AÑO SANTO 2000 – JUBILEO DE LOS SACERDOTES

Roma, 14-18 mayo 2000

PALABRAS DEL PAPA EN LA VIGILIA DE ORACIÓN

El ejemplo de los santos

17 mayo

Queridos sacerdotes:

Al término de vuestra tercera jornada jubilar, me alegra dirigiros un cordial saludo, anticipando en cierto modo la alegría del encuentro y de la celebración de mañana.

Hoy os habéis puesto a la escucha del testimonio de los santos. Me alegra profundamente, porque permite experimentar a Cristo vivo. En efecto, si el gran jubileo conmemora la encarnación del Verbo en la historia, los santos son los hermanoss y hermanas que constituyen una especie de prolongación de ese misterio, en virtud de su gran docilidad al Espíritu Santo.

En el gran ejército de almas elegidas a lo largo de los dos milenios de la era cristiana son numerosos los sacerdotes que en cada generación han manifestado en medio del pueblo de Dios la santidad de Cristo, buen Pastor. También la Iglesia del siglo XX es rica en sacerdotes santos, mártires y confesores. Queridos hermanos, sigamos sus huellas, porque de esto depende la eficacia de nuestro ministerio. Este es el pensamiento, y el deseo, que os dejo, mientras nos preparamos para elevar juntos, mañana, nuestra acción de gracias sacerdotal.