenas con los demas, deberia hacer una profunda conversion antes de poder encaminarse decididamente por la via del servicio ministerial.

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68. En la base de la capacidad de relacion con los demas esta la madurez afectiva, que deben alcanzar con un amplio margen de seguridad tanto el candidato célibe como el casado. Dicha madurez supone en ambos tipos de candidatos el descubrimiento de la centralidad del amor en la propia existencia y la lucha victoriosa sobre el propio egoismo. En realidad, como escribe el Papa Juan Pablo II en la Enciclica Redemptor hominis " el hombre no puede vivir sin amor. El permanece para si mismo un ser incomprensible, su vida esta privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente ". Se trata de un amor, dice el Papa en la Pastores dabo vobis, que compromete a toda la persona, a nivel fisico, psiquico y espiritual y que exige, por tanto, pleno dominio de la sexualidad, que debe ser verdadera y plenamente personal.

Para los candidatos célibes, vivir el amor significa ofrecer la totalidad del propio ser, de las propias energias y de la propia solicitud a Jesucristo y a la Iglesia. Es una vocacion comprometedora, que debe tener en cuenta las inclinaciones de la afectividad y los impulsos del instinto, y que, por tanto, necesita de renuncia y de vigilancia, de oracion y de fidelidad a una regla de vida bien precisa. Una ayuda decisiva puede venir de la existencia de verdaderas amistades, que representan una valiosa ayuda y un providencial apoyo para vivir la propia vocacion.

Para los candidatos casados, vivir el amor significa entregarse a si mismo a la propia esposa, en una pertenencia reciproca, con un vinculo total, fiel e indisoluble, a imagen del amor de Cristo a su Iglesia; significa al mismo tiempo acoger a los hijos, amarlos y educarlos, e irradiar la comunion familiar a toda la Iglesia y a toda la sociedad. Es una vocacion puesta hoy a dura prueba por la preocupante degradacion de algunos valores fundamentales y por la exaltacion del hedonismo y de un falso concepto de libertad. Para ser vivida en su plenitud, la vocacion a la vida familiar debe ser alimentada por la oracion, por la liturgia y por el diario ofrecimiento de si mismo.

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69. Condicion para una verdadera madurez humana es la formacion para una libertad que se presenta como obediencia a la verdad del propio ser. " Entendida asi, la libertad exige que la persona sea verdaderamente duena de si misma, decidida a combatir y superar las diversas formas de egoismo e individualismo que acechan a la vida de cada uno, dispuesta a abrirse a los demas, generosa en la entrega y en el servicio del projimo ". La formacion para la libertad incluye también la educacion de la conciencia moral, que prepara a escuchar la voz de Dios en lo profundo del corazon y a adherirse firmemente a su voluntad.

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70. Estos multiples aspectos de la madurez humana -cualidades humanas, capacidad para relacionarse, madurez afectiva, formacion para la libertad y educacion de la conciencia moral- deberan tomarse en consideracion teniendo en cuenta la edad y la formacion que ya poseen los candidatos y ser planificados con programas personalizados. El director para la formacion y el tutor intervendran en la parte que les compete; el director espiritual no dejara de tomar en consideracion estos aspectos y comprobarlos en los coloquios de direccion espiritual. Son utiles, también, encuentros y conferencias que ayuden a la revision personal y motiven a alcanzar la madurez. La vida comunitaria -aunque organizada de diversas formas- constituira un ambiente privilegiado para el examen y la correccion fraterna. En los casos en que a juicio de los formadores fuese necesario, se podra recurrir, con el consentimiento de los interesados, a una consulta sicologica.

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2. Formacion espiritual

71. La formacion humana se abre y se completa en la formacion espiritual, que constituye el corazon y el centro unificador de toda formacion cristiana. Su fin es promover el desarrollo de la nueva vida recibida en el Bautismo.

Cuando un candidato inicia el itinerario de formacion diaconal, generalmente ya ha vivido una cierta experiencia de vida espiritual como, por ejemplo, el reconocimiento de la accion del Espiritu, la escucha y meditacion de la Palabra de Dios, el gusto por la oracion, el compromiso de servir a los hermanos, la disposicion al sacrificio, el sentido de Iglesia, el celo apostolico. Ademas, segun su estado de vida, posee ya una espiritualidad bien precisa: familiar, de consagracion en el mundo o en la vida religiosa. La formacion espiritual del futuro diacono, por tanto, no podra ignorar esta experiencia adquirida, pero debera verificarla y reforzarla, para insertar en ella los rasgos especificos de la espiritualidad diaconal.

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72. El elemento que caracteriza particularmente la espiritualidad diaconal es el descubrimiento y la vivencia del amor de Cristo siervo, que vino no para ser servido, sino para servir. Por tanto, se ayudara al candidato a que adquiera aquellas actitudes que, aunque no en forma exclusiva, son especificamente diaconales, como la sencillez de corazon, la donacion total y gratuita de si mismo, el amor humilde y servicial para con los hermanos, sobre todo para con los mas pobres, enfermos y necesitados, la eleccion de un estilo de vida de participacion y de pobreza. Maria, la sierva del Senor, esté presente en este camino y sea invocada con el rezo diario del Rosario, como madre y auxiliadora.

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73. La fuente de esta nueva capacidad de amor es la Eucaristia que, no casualmente, caracteriza el ministerio del diacono. El servicio a los pobres es la prolongacion logica del servicio al altar. Se invitara, por tanto, al candidato a participar diariamente, o al menos con frecuencia, dentro de sus obligaciones familiares y profesionales, en la celebracion eucaristica, y se le ayudara a que profundice cada vez mas el misterio. En el ambito de esta espiritualidad eucaristica procurese valorar adecuadamente el sacramento de la Penitencia.

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74. Otro elemento que distingue la espiritualidad diaconal es la Palabra de Dios, de la que el diacono esta llamado a ser mensajero cualificado, creyendo lo que proclama, ensenando lo que cree, viviendo lo que ensena. El candidato debera, por tanto, aprender a conocer la Palabra de Dios cada vez mas profundamente y a buscar en ella el alimento constante de su vida espiritual, mediante el estudio detenido y amoroso y la practica diaria de la lectio divina.

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75. No debera faltar, ademas, la introduccion a la oracion de la Iglesia. Orar, en efecto, en nombre de la Iglesia y por la Iglesia forma parte del ministerio del diacono. Esto exige una reflexion sobre la originalidad de la oracion cristiana, y sobre el sentido de la Liturgia de las Horas, pero, sobre todo, la iniciacion practica en ella. A tal fin, es importante que en todos los encuentros entre los futuros diaconos se reserve un tiempo consagrado a esta oracion.

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76. El diacono, en fin, encarna el carisma del servicio como participacion en el ministerio eclesiastico. Esto tiene repercusiones importantes para su vida espiritual, que debera caracterizarse por las notas de la obediencia y de la comunion fraterna. Una auténtica formacion para la obediencia, lejos de perjudicar los dones recibidos con la gracia de la ordenacion, garantizara al impulso apostolico la autenticidad eclesial. La comunion con los hermanos ordenados, presbiteros y diaconos es, a su vez, un balsamo que sostiene y estimula la generosidad en el ministerio. El candidato debera, por lo tanto, ser formado en el sentido de pertenencia al cuerpo de los ministros ordenados, en la colaboracion fraterna con ellos y en la condivision espiritual.

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77. Medios para esta formacion son los retiros mensuales y los ejercicios espirituales anuales; las instrucciones programadas segun un plan organico y progresivo, que tenga en cuenta las diversas etapas de la formacion; el acompanamiento espiritual, que debe poder ser asiduo. Mision particular del director espiritual es ayudar al candidato a discernir los signos de su vocacion, a vivir en una actitud de conversion continua, a adquirir los rasgos propios de la espiritualidad diaconal, alimentandose en los escritos de la espiritualidad clasica y de los santos, y a realizar una sintesis armonica entre el estado de vida, la profesion y el ministerio.

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78. Provéase, ademas, para que las esposas de los candidatos casados crezcan en el conocimiento de la vocacion del marido y de su propia mision junto a él. Para ello, inviteselas a participar regularmente en los encuentros de formacion espiritual.

Igualmente se procurara llevar a cabo iniciativas apropiadas para sensibilizar a los hijos al ministerio diaconal.

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3. Formacion doctrinal

79. La formacion intelectual es una dimension necesaria de la formacion diaconal, en cuanto ofrece al diacono un alimento substancioso para su vida espiritual, y un precioso instrumento para su ministerio. Ella es particularmente urgente hoy ante el desafio de la nueva evangelizacion a la que esta llamada la Iglesia en este dificil cambio de milenio. La indiferencia religiosa, la confusion de los valores, la pérdida de convergencias éticas, el pluralismo cultural, exigen que aquellos que estan comprometidos en el ministerio ordenado posean una formacion amplia y profunda.

En la Carta circular de 1969 Come è a conoscenza la Congregacion para la Educacion Catolica invitaba a las Conferencias Episcopales a que elaborasen un programa de formacion doctrinal para los candidatos al diaconado que tuviera en cuenta las diferentes situaciones personales y eclesiales, y que excluyera al mismo tiempo, absolutamente " una preparacion apresurada o superficial, porque las tareas de los diaconos, segun lo establecido en la Constitucion Lumen gentium (n. 29) y en el Motu propio (n. 22), son de tal importancia que exigen una formacion solida y eficiente ".

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80. Dicha formacion se ha de organizar segun los siguientes criterios:

la necesidad de que el diacono sea capaz de dar razon de su fe y adquiera una fuerte conciencia eclesial;

la preocupacion de que sea formado para los deberes especificos de su ministerio;

la importancia de que adquiera la capacidad para enjuiciar las situaciones, y para realizar una adecuada inculturacion del Evangelio;

la utilidad de que conozca técnicas de comunicacion y de animacion de reuniones, como también de que sepa expresarse en publico y de que esté en condiciones de guiar y aconsejar.

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81. Teniendo en cuenta los anteriores criterios, los contenidos que se deberan tener en consideracion son:

la introduccion a la Sagrada Escritura y a su correcta interpretacion; la teologia del Antiguo y del Nuevo Testamentos; la interrelacion entre Escritura y Tradicion; el uso de la Escritura en la predicacion, en la catequesis y, en general, en la actividad pastoral;

la iniciacion al estudio de los Padres de la Iglesia, y a un primer contacto con la historia de la Iglesia;

la teologia fundamental, con el conocimiento de las fuentes, de los temas y de los métodos de la teologia, la exposicion de las cuestiones relativas a la Revelacion y el planteamiento de la relacion entre fe y razon, que prepara a los futuros diaconos para explicar la racionalidad de la fe;

la teologia dogmatica, con sus diversos apartados: trinitaria, creacion, cristologia, eclesiologia y ecumenismo, mariologia, antropologia cristiana, sacramentos (especialmente la teologia del ministerio ordenado), escatologia;

la moral cristiana, en sus dimensiones personales y sociales y, en particular, la doctrina social de la Iglesia;

la teologia espiritual;

la liturgia;

el derecho canonico.

Segun las situaciones y las necesidades, el programa de estudios se completara con otras materias como el estudio de las otras religiones, el conjunto de las cuestiones filosoficas, la profundizacion de ciertos problemas economicos y politicos.

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82. Para la formacion teologica aprovéchense, donde sea posible, los Institutos de ciencias religiosas ya existentes u otros Institutos de formacion teologica. Donde sea necesario crear centros especiales para la formacion teologica de los diaconos, hagase de tal modo que el numero de horas de lecciones, impartidas a lo largo del trienio, no sea inferior a mil. Al menos los cursos fundamentales se concluiran con un examen, y el trienio con uno final complexivo.

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83. Para acceder a este programa de formacion debe exigirse una formacion basica previa, cuya amplitud dependera del nivel cultural del Pais.

84. Los candidatos deben estar dispuestos a continuar su formacion aun después de la ordenacion. A tal fin, animeseles a formar una pequena biblioteca personal de orientacion teologico-pastoral y a seguir los programas de formacion permanente.

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4. Formacion pastoral

85. En sentido amplio, la formacion pastoral coincide con la espiritual: es la formacion para la identificacion cada vez mas plena con la diaconia de Cristo. Tal actitud debe presidir la articulacion de la diversas dimensiones formativas, integrandolas en la perspectiva de la vocacion diaconal, que consiste en ser sacramento de Cristo, siervo del Padre.

En sentido estricto, la formacion pastoral se realiza con el estudio de una disciplina teologica especifica, y con un tirocinio practico.

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86. La disciplina teologica se llama teologia pastoral. Esta es " una reflexion cientifica sobre la Iglesia en su vida diaria, con la fuerza del Espiritu, a través de la historia; una reflexion sobre la Iglesia como " sacramento de salvacion ", como signo e instrumento vivo de la salvacion de Jesucristo en la Palabra, en los Sacramentos y en el servicio de la caridad ". El fin de esta disciplina es, pues, el estudio de los principios, de los criterios y de los métodos que orientan la accion apostolico-misionera de la Iglesia en la historia.

La teologia pastoral programada para los diaconos prestara especial atencion a los campos eminentemente diaconales, como:

la praxis liturgica: administracion de los sacramentos y de los sacramentales, el servicio del altar;

la proclamacion de la Palabra en los varios contextos del servicio ministerial: kerigma, catequesis, preparacion a los sacramentos, homilia;

el compromiso de la Iglesia por la justicia social y la caridad;

la vida de la comunidad, en particular, la animacion de agrupaciones familiares, pequenas comunidades, grupos, movimientos, etc.

También seran utiles ciertos conocimientos técnicos, que preparen a los candidatos para actividades ministeriales especificas, como la sicologia, la homilética, el canto sagrado, la administracion eclesiastica, la informatica, etc.

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87. En concomitancia (y posiblemente en conexion) con la ensenanza de la teologia pastoral se debe prever para cada candidato un tirocinio practico, que le permita conocer sobre el terreno cuanto ha aprendido en el estudio. Dicho tirocinio debe ser gradual, variado y evaluado continuamente. En la eleccion de las actividades ténganse en cuenta los ministerios conferidos, y evaluese su ejercicio.

Cuidese de que los candidatos se integren activamente en la actividad pastoral diocesana, y de que tengan periodicos intercambios de experiencias con los diaconos ya comprometidos en el ministerio activo.

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88. Ademas, se ha de procurar que los futuros diaconos adquieran una fuerte sensibilidad misionera. En efecto, también ellos, como los presbiteros, reciben con la sagrada ordenacion un don espiritual que los dispone para una mision universal, hasta los extremos de la tierra (
He 1,8). Ayudeseles, pues, a adquirir una viva conciencia de esta su identidad misionera, y prepareseles para hacerse cargo del anuncio de la verdad también a los no cristianos, especialmente a sus conciudadanos. Pero tampoco falte la perspectiva de la mision ad gentes, si las circunstancias lo requiriesen y permitieran.

Conclusion

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89. La Didascalia Apostolorum recomienda a los diaconos de los primeros siglos: " Como nuestro Salvador y Maestro ha dicho en el Evangelio: aquel que quiera ser grande entre vosotros, sea vuestro siervo, como el Hijo del Hombre que no ha venido a que le sirvan sino para servir y dar su vida para el rescate de muchos, vosotros, diaconos, debéis hacer lo mismo, aunque esto comporte el dar la vida por vuestros hermanos, por el servicio que debéis cumplir ". Es ésta una invitacion actualisima también para aquellos que hoy se sienten llamados al diaconado, que los cuestiona para prepararse con gran empeno a su futuro ministerio.

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90. Las Conferencias Episcopales y los Ordinarios de todo el mundo, a quienes va dirigido este documento, procuren hacerlo objeto de atenta reflexion en comunion con sus sacerdotes y sus comunidades. Sera un importante punto de referencia para las Iglesias en las que el diaconado permanente es una realidad viva y efectiva; y para las demas una invitacion eficaz a apreciar el servicio diaconal como un precioso don del Espiritu Santo.

El Sumo Pontifice Juan Pablo II ha aprobado y ordenado publicar esta " Ratio fundamentalis institutionis diaconorum permanentium ".

Roma, desde el Palacio de las Congregaciones, 22 de febrero, fiesta de la Catedra de San Pedro, de 1998.

Pio Card. Laghi

Prefecto

José Saraiva Martins

Arz. tit. de Tuburnica

Secretario




Congregación para el Clero 413