Congregacion Culto Divino - Directorio sobre la piedad popular y la liturgia

Directorio sobre la piedad popular y la liturgia

CONGREGACION PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA PRINCIPIOS Y ORIENTACIONES

CIUDAD DEL VATICANO 2002


SIGLAS Y ABREVIATURAS AAS Acta Apostolicae Sedis CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae CCL Corpus Christianorum (Series Latina) CIC Codex Iuris Canonici CSEL Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum DS H. DENZINGER - A. SCHONMETZER, Enchiridion Symbolorum definitionum et declarationum de rebus fidei et morum EI Enchiridion Indulgentiarum. Normae et concessiones (1999) LG CONCILIO VATICANO II, Constitucion Lumen gentium PG Patrologia graeca (I.P. MIGNE) PL Patrologia latina (I.P. MIGNE) SC CONCILIO VATICANO II, Constitucion Sacrosanctum Concilium SCh Sources chrétiennes Del "MENSAJE" de Su Santidad JUAN PABLO II a la Asamblea Plenaria de la Congregacion para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (21 de septiembre del 2001)


2. La Sagrada Liturgia que la Constitucion Sacrosanctum Concilium califica como la cumbre de la vida eclesial, jamas puede reducirse a una simple realidad estética, ni puede ser considerada como un instrumento con fines meramente pedagogicos o ecuménicos. La celebracion de los santos misterios es, sobre todo, accion de alabanza a la soberana majestad de Dios, Uno y Trino, y expresion querida por Dios mismo. Con ella el hombre, personal y comunitariamente, se presenta ante l para darle gracias, consciente de que su mismo ser no puede alcanzar su plenitud sin alabarlo y cumplir su voluntad, en la constante busqueda del Reino que esta ya presente, pero que vendra definitivamente el dia de la Parusia del Señor Jesus. La Liturgia y la vida son realidades inseparables. Una Liturgia que no tuviera un reflejo en la vida, se tornaria vacia y, ciertamente, no seria agradable a Dios.




3. La celebracion liturgica es un acto de la virtud de la religion que, coherentemente con su naturaleza, debe caracterizarse por un profundo sentido de lo sagrado. En ella, el hombre y la comunidad han de ser conscientes de encontrarse, en forma especial, ante Aquel que es tres veces santo y trascendente. Por eso, la actitud apropiada no puede ser otra que una actitud impregnada de reverencia y sentido de estupor, que brota del saberse en la presencia de la majestad de Dios. ¿No era esto, acaso, lo que Dios queria expresar cuando ordeno a Moisés que se quitase las sandalias delante de la zarza ardiente? ¿No nacia, acaso, de esta conciencia, la actitud de Moisés y de Elias, que no osaron mirar a Dios cara a cara? El Pueblo de Dios necesita ver, en los sacerdotes y en los diaconos, un comportamiento lleno de reverencia y de dignidad, que sea capaz de ayudarle a penetrar las cosas invisibles, incluso sin tantas palabras y explicaciones. En el Misal Romano, denominado de San Pio V, como en diversas Liturgias orientales, se encuentran oraciones muy hermosas, con las cuales el sacerdote expresa el mas profundo sentimiento de humildad y de reverencia delante de los santos misterios: ellas, revelan la sustancia misma de cualquier Liturgia.

La celebracion liturgica presidida por el sacerdote es una asamblea orante, reunida en la fe y atenta a la Palabra de Dios. Ella tiene como finalidad primera presentar a la Majestad divina el Sacrificio vivo, puro y santo, ofrecido sobre el Calvario, una vez para siempre, por el Señor Jesus, que se hace presenta cada vez que la Iglesia celebra la Santa Misa, para expresar el culto debido a Dios, en espiritu y en verdad.

Conozco el esfuerzo realizado por la Congregacion para promover, junto con los Obispos, el fortalecimiento de la vida liturgica en la Iglesia. Al expresarles mi aprecio, deseo que tan preciosa obra contribuya a que las celebraciones sean, cada vez, mas dignas y fructuosas.




4. Vuestra Plenaria ha escogido como tema central la religiosidad, para preparar un Directorio sobre esta materia. La religiosidad popular constituye una expresion de la fe, que se vale de los elementos culturales de un determinado ambiente, interpretando e interpelando la sensibilidad de los participantes, de manera viva y eficaz.

La religiosidad popular, que se expresa de formas diversas y diferenciadas, tiene como fuente, cuando es genuina, la fe y debe ser, por lo tanto, apreciada y favorecida. En sus manifestaciones mas auténticas, no se contrapone a la centralidad de la Sagrada Liturgia, sino que, favoreciendo la fe del pueblo, que la considera como propia y natural expresion religiosa, predispone a la celebracion de los Sagrados misterios.




5. La correcta relacion entre estas dos expresiones de fe, debe tener presente algunos puntos firmes y, entre ellos, ante todo, que la Liturgia es el centro de la vida de la Iglesia y ninguna otra expresion religiosa puede sustituirla o ser considerada a su nivel.

Es importante subrayar, ademas, que la religiosidad popular tiene su natural culminacion en la celebracion liturgica, hacia la cual, aunque no confluya habitualmente, debe idealmente orientarse, y ello se debe ensenar con una adecuada catequesis.

Las expresiones de la religiosidad popular aparecen, a veces, contaminadas por elementos no coherentes con la doctrina catolica. En esos casos, dichas manifestaciones han de ser purificadas con prudencia y paciencia, por medio de contactos con los responsables y una catequesis atenta y respetuosa, a no ser que incongruencias radicales hagan necesarias medidas claras e inmediatas.

Evaluar esto, compete en primer lugar al Obispo diocesano, o a los Obispos de los territorios en que se dan dichas formas de religiosidad. En este caso, es oportuno que los Pastores confronten sus experiencias, para ofrecer orientaciones pastorales comunes, evitando contradicciones daninas para el pueblo cristiano. Sin embargo, a menos que existan claros motivos contrarios, los Obispos deben tener una actitud positiva y alentadora hacia la religiosidad popular.

*** CONGREGACION PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS Prot. N. 1532/00/L DECRETO Al afirmar el primado de la liturgia, "la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza" (Sacrosanctum Concilium SC 10), el Concilio Ecuménico Vaticano II recuerda, todavia, que "la participacion en la Sagrada liturgia no abarca toda la vida espiritual" (ibidem 12). Como alimento de la vida espiritual de los fieles existen, de hecho, también "los ejercicios piadosos del pueblo cristiano", especialmente aquellos recomendados por la Sede Apostolica y practicados en las Iglesias particulares por mandato o con la aprobacion del Obispo. Al recordar la importancia de que tales expresiones cultuales sean conformes a las leyes y a las normas de la Iglesia, los Padres conciliares han trazado el ambito de su comprension teologica y pastoral: "los ejercicios piadosos se organicen de modo que vayan de acuerdo con la sagrada liturgia, en cierto modo deriven de ella y a ella conduzcan al pueblo, ya que la liturgia, por su naturaleza, esta muy por encima de ellos" (ibidem 13).

A la luz de tan autorizada ensenanza y de otras intervenciones del Magisterio de la Iglesia sobre las practicas de piedad del pueblo cristiano, y recogiendo las iniciativas pastorales que han surgido en estos anos, la Plenaria de la Congregacion para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que tuvo lugar en los dias 26-28 de septiembre del 2001, ha aprobado el presente Directorio. En él se consideran, de forma organica, los nexos existentes entre Liturgia y piedad popular, recordando los principios que guian tal relacion y dando orientaciones para conseguir efectos fructiferos en las Iglesias particulares, segun las peculiares tradiciones de cada una de ellas. Por lo tanto y a titulo especial, es competencia del Obispo valorar la piedad popular, cuyos frutos han sido y son de gran valor para que se conserve la fe en el pueblo cristiano, cultivando una actitud pastoral positiva y estimulante, hacia ella.

Recibida la aprobacion del Sumo Pontifice JUAN PABLO II, para que este Dicasterio publique el "Directorio sobre la piedad popular y la Liturgia.

Principios y orientaciones" (Comunicacion de la Secretaria de Estado, del 14 diciembre del 2001, Prot. N. 497.514), la Congregacion para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se alegra de hacerlo publico, deseando que con este instrumento, Pastores y fieles, puedan encontrar mejores condiciones para crecer en Cristo, por él y con él, en el Espiritu Santo, para alabanza del Padre que esta en los cielos.

Sin que obstante nada en contra.

En la sede de la Congregacion para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el 17 de diciembre del 2001.

Jorge A. Card. Medina Estévez Prefecto Francesco Pio Tamburrino Arzobispo Secretario INTRODUCCION


1. En el asegurar el crecimiento y la promocion de la Liturgia, "la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza", esta Congregacion advierte la necesidad de que no sean olvidadas otras formas de piedad del pueblo cristiano y su fructuosa aportacion para vivir unidos a Cristo, en la Iglesia, segun las ensenanzas del Concilio Vaticano II.

Después de la renovacion conciliar, la situacion de la piedad popular cristiana se presenta variada, segun los paises y las tradiciones locales. Se aprecian diversos modos de presentarse, a veces en contraste, como: abandono manifiesto y rapido de formas de piedad heredadas del pasado, dejando vacios no siempre colmados; aferrarse a modos imperfectos o equivocados de devocion, que alejan de la genuina revelacion biblica y chocan con la economia sacramental; criticas injustificadas a la piedad del pueblo sencillo, en nombre de una presunta "pureza" de la fe; exigencia de salvaguardar la riqueza de la piedad popular, expresion del sentir profundo y maduro de los creyentes en un determinado lugar y tiempo; necesidad de purificar de los equivocos y de los peligros de sincretismo; renovada vitalidad de la religiosidad popular como resistencia y reaccion a una cultura tecnologica-pragmatica y al utilitarismo economico; caida de interés por la piedad popular, provocada por ideologias secularizadas y por las agresiones de "sectas" hostiles a ella.

La cuestion exige constantemente la atencion de los Obispos, presbiteros y diaconos, de los agentes de pastoral y de los estudiosos, los cuales deben tener especial cuidado, ya sea de la promocion de la vida liturgica entre los fieles, ya sea de revalorizar la piedad popular.




2. La relacion entre Liturgia y ejercicios de piedad ha sido abordada expresamente por el Concilio Vaticano II en la Constitucion sobre la sagrada Liturgia. En diversas circunstancias, la Sede Apostolica y las Conferencias de Obispos han afrontado mas ampliamente el argumento de la piedad popular, propuesto por la Carta Apostolica Vicesimus Quintus Annus, de Juan Pablo II, entre las futuras tareas de renovacion: "la piedad popular no puede ser ni ignorada ni tratada con indiferencia o desprecio, porque es rica en valores, y ya de por si expresa la actitud religiosa ante Dios; pero tiene necesidad de ser continuamente evangelizada, para que la fe que expresa, llegue a ser un acto cada vez mas maduro y auténtico. Tanto los ejercicios de piedad del pueblo cristiano, como otras formas de devocion, son acogidos y recomendados, siempre que no sustituyan y no se mezclen con las celebraciones liturgicas. Una auténtica pastoral liturgica sabra apoyarse en las riquezas de la piedad popular, purificarla y orientarla hacia la Liturgia, como una ofrenda de los pueblos".




3. En el intento, por lo tanto, de ayudar "a los Obispos, para que, ademas del culto liturgico, se incrementen y tengan en consideracion las oraciones y las practicas de piedad del pueblo cristiano, que responden plenamente a las normas de la Iglesia", y parece oportuno a este Dicasterio redactar el presente Directorio, en el cual se busca considerar de forma organica los nexos que existen entre Liturgia y piedad popular, recordando algunos principios y dando indicaciones para las actuaciones practicas.

Naturaleza y estructura


4. El Directorio esta constituido por dos partes. La primera, denominada Lineas emergentes, establece los elementos para realizar una armonica composicion entre culto liturgico y piedad popular. Primero de todo, se trata la experiencia madurada a lo largo de la historia y la determinacion sistematica de la problematica de nuestro tiempo (cap. I); se proponen organicamente, por lo tanto, las ensenanzas del Magisterio, como premisa indispensable de comunion eclesial y de accion fructifera (cap. II); finalmente se presentan los principios teologicos a cuya luz se deben afrontar y resolver los problemas relativos a la relacion entre Liturgia y piedad popular (cap. III). Solo en el sabio y cuidadoso respeto de estos presupuestos esta la posibilidad de desarrollar una verdadera y fecunda armonia. Por el contrario, el olvido de ellos desemboca en una reciproca ignorancia estéril, en una danina confusion o en una polémica contraposicion.

La segunda parte, llamada Orientaciones, presenta un conjunto de propuestas operativas, sin todavia pretender abarcar todos los usos y las practicas de piedad existentes en los distintos lugares. Al mencionar las diferentes expresiones de piedad popular, no se quiere pedir su adopcion en aquellos lugares donde estas no existan. La exposicion se desarrolla con referencias a las celebraciones del Ano liturgico (cap. IV); a la peculiar veneracion que la Iglesia tributa a la Madre del Señor (cap. V); a la devocion hacia los Angeles, los Santos y los Beatos (cap. VI); a los sufragios por los hermanos y hermanas difuntos (cap. VII); al desarrollo de las peregrinaciones y a las manifestaciones de piedad en los santuarios (cap. VIII).

En su totalidad, el Directorio tiene la finalidad de orientar e incluso si, en algunos casos, previene posibles abusos y desviaciones, tiene un sentido constructivo y un tono positivo. En este contexto, las Orientaciones ofrecen, sobre cada una de las devociones, breves noticias historicas, recuerdan los diversos ejercicios de piedad en los cuales se expresa, proponen las razones teologicas que les sirven de fundamento, dan sugerencias practicas sobre el tiempo, el lugar, el lenguaje y sobre otros elementos, para una valida armonizacion entre las acciones liturgicas y los ejercicios de piedad.

Los destinatarios


5. Las propuestas operativas, que se refieren solamente a la Iglesia Latina, y principalmente al Rito Romano, se dirigen sobre todo a los Obispos, a los cuales corresponde la tarea de presidir en las diocesis la comunidad del culto, de incrementar la vida liturgica y de coordinar con ella las otras formas cultuales; también son destinatarios sus colaboradores directos, o sea, sus Vicarios, presbiteros y diaconos, de forma especial los Rectores de santuarios.

Ademas, se dirigen a los Superiores mayores de los institutos de vida consagrada, masculinos y femeninos, porque no pocas de las manifestaciones de la piedad popular han surgido y se han desarrollado en este ambito, y porque de la colaboracion de los religiosos, religiosas y miembros de los institutos seculares, se puede esperar mucho para la justa armonizacion legitimamente deseada.

La terminologia


6. En el curso de los siglos, las Iglesias de occidente han estado marcadas por el florecer y enraizarse del pueblo cristiano, junto y al lado de las celebraciones liturgicas, de multiples y variadas modalidades de expresar, con simplicidad y fervor, la fe en Dios, el amor por Cristo Redentor, la invocacion del Espiritu Santo, la devocion a la Virgen Maria, la veneracion de los Santos, el deseo de conversion y la caridad fraterna. Ya que el tratamiento de esta compleja materia, denominada comunmente "religiosidad popular" o "piedad popular", no conoce una terminologia univoca, se impone alguna precision. Sin la pretension de querer dirimir todas las cuestiones, se describe el significado usual de los términos empleados en este documento.

Ejercicio de piedad


7. En el Directorio, el término "ejercicio de piedad", designa aquellas expresiones publicas o privadas de la piedad cristiana que, aun no formando parte de la Liturgia, estan en armonia con ella, respetando su espiritu, las normas, los ritmos; por otra parte, de la Liturgia extraen, de algun modo, la inspiracion y a ella deben conducir al pueblo cristiano. Algunos ejercicios de piedad se realizan por mandato de la misma Sede Apostolica, otros por mandato de los Obispos; muchos forman parte de las tradiciones cultuales de las Iglesias particulares y de las familias religiosas. Los ejercicios de piedad tienen siempre una referencia a la revelacion divina publica y un trasfondo eclesial: se refieren siempre, de hecho, a la realidad de gracia que Dios ha revelado en Cristo Jesus y, conforme a las "normas y leyes de la Iglesia" se desarrollan "segun las costumbres o los libros legitimamente aprobados".

Devociones


8. En nuestro ambito, el término viene usado para designar las diversas practicas exteriores (por ejemplo: textos de oracion y de canto; observancias de tiempos y visitas a lugares particulares, insignias, medallas, habitos y costumbres), que, animados de una actitud interior de fe, manifiestan un aspecto particular de la relacion del fiel con las Divinas Personas, o con la Virgen Maria en sus privilegios de gracia y en los titulos que lo expresan, o con los Santos, considerados en su configuracion con Cristo o en su mision desarrollada en la vida de la Iglesia.

Piedad popular


9. El término "piedad popular", designa aqui las diversas manifestaciones cultuales, de caracter privado o comunitario, que en el ambito de la fe cristiana se expresan principalmente, no con los modos de la sagrada Liturgia, sino con las formas peculiares derivadas del genio de un pueblo o de una etnia y de su cultura.

La piedad popular, considerada justamente como un "verdadero tesoro del pueblo de Dios", "manifiesta una sed de Dios que solo los sencillos y los pobres pueden conocer; vuelve capaces de generosidad y de sacrificio hasta el heroismo, cuando se trata de manifestar la fe; comporta un sentimiento vivo de los atributos profundos de Dios: la paternidad, la providencia, la presencia amorosa y constante; genera actitudes interiores, raramente observadas en otros lugares, en el mismo grado: paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desprendimiento, apretura a los demas, devocion".

Religiosidad popular


10. La realidad indicada con la palabra "religiosidad popular", se refiere a una experiencia universal: en el corazon de toda persona, como en la cultura de todo pueblo y en sus manifestaciones colectivas, esta siempre presente una dimension religiosa. Todo pueblo, de hecho, tiende a expresar su vision total de la trascendencia y su concepcion de la naturaleza, de la sociedad y de la historia, a través de mediaciones cultuales, en una sintesis caracteristica, de gran significado humano y espiritual.

La religiosidad popular no tiene relacion, necesariamente, con la revelacion cristiana. Pero en muchas regiones, expresandose en una sociedad impregnada de diversas formas de elementos cristianos, da lugar a una especie de "catolicismo popular", en el cual coexisten, mas o menos armonicamente, elementos provenientes del sentido religioso de la vida, de la cultura propia de un pueblo, de la revelacion cristiana.

Algunos principios Para introducir en una vision de conjunto, se presenta aqui brevemente cuanto se expone ampliamente y se explica en el presente Directorio.

El primado de la Liturgia


11. La historia ensena que, en ciertas épocas, la vida de fe ha sido sostenida por formas y practicas de piedad, con frecuencia sentidas por los fieles como mas incisivas y atrayentes que las celebraciones liturgicas. En verdad, "toda celebracion liturgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es accion sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo titulo y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra accion de la Iglesia". Debe ser superado, por lo tanto, el equivoco de que la Liturgia no sea "popular": la renovacion conciliar ha querido promover la participacion del pueblo en las celebraciones liturgicas, favoreciendo modos y lugares (cantos, participacion activa, ministerios laicos...) que, en otros tiempos han suscitado oraciones alternativas o sustitutivas de la accion liturgica.

La excelencia de la Liturgia respecto a toda otra posible y legitima forma de oracion cristiana, debe encontrar acogida en la conciencia de los fieles: si las acciones sacramentales son necesarias para vivir en Cristo, las formas de la piedad popular pertenecen, en cambio, al ambito de lo facultativo. Prueba venerable es el precepto de participar a la Misa dominical, mientras que ninguna obligacion ha afectado jamas a los pios ejercicios, por muy recomendados y difundidos, los cuales pueden, no obstante, ser asumidos con caracter obligatorio por una comunidad o un fiel particular.

Esto pide la formacion de los sacerdotes y los fieles, a fin que se dé la preeminencia a la oracion liturgica y al ano liturgico, sobre toda otra practica de devocion. En todo caso, esta obligada preeminencia no puede comprenderse en términos de exclusion, contraposicion o marginacion.

Valoraciones y renovacion


12. La libertad frente a los ejercicios de piedad, no debe significar, por lo tanto, escasa consideracion ni desprecio de los mismos. La via a seguir es la de valorar correcta y sabiamente las no escasas riquezas de la piedad popular, las potencialidades que encierra, la fuerza de vida cristiana que puede suscitar.

Siendo el Evangelio la medida y el criterio para valorar toda forma de expresion - antigua y nueva - de la piedad cristiana, a la valoracion de los ejercicios de piedad y de las practicas de devocion debe unirse una tarea de purificacion, algunas veces necesaria, para conservar la justa referencia al misterio cristiano. Es valido para la piedad popular cuanto se afirma para la Liturgia cristiana, o sea, que "no puede en absoluto acoger ritos de magia, de supersticion, de espiritismo, de venganza o que tengan connotaciones sexuales".

En tal sentido se comprende que la renovacion querida por el Concilio Vaticano II para la liturgia debe, de algun modo, inspirar también la correcta valoracion y la renovacion de los ejercicios de piedad y las practicas de devocion. En la piedad popular debe percibirse: la inspiracion biblica, siendo inaceptable una oracion cristiana sin referencia, directa o indirecta, a las paginas biblicas; la inspiracion liturgica, desde el momento que dispone y se hace eco de los misterios celebrados en las acciones liturgicas; una inspiracion ecuménica, esto es, la consideracion de sensibilidades y tradiciones cristianas diversas, sin por esto caer en inhibiciones inoportunas; la inspiracion antropologica, que se expresa, ya sea en conservar simbolos y expresiones significativas para un pueblo determinado, evitando, sin embargo, el arcaismo carente de sentido, ya sea en el esfuerzo por dialogar con la sensibilidad actual. Para que resulte fructuosa, tal renovacion debe estar llena de sentido pedagogico y realizada con gradualidad, teniendo en cuenta los diversos lugares y circunstancias.

Distinciones y armonia con la Liturgia


13. La diferencia objetiva entre los ejercicios de piedad y las practicas de devocion respecto de la Liturgia debe hacerse visible en las expresiones cultuales. Esto significa que no pueden mezclarse las formulas propias de los ejercicios de piedad con las acciones liturgicas; los actos de piedad y de devocion encuentran su lugar propio fuera de la celebracion de la Eucaristia y de los otros sacramentos.

De una parte, se debe evitar la superposicion, ya que el lenguaje, el ritmo, el desarrollo y los acentos teologicos de la piedad popular se diferencian de los correspondientes de las acciones liturgicas. Igualmente se debe superar, donde se da el caso, la concurrencia o la contraposicion con las acciones liturgicas: se debe salvaguardar la precedencia propia del domingo, de las solemnidades, de los tiempos y dias liturgicos.

Por otra parte, hay que evitar anadir modos propios de la "celebracion liturgica" a los ejercicios de piedad, que deben conservar su estilo, su simplicidad y su lenguaje caracteristico.

El lenguaje de la piedad popular


14. El lenguaje verbal y gestual de la piedad popular, aunque conserve la simplicidad y la espontaneidad de expresion, debe siempre ser cuidado, de modo que permita manifestar, en todo caso, junto a la verdad de la fe, la grandeza de los misterios cristianos.

Los gestos


15. Una gran variedad y riqueza de expresiones corporeas, gestuales y simbolicas, caracteriza la piedad popular. Su puede pensar, por ejemplo, en el uso de besar o tocar con la mano las imagenes, los lugares, las reliquias y los objetos sacros; las iniciativas de peregrinaciones y procesiones; el recorrer etapas de camino o hacer recorridos "especiales" con los pies descalzos o de rodillas; el presentar ofrendas, cirios o exvotos; vestir habitos particulares; arrodillarse o postrarse; llevar medallas e insignias... Similares expresiones, que se trasmiten desde siglos, de padres a hijos, son modos directos y simples de manifestar externamente el sentimiento del corazon y el deseo de vivir cristianamente. Sin este componente interior existe el riesgo de que los gestos simbolicos degeneren en costumbres vacias y, en el peor de los casos, en la supersticion.

Los textos y las fórmulas


16. Aunque redactados con un lenguaje, por asi decirlo, menos riguroso que las oraciones de la Liturgia, los textos de oracion y las formulas de devocion deben encontrar su inspiracion en las paginas de la Sagrada Escritura, en la Liturgia, en los Padres y en el Magisterio, concordando con la fe de la Iglesia. Los textos estables y publicos de oraciones y de actos de piedad deben llevar la aprobacion del Ordinario del lugar.

El canto y la musica


17. También el canto, expresion natural del alma de un pueblo, ocupa una funcion de relieve en la piedad popular. El cuidado en conservar la herencia de los cantos recibidos de la tradicion debe conjugarse con el sentido biblico y eclesial, abierto a la necesidad de revisiones o de nuevas composiciones.

El canto se asocia instintivamente, en algunos pueblos, con el tocar las palmas, el movimiento ritmico del cuerpo o pasos de danza. Tales formas de expresar el sentimiento interior, forman parte de la tradicion popular, especialmente con ocasion de las fiestas de los santos Patronos; es claro que deben ser manifestaciones de verdadera oracion comun y no un simple espectaculo. El hecho de que sean habituales en determinados lugares, no significa que se deba animar a su extension a otros lugares, en los cuales no serian connaturales.

Las imagenes


18. Una expresion de gran importancia en el ambito de la piedad popular es el uso de las imagenes sagradas que, segun los canones de la cultura y la multiplicidad de las artes, ayudan a los fieles a colocarse delante de los misterios de la fe cristiana. La veneracion por las imagenes sagradas pertenece, de hecho, a la naturaleza de la piedad catolica: es un signo el gran patrimonio artistico, que se puede encontrar en iglesias y santuarios, a cuya formacion ha contribuido frecuentemente la devocion popular.

Es valido el principio relativo al empleo liturgico de las imagenes de Cristo, de la Virgen y de los Santos, tradicionalmente afirmado y defendido por la Iglesia, consciente de que "los honores tributados a las imagenes se dirige a las personas representadas". El necesario rigor, pedido para las imagenes de las iglesias - respecto de la verdad de la fe, de su jerarquia, belleza y calidad - debe poder encontrarse, también en las imagenes y objetos destinados a la devocion privada y personal.

Puesto que la iconografia de los edificios sagrados no se deja a la iniciativa privada, los responsables de las iglesias y oratorios deben tutelar la dignidad, belleza y calidad de las imagenes expuestas a la publica veneracion, para impedir que los cuadros o las imagenes inspirados por la devocion privada sean impuestos, de hecho, a la veneracion comun.

Los Obispos, como también los rectores de santuarios, vigilen para que las imagenes sagradas reproducidas muchas veces para uso de los fieles, para ser expuestas en sus casas, llevadas al cuello o guardadas junto a uno, no caigan nunca en la banalidad ni induzcan a error.

Los lugares


19. Junto a la iglesia, la piedad popular tiene un espacio expresivo de importancia en el santuario - algunas veces no es una iglesia -, frecuentemente caracterizado por peculiares formas y practicas de devocion, entre las cuales destaca la peregrinacion. Al lado de tales lugares, manifiestamente reservados a la oracion comunitaria y privada, existen otros, no menos importantes, como la casa, los ambientes de vida y de trabajo; en algunas ocasiones, también las calles y las plazas se convierten en espacios de manifestacion de la fe.

Los tiempos


20. El ritmo marcado por el alternarse del dia y de la noche, de los meses, del cambio de las estaciones, esta acompanado de variadas expresiones de la piedad popular. Esta se encuentra ligada, igualmente, a dias particulares, marcados por acontecimientos alegres o tristes de la vida personal, familiar, comunitaria.

Después, es sobre todo la "fiesta", con sus dias de preparacion, la que hace sobresalir las manifestaciones religiosas que han contribuido a forjar la tradicion peculiar de una determinada comunidad.

Responsabilidad y competencia


21. Las manifestaciones de la piedad popular estan bajo la responsabilidad del Ordinario del lugar: a él compete su reglamentacion, animarlas en su funcion de ayuda a los fieles para la vida cristiana, purificarlas donde es necesario y evangelizarlas; vigilar que no sustituyan ni se mezclen con las celebraciones liturgicas; aprobar los textos de oraciones y de formulas relacionadas con actos publicos de piedad y practicas de devocion. Las disposiciones dadas por un Ordinario para el propio territorio de jurisdiccion, conciernen, de por si, a la Iglesia particular confiada a él.

Por lo tanto, cada fiel - clérigos y laicos - asi como grupos particulares evitaran proponer publicamente textos de oraciones, formulas e iniciativas subjetivamente validas, sin el consentimiento del Ordinario.

Segun las normas de la ya citada Constitucion Pastor Bonus, n. 70, es tarea de esta Congregacion ayudar a los Obispos en materia de oracion y practicas de piedad del pueblo cristiano, asi como dar disposiciones al respecto, en los casos que van mas alla de los confines de una Iglesia particular y cuando se impone un proveimiento subsidiario.

Directorio sobre la piedad popular y la liturgia

PRINCIPIOS Y ORIENTACIONES

CIUDAD DEL VATICANO 2002

PARTE PRIMERA: LINEAS EMERGENTES DE LA HISTORIA, DEL MAGISTERIO, DE LA TEOLOGIA

Capitulo I LITURGIA Y PIEDAD POPULAR A LA LUZ DE LA HISTORIA Liturgia y piedad popular en el curso de los siglos


22. Las relaciones entre Liturgia y piedad popular son antiguas. Es necesario, por lo tanto, proceder en primer lugar a un reconocimiento, aunque sea rapido, del modo en que estas han sido vistas, en el curso de los siglos. Se veran, en no pocos casos, inspiraciones y sugerencias para resolver las cuestiones que se plantean en nuestro tiempo.


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