Pio XII Summi Pontificatus




SUMMI PONTIFICATUS

PIO XII Solidaridad humana y estado totalitario Sobre los errores y verdades de hoy 20/10/1939

1 1 Dios, en su secreto designio, nos ha confiado, sin mérito alguno nuestro, la dignidad y las graves preocupaciones del supremo pontificado precisamente en el ano en que se cumple el cuadragésimo aniversario de la consagracion del género humano al Sacratisimo Corazon del Redentor, que nuestro inmortal predecesor Leon XIII intimo a todo el orbe, al declinar el pasado siglo, en los umbrales del Ano Santo.

2 2. Con suma alegria e intimo gozo acogimos entonces como mensaje del cielo la enciclica Annum Sacrum (1) , precisamente cuando recién ordenados de sacerdote, habiamos podido recitar el Introibo ad altare Dei 3 . Y ¡con qué ardiente entusiasmo unimos nuestro corazon a los pensamientos y a las intenciones que animaban y guiaban aquel acto, llevado a cabo, no sin una especial providencia, por un Pontifice que con tan profunda agudeza conocia las necesidades y los males manifiestos y ocultos de su tiempo! Por esto, no podemos dejar de manifestar nuestro agradecimiento a la divina Providencia, que ha querido hacer coincidir nuestro primer ano de pontificado con un recuerdo tan trascendental y querido de nuestro primer ano de sacerdocio. Aprovechando de buena gana esta oportunidad, Nos queremos que el culto debido al Rey de reyes y al Senor de los senores 4 sea como la plegaria introductoria de nuestro pontificado, cumpliendo asi los deseos de nuestro santo predecesor. Sea este culto también el fundamento en que se apoyan y el proposito que pretenden tanto nuestra voluntad esperanzada como nuestra ensenanza y pastoral actividad, y, finalmente, el sufrimiento de los trabajos y penas, que consagramos exclusivamente a la difusion del reino de Cristo.

3 3. Si contemplamos a la luz de la eternidad los acontecimientos externos y el crecimiento de vida interior logrado durante los ultimos cuarenta anos y medimos, por una parte, sus grandezas y, por otra, sus deficiencias, aquella consagracion del género humano a Jesucristo Rey revela cada vez mas a nuestro espiritu su hondo significado sagrado, su simbolismo exhortador, su fuerza purificadora, elevante, defensora y consolidadora de las almas, y al mismo tiempo, con no menor evidencia, observan nuestros ojos con cuanta sabiduria procura esa consagracion restablecer por completo la salud de toda la sociedad humana y promover la verdadera prosperidad de ésta. Esta consagracion nos parece como un mensaje de exhortacion y de gracia divina no solo para la Iglesia, sino también para toda la humanidad, que, necesitada de estimulo y de guia, se apartaba del camino recto y, hundiéndose en las cosas de la tierra y poniendo en ellas de manera exclusiva su deseo, perecia miserablemente; mensaje para todos los hombres que, en numero cada dia mayor, se alejaban de la fe en Cristo e incluso también del reconocimiento y de la observancia de su ley; mensaje, finalmente, que se alzaba contra una concepcion de la vida, muy extendida, para la cual el precepto del amor y la doctrina de la renuncia de si mismo promulgada en el sermon evangélico de la montana, e igualmente la divina gesta de amor realizada en la cruz, parecian un escandalo y una locura. De la misma manera que en otro tiempo el Precursor del Redentor, para responder a los que le preguntaban con deseo de instruirse, proclamaba: He aqui el Cordero de Dios 5 , para avisarles que el Deseado de los pueblos 6 , si bien todavia desconocido, vivia ya en medio de ellos, asi también el Vicario de Jesucristo a todos aquellos que -renegados, dudosos, fluctuantes- se negaban a seguir al Redentor glorioso, viviente y operante siempre en su Iglesia, o le seguian con descuido y flojedad, con poderosa voz les conjuraba diciendo: He aqui vuestro Rey 7 .

4 4. De la propagacion y del arraigo cada dia mayor del culto al Sagrado Corazon de Jesus -derivados no solo de la consagracion del género humano, hecha al declinar el pasado siglo, sino también de la institucion de la fiesta de Jesucristo Rey, creada por nuestro inmediato predecesor, de feliz memoria 8 - han brotado innumerables bienes para los fieles como un impetuoso rio que alegra la ciudad de Dios 9 ¿Qué época ha tenido mayor necesidad de estos bienes que la nuestra? ¿Qué época mas que la nuestra, a pesar de los progresos de toda clase que ha producido en el orden técnico y puramente exterior, ha sufrido un vacio interior tan crecido y una indigencia espiritual tan intima? Se le puede aplicar con exactitud la palabra aleccionadora del Apocalipsis: Dices: Rico soy y opulento y de nada necesito, y no sabes que eres misero, miserable, pobre, ciego y desnudo 10 .

5 5. No hay necesidad mas urgente, venerables hermanos, que la de dar a conocer las inconmensurables riquezas de Cristo 11 a los hombres de nuestra época. No hay empresa mas noble que la de levantar y desplegar al viento las banderas de nuestro Rey ante aquellos que han seguido banderas falaces y la de reconquistar para la cruz victoriosa a los que de ella, por desgracia, se han separado. ¿Quién, a la vista de una tan gran multitud de hermanos y hermanas que, cegados por el error, enredados por las pasiones, desviados por los prejuicios, se han alejado de la verdadera fe en Dios y del salvador mensaje de Jesucristo; quién, decimos, no ardera en caridad y dejara de prestar gustosamente su ayuda? Todo el que pertenece a la milicia de Cristo, sea clérigo o seglar, ¿por qué no ha de sentirse excitado a una mayor vigilancia, a una defensa mas enérgica de nuestra causa viendo como ve crecer temerosamente sin cesar la turba de los enemigos de Cristo y viendo a los pregoneros de una doctrina enganosa que, de la misma manera que niegan la eficacia y la saludable verdad de la fe cristiana o impiden que ésta se lleve a la practica, parecen romper con impiedad suma las tablas de los mandamientos de Dios, para sustituirlas con otras normas de las que estan desterrados los principios morales de la revelacion del Sinai y el divino espiritu que ha brotado del sermon de la montana y de la cruz de Cristo? Todos, sin duda, saben muy bien, no sin hondo dolor, que los gérmenes de estos e rrores producen una tragica cosecha en aquellos que, si bien en los dias de calma y seguridad se confesaban seguidores de Cristo, sin embargo, cuando es necesario resistir con energia, luchar, padecer y soportar persecuciones ocultas y abiertas, cristianos solo de nombre, se muestran vacilantes, débiles, impotentes, y, rechazando los sacrificios que la profesion de su religion implica, no son capaces de seguir los pasos sangrientos del divino Redentor.

6 6. Que en esta situacion, venerables hermanos, la ya proxima fiesta de Cristo Rey, en cuya fecha os llegara esta nuestra enciclica, os conceda los dones de la divina gracia, con los cuales puedan renovarse los hambres en las virtudes evangélicas y pueda renacer el reino de Cristo por todas partes. Que la consagracion del género humano al Sagrado Corazon de Jesus, que en este dia se celebrara de modo solemne y con especial devocion, reuna junto al altar del eterno Rey a los fieles de todos los pueblos y de todas las naciones en adoracion y en reparacion, para renovarle a l y a su ley de verdad y de amor, ahora y siempre, el juramento de fidelidad. Beban en ese dia la gracia divina todos los cristianos, para que en ellos el fuego que el Senor vino a traer a la tierra se convierta en llama cada vez mas luminosa y pura. Sea dia de gracia también para los tibios, los cansados, los hastiados, y renueven asi todos ellos la integridad y la fortaleza de su espiritu. Sea también, por ultimo, dia de gracia para los que no han conocido a Cristo o lo han abandonado miserablemente, y la multitud de los fieles, muchos millones de hambres, rueguen juntos a Dios en ese solemne dia que la luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo 12 les ilumine y senale el camino de la salvacion, y su divina gracia suscite en el inquieto espiritu de los extraviados la nostalgia de los bienes eternos, nostalgia que los impela a volver a Aquel que desde el doloroso trono de la cruz tiene sed de sus almas y ardiente deseo de ser también para ellos camino, verdad y vida 13 .

7 7. Al poner esta primera enciclica de nuestro pontificado, con el corazon rebosante de confiada esperanza, bajo la bandera de Cristo Rey, Nos estamos absolutamente seguros de la unanime y entusiasta aprobacion de toda la grey del Senor. Las experiencias y las ansiedades de la época presente despiertan la solidaridad entre todos los miembros de la familia catolica y agudizan y purifican el sentimiento de esta solidaridad en grado raras veces conseguido. E igualmente excitan en todos los que crecen en Dios y siguen a Cristo como guia y maestro el reconocimiento de un peligro comun que esta amenazando sobre todos sin excepcion.

8 8. Este espiritu de mutua solidaridad entre los catolicos, que, como hemos dicho, se ha visto aumentado por la peligrosa situacion presente, y que confirma a los espiritus haciéndoles entrar dentro de si y alimenta al mismo tiempo el proposito de futuras victorias, nos produjo un suave deleite y un sumo consuelo en aquellos dias en que con trémulo paso, pero confiando en Dios, tomamos posesion de la Catedra que la muerte de nuestro gran predecesor habia dejado vacante.

9 9. Hoy, recordando el sinnumero de testimonios de estrecha adhesion filial a la Iglesia y al Vicario de Cristo que libre y espontaneamente llegaron a Nos con motivo de nuestra eleccion y coronacion, no podemos dejar de daros a vosotros, venerables hermanos, y a todos cuantos pertenecen a la familia catolica, las gracias mas conmovidas por los testimonios de amor reverente y de inquebrantable fidelidad al Papado enviados de todas partes al Pontifice, en el cual se reconocia la mision providencial del Sumo Sacerdote y del Pastor Supremo. Porque estas manifestaciones no estaban dirigidas a nuestra humilde persona, sino unicamente al alto y grave oficio a cuyo cumplimiento el Senor nos llamaba. Y si ya entonces experimentabamos la extraordinaria gravedad de la carga recibida que nos habia impuesto la suma potestad que nos conferia la Providencia divina, sin embargo, sentiamos el gran consuelo de ver aquella grandiosa y palpable demostracion de la indivisible unidad de la Iglesia catolica, que, levantada como muralla y baluarte, con tanta mayor firmeza y energia se une a la roca invicta de Pedro cuanto mayor aparece la jactancia de los enemigos de Cristo.

10 10. Este universal plebiscito de la unidad catolica y de la fraterna y divina solidaridad de los pueblos ofrecido al Padre comun nos parecia dar una esperanza tanto mas feliz y mas fecunda cuanto mas tragicas eran las circunstancias materiales y espirituales del momento. Y su gozoso recuerdo nos siguio confortando durante los primeros meses de nuestro pontificado, cuando debimos padecer las fatigas, las ansiedades, y soportar las pruebas de que esta sembrado el camino de la Esposa de Cristo.

11 11. No queremos tampoco pasar en silencio el reconocimiento que suscito en nuestro corazon la felicitacion de aquellos que, sin pertenecer al cuerpo visible de la Iglesia catolica, en su nobleza y sinceridad, no han querido olvidar todo aquello que, en el amor a la persona de Cristo o en la fe en Dios, les une con Nos. Vaya a todos ellos la expresion de nuestra gratitud. Nos los encomendamos a todos y a cada uno a la proteccion y a la direccion del Senor, y aseguramos solemnemente que solo un pensamiento domina nuestra mente: imitar cuidadosamente el ejemplo del Buen Pastor, para conducir a todos a la verdadera felicidad y para que tengan vida, y la tengan mas abundante 14 .

12 12. Pero de manera particular Nos deseamos mostrar aqui nuestro agradecimiento a los soberanos, a los jefes de Estado y a las autoridades publicas que, en nombre de sus respectivas naciones, con las cuales la Santa Sede se halla en amigables relaciones, han querido ofrecernos en aquella ocasion el homenaje de su reverencia. En este numero y con ocasion de esta primera enciclica, dirigida a todos los pueblos del universo, con particular alegria nos es permitido incluir a Italia; Italia, que, como fecundo jardin de la fe catolica, plantada por el Principe de los Apostoles, después de los providenciales pactos lateranenses , ocupa un puesto de honor entre aquellos Estados que oficialmente se hallan representados cerca del Romano Pontifice. De estos pactos volvio a lucir como una aurora feliz la "paz de Cristo devuelta a Italia", anunciando una tranquila y fraterna union de espiritus tanto en la vida religiosa como en los asuntos civiles; paz que, aportando siempre tiempos serenos, como pedimos al Senor, penetre, consuele, dilate y corrobore profundamente el alma del pueblo italiano, tan cercano a Nos y que goza del mismo ambiente de vida que Nos. Con ruegos suplicantes deseamos de todo corazon que este pueblo, tan querido a nuestros predecesores y a Nos, fiel a sus gloriosas tradiciones catolicas y asegurado por el divino auxilio, experimente cada dia mas la divina verdad de las palabras del salmista: Bienaventurado el pueblo que tiene al Senor por su Dios 15 .

13 13. Este nuevo y deseado orden juridico y espiritual que para Italia y para todo el orbe catolico creo y sello aquel hecho, digno de memoria indeleble para toda la historia, jamas nos parecio demostrar una tan grandiosa union de espiritus como cuando desde la alta loggia de la Basilica Vaticana abrimos y levantamos por primera vez nuestros brazos y nuestra mano para bendecir a Roma, sede del Papado y nuestra amadisima ciudad natal; a Italia, reconciliada con la Iglesia catolica, y a los pueblos del mundo entero.

I - El agnosticismo moral y religioso

14 14. Como Vicario de Aquel que, en una hora decisiva, delante del representante de la mas alta autoridad de aquel tiempo, pronuncio la augusta palabra: Yo para esto naci y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo aquel que pertenece a la verdad, oye mi voz 16 , declaramos que el principal deber que nos impone nuestro oficio y nuestro tiempo es "dar testimonio de la verdad". Este deber, que debemos cumplir con firmeza apostolica, exige necesariamente la exposicion y la refutacion de los errores y de los pecados de los hombres, para que, vistos y conocidos a fondo, sea posible el tratamiento médico y la cura: Conoceréis la verdad, y la verdad os hara libres 17 . En el cumplimiento de este oficio no nos dejaremos influ ir por consideraciones humanas o terrenas, del mismo modo, no cejaremos en el proposito emprendido ni por las desconfianzas, ni por las contradicciones, ni por las repulsas, no nos apartara tampoco de esta determinacion el temor de que nuestra accion sea incomprendida o falsamente interpretada 18 . Sin embargo, aun trabajando con cuidadosa diligencia para este fin, nuestra conducta estara animada por aquella caridad paterna que mientras nos ordena trabajar con suma tristeza a causa de los males que atormentan a los hijos, nos manda también senalar estos mismos hijos los oportunos remedios, imitando asi al divino modelo de los pastores, Cristo, Senor nuestro, que nos da al mismo tiempo luz y amor: Practicando la verdad con amor 19 .

15 15. Ahora bien, el nefasto esfuerzo con que no pocos pretenden arrojar a Cristo de su reino, niegan la ley de la verdad por l revelada y rechazan el precepto de aquella caridad que abriga y corrobora su imperio como con un vivificante y divino soplo, es la raiz de los males que precipitan a nuestra época por un camino resbaladizo hacia la indigencia espiritual y la carencia de virtudes en las almas 20 . Por lo cual, la reverencia a la realeza de Cristo, el reconocimiento de los derechos de su regia potestad y el procurar la vuelta de los particulares y de toda la sociedad humana a la ley de su verdad y de su amor, son los unicos medios que pueden hacer volver a los hombres al camino de la salvacion.

16 16. Mientras escribimos estas lineas, venerables hermanos nos llega la terrible noticia de que, por desgracia, a pesar de todos nuestros esfuerzos por evitarlo, el terrible incendio de la guerra se ha desencadenado ya. Nuestra pluma casi se detiene cuando pensamos en las innumerables calamidades de aquellos que hasta ayer se gozaban con la modesta prosperidad de su propio hogar familiar. Nuestro corazon paterno se siente lleno de angustia al prever todos los males que podran brotar de la tenebrosa semilla de la violencia y del odio, a los que la espada esta abriendo ya sangrientos surcos. Sin embargo, cuando consideramos este diluvio de males presentes y tememos calamidades aun mayores para el futuro, juzgamos deber nuestro dirigir con creciente insistencia los ojos y los corazones de cuantos conservan todavia una voluntad recta hacia Aquel de quien unicamente viene la salvacion del mundo, hacia Aquel cuya mano omnipotente y misericordiosa es la unica que puede poner fin a esta tempestad; hacia Aquel, finalmente, cuya verdad y amor son los unicos que pueden iluminar las inteligencias y encender los espiritus de tantos hombres que, combatidos por las olas del error y por el ansia de un egoismo inmoderado y casi sumergidos por las ondas de las contiendas, deben ser reformados nuevamente y devueltos al gobierno y al espiritu de Jesucristo.

17 17. Tal vez se puede esperar -y pedimos a Dios que asi sea- que esta época de maximas calamidades mejore la manera de pensar y de sentir de muchos que, ciegamente confiados hasta ahora en las enganosas opiniones tan difundidas hoy dia, despreocupados e imprudentes, pisaban un camino incierto lleno de peligros. Y muchos que no apreciaban la importancia y el valor de la mision pastoral de la Iglesia para la recta educacion de los espiritus, comprenderan tal vez ahora mejor y estimaran mas las amonestaciones de la Iglesia que ellos desatendieron en un tiempo mas facil y seguro. Las angustias presentes y la calamitosa situacion actual constituyen una apologia tan definitiva de la doctrina cristiana, que es tal vez esta situacion la que puede mover a los hombres mas que cualquier otro argumento. Porque de este ingente cumulo de errores y de este diluvio de movimientos anticristianos se han cosechado frutos tan envenenados, que constituyen una reprobacion y una condenacion de esos errores, cuya fuerza probativa supera a toda refutacion racional.

18 18. Porque, mientras las esperanzas fallan y desilusionan, la gracia divina sonrie a las almas temblorosas: se percibe el paso del Senor 21 y a la palabra del Redentor: He aqui que estoy a la puerta y llamo 22 , se abren con frecuencia puertas que, de otro modo, nunca se abririan. Dios es testigo de la ardorosa compasion, del santo gozo con que se vuelve nuestro corazon a aquellos que, experimentando tan dolorosas pruebas, sienten nacer en su interior el deseo impelente y saludable de la verdad, de la justicia y de la paz cristiana. Pero, incluso hacia aquellos para quienes no ha sonado todavia la hora de la iluminacion celeste, nuestro corazon no conoce sino amor, y nuestros labios pronuncian plegarias a Dios para que en sus almas, indif erentes o enemigas de Cristo, haga brillar un rayo de aquella luz que un dia transformo a Saulo en Pablo, y que ha demostrado su fuerza misteriosa precisamente en los tiempos mas dificiles de la Iglesia.

19 19. En la hora presente, en que las calamitosas perturbaciones ocupan la mente de todos, no es nuestro proposito exponer una refutacion completa de los errores de esta época -refutacion que haremos cuando se presente ocasion oportuna-, sino desarrollar por escrito solamente algunas observaciones fundamentales sobre este tema.

20 20. Hoy dia los hombres, venerables hermanos, anadiendo a las desviaciones doctrinales del pasado nuevos errores, han impulsado todos estos principios por un camino tan equivocado que no se podia seguir de ello otra cosa que perturbacion y ruina. Y en primer lugar es cosa averiguada que la fuente primaria y mas profunda de los males que hoy afligen a la sociedad moderna brota de la negacion, del rechazo de una norma universal de rectitud moral, tanto en la vida privada de los individuos como en la vida politica y en las mutuas relaciones internacionales; la misma ley natural queda sepultada bajo la detraccion y el olvido 23 .

21 21. Esta ley natural tiene su fundamento en Dios, creador omnipotente y padre de todos, supremo y absoluto legislador, omnisciente y justo juez de las acciones humanas. Cuando temerariamente se niega a Dios, todo principio de moralidad queda vacilando y perece, la voz de la naturaleza calla o al menos se debilita paulatinamente, voz que ensena también a los ignorantes y aun a las tribus no civilizadas lo que es bueno y lo que es malo, lo licito y lo ilicito, y les hace sentir que daran cuenta alguna vez de sus propias acciones buenas y malas ante un Juez supremo.

22 22. Como bien sabéis, venerables hermanos, el fundamento de toda la moralidad comenzo a ser rechazado en Europa, porque muchos hombres se separaron de la doctrina de Cristo, de la que es depositaria y maestra la Catedra de San Pedro. Esta doctrina dio durante siglos tal cohesion y tal formacion cristiana a los pueblos de Europa, que éstos, educados, ennoblecidos y civilizados por la cruz, llegaron a tal grado de progreso politico y civil, que fueron para los restantes pueblos y continentes maestros de todas las disciplinas. Pero desde que muchos hermanos, separados ya de Nos, abandonaron el magisterio infalible de la Iglesia, llegaron, por desgracia, hasta negar la misma divinidad del Salvador, dogma capital y centro del cristianismo, ace lerando asi el proceso de disolucion religiosa.

23 23. Narra el sagrado Evangelio que, cuando Jesus fue crucificado, las tinieblas invadieron toda la superficie de la tierra;24 simbolo luctuoso de lo que ha sucedido, y sigue sucediendo, cuando la incredulidad religiosa, ciega y demasiado orgullosa de si misma, excluye a Cristo de la vida moderna, y especialmente de la publica y, junto con la fe en Cristo, debilita también la fe en Dios. De aqui se sigue que todas las normas y principios morales segun los cuales eran juzgadas en otros tiempos las acciones de la vida privada y de la vida publica, hayan caido en desuso, y se sigue también que donde el Estado se ajusta por completo a los prejuicios del llamado laicismo -fenomeno que cada dia adquiere mas rapidos progresos y obtiene mayores al abanzas- y donde el laicismo logra substraer al hombre, a la familia y al Estado del influjo benéfico y regenerador de Dios y de la Iglesia, aparezcan senales cada vez mas evidentes y terribles de la corruptora falsedad del viejo paganismo. Cosa que sucede también en aquellas regiones en las que durante tantos siglos brillaron los fulgores de la civilizacion cristiana: las tinieblas se extendieron mientras crucificaban a Jesus 25 .

24 24. Pero muchos, tal vez, al separarse de la doctrina de Cristo, no advertian que eran enganados por el falso espejismo de unas frases brillantes, que presentaban esta separacion del cristianismo como liberacion de una servidumbre impuesta; ni preveian las amargas consecuencias que se seguirian del cambio que venia a substituir la verdad, que libera, con el error, que esclaviza; ni pensaban, finalmente, que, renunciando a la ley de Dios, infinitamente sabia y paterna, y a la amorosa, unificante y ennoblecedora doctrina de amor de Cristo, se entregaban al arbitrio de una prudencia humana labil y pobre. Alardeaban de un progreso en todos los campos, siendo asi que retrocedian a cosas peores; pensaban; elevarse a las mas altas cimas, siendo asi que se apartaban de su propia dignidad; afirmaban que este siglo nuestro habia de traer una perfecta madurez, mientras estaban volviendo precisamente a la antigua esclavitud. No percibian que todo esfuerzo humano para sustituir la ley de Cristo por algo semejante esta condenado al fracaso: Se entontecieron en sus razonamientos 26 .

25 25. Asi debilitada y perdida la fe en Dios y en el divino Redentor y apagada en las almas la luz que brota de los principios universales de moralidad, queda inmediatamente destruido el unico e insustituible fundamento de estable tranquilidad en que se apoya el orden interno y externo de la vida privada y publica, que es el unico que puede engendrar y salvaguardar la prosperidad de los Estados.

26 26. Es cierto que, cuando los pueblos de Europa estaban vinculados por una fraterna union, alimentada por las instituciones y los preceptos del cristianismo, no faltaban disensiones, ni trastornos, ni guerras asoladoras; pero tal vez jamas como en el presente los hombres se han encontrado con un animo tan quebrantado y afligido, porque ven con temor indecible la extraordinaria dificultad para curar sus propios males. Mientras que, por el contrario, en los siglos anteriores estaba presente en los espiritus de todos la nocion de lo justo y de lo injusto, de lo licito y de lo ilicito; lo cual facilita los acuerdos, refrena las pasiones desordenadas y deja abierta la via a una honesta inteligencia mutua. En nuestros dias, sin embargo, las disensiones no provienen unicamente del impetu vehemente de un espiritu destemplado, sino mas bien de una profunda perturbacion e la conciencia interior, que ha trastornado temerariamente los sanos principios de la moral privada y publica.

II - Dos errores capitales en el orden politico

27 27. Entre los multiples errores que brotan, como de fuente envenenada, del agnosticismo religioso y moral, hay dos principales que queremos proponer de manera particular a vuestra diligente consideracion, venerables hermanos, porque hacen casi imposible, o al menos precaria e incierta, la tranquila y pacifica convivencia de los pueblos. Olvido de la solidaridad humana

28 28. El primero de estos dos errores, en la actualidad enormemente extendido por desgracia, consiste en el olvido de aquella ley de mutua solidaridad y caridad humana impuesta por el origen comun y por la igualdad de la naturaleza racional en todos los hombres, sea cual fuere el pueblo a que pertenecen, y por el sacrificio de la redencion, ofrecido por Jesucristo en el ara de la cruz a su Padre celestial en favor de la humanidad pecadora.

29 29. La primera pagina de la Sagrada Escritura refiere con grandiosa simplicidad que Dios, para coronar su obra creadora hizo al hombre a su imagen y semejanza 27 ; y la misma Escritura ensena que el hombre, enriquecido con dones y privilegios sobrenaturales, fue destinado a una eterna e inefable felicidad. Refiere, ademas, que de la primera union matrimonial proceden todos los demas hombres, los cuales, como ensena la Escritura con extraordinaria viveza y plasticidad de lenguaje, se dividieron después en varias tribus y pueblos, diseminandose por las diversas partes del mundo. Y ensena también que, aunque se alejaron miserablemente de su Creador, Dios no dejo de considerarlos como hijos, a los cuales, segun sus misericordiosos designios, habia de traer de nuevo un dia al seno de su amistad 28 .

30 30. El Apostol de las Gentes, como heraldo de esta verdad que hermana a los hombres en una gran familia, anuncia estas realidades al mundo griego: Saco (Dios) de un mismo tronco todo el linaje de los hombres, para que habitase la vasta extension de la tierra, fijando el orden de los tiempos y los limites de la habitacion de cada pueblo para que buscasen a Dios 29 . Razon por la cual podemos contemplar con admiracion del espiritu al género humano unificado por la unidad de su origen comun en Dios, segun aquel texto: Uno el Dios y Padre de todos, el cual esta sobre todos y habita en todos nosotros 30 ; por la unidad de naturaleza, que consta de cuerpo material y de alma espiritual e inmortal; por la unidad del fin proximo de todos y por la mision comun que todos tienen que realizar en esta vida presente; por la unidad de habitacion, la tierra, de cuyos bienes todos los hombres pueden disfrutar por derecho natural, para sustentarse y adquirir la propia perfeccion; por la unidad del fin supremo, Dios mismo, al cual todos deben tender, y por la unidad de los medios para poder conseguir este supremo fin.

31 31. Y el mismo Apostol de las Gentes demuestra la unidad de la familia humana con aquellas razones por medio de las cuales estamos unidos con el Hijo de Dios, imagen eterna de Dios invisible, en quien todas las cosas han sido creadas 31 ; e igualmente con la unidad de la redencion, que Cristo dono a todos los hombres por medio de su acerbisima pasion, cuando restablecio la destruida amistad originaria con Dios y se constituyo mediador celestial entre Dios y los hombres: porque uno es Dios y uno también el mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hecho hombre 32 .

32 32. Y para hacer mas intima y firme esta amistad entre Dios y la humanidad, el Mediador universal de la salvacion y de la paz, en el silencio del cenaculo, cuando iba ya a realizar el sacrificio supremo de si mismo, pronuncio aquellas profundas palabras que resuenan a través de los siglos, y que a las almas carentes de amor y destrozadas por el odio muestran los heroismos mas altos de la caridad: Este es mi precepto, que os améis los unos a los otros, como yo os he amado 33 .

33 33. Estos puntos capitales de la verdad revelada constituyen el fundamento y el vinculo mas estrecho de la unidad comun de todos los hombres, reforzados por el amor de Dios y del Redentor divino, de quien todos reciben la salud para la edificacion del cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe, al conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto segun la medida de la plenitud de Cristo 34 .

34 34. Por lo cual, si consideramos atentamente esta unidad de derecho y de hecho de toda la humanidad, los ciudadanos de cada Estado no se nos muestran desligados entre si, como granos de arena, sino mas bien unidos entre si en un conjunto organicamente ordenado, con relaciones variadas, segun la diversidad de los tiempos, en virtud del impulso y del destino natural y sobrenatural. Y si bien los pueblos van desarrollando formas mas perfectas de civilizacion y, de acuerdo con las condiciones de vida y de medio se van diferenciando unos de otros, no por esto deben romper la unidad de la familia humana, sino mas bien enriquecerla con la comunicacion mutua de sus peculiares dotes espirituales y con el reciproco intercambio de bienes, que solamente puede ser eficaz cuando una viva y ardiente caridad cohesiona fraternalmente a todos los hijos de un mismo Padre y a todos los hombres redimidos por una misma sangre divina.

35 35. La Iglesia de Jesucristo, como fidelisima depositaria de la vivificante sabiduria divina, no pretende menoscabar o menospreciar las caracteristicas particulares que constituyen el modo de ser de cada pueblo; caracteristicas que con razon defienden los pueblos religiosa y celosamente como sagrada herencia. La Iglesia busca la profunda unidad, configurada por un amor sobrenatural en el que todos los pueblos se ejerciten intensamente, no busca una uniformidad absoluta, exclusivamente externa, que debilite las fuerzas naturales propias. Todas las normas y disposiciones que sirven para el desenvolvimiento prudente y para el aumento equilibrado de las propias energias y facultades -que nacen de las mas reconditas entranas de toda estirpe-, la Iglesia las aprueba y las secunda con amor de madre, con tal que no se opongan a las obligaciones que impone el origen comun y el comun destino de todos los hombres. Proceder demostrado repetidas veces por el inmenso esfuerzo que realizan los predicadores en los territorios de misiones. La Iglesia confiesa que esta finalidad es como la estrella polar, a la cual dirige su vista en el camino de su apostolado universal. Estos predicadores de la palabra divina, con un sinnumero de investigaciones realizadas a lo largo de los siglos con ingente trabajo y suma consagracion, procuraron conocer a fondo la civilizacion y las instituciones de los pueblos mas diversos y cultivar y favorecer sus cualidades espirituales para que el Evangelio de Cristo obtuviere alli con mayor facilidad frutos mas abundantes. Todo lo que en las costumbres de un pueblo no se halla indisolublemente ligado a errores y supersticiones, encuentra siempre un examen benévolo, y, en cuanto es posible, es conservado y favorecido por la Iglesia. Nuestro inmediato predecesor, de santa memoria, en una cuestion de este género que requeria mucha prudencia y consejo, adopto una noble decision que constituye una perenne alabanza de su aguda inteligencia y del ardor de su espiritu apostolico. No es necesario declararos, venerables hermanos, que Nos continuaremos sin vacilacion por este mismo camino. Todos aquellos que ingresan en la Iglesia catolica, sean cuales sean su origen y su lengua, deben tener por seguro que todos ellos disfrutan de los mismos derechos de hijos en la casa del Padre, donde todos gozan de la ley y de la paz de Cristo. Para realizar progresivamente estas normas de igualdad, la Iglesia selecciona de entre los pueblos indigenas algunos hombres escogidos que aumenten gradualmente el sacerdocio y el episcopado en su propia nacion. Y por esta causa, es decir, para dar a nuestras intenciones una demostracion palpable, hemos escogido la proxima fiesta de Cristo Rey para elevar a la dignidad episcopal, sobre el sepulcro del Principe de los Apostoles, a doce sacerdotes representantes de sus propios pueblos y estirpes.

36 36. De esta manera, mientras una dura contienda hace sufrir a las almas y divide la unidad de la familia humana, este rito solemne dara a entender a todos nuestros hijos, diseminados por el mundo, que la doctrina, la accion y la v

37 37. Juzgamos necesaria aqui una advertencia: la conciencia de una universal solidaridad fraterna, que la doctrina cristiana despierta y favorece, no se opone al amor, a la tradicion y a las glorias de la propia patria, ni prohibe el fomento de una creciente prosperidad y la legitima produccion de los bienes necesarios, porque la misma doctrina nos ensena que en el ejercicio de la caridad existe un orden establecido por Dios, segun el cual se debe amar mas intensamente y se debe ayudar preferentemente a aquellos que estan unidos a nosotros con especiales vinculos. El divino Maestro en persona dio ejemplo de esta manera de obrar, amando con especial amor a su tierra y a su patria y llorando tristemente a causa de la inminente ruina de la C iudad Santa. Pero el amor a la propia patria, que con razon debe ser fomentado, no debe impedir, no debe ser obstaculo al precepto cristiano de la caridad universal, precepto que coloca igualmente a todos los demas y su personal prosperidad en la luz pacificadora del amor.

38 38. Esta maravillosa doctrina ha contribuido de muchas maneras al progreso civil y religioso de la humanidad. Porque los heraldos de esta doctrina, animados de una ardorosa caridad sobrenatural, no solo roturaron terrenos e intentaron curar toda clase de enfermedades, sino que principalmente procuraron levantar las almas de aquellos que estaban a ellos confiados a las realidades divinas, conformarlos a éstas y elevarlos hasta las cumbres mas altas de la santidad, donde todo se ve en la claridad de la mirada simplicisima de Dios. Levantaron monumentos y templos, que demuestran a que alturas tan grandes eleva el ideal de la perfeccion cristiana; pero sobre todo, hicieron de los hombres, sabios e ignorantes, poderosos o débiles, templos vivos de Dios y sarmientos de aquélla vid que es Cristo. Transmitieron a las generaciones venideras los tesoros del arte y de la sabiduria antiguos, pero su principal proposito fue éste: hacer a estas generaciones participes de aquel inefable don de la sabiduria eterna, que une a los hombres, hijos de Dios por la gracia, con los vinculos de una fraterna amistad. Concepcion totalitaria del poder politico

39 39. Pero si el olvido de la ley, venerables hermanos, que manda amar a todos los hombres y que, apagando los odios y disminuyendo desavenencias, es la unica que puede consolidar la paz, es fuente de tantos y tan gravisimos males para la pacifica convivencia de los pueblos, sin embargo, no menos nocivo para el bienestar de las naciones y de toda la sociedad humana es el error de aquellos que con intento temerario pretenden separar el poder politico de toda relacion con Dios, del cual dependen, como de causa primera y de supremo senor, tanto los individuos como las sociedades humanas; tanto mas cuanto que desligan el poder politico de todas aquellas normas superiores que brotan de Dios como fuente primaria y atribuyen a ese mismo poder una facultad ilimitada de accion entregandola exclusivamente al labil y fluctuante capricho o a las meras exigencias configuradas por las circunstancias historicas y por el logro de ciertos bienes particulares.

40 40. Despreciada de esta manera la autoridad de Dios y el imperio de su ley, se sigue forzosamente la usurpacion por el poder politico de aquella absoluta autonomia que es propia exclusivamente del supremo Hacedor, y la elevacion del Estado o de la comunidad social, puesta en el lugar del mismo Creador, como fin supremo de la vida humana y como norma suprema del orden juridico y moral; prohibiendo asi toda apelacion a los principios de la razon natural y de la conciencia cristiana.

41 41. No ignoramos, es verdad, que los principios erroneos de esta concepcion no siempre ejercen absolutamente su influjo en a vida moral; cosa que sucede principalmente cuando la tradicion de una vida cristiana, de la que se han nutrido durante siglos los pueblos, ha echado, aunque no se advierta, hondas raices en las almas. A pesar de lo cual, hay que advertir con insistente diligencia a esencial insuficiencia y fragilidad de toda norma de vida social que se apoye sobre un fundamento exclusivamente humano, se inspire en motivos meramente terrenos y haga consistir toda su fuerza eficaz en la sancion de una autoridad puramente externa.

42 42. Donde se rechaza la dependencia del derecho humano respecto del derecho divino, donde no se apela mas que a una apariencia incierta y ficticia de autoridad terrena y se reivindica una autonomia juridica regido unicamente por razones utilitarias, no por una recta moral, alli el mismo derecho humano pierde necesariamente, en el agitado quehacer de la vida diaria, su fuerza interior sobre los espiritus; fuerza sin la cual el derecho no puede exigir de los ciudadanos el reconocimiento debido ni los sacrificios necesarios.

43 43. Bien es verdad que a veces el poder publico, aunque apoyado sobre fundamentos tan débiles y vacilantes, puede conseguir por casualidad y por la fuerza de las circunstancias, ciertos éxitos materiales que provocan la admiracion de los observadores superficiales; pero llega necesariamente el momento en que aparece triunfante aquella ineluctable ley que tira por tierra todo cuanto se ha construido velada o manifiestamente sobre una razon totalmente desproporcionada, esto es, cuando la grandeza del éxito externo alcanzado no responde en su vigor interior a las normas de una sana moral. Desproporcion que aparece por fuerza siempre que la autoridad politica desconoce o niega el dominio del Legislador supremo, que, al dar a los gobernantes el poder, les ha senalado también los limites de este mismo poder. Refutacion de esta concepcion

44 44. Porque el poder politico, como sabiamente ensena en la enciclica Immortale Dei 36 nuestro predecesor Leon XIII, de piadosa memoria, ha sido establecido por el supremo Creador para regular la vida publica segun las prescripciones de aquel orden inmutable que se apoya y es regido por principios universales; para facilitar a la persona humana, en esta vida presente, la consecucion de la perfeccion fisica, intelectual y moral, y para ayudar a los ciudadanos a conseguir el fin sobrenatural, que constituye su destino supremo.

45 45. El Estado, por tanto, tiene esta noble mision: reconocer, regular y promover en la vida nacional las actividades y las iniciativas privadas de los individuos; dirigir convenientemente estas actividades al bien comun, el cual no puede quedar determinado por el capricho de nadie ni por la exclusiva prosperidad temporal de la sociedad civil, sino que debe ser definido de acuerdo con la perfeccion natural del hombre, a la cual esta destinado el Estado por el Creador como medio y como garantia.

46 46. El que considera el Estado como fin al que hay que dirigirlo todo y al que hay que subordinarlo todo, no puede dejar de danar y de impedir la auténtica y estable prosperidad de las naciones. Esto sucede lo mismo en el supuesto de que esta soberania ilimitada se atribuya al Estado como mandatario de la nacion, del pueblo o de una clase social, que en el supuesto de que el Estado se apropie por si mismo esa soberania, como dueno absoluto y totalmente independiente.

47 47. Porque, si el Estado se atribuye y apropia las iniciativas privadas, estas iniciativas -que se rigen por multiples normas peculiares y propias, que garantizan la segura consecucion del fin que les es propio- pueden recibir dano, con detrimento del mismo bien publico, por quedar arrancadas de su recta ordenacion natural, que es la actividad privada responsable. El Estado y la familia

48 48. De esta concepcion teorica y practica puede surgir un peligro: considerar la familia, fuente primera y necesaria de la sociedad humana, y su bienestar y crecimiento, como institucion destinada exclusivamente al dominio politico de la nacion, y se corre también el peligro de olvidar que el hombre y la familia son, por su propia naturaleza, anteriores al Estado, y que el Criador dio al hombre y a la familia peculiares derechos y facultades y les senalo una mision, que responde a inequivocas exigencias naturales.

49 49. Segun esta concepcion politica, la educacion de las nuevas generaciones no pretende un desarrollo equilibrado y armonico de las fuerzas fisicas, intelectuales y morales, sino la formacion unilateral y el fomento excesivo de aquella virtud civica que se considera necesaria para el logro del éxito politico, por lo cual son menos cultivadas las virtudes de la nobleza, de la humanidad y del respeto, como si éstas deprimiesen la gallarda fortaleza de los temperamentos jovenes.

50 50. Por todo lo cual se alzan ante nuestra vista los tremendos peligros que tememos puedan venir sobre la actual y las futuras generaciones, de la disminucion y de la progresiva abolicion de los derechos de la familia. Juzgamos, por tanto, obligacion nuestra, impuesta por la conciencia del deber exigido por nuestro grave ministerio apostolico, defender religiosa y abiertamente estos derechos de la familia; porque nadie, sin duda, padece tan amargamente como la familia las angustias de nuestro tiempo, tanto materiales como espirituales, y los multiples errores con sus dolorosas consecuencias. Hasta tal punto es esto asi, que el paso diario de las desgracias y la indigencia creciente por todas partes, tan luctuosa que tal vez ningun siglo a nterior la experimento mayor, y cuya razon o necesidad verdadera son consecuencia imposibles de discernir, resultan hoy intolerables sin una firmeza y una grandeza de alma capaz de despertar la admiracion universal. Los que, por el ministerio pastoral que desempenan, ven los repliegues intimos de la conciencia y pueden conocer las lagrimas ocultas de las madres, el callado dolor de los padres y las innumerables -amarguras de las que ninguna estadistica publica habla ni puede hablar-, ven con mirada hondamente preocupada el crecimiento cada dia mayor de este cumulo de sufrimientos, y saben muy bien que las tenebrosas fuerzas de la impiedad, cuya unica finalidad es, abusando de la dura situacion, la revolucion y el trastorno social, estan al acecho buscando la oportunidad que les permita realizar sus impios propositos.

51 51. ¿Qué hombre sensato, prudente, en esta grave situacion, negara al Estado unos derechos mas amplios que los ordinarios, que respondan a la situacion y con los que se pueda atender a las necesidades del pueblo? Sin embargo, el orden moral establecido por Dios exige que se determine con todo cuidado, segun la norma del bien comun, la licitud o ilicitud de las medidas que aconsejen los tiempos como también la verdadera necesidad de estas medidas.

52 52. De todos modos, cuanto mas gravosos son los sacrificios materiales exigidos por el Estado a los ciudadanos y a la familia tanto mas sagrados e inviolables deben ser para el Estado los derechos de las conciencias. El Estado puede exigir los bienes y la sangre pero nunca el alma redimida por Dios. Por esta razon, la mision que Dios ha encomendado a los padres de proveer al bien temporal y al bien eterno de la prole y de procurar a los hijos una adecuada formacion religiosa, nadie puede arrebatarla a los padres sin una grave lesion del derecho. Esta adecuada formacion debe tener también como finalidad preparar la juventud para la aceptacion de aquellos deberes de noble patriotismo, con cuyo cumplimiento inteligente, voluntario y alegre s e demuestre practicamente el amor a la tierra patria. Pero, por otra parte, una educacion de la juventud que se despreocupe, con olvido voluntario, de orientar la mirada de la juventud también a la patria sobrenatural, sera totalmente injusta tanto contra la propia juventud como contra los deberes y los derechos totalmente inalienables de la familia cristiana; y, consiguientemente, por haberse incurrido en una extralimitacion, el mismo bien del pueblo y del Estado exige que se pongan los remedios necesarios. Una educacion semejante podra, tal vez parecer a los gobernantes responsables de ella una fuente de aumento de fuerza y de vigor; pero las tristes consecuencias que de aquélla se deriven demostraran su radical falacia. El crimen de les o majestad contra el Rey de los reyes y Senor de los que dominan 37 cometido con una educacion de los ninos indiferente y contraria al espiritu y a sentimiento cristianos, al estorbar e impedir el precepto de Jesucristo: Dejad que los ninos vengan a mi 38 , producira, sin duda alguna, frutos amarguisimos. Por el contrario, el Estado que libera estas preocupaciones a las madres y a los padres cristianos, entristecidos por esta clase de peligros, y mantiene enteros los derechos de la familia, fomenta la paz interna del Estado y asienta el fundamento firme sobre el cual podra levantarse la futura prosperidad de la patria. Las almas de los hijos que Dios entrego a los padres, purificadas con el bautismo y senaladas con el sello real de Jesucri sto, son como un tesoro sagrado, sobre el que vigila con amor solicito el mismo Dios. El divino Redentor, que dijo a los apostoles: Dejad que los ninos vengan a mi 39 , no obstante su misericordiosa bondad, ha amenazado con terribles castigos a los que escandalizan a los ninos, objeto predilecto de su corazon. Y ¿qué escandalo puede haber mas danoso, qué escandalo puede haber mas criminal y duradero que una educacion moral de la juventud dirigida equivocadamente hacia una meta que, totalmente alejada de Cristo, camino, verdad y vida 40 , conduce a una apostasia oculta o manifiesta del divino Redentor? Este divino Redentor que se le roba criminalmente a las nuevas generaciones presentes y futuras es el mismo que ha recibido de su Eterno Pad re todo poder y tiene en sus manos el destino de los Estados, de los pueblos y de las naciones. El cese o la prolongacion de la vida de los Estados, el crecimiento y la grandeza de los pueblos, todo depende exclusivamente de Cristo. De todo cuanto existe en la tierra, solo el alma es inmortal. Por esto, un sistema educativo que no respete el recinto sagrado de la familia cristiana, protegido por la ley de Dios; que tire por tierra sus bases y cierre a la juventud el camino hacia Cristo, para impedirle beber el agua en las fuentes del Salvador 41 , y que, finalmente, proclame la apostasia de Cristo y de la Iglesia como senal de fidelidad a la nacion o a una clase determinada, este sistema, sin duda alguna al obrar asi, pronunciara contra si mismo la sentencia de condenacion y experimentara a su tiempo la ineluctable verdad del aviso del profeta: Los que se apartan de ti seran escritos en la tierra 42 .

Pio XII Summi Pontificatus