PIO X, Notre charge apostolique 25

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Las doctrinas de "Le Sillon" no quedan en el dominio de la abstracción filosofica. Son enseñadas a la juventud católica y, además, se hacen ensayos para vivirlas. "Le Sillon" se considera como el nucleo de la ciudad futura; la refleja, por consiguiente, lo mas fielmente posible. En efecto, no hay jerarquía en "Le Sillon". La minoria que lo dirige se ha destacado de la masa por selección, es decir, imponiéndose a ella por su autoridad moral y por sus virtudes. La entrada es libre, como es libre también la salida. Los estudios se hacen allí sin maestro; todo lo mas, con un consejero. Los circulos de estudio son verdaderas cooperativas intelectuales, en las que cada uno es al mismo tiempo maestro y discípulo. La camaraderia mas absoluta reina entre los miembros y pone en contacto total sus almas; de aquí el alma común de "Le Sillon". Se le ha definido "una amistad". El mismo sacerdote, cuando entra en él, abate la eminente dignidad de su sacerdocio y, por la mas extraña inversión de papeles, se hace discípulo, se pone al nivel de sus jóvenes amigos y no es mas que un camarada.


26. Quebranto consiguiente del respeto y de la obediencia en esa falsa sociedad y espíritu peligroso

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En estas costumbres democraticas y en las teorias sobre la ciudad ideal que las inspira, reconoceréis, venerables hermanos, causa secreta de los fallos disciplinarios que tan frecuentemente habéis debido reprochar a "Le Sillon". No es extrano que no hayais encontrado en los jefes y en sus camaradas así formados, fuesen seminaristas o sacerdotes, el respeto, la docilidad y la obediencia que son debidos a vuestra persona y a vuestra autoridad; que sintais de parte de ellos una sorda oposición, y que tengais el dolor de verlos apartarse totalmente, o, cuando son forzados por la obediencia, de entregarse con disgusto a las obras no sillonistas. Vosotros sois el pasado; ellos son los pioneros de la civilización futura. Vosotros representais la jerarquía, las desigualdades sociales, la autoridad y la obediencia: instituciones envejecidas, a las cuales las almas de ellos, estimuladas por otro ideal, no pueden plegarse. Nos tenemos sobre este estado de espíritu el testimonio de hechos dolorosos, capaces de arrancar lágrimas; y Nos no podemos, a pesar de nuestra longanimidad, substraernos a un justo sentimiento de indignación. ¡Porque se inspira a vuestra juventud católica la desconfianza hacia la Iglesia, su madre; se le ensena que, después de diecinueve siglos, la Iglesia no ha logrado todavía en el mundo constituir la sociedad sobre sus verdaderas bases; que no ha comprendido las nociones sociales de la autoridad, de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad y de la dignidad humana; que los grandes obispos y los grandes monarcas que han creado y han gobernado tan gloriosamente a Francia no han sabido dar a su pueblo ni la verdadera justicia ni la verdadera felicidad, porque no tenian el ideal de "Le Sillon"!

El soplo de la Revolución ha pasado por aquí, y Nos podemos concluir que, si las doctrinas sociales de "Le Sillon" son erroneas su espíritu es peligroso, y su educación, funesta.



III. LA IGLESIA Y "LE SILLON"


1. La doctrina de Le Sillón no satisface a la Iglesia


27. Pretenden ser los mejores católicos.

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Pero, entonces, ¿qué debemos pensar de la acción de "Le Sillon" en la Iglesia, de "Le Sillon", cuyo catolicismo es tan puntilloso que, si no se abraza su causa, se seria a sus o.ios un enemigo interior del catolicismo y no se comprenderia para nada ni el Evangelio ni a Jesucristo? Juzgamos necesario insistir sobre esta cuestión. porque es precisamente su ardor católico el que ha valido a "Le Sillon", hasta en estos ultimos tiempos, valiosos alientos e ilustres sufragios. Pues bien, ante las palabras y los hechos, Nos estamos obligados a decir que, tanto en su acción como en su doctrina, "Le Sillon" no satisface a la Iglesia.



a) por admitir solo la forma democratica


28. Su catolicismo es deficiente porque admite solo el régimen democratico.

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En primer lugar, su catolicismo no se acomoda mas que a la forma de gobierno democratica, que juzga ser la mas favorable a la Iglesia e identificarse por así decirlo con ella; enfeuda, pues, su religión a un partido politico. Nos no tenemos que demostrar que el advenimiento de la democracia universal no significa nada para la acción de la Iglesia en el mundo; hemos recordado ya que la Iglesia ha dejado siempre a las naciones la preocupación de darse el gobierno que juzguen mas ventajoso para sus intereses. Lo que Nos queremos afirmar una vez más, siguiendo a nuestro predecesor, es que hay un error y un peligro en enfeudar, por principio, el catolicismo a una forma de gobierno; error y peligro que son tanto más grandes cuando se identifica la religión con un género de democracia cuyas doctrinas son erroneas. Este es el caso de "Le Sillon", el cual, comprometiendo de hecho a la Iglesia en favor de una forma politica especial, divide a los católicos, arranca a la juventud, e incluso a los sacerdotes y a los seminaristas, de la acción simplemente católica y malgasta, a fondo perdido, las fuerzas vivas de una parte de la nación.



b) por prescindir de la religión


29. El "sillonista" prescinde practicamente de su Religión y proclamandose católico no defiende su catolicismo.

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Y ved, Venerables Hermanos, una sorprendente contradicción: precisamente invocando el principio de que la Religión debe dominar sobre todos los partidos, se abstiene "Le Sillon" de defender la Iglesia combatida. No es esta, en verdad, la que a la arena politica ha descendido; antes bien la han arrastrado a ella para mutilarla y despojarla. Y siendo esto así, ¿no deben los católicos usar de las armas politicas que tienen en sus manos para defenderla, y también para obligar a la politica a mantenerse en su terreno y no ocuparse con la Iglesia con la Iglesia mas que para darle lo que le es debido. Pues bien; a vista de las tropelias que se perpetran contra la Iglesia, se ve frecuentemente con dolor a los "sillonistas" cruzarse de brazos, si no les tiene en cuenta defenderla, véseles dictar o sostener un programa que por ningún lado, ni en ningún grado, descubre al católico, sin que esto sea obstáculo para que esos mismos hombres confiesen su fe en plena lucha politica, al golpe de alguna provocación, dando así a entender que hay dos hombres en "sillonista": el individuo que es católico, y el "sillonista", el hombre de acción, que es neutro.


30. "El mas grande Surco" como unión moral de todas las religiones y sectas, con total independencia de la Religión.

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Hubo un tiempo en que "Le Sillon", como tal, era formalmente católico. En materia de fuerza moral, no reconocia más que una, la fuerza católica, e iba proclamando que la democracia seria católica o no seria democracia. Vino un momento en que se opero una revisión. Dejo a cada uno su religión o su filosofia. Ceso de llamarse católico, ya la formula "La democracia será católica", sustituyo esta otra: "La democracia no será anticatólica", de la misma manera que no será antijudia o antibudista. Esta fue la época del plus grand Sillon. Se llamo para la construcción de la ciudad futura a todos los obreros de todas las religiones y de todas las sectas. Solo se les exigio abrazar el mismo ideal social, respetar todas las creencias y aportar una cierta cantidad de fuerzas morales. Es cierto, se proclamaba, "los jefes de "Le Sillon" ponen su fe religiosa por encima de todo. Pero ¿Pueden negar a los demás el derecho de beber su energia moral allí donde les es posible? En compensación, quieren que los demás respeten a ellos su derecho de beberla en la fe católica. Exigen, por consiguiente, a todos aquellos que quieren transformar la sociedad presente en el sentido de la democracia, no rechazarse mutuamente a causa de las convicciones filosoficas o religiosas que pueden separarlos, sino marchar unidos, sin renunciar a sus convicciones, pero intentando hacer sobre el terreno de las realidades practicas la prueba de la excelencia de sus convicciones personales. Tal vez sobre este terreno de la emulación entre almas adheridas a diferentes convicciones religiosas o filosoficas podrá realizarse la union" (1). Y se declara al mismo tiempo (¿como podia realizarse esto?) que el pequeño "Le Sillon" católico seria el alma del gran "Le Sillon" cosmopolita.


(1) Marc Sangnier, Discours de Rouen, 1907.


"Surcos" democraticos independientes para cada religión y secta.

Recientemente, el nombre del plus grand "Le Sillon" ha desaparecido, y una nueva organización ha intervenido, sin modificar, todo lo contrario, el espíritu y el fondo de las cosas "para poner orden en el trabajo y organizar las diversas fuerzas de actividad. "Le Sillon" queda siempre como un alma, un espíritu, que se mezclara a los grupos e inspirara su actividad", y todos los grupos nuevos quedan en apariencia autonomos: a los católicos, a los protestantes, a los librepensadores se les pide que se pongan a trabajar. "Los camaradas católicos trabajaran entre ellos en una organización especial para instruirse y educarse. Los democratas protestantes y librepensadores haran lo mismo por su parte. Todos, católicos, protestantes y librepensadores, tendran muy en su corazón armar a la juventud, no para una lucha fratricida, sino para una generosa emulación en el terreno de las virtudes sociales y civicas" (2).


(2) Marc Sangnier, Paris, Mai 1910.



c) por pretender establecer una justicia fuera de la Religión


31. La civilización supone la moral, y la moral, Religión; por eso en las realidades pr´cticas importa la convicción religiosa.

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Estas declaraciones y esta nueva organización de la acción sillonista provocan graves reflexiones.

He aquí, fundada por católicos, una asociación interconfesional para trabajar en la reforma de la civilización, obra religiosa de primera clase; porque no hay verdadera civilización sin la civilización moral, y no hay verdadera civilización moral sin la verdadera religión: esta es una verdad, demostrada, éste es un hecho histórico. y los nuevos sillonistas no podrán pretextar que ellos trabajaran solamente "en el terreno de las realidades practicas", en el que la diversidad de las creencias no importa. Su jefe siente tan claramente esta influencia de las convicciones del espíritu sobre el resultado de la acción, que les invita, sea la que sea la religión a que pertenecen, a "hacer en el terreno de las realidades prácticas la prueba de la excelencia de sus convicciones personales". Y con razón, porque las realizaciones prácticas revisten el caracter de las convicciones religiosas, de la misma manera que los miembros de un cuerpo hasta en sus ultimas extremidades reciben su forma del principio vital que los anima.


32. La "Junta democratica de Acción Social" propicia una imposible y peligrosa mezcolanza de religiones y convicciones.


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Esto supuesto, ¿qué pensar de la promiscuidad en que se encontraran colocados los jóvenes católicos con heterodoxos e incrédulos de toda clase en una obra de esta naturaleza? ¿No es ésta mil veces más peligrosa para ellos que una asociación neutra? ¿ Qué pensar de este llamamiento a todos los heterodoxos y a todos los incrédulos para probar la excelencia de sus convicciones sobre el terreno social, en una especie de concurso apologético, como si este concurso no durase ya hace diecinueve siglos, en condiciones menos peligrosas para la fe de los fieles y con toda honra de la Iglesia católica? ¿Qué pensar de este respeto a todos los errores y de la extraña invitación, hecha por un católico, a todos los disidentes para fortificar sus convicciones por el estudio y para hacer de ellas fuentes siempre mas abundantes de fuerzas nuevas? ¿Qué pensar de una asociación en que todas las religiones e incluso el libre pensamiento pueden manifestarse en alta voz, a su capricho? Porque los sillonistas, que en las conferencias publicas y en otras partes proclaman enérgicamente su fe individual, no pretenden ciertamente cerrar la boca a los demás e impedir al protestante afirmar su protestantismo y al escéptico su escepticismo. ¿Qué pensar, finalmente, de un católico que al entrar en su circulo de estudios deja su catolicismo a la puerta para no asustar a sus camaradas, que, "sonando en una acción social desinteresada, rechazan subordinarla al triunfo de intereses, de grupos o incluso de convicciones, sean las que sean". Tal es la profesión de fe del nuevo comité democratico de acción social, que ha heredado el defecto mayor de la antigua organización y que, dice, "rompiendo el equivoco mantenido en torno al plus grand "Le Sillon", tanto en los medios reaccionarios como en los medios anticlericales", esta abierto a todos los hombres "respetuosos de las fuerzas morales y religiosas y convencidos de que ninguna emancipación social verdadera es posible sin el fermento de un generoso idealismo".


33. No quieren que la acción social "sillonista" aproveche a la Iglesia, en cambio ésta ayuda a aquélla.

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Si, por desgracia, el equivoco esta deshecho; la acción social de "Le Sillon" ya no es católica; el sillonista, como tal, no trabaja para un grupo, y "la Iglesia, dice, no podrá ser por titulo alguno beneficiaria de las simpatias que su acción podrá suscitar". ¡Insinuación verdaderamente extraña! Se teme que la Iglesia se aproveche de la acción social de "Le Sillon" con un fin egoista e interesado, como si todo lo que aprovecha a la Iglesia no aprovechase a la humanidad. Extrana inversión de ideas: es la Iglesia la que seria la beneficiaria de la acción social, como si los mas grandes economistas no hubieran reconocido y demostrado que es esta acción social la que, para,ser seria y fecunda, debe beneficiarse de la Iglesia.



d) por aliarse en su obra a gente de las doctrinas mas heterogéneas.


34. Constituye una quimérica empresa reemplazar con un vago idealismo y virtud civica la obra inmortal de la Iglesia.

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Pero mas extranas todavía, tremendas y dolorosas a la vez, son la audacia y la ligereza de espíritu de los hombres que se llaman católicos, que suenan con volver a fundar la sociedad en tales condiciones y con establecer sobre la tierra, por encima de la Iglesia católica, "el reino de la justicia y del amor", con obreros venidos de todas partes, de todas las religiones o sin religión, con o sin creencias, con tal que olviden lo que les divide: sus convicciones filosoficas y religiosas, y que pongan en común lo que les une: un generoso idealismo y fuerzas morales tomadas "donde les sea posible". Cuando se piensa en todo lo que ha sido necesario de fuerzas, de ciencia, de virtudes sobrenaturales para establecer la ciudad cristiana, y los sufrimientos de millones de mártires, y las luces de los Padres y de los doctores de la Iglesia, y la abnegación de todos los héroes de la caridad, y una poderosa jerarquía nacida del cielo, y los rios de gracia divina y todo lo edificado, unido compenetrado por la Vida y el Espíritu de Jesucristo, Sabiduria de Dios, Verbo hecho hombre; cuando se piensa, decimos, en todo esto, queda uno admirado de ver a los nuevos apostoles esforzarse por mejorarlo con la puesta en común de un vago idealismo y de las virtudes civicas. ¿Qué van a producir? ¿Qué es lo que va a salir de esta colaboracion? Una construcción puramente verbal y quimérica, en la que veremos reflejarse desordenadamente y en una confusión seductora las palabras de libertad, justicia, fraternidad y amor, igualdad y exaltación humana, todo basado sobre una dignidad humana mal entendida. Sera una agitación tumultuosa, estéril para el fin pretendido y que aprovechara a los agitadores de las masas menos utopistas. Si verdaderamente se puede afirmar que "Le Sillón se ha hecho companero de viaje del socialismo, puesta la mirada sobre una quimera.


35. El "Sillonismo" pretende ser una nueva religión.

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Nos tememos algo todavía peor. El resultado de esta promiscuidad en el trabajo, el beneficiario de esta acción social cosmopolita no puede ser otro que una democracia que no será ni católica, ni protestante, ni judia; una religión (porque el sillonismo, sus jefes lo han dicho... es una religion) mas universal que la Iglesia católica, reuniendo a todos los hombres, convertidos, finalmente, en hermanos y camaradas en "el reino de Dios" "No se trabaja para la Iglesia, se trabaja para la humanidad".


2. La conducta no católica de "Le Sillon" no satisface a la Iglesia

36. Su catolicismo termino en apostasia organizada.

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Y ahora, penetrados de la mas viva tristeza. No nos preguntamos. venerables hermanos, en qué ha quedado convertido el catolicismo de "Le Sillon". Desgraciadamente, el que daba en otro tiempo tan bellas esperanzas, este rio limpido e impetuoso, ha sido captado en su marcha por los enemigos modernos de la Iglesia y no forma ya en adelante mas que un miserable afluente del gran movimiento de apostasia, organizado en todos los países, para el establecimiento de una Iglesia universal que no tendra ni dogmas, ni jerarquía, ni regla para el espíritu ni freno para las pasiones y que, so pretexto de libertad y de dignidad humana consagraria en el mundo, si pudiera triunfar. el reino legal de la astucia y de la fuerza y la opresión de los débiles, de los que sufren y trabajan.


37. Su nuevo "Evangelio" tiene aspectos irrespetuosos y blasfemos.

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Nos conocemos muy bien los sombrios talleres en que se elaboran estas doctrinas deletéreas que no deberian seducir a los espiritus clarividentes. Los jefes de "Le Sillon" no han podido defenderse de ellas: la exaltación de sus sentimientos, la ciega bondad de su corazón, su misticismo filosofico mezclado con una parte de iluminismo los han arrastrado hacia un nuevo evangelio, en el que han creido ver el verdadero Evangelio del Salvador, hasta el punto que osan tratar a Nuestro Señor Jesucristo con una familiaridad soberanamente irrespetuosa y al estar su ideal emparentado con el de la Revolución, no temen hacer entre el Evangelio y la Revolución aproximaciones blasfemas que no tienen la excusa de haber brotado de cierta improvisación apresurada.


38. Deforman el verdadero Evangelio y a Cristo, descartando su divinidad y acentuando sus virtudes sociales.

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Nos queremos llamar vuestra atención, venerables hermanos, sobre esta deformación del Evangelio y del caracter sagrado de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y Hombre, practicada en "Le Sillon" y en otras partes. Cuando se aborda la cuestión social, esta de moda en algunos medios eliminar, primeramente la divinidad de Jesucristo y luego no hablar mas que de su soberana mansedumbre, de su compasión por todas las miserias humanas, de sus apremiantes exhortaciones al amor del prójimo y a la fraternidad. Ciertamente, Jesús nos ha amado con un amor inmenso, infinito, y ha venido a la tierra a sufrir y morir para que, reunidos alrededor de El en la justicia y en el amor, animados de los mismos sentimientos de caridad mutua, todos los hombres vivan en la paz y en la felicidad. Pero a la realización de esta felicidad temporal y eterna ha puesto, con una autoridad soberana, la condición de que se forme parte de su rebaño, que se acepte su doctrina, que se practique su virtud y que se deje uno enseñar y guiar por Pedro y sus sucesores. Porque, si Jesús ha sido bueno para los extraviados y los pecadores, no ha respetado sus convicciones erroneas, por muy sinceras que pareciesen; los ha amado a todos para instruirlos, convertirlos y salvarlos. Si ha llamado hacia si, para aliviarlos, los, a los que padecen y sufren (ver
Mt 11,28), no ha sido para predicarles el celo por una del igualdad quimérica. Si ha levantado a los humildes, no ha sido para inspirarles el sentimiento de una dignidad independiente y rebelde a la obediencia. Si su corazón desbordaba mansedumbre para las almas de buena voluntad, ha sabido igualmente armarse de una santa indignación contra los profanadores de la casa de Dios (ver Mt 21,13 Lc 19,46), contra los miserables que escandalizan a los pequeños (ver Lc 17,2), contra las autoridades que agobian al pueblo bajo el peso de onerosas cargas sin poner en ellas ni un dedo para aliviarlas (ver Mt 23,4). Ha sido tan enérgico como dulce; ha reprendido, amenazado, castigado, sabiendo y enseñandonos que con frecuencia el temor es el comienzo de la sabiduría (ver Pr 1,7 Pr 9,10) y que conviene a veces cortar un miembro para salvar al cuerpo (ver Mt 18,8-9). Finalmente, no ha anunciado para la sociedad futura el reino de una felicidad ideal, del cual el sufrimiento quedara desterrado, sino que con sus lecciones y con sus ejemplos ha trazado el camino de la felicidad posible en la tierra y de la felicidad perfecta en el cielo: el camino de la cruz. Estas son enseñanzas que se intentaria equivocadamente aplicar solamente a la vida individual con vistas a la salvación eterna; son enseñanzas eminentemente sociales, y nos demuestran en Nuestro Señor Jesucristo algo muy distinto de un humanitarismo sin consistencia y sin autoridad.




CONCLUSIÓN


Exhortación del Papa


1. A los obispos, sacerdotes y jóvenes de Francia

39. Misión de los obispos, recordar los deberes.

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Vosotros, Venerables Hermanos, proseguid activamente la obra del Salvador de os hombres con la imitación de su mansedumbre y de su energia. Inclinaos a todas las miserias, ningún dolor escape a vuestra solicitud pastoral, ninguna queja os halle indiferentes. Pero predicad también denodadamente a grandes y pequeños sus deberes; a vosotros toca formar la conciencia del pueblo y de los poderes publicos. La cuestión social estara muy cerca de su solución cuando unos y otros, menos exigentes de sus derechos, cumplan exactamente sus deberes.

Dediquen sacerdotes al estudio de la ciencia social y la solución de sus problemas.

Además, como en el conflicto de intereses, y especialmente en la lucha con las fuerzas de los malos, ni la virtud ni aun la santidad bastan siempre para asegurar al hombre el pan de cada día, y como el rodaje social debe ordenarse de suerte que con su juego natural paralice los esfuerzos de los malvados y haga asequible a todos los hombres de buena voluntad su parte legitima de felicidad terrena, ardientemente deseamos que a este fin os intereséis activamente en la organización de la sociedad. Con este fin, en tanto que vuestro sacerdotes se entregaran con celo a la santificación de las almas, a la defensa de la Iglesia y a las obras de caridad propiamente dichas, escogeréis algunos de ellos activos y de espíritu poderoso, provistos de los grados de doctores en filosofia y teología, perfectamente instruidos en a historia de la civilización antigua y moderna, y los dedicaréis a los estudios menos elevados y mas practicos de la ciencia social para ponerlos, en tiempo oportuno, al frente de las obras de acción católica. Mas cuiden esos sacerdotes de no dejarse extraviar en el dédalo de las opiniones contemporaneas por el espejismo de una falsa democracia; no tomen de la retorica de los peores enemigos de la Iglesia, y del pueblo un lenguaje enfatico y lleno de promesas tan sonoras como irrealizables; persuadanse que la cuestión social y la ciencia social no nacierón ayer; que en todas las edades la Iglesia y el Estado concertados felizmente suscitarón para el bienestar de la sociedad organizaciones fecundas; que la Iglesia que jamás ha traicionado la felicidad del pueblo con alianzas comprometedoras, no tiene que desligarse de lo pasado, antes le basta anudar, con el concurso de los verdaderos obreros de la restauración social, los organismos rotos por la revolución, y adaptarlos, con el mismo espíritu cristiano de que estuvierón animados, al nuevo medio creado por la evolución material de la sociedad contemporanea, porque los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas.


Llamado a la juventud "sillonista".

A esta obra eminentemente digna de vuestro celo pastoral deseamos que la juventud de "Le Sillon", no solo no ponga obstáculo alguno, sino que, desarraigada de sus errores, aporte en el orden y sumisión convenientes su leal y eficaz concurso.



2. A los jefes de "Le Sillon"


40. Pedido a los jefes y normas para los reacios; abstención total de sacerdotes y seminaristas.

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Volviéndonos ahora, pues, a los jefes de "Le Sillon", con la confianza de un padre que habla a sus hijos, les pedimos por su bien, por el de la Iglesia y de Francia, que os cedan el puesto. Nos medimos ciertamente la extensión del sacrificio que de ellos solicitamos, pero sabemos que son bastante generosos para realizarlo, y de antemano, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, de quien somos representantes indignos, les damos por ello Nuestra bendición. En cuanto a os miembros de "Le Sillon", queremos que se agrupen por diocesis para trabajar bajo la dirección de los obispos respectivos, así en la regeneración cristiana y católica del pueblo como en el mejoramiento de su suerte. Esos grupos diocesanos serán, por de pronto, independientes unos de otros, y a fin de demostrar bien que han roto con los errores pasados, tomaran el nombre de "sillons" católicos ("surcos católicos"), y cada uno de sus miembros anadiran a su titulo de "sillonista" el mismo calificativo de católico. Por supuesto que todo "sillonista" católico quedara libre de conservar, por otra parte, sus preferencias politicas, depuradas de todo lo que en la materia no sea enteramente conforme con la doctrina de la Iglesia. Que si hubiese grupos, Venerables Hermanos, que se negasen a someterse a estas condiciones, deberiais entender que de hecho rehusan someterse a vuestra dirección; y entonces habria que examinar si se cinen a la politica o economia pura, o si perseveran en sus antiguos errores. En el primer caso, es claro que no os habriais de ocupar de ellos mas que del común de los fieles; en el segundo, deberiais proceder en la forma conveniente, con prudencia, pero también con firmeza. Los sacerdotes habran de mantenerse totalmente apartados de los grupos disidentes, contentandose con prestar los auxilios del santo ministerio individualmente a sus miembros y aplicarles en el tribunal de la penitencia las reglas comunes de la moral relativas a la doctrina y a la conducta. Cuanto a los grupos católicos, los sacerdotes y seminaristas, si bien los favoreceran y secundaran se abstendran no obstante de agregarse a ellos como miembros; porque conviene que la milicia sacerdotal se mantenga en una esfera superior a las asociaciones laicas, aun las mas utiles y animadas del mejor espíritu.


41. Plegaria del Papa por los sillonistas y Bendición papal.

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Tales son las providencias prácticas con que hemos creido necesario sancionar esta Carta acerca de "Le Sillon" y de los "sillonistas". Que el Señor se digne, se lo rogamos del fondo del alma, hacer entender a esos hombres y a esos jóvenes las graves razones que la han dictado, que les dé la docilidad del corazón con el valor de probar a la faz de la Iglesia a sinceridad de su fervor católico; y a vosotros, Venerables Hermanos, que l os dé a sentir para con ellos, pues quedan en adelante vuestros, los afectos de un corazón enteramente paternal.

En esta esperanza y para alcanzar tan deseables resultados, Nos os concedemos de todo corazón, así como a vuestro Clero y a vuestro pueblo, la bendición Apóstolica.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 23 de agosto de 1910, ano octavo de Nuestro Pontificado. Pio, Papa X




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