Aquino: I Corintios 66

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(
1Co 15,20-28)

Lección 3: 1Co 15,20-28

Qué relación hay entre la resurrección de Cristo y la nuestra, y a ia vez se manifiesta el orden de la resurrección.

20. ¡Pero no! Cristo resucito de entre los muertos como primicias de los que durmieron.
21. Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos.
22. Pues del mismo modo que en Adan mueren todos, así también todos revivirán en Cristo.
23. Pero cada cual en su rango: Cristo como primicias; luego, los de Cristo que creyeron en su venida.
24. Luego, el fin, cuando entregué a Dios Padre el Reino, después de haber destruido a todo Principado, a toda Potestad y a toda Virtud.
25. Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.
26. El ultimo enemigo en ser destruido sera la Muerte. Porque habra sometido todas las cosas bajo sus pies. Mas cuando él diga
27. Que todo le esta sometido, es evidente que se excluye a Aquel que l ha sometido todas las cosas.
28. Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el mismo Hijo se sometera a Aquel que le ha sometido todas las cosas, para que Dios sea todo en todo.

Aquí prueba que es verdadera la condicional puesta arriba, o sea, que si Cristo resucito, los muertos resucitaran. Y para esto procede de tres maneras.

Primeramente muestra como se relaciona la resurrección de Cristo con la resurrección de los demás; luego, enseña el orden de la resurrección: Pero cada cual en su rango, etc.; por ultimo, muestra el fin de la resurrección: Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino.

En cuanto a lo primero hace dos cosas. En primer término muestra el caracter de la resurrección de Cristo respecto de la resurrección de los demás, por la pre-dicha condicional, probandola; y en segundo término prueba ese mismo caracter: Porque habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos.

Por lo tanto dice: ¡Pero no! Cristo resucito, etc., esto es, como se siguen los dichos inconvenientes si Cristo no resucito, para evitarlos debemos decir que Cristo resucito. Mas esto es verdad, según lo que se dice en San Mateo al final y en otros pasajes de los Evangelios. Pero el caracter de la resurrección de Cristo se relaciona con la resurrección de los demás como las primicias de los frutos con los frutes siguientes, en que exceden a los demás frutos en cuanto a tiempo y calidad o mérito; y por eso dice que resucito, no como los demás, sino siendo las primicias, o sea, el primero en tiempo y en dignidad. Primogénito de los muertos (Ap 1,5). Digo que las primicias de los que duermen, esto es, de los muertos que descansan en la esperanza de la resurrección. De esto se puede inferir la condicional puesta, porque, como decimos, y es verdad: si Cristo, que es las primicias de los que duermen, resucito, luego también los demás que duermen.

Objeción: Parece que Cristo no resucito como primicias de los que duermen, porque Lazaro fue resucitado por Cristo antes de la pasión de Cristo, y algunos protetas resucitaron a varios de entre los muertos, como se ve en el Antiguo Testamento.

Respondo: es doble la resurrección. Una es a la vida mortal, y a ésta resucitaron, antes que Cristo, Lazaro y otros, que fueron resucitados. La otra es a la vida inmortal, y de ésta es la que habla aquí el Apóstol.

Objeción: Pero en contrario, San Mateo 27,52-53, dice que resucitaron muchos cuerpos de santos. Y como leemos que esto ocurrio antes de la resurrección de Cristo y consta que no resucitaron a la vida mortal, resulta que aun queda en pie la primera cuestión.

Respondo: Debemos decir que lo que San Mateo dice de la resurrección de aquéllos, lo dice por anticipación, porque aun cuando eso se diga en el pasaje de la pasión, no fue entonces cuando resucitaron, sino después de haber resucitado Cristo. Porque habiendo venido por un hombre la muerte, etc. Aquí prueba el caracter antes afirmado, o sea, que Cristo es las primicias de los que duermen. Y primeramente lo prueba en general, y luego en especial: Pues del mismo modo que en Adan mueren todos, etc. Lo prueba en general con-la siguiente razón: Dios quiso restaurar la naturaleza humana, pero la naturaleza humana fue corrompida por el hombre, porque la muerte entro por causa del hombre. Luego correspondia a la dignidad de la naturaleza humana el ser restaurada por el hombre, lo cual consistiria en ser traida de nuevo a la vida. Por lo tanto fue conveniente que así como la muerte entro por el hombre, esto es, por Adan, así también la resurrección délos muertos fuese realizada por el hombre, o sea, por Cristo. Si por el delito de uno solo murieron todos, etc. (Rm 5,15). Pues del mismo modo que en Adan, etc. Aquí prueba lo mismo en especial diciendo que así como en Adan todos morimos con muerte corporal, así también todos recobramos la vida en Cristo. Como por un solo hombre, etc. (Rm 5,12). Y no dice que por Eva, y así parece que va contra aquello de Eccli. 25,33: Per illam omnes morimur: Por causa de ella todos morimos.

Debemos decir que esto se debe a aquella Eva, o sea, por consejera, pero a Adan como causante. Porque si sola Eva hubiese pecado, no se habria transmitido a los descendientes ningun pecado origina!. Reviviran, dice, en Cristo, o sea, buenos y malos a la vida de la naturaleza, pero a la vida de la gracia solamente los buenos; y sin embargo, aquí habla el Apóstol de la resurrección a la vida de la naturaleza, para la cual todos seremos revivificados. Como el Padre tiene vida en Si mismo, así también ie ha dado al Hijo el tener vida en si mismo (Jn 5,26), o sea, el poder de vivificar. Llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz (Jn 5,28). Pero cada cual en su rango, etc.

Aquí enseña el orden de la resurrección. Primeramente lo hace saber; luego, indica claramente lo que ya, había dicho: Cristo como primicias. Así es que dice que la verdad es que todos recobraremos la vida en Cristo, pero de maneras diferentes, porque habra diferencia entre cabeza y miembros, y diferencia también entre buenos y malos. Por lo cual dice que cada, cual resucitara en su rango, o sea, de dignidad. Pues, las que existen por Dios han sido ordenadas (Rm 13,1). Pero de manera consecuente manifiesta este orden, porque Cristo como primicias, porque El mismo es el primero en tiempo y en dignidad, porque es suya la mayor gloria. Hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo unico (Jn 1,14).

Luego, resucitarán todos los que son de Cristo, posteriores en tiempo y dignidad. stos son los que crucificaron su carne con los vicios, etc. Pero al llegar la plenitud de los tiempos (Ps 4,4). Que conserves el mandato sin tacha ni culpa hasta la venida de nuestro Se-fior Jesucristo (1Tm 6,14).

Explica quiénes son de Cristo, diciendo: Los que creyeron por fe, por amor eficaz. El que se acerca a Dios ha de creer, etc. (He 2,6). En su venida, la primera y la segunda.

Mas es de saberse que entre los demás santos no habra orden de tiempo, porque todos resucitarán en un instante, pero a la perfección conforme a las dignidades, porque el martir resucitara como martir, el Apóstol como Apóstol, y así en cuanto a los demás. Luego, el fin. Aquí muestra el fin de la resurrección; y éste, sdoble.

Uno, en cuanto a la adquisición del bien; el otro, en cuanto a la remoción del mal: Porque debe El reinar. En cuanto a lo primero hace dos cosas. Primeramente hace patente que la adquisición de ese bien consiste en la adhesión a Dios; y luego muestra que es en inmediata adhesión: Después de haber destruido a todo Principado, etc.

Así es que dice que luego, o sea, después de esto, .sera el fin de la resurrección, y tal fin no va a ser el .vivir vida del cuerpo y con voluptuosidades, como imaginan judíos y sarracenos; sino que se unan a Dios mediante inmediata visión y bienaventurada fruición, y esto es entregar el Reino a Dios Padre. Y por eso dice: Cuando entregue a Dios Padre el Reino, o sea, cuando lleve el reino, esto es, a sus fieles que adquirio con su propia sangre (Con tu sangre nos compraste para Dios,Ap 5,9), a Dios y Padre, esto es, ante la mirada de Dios, de su Creador en cuanto es hombre, y de su Padre en cuanto es Dios. Y esto era lo que pedia Felipe: Señor, muéstranos al Padre (Jn 14,8). Y de tal manera lo entrega, que no lo aparta para si; mas bien El mismo reinara siendo un solo Dios con el Padre y con el Espíritu Santo. O también, cuando entregue a Dios Padre el Reino, esto es, cuando haga patente que reina Dios Padre. En efecto, en la Escritura se dice que algo ocurre cuando primeramente se llega a su conocimiento, y tal conocimiento se logra por Cristo. Nadie co* noce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se la quiera revelar (Mt 1 Mt 1,27).

Después de haber destruido a todo Principado, etc. Aquí muestra la inmediación de la dicha adhesión. Mientras el heredero es menor de edad, esta bajo tutores, etc. (Ga 4,1). En cambio, cuando ya es mayor de edad y maduro, entonces de manera inmediata, sin pedagogo ni tutor, en casa depende del padre. Ahora bien, el estado de esta vida presente es semejante a la-infancia, por lo cual en esta vida estamos bajo angeles como bajo tutores, en cuanto nos presiden y dirigen: pero cuando se entregue el reino a Dios Padre, entonces estaremos de manera inmediata dependiendo de El, y cesarán todos los demás dominios, lo cual dice con estas palabras: Después de haber destruido a todo Principado, Potestad y Virtud, esto es, cuando haya cesado todo dominio tanto humano como angélico, entonces de manera inmediata estaremos bajo el poder de Dios. Y sera exaltado el Señor solo en aquel dia (Is 2,2). Ya no tendrán que adoctrinar mas el uno a su prójimo y el otro a su hermano (Jr 31,34).

Pero ¿acaso no permanecerán los distintos ordenes de los angeles? Es de saber que si en cuanto a la superioridad de la gloria, superioridad por la que uno excedera a otro; pero no en cuanto al poder de ejecución .respecto de nosotros: y por eso dice que destruira a squelios cuyos nombres pertenecen a la ejecución, o sea, Principados, Potestades y Virtudes. Mas no menciona a los que son de superior jerarquia, porque no son ejecutores; ni a los angeles, cuyo nombre es comun.

Mas no dice que destruira a las Dominaciones, porque aunque éstas sean de los solicitos ejecutores, sin embargo, ellas mismas no ejecutan sino que dirigen e imperan. En efecto, de los Señores es el dirigir e imperar, no el ejecutar; mas los arcangeles se incluyen en los principados, pues archi es lo mismo que principe.

Según San Gregorio estas tres ordenes se leen de arriba hacia abajo, porque según él mismo los Principados están sobre las Potestades, y las Potestades sobre las Virtudes; mas según San Dionisio, de abajo hacia arriba, porque él pretende que las Virtudes estén por encima de las Potestades, y las Potestades por encima de los Principados. O de otra manera: cuando -haya sido destruido, etc., o sea, entonces sera patente que los Principados, las Potestades y las Virtudes ningun poder tuvieron por si mismos, sino de Dios, de quien son todas las cosas.

Luego, al decir: Porque debe El reinar hasta que pon* ga a todos sus enemigos balo sus pies, muestra el Apóstol el fin de la resurrección en cuanto a la remoción del mal. Lo patentiza ciertamente por la destrucción de todos los enemigos de Cristo. Y primero pone la destrucción de ellos mismos; en segundo lugar, la perfección de la suejción con estas palabras: El ultimo enemigo en ser destruido sera la muerte; en tercer lugar, la finalidad de la sujeción: Mas cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el mismo Hijo se sometera a Aquel, etc.

Así es que primeramente dice: He dicho que el fin sera cuando haya entregado el reino a Dios Padre. Pero ¿acaso no tiene Cristo el reino de tal manera que sea necesario que El reine? Pues así lo dice San Mateo (28, i 8): Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Y San Lucas (I,32), dice: Y reinara sobre la casa de Jacob. Debe él reinar, dice, hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. Pero ¿acaso no están de ningun modo sus enemigos bajo sus pies, esto es, bajo la potestad de Cristo? Debemos decir que ciertamente los enemigos de Cristo están bajo su potestad, pero de dos maneras. O en cuanto por El mismo se convierten, como Paulo, a quien postro en tierra (Ac 2,4); o por cuanto hace Cristo su propia voluntad, aun con aquellos que obrán aquí contra la voluntad de Cristo. En efecto, pone a sus enemigos bajo sus pies castigandolos; pero en futuro los pone bajo sus pies, esto es, bajo la humanidad de Cristo. Así como en verdad por cabeza de Cristo se entiende la deidad, puesto que la cabeza de Cristo es Dios (1Co 2,3), así también por sus pies se entiende su humanidad. Adoraremos en el lugar donde puso sus pies (Ps 3 Ps 1,7). Así es que los enemigos estarán no solo bajo la deidad sino también balo la humanidad de Cristo. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos (Ph 2,10). Pero ¿qué significa hasta que ponga? ¿Acaso no reinara antes de que ponga a los enemigos bajo sus pies?

Puédese entender esto de dos maneras, porque el hasta que, a veces indica tiempo, y se pone por tiempo limitado, como si dijera: No veré a Dios hasta que muera yo porque hasta entonces no lo veré, sino que lo veré después. A veces se pone por tiempo ilimitado, como cuando se dice: No la conocio hasta que dio a luz a su hijo. No es que quiera decir que no la conocio unicamente hasta el parto del hijo, sino que tampoco después la conocio jamas, como dice San Jeronimo. Este modo se usa cuando algunos quieren excluir solamente aquellas cosas sobre las que hay duda. Y así, el Evangelio excluye solamente aquello que parece ser dudoso, o sea, que José conociera a la Santisima Virgen antes del parto. Pues, en verdad, que no la conocio después del parto no es algo dudoso para nadie, habiendo visto él tantos misterios del niño, y advertido tantas veces por los angeles y también habiendo sido adorado Jesús por los Magos: cosas todas por las que podia ya él conocerla como madre de Dios, por lo cual no se preocupo por excluir también eso; y así habla también aquí el Apóstol. En efecto, que alguien reine mientras no subyugue a sus enemigos parece ser lo dudoso; pero que reine después de ser subyugados sus enemigos, para nadie constituye duda, y por eso excluye aquello principalmente diciendo: hasta que ponga, etc., como si dijera: Verdad es que Cristo tiene el reino, y aun cuando haya algunos enemigos que todavía no hacen su voluntad, sin embargo reina hasta que los ponga baja sus pies, etc.

Puede entenderse también de otra manera el hasta que ponga, etc., como si el "hasta que" determinara el tiempo y se pusiera en lugar del futuro, como si dijera así: Debe él reinar; pero ¿cuando? Hasta que ponga, etc., como diciendo: Hasta entonces reinara, hasta que ponga a los enemigos bajo sus pies, pues ciertamente después no reinara. Pero según esta exposición, reinar no significa tener el reino, sino progresar en el reinado y acrecentar el reino, y esto en cuanto a la perfecta manifestación del reino de Cristo, como si dijera: El reino de Cristo progresa poco a poco, en cuanto se-manifiesta y se da a conocer, hasta que ponga a sus enemigos bajo sus pies, esto es, hasta que todos los enemigos reconozcan que El reina: los buenos, ciertamente, con el gozo de la bienaventuranza, y los malos con turbación; y después no reina, esto es, su reino no progresa, y no se manifiesta mas ampliamente, porque ya se habra manifestado plenamente. Por lo tanto así es patente la sujeción de todos los adversarios, sujeción que sera perfectisima, porque aun aquello que mas se le oponga se le sujetara: y eso es la muerte, que mas que nada se opone a la vida; y por eso dice: El ultimo enemigo en ser destruido sera la muerte; en lo cual hace-tres cosas:

Primeramente pone la sujeción de la muerte; en segundo lugar prueba esto por razón de derecho: Porque habra sometido todas las cosas bajo sus pies; en tercer lugar, apoyandose en el mismo derecho arguye: Mas cuando él diga, etc. Así es que dice: Dije que a todos los enemigos los sujetara bajo sus pies. Pero ¿de qué-manera? Perfectisimamente, dice, porque el ultimo enemigo en ser destruido sera la muerte, o sea, al final, porque no podria estar con vida donde todos vivirán por la resurrección. Seré tu muerte, oh muerte (Oseas 13,14). Arrojara a la muerte para siempre (Is 25,8).

Mas debemos saber que de estas palabras tomo Origenes ocasión de su error, que asienta en el Periarjon. En efecto, pretende que las penas de los condenados sean purgativas y no eternas y que todos los que están en el infierno algún dia se convertirán a Cristo y se salvaran, y también el diablo. Y esto lo confirma con las siguientes palabras: Hasta que ponga a todos sus enemigos, etc. Y piensa que estas palabras: a sus enemigos bajo sus pies se entienden solo de la sujeción que se realiza por la conversión de los pecadores a Dios, no de la sujeción por la que están sujetos a Cristo aun aquellos que nunca se convertirán a Cristo, en cuanto los castiga en el infierno. Y por eso dice: Debe él reinar hasta que ponga a sus enemigos bajo sus pies, porque entonces todos los condenados y quienes estén en el infierno se salvarán por cuanto se convertirán a él y lo serviran, y no solamente los hombres condenados; mas, en lugar de pero, al ultimo la misma muerte, es decir, el diablo, sera destruido, no que deje de ser totalmente, sino que no sea muerte, porque al final el mismo diablo sera salvo. Pero esto es herético y condenado en Concilio.

Insistamos en que debemos saber que claramente dice el Apóstol estas palabras: Mas el ultimo enemigo en ser destruido sera la muerte para resolver dos cuestiones que pueden plantearse acerca de lo ya dicho sobre la resurrección, o sea, de si Cristo puede vivificar a los muertos. Y esto se resuelve porque a todos los enemigos los pone bajo sus pies, y aun a la misma muerte. ¿Y por qué no al punto resucitara a todos? A lo cual se responde que primeramente es preciso que sujete a los enemigos bajo sus pies, y al ultimo, al destruir a la misma muerte, entonces resurgirán todos a la vida. Así es que no lo difiere por impotencia, sino para guardar el orden, porque las cosas que de Dios son ordenadas son.

Y que la misma muerte se sujete a Cristo lo prueba por razón de derecho con el Salmo 8,8: Tocio lo sujetaste bajo sus pies, esto es, bajo su humanidad, se entiende que de Cristo. Toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor (Ph 2,2). Ante mi se doble toda rodilla (Is 45,23). Y apoyado en este derecho arguye diciendo: Mas cuando é! diga que todo le esta sometido. Su argumentación es ésta: El profeta dice: Todo lo sujetaste bajo tus pies. Pero diciendo todo, todas las cosas, es claro que nada excluye, sino a aquel que sujeto; uego se le sujetan a Cristo todas las cosas y la misma muerte. Así es que dice: Mas cuando diga, es decir, el Salmista, que todas las cosas le están sujetas, es decir, a Cristo, en cuanto hombre, delante de él, esto es, del Padre, que sujeta a si todas las cosas. En aquel que fodo se lo sujeto (He 2,8). Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra (Mt 28,18).

Objeción: Si el Padre lo sujeta todo al Hijo, se sigue que el Hijo es menor que el Padre.

Respondo: Se debe decir que el Padre lo sujeta todo al Hijo en cuanto el Hijo es hombre, como se ha dicho, y así el Padre es mayor que el Hijo. En efecto, el Hijo es menor que el Padre según la humanidad; mas es igual según la divinidad. Y débese decir que también el mismo Hijo, en cuanto Dios, se sujeta todas las cosas, porque puede todo lo que el Padre puede (Esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, Filip. 3,20), según la operación que es poderosa para sujetarlo todo.

Consiguientemente, cuando dice: Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, muestra que el fin de la resurrección no estara en la humanidad de Cristo, sino que la creatura racional sera llevada mas alla, a la contemplación de la divinidad, y que en ella esta nuestra bienaventuranza, y que Dios mismo es nuestro fin, por lo cual dice: Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, etc., como si dijera: Todavía no sujeta Dios todas las cosas a Cristo, pero cuando todas las cosas le sean sujetas, es decir, a Cristo, entonces el mismo Hijo según la humanidad le estara sujeto a El, es decir, al Padre (El Padre es mayor que yo,Jn 14,28); y también ahora esta sujeto Cristo en cuanto hombre al Padre; pero esto sera entonces mas manifiesto. Y la razón de tal sujeción es que sea Dios todo en todo, esto es, que el alma del hombre descanse totalmente eni Dios, y Dios solo sea la bienaventuranza. Al presente, en efecto, en uno esta la vida, y la virtud en otro, y la gloria en otro; pero para entonces Dios sera la vida, y salud, y virtud, y gloria, y todo.

O de otra manera: sera Dios todo en todo porque-entonces se pondra de manifiesto que cuantos bienes tenemos, de Dios proceden.

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1Co 15,29-34)

Lección 4: 1Co 15,29-34

Si no ocurre la resurrección de los muertos estas cosas son incongruentes, y por lo tanto la confianza en el bautismo es inútil; por lo mismo los trabajos de los santos, vanos; en consecuencia, hay que entregarse a los placeres.

29. De no ser así, ¿a qué viene el bautizarse por los muer-los, si los muertos no resucitan en manera alguna? ¿Para qué bautizarse por ellos?
30. Y nosotros mismos ¿por qué nos ponemos en peligro a todas horas?
31. Cada dia muero por vuestra gloria, hermanos, la cual tengo en Cristo Jesús Señor nuestro.
32. Si solo como hombre luché con las fieras en Efeso ¿de qué me sirve si los muertos no resucitan? ¡Comamos y bebamos, que manana moriremosi
33. No os dejéis seducir. Malas conversaciones corrompen buenas costumbres.
34. Despertaos, justos, y no pequéis. Hay entre vosotros quienes desconocen a Dios. Para temor vuestro lo digo.

Siendo manifiesta la resurrección de los muertos por :la resurrección de Cristo, aquí, consecuentemente, se muestra la resurrección de los muertos por la vida de los santos. Y acerca de esto hace dos cosas. Primeramente prueba la proposición; luego, agrega la amonestación: No os dejéis seducir, etc.

Demuestra su proposición mediante tres inconvenientes. El primer inconveniente seria que se haria ilusoria la confianza de los hombres en el bautismo; el segundo seria que resultarian vanos los trabajos de los santos, lo cual dice así: Y nosotros mismos ¿por qué nos ponemos en peügro a todas horas? El tercero seria el dar ocasión al goce de las voluptuosidades. Y esto lo dice así: ¡Comamos y bebamosi, etc. Acerca de lo primero hace dos cosas. Desde luego pone el primer inconveniente; luego lo explica así: Si los muertos no resucitan en manera alguna, etc. Así es que primero dice: Dije que los muertos resucitan. De no ser así, esto es, si no hay futura resurrección de los muertos, tal como nosotros predicamos, ¿a qué viene el bautizarse por los muertos?

Esto se puede entender de dos maneras. De un nodo, que por muertos se entiendan las obras de pecado, que son muertas, porque carecen de la vida de la gracia y conducen a la muerte. Cuanto mas la sangre de Cristo purificara de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo (He 9,14). Y conforme a esto es claro el sentido. ¿A qué viene el bautizarse por los muertos, esto es, por los pecados que se han de lavar si no van a tener la vida de la gracia?

De otro modo, porque algunos en aquel entonces querian poder primero bautizarse para conseguir para si mismos la remisión de los pecados; y bautizarse de nuevo por algún consanguineo difunto, para que aun después de la muerte se le perdonarán los pecados. Y conforme a esto seria el sentido: ¿a qué viene el bautizarse por los muertos, esto es, por consaguineos, por cuya salvación se bautizan, si no hay resurrección de los muertos? Pero éstos en una cosa pueden confiar: en la fe de la resurrección que parecen tener. Y en otra cosa pueden ser reprendidos: en que uno pudiera bautizarse por otro. Pero entonces se presenta esta cuestión: Si la oración de uno aprovecha a otro, ¿por qué no también el bautismo? La respuesta es doble. Desde luego, las obras que hacen los vivos aprovechan a los muertos en virtud de la unión de caridad y de fe. Y por eso no aprovechan sino a los que mueren con la caridad y con la fe. De aquí que a los infieles ni la oración ni el bautismo de los vivos les aprovechan; pero la oración aprovecha a los que están en el purgatorio. Otra respuesta, y la mejor, es que las buenas obras valen para los muertos no nada mas en virtud de la caridad sino también por la intención del que las hace. Así, si yo recito el Salterio por otro que esta en el purgatorio, el cual estaba obligado a recitarlo, para satisfacer por él vale ciertamente en cuanto a la satisfacción solamente para aquel por quien lo recito.

Y según esto debemos decir que el bautismo no tiene virtud por intención nuestra sino por la intención de Cristo. Y la intención de Cristo es que el bautismo les aproveche a quienes en la fe de Cristo son bautizados. Consiguientemente, este inconveniente lo explica el Apóstol diciendo: ¿si en ninguna manera resucitan Sos muertos? Y parece que esta explicación cuadra mejor con la segunda exposición arriba presentada, como si dijera: ¿Para qué se bautizan por ellos, es decir, por los muertos, si no han de resucitar? Pero si se presenta conforme a la primera exposición, entonces se puede decir así: Si de ninguna manera resucitan los muertos, ¿a qué viene el bautizarse también por eüos, o sea, por sus pecados, puesto que éstos no se les perdonan?

Y nosotros mismos ¿por qué nos ponemos en peligro a todas horas? Aquí presenta el segundo inconveniente, y acerca de esto hace dos cosas. Primeramente pone el inconveniente en general; y luego en especial: Cada dia muero por vuestra gloria, etc. Dice, pues: No solamente son bautizados en vano algunos por la remisión de los pecados, sino que también nosotros inútilmente nos afligimos si no hay resurrección de los muertos, y esto lo dice así: ¿Para qué también nosotros, Apostoles santos, nos ponemos en peligro, padecemos peligros, a todas horas? - Peligros de rios, peligros de salteadores, etc. (2Co 1 2Co 1,26). En efecto, es evidente que los santos se exponen a las tribulaciones y se mortifican a si mismos por la esperanza de la vida eterna, según el texto de Rm 5,3: Mas aun, nos gloriamos hasta en las tribulaciones sabiendo que la tribulación engendra la paciencia, etc., y la esperanza no falla, etc. Así es que si no hubiere resurrección de los muertos, la esperanza desaparece totalmente. 1nútilmente se mortificarian si los muertos no resucitaran.

Consiguientemente, cuando dice: Cada dia muero por vuestra gloria, etc., enumera los peligros en especial; y primeramente en cuanto a la persona; y luego en cuanto al lugar: Si solo como hombre luché con las fieras, etc. Manifiesta, pues, en especial los peligros en cuanto a su persona, por lo cual dice: Cada dia muero, etc., como si dijera: No padecemos cualesquiera peligros sino también de muerte, porque cada dia muero, esto es, estoy en peligros de muerte. Por ti nos mortificamos todos los dias (Ps 43,22). Y el Apóstol muestra que esto se dice en la persona de los Apostoles. (Rm 8,12-13,35-39). Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo (2Co 4,10). Por vuestra gloria, esto es, para adquirir yo la gloria que espero por vuestra conversión a la fe (Si, vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo,1Ts 2,20); la cual tengo, es decir, espero llegar a tener, en Cristo Jesús Señor nuestro, esto es, por la caridad de Cristo. Otro texto dice por la gloria, etc.; y entonces el por la gloria es una expresión de juramento, como si dijera: Por vuestra gloria, la que esperais, la cual es Dios. Y como si dijera: Juro por Dios, a quien poseo en esperanza en Cristo Jesús, esto es por la pasión, etc. En esto se ve que también el Apóstol juro y que en los varones perfectos no es pecado jurar. Si solo como hombre luché, etc. Con esto especifica los peligros en cuanto al lugar. Aquí es de saber que esto se lee en Hechos 19, donde se lee que habiendo convertido Pablo a muchos a la fe en Efeso, algunos concitaron al pueblo contra él, hasta el punto de que no se atrevio a presentarse en el teatro y de que sufrio allí muchos peligros. Así es que por casualidad hace aquí mención de esto por haberlo padecido de inmediato. Dice, pues: Si solo como hombre, esto es, según la razón por la cual el hombre es, averiguando lo relativo a la resurrección, concluye que el hombre no muere como las bestias. Luché con las fieras, o sea, con hombres que en Efeso viven bestialmente. O también: Si luché con las bestias de Efeso, y esto no lo digo por divina revelación sino en cuanto hombre, o sea, por instinto humano; si tantos peligros he padecido, etc.

En seguida, al decir: Comamos y bebamos, etc., pone el tercer inconveniente, que es éste: Si no hay resurrección de los muertos, se da ocasión a gozar de las voluptuosidades. Como si dijera: Si no hay otra vida, somos unos necios si nos mortificamos, sino que comamos y bebamos, esto es, echemos mano de las delicias y gocemos de las voluptuosidades. Ni se sabe de nadie que haya vueito de los infiernos, etc. Venid, pues, y disfrutemos de los bienes presentes, etc. (Safo. 2,1,6). Pues manana, esto es, muy pronto, moriremos; así es que totalmente nos extinguiremos en alma y cuerpo si los muertos no resucitan.

En seguida, al decir: No os dejéis seducir, de lo ya dicho saca la advertencia, primeramente en cuanto a los débiles, y luego en cuanto a los perfectos y justos: despertaos, justos, etc. Acerca de lo primero hace dos cosas: los pone atentos, diciendo: No os dejéis seducir. Como si dijera: Dicho esta que si no hay resurrección de los muertos seria una necedad no entregarse a la lascivia y a las voluptuosidades. Así es que no os dejéis inducir a las sensualidades, no os dejéis seducir por los que niegan la resurrección. Que nadie os seduzca, etc. (Coios. 2,18).

En segundo término da la razón de estar atentos, diciendo: Malas conversaciones corrompen buenas costumbres. Como si dijera: Así es que no os dejéis seducir, porque las malas conversaciones, de aquellos que niegan la resurrección, corrompen las buenas costumbres (Su palabra cundira cual gangrena,2Tm 2,17). San Jeronimo dice que esto esta tomado de los dichos de los gentiles y que es un verso de un tal Menandro. Y con esto, como él mismo dice, tenemos la prueba de que nos es licito útilizar a veces en la Sagrada Escritura las autoridades de los gentiles.

En seguida, cuando dice: Despertaos, justos, etc., pone una amonestación para los perfectos. En efecto, se podria decir que de las conversaciones dichas deben cuidarse los débiles que facilmente son seducidos; mas los perfectos no pueden ser seducidos así. Pero el Apóstol quiere que también los perfectos sean cautos. Por lo cual acerca de esto hace dos cosas. Primero los hace poner atención, diciendo: Despertaos, justos, esto es, vosotros que os tenéis por justos, despertaos, es decir, tened cuidado. Vigilad, pues, porque no sabéis en qué dia, etc. Dichoso el que vela, etc. (Ap 16,15).. En segundo término da la razón diciendo: No os dejéis seducir, etc.; y ésta, doble, de las cuales una es por motivo de ellos mismos. En efecto, nadie es tan perfecto que no tenga que precaverse de los pecados. Porque la negligencia y el embotamiento frecuentemente llevan al pecado, por lo cual para que no pequen los induce a la vigilancia, y por eso dice: y no pequéis. Acuérdate, hijo, del Señor todos los dias y no quieras pecar ni transgredir sus mandamientos (Tb 4,5). La otra razón que da es en atención a los demás, para que no solo por ellos mismos se preocupen sino también por los demás, para que tampoco éstos sean seducidos, y esto lo dice así: Hay entre vosotros quienes desconocen a Dios, o sea, que no poseen una fe recta. Por cuanto ignorando la justicia de Dios,, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios (Rm 10,3). Y esto lo digo para temor vuestro, para que seáis cautos. O para vergüenza vuestra, porque es para vosotros una vergüenza que teniéndoos por sabios e instruidos en la fe, haya entre vosotros algunos que ignorán a Dios, esto es, que-carecen de la recta fe.



Aquino: I Corintios 66