Aquino: I Corintios



COMENTARIO A LA PRIMERA EPÍSTOLA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS

S. Thomae Aquinatis Doctoris Angelici in omnes S. Pauli Apostoli Epistolas Commentaria

Petri Marietti

1896

SANTO TOMAS DE AQUINO COMENTARIO Traducción de J. 1. M.

EDITORIAL TRADICIÓN, S. A MXICO,1983

Derechos reservados (c) en cuanto a la traducción castellana por Editorial Tradición, S. A. Av. Sur 22 No. 14 (entre Oriente 259 y Canal de San Juan), Col Agricola Oriental. Codigo Postal 08500.

Primera edición: Mayo de 1983.-1,500 ejemplares.

Titulo del original latino: Sancti Thomae Aquinatis Doctoris Angelici super Primam Epistoiam Sancti Pauli Apostoli ad Corinthios expositio

1

PROLOGO

"Ni os ocultaré los misterios de Dios" (Sg 6,24). Suele tomarse en dos sentidos el nombre Sacramento; porque unas veces se emplea, especialmente en cosas sagradas, para designar cualquier secreto; otras, como señal de una cosa sagrada, de; modo que, con ser su imagen, sea también su causa; y, en este sentido, llamamos Sacramentos los 7 que tiene la 1glesia, es a saber, el Bautismo, la Confirmación, la Eucaristia, la Penitencia, la Extremaunción, el Orden y el Matrimonio; en cuya significación se incluye la primera, porque en estos sacramentos de la 1glesia, como dice San Agustín, el poder divino obra secretamente la salud.

Así pues, estos sacramentos o misterios de Dios el prelado o doctor de la 1glesia no debe ocultarlos, sino darlos a conocer, por 3 razónes:

1- porque ésta es cosa que mira al honor de Dios, según aquello: "así como es bueno tener oculto el secreto confiado por el rey, es cosa muy loable el publicar y celebrar las obras de Dios" (Tb 12,7).

2- porque tiene por blanco la salvación de los hombres que, por ignorar estas cosas, pudierán caer en desesperación, como dice la Sabiduría de unos insensatos que "no entendieron los misterios de Dios" (2,22) ni creyeron que hubiese galardon para el justo; pues por los sacramentos purificanse los hombres para estar preparados a recibir el galardon de los justos.

3- porque esto incumbe de derecho al oficio del doctor o prelado, según lo de los Efesios: "a mi, el mas inferior de todos los santos, se me dio esta gracia:... de ilustrar a todos los hombres, descubriéndoles la dispensación del misterio que después de tantos siglos había estado en el secreto de Dios" (3,8).

Así que las palabras precedentes nos indican la materia de esta Carta en la que trata el Apóstol de los Sacramentos de la 1glesia; pues habiendo en la de los Romanos encarecido la gracia de Dios que obra en los Sacramentos, aquí, es a saber, en la Primera a los Corintios, trata de los propios Sacramentos, y en la Segunda de sus ministros.

2

Capítulo 1

(1Co 1,1-9)

Lección 1: 1Co 1,1-9

Después de saludar a los Corintios, les desea todo género de bienes, es a saber, la gracia y la paz, con las que toda la vida se pasa en sosiego, y da gracias a Oios por las gracias que les han sido dispensadas por Cristo.

1. Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la vocación y voluntad de Dios, y nuestro hermano Sostenes,
2. a la 1glesia de Dios, que esta en Corinto, a los fieles santificados por Jesucristo, llamados santos, y a todos los que en cualquier lugar que sea invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros.
3. Gracia y paz de parte de Dios Padre nuestro, y de Jesucristo nuestro Señor.
4. Continuamente estoy dando gracias a Dios por vosotros por la gracia de Dios, que se os ha dado en Jesucristo,
5. porque en El habéis sido enriquecidos con toda suerte de bienes espirituales, con todo lo que pertenece a los dones de la palabra y de la ciencia;
6. habiéndose así verificado en vosotros el testimonio de Cristo,
7. de manera que nada os falte de gracia ninguna, a vosotros que estáis esperando la manifestación de Jesucristo nuestro Señor,
8. él cual os confortara todavía hasta el fin, para que seáis hallados irreprensibles en el dia del advenimiento de Jesucristo Señor nuestro,
9. Porque Dios, por el cual habéis sido llamados a la companía de su Hijo Jesucristo nuestro Señor, es fiel en sus promesas.

Dividese, pues, esta carta en dos partes: en la primera va el saludo epistolar; en la segunda prosigue su intento.

Cuanto a lo primero 3 cosas: pone a los que saludan, a los saludados y los bienes saludables que les desea.

Acerca de lo primero 2 cosas:

Primero pone a la persona principal, que describe por su nombre, diciendo: Pablo, del cual se ha dicho ya suficiente en la Carta a los Romanos. Aquí basta decir que lo pone de encabezado en señal de humildad; pues Pablo es lo mismo que pequeño, lo cual tiene resabios de humildad (Is 13 Mt 1 Mt 1).

Por tanto, la describe por su dignidad;

y lo primero pone el modo de alcanzarla, al decir: llamado, según aquello: "ni nadie se apropia esta dignidad, si no es llamado de Dios, como Aaron" (He 5,4).

Pone, en segundo lugar, la dignidad misma, diciendo: "Apóstol de Jesucristo", dignidad que ocupa el primer lugar en la 1glesia, y se interpreta enviado, porque fueron enviados por Dios a fuer de lugartenientes suyos en la tierra (Mt 12 1Co 12).

En tercer lugar, el origen o causa de esta dignidad: "por voluntad de Dios"; lo que ha de entenderse de la voluntad de beneplacito, que hace perfectos a los que en la 1glesia fungen de tantos modos como prelados (Eccli. X); de la cual voluntad se nos dice en lenguaje figurado que "las nubes van girando por todas parte, doquiera que las guia la voluntad del que las gobierna" (Job 37,12); y, según el mismo Job 34,30, por los pecados de los subditos, permite que entren a reinar hipocritas o tiranos.

Gobernantes de tal género, ya se ve, no puede decirse que sean según la voluntad de Dios, sino según su indignación. "En medio de mi indignación te concedi un rey, y en medio de mi enojo te lo quitaré" (Os 13,2).

Nombra en segundo lugar la persona adjunta: "y el hermano Sostenes", que asocia en el saludo, porque no pareciese que el darle cuenta al Apóstol de los pleitos y otros defectos de los Corintios lo había hecho a impulso del odio. Por eso lo llama hermano, para darles a entender que por celo de caridad lo había hecho (Pr 9).

Luego pone a las personas que saluda, al decir: "a la 1glesia de Dios que esta en Corinto"; y primero a las principales, que nos pinta de 3 maneras: lo. por el lugar, de Corinto, esto es, a los fieles de Cristo que congregados están ahí (Ps 34).

2o. por el don de la gracia: "a los santificados en Cristo Jesús", quiere decir, en la fe, la pasión y el sacramento de Cristo Jesús (iCo 6;He 13).

3o. por el origen de la gracia: "a los llamados santos", conviene a saber, porque por gracia de la vocación llegaron a santos (Rm 8 1P 2).

Pone en segundo lugar las personas secundarias, es a saber, los fieles que no estaban en la misma ciudad, sino habitaban en la diócesis o el distrito. De ahí que añada: "a vosotros, quiero decir, a los que estáis en Corinto, os escribo, junto con todos aquellos que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo", esto es, por la verdadera confesión de la fe (Jl 2); y esto "en todo lugar de ellos", esto es, sujeto a su jurisdicción, y nuestro; pues, no por estar sujetos al Obispo de la ciudad, quedaban exentos de la potestad del Apóstol, antes bien le quedaban mas sometidos que a aquellos a cuyo vasallaje él los había sometido (Ps 102).

Por ultimo pone en la salutación los bienes saludables que les desea, el primero de los cuales es la gracia, por la cual somos justificados de los pecados (Rm 3), y el ultimo la paz, que tiene su consumación en la felicidad eterna (Ps 141 Is 32); y en estos dos bienes incluyense todos los demás; por lo cual dice: "la Gracia y la Paz11.

La causa de estos bienes la indica añadiendo: "de parte de Dios nuestro Padre111, según aquello de Santiago: "toda dadiva preciosa, y todo don perfecto, de arriba viene, como que desciende del Padre de las luces" (I,17); y agrega: "y de parte de nuestro Señor Jesucristo", por el cual, como dice San Pedro, "nos ha dado Dios las grandes y preciosas gracias que había prometido" (II P. 1;Jn 1). Pero el hablar disyuntivamente del Padre y de Jesucristo puede entenderse o bien "de parte de Dios nuestro Padre" toda la Trinidad que nos ha creado y adoptado por hijos, "y de parte de Jesucristo nuestro Señor", no otra persona o hipostasis, pues no hay mas de 3, sino su otra naturaleza; o bien el hablar de esta manera es porque por cierta apropiación la tal denominación acomodasele al Padre, así como en San Juan 20: "subo a mi Padre, mi Dios y vuestro Dios"; y la anadidura de "Jesucristo" es para manifestar la persona del Hijo; mas no se menciona al Espíritu Santo, porque es el nexo entre el Padre y el Hijo y la mutua inteligencia entre ambos, o, por ser el don de uno y otro, se sobreentiende en los dones a los cuales llama "Gracia y Paz" y que son dados por el Espíritu Santo (1Co 12).

Al decir en pos: "gracias le doy a mi Dios1", da comienzo a su tratado epistolar; y primero da gracias por los bienes de ellos, para que se les haga mas llevadera la corrección de sus defectos; en segundo lugar pone la instrucción que les endereza. Cuanto a lo primero 2 cosas: 1* hacimiento de gracias por los bienes ya recibidos; 29 por los bienes en expectación. Cerca de lo primero pone el hacimiento de gracias, al decir: "gracias le doy a mi Dios", que, aunque de todos por la creación y gobernación, es Dios suyo y de cada justo por la fe y devoción: "Tu eres mi Dios, y te doy gracias" (Ps 117,28).

Indica también cuando da gracias, al decir: "siempre"; pues, procediendo este hacimiento de gracias de afecto de caridad, lo tenía de asiento en el corazón (Pr 17) y, aunque en todo tiempo los amaba y actualmente daba gracias por los bienes que recibian, eso no obstante las daba en todas las horas diputadas para la oración.

Indica asimismo por quiénes da gracias, al decir: "por vosotros", de cuyos bienes, por la unión de la caridad, se gozaba como en suyos propios (1Jn 3).

Señala, en segundo lugar, la materia del hacimiento de gracias, y primero en general, al decir: "en la gracia de Dios, esto es, por la gracia, que se os dio en Cristo Jesús", es a saber, por Cristo Jesús (Jn 1). Segundo, en especial, donde muestra primero la abundancia de la gracia, al decir: "porque habéis sido enriquecidos, esto es, tenéis gran copia, en toda suerte de bienes", es a saber, tocantes a la salvación, en El, esto es, por Cristo, según aquello: "por vosotros se hizo pobre para que por su pobreza fueseis ricos".

Y explica en qué ha consistido ese enriquecimiento, al decir: "en toda palabra", o porque hablaban en todo género de lenguas, o porque tenían en abundancia la palabra de la doctrina. Mas la palabra no se proferiria con el debido orden si no procediese de la ciencia, por lo cual añade: "en toda ciencia", esto es, inteligencia de todas las Escrituras y, en general, de todo lo tocante a la salvación (Sg 10).

Mas esto que dice el Apóstol ha de referirse a los que en la iglesia erán mas perfectos, entre quienes otros de menor calibre poseían estas riquezas, a tenor de lo que dice San Agustín: por amor a la unidad, a la que estas adherido, tienes en comunidad lo que el otro, no partido. Deja de ser envidioso, y es tuyo del otro el gozo. A quienes corta y aparta la envidia cruel, codiciosa, ésos aúna y ensarta la caridad oficiosa.

Muestra, en segundo lugar, la rectitud con que han procedido, diciendo: "habiéndose así verificado en vosotros el testimonio de Cristo". La palabra de la doctrina no anduviese derecha, ni tampoco la ciencia, si no concordase con el testimonio de Cristo, o si éste no estuviese firmemente hincado por la fe en los corazónes; porque, como dice Santiago: "el que vacila es semejante a la ola del mar alborotada, y agitada def viento, aca y alla" (I,6). Llamalo testimonio de Cristo, o bien porque los profetas anticipadamente lo anunciaron (Ac X), o bien porque Cristo mismo dio testimonio de Si (Jn 8), o también porque el Apóstol en su predicación dio testimonio de Cristo (Ac 22).

Toca, en tercer lugar, la perfección de la gracia, al decir: "de manera que nada os falte de gracia ninguna", pues todos disfrutaban, unos unas, otros otras, las gracias dadas de Dios por su bella gracia; que es incumbencia de la Providencia dar al ser humano lo que necesita con copiosa mano; "pues nada falta a los que le temen... de ningun bien careceran" (Ps 33).

Pone después los bienes que esperán para lo futuro; acerca de lo cual 3 cosas: la. la expectación del bien futuro, diciendo: "para vosotros, quiero decir, no solo a los que tienen ia gracia de presente, sino también a los que están esperando la manifestación de Jesucristo nuestro Señor", con la que a sus santos se dejara ver sin velos, no solo por.la gloria de la humanidad, según aquello de Is : "sus ojos verán al Rey en su gloria" (33,1.7), sino también por la gloria de la divinidad, "se revelara la gloria del Señor"; la cual revelación hace a los hombres dichosos (1Jn 3); y en esto consiste la vida eterna, según San Juan, en conocer al solo Dios verdadero, y a Jesucristo su enviado. Porque así como aquellos a quienes Jesucristo se manifiesta son de verdad dichosos, así en esperanza los que esta gloria esperán (Is 3); por cuya razón da gracias de esa misma expectación.

Muestra, en segundo lugar, que no es vana la expectación por el auxilio de la gracia divina. De ahí que anada: el cual, es a saber, Cristo, que os dio la esperanza de tal revelación, aun os confirmara en la gracia recibida (1P 5); y esto hasta el fin de la vida (Mt X); lo cual no quiere decir de suerte que estéis sin pecado, porque si dijéremos que no tenemos pecado, nos enganamos a nostros mismos, y no decimos verdad (1Jn !); mas para que seáis hallados sin crimen, esto es, sin pecado mortal (I Ti. 3); y esto, repito, "en el dia del advenimiento de Jesucristo Señor nuestro"; porque el que en el dia de la muerte sin crimen es hallado, sin crimen llegara al dia del juicio, según lo del Eclesiastés: "doquiera que cayere el arbol, hacia el Mediodia, o hacia el Aquilon, allí quedara" (XI,3); pues, si ahora no se le hallase sin crimen, en vano esperaria dicha revelación.

Señala, en tercer lugar, la razón de su promesa, diciendo que Dios los confirmara en lo que deben esperar, porque "es fiel en lo prometido (Dt 32) y por Et habéis sido llamados a la companía de su Hijo Jesucristo nuestro Señor", es a saber, para estar en su compania, al presente por el parentesco de la gracia (1Jn 1), y en lo futuro por la participación de la gloria (Rm 8). Pero esa fidelidad no pareceria tenerla Dios, si nos llamase a la companía de su Hijo y nos negase, cuanto es de su parte, los medios para llegar a El. De ahí que le diga a Josué: "no te dejaré ni desampararé".

3
(
1Co 1,10-17)

Lección 2: 1Co 1,10-17

La diversidad de ministros del Bautismo había llevado a los Corintios a pleitos y contiendas, y el Apóstol se esfuerza por avenirlos, exhortandolos a la concordia.

10. Mas os ruego encarecidamente, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos tengáis un mismo lenguaje, y que no haya entre vosotros divisiones; antes bien viváis perfectamente unidos en un mismo pensar y en un mismo sentir.
11. Porque he llegado a entender, hermanos mios, por los de la familia de Cloe, que hay entre vosotros contiendas;
12. quiero decir que cada uno de vosotros toma partido* diciendo: yo soy de Pablo; yo de Apolo; yo de Cefas; yo de Cristo.
13. Pues qué, ¿Cristo se ha dividido? Y por ventura ¿Pablo ha sido crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?
14. Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado por mi mismo, sino a Crispo y a Cayo,
15. para que no pueda decir nadie que habéis sido bautizados en mi nombre.
16. Verdad es que bauticé también a la familia de Estéfanas; en lo demás, no me acuerdo haber bautizado a otro alguno, que yo sepa.
17. Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio.

Luego de haberlos saludado y concluida su acción de gracias, de aquí empieza a instruirlos, y primero con una instrucción general, es a saber, de lo tocante a loa sacramentos. En segundo lugar, con una particular a cierto género de personas.

Ahora bien,3 cosas son de considerar en los sacramentos: la. el sacramento mismo, como el Bautismo. 2a. lo significado y contenido en él, es a saber, la gracia. 3a. lo significado y no contenido, esto es, la gloria de la resurrección (1Co 15). Así que primero trata de los sacramentos, luego de las gracias; en pos, de la gloria de la resurrección.

Cuanto a lo primero,3 cosas: la. determina lo que pertenece al sacramento del Bautismo. 2a. lo que al sacramento del Matrimonio. 3a. lo que a la Eucaristia. Pero el Señor habiales mandado a los discipulos que enseñarán y juntamente bautizarán (Mt 28); por cuya razón el Apóstol en esta Primera Parte de su Carta hace lo mismo. Mas es de saber que entre los fieles de Corinto había cierta contienda con eso de bautistas y doctores; pues los instruidos, como si hubiesen recibido mejor doctrina y mejor bautismo, menospreciaban a los que no lo eran. De donde, cuanto a lo primero, a dar de mano a los pleitos y a quitar su causa, que provenía de vanagloriarse en ciertas cosas y en menospreciar a los otros ministros de Cristo (1Co 3).

Acerca de las contiendas,3 cosas: la amonestación, su necesidad, el porqué. Respecto de la amonestación, muévelos a guardarla y darle oídos, de un modo, con la propia humildad, al decir: "os ruego... " (Pr 18); de otro, con la fraterna caridad, diciendo: hermanos, pues con afecto de fraterna caridad decia esto (Pr 18); ultimamente por reverencia a Cristo: "por el nombre de nuestro Señor Jesucristo", que todos han de honrar, y a quien sometidos conviene estar (Ph 2).

Muévelos, en segundo lugar, a 3 cosas: a la concordia, al decir: "que todos tengáis un mismo lenguaje", esto es, que la fe que profesáis sea la misma, y el parecer que deis, acerca de las cosas que en comun habéis de hacer, sea el mismo Rm 15). 2o. a evitar el vicio contrario, prohibiéndolo: "no haya entre vosotros divisiones", ya que la unidad eclesiastica no debe dividirse, en señal de lo cual de la tunica inconsútil dijeron los soldados: "no la dividamos, mas echemos suertes para ver de quién sera" (Jn 19,24). Ahora bien, cismas o divisiones los hay cuando los hombres de una comunidad echan cada uno por su lado, o por no estar de acuerdo en la confesión de la fe, o por tener diversos pareceres en las cosas agibles (Is 22). 3o. a la perfección, por cuyo medio puedan evitar las divisiones; pues las divisiones tienen por causa el buscar cada uno su propio bien, bien parcial, dando de mano al perfecto bien, qué es el de todos. Por eso dice: "antes bien, viváis perfectamente unidos en un mismo pensar, con el que se juzga dé las cosas conocibles, y en un mismo sentir", con el que se juzga de las agibles; como si dijera: con esto tenéis para ser perfectos, mientras permanezcáis unidos (Col 3 Mt 5).

Muestra luego la necesidad de la antedicha admonición, al decir: "porque he llegado a entender, es a saber, porque cojeaban de ese pie de ser porfiados y altercadores, como si dijera: me veo obligado a induciros a esto, hermanos mios, porque he llegado a entender "por los de Cloe - esto es, una aldea sujeta a la jurisdicción de los Corintios, o el nombre de una matrona, en cuya casa estaban juntos muchos fieles- que hay entre vosotros contiendas", contra lo que se dice en los Proverbios: "loable es para un hombre huir de contiendas" (20,2). Y en qué consistian éstas lo explica anadiendo: "quiero decir, esto es, entiendo por altercado, que cada uno de vosotros toma partido por quien fue bautizado e instruido, diciendo: yo soy de Pablo", porque Pablo lo había bautizado e instruido. Otro: yo, en cambio, de Apolo, que había sido predicador de los Corintios (Ac 19); un tercero: pero yo de Cefas, es a saber, de Pedro, a qu;en se dijo: "te llamaras Cefas". Y el decir esto era porque se imaginaban que a mejor bautista mejor bautismo, como si la eficacia del bautismo dependiese del bautizante; vanidad en que ponian su gloria los seudoapostoles, según aquello del Salmo: "llamaron de su nombre a las tierras" (48,12). Otro, oor fin, dice: "mas yo de Cristo", el unico que dio su bendición, pues solo el poder de Cristo da virtud al bautismo de Cristo (Jn 1). De ahí que los bautizados por solo.Cristo denominense de Cristo cristianos, no de Paulo paulinos (Is 4).

Para evitar este error dicese que los Griegos emplean esta forma para bautizar: sea bautizado el siervo de Cristo Nicolas, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, para dar a entender que el hombre no bautiza por dentro, sino Cristo; mas porque también el hombre bautiza como miembro y ministro de Cristo, ministerialmente, por eso al bautizar usa la Iglesia esta forma: yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, que esta mas de acuerdo con la forma enseñada por Cristo, que dijo a sus discipulos: "enseñad a todas las gentes, bautizandolas en el nombre del Padre... ", donde dice que los Apostoles son los que bautizan, a cuyo tenor el ministro del sacramento dice: yo te bautizo.

-"¿Pues qué, Cristo se ha dividido?" Al decir esto, explica el porqué de la antedicha admonición: que entre ellos no debiera de haber bandos ni contiendas, primero de parte del bautismo; segundo, de parte de la doctrina. Acerca de lo primero,3 cosas: 1*, el inconveniente que de dicha contienda se sigue. 2* por qué se sigue. 3* da de mano a cierta falsa sospecha. Así pues, lo primero: dije lo que cada uno de vosotros: yo sov de Pablo, yo de Apolo; de donde se sigue que Cristo esta dividido. Ni hace al caso que en forma interrogativa o remisiva se lea.

Y esto puede entenderse de una manera, como si dijera: por andar a mia sobre tuya, dáis a entender que Cristo esta dividido, lo cual no es cierto, porque, según el Salmo, la paz es el lugar de su morada (75; Is 56). Pero es mejor este otro sentido: por creer que a mejor bautista mejor bautismo, siguese que Cristo, que bautiza principalmente y por dentro, esta dividido, a saber, es diferente en su virtud y efecto, según la diferencia de los ministros; lo cual consta que es falso por lo que se dice en los Efesios: "un Señor, una Fe, un Bautismo".

Mas un sentido mas claro se deduce de lo que dice el Apóstol: por atribuir a otros lo que es propio de Cristo, en cierta manera dividis a Cristo, haciendo muchos Cristos, contra aquello que dice: "vuestro Maestro es uno, Cristo" (Mt 23); "Yo soy el Señor, y no hay otro" (Is 45).

Pero es de saber que Cristo en el sacramento del bautismo tiene una doble prerrogativa o virtud propia suya: una divina, por la que funto con el Padre y el Espíritu Santo limpia por dentro del pecado; prerrogativa que no pudo comunicarse a ninguna criatura. Otra es conforme a la naturaleza humana, que es la potestad de excelencia en los sacramentos y consiste en 4 cosas: l? que El mismo instituyo los sacramentos. 2* que pudo conferir sin el sacramento el efecto de los sacramentos. 3? que en el bautismo y los otros sacramentos hace su efecto el mérito de su pasión. 4* que los sacramentos se confieren invocando su nombre.

Esta potestad de excelencia, mayormente en lo ultimo, pudo darsela a los ministros del bautismo, es a saber, que el bautismo quedase consagrado con sus nombres respectivos, pero no lo quiso: no fuese que por este motivo la 1glesia se dividiese, pensando que había tantos bautismos cuantos bautistas. Y esto es, como explica San Agustín, lo que Juan Bautista confeso no saber de Cristo, es a saber, si se reservaba esta potestad.

-"¿Y por ventura Pablo ha sido crucificado por vosotros?" Muestra que el antedicho inconveniente se sigue de su error, de pensar que era diferente el bautismo según la diferencia de los bautistas; lo cual seria así si el bautismo tuviera su eficacia de los bautizantes; pero ésa es prerrogativa de Cristo; y lo demuestra de dos maneras: 1* de parte de la pasión de Cristo, por cuya virtud hace su efecto el bautismo, según aquello: "¿No sabéis que cuantos hemos sido bautizados en Jesucristo lo hemos sido con la representación y en virtud de su muerte?" (Rm 6,3). Por eso dice: "¿y por ventura Pablo ha sido crucificado por vosotros?", como si dijera: ¿por ventura la pasión de Pablo es causa de nuestra salud, para que por él tenga el bautismo la virtud de salvar? Como si dijera: No. Que el haber obrado nuestra salvación, con su pasión y muerte, es propiedad exclusiva de Cristo (Jn 1 Jn 1 2Co 5). Pero el Apóstol parece decir lo contrario: "ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros y suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la 1glesia" (Col 1,24). Mas a esto hay que responder que la pasión de Cristo nos fue saludable, no solo a modo de ejemplo (1P 2), sino de mérito, y también de eficacia, en cuanto que por su sangre hemos sido redimidos y justificados, según aquello: "para santificar al pueblo con su sangre, padecio fuera de la puerta de la ciudad" (He 13,12). En cambio, la pasión de los otros nos es saludable solo a modo de ejemplo, a tenor de 2Co 1: "si somos atribulados, lo somos para vuestra edificación y salud".

Demuestra lo mismo, en segundo lugar, por la virtud del nombre de Cristo, que es invocado en el bautismo. De ahí que anada: "¿o habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?"; como si dijera: No; porque, como se dice en los Hechos: "debajo del cielo no se ha dado a los hombres otro nombre, por el cual debamos ser salvos" (4,12). De donde Is : "todo el deseo de nuestra oima se cifra en traer a la memoria tu nombre" (26,8).

Mas parece que el bautismo no se confiere en el nombre de Cristo; pues dice el mismo Cristo: "bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28). A esto se responde que, porque en la primitiva 1glesia el nombre de Cristo era muy odioso, para hacerlo digno de veneración los Apostoles, por especial ordenación del Espíritu Santo, bautizaban en el nombre de Cristo, como se dice en los Hechos 7 que hombres y mujeres se bautizaron en el nombre de Cristo. Con todo eso, según San Ambrosio, por nombre de Cristo se entiende toda la Trinidad; ya que Cristo se interpreta ungido; y por tal nombre se entiende no solo el ungido, que es el Hijo de Dios, sino también la.unción misma, que es el Espíritu Santo, y el que unge, que es el Padre, a tenor del Salmo 44: "te ungio Dios, tu Dios, con oleo de alegria, sobre tus coparticipes". Pero ahora que el nombre de Cristo, desde levante hasta poniente, se ha hecho grande entre las naciones (Ml 1,2), usa la 1glesia la forma primitivamente instituida por Cristo, bautizando "en el nombre del Padre, y del Hilo, y del Espíritu Santo"; no obstante lo cual, quienes se bautizan de esta manera bautizanse en el nombre del que es verdaderamente el Hijo de Dios, según aquello de San Juan: "para estar en su Hijo verdadero, Jesucristo" (I,20). Bautizanse también todos los fieles en el nombre de Cristo, esto es, por creer y confesar el nombre de Cristo, según Joel: "quienquiera que invocare el nombre del Señor se salvara". De ahí que los bautizados se llamen cristianos del nombre de Cristo, porque, como se dice en Galatas: "todos los que habéis sido bautizados en Cristo estáis revestidos de Cristo" (3,27).

Así que, si sola la pasión de Cristo, si solo el nombre de Cristo, confiere al bautismo virtud para salvar, es cierto que es propio de Cristo conferir al bautismo virtud de santificar; de donde quien atribuye a otros lo que es propio de Cristo divide a Cristo en muchos Cristos.

Al decir luego: "doy gracias a mi Dios... ", ya que antes había dicho: "¿pues, por ventura Pablo fue crucificado por vosotros?", corta de raiz la sospecha que pudiera caer en algunos para creer que, si no por su autoridad, por su ministerio hubiese bautizado a muchos; acerca de lo cual 3 cosas: hacimiento de gracias por haber bautizado a pocos, a quienes, después de nombrados, añade otros, y por qué no bautizo a muchos.

Así que primero dice: "gracias doy a mi Dios de no haber bautizado a ninguno de vosotros sino a Crispo (Ac 1 Ac 8), y a Cayo", a quien escribe su tercera canonica San Juan. Y, porque el hacimiento de gracias no tiene lugar sino en los beneficios recibidos, muestra, por tanto, el Apóstol de qué modo da gracias sobre este particular, al anadir: "para que no pueda decir nadie que habéis sido bautizados en mi nombre"; pues preferible es a los santos varones que de sus buenas acciones no den ocasión de equivocación o pecado. Y, por haber los Corintios en este error venido a parar de nombrarse en el bautismo de quienes los bautizaron, diciendo: yo soy de Pablo y de Apolo, como si hubiesen sido bautizados en nombre de ellos, por tal razón da gracias de que semejante error no se haya seguido de su ministerio y, por consiguiente, de modo particular dice que si bautizo fue a aquellos que no estaban tocados de este error.

Mas, al decir: "verdad es que bauticé también... ", enlista a otros que bautizo, porque no parezca que en lo que dice falta a la verdad. De allí que diga: "bauticé también la casa", esto es, la familia, de Estéfanas", una matrona. Y, porque en lo tocante a hechos particulares, la memoria del hombre es deleznable, añade: "en lo demás no sé, esto es, no recuerdo, haber bautizado a otro alguno, que yo sepa", en propia persona.

"Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar". Explica por qué bautizo a pocos; contra lo cual parece estar lo que dice San Mateo: "id y enseñad a todas las gentes bautizandolas en el nombre... " (28). A esto se responde que Cristo envió a sus apostoles con ese doble encargo, pero con tal condición que lo de la predicación, como ellos mismos decian, corriese de cuenta suya: "no es justo que nosotros descuidemos la predicación de la palabra de Dios por cuidar de las mesas". El bautismo, en cambio, lo conferiria por ministros inferiores, y esto precisamente porque en el bautismo de nada sirve la industria o la virtud del bautizante; porque es indiferente que lo confiera un ministro inferior o mayor; mas en la predicación del Evangelio pesa mucho la sabiduría y la virtud del predicador, por cuya razón el oficio de la predicación, como ministros mayores, ejercianlo por si mismos los Apostoles, así como de Cristo mismo se dice que El por si no bautizaba, sino sus discipulos, y, con todo, de Si dice: "es necesario que Yo predique también a otras ciudades el Evangelio del reino de Dios, pues para eso he sido enviado" (Lc 4 Is 61).

4
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1Co 1,17-25)

Lección 3: 1Co 1,17-25

Y en punto a predicar cierra la puerta a la elocuencia engalanada del siglo, para quitar de en medio los litigios y embelecos, en que los seudoapostoles hacían consistir mayormente su gloria, y juntamente descarta de la predicación del Evangelio los razonamientos de orden natural para explicar su eficacia.

17. Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y a predicarle, sin valerme para eso de la elocuencia de palabras o discursos de sabiduría humana, para que no se haga inútil la cruz de Jesucristo.
18. A la verdad que la predicación de la cruz parece una necedad a los ojos de los que sé pierden; mas para los que se salvan, esto es, para nosotros, es la virtud y poder de Dios.
19. Así esta escrito: destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la prudencia de los prudentes.
20. ¿Donde están los sabios? ¿Donde los escribas o doctores de la Ley? ¿Donde esas personas curiosas de las ciencias de este mundo? ¿No es verdad que Dios ha convencido de fatua la sabiduría de este mundo?
21. Porque ya que el mundo a vista de la sabiduría divina no conocio a Dios por medio de la ciencia humana, plugo a Dios salvar a los que creyesen en El por medio de la locura o simplicidad de la predicación.
22. Así es que los judíos por su parte piden milagros, y los griegos o gentiles, por la suya, quieren ciencia;
23. mas nosotros predicamos a Cristo crucificado, lo cual para los judíos es motivo de escándalo y parece una locura a los gentiles;
24. si bien para los que han sido llamados a la fe, tanto judíos como griegos, es Cristo la virtud de Dios y la sabiduría de Dios;
25. porque1, lo que parece una locura en Dios, es mayor sabiduría que la de los hombres, y lo que parece debilidad en Dios es mas fuerte que toda la fortaleza de los hombres.

Luego de condenar el Apóstol las contiendas de los Corintios, con razónes tomadas de parte del bautismo, la emprende sobre lo mismo, con razónes traidas aquí de parte de la doctrina; pues algunos de entre ellos hacian consistir su gloria en la doctrina de los seudoapostoles, que con lenguaje florido y discursos humanamente sabios corrompian la verdad de la fe; en razón de lo cual demuestra el Apóstol que esta manera de predicar desdice de la doctrina de la fe, y que tal modo de enseñar nunca lo ha usado con ellos. Cuanto a lo primero propone su intento y manifiesta su propósito.

Así que lo primero que dice es: "que me envió Cristo a evangelizar, mas no de manera que tenga que valerme piara eso de la elocuencia de palabras", esto es, de la elocuencia mundana, que hace a los hombres charlatanes, por cuanto que por ella arman un tinglado de vanos discursos. "Mucho se habla y discurre en las disputas, y en todas ellas se ve mucha vanidad" (Eccl. 6,1 1); "de toda ocupación se saca provecho; pero del mucho hablar solo miseria" (Pr 14,23).

O por elocuencia de palabras entiende la retorica, que enseña a hablar con gala de lenguaje, anzuelo con que a veces son atraidos los hombres para dar crédito a errores y falsedades. "Con palabras melosas y con adulaciones seducen los corazones de los sencillos" (Rm 16,18). Los Proverbios dicen de la ramera, en figura de la herética doctrina: "asimismo te librara de mujer ajena o adultera, y de la extraña, que usa de palabras melosas" (II,16).

Lo contrario se dice en Is : "no veras ya un pueblo descarado, es a saber, en la 1glesia Católica, un pueblo de un hablar obscuro, cuya algarabia de lenguaje no puedas entender, el cual carece de toda sabiduría" (33,19). Mas porque en griego se emplea la palabra logos, que significa razón y discurso, pudiera entenderse por tal vocablo la sabiduría de la palabra, esto es, de la razón humana; pues lo tocante a la fe esta por encima de la razón, según aquello del Eclesiástico: "muchas cosas se te han enseñado que sobrepujan la humana inteligencia" (3,25).

Mas al parecer esta en contra de esto lo que muchos doctores de la 1glesia han hecho de valerse del ornato del lenguaje, de la elocuencia y retorica humana para enseñar la doctrina de la fe. Pues dice San Jeronimo, en la carta a Magno, orador romano, que todos los doctores de la fe de tal guisa hinchieron sus libros de ciencias y de doctrinas, para ataviar su filosofia, que no es facil atinar con lo mas digno de admirar: la erudición secular o la ciencia escritura!. Y San Agustín: hay en la 1glesia escritores que trataron de las cosas divinas no solo con sabiduría, sino con musica deleitosa al oído.

Digamos, pues, que una cosa es enseñar con sabiduría de palabra, entiéndase como se quiera, y otra manejar sabiamente la palabra para enseñar. Aquél enseña con sabiduría de palabra que hinca en ella.la raiz principal de su doctrina, de tal suerte que su aprobación solo la dé o no la dé a lo que esta sabiduría contiene o no contiene, y esto ultimo por ser pernicioso a la fe; maneja, en cambio, con arte sabio la palabra, quien, zanjados ya en hondo los cimientos de la fe cristiana, lo que halla de verdad en las doctrinas de los filosofos tomalo para rendirle pleitesia a esta fe. De ahí que diga San Agustín (II de Doc. Crist.) que si los filosofos dijeron cosas que entallan a nuestra fe, no solo no hay que temer echar mano de ellas, mas como, a 1njustos poseedores reclamarselas para usarlas nosotros; y en el c. 4 del mismo libro dice: teniendo tan a la mano, la facultad de hablar bien, útil para persuadir a muchos lo bueno o malo, ¿por qué no echarle la mano, con el sudor de los buenos, porque sirva a la verdad, ci para Ja iniquidad, o el servicio del error, de ella echan mano los malos? , ..,

-"para que no se haga inútil la cruz de Jesucristo". Prueba lo que había dicho, y primero de parte de la materia; segundo, de parte de los maestros mismos. Acerca de lo primero 3 cosas: 1 demuestra que la manera de enseñar por !la sabiduría de la palabra no dice bien con la Fe cristiana; 2? prueba lo que había supuesto: que "la predicación de la cruz parece una necedad a los olos de los que se pierden"; 3? saca a relucir la prueba: "porque los judíos piden milagros".

Cuanto a lo primero es digno de consideración que hasta en las doctrinas filosóficas no todo modo es conveniente para toda doctrina. De arte que los discursos hay que acomodarlos a las materias, como dice Aristoteles en su Etica; pero el modo de enseñar entonces a la materia le es el mas desajustado, cuando se ha desbaratado por él en esa materia lo que en ella es principal, así como, por ejemplo, en las cosas intelectuales si uno quisiera valerse de demostraciones metafóricas, que no pasan mas alla del nivel de cosas imaginadas, en cuya jurisdicción no conviene introducir, como Boecio demuestra, a persona inteligente.

Ahora bien, lo principal en la doctrina de la Fe cristiana es la salvación obrada por Jesucristo en el leno de la cruz. De ahí que se diga: "puesto que no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros sino a Jesucristo, y Este crucificado" (1Co 2,2). Quien, pues, toma como estribo principal para enseñar la sabiduría de la palabra, cuanto esta de su parte, torna inútil la cruz de Cristo. Luego tal modo de enseñar no dice bien con la fe cristiana. Esto es, pues, lo qué quiere decir: "para que no se haga inútil la cruz de Jesucristo", es a saber, que no vaya a suceder que, por querer predicar al estilo secular, se vaya a desaborar la fe cobre la virtud de la cruz dé Jesucristo (Ga 5 SalmoGa 136).

-"Pues, a la verdad, la predicación de la cruz parece una necedad a los olos de los que se pierden".

Demuestra que por la doctrina fundada en la sabiduría de la palabra se torna inútil la cruz de Cristo; acerca de lo cual dos cosas: la prueba y la causa de lo antedicho. Así que dice primero: la razón por la que dije que, si la doctrina de la fe se propone de manera que se funde en la sabiduría de la palabra, se tornaria inútil la cruz de Cristo, es porque la predicación de la cruz, esto es, la anunciación de la cruz de Cristo, es una necedad, quiere decir, parece una necedad, a los ojos de los que se pierden, es a saber, a los infieles, que se precian de sabios según el mundo, puesto que la predicación de la cruz de Cristo contiene cosas que a la sabiduría humana parecen imposibles, como que Dios muera, que el omnipotente quede a merced de gente violenta. Contiene también ciertas cosas que a la prudencia de este mundo parecen contrarias, pongo por caso, que uno pudiendo no rehuya la confusión y vergüenza, y cosas por el estilo; razón por la cual, a Pablo, que en defensa suya tales cosas decia, replicole Festo: "Pablo, tu estas loco; las muchas letras te han trastornado el juicio" (Ac 26,24). Y Pablo mismo dice: "nosotros somos reputados como unos necios por amor de Cristo"; mas, para que no se crea que la predicación de la cruz es realmente un amasijo de necedades, añade: "mas para los que se salvan, esto es, para nosotros (es a saber, los fieles de Cristo, que por El nos salvamos, según aquello de San Mateo: pues El es el que ha de salvar a su pueblo o librarle de sus pecados) es la virtud y poder de Dios"; porque en la cruz de Cristo conocen de Dios la muerte, por la que vence al diablo y al mundo (Ap 5); asimismo la virtud cuya fuerza en si experimentan, al morir, junto con Cristo, a sus vicios y concupiscencias (Ga 5 Ps 109 Lc 16).

Al decir luego: "porque así esta escrito", indica la causa de lo antedicho y explica primero por qué la predicación de la cruz es para los hombres necedad y, segundo, por qué esta necedad es virtud y poder de Dios para los que se salvan. Acerca de lo primero dos cosas:

1- la autoridad que anuncia de antemano lo que se busca;

2- que ha tenido cumplimiento. Cuanto a lo primero, es de considerar que lo que es bueno en si no puede parecerle necedad a alguno, a no ser por falta de sabiduría. Esta es, pues, la causa por qué la predicación de la cruz, saludable para los creyentes, parece necedad a algunos: por falta de sabiduría; que es lo que dice: "así esta escrito: destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la prudencia de los prudentes".

La fuente de donde este texto esta tomado pueden ser dos lugares; porque en Abdias se dice: "destruiré la sabiduría de idumea, y la prudencia del monte de Esau"; pero con mas claridad en Is : "faltara la sabiduría a sus sabios, y desaparecera el don de consejo de sus prudentes" (29,14). Va diferencia de prudencia a sabiduría; porque sabiduría es el conocimiento de las cosas divinas -luego pertenece a la contemplación- (Job 28); mas prudencia propiamente es el conocimiento de las cosas humanas; de ahí que se diga que "la sabiduría del hombre esta en su cordura" (Pr. X,23), es a saber, porque la ciencia de las cosas humanas se llama prudencia. De donde también el Filosofo dice que prudencia es la recta razón de las cosas agibles, y de esta manera la prudencia pertenece al ambito de la razón.

Pero es de considerar que los hombres, por malos que sean, no se ven del todo privados de los dones de Dios, ni esos dones se reprueban en ellos, sino lo que procede de su malicia eso se reprueba y se pierde. Por eso no dijo simplemente: "Perderé la sabiduría", porque toda sabiduría procede del Señor Dios (Is 29), sino: "perderé la sabiduría de los sabios", esto es, ia que los sabios de este mundo hallaron para si contra la verdadera sabiduría de Dios, porque, como se dice en Job: "esta sabiduría no desciende de arriba, sino que es terrena, anima!, diabolica".

Tampoco dice: reprobaré la prudencia; porque la sabiduría de Dios enseña la verdadera prudencia, sino dice: "la prudencia de los prudentes", es a saber, la que reputan por prudencia los que se tienen por prudentes en las cosas mundanas, esto es, para aduenarse sin estorbo de los bienes de este mundo; o porque, como se dice en Romanos 8: "la prudencia de la carne es muerte". Así que, por falta de sabiduría, juzgan por cosa imposible que Dios se haga hombre y padezca la muerte según la naturaleza humana; y por falta de prudencia, que no era decoroso que pasase por los tormentos de la cruz, sin hacer caso de la ignominía (He 12).

-"¿Donde están los sabios?" Muestra, al decir esto, que se ha cumplido lo que queda demostrado de la reprobación de la prudencia y sabiduría humana; y primero encierra a los sabios dentro de una interrogación, y de allí saca la conclusión: "¿no es verdad que Dios ha convencido de fatua la sabiduría de este mundo?" Dice, pues: "¿en donde están los sabios?" Como si dijera: por cierto que no en la congregación de los fieles que se salvan; y por sabios entiende a los que se entregan a escudrinar los secretos de las causas naturales. "¿Como diréis a Faraon: de sabios hijo soy yo?" (Is 16); y esto se refiere a los gentiles, dados a la sabiduría de este mundo. "¿Donde los escribas?", esto es, a los peritos en la ley, y esto se refiere a Jos judíos; como si dijera: no en companía de los fieles (Jn 7). "¿Donde esas personas de las ciencias de este mundo?", es a saber, los que prudentemente averiguan qué cosas de este mundo son convenientes para la vida humana; como si dijera: tales personas no buscarlas entre los fieles, y esto se refiere a entrambos, judíos y gentiles: "los hijos de Agar que van en busca de la prudencia que procede de la tierra" (Ba 3,23).

Esta interrogación parece tomarla el Apóstol de la que hace Is : "¿donde esta el letrado?", en cuyo lugar pone sabio; "¿donde el orgulloso que pesaba las palabras de la ley?", por el cual pone escriba; "¿donde el maestro de niños?" (33,18), que sustituye por "averiguador de este mundo", porque a los pequenos suele instruirseles mayormente en lo que toca a la disciplina de la vida moral.

Al decir luego: "¿no es verdad que Dios ha convencido de fatua la sabiduría de este mundo?" saca en forma interrogativa la conclusión, como si dijera: habiéndose extraviado del camino de la salvación los que por sabios juzga el mundo, ¿no quiere decir eso que a tal sabiduría la tiene Dios por necia?; esto es, demostrado ha que es insensata cuando los que pasaban por sabios han dado en tal desatino, que el verdadero camino, por do se pueden salvar, no lo quieren aceptar. "Necio se hizo todo hombre con su ciencia" (Jr X,14); "ese tu saber y ciencia te sedujeron" (Is 47,10).

Pero puede entenderse lo que esta dicho de otra manera, como si dijera: destruiré la sabiduría de los sabios, y reprobaré la prudencia de los prudentes, esto es, la reservaré de preferencia para mis predicadores, según aquello: "revelación que expuso el varón con quien esta Dios"; y mas abajo: "yo soy el mas ignorante de los hombres; ni tengo sabiduría humana" (Pr 30,1) - "¿Donde están los sabios?" como si dijera: no ciertamente entre los predicadores de la fe (Mt XI). "¿No es verdad que Dios hizo necia, esto es, demostro que es necia la sabiduría de este mundo?", haciendo lo que a ellos se les antojaba imposible, es a saber, que un muerto resucitase, y cosas por el estilo.

-"Porque ya que el mundo a vista de la sabiduría divina no conocio a Dios por medio de la ciencia humana... " indica el motivo de por qué por la necedad de la predicación se salvan los fieles, que es lo que esta dicho: que la predicación de la cruz para los que perecen es una cosa sin sentido, mas para los creyentes el poder v virtud de Dios para salvarlos, "pues plugo a Dios por medio de la locura" o simplicidad de la predicación de un Dios crucificado, esto es, por la predicación que la sabiduría humana juzga un desatino, salvar a los que creyesen; y esto porque el mundo, es a saber, los mundanos, no conocieron a Dios por la sabiduría que alcanzaron de las cosas del mundo, donde va envuelta la sabiduría de Dios; porque, al hacer el mundo, la divina Sabiduría proveyo que sus trazas o arcanos se diesen a conocer en las cosas del mundo, según aquello del Eclesiastico: "derramola sobre todas sus obras" (I,10); de suerte que la relación que guardan esas mismas criaturas, hechas por la sabiduría de Dios, con la sabiduría de Dios, cuyos designios manifiestan, es la misma que hay entre las palabras del hombre y la sabiduría que envuelven. Y así como el discipulo llega a conocer la sabiduría del maestro por las palabras que le oye, del mismo modo podia el hombre llegar al conocimiento de la sabiduría de Dios viendo las criaturas hechas por El, según Romanos 1,20: "las perfecciones invisibles de Dios, aun su eterno poder y su divinidad, se han hecho visibles después de la creación del mundo, por el conocimiento que de ellas nos dan las criaturas"; pero el hombre por la vanidad de su corazón se extravio del recto camino que \o llevaba a conocer a Dios. De allí que diga San Juan: "estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por El, mas el mundo no lo conocio"; por cuya razón Dios trajo a los fieles al saludable conocimiento de su divinidad valiéndose de otras trazas que no se hallan en las razónes de las criaturas como tales, trazas que por lo mismo son reputadas locuras por los mundanos, que solo en la sobrehaz de las cosas se paran. Dichas trazas son las enseñanzas de fe, en las cuales se guarda el mismo procedimiento que el del maestro, que, al observar que sus oyentes no captan el sentido de lo que dice, echa por otro camino por donde quede patente lo que se encierra en su mente u oculta en el corazón.

Manifiesta seguidamente la demostración de las premisas, al decir: "así es que los judíos por su parte piden milagros"; y primero, respecto de esto que había dicho: "la predicación de la cruz para los que perecen es una necedad"; segundo, respecto de esotro, que también había dicho: "mas para los que se salvan es la virtud y poder de Dios . . para los que han sido llamados a la fe". 1ndica primero en qué ponen los que se pierden su afición y su intención, de donde concluye señalando la diferencia con nosotros "que predicamos a Cristo".

De la gente que se pierde, es a saber, los infieles, unos erán judíos, otros gentiles. Así pues: ya dicho queda que "la predicación de la cruz es necedad para los que se pierden", y esto precisamente porque "los judíos piden milagros"; los judíos acostumbrados a enseñanzas divinas, según aquello del Deuteronomio: "lo adoctrino, lo instruyo" (32,10). Doctrina que, por haberla Dios dado a conocer en medio de muchos milagros (Ps 77), dejo a los judíos como resabiados a pedirselos a cualquier doctrinero (Mt 12), ya echarlos menos cuando no los había: "ya no vemos nuestros prodigios" (Ps 73,9).

"Los griegos, en cambio", como avezados al estudio de la sabiduría, quiero decir, la que se alcanza de tejas abajo, discurriendo y raciocinando sobre las cosas humanas (Jr 9), "quieren ciencia". Por griegos da a entender a todos los gentiles que recibieron de los griegos su sabiduría mundana; sabiduría que buscaban y a cuyas reglas querian sujetar toda doctrina que les propusiesen.

Concluye diciendo por qué para ellos la predicación de la cruz es una necedad: "mas nosotros predicamos a Cristo crucificado", según aquello: "anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga" (1Co XI,26).

-"escandalo piara los judíos", es a saber, porque hubierán deseado un taumaturgo obrador de milagros, y hete aquí que en su lugar veian la flaqueza en un patibulo; porque, como se dice en 2Co 13: "fue crucificado como flaco según la carne"; "y locura para los gentiles"; pues no parece conforme a la razón del juicio humano que un Dios muera, y que un hombre justo y sabio corra de grado el riesgo de la muerte mas ignominiosa.

Al decir después: "si bien para los que han sido llamados a la fe", declara lo que había dicho: "mas para los que se salvan es la virtud y poder de Dios". Esto es lo que manifiesta primero, y luego explica por qué: "porque lo que en Dios parece necedad..." Así que dicho se esta que "predicamos a Cristo crucificado, escandalo para los judíos y para los gentiles locura", mas predicamos a Cristo, poder de Dios y sabiduría de Dios, "para los que han sido llamados a la fe, tanto judíos como griegos", esto es, los que de entre los judíos y los gentiles han sido llamados a la fe de Cristo, que reconocen en la cruz de Cristo él poder de Dios, que ha echado por tierra el de los demonios, y por el cual se perdonan los pecados y se salvan los hombres (Ps 56). Y esto lo dice contra los judíos que se escandalizaban de la flaqueza de Cristo, mas reconocen en la cruz la sabiduría de Dios, en cuanto que por ella (por la cruz) Dios libra al género humano del modo mas conveniente: "por la sabiduría fueron salvados, loh Señor!, cuantos desde el principio del mundo te fueron aceptos" (Sg 9,19).

Dicese poder de Dios y sabiduría de Dios por cierta apropiación; poder, por cuanto lo que hace el Padre todo lo hace por El (Jn 1); sabiduría, por cuanto el Verbo mismo, que es el Hijo, no es otra cosa que la sabiduría engendrada o concebida (Si 24). Lo cual no ha de entenderse de modo que el Padre venga a depender en potencia y sabiduría de poder y sabiduría engendrados, pues, como prueba San Agustín, seguiriase que el Padre tuviera el ser del Hijo, porque ser fuerte y sabio es para Dios lo mismo que desnudamente ser.

Finalmente, al decir: "porque lo que parece una locura en Dios", indica el porqué de lo susodicho, declarando como es posible que lo flaco y necio pueda ser fuerza o sabiduría en Dios, porque "lo que parece una locura en Dios es mavor sabiduría que la de los hombres"; como si dijera: barruntos de divino da lo que se antoja desatino, no por defecto de sabiduría, mas por exceso de la misma; ya que ciertos hombres lo que no alcanzan sus entendederas suelen calificar como loqueras (Si 3).

-"y lo que parece debilidad en Dios es mas fuerte que toda la fortaleza de los hombres"; quiere decir que no por defecto de poder llamase en Dios débil una cosa, mas por exceso de poder humano; así como también llamase invisible, por cuanto sobrepuja la capacidad del ojo humano (Sg 12); aunque lo dicho pueda referirse al misterio de la Encarnación, pues lo que pudiera reputarse flaqueza y necedad en Dios de parte de la naturaleza que tomo esta por encima de todo poder y sabiduría. "¿Quién hay entre los fuertes semejante a Ti, oh Señor?" (Ex 15,2).


Aquino: I Corintios