PIOXII, MAGISTERIO PONTIFICIO - INTRODUCCION


PAZ, PLENITUD DE VERDAD

PIO XII Sobre el valor y los peligros de la técnica Mensaje de Navidad de 1953

El pueblo, que vivia en tinieblas, vio una gran luz. Con esta viva imagen el espiritu profético de Isaias (Is 9,1) anuncio la venida a la tierra del Nino celestial, Padre del futuro siglo y Principe de la paz.

Luz entre tinieblas

Con la misma imagen, que en la plenitud de los tiempos se ha convertido en realidad confortante de las generaciones humanas que se suceden en este mundo lleno de tinieblas, Nos deseamos, amados hijos e hijas del orbe catolico, comenzar Nuestro Mensaje navideno, y servirnos de ella para guiaros otra vez a la cuna del Salvador recién nacido, fulgurante manantial de luz.

Luz que disipa y vence las tinieblas, es en verdad, el Nacimiento del Senor en su significado esencial, que el apostol San Juan expuso y compendio en el sublime exordio de su Evangelio, en el cual resuena la solemnidad de la primera pagina del Génesis al aparecer la luz primera: El Verbo se hizo carne y habito entre nosotros: y nosotros fuimos testigos de su gloria, gloria propia del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad (Jn 1,14). l, vida y luz en si mismo, resplandece en las tinieblas y concede a todos los que le abren sus ojos y su corazon, a aquellos que le reciben y creen en l, el poder de llegar a ser hijos de Dios (Jn 1,12).


2. No obstante este copioso fulgor de la luz divina que irradia del humilde pesebre, posee el hombre la tremenda facultad de hundirse en las antiguas tinieblas, causadas por el primer pecado, en las que el espiritu se agota en obras de fango y de muerte. Para esos ciegos voluntarios, que lo son por haber perdido o debilitado la fe, la misma Navidad no tiene otros atractivos que los de una fiesta meramente humana, reducida a pobres sentimientos y a recuerdos puramente terrenales, mirada frecuentemente con dulzura, pero como envoltura sin contenido y cascara vacia. Aun quedan pues, en torno a la refulgente cuna del Redentor zonas de tinieblas y la rodean hombres de ojos apagados a la luz celestial, mas no porque el Dios Encarnado no tenga, aun dentro del misterio, luz para iluminar a todo hombre que viene a este mundo; sino porque muchos, ofuscados por el efimero esplendor de ideales y obras humanas circunscriben su vista en los limites de lo creado, haciéndose incapaces de levantarla al Creador, principio armonia y fin de todo lo que existe.

El progreso-técnico


3. A estos hombres de las tinieblas deseamos senalar la gran luz que irradia del pesebre, invitandoles, ante todo, a reconocer la causa actual que les ciega y les hace insensibles a las cosas divinas. La causa es el excesivo y a veces exclusivo aprecio del llamado "progreso técnico". Este progreso, sonado al principio cual mito omnipotente y fuente de felicidad, promovido mas tarde con gran ardor hasta las mas audaces conquistas, se ha impuesto a la conciencia ordinaria como fin ultimo del hombre y de la vida, en sustitucion de todo otro ideal religioso y espiritual.

Hoy vemos, con claridad cada vez mayor, que su inmerecida exaltacion ha cegado los ojos del hombre moderno y ha endurecido sus oidos de tal modo, que se realice en ellos lo que el Libro de la Sabiduria flagelaba en los idolatras de su tiempo (Sab 13,1.): son incapaces de conocer por medio del mundo visible, a Aquel que existe, y de descubrir al Artifice por sus obras, y aun mas hoy en dia, para esos que caminan en tinieblas, el mundo sobrenatural y la obra de la Redencion, que supera a toda la naturaleza y que fue realizada por Jesucristo, quedan envueltos en completa oscuridad.


4. Y, sin embargo, no deberia existir tal extravio, ni estas Nuestras observaciones se han de entender como si fueran una reprobacion del progreso técnico en si mismo. La Iglesia 0ama el progreso humano, y lo favorece. Es innegable que el progreso técnico viene de Dios y, por consecuencia, puede y debe llevar a Dios. Acaece, en efecto, con frecuencia que el creyente, al admirar las conquistas de la técnica y al servirse de ellas para penetrar mas profundamente en el conocimiento de la creacion y de las fuerzas naturales y para mejor dominarlas por medio de las maquinas y de los instrumentos, en servicio del hombre y del bienestar de la vida terrenal, se siente como arrastrado a adorar al Dador de aquellos bienes que admira y utiliza, sabiendo que el Hijo eterno de Dios es el primogénito de todas las criaturas, porque en l han sido hechas las cosas todas en los cielos y en la tierra, las Visibles v las invisibles (Col 1,15-16), Muy lejos, por tanto, de sentirse inclinado a rechazar las maravillas de la técnica y su legitimo empleo, el creyente se encuentra mas pronto, si cabe, a doblar su rodilla ante el Nino divino del pesebre, mas consciente de su deuda de gratitud al que dio la inteligencia y las cosas, mas dispuesto a servirse de las obras de la técnica para entonar aquel cantico de los angeles en Belén: Gloria a Dios en lo mas alto de los cielos (Lc 2,14). El creyente tendra, incluso, por cosa natural, el ofrecer al Nino Dios, junto al oro, el incienso y mirra de los Magos, las conquistas modernas de la técnica: maquinas y numeros, laboratorios e invenciones, potencia y recursos. Mas aun, tal oferta es como un presentarle ya ejecutada, aunque no completamente, la obra por l encargada. Poblad la tierra y sometedla (Gn 1,28), dijo Dios al hombre, al confiarle la creacion como herencia provisional. ¡Qué camino tan largo y aspero desde entonces hasta los tiempos presentes, en el cual pueden los hombres de algun modo afirmar que han cumplido el precepto divino!

Técnica moderna


5. La técnica conduce al hombre de hoy hacia una perfeccion nunca igualada en el dominio del mundo material. La maquina moderna permite una produccion que sustituye y agiganta la energia humana del trabajo, que se libera enteramente del concurso de las fuerzas organicas, que se asegura un maximo de potencial en extension e intensidad y, al mismo tiempo, de precision. Abrazando con una mirada los resultados de esta evolucion, parece como si la misma naturaleza aprobase satisfecha todo cuanto el hombre ha realizado en ella y le estimulase a continuar mas adelante en la investigacion y en la utilizacion de sus extraordinarias posibilidades. Ahora bien, es claro que toda investigacion y descubrimiento de las fuerzas de la naturaleza, realizados por la técnica, se resuelven en investigacion y descubrimiento de la grandeza, de la sabiduria, de la armonia de Dios. Considerada asi la técnica, ¿quién podra desaprobarla y condenarla?


6. Con todo, parece inconcuso que la técnica misma, llegada en nuestro siglo al apogeo de su esplendor y de su rendimiento, se cambia, por circunstancias de hecho, en un grave peligro espiritual. Ella parece comunicar al hombre moderno, postrado ante su altar, un sentimiento de autosuficiencia y de satisfaccion de sus aspiraciones ilimitadas a conocer y poder. Con su empleo multiple, con la confianza absoluta que inspira, con las inagotables posibilidades que promete, la técnica moderna abre al hombre contemporaneo una vision tan vasta, que para muchos llega a confundirse con el mismo infinito.

"Espiritu técnico"


7. Se le atribuye, por consiguiente, una imposible autonomia que, a su vez, en el pensamiento de algunos, se transforma en una erronea concepcion de la vida y del mundo, designada con el apelativo de "espiritu técnico" ¿En qué consiste propiamente este espiritu? Consiste en que se considera como el mas alto valor humano y de la vida, el lograr el mayor provecho de las fuerzas y de los elementos de la naturaleza; en que se toman como fin, con preferencia a todas las demas actividades humanas, los métodos técnicamente posibles de produccion mecanica, y se ve en ellos la perfeccion de la cultura y de la felicidad terrenal.


8. Hay, ante todo, un engano fundamental en esta vision torcida del mundo, que el "espiritu técnico" ofrece. El panorama, a primera vista ilimitado, que la técnica despliega ante los ojos del hombre moderno, por muy extenso que sea, no es, con todo, mas que una proyeccion parcial de la vida sobre la realidad, pues no expresa sino las relaciones de ésta con la materia. Por eso es un panorama que alucina y acaba por encerrar al hombre, demasiado crédulo, en la inmensidad y en la omnipotencia de la técnica, en una prision, que es ciertamente vasta, pero circunscrita y, por tanto, a la larga, insoportable a su genuino espiritu. Su mirada, lejos de extenderse hacia la realidad infinita, que no es solo materia, se sentira coartada por las barreras que ésta necesariamente le opone. De donde nace la intima angustia del hombre contemporaneo, que se ha vuelto ciego, por haberse rodeado voluntariamente de tinieblas.


9. Mucho mas graves son los danos que se derivan del "espiritu técnico" para el hombre, que se deja embriagar por él, en el sector de las verdades propiamente religiosas y en sus relaciones con lo sobrenatural. Son éstas también las tinieblas a que elude el evangelista San Juan, que el Verbo Encarnado vino a disipar y que impiden la comprension espiritual de los misterios de Dios.

No es que la técnica de suyo exija la negacion de los valores religiosos en virtud de la logica -la cual, como hemos dicho, conduce mas bien a descubrirla-, sino que ese "espiritu técnico" pone al hombre en condiciones desfavorables para buscar, ver y aceptar las verdades y los bienes sobrenaturales. La mente que se deja seducir por la concepcion de la vida moldeada segun el "espiritu técnico", permanece insensible y despreocupada y, por consiguiente, ciega ante aquellas obras de Dios, de naturaleza totalmente diversa de la técnica, como son los misterios de la fe cristiana. Aun el remedio mismo, que deberia de consistir en un redoblado esfuerzo para extender la mirada mas alla de las barreras de las tinieblas y para despertar en el alma el interés por las realidades sobrenaturales, lo hace ineficaz, ya desde el principio, el mismo "espiritu técnico", puesto que priva a los hombres del sentido critico a causa de la singular inquietud y superficialidad de nuestro tiempo; defecto que deben desgraciadamente reconocer como una de sus consecuencias aun los mismos que verdadera y sinceramente aprueban el progreso técnico. Los hombres imbuidos del "espiritu técnico" dificilmente encuentran la calma, la serenidad y la interioridad necesarias para poder reconocer el camino que conduce al Hijo de Dios hecho hombre.

Llegaran ellos hasta denigrar al Creador y su obra, declarando que la naturaleza humana es una construccion defectuosa, si la capacidad de accion del cerebro y de los demas organos humanos, necesariamente limitada, impide la realizacion de los calculos y proyectos tecnologicos.

Y aun son menos aptos para comprender y estimar los altisimos misterios de la vida y de la economia divina, como, por ejemplo, el Misterio de Navidad, en el que la union del Verbo Eterno con la naturaleza humana cumple realidades y grandezas muy diferentes de las que considera la técnica. Su pensamiento sigue otros caminos y otros métodos, bajo la sugestion unilateral del espiritu técnico que no reconoce y no aprecia como realidades sino lo que se puede expresar con numeros y con calculos utilitarios. Creen que asi descomponen la realidad en sus elementos, pero su conocimiento no pasa de la superficie y solo se mueve en una direccion. Es evidente que quien adopta el método técnico como unico instrumento en la busqueda de la verdad, debe renunciar a penetrar, por ejemplo, en las profundas realidades de la vida organica, y mas aun en las de la vida espiritual y en las realidades vivientes del individuo y de la sociedad humana, porque no pueden formularse con expresiones cuantitativas. ¿Como se puede esperar de una mente asi formada el asentimiento y la admiracion ante las imponentes realidades a las cuales hemos sido elevados por Jesucristo, mediante su Encarnacion y Redencion, su Revelacion y su gracia?

Aun prescindiendo de la ceguedad religiosa que se derive del "espiritu técnico", el hombre poseido por él queda rebajado en su pensamiento, precisamente en cuanto que por él es imagen de Dios. Dios es la inteligencia infinitamente comprensiva, mientras que el "espiritu técnico" hace todo lo posible por coartar en el hombre la libre expansion de su entendimiento. Al técnico, maestro o discipulo, que quiere salvarse de esta disminucion de si, es necesaria no solo una educacion profunda de la mente sino, sobre todo, una formacion religiosa que, contra lo que a veces se afirma, es la mas apta para defender su pensamiento contra los influjos unilaterales. Entonces se rompera el cerco de su conocimiento, entonces la creacion se le presentara iluminada en todas sus dimensiones, especialmente cuando, ante el Nacimiento, se esfuerce por comprender cual sea la anchura longitud y altura y profundidad y el conocimiento de la caridad de Cristo (8). En caso contrario, la era técnica llevara a cabo su monstruosa obra maestra de transformar al hombre en un gigante del mundo fisico, con detrimento de su espiritu, reducido a pigmeo del mundo sobrenatural y eterno.

Su influjo


10. Pero no se detiene aqui el influjo ejercido por el progreso técnico, una vez que ha sido acogido en la conciencia como algo autonomo y como fin de si mismo. A nadie se le oculta el peligro de un "concepto técnico de la vida", es decir, el considerar la vida exclusivamente por sus valores técnicos, como elemento y factor técnico. Su influjo se refleja tanto en el modo de vivir de los hombres modernos, como en sus reciprocas relaciones.

Vedlo, por un momento, al influir en el pueblo, en el cual ya se va difundiendo, y reflexionad especialmente como ha alterado el concepto humano y cristiano del trabajo y qué influjo ejercita en la legislacion y en la administracion. El pueblo, con razon, ha acogido favorablemente el progreso técnico porque alivia el peso del trabajo y acrecienta la productividad. Pero también es preciso confesar que, si tal sentimiento no se mantiene dentro de los rectos limites, el concepto humano y cristiano del trabajo sufre necesariamente dano. De igual manera, del falso concepto técnico de la vida y, por lo tanto, del trabajo, se sigue el considerar el tiempo libre como fin de si mismo, en vez de considerarlo y utilizarlo como justo alivio y restablecimiento de fuerzas, esencialmente ligado al ritmo de una vida ordenada, en la que el descanso y el trabajo se alternen en un tejido unico y se integren en una sola armonia. Mas visible aun es el influjo del "espiritu técnico" aplicado al trabajo, cuando se quite al domingo su dignidad singular de dia del culto divino y del descanso fisico y espiritual para los individuos y la familia, y viene a ser, en cambio, solamente, uno de los dias libres de la semana, que pueden ser, por otra parte, distintos para cada miembro de la familia, segun el mayor rendimiento que se espera obtener de tal distribucion técnica de la energia material y humana o bien cuando el trabajo profesional se halla tan condicionado y sujeto al "funcionamiento" de la maquina y de los aparatos, que llega a consumir rapidamente al trabajador, como si un ano de ejercicio de la profesion le hubiese agotado la fuerza de dos o mas anos de vida normal.


11. Renunciamos a exponer mas extensamente como este sistema, al inspirarse tan solo en miras técnicas, contrariamente a lo que se esperaba, ocasiona un derroche de recursos materiales, no menos que de las principales fuentes de energia -entre las cuales hay que incluir al hombre mismo-, y como, por consecuencia, se ha de revelar, a la larga, como un peso dispendioso para la economia global. Sin embargo, no podemos menos de llamar la atencion sobre la nueva forma de materialismo que el "espiritu técnico" introduce en la vida.

Bastara indicar como la despoja de su contenido, ya que la técnica esta ordenada al hombre y al conjunto de los valores espirituales y materiales que se refieren a su naturaleza y a su dignidad personal. Si la técnica dominase con autonomia, la sociedad humana se transformaria en una turba incolora, en algo impersonal y esquematico contrario, por lo tanto, a lo que la naturaleza y su Creador han demostrado querer.

Sin duda que una gran parte de la Humanidad no ha sido aun contagiada por este concepto técnico de la vida, pero es de temer que , dondequiera que penetre sin cautela el progreso técnico, no tardara en manifestarse el peligro de las deformaciones denunciadas.


12. Y pensamos con ansia particular en el peligro que amenaza a la familia, que en la vida social es el mas solido principio de orden, en cuanto que sabe suscitar entre sus miembros innumerables servicios personales que le renuevan diariamente, se une con vinculos de afecto a la casa y al hogar, y despierta en cada uno de ellos el amor de la tradicion familiar en la produccion y conservacion de los bienes de uso. En cambio, donde penetra el concepto técnico de la vida, la familia pierde el vinculo personal de su unidad, pierde su calor v su estabilidad. La familia no permanece unida, sino en la medida en que se vea obligada por las exigencias de la produccion en mesa, hacia la cual se corre cada dia con mas insistencia. La familia ya no es la obra del amor y el refugio de las almas, sino un deposito desolado -segun las circunstancias-o de mano de obra para la produccion, o de consumidores de los bienes materiales producidos.

Materialismo


13. El "concepto técnico" de la vida no es, por lo tanto, sino una forma particular del materialismo, en cuanto que ofrece, como ultima respuesta al problema de la existencia, una formula matematica y de calculo utilitario. Por esta razon, el desarrollo técnico de nuestros dias, como si fuese consciente de hallarse envuelto en tinieblas, manifiesta inquietud y angustia, advertidas especialmente por quienes se emplean en la busqueda febril de sistemas cada vez mas complejos, cada vez mas arriesgados. Un mundo asi guiado no se puede decir iluminado por aquella luz ni animado por aquella vida que el Verbo, esplendor de la gloria de Dios, haciéndose hombre, ha venido a comunicar a los hombres.

Gravedad de la hora presente


14. Y he aqui que a Nuestra mirada, que ansia constantemente descubrir en el horizonte senales de claridad estable (signo de aquella luz plena de que hablo el Profeta), se ofrece, por lo contrario, la oscura vision de una Europa todavia inquieta, en la que el materialismo, del cual hemos hablado, en lugar de resolver, exaspera sus problemas fundamentales intimamente unidos con la paz y con el orden del mundo entero.

Ciertamente que el materialismo no amenaza a este continente mas seriamente que a las demas regiones de la Tierra; por lo contrario, creemos que los pueblos que llegan con retraso y de repente al rapido progreso de la técnica, estan mas expuestos a los peligros indicados, y particularmente sacudidos en su equilibrio moral y psicologico; ya que el desarrollo adquirido, no mediante una evolucion continua, sino por saltos interrumpidos, no encuentra solidos diques de resistencia de correccion, de adaptacion ni en la madurez de los individuos ni en la cultura tradicional.

Sin embargo, Nuestras graves preocupaciones con relacion a Europa son producidas por las incesantes desilusiones en que, a causa de la concepcion materialista del problema de la paz, naufragan, ya desde hace anos, los deseos sinceros de paz y distension acariciados por estos pueblos. Nos pensamos de un modo particular en aquellos que juzgan la cuestion de la paz como si fuese de naturaleza técnica, y consideran la vida de los individuos y de las naciones bajo el aspecto técnicoeconomico. Tal concepcion materialista de la vida amenaza ser la norma de conducta de algunos activos agentes de paz y la formula de su politica pacifista. Juzgan ellos que el secreto de la solucion consiste en dar a todos los pueblos la prosperidad material mediante el aumento constante de la produccion del trabajo y el tenor de vida, como hace un siglo se ganaba la absoluta confianza de los estadistas con otra formula semejante; "Libertad de comercio, eterna paz".

La paz verdadera


15. Pero ningun materialismo ha sido jamas medio idoneo para instaurar la paz, porque ésta, antes que nada, es una condicion del espiritu, y solo en segundo orden, un equilibrio armonico de fuerzas externas Es, pues, un error de principio confiar la paz al materialismo moderno, que corrompe al hombre en su raiz y ahoga su vida personal y espiritual. A la misma desconfianza conduce, por lo demas, la experiencia; la cual demuestra, aun en nuestros dias, que el costosisimo potencial de fuerzas técnicas y economicas, aunque sea distribuido mas o menos igualmente entre las dos partes, impone un temor reciproco. De ello resultaria, por lo tanto, solamente una paz de temor; no la paz que es seguridad en el porvenir. Conviene repetir esto sin cansarse, y persuadir de ello a los que, entre el pueblo, se dejan facilmente alucinar por el espejismo de que la paz consiste en la abundancia de bienes, mientras la paz segura y estable es, sobre todo, un problema de unidad espiritual y de disposiciones morales. Ella exige, bajo pena de una nueva catastrofe de la humanidad, que se renuncie a la autonomia falaz de las fuerzas materiales, las cuales, en nuestros dias, no se distinguen gran cosa de las armas propiamente bélicas. No mejorara la condicion presente de las cosas si todos los pueblos no llegan a reconocer los comunes fines espirituales y morales de la humanidad; si no se ayudan a realizarlos y si, en consecuencia, no se entienden mutuamente para oponerse a la disolvente discrepancia que domina entre ellos en relacion con el tenor de vida y con la produccion del trabajo.

Union de los pueblos


16. Todo esto se puede y aun se debe hacer en Europa, creando esa union continental entre sus pueblos, diferentes, es cierto, mas geografica e historicamente ligados entre si. Un fuerte argumento en favor de tal union es el manifiesto fracaso de la politica contraria, y el hecho de que los mismos pueblos, en sus clases mas humildes, estan esperandola y la juzgan necesaria y practicamente posible. Ha llegado, segun parece, el tiempo de que el proyecto se convierta en realidad. Por lo tanto, Nos exhortamos a la accion a los politicos cristianos, a quienes bastara recordar que toda union pacifica de pueblos fue siempre un gran ideal del cristianismo. ¿Por qué se ha de dudar todavia? El fin es claro; las necesidades de los pueblos estan a la vista de todos. A quien exigiese con anticipacion la garantia absoluta del éxito, se le deberia responder que se trata, si, de un riesgo, pero necesario; de un riesgo, pero acomodado a los tiempos presentes; de un riesgo conforme a la razon. Es necesario, sin duda, proceder con precaucion, avanzar con pasos calculados; mas ¿por qué desconfiar precisamente ahora del alto grado alcanzado por la ciencia y la practica de la politica, las cuales son suficientes para prever los obstaculos y poner los remedios? Empujen, sobre todo, a la accion las dificiles circunstancias en que Europa se debate, para ella no hay seguridad sin riesgo. El que exige una certeza absoluta, no demuestra buena voluntad hacia Europa.

Accion social cristiana


17. Teniendo siempre a la vista este fin, Nos exhortamos también a los politicos cristianos a la accion dentro de sus propios paises. Si el orden no reina en la vida interna de los pueblos es inutil esperar la union de Europa y la seguridad de la paz universal. En tiempos como los nuestros, en que los errores se convierten facilmente en catastrofes, un politico cristiano no puede -hoy menos que nunca- intensificar la tension social interna, dramatizandola, olvidando los puntos positivos y dejando que se pierda la vision recta de lo que se presenta como razonablemente posible. Se le exige tenacidad en la aplicacion de la doctrina social cristiana, tenacidad y confianza mayores que las que los enemigos demuestran tener en sus errores. Si la doctrina social cristiana, de mas de cien anos aca, se ha desarrollado y se ha hecho fecunda en la practica politica de muchos pueblos -desgraciadamente no de todos-, los que lllegan demasiado tarde, no tienen hoy derecho a lamentarse de que el Cristianismo deja en el campo social una laguna, que, segun ellos dicen, debera llenarse mediante una revolucion de la conciencia cristiana, como la llaman. La laguna no esta en el Cristianismo, sino en la mente de sus acusadores.

Siendo esto asi, el politico cristiano no sirve a la paz interna ni consiguientemente a la externa, cuando abandona la base solida de la experiencia objetiva y de los claros principios, y se transforma en un como "heraldo carismatico" de una nueva sierra social, contribuyendo a aumentar la desorientacion de las inteligencias, ya turbadas.

La autoridad del Estado


18. De este crimen se torna responsable quien cree poder hacer experimentos sobre el orden social y particularmente quien no esta resuelto a hacer que en todos los grupos prevalezca la legitima autoridad del Estado y el cumplimiento de las justas leyes. ¿Precisa acaso demostrar que la debilidad de la autoridad socava la solidez de una nacion mas aun que todas las demas dificultades, y que la debilidad de una nacion lleva consigo la debilitacion de Europa y pone en peligro la paz general?

Por lo tanto, urge reaccionar contra la equivocada idea de que el justo predominio de la autoridad y de las leyes abre necesariamente el camino a la tirania. Nos mismo, hace algunos anos, en ocasion de esta misma festividad (24 diciembre 1944), hablando de la democracia, indicamos que en un Estado democratico, no menos que en cualquier otro bien ordenado, la autoridad debe ser verdadera y efectiva. La democracia pretende, sin duda, realizar el ideal de la libertad; pero ideal es unicamente aquella libertad que se aleja de todo desenfreno, aquella libertad que a la conciencia del propio derecho une el respeto a la libertad, a la dignidad y al derecho de los demas, y es consciente de la propia responsabilidad hacia el bien general. Naturalmente que esta genuina democracia no puede vivir ni prosperar sino en una atmosfera de respeto hacia Dios y de cumplimiento de sus mandamientos, no menos que de solidaridad y hermandad cristianas.


19. De esta manera, amados hijos e hijas, la obra de la paz prometida a los hombres en la espléndida noche de Belén, se realizara, al fin, con la buena voluntad de cada uno, pero tiene su principio en la plenitud de la verdad que ahuyenta las tinieblas de las mentes. Como en la Creacion, al principio era el Verbo, y no las cosas ni sus leyes, ni su poder y abundancia, asi en la realizacion de la misteriosa empresa encargada por el Creador a la Humanidad, debe ser colocado en el principio el mismo Verbo, su verdad, su caridad y su gracia; y solamente después la ciencia y la técnica.

Hemos querido exponeros este orden y os exhortamos a tutelarlo eficazmente. De nuestra parte esta la historia que, como bien sabéis, es una buena maestra. Parece, sin embargo, que quienes no entienden sus ensenanzas y por ello se sienten inclinados a probar nuevas aventuras, son mucho mas numerosos que los demas a quienes con sus locuras sacrifican. Nos hemos hablado en nombre de estas victimas que lloran todavia sobre tumbas vecinas o lejanas y ya estan temiendo que se abran otras nuevas; que aun moran entre ruinas, y ven ya aproximarse nuevas destrucciones; que aun estén esperando a sus familiares prisioneros y dispersos, y temen ya por su propia libertad. Es tan grande el peligro, que desde la cuna del Principe eterno de la paz Nos hemos visto en la precision de dirigir palabras graves, aun con el peligro de provocar temores todavia mas vivos. Pero siempre se puede confiar en que con la gracia de Dios sera éste un temor saludable y eficaz que conduzca hacia la union de los pueblos, reforzando de esta manera la paz.

Oiga estas Nuestras ansias y votos la Madre de Dios y Madre de los hombres, Maria Inmaculada, ante cuyos altares se postran este ano en modo especial los pueblos de la tierra, a fin de que interponga entre ésta y el Trono de Dios su maternal intercesion.

Con tales augurios en los labios y en el corazon, os impartimos a vosotros todos, amados hijos e hijas, a vuestras familias, y especialmente a los humildes, a los pobres, a los oprimidos, a los perseguidos por su fidelidad a Cristo y a su Iglesia, con efusion del corazon, Nuestra paternal Bendicion Apostolica.





AD SINARUM GENBTES

PIO XIISobre la situacion religiosa en China7 de octubre 1954

INTRODUCCION:

La Carta Apostolica anterior


1. Compasion, exhortacion y esperanza del Papa.

Hace ya casi tres anos enviamos la Carta Apostolica "CUPIMUS IMPRIMIS(1) al pueblo Chino, por Nos amado, y en forma especial a vosotros Venerables Hermanos y Amados Hijos, que profesais la Religion Catolica, no solamente para manifestaros Nuestra participacion en vuestras angustias, sino también para exhortaros paternalmente a cumplir todos los deberes de la Religion cristiana con esa resuelta fidelidad que a veces exige una heroica fortaleza; y en el momento presente, N os, juntamente con vuestras oraciones, elevamos otra vez las Nuestras a Dios omnipotente y Padre de las misericordias, con el fin de que como el sol de nuevo brilla después de las tormentas y de las borrascas, asi después de tantas angustias, trastornos y sufrimientos vuelvan a resplandecer por fin sobre vuestra Iglesia la paz, la tranquilidad y la libertad(2).


2. En mayores persecuciones mayor fidelidad de los catolicos chinos.

En estos ultimos anos, desgraciadamente, las condiciones de la Iglesia Catolica entre vosotros no han mejorado en absoluto; es mas, han aumentado las acusaciones y las calumnias contra la Sede Apostolica y contra los que a ella se mantienen fieles; ha sido ex pulsado el Nuncio Apostolico, que entre vosotros representaba a Nuestra persona; y se han intensificado las estratagemas para enganar a las personas menos iluminadas.

Sin embargo -como ya os habiamos escrito- vosotros oponéis la firmeza de vuestra voluntad a las insidias, incluso cuando se presentan con astucia, con engano, y con falsas apariencias de verdad(3). Sabemos que estas Nuestras palabras contenidas en la presente Carta Apostolica, no han podido llegar a vosotros; y por ello de buena gana os la repetimos por medio de esta Enciclica; y sabemos también, con sumo consuelo de Nuestro espiritu, que habéis perseverado en vuestro firme y santo proposito, y que ningun esfuerzo ha conseguido apartaros de la unidad de la Iglesia; por ello Nos congratulamos vivamente con vosotros y os tributamos la merecida alabanza.


3. Nueva orientacion en los nuevos peligros. Pero, como tenemos que preocuparnos por la eterna salvacion de cada uno, no podemos ocultar la tristeza y la angustia de Nuestra alma al saber que, aun manteniéndose los catolicos en su gran mayoria firmes en la fe, sin embargo no han faltado entre vosotros quienes, enganados en su buena fe, o victimas del miedo, o atraidos por nuevas y falsas doctrinas, han adherido, incluso recientemente, a peligrosos movimientos que son promovidos por los enemigos de toda religion, y especialmente de la divinamente revelada por Jesucristo.

Por ello la conciencia de Nuestro deber exige que os dirijamos una vez mas Nuestra palabra por medio de esta Carta Enciclica, con la esperanza de que pueda llegar al conocimiento vuestro; sirva ella de consuelo y de aliento para quienes constantes y fuertes perseveran en la verdad y en la virtud; mientras que a los demas lleve luz y Nuestras paternales advertencias.

I. - Los catolicos chinos figuran entre los primeros en el amor y en la fidelidad a su Patria


4. El patriotismo de los catolicos chinos. Ante todo, dado que también hoy, como ocurria antiguamente, los perseguidores de los cristianos les acusan falsamente de no amar a su propia Patria y de no ser buenos ciudadanos, deseamos una vez mas proclamar(4) -lo que, por lo demas, no puede dejar de ser reconocido por todo el que se sienta guiado por la recta razon- que los catolicos chinos no son segundos a nadie en el ardiente amor y en la viva fidelidad a su nobilisima Patria. El pueblo chino -Nos place repetir cuanto ya habiamos escrito en alabanza en la citada Carta Apostolica- desde los tiempos mas remotos se ha distinguido entre todos los demas pueblos de Asia, por sus empresas, por su literatura, y por el esplendor de su civilizacion; y, después de haber sido iluminado por la luz del Evangelio, que supera inmensamente la sabiduria de este mundo, saco de aquella luz mayores riquezas para su espiritu, es decir, las virtudes cristianas que perfeccionan y consolidan las mismas virtudes civiles(5).


5. Su fiel cumplimiento de los debe res ciudadanos y fidelidad a Dios.

Ademas, Nos vemos que sois dignos de alabanza también por este motivo: o sea, porque en las cotidianas y largas pruebas en que os encontrais, recorréis precisamente el camino justo, cuando prestais, como conviene a cristianos, respetuoso obsequio a vuestras autoridades publicas en el campo de su competencia, y, amantes de vuestra patria, estais dispuestos al cumplimiento de todos vuestros deberes de ciudadanos. Mas Nos es asimismo de gran consuelo saber que, cuando ha llegado el momento, habéis afirmado abierta mente y aun afirmais que en ningun modo os es licito alejaros de los preceptos de la Religion catolica, y que de ningun modo podéis renegar de vuestro Creador y Redentor, por cuyo amor muchos de vosotros han afrontado tormentos y carcel.


2. Sobre la "autonomia de gobierno" en la Iglesia

6. La Jerarquia eclesiastica propia en China: Pio XI y Pio XII.

Como ya os hemos escrito en la precedente Carta, esta Sede Apostolica, especialmente en estos ultimos tiempos, con la maxima solicitud ha cuidado de la recta instruccion y formacion del mayor numero posible de sacerdotes y de Obispos de vuestra noble Nacion. Asi, Nuestro inmediato Predecesor Pio XI de feliz memoria consagro personal mente en la majestuosa Basilica de San Pedro los seis primeros Obispos procedentes de vuestro pueblo; y Nos mismo, deseando de todo corazon el progresivo establecimiento y el continuo y cotidiano desarrollo de vuestra Iglesia, de buen grado hemos constituido la Sagrada Jerarquia en China; y por vez primera en la historia hemos conferido la dignidad de la Purpura Romana a uno de vuestros ciudadanos(6).

Deseamos, ademas, que llegue lo antes posible el dia -y con ese fin dirigimos a Dios fervorosisimos votos y suplicantes plegarias- en que, también entre vosotros, Obispos y sacerdotes, todos ellos de vuestra Nacion y en numero suficiente para las necesidades, puedan gobernar la Iglesia catolica en vuestro inmenso Pais, y que no sea ya necesaria la ayuda de Misioneros extranjeros en el campo de vuestro apostolado.


7. Defensa de los misioneros extranjeros y sus motivos espirituales.

Pero la verdad y el deber de conciencia exigen que propongamos a la diligente atencion de todos vosotros cuanto sigue: en primer lugar, estos predicadores del Evangelio que, después de haber abandonado su propia y amada Patria, entre vosotros fecundan el campo del Senor con sus esfuerzos y sus sudores, no se mueven por motivos terrenales, sino que no buscan mas y nada desean mas que iluminar a vuestro pueblo con la luz del Cristianismo, formarlo en costumbres cristianas, ayudarlo con la divina caridad.


8. La union con Roma y el gobierno Jerarquico.

En segundo lugar, incluso cuando el mayor numero del clero chino ya no tenga necesidad de la ayuda de los misioneros extranjeros, la Iglesia Catolica en vuestra Nacion, como en todas las demas, no podra ser regida con autonomia de gobierno, como hoy usa decirse. En efecto, también entonces, como bien sabéis, sera absolutamente necesario que vuestra comunidad cristiana, si quiere formar parte de la sociedad que ha sido divinamente fundada por nuestro Redentor, se someta totalmente al Sumo Pontifice, Vicario de Jesucristo en la tierra y con él estrechamente unida, por cuanto se refiere a la fe religiosa y a la moral. Con estas palabras -conviene observar- se abraza toda la vida y la obra de la Iglesia; y por lo tanto, también su constitucion, su gobierno Y su disciplina; las cuales cosas, todas dependen ciertamente de la voluntad de JESUCRISTO, fundador de la Iglesia. En virtud de esa divina voluntad los fieles se dividen en dos clases: clero y seglares; en virtud de la misma voluntad esta constituida la doble jerarquia sagrada, o sea de orden y de jurisdiccion. Ademas -lo que del mismo modo ha sido establecido por disposicion divina- a la potestad de orden (en virtud de la cual la Jerarquia eclesiastica se halla compuesta de Obispos, sacerdotes y ministros) se accede recibiendo el sacramento del Orden sagrado; la potestad de jurisdiccion, ademas, que al Sumo Pontifice es conferida directamente por derecho divino, proviene a los Obispos del mismo derecho, pero solamente mediante el Sucesor de SAN PEDRO, al cual no solamente los simples fieles, sino también todos los Obispos deben estar constantemente sujetos y ligados con el homenaje de la obediencia y con el vinculo de la unidad.


9. La ingerencia estatal ilicita.

Y, por ultimo, por la misma divina voluntad, el pueblo o la autoridad civil no deben invadir el campo de los derechos y de la constitucion de la jerarquia eclesiastica(7).





Notas

() A.A.S. 47 (1955) 5-14.

(1) A.A.S. 44 (1952) 153-158: CUPIMUS IMPRIMIS

(2) A.A.S. 44 (1952) 157: CUPIMUS IMPRIMIS: Subtitulo 9.

(3) A.A.S. 44 (1952) 155: CUPIMUS IMPRIMIS: Subtitulo 5.

(4) A.A.S. 44 (1952) 155: CUPIMUS IMPRIMIS: Subtitulo 5.

(5) A.A.S. 44 (1952) 153: CUPIMUS IMPRIMIS: /cupimusimprimis.html - ElSubtitulo 1.

(6) A.A.S. 44 (1952) 1555: CUPIMUS IMPRIMIS: /cupimusimprimis.html - ElSubtitulo 6.

(7) Ver Conc. Trid. Sess. 23, De Ordine. can. 2-7. Conc. Vat. Sess. IV; C. I. C. can. 108 y 109.

III. Sobre la "autonomia economica de la Iglesia china


10. La ayuda financiera es caridad cristiana no imperialismo politico.

Todos deben observar, ademas -lo que, por otra parte, para vosotros, Venerables Hermanos y Amados Hijos, es evidente- que Nos deseamos vivamente que llegue pronto el tiempo en el que para las necesidades de la Iglesia China puedan ser suficientes los medios financieros que los fieles chinos con siguen proporcionarle; sin embargo, como bien sabéis, los donativos recogidos para esto en las demas Naciones, tienen su origen en esa caridad cristiana en virtud de la cual todos los que han sido redimidos por la sagrada sangre de Cristo, se hallan necesariamente unidos unos a otros por una alianza fraternal y por el amor divino se sien ten impulsados a difundir en todas partes, conforme a sus fuerzas, el reino de nuestro Redentor. Y ello no por fines politicos o en todo caso profanos sino solamente para poner en practica utilmente el precepto de la caridad, que JESUCRISTO ha dado a todos nosotros y por el que se reconocen sus verdaderos discipulos(8). Asi han hecho voluntariamente los cristianos de todos los tiempos, como ya el Apostol de las Gentes testimoniaba de los fieles de la Macedonia y de la Acaya, los cuales espontaneamente enviaban sus dones a los pobres de los santos que estan en Jerusalén(9); y a hacer la misma cosa el Apostol exhortaba a sus hijos en Cristo, que vivian en Corinto y en la Galacia(10).

IV. - Sobre la "autonomia de la predicacion


11. Acomodacion en el modo de ensenar pero fidelidad en la doctrina.

Por ultimo, algunos de entre vosotros quisieran que vuestra Iglesia fuera completamente independiente no sola mente, como hemos dicho, en el gobierno y en la parte economica, sine que pretenden reivindicarle una autonomia incluso en la ensenanza de la doctrina cristiana y en la sagrada predicacion.

No negamos en absoluto que el modo de predicar y de ensenar haya de ser diferente segun los lugares y por ello deba ser conforme, cuando es posible, a la naturaleza y al caracter particular del pueblo chino, asi como también a sus antiguas costumbres tradicionales; es mas, si ello se llega a hacer en la forma debida, podran ciertamente recogerse entre vosotros mayores frutos.

Pero -y es absurdo solamente el pensarlo- ¿con qué derecho pueden los hombres por su propio arbitrio, diversamente segun las diferentes naciones, interpretar el Evangelio de Jesucristo?


12. La jerarquia no inventa la doctrina, la recibio de Cristo y debe predicar solamente ella.

A los Obispos, que son los sucesores de los Apostoles, y a los sacerdotes, que segun su propia mision son los cooperadores de los Obispos, ha sido conferido el encargo de anunciar y de ensenar el Evangelio que anunciaron y ensenaron los primeros el mismo Jesus y sus Apostoles. y que esta Sede Apostolica y todos los Obispos, a ella unidos, han conservado y legado inalterado, integro, a través de los siglos. No son pues los sagrados Pastores los inventores y compositores de este Evangelio, sino solamente custodios autorizados y pregoneros divinamente constituidos. Por lo tanto, Nos mismo, y los Obispos juntamente con Nos, podemos y debemos repetir las palabras de JESUCRISITO: Mi doctrina no es mia, sino de Aquel que me ha enviado(11). Y a todos los Obispos de todos los tiempos puede ser dirigida la exhortacion de SAN PABLO: ¡Oh, Timoteo, guarda el deposito a ti confiado; evitando las vanidades impias y las contradicciones de la falsa ciencia(12); y asi también estas palabras del mismo apostol: Guarda el buen deposito por la virtud del Espiritu Santo que mora; en nosotros(13). No somos, pues, nos otros maestros de una doctrina que brota de mente humana, sino que con forme al deber de nuestra conciencia, tenemos que abrazar y seguir la que ha ensenado el mismo Cristo Senor y que él, con mando solemne, ha ordenado ensenar a los Apostoles y a sus Sucesores(14).

Por lo tanto, quien es Obispo, o sacerdote de la verdadera Iglesia de Cristo, debe una y otra vez meditar lo que el Apostol PABLO decia de su predicacion del Evangelio: Porque os hago saber... hermanos, que el Evangelio por Mi predicado no es del hombre; pues yo no lo recibi o aprendi de los hombres, sino por revelacion de Jesucristo(15).

Y ademas, estando Nos ciertisimo de que esta doctrina (cuya integridad debemos defender, con la ayuda del Espiritu Santo) ha sido divinamente revelada, repetimos, estas palabras del Apostol de las Gentes: Pero aunque nosotros o un angel del Cielo os anunciase otro Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema(16).

V. - Catolicidad y supranacionalidad de la Iglesia


13. "Las tres autonomias" constituyen apostasia y se propagan por engano, para formar la iglesia nacional

Podéis ver, por consiguiente, facilmente, Venerables Hermanos y Ama dos Hijos, como no puede pretender ser considerado y honrado con el nombre de catolico quien profese o ensene diversamente de cuanto hasta aqui hemos expuesto brevemente, como hacen los que han adherido a esos peligrosos principios en que se informa el movimiento de las tres autonomias o en otros principios del mismo género.

Los promotores de dichos movimientos con suma astucia tratan de enganar a almas sencillas o a los miedosos, o de apartarlos del recto camino; y con ese fiel fin afirman falsamente que son verdaderos patriotas unicamente los que adhieren a la iglesia por ellos ideada, es decir, a aquella que tiene las tres autonomias. Pero en realidad buscan, en una palabra, constituir finalmente entre vosotros una iglesia nacional; la cual ya no podria ser catolica, porque seria la negacion de esa universalidad sea catolicidad, en virtud de la cual la sociedad verdaderamente fundada por JESUCRISTO se encuentra por encima de todas las Naciones y abraza a todas y cada una de ellas.


14. La Iglesia es universal. Obedeciéndole no se obedece a una potencia extranjera.

N os place repetir aqui las palabras que sobre la misma cuestion escribimos en la recordada Carta: La Iglesia Catolica no llama a si a un unico pueblo; no a una unica Nacion, sino que ama a las gentes de cualquier estirpe con ese amor sobrenatural de Cristo que debe unir a todos entre si como hermanos.

Por lo tanto, nadie puede afirmar que esté al servicio de una potencia determinada; del mismo modo, de ella no puede pedirse que, rota la unidad con la que su divino Fundador quiso distinguir la, y constituidas iglesias particulares en cada Nacion, éstas se separen miseramente de la Sede Apostolica, donde PEDRO, Vicario de JESUCRISTO, continua viviendo en sus Sucesores hasta la consumacion de los siglos.

Si una comunidad cristiana cualquiera realizara semejante cosa, se volveria arida como un sarmiento arrancado de la vid(17), y no podria dar frutos saludables(18).


PIOXII, MAGISTERIO PONTIFICIO - INTRODUCCION