PIOXII, MAGISTERIO PONTIFICIO - V - CRUZADA DE CARIDAD

V - CRUZADA DE CARIDAD


48. No queremos concluir este nuestro mensaje navideno sin dirigir una conmovida palabra de gratitud a todos aquellos -Estados, gobiernos, obispos, pueblos- que en estos tiempos de indecibles desventuras nos han prestado vigorosa ayuda al escuchar el grito de dolor que de tantas partes del mundo nos llega y al extender nuestra mano bienhechora a tantos amados hijos e hijas a quienes las vicisitudes de la guerra han reducido a extrema pobreza y miseria.


49. Y en primer lugar, justo es recordar la extensa obra de asistencia desarrollada, a pesar de las extraordinarias dificultades de los transportes, por los Estados Unidos de América, y en lo que se refiere particularmente a Italia, por el excelentisimo representante personal del senor presidente de aquella Union cerca de Nos.


50. No menor alabanza y reconocimiento nos es grato expresar aqui a la generosidad del jefe del Estado, del Gobierno y del pueblo espanol, del Gobierno irlandés, de la Argentina, de Australia, de Bolivia, del Brasil, del Canada, de Chile, de Italia, de Lituania, del Peru, de Polonia, de Rumania, de Eslovaquia, de Suiza, de Hungria, del Uruguay, que han competido en noble sentimiento de fraternidad y de caridad, cuyo eco no resonara vanamente en el mundo.


51. Mientras los hombres de buena voluntad se esfuerzan por echar un puente espiritual de union entre los pueblos, esta pura y desinteresada accion benéfica adquiere un aspecto y un valor de singular importancia.


52. Cuando -como todos lo deseamos- las disonancias del odio y de la discordia, que dominan la hora presente, no sean mas que un triste recuerdo, maduraran con abundancia mas copiosa todavia los frutos de esta victoria del activo y magnanimo amor sobre el veneno del egoismo y de las enemistades.


53. A cuantos han participado en esta cruzada de caridad sirvales de estimulo y de recompensa nuestra bendicion apostolica y el pensamiento de que, en la fiesta del amor, de innumerables corazones angustiados, pero que no son desagradecidos en medio de su angustia, asciende al cielo por ellos esta oracion de gratitud: Retribuere dignare, Domine, omnibus nobis bona facientibas propter nomen tuum, vitam aeternam.

Pius pp. XII





Enciclica ordenando preces para lograr la paz de los pueblos,ntisima Virgen">

COMMUNIUM INTERPRETES DOLORUM

Enciclica

PIO XII Se ordenan preces publicas para lograr la paz de los pueblos 15 de abril de1945

Venerables hermanos, salud y bendicion apostolica.


1. Por cuanto fallan los medios humanos ha de invocarse a Dios, para poner término a la guerra

Nos, intérpretes de los comunes dolores que desde hace mucho tiempo afligen acerbisimamente a casi todos los pueblos, no deseamos sino lo que, o conduzca a desterrar y aliviar, a medida de Nuestras fuerzas, las innumerables miserias, o lo que corresponda a acelerar el fin de tanta desgracia. Pero sabemos, naturalmente, que los recursos humanos no alcanzan a remediar esas ingentes calamidades; sabemos que los medios de la mente humana, sobre todo cuando el odio y la enemistad la ofuscan, no llega facilmente a un justo y equitativo arreglo, ni se deja encaminar hacia la concordia fraternal.

Por esto es necesario volver a implorar una y otra vez al Padre de las luces y misericordias(1), quien solo puede en tan vehemente colision y apasionamiento persuadir a todos los hombres de que ya se han acumulado espantosamente ruinas y devastaciones, que se han derramado demasiadas lagrimas y vertido demasiada sangre, y que, por tanto, los derechos divinos y humanos imponen terminantemente que esa horrible matanza se abandone y termine.


2. El Papa pide nuevamente oraciones por la paz

Por tanto, al acercarse el mes de mayo consagrado (en Europa) de un modo peculiar a la Santisima Virgen Madre de Dios, Nos deseamos, como ya lo expresamos en anos anteriores(2) también en éste volver a exhortaros a todos, -teniendo presentes ante todo a los tiernos e inocentes ninos- para que con sus ruegos alcancen del Divino Redentor, por la intercesion de su Santisima Madre que los pueblos, empujados a la discordia, la lucha y a toda clase de miserias, puedan respirar, por fin, de tan largo duelo y angustia.


3. Ante todo, es necesario la conversion y la renovacion de la vida cristiana

Mas por cuanto son los pecados que hemos cometido ante Dios(3) que nos apartan de l y nos hunden miserablemente en la ruina, no basta, como bien sabéis, Venerables Hermanos, elevar fervorosas preces al cielo, no basta acudir frecuentisimamente al altar de la Santisima Virgen ofreciéndole limosnas, flores y plegarias, sino que es de todo punto necesario renovar, mediante las costumbres cristianas, la vida publica y privada, y echar asi los solidos cimientos en que unicamente puede apoyarse y descansar el edificio, no desunido ni tambaleante sino firme y concorde de la sociedad doméstica y civil. Todos recuerden y lleven a la practica aquélla exhortacion del santo profeta que dice: "Convertios a mi, dice el Senor de los Ejércitos, y yo me volveré a vosotros"(4), y mediten igualmente aquellas palabras del sapientisimo Obispo de Hipona: "Muda tu corazon y mudara tu obra: extirpa la pasion e implanta la caridad"(5). "¿Deseas la paz? Practica la justicia y tendras paz, pues la justicia y la paz se dieron el osculo"(6). "Si no amas la justicia no tendras paz: pues, se aman ambos a dos, la justicia y la paz: de modo que si obrares bien encontraras la paz besando a la justicia... Si quieres, pues, llegar a la paz, obra la justicia, declina la maldad y ejecuta el bien, que esto es amar la justicia; y si ya te has apartado del mal y obrado el bien, busca la paz y persiguela"(7).


4. Las intenciones por las cuales hay que rezar en Jesus y Maria

Si todos los fieles cristianos estuvieran animados de este espiritu y conformaran su vida a él, sin duda subirian gratas su preces al trono del Altisimo y alcanzarian de Dios propicio los consuelos y dones que al presente tanto necesitamos.

Sabéis qué dones, qué auxilios y consuelos necesitamos en primer lugar en los peligrosisimos momentos que vivimos. Debemos ante todo pedir fervorosamente que las mentes y corazones se iluminen y se renueven por los preceptos cristianos, de los cuales solamente se ha de esperar la salvacion publica y privada; que la guerra aniquiladora de pueblos y naciones cese de causar estragos y que las Ligas de los ciudadanos, por un pacto amistoso, pacificadas y unidas entre si, se empenen, bajo los auspicios de la justicia y la caridad, en levantar del inmenso cumulo de ruinas el nuevo edificio de la comunidad humana.

Ademas, hemos de pedir, mediante oraciones y penitencia, otra cosa al divino Redentor y a su Santisima Madre, a saber, que la paz -que sea paz verdadera y sincera- concluya cuanto antes con este sangriento y funesto conflicto.


5. Oraciones por los gobernantes que han de decidir a suerte de los pueblos

No es, pues, facil en tal disgregacion, t perturbacion de las cosas , mientras muchos aun se odian mutuamente y estan exacerbados, lograr tal paz que se suaviza por los iguales platillos de la justicia y que con caridad fraterna abraza a todos los pueblos y todas las naciones, y que no soporta los ocultos gérmenes de las discordias y enemistades.

Por tanto, necesitan de peculiar luz celestial aquellos a quienes incumbe resolver esos asuntos y hacer los pactos, y de cuya prudencia depende no solo el destino de su propia nacion sino el estado de la convivencia humana y el curso del porvenir. Nos deseamos pues, que también por estas intenciones se eleven las plegarias a Dios y que sobre todo los inocentes ninos, en el mes de mayo ( de Maria) impetren de la Madre de la Sabiduria divina la luz de arriba, individualmente para los que con su palabra decidiran a causa universal.

Ponderen esos mismos y consideren ante Dios que lo que lo que sobrepasare los limites de la justicia y la equidad, resultara mas tarde o mas temprano, para los vencidos y los vencedores, sumamente perjudicial, por cuanto alli se ocultan las semillas de guerras futuras.


6. Oraciones por los desplazados y los prisioneros

Nos queremos ademas, que los que con agrado responden a esta exhortacion Nuestra, se acuerden en sus oraciones también de los que, profugos o expatriados, ya desde hace tiempo anhelan con dolor volver a ver sus lares domésticos o los que prisioneros, desean y esperan la debida libertad después de la guerra, o los que con el cuerpo llagado yacen en los innumerables nosocomios.


7. Por la intercesion de Maria

Estos pobres y a todos los demas para los cuales esta tremenda querra trajo incontables angustias y dolores quiera la benignisima Madre de Dios conceder los consuelos celestiales y darles al virtud de la cristiana paciencia la cual hace llevaderas aun las mas acerbas penas y ayuda a merecer la gloria eterna.


8. Recomendacion a los Obispos y Bendicion Apostolica

A vosotros, Venerables Hermanos, incumbe comunicar estos paternales deseos y exhortaciones a los fieles confiados a vosotros, a todos los cuales, y en especial a todos y cada uno de vosotros, impartimos como auspicio de dones celestiales y testimonio de Nuestra benevolencia, con todo afecto en el Senor, la Bendicion Apostolica.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el domingo,15 de abril de 1945 consagrado a Jesucristo Buen Pastor, séptimo de Nuestro Pontificado.

Notas

() En todas las Enciclica que tratan de la paz, sea durante o después de la segunda guerra mundial, sea en general en el mundo o solo en Palestina, hay cierta afinidad si no identidad del pensamiento y argumento pontificio: agradece o destaca la obra realizada en pro de la Paz ora por la Santa Sede ora por otras instituciones o potencias, pero senala luego que los medios humanos son insuficientes y que debe buscarse la solucion en la ayuda de Dios, es decir, en la oracion, en la vuelta a Cristo, y en la restauracion de los principios cristianos en la vida publica e individual, en el arrepentimiento y la penitencia, pues, solo la oracion de un cristiano que se aparta del pecado y vive conforme a los preceptos divinos puede esperar ser oido; especialmente exhorta a rezar a los minos, y los Ordinarios deben recalcar esas admoniciones pontificias a la grey que les esta confiada. No falta en casi ninguna de estas Enciclicas el apostrofe severo contra el error, la mentira, la insidia y el espiritu de revuelta que no solucionan nada e impiden la verdadera paz e las clases y de los pueblos. Llama la atencion con que frecuencia repitio Pio XII ese llamado, historicamente mas comprensible si tomamos en cuenta que en Italia fueron los anos algidos de una politica interior del pais que vivia bajo amenaza constante de que el partido comunista y aliados se apderaran (en las urnas) del gobierno e la nacion seduciendo al pueblo con sus falsas promesas. Por el esquema indicado se guian, con un punto mas u otro menos, las Enciclicas que sigueiron a esta y que son: Optatissima Pax (18/12/1947), Auspicia Quaedam (1/5/1948), In Multiplicibus Curis (24/10/1948), Redemptoris Nostri (15/4/1949), Anni Sacri (12/3/1950), Summi Macroris (19/7/1950), Mirabile Illud (6/12/1950), Se palpa en todas ellas el vivisimo anhelo de Pio XII de ver restaurada la verdader paz por los principios del Evangelio, la oracion y la penitencia.

(1) Jc 17; IICo 1,3.

(2) Pio XII ya antes sobre todo en 1941 (20de abril) dirigiéndose en Carta al Cardenal Luis Maglione su Secretario de Estado, habia prescrito oraciones publicas para obtener la paz por intermedio de Maria Santisima.

(3) Ba 6,1.

(4) Za 1,3.

(5) San Agustin, Sermo de Scriptur. 72,4.

(6) Ps 84,11.

(7) S. Agust. In Psal. 84,12.




ORIENTALES OMNES ECCLESIAS

Enciclica

PIO XII 23 de diciembre de 1945

Sobre la union de la Iglesia Rutena con la Romana con motivo

de los 350 anos transcurridos desde su union con la Iglesia

INTRODUCCION


1. Solicitud y amor de la Santa Sede a la Iglesia Oriental.

Todas las iglesias orientales -como ensena la historia- han sido siempre amadas con tiernisimo afecto por los Romanos Pontifices, y por eso éstos, soportando dificilmente su alejamiento del unico redil, e impulsados no ya por humanos intereses, sino solo por la divina caridad y por el deseo de la comun salvacion(1), las invitaron con repetidas instancias a retornar lo antes posible a aquélla unidad de la que desgraciadamente se habian alejado. Porque los mismos Sumos Pontifices saben bien por experiencia la abundancia de frutos que derivan de esta union, felizmente reintegrada a toda la sociedad cristiana y de modo particular a los mismos orientales. En efecto, de la plena y perfecta unidad de todos los cristianos no puede menos de derivarse un gran incremento al Cuerpo Mistico de Jesucristo y a cada uno de sus miembros.

A este proposito es de notar que los orientales no tienen que temer de modo alguno el ser constrenidos, por el re torno a la unidad de fe y de gobierno, a abandonar sus legitimos ritos y usos; cosa que Nuestros predecesores declararon abiertamente mas de una vez. No hay razon para dudar de que a Nos o Nuestros sucesores quitaremos nada de vuestro derecho, de los privilegios patriarcales y de los usos rituales de cada iglesia(2).

Y si bien todavia no se ha llegado al dia feliz en el que Nos sea dado abra zar con paternal afecto a todos los pueblos de Oriente, vueltos al unico redil, vemos, sin embargo, con alegria que no pocos hijos de estas regiones, habiendo reconocido la Catedra de SAN PEDRO como la roca de la unidad catolica, perseveran con suma tenacidad en la defensa y establecimiento de esta misma unidad.

I. - HISTORIA DE LA UNION DE LA IGLESIA

RUTENA A LA SEDE APOSTOLICA

A este efecto Nos complacemos en recordar hoy los méritos singulares de la Iglesia rutena, no solo porque se distingue por el numero de sus fieles y por el celo de conservar la fe, sino también porque ahora se cumplen tres cientos cincuenta anos de la fecha en que retorno felizmente a la comunion de la Sede Apostolica. Fausto acontecimiento que, si conviene que sea celebrado con grato animo especialmente por aquellos a quienes toca, estimamos oportuno recordar también a la memoria de todos los catolicos, para que rindan a Dios perennes gracias por este singular beneficio y para que le supliquen con Nos que alivie benignamente y mitigue las presentes angustias y ansiedades de este dilectisimo pueblo y que defienda su santa religion, sostenga la constancia y conserve intacta la fe.


2. La union y San Vladimiro.

Creemos, pues, Venerables Hermanos, que no carecera de utilidad recordar sucintamente tales sucesos en esta Enciclica, segun los testimonios de la historia. Y hace falta comenzar poniendo de relieve como aun antes de que con felices auspicios se firmara en Roma la union de los rutenos con la Sede Apostolica en los anos 1595 y 1596, y fuese ratificada en la ciudad de Brest, muchas veces miraron estos pueblos a la Iglesia romana como a la unica madre de toda la sociedad cristiana, prestandole la debida obediencia y veneracion con forme a la conciencia del propio deber. Asi, por ejemplo, SAN VLADIMIRO -aquel eximio principe que es venerado por casi innumerables pueblos de la Rusia como autor y fautor de su conversion a la fe cristiana-, aunque tomo de la Iglesia oriental los ritos liturgicos y las sagradas ceremonias, no solamente acordandose del propio deber persevero en la unidad de la Iglesia Catolica, sino que tuvo diligente cuidado de que entre la Sede Apostolica y su nacion existiesen relaciones amistosas.

No pocos de sus nobles descendientes, aun después que la Iglesia de Constantinopla se habia funestamente separado, recibieron con los debidos honores a los legados de los Romanos Pontifices, permaneciendo unidos con vinculos de fraterno amor con las otras comunidades catolicas.


3. Isidoro, Metropolita de Kyjiw y de Rusia.

Tampoco obro de modo disconforme con las tradiciones historicas de la Iglesia rutena ISIDORO, Metropolita Kyjiw y de Rusia, cuando el ano 1439, en el Concilio Ecuménico de Firenza, suscribio con su propio nombre el decreto por el que la Iglesia griega se unio solemnemente a l a latina. Sin embargo, de vuelta del Concilio, aunque fue recibido con gran alegria en la sede de su dignidad, en Kyjiw, fue poco después encarcelado en Moscu y obligado a huir de su territorio.

No se extinguio, sin embargo, del todo en el curso de los anos el recuerdo de esta feliz union de los rutenos con la Sede Apostolica, aunque, atendidas las tristes condiciones de los tiempos, ocurrieron varias causas para hacerlo fracasar del todo. Asi sabemos que el ano 1458 GREGORIO MAMMAS, Patriarca de Constantinopla, consagro en esta alma ciudad a un cierto GREGORIO, Metropolita de los rutenos, entonces subditos del gran duque de Lituania. Y sabemos también que alguno que otro de los sucesores de dicho Metropolita se esforzo por establecer el vinculo de unidad con la Iglesia romana, aunque las adversas circunstancias no permitieron que se hiciese la solemne promulgacion de esta unidad.


4. A fines del siglo XVI. El principe Constantino y la declaracion episcopal.

A fines del siglo 16 aparecio a todos cada vez mas manifiesto que no podia esperarse la deseada reforma de la Iglesia rutena, oprimida por graves males, sino renovando la union con la Sede Apostolica. Hasta los mismos historiadores disidentes narran y confiesan abiertamente el estado infelicisimo de esta Iglesia. Y la nobleza rutena, reunida en Varsovia el ano 1585, al exponer al Metropolita sus quejas con palabras acerbas y violentas, afirmo que su Iglesia estaba vejada con tales males como nunca habian pasado antes ni serian posibles en el porvenir.

Y no titubearon en acusar y con graves reproches culpar al mismo Metropolita, a los Obispos y superiores de los monasterios; y en esta causa, habiéndose rebelado contra la jerarquia algunos seglares, parecia que los vinculos de la disciplina eclesiastica se habian relajado no poco.

N o es, pues, de maravillarse si final mente los mismos obispos, después de haber intentado inutilmente varios re medios, coincidieran en que la ultima esperanza de la Iglesia rutena estaba en procurar su vuelta a la unidad catolica. En aquel tiempo el principe CONSTANTINO DE OSTROH -el mas potente entre los rutenos- favorecia este retorno, con la condicion de que toda la Iglesia oriental se uniese a la occidental; pero en seguida, viendo que tal proyecto no se iba a cumplir como él deseaba, se opuso firmemente a esta union. No obstante lo cual, el 2 de diciembre de 1594 el Metropolita y seis obispos, después de deliberar, hicieron una declaracion publica, en la que se decian prontos a promover la deseada concordia y unidad, y escribian:

"Venimos a esta decision consideran do con nuestro inmenso dolor cuantos obstaculos tienen los hombres para la salvacion sin esta union de las Iglesias de Dios, en la que nuestros predecesores, comenzando por Cristo nuestro Salvador y por sus santos apostoles, perseveraron profesando ser uno solo el Sumo Pastor y primer Obispo en la Iglesia de Dios en la tierra -como abiertamente testifican los concilios y los canones-, y que este Pastor no era otro que el santisimo Papa romano, y que le obedecian en todo, y que mientras esto duro unanimemente en vigor hubo siempre en la Iglesia de Dios orden e incremento del culto divino"(3a).


5. La unificacion.

Pero antes de que pudiese llevarse felizmente a la practica tan laudable proyecto se interpusieron largas y dificilisimas negociaciones. Finalmente, después de una nueva declaracion del mismo género, hecha en nombre de todos los obispos rutenos el 22 de mayo de 1595, al fin de septiembre el asunto habia avanzado hasta tal punto que CIRILO TERLETSKY, Obispo de Luck y Exarca del Patriarca de Constantinopla, e igualmente HIPAZIO POTIJ, Obispo de Vladimir, como pro curadores de todos los demas obispos, pudieron emprender su viaje a Roma, llevando consigo un documento en el que se proponian las condiciones con las que todos los obispos rutenos estaban prontos a abrazar la unidad de la Iglesia: Recibidos con gran benevolencia los legados, Nuestro predecesor de feliz memoria CLEMENTE VIII encomendo el documento recibido de ellos a una comision de cardenales para que fuese diligentemente examinado y aprobado. Las negociaciones, inmediatamente iniciadas, tuvieron finalmente el éxito feliz y deseado, porque el 23 de diciembre de 1595 los mismos legados admitidos a la presencia del Sumo Pontifice, después de haberle presentado en solemne audiencia la declaracion de todos los obispos, hicieron en su nombre y en el nombre propio una solemne profesion de la fe catolica, prometiendo la debida obediencia y el debido honor.


6. Documento de la Santa Sede con motivo de la union.

El mismo dia Nuestro predecesor CLEMENTE VIII, con la Constitucion Apostolica "Magnus Dominus et laudabilis nimis"(3b), comunico -congratulandose de ello- a todo el mundo la noticia de este alegre acontecimiento. Con cuanto gozo y con cuanta benevolencia abrazo ademas la Iglesia romana a los rutenos vueltos a la unidad del redil aparece en la Carta Apostolica "Benedictus sit Pater", del 7 de febrero de 1596, con la cual el Sumo Pontifice informa al Metropolita y demas obispos rutenos de la union felizmente llevada a cabo de toda su Iglesia con la Sede, Apostolica.

En esta carta el Romano Pontifice, después de haber narrado brevemente cuanto en Roma se habia hecho tratado en torno a esta causa, y después de haber puesto de relieve con grato animo el éxito obtenido finalmente por la misericordia divina, declaro que se podian conservar intactos los usos y los legitimos ritos de la Iglesia rutena. Por vuestros ritos y ceremonias, que no impiden la integridad de la fe catolica y nuestra mutua union, por el mismo motivo y del mismo modo como fue ron permitidos por el concilio floren tino, también nosotros permitimos que los retengais(4). Asegura, ademas, haber pedido al augusto rey de Polonia que no solo tome bajo su patrocinio a los obispos con todo cuanto a ellos pertenece, sino que los honre también ampliamente y los admita en el Senado del Reino, segun sus deseos. Finalmente, exhorta fraternalmente a aquellos obispos a que reunan cuanto antes todo el pais en un concilio general para ratificar la union obtenida de los rutenos con la Iglesia catolica. En este concilio, celebrado en Brest, participaron no solo todos los obispos rutenos y muchos otros eclesiasticos, juntamente con los regios legados, sino también los obispos latinos de las diocesis de Leo poli, Luck y Cholm, que representaban a la persona del Romano Pontifice, y si bien los obispos de Leopoli y de Peremislia se volvieron atras del consentimiento dado, sin embargo el 8 de octubre de 1596 fue felizmente confirmada y proclamada la union de la Iglesia rutena con la catolica. De esta conciliacion y asociacion, que respondian tan grandemente a las necesidades del pueblo rumano, todos esperaban con unanime consentimiento abundantes frutos.


7. Dificultades después de la proclamacion de la union.

Pero vino el ene migo y sembro la cizana en medio del trigo(5); porque sea por ambicion de algunos hombres poderosos, sea por enemistades politicas, sea, en fin, por la negligencia tenida en la instruccion y educacion del clero y el pueblo en torno a esta materia, se siguieron vehementisimas controversias y continuas desventuras, de modo que parecia deberse temer que esta obra de la union iniciada con optimos auspicios fracasara miserablemente.

Que esto no ocurriera desde el principio por las persecuciones e insidias tendidas no solo por los hermanos disidentes, sino también por algunos catolicos, fue obra sobre todo de los dos Metropolitas HIPAZIO POTIJ y JOS VE LAMINO RUTSKYJ, los cuales, con incansable diligencia, trabajaron por defender y hacer progresar esta causa; y de modo especial se dieron a procurar que los sacerdotes y los monjes se formasen segun la sagrada disciplina y las buenas costumbres, y que todos los fieles fuesen educados segun los rectos dictamenes de la verdadera fe.

No muchos anos después esta comenzada obra de conciliacion se consagro con la sangre de un martir, por que el 12 de noviembre del ano 1623, JOSAFAT KUNCEVYC, Arzobispo de Polock y de Vitebsk, preclarisimo por la santidad de vida y el ardor apostolico, e invicto defensor de la unidad catolica, amenazado de muerte por los cismaticos con acerbisima persecucion, fue herido de bala y muerto de un golpe de hoz. Pero la sagrada sangre de este martir vino a ser en cierto sentido semilla de cristianos, porque los mismos parricidas, con una sola excepcion, arrepentidos del delito cometido y abjurado el cisma, antes de ser castigados con la pena capital detestaron su propio hecho. Igualmente MELECIO SMOTRYTSKYJ, acérrimo competidor de JOSAFAT en la aspiracion a la sede de Polock, volvio el ano 1627 a la fe catolica, y aunque por algun tiempo vacilo entre las dos partes, defendio después con valeroso animo hasta la muerte la vuelta de los rutenos al gremio de la Iglesia catolica; cosa que parece deberse atribuir también al patrocinio de este santisimo martir.


8. La actitud contraria de los reyes de Polonia, y la firmeza y labor de los Obispos rutenos.

Sin embargo, con el andar de los anos aumentaban las dificultades de todo género que se oponian a esta conciliacion felizmente comenzada. Entre las mas graves estaba el hecho de que los reyes de Polonia, que al principio parecia que habian querido promover la cosa con su proteccion, después, bien obligados por la fuerza de los enemigos exteriores, bien por las enemistades de las facciones internas, habian cedido cada vez mas a los adversarios de la unidad catolica, que ciertamente no faltaban. Es tas fueron las razones de que en breve tiempo esta santisima causa llegase a tal punto, segun confesaron los mismos obispos rutenos, que no quedaba otro sostén que la ayuda de los Romanos Pontifices, los cuales mediante la expedicion de cartas llenas de afecto y la concesion de los auxilios que les eran posibles, especialmente por medio del Nuncio apostolico en Polonia, defendieron a la Iglesia rutena con fuerte y paternal corazon.

Cuanto mas tristes eran los tiempos tanto mas resplandecia el celo de los santos Prelados rutenos, los cuales se esforzaron no solo por instruir a la poblacion ruda en la doctrina cristiana, sino por promover a los sacerdotes no suficientemente cultos a un grado mas alto de ciencia sagrada y, finalmente, por llenar de renovado ardor por la Regla y de deseo de perfeccion a los monjes, alli donde su conducta habia languidecido y decaido. Y no perdieron el animo cuando el ano 1632 los bienes eclesiasticos fueron en gran parte asignados a la jerarquia de los hermanos disidentes poco antes de constituida, y en los pactos estipulados entre los co sacos y el rey de Polonia fue decretada la disolucion de la union comenzada entre los rutenos y la Sede Apostolica; y a pesar de todo continuaron defendiendo con constancia y tenacidad los rebanos a ellos confiados.

Notas

(1) Leon XIII, carta apostolica PRAECLARA GRATULATIONIS, del 22 de junio de 1894; Acta Leonis XIII,14,201; en este Sitio en: http://ar.geocities.com/magisterioiglesia/leon13/praeclara.html.

(2) Leon XIII, carta apostolica PRAECLARA GRATULATIONIS, del 22 de junio de 1894; Acta Leonis XIII,14,201; en este Sitio en: http://ar.geocities.com/magisterioiglesia/leon13/praeclara.html

(3) Baronio, Annales, t. 7; Roma,1596. Apéndice. pag. 681.

(3b) A. Theiner, Ve/era Monumenta Poloniae et Lilhuaniae. t. 3. pag. 240 ss.

(4) A. Theiner, lugar citado pag. 251.

(5) Mt 13,25




MEDIATOR DEI

PIO XII Sobre la Sagrada Liturgia 20 de noviembre de 1947 A los Venerables Hermanos Patriarcas, Primados, Arzobispos, Obispos y demas Ordinarios en paz y comunion con la Sede Apostolica

Venerables Hermanos Salud y Bendicion Apostolica.

INTRODUCCION

I.- Los fundamentos de nuestra liturgia

A).- NOTA LITURGICA DE LA REDENCION


1. "El mediador entre Dios y los, hombres" (ITm,2,5), el gran Pontifice que penetro en las cielos, Jesus, el Hijo de Dios, al asumir la obra de Misericordia, mediante la cual enriquece al género humano con beneficios sobrenaturales, deseo sin duda restablecer entre las hombres y su Creador aquélla relacion de orden -que el pecado habia perturbado y conducir de nuevo la misera descendencia de Adan, manchada por el pecado original, al Padre celestial, primer principio y ultimo fin.


2. Y por esto durante su morada en la tierra, no solo anuncio el comienzo de la Redencion y declaro inaugurado el Reino de Dios, sino que se dedico de lleno a procurar la salvacion de las almas con el continuo ejercicio de la oracion y su propio sacrificio, hasta que en la cruz se ofrecio Victima Inmaculada a Dios para limpiar nuestra conciencia de las obras muertas, para servir al Dios vivo.


3. Asi todos los hombres, felizmente rescatados del camino que los arrastraba a la ruina y a la perdicion, fueron nuevamente encaminados a Dios a fin de que con su colaboracion personal al logro de la propia santificacion, fruto de la Sangre del Cordero inmaculado, diesen a Dios la gloria que le es debida.

B).- CONTINUACION EN LA IGLESIA


4. El divino Redentor quiso también que la vida sacerdotal iniciada por El en su cuerpo mortal con sus plegarias y su sacrificio, no cesase en el transcurso de los siglos en su Cuerpo mistico, que es la Iglesia; y por esto instituyo un sacerdocio visible, para ofrecer en todas partes la oblacion pura, a fin de que todos los hombres, del Oriente al Occidente, libres del pecado, sirviesen espontanea y voluntariamente a Dios, por deber de conciencia.


5. La Iglesia, pues, fiel al mandato recibido de su Fundador, continua el oficio sacerdotal de Jesucristo, sobre todo por medio de la Sagrada Liturgia. Esto lo hace en primer lugar en el Altar, donde es perpetuamente representado y renovado el Sacrificio de la Cruz, con la sola diferencia del modo de ofrecer; después con los Sacramentos, que son instrumentos especiales, por los cuales los hombres participan en la vida sobrenatural; y, por ultimo, con el cotidiano tributo de alabanzas ofrecidas a Dios Optimo Maximo.


6. "¡Qué gozoso espectaculo! -decia Nuestro predecesor Pio XI, de feliz memoria- ofrece al cielo y a la tierra la Iglesia orante, cuando continuamente, durante todos los dias y todas las noches, se cantan en la tierra los Salmos escritos por inspiracion divina: no quedando hora alguna del dia, que no esté consagrada con una Liturgia propia; ni edad de la vida humana, que no tenga su puesto en la accion de gracias, en las alabanzas, en las preces, en las aspiraciones de esta plegaria comun del Cuerpo mistico de Cristo, que es la Iglesia" (1).

II. Ocasion de la Enciclica

A) RENOVACION LITURGICA


7. Bien sabéis, Venerables Hermanos, que hacia finales del siglo pasado y comienzos del actual se desperto un singular entusiasmo por los estudios liturgicos, bien por el esfuerzo de algunos particulares, bien, sobre todo, por la celosa y asidua diligencia de varios monasterios de la inclita Orden benedictina; y asi, no solo en muchas regiones de Europa, sino también al otro lado del mar, se desarrollo un apostolado util, digno de toda alabanza. Las saludables consecuencias de este intenso apostolado fueron visibles tanto en el terreno de las ciencias sagradas, donde los ritos liturgicos de la Iglesia occidental y oriental fueron mas amplia y profundamente estudiados y conocidos, como en la vida espiritual y privada de muchos cristianos.


8. Las augustas ceremonias del Sacrificio del Altar fueron mejor conocidas, comprendidas y estimadas; la participacion en los Sacramentos, mayor y mas frecuente; las plegarias liturgicas, mas suavemente gustadas; y el culto de la Sagrada Eucaristia considerado -como es en realidad- fuente y centro de la verdadera piedad cristiana. También ha llegado a entenderse mas y mas como todos los fieles constituyen un unico y compacto cuerpo, cuya Cabeza es Cristo, asi como el deber del pueblo cristiano de participar debidamente en los ritos liturgicos.


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