Congregación para el Clero 590


PUNTOS DE REFLEXION

591
6. ¿Tenemos instrumentos para valorar la incidencia real del ministerio de la Palabra en la vida de nuestras comunidades? ¿Existe la preocupacion de utilizar este medio esencial de evangelizacion con la mayor profesionalidad humana posible?

592
7. En los cursos de formacion permanente del clero, se presta la debida atencion al perfeccionamiento del anuncio de la Palabra en sus diversas formas?

8. ¿Son animados los sacerdotes para que dediquen tiempo al estudio de la sana teologia, a la lectura de los Padres, de los Doctores de la Iglesia y de los Santos? ¿Se manifiesta un positivo compromiso por conocer y dar a conocer los grandes maestros de espiritualidad?

593
9. ¿Se favorece la existencia de buenas bibliotecas sacerdotales, con espiritu practico y una perspectiva doctrinal sana?

10. En este sentido ¿existen y se conocen posibilidades locales de conectarse a bibliotecas en internet, incluso la incipiente biblioteca electronica de la Congregacion para el Clero (www.clerus.org)?

594
11. ¿Los Sacerdotes hacen uso de las catequesis y de las ensenanzas del Santo Padre, como también de los varios documentos de la Santa Sede?

12. ¿Existe la conviccion de la importancia de formar profesionalmente personas (sacerdotes, diaconos permanentes, religiosos, laicos) capaces de desarrollar a un alto nivel este servicio clave de la evangelizacion de la cultura contemporanea, que es la comunicacion?

Capitulo III


MINISTROS DE LOS SACRAMENTOS

" Servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios " (1Co 4,1)

595
1. " In persona Christi Capitis "

" La mision de la Iglesia no se anade a la de Cristo y del Espiritu Santo, sino que es su sacramento: con todo su ser y en todos sus miembros ha sido enviada para anunciar y dar testimonio, para actualizar y extender el misterio de la comunion de la Santisima Trinidad ".(47) Esta dimension sacramental de la entera mision de la Iglesia brota de su mismo ser, como una realidad al mismo tiempo " humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, entregada a la accion y dada a la contemplacion, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina ".(48) En este contexto de la Iglesia como " sacramento universal de salvacion ",(49) en el que Cristo " manifiesta y al mismo tiempo realiza el misterio del amor de Dios al hombre ",(50) los sacramentos, como momentos privilegiados de la comunicacion de la vida divina al hombre, ocupan el centro del ministerio de los sacerdotes. Estos son conscientes de ser instrumentos vivos de Cristo Sacerdote. Su funcion corresponde a la de unos hombres capacitados por el caracter sacramental para secundar la accion de Dios con eficacia instrumental participada.

La configuracion con Cristo mediante la consagracion sacramental situa al sacerdote en el seno del Pueblo de Dios, haciéndole participar de un modo especifico y en conformidad con la estructura organica de la comunidad eclesial en el triple munus Christi. Actuando in persona Christi Capitis, el presbitero apacienta al pueblo de Dios conduciéndolo hacia la santidad.(51) De ahi deriva la " necesidad del testimonio de la fe por parte del presbitero con toda su vida, pero, sobre todo, en el modo de apreciar y de celebrar los mismos sacramentos ".(52) Es preciso tener presente la doctrina clasica, reiterada por el Concilio Ecuménico Vaticano II, segun la cual " aun siendo verdad que la gracia de Dios puede realizar la obra de la salvacion incluso por medio de ministros indignos, a pesar de ello Dios, de ordinario, prefiere mostrar su grandeza a través de aquellos que, habiéndose hecho mas dociles a los impulsos y a la direccion del Espiritu Santo, pueden decir con el apostol, gracias a su intima union con Cristo y a su santidad de vida: "ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mi" (
Ga 2,20) ".(53)

Las celebraciones sacramentales, en las que los presbiteros actuan como ministros de Jesucristo, participes en manera especial de Su sacerdocio por medio de Su Espiritu,(54) constituyen momentos cultuales de singular importancia en relacion con la nueva evangelizacion. Téngase en cuenta ademas que para todos los fieles, pero sobre todo para aquellos habitualmente alejados de la practica religiosa, pero que participan de vez en cuando en celebraciones liturgicas con motivo de acontecimientos familiares o sociales (bautismos, confirmaciones, matrimonios, ordenaciones sacerdotales, funerales, etc.), estas ocasiones son de hecho los unicos momentos para transmitirles los contenidos de la fe. La disposicion creyente del ministro debera ir siempre acompanada de " una excelente calidad de la celebracion, bajo el aspecto liturgico y ceremonial ",(55) no en busca del espectaculo sino atenta a que de verdad el elemento " humano esté ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo invisible, la accion a la contemplacion y lo presente a la ciudad futura que buscamos ".(56)

596
2. Ministros de la Eucaristia: " el centro mismo del ministerio sacerdotal "

" "Amigos": asi llamo Jesus a los Apostoles. Asi también quiere llamarnos a nosotros que, gracias al sacramento del Orden, somos participes de su Sacerdocio. (...) ¿Podia Jesus expresarnos su amistad de manera mas elocuente que permitiéndonos, como sacerdotes de la Nueva Alianza, obrar en su nombre, in persona Christi Capitis? Pues esto es precisamente lo que acontece en todo nuestro servicio sacerdotal, cuando administramos los sacramentos y, especialmente, cuando celebramos la Eucaristia. Repetimos las palabras que l pronuncio sobre el pan y el vino y, por medio de nuestro ministerio, se realiza la misma consagracion que l hizo. ¿Puede haber una manifestacion de amistad mas plena que ésta? Esta amistad constituye el centro mismo de nuestro ministerio sacerdotal ".(57)

La nueva evangelizacion debe significar para los fieles una claridad también nueva sobre la centralidad del sacramento de la Eucaristia, culmen de toda la vida cristiana.(58) De una parte, porque " no se edifica ninguna comunidad cristiana si no tiene como raiz y quicio la celebracion de la Sagrada Eucaristia ",(59) pero también porque " los demas sacramentos, al igual que todos los ministerios eclesiasticos y las obras de apostolado, estan unidos con la Eucaristia y hacia ella se ordenan. Pues en la Sagrada Eucaristia se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia ".(60)

La Eucaristia es también un punto de mira del ministerio pastoral. Los fieles deben ser preparados para obtener fruto de ella. Y si por una parte se ha de promover su participacion " digna, atenta y fructuosa " en la liturgia, por otra resulta absolutamente necesario hacerles comprender que " de ese modo son invitados e inducidos a ofrecerse con l ellos mismos, sus trabajos, y todas las cosas creadas. Por lo tanto, la Eucaristia se presenta como la fuente y cima de toda la evangelizacion ",(61) verdad ésta de la cual se derivan no pocas consecuencias pastorales.

Es de importancia fundamental formar a los fieles en lo que constituye la esencia del santo Sacrificio del Altar y fomentar su participacion fructuosa en la Eucaristia.(62) Y es necesario también insistir, sin temor y sin cansancio, sobre la obligacion de cumplir con el precepto festivo,(63) y sobre la conveniencia de participar con frecuencia, incluso a diario si fuese posible, en la celebracion de la Santa Misa y en la comunion eucaristica. Conviene recordar también la grave obligacion de recibir siempre el Cuerpo de Cristo con las debidas condiciones espirituales y corporales, y de acudir por tanto a la confesion sacramental cuando se tiene conciencia de no estar en estado de gracia. La lozania de la vida cristiana en cada Iglesia particular y en cada comunidad parroquial depende en gran medida del redescubrimiento del gran don de la Eucaristia, en un espiritu de fe y de adoracion. Si en la ensenanza de la doctrina, en la predicacion y en la vida, no se logra manifestar la unidad entre vida cotidiana y Eucaristia, la practica eucaristica acaba siendo descuidada.

También por esta razon es fundamental la ejemplaridad del sacerdote celebrante. " Celebrar bien constituye una primera e importante catequesis sobre el Santo Sacrificio ".(64) Aunque no sea esta la intencion del sacerdote, es importante que los fieles le vean recogido cuando se prepara para celebrar el Santo Sacrificio, que sean testigos del amor y la devocion que pone en la celebracion, y que puedan aprender de él a quedarse algun tiempo para dar gracias después de la comunion. Deben ser también cuidadas con atenta solicitud las concelebraciones eucaristicas, que exigen por si mismas a los ministros sagrados un suplemento de atencion y de piedad sincera.

Si un elemento esencial de la obra evangelizadora de la Iglesia consiste en ensenar a los hombres a rezar al Padre por Cristo en el Espiritu Santo, la nueva evangelizacion implica la recuperacion y reafirmacion de practicas pastorales que manifiesten la fe en la presencia real del Senor bajo las especies eucaristicas. " El presbitero tiene la mision de promover el culto de la presencia eucaristica, aun fuera de la celebracion de la Misa, empenandose por hacer de su iglesia una "casa de oracion" cristiana ".(65) Es necesario, ante todo, que los fieles conozcan con profundidad las condiciones imprescindibles para recibir con fruto la comunion. De igual modo, es importante favorecer en ellos la devocion hacia Cristo, que les espera amorosamente en el Sagrario. Un modo sencillo y eficaz de catequesis eucaristica es el cuidado material de todo cuanto atane al templo y, sobre todo, al altar y al Tabernaculo: limpieza y decoro, dignidad de los ornamentos y de los vasos sagrados, esmero en la celebracion de las ceremonias liturgicas,(66) la practica de la genuflexion, etc. Es ademas particularmente importante asegurar que en la capilla del Santisimo, como es tradicion multisecular en la Iglesia, haya un ambiente de recogimiento, cuidando ese sagrado silencio que facilita el coloquio amoroso con el Senor. Dicha capilla, o en su caso el lugar destinado a conservar y adorar a Cristo Sacramentado, constituye ciertamente el corazon de nuestros edificios sagrados, y como tal se ha de procurar facilitar su acceso.

Es evidente que todas estas manifestaciones -que no son formas de un vago " espiritualismo ", sino que revelan una devocion teologicamente fundada- solo seran posibles si el sacerdote es verdaderamente un hombre de oracion y de auténtica pasion por la Eucaristia. Solamente el pastor que reza sabra ensenar a rezar, y al mismo tiempo atraera la gracia de Dios sobre aquellos que dependen de su ministerio pastoral, favoreciendo asi las conversiones, los propositos de vida mas fervorosa, las vocaciones sacerdotales y de almas consagradas. En definitiva, solo el sacerdote que experimenta a diario la " conversatio in coelis ", que convierte en vida de su vida la amistad con Cristo, estara en condiciones de imprimir un verdadero impulso a una evangelizacion auténtica y renovada.

597
3. Ministros de la Reconciliacion con Dios y con la Iglesia

En un mundo en el que el sentido del pecado ha disminuido en gran medida,(67) es necesario recordar con insistencia que la falta de amor a Dios es precisamente lo que impide percibir la realidad del pecado en toda su malicia. La conversion, entendida no solo como momentaneo acto interno sino como disposicion estable, viene impulsada por el conocimiento auténtico del amor misericordioso de Dios. " Quienes llegan a conocer de este modo a Dios, quienes lo ven asi, no pueden vivir sino convirtiéndose sin cesar a l. Viven pues "in statu conversionis" (en estado de conversion) ".(68) Y asi la penitencia constituye un patrimonio estable en la vida eclesial de los bautizados, acompanada al mismo tiempo por la esperanza del perdon: " estuvisteis por un tiempo excluidos de la misericordia, pero ahora en cambio habéis obtenido misericordia " (1 Pdr 2, 10).

La nueva evangelizacion exige, pues, -y esta es una exigencia pastoral absolutamente ineludible- un empeno renovado por acercar a los fieles al sacramento de la Penitencia,(69) " que allana el camino a cada uno, incluso cuando se siente bajo el peso de grandes culpas. En este sacramento cada hombre puede experimentar de manera singular la misericordia, es decir, el amor que es mas fuerte que el pecado ".(70) No hemos de tener ningun temor a promover con ardor la practica de este sacramento, sabiendo renovar y revitalizar con inteligencia algunas antiguas y saludables tradiciones cristianas. En un primer momento se tratara de incitar a los fieles a una profunda conversion que provoque, con la ayuda del Espiritu Santo, el reconocimiento sincero y contrito de los desordenes morales presentes en la vida de cada uno; después sera necesario ensenarles la importancia de la confesion individual y frecuente, llegando en la medida de lo posible a iniciar una auténtica direccion espiritual personal.

Sin confundir el momento sacramental con el de la direccion espiritual, los presbiteros deben saber aprovechar las oportunidades, precisamente tomando pie de la celebracion del sacramento, para iniciar un coloquio de orientacion espiritual. " El descubrimiento y la difusion de esta practica, también en momentos distintos de la administracion de la Penitencia, es un beneficio grande para la Iglesia en el tiempo presente ".(71) Asi se ayudara a redescubrir el sentido y la eficacia del sacramento de la Penitencia, sentando las bases para superar su crisis. La direccion espiritual personal es la que permite formar verdaderos apostoles, capaces de difundir la nueva evangelizacion en la sociedad civil. Para poder llegar lejos en la mision de reevangelizar a tantos bautizados que se han alejado de la Iglesia, es necesario formar muy bien a aquellos que estan cerca.

La nueva evangelizacion requiere poder contar con un numero adecuado de sacerdotes: una experiencia plurisecular ensena que gran parte de las respuestas afirmativas a la vocacion surgen a través de la direccion espiritual, ademas con el ejemplo de vida de sacerdotes fieles a la propia identidad interior y exteriormente. " Cada sacerdote reservara una atencion esmerada a la pastoral vocacional. No dejara de (...) favorecer, ademas, iniciativas apropiadas, que, mediante una relacion personal, hagan descubrir los talentos y sepa individuar la voluntad de Dios hacia una eleccion valiente en el seguimiento de Cristo. (...) Es "exigencia ineludible de la caridad pastoral" que cada presbitero -secundando la gracia del Espiritu Santo- se preocupe de suscitar al menos una vocacion sacerdotal que pueda continuar su ministerio ".(72)

Ofrecer a todos los fieles la posibilidad real de acceder a la confesion requiere, sin duda, una gran dedicacion de tiempo.(73) Se aconseja vivamente tener previstos tiempos determinados de presencia en el confesionario, que sean conocidos por todos, sin limitarse a una disponibilidad teorica. A veces es suficiente, para disuadir a un fiel de la intencion de confesarse, el hecho de obligarlo a buscar un confesor, mientras que los fieles acuden con gusto a recibir este sacramento alli donde saben que hay sacerdotes disponibles.(74) Las parroquias y en general las iglesias destinadas al culto deberian tener un horario claro, amplio y comodo de confesiones, y corresponde a los sacerdotes asegurar que dicho horario sea respetado con regularidad. En conformidad con la solicitud de facilitar al maximo que los fieles acudan al sacramento de la Reconciliacion, es asi mismo conveniente cuidar la sede del confesionario: la limpieza, que sean visibles, la posibilidad de elegir el uso de rejilla y de conservar el anonimato,(75) etc.

No siempre es facil mantener y defender estas diligencias pastorales, mas no por ello se debe ser silenciada su eficacia y la necesidad de reimplantarlas alli donde hubiesen caido en desuso. Del mismo modo que se ha de incentivar la colaboracion de sacerdotes seculares y religiosos. Debe también prestarse reconocimiento con veneracion al servicio cotidiano de confesionario realizado admirablemente por tantos sacerdotes ancianos, auténticos maestros espirituales de las diversas comunidades cristianas.

Todo este servicio a la Iglesia sera considerablemente mas facil si son los mismos sacerdotes los primeros en confesarse regularmente.(76) En efecto, para un generoso ministerio de la Reconciliacion es condicion indispensable el recurso personal del presbitero al sacramento, como penitente. " Toda la existencia sacerdotal sufre un inevitable decaimiento, si le falta, por negligencia o cualquier otro motivo, el recurso periodico e inspirado en una auténtica fe y devocion al sacramento de la Penitencia. En un sacerdote que no se confesase o se confesase mal, su ser como sacerdote y su ministerio se resentirian muy pronto, y se daria cuenta también la comunidad de la que es pastor ".(77)

" El ministerio de los presbiteros es, ante todo, comunion y colaboracion responsable y necesaria con el ministerio del Obispo, en su solicitud por la Iglesia universal y por cada una de las Iglesias particulares, al servicio de las cuales constituyen con el Obispo un unico presbiterio ".(78) También los hermanos en el presbiterado deben ser objeto privilegiado de la caridad pastoral del sacerdote. Ayudarles material y espiritualmente, facilitarles delicadamente la confesion y la direccion espiritual, hacerles amable el camino del servicio, estar cerca de ellos en toda necesidad, acompanarles con fraternal solicitud durante cualquier dificultad, en la vejez, en la enfermedad... He aqui un campo vedaderamente precioso para la practica de las virtudes sacerdotales.

Entre las virtudes necesarias para un fructuoso ejercicio del ministerio de la Reconciliacion es fundamental la prudencia pastoral. Asi como al impartir la absolucion el ministro participa en la accion sacramental con eficacia instrumental, asi también en los otros actos del rito penitencial su tarea consiste en poner al penitente de cara a Cristo, secundando, con extrema delicadeza, el encuentro misericordioso. Esto implica evitar discursos genéricos que no toman en consideracion la realidad del pecado y, por esta razon, se hace necesaria en el confesor la ciencia oportuna.(79) Pero al mismo tiempo, el dialogo penitencial debe estar siempre lleno de aquella comprension que sabe conducir a las almas gradualmente por el camino de la conversion, sin caer en falsas concesiones a la llamada " gradualidad de las normas morales ".

Dado que la practica de la confesion ha disminuido en muchos lugares, con gran detrimento de la vida moral y de la buena conciencia de los creyentes, existe el peligro real de rebajar la densidad teologica y pastoral con la que el ministro de la confesion realiza su funcion. El confesor debe rogar al Paraclito la capacidad de llenar de sentido sobrenatural este momento salvifico(80) y transformarlo en un encuentro auténtico del pecador con Jesus que perdona. Al mismo tiempo, debe aprovechar la oportunidad de la confesion para formar rectamente -tarea en extremo importante- la conciencia del penitente, dirigiéndole delicadamente las preguntas necesarias para asegurar la integridad de la confesion y la validez del sacramento, ayudandole a agradecer desde lo profundo del corazon la misericordia que Dios ha tenido con él, a formular un proposito firme de rectificacion de la propia conducta moral. Y no olvidara dirigirle alguna palabra apropiada para animarle, confortarle y estimularle a la realizacion de obras de penitencia que, junto a la satisfaccion por sus propios pecados, le ayuden a crecer en las virtudes.


PUNTOS DE REFLEXION

598
13. La esencia y el significado salvifico de los sacramentos son invariables, ¿Partiendo de estas premisas, ¿como renovar, la pastoral de los sacramentos poniéndola al servicio de la nueva evangelizacion?

599
14. ¿Nuestras Comunidades son una " Iglesia de la Eucaristia y de la Penitencia "? ¿Se alimenta en ella la devocion eucaristica en todas sus formas? ¿Se facilita la practica de la confesion individual?

600
15. ¿Se hace habitualmente referencia a la presencia real del Senor en el sagrario, animando, por ejemplo, a la fructuosa practica de la visita al Santisimo Sacramento? ¿Son frecuentes los actos de culto eucaristico? ¿Disponen nuestras iglesias de un ambiente acogedor para la oracion delante del Santisimo?

601
16. Con espiritu pastoral, ¿se tiene especial cuidado en manterner el decoro de las iglesias.? ¿Visten los sacerdotes regularmente segun la normativa canonica (cfr.
CIC 284 y 669; Directorio n. 66) y, en el ejercicio del culto divino, usan todos los ornamentos establecidos (cfr. can. 929)?

602
17. ¿Los sacerdotes se confiesan regularmente y, a su vez, se meten a disposicion para este ministerio tan fundamental?

18. ¿Existen iniciativas adecuadas para proporcionar al clero una formacion permanente sobre el perfeccionamiento del ministerio de la confesion? ¿Se anima a ponerse al dia en este insustituible ministerio?

603
19. Considerando la gran importancia de un verdadero renacimiento de la practica de la confesion personal de cara a la nueva evangelizacion, ¿son respetadas las normas canonicas sobre las absoluciones colectivas? ¿Se cuidan con prudencia y caridad pastoral, en todas las parroquias e iglesias, las celebraciones liturgicas penitenciales?

604
20. ¿Se estan tomando iniciativas para que los fieles cumplan motivada con el precepto dominical?

Capitulo IV


PASTORES CELOSOS DE SU GREY

" El buen pastor da su vida por las ovejas " (Jn 10,11)

605
1. Con Cristo, para encarnar y difundir la misericordia del Padre

" La Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia -el atributo mas estupendo del Creador y del Redentor- y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora ".(81) Esta realidad distingue esencialmente a la Iglesia de todas las demas instituciones que procuran también el bien de los hombres; pues aun cuando estas ultimas puedan desempenar una funcion de solidaridad y de filantropia, impregnadas incluso de espiritu religioso, aun asi no podrian presentarse por si mismas come dispensadoras efectivas de la misericordia de Dios. De frente a una concepcion secularizada de la misericordia, que no logra transformar el interior del hombre, la misericordia de Dios ofrecida en la Iglesia se presenta como perdon y como medicina saludable. Para su eficacia en el hombre se requiere la aceptacion de la plena verdad sobre el propio ser, el propio obrar y la propia culpabilidad. De ahi la necesidad del arrepentimiento y la importancia de armonizar el anuncio de la misericordia con la verdad completa. Estas afirmaciones tienen una gran importancia para los sacerdotes, que por vocacion singular estan llamados en la Iglesia y por la Iglesia a desvelar y simultanemente a actualizar el misterio del amor del Padre a través de su ministerio, vivido " segun la verdad en la caridad " (Ef 4, 15) y con docilidad a los impulsos del Espiritu Santo.

El encuentro con la misericordia de Dios tiene lugar en Cristo, como manifestacion del amor paterno de Dios. Cuando revela a los hombres su funcion mesianica (cfr.
Lc 4,18), Cristo se presenta como misericordia del Padre con todos los necesitados, y de modo especial con los pecadores, que necesitan el perdon y la paz interior. " Con relacion a éstos especialmente, Cristo se convierte sobre todo en signo legible de Dios que es amor; se hace signo del Padre. En tal signo visible, al igual que los hombres de aquel entonces, también los hombres de nuestros tiempos pueden ver al Padre ".(82) Dios que " es amor " (1Jn 4,16) no puede revelarse sino como misericordia.(83) Por amor, el Padre ha querido implicarse en el drama de la salvacion de los hombres a través del sacrificio de su Hijo.

Si ya en la predicacion de Cristo la misericordia alcanza rasgos conmovedores, que superan ampliamente -como en el caso de la parabola del hijo prodigo- (cfr. Lc 15,11-32) cualquier realizacion humana, es sin embargo, sobre todo en el sacrificio de si mismo en la cruz donde la misericordia se manifiesta de modo especial. Cristo crucificado es la revelacion radical de la misericordia del Padre, " es decir, del amor que sale al encuentro de lo que constituye la raiz misma del mal en la historia del hombre: al encuentro del pecado y de la muerte ".(84) La tradicion espiritual cristiana ha visto en el Corazon Sacratisimo de Jesus, que atrae hacia si los corazones sacerdotales, una sintesis profunda y misteriosa de la misericordia infinita del Padre.

La dimension soteriologica del entero munus pastorale de los presbiteros esta centrada, por tanto, en el memorial de la ofrenda de su vida realizada por Jesus, es decir, en el Sacrificio eucaristico. " De hecho, existe una intima union entre la primacia de la Eucaristia, la caridad pastoral y la unidad de vida del presbitero (...). Si el presbitero presta a Cristo -Sumo y Eterno Sacerdote- la inteligencia, la voluntad, la voz y las manos para que mediante su propio ministerio pueda ofrecer al Padre el sacrificio sacramental de la redencion, él debera hacer suyas las disposiciones del Maestro y como l, vivir como don para sus hermanos. Consecuentemente debera aprender a unirse intimamente a la ofrenda, poniendo sobre el altar del sacrificio la vida entera como un signo claro del amor gratuito y providente de Dios ".(85) En el don permanente del Sacrificio eucaristico, memorial de la muerte y de la resurreccion de Jesus, los sacerdotes ejercen sacramentalmente la capacidad unica y singular de llevar a los hombres, como ministros, el testimonio del inagotable amor de Dios: un amor que, en la perspectiva mas amplia de la historia de la salvacion, se confirmara mas potente que el pecado. El Cristo del misterio pascual es la encarnacion definitiva de la misericordia, es su signo vivo tanto en el plano historico-salvifico como en el escatologico.(86) El sacerdocio, decia el Santo Cura de Ars, " es el amor del Corazon de Jesus ".(87) Con l también los sacerdotes son, gracias a su consagracion y a su ministerio, un signo vivo y eficaz de este gran amor, de aquel " amoris officium " del que hablaba San Agustin.(88)

606
2. " Sacerdos et hostia "

A la misericordia auténtica le es esencial su naturaleza de don. Debe ser recibida como un don que es ofrecido gratuitamente, que no proviene del propio merecimiento. Esta liberalidad esta inscrita en el designio salvifico del Padre, pues " en esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que l nos amo y envio a su Hijo como victima de propiciacion por nuestros pecados " (
1Jn 4,10). Y es precisamente en este contexto en donde el ministerio ordenado encuentra su razon de ser. Nadie puede conferirse a si mismo la gracia: ésta debe ser dada y aceptada. Eso exige que haya ministros de la gracia, autorizados y capacitados por Cristo. La tradicion de la Iglesia llama " sacramento " a este ministerio ordenado, a través del cual los enviados de Cristo realizan y entregan por don de Dios lo que ellos por si mismos no pueden realizar ni dar.(89)

Asi, pues, los sacerdotes deben considerarse como signos vivientes y portadores de una misericordia que no ofrecen como propia, sino como don de Dios. Son sobre todo servidores del amor de Dios por los hombres, ministros de la misericordia. La voluntad de servicio se integra en el ejercicio del ministerio sacerdotal como un elemento esencial, que exige también en el sujeto la disposicion moral correspondiente. El presbitero hace presente ante los hombres a Jesus, que es el Pastor que " no ha venido a ser servido, sino a servir " (Mt 20,28). El sacerdote sirve en primer lugar a Cristo, pero siempre de un modo que pasa necesariamente a través del servicio generoso a la Iglesia y a su mision.

" l nos ama y derramo su sangre para limpiar nuestros pecados: Pontifex qui dilexisti nos et lavasti nos a peccatis in sanguine tuo. Se entrego a si mismo por nosotros: tradidisti temetipsum Deo oblationem et hostiam. En efecto, Cristo introduce el sacrificio de si mismo, que es el precio de nuestra redencion, en el santuario eterno. La ofrenda, esto es, la victima, es inseparable del sacerdote ".(90) Si bien solamente Cristo es al mismo tiempo Sacerdos et Hostia, el ministro, injertado en el dinamismo misionero de la Iglesia, es sacramentalmente sacerdos, pero a la vez esta llamado ha ser también hostia, a tener " los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesus " (Flp 2, 5). De esta inquebrantable unidad entre sacerdote y victima,(91) entre sacerdocio y Eucaristia, depende la eficacia de toda accion evangelizadora. De la solida unidad entre Cristo y su ministro, realizada en el Espiritu Santo, desechando toda pretension, por parte del ministro, de sustituir a Cristo, sino apoyandose en l y dejandole obrar en su persona y a través de su persona, depende también hoy la obra eficaz de la misericordia divina contenida en la Palabra y en los sacramentos. También a esta conexion del sacerdote con Jesus se extiende el contenido de las palabras: " Yo soy la vid (...). Como el sarmiento no puede dar fruto por si mismo si no permanece en la vid, asi tampoco vosotros si no permanecéis en mi " (Jn 15,4).

La llamada a ser hostia con Jesus esta también en la base de la coherencia del compromiso celibatario con el ministerio sacerdotal en beneficio de la Iglesia. Se trata de la incorporacion del sacerdote al sacrificio en el cual " Cristo amo a la Iglesia y se entrego a si mismo por ella para santificarla " (Ef 5, 25-26). El presbitero esta llamado a ser " imagen viva de Jesucristo Esposo de la Iglesia ",(92) haciendo de su vida entera una oblacion en beneficio de ella. " Por eso el celibato sacerdotal es un don de si mismo en y con Cristo a su Iglesia y expresa el servicio del sacerdote a la Iglesia en y con el Senor ".(93)

607
3. La accion pastoral de los sacerdotes: servir y conducir en el amor y en la fortaleza

" Los presbiteros, ejerciendo, segun su parte de autoridad, el oficio de Cristo Cabeza y Pastor, reunen, en nombre del Obispo, a la familia de Dios, con una fraternidad alentada unanimemente, y la conducen a Dios Padre por medio de Cristo en el Espiritu ".(94) El ejercicio del munus regendi del presbitero no puede entenderse solo en términos sociologicos, como una capacidad meramente organizativa, pues procede también del sacerdocio sacramental: " en virtud del sacramento del Orden, han sido consagrados como verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento, segun la imagen de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote (Hb 5,1-10; 7,24; 9,11-28), para predicar el Evangelio y apacentar a los fieles y para celebrar el culto divino ".(95)

Como ministros que participan de la autoridad de Cristo, los sacerdotes poseen un gran ascendiente entre los fieles. Pero ellos saben que esa presencia de Cristo en su ministro " no debe ser entendida como si éste estuviese exento de todas las flaquezas humanas, del afan de poder, del error, e incluso del pecado ".(96) La palabra y la guia de los ministros son, pues, susceptibles de una mayor o menor eficacia segun sus cualidades, naturales o adquiridas de inteligencia, voluntad, caracter o madurez. Esta conviccion, unida al conocimiento de las raices sacramentales de la funcion pastoral, les lleva a imitar a Jesus, Buen Pastor, y hace de la caridad pastoral una virtud indispensable para el desarrollo fructuoso del ministerio.

" El fin esencial de su actividad pastoral y de la autoridad que se les confiere " es el de " conducir a un pleno desarrollo de vida espiritual y eclesial la comunidad que se les ha encomendado ".(97) Sin embargo " la dimension comunitaria del cuidado pastoral (...) no puede descuidar las necesidades del fiel concreto (...). Se puede decir que Jesus mismo, Buen Pastor, que "llama sus ovejas una a una" con voz que ellas bien conocen (
Jn 10,3-4), ha establecido con su ejemplo el primer canon de la pastoral individual: el conocimiento y la relacion de amistad con las personas ".(98) En la Iglesia debe existir una adecuada armonia entre las dimensiones personal y comunitaria; y en su edificacion, el pastor procede moviéndose desde la primera hacia la segunda. En su relacion con cada una de las personas y con la comunidad el sacerdote se esfuerza para tratar a todos " eximia humanitate ",(99) nunca se pone al servicio de una ideologia o de una faccion humana (100) y trata a los hombres no " segun el beneplacito de los hombres, sino conforme a las exigencias de la doctrina y de la vida cristiana ". (101)

En los tiempos actuales es mas necesario que antes adecuar el estilo de la actividad pastoral a la situacion de aquellas sociedades de pasado cristiano, pero que se encuentran hoy ampliamente secularizadas. En este contexto, la consideracion del munus regendi segun su auténtico sentido misionero adquiere un relieve especial, y no puede reducirse al mero cumplimiento de una tarea burocratica-organizativa. Esto exige, por parte de los presbiteros, un ejercicio amoroso de la fortaleza, modelado conforme a la actitud pastoral de Jesucristo. l, como vemos en los Evangelios, nunca huye de las responsabilidades derivadas de su autoridad mesianica, sino que la ejerce con caridad y fortaleza. Por esto, su autoridad no es nunca dominio oprimente sino disponibilidad y espiritu de servicio. Este doble aspecto -autoridad y servicio- constituye el cuadro de referencia en el que encuadrar el munus regendi del sacerdote; éste debera esforzarse siempre por realizar de modo coherente su participacion en la condicion de Cristo como Cabeza y Pastor de su grey. (102)

El sacerdote, que junto con el Obispo y bajo su autoridad es el pastor de la comunidad que le ha sido confiada, y animado siempre por la caridad pastoral no debe temer ejercer la propia autoridad en aquellos campos en los que esta llamado a ejercerla, pues para este fin ha sido constituido en autoridad. Es necesario recordar que, también cuando es ejercida con la debida fortaleza, la autoridad se realiza intentando " non tam praesse quam prodesse " (no tanto mandar cuanto servir). (103) Debe mas bien cuidarse de la tentacion de eludir esa responsabilidad. En estrecha comunion con el Obispo y con todos los fieles, evitara introducir en su ministerio pastoral tanto formas de autoritarismo extemporaneo como modalidades de gestion democratizante ajenas a la realidad mas profunda del ministerio, que conducen como consecuencia a la secularizacion del sacerdote y a la clericalizacion de los laicos. (104) Los comportamientos de este tipo esconden no raramente el miedo a asumir responsabilidades, a equivocarse, a no agradar y caer en la impopularidad, etc. En el fondo, se oscurece asi la raiz auténtica de la identidad sacerdotal: la asimilacion a Cristo, Cabeza y Pastor.

En este sentido, la nueva evangelizacion exige que el sacerdote haga evidente su genuina presencia. Se debe ver que los ministros de Jesucristo estan presentes y disponibles entre los hombres. También es importante por eso su insercion amistosa y fraterna en la comunidad. Y en este contexto se comprende la importancia pastoral de la disciplina referida al traje eclesiastico, del que no debe prescindir el presbitero pues sirve para anunciar publicamente su entrega al servicio de Jesucristo, de los hermanos y de todos los hombres. (105)

El sacerdote debe estar atento para no caer en un comportamiento contradictorio en base al cual podria eximirse de ejercitar la autoridad en los sectores de su propia competencia, y luego, en cambio, entrometerse en cuestiones temporales, como el orden socio-politico, (106) dejadas por Dios a la libre disposicion de los hombres.

Aunque el sacerdote pueda gozar de notable prestigio ante los fieles, y al menos en algunos lugares también ante las autoridades civiles, es de todo punto necesario que recuerde que dicho prestigio ha de ser vivido con humildad, sirviéndose de él para colaborar activamente en la " salus animarum ", y recordando que solo Cristo es la verdadera Cabeza del pueblo de Dios: hacia l deben ser dirigidos los hombres, evitando que permanezcan apegados a la persona del sacerdote. Las almas pertenecen solo a Cristo, porque solo l, para la gloria del Padre, las ha rescatado al precio de su sangre preciosa. Y solo l es, en el mismo sentido, Senor de los bienes sobrenaturales y Maestro que ensena con autoridad propia y originaria. El sacerdote es solo un administrador, en Cristo y en el Espiritu Santo, de los dones que la Iglesia le ha confiado, y como tal no tiene el derecho de omitirlos, desviarlos, o modelarlos segun el proprio gusto. (107) No ha recibido, por ejemplo, la autoridad de ensenar a los fieles que se le han encomendado solo algunas verdades de la fe cristiana, dejando de lado otras consideradas por él mas dificiles de aceptar o " menos actuales ". (108)

Pensando, pues, en la nueva evangelizacion y en la necesaria guia pastoral de los presbiteros, es importante esforzarse para ayudar a todos a realizar una obra atenta y sincera de discernimiento. Bajo la actitud del " no quererse imponer ", etc., podria esconderse un desconocimiento de la sustancia teologica del ministerio pastoral, o quizas una falta de caracter que rehuye la responsabilidad. Tampoco deben subestimarse los apegamientos indebidos a personas o a encargos ministeriales, o el deseo de popularidad o las faltas de rectitud de intencion. La caridad pastoral nada es sin la humildad. A veces, detras de una rebeldia aparentemente justificada, o bajo la actitud de reticencia ante un cambio de actividad pastoral propuesto por el obispo, o detras de un modo excéntrico de predicar o de celebrar la liturgia se puede esconder el amor propio y un deseo, quiza inconsciente, de hacerse notar.

La nueva evangelizacion también exige del sacerdote una disponibilidad renovada para ejercer el propio ministerio pastoral donde resulte mas necesario. Como subraya el Concilio, " el don espiritual que los presbiteros recibieron en la ordenacion no los prepara a una mision limitada y restringida, sino a la mision universal y amplisima de salvacion hasta los confines del mundo, pues cualquier ministerio sacerdotal participa de la misma amplitud universal de la mision confiada por Cristo a los apostoles' ". (109) La escasez de clero, verificable en algunos paises, unida a la dinamicidad caracteristica del mundo contemporaneo, hace especialmente necesario poder contar con sacerdotes dispuestos no solamente a cambiar de encargo pastoral, sino también de ciudad, region o pais, segun las diversas necesidades, y a desempenar la mision que en cada circunstancia sea necesaria, pasando, por amor de Dios, por encima de los propios gustos y proyectos personales. " Por la naturaleza misma de su ministerio, deben por tanto estar llenos y animados de un profundo espiritu misionero y "de un espiritu genuinamente catolico que les habitue a trascender los limites de la propia diocesis, nacion o rito y proyectarse en una generosa ayuda a las necesidades de toda la Iglesia y con animo dispuesto a predicar el Evangelio en todas partes" ". (110) El justo sentido de la Iglesia particular, también en la formacion permanente, no debe oscurecer el sentido de la Iglesia universal, sino armonizarse con él.


Congregación para el Clero 590