CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

AÑO B

COMISIÓN EPISCOPAL DE ENSEÑANZA Y CATEQUESIS SUBCOMISIÓN EPISCOPAL PARA LA CATEQUESIS

ÍNDICE

Adviento

Navidad

Cuaresma

Semana Santa

Tiempo Pascual

Tiempo Ordinario

Solemnidades

PRESENTACIÓN (inizio)

Al presentar esta obra, tercer y último volumen del proyecto global, los Obispos de la Subcomisión Episcopal de Catequesis damos por cumplido el encargo que se nos hizo en la LX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. Durante los tres años del ciclo litúrgico hemos querido ofrecer a los sacerdotes y a cuantos colaboran en la preparación de la liturgia dominical una ayuda para la predicación dominical y festiva.

Iniciamos con esperanza y como una sencilla contribución la publicación de este instrumento al servicio de la predicación. Hoy con la edición de los tres volúmenes esperamos haber colaborado, en unión de otros muchos, al esfuerzo común de renovar la predicación litúrgica y de preparar espiritualmente al pueblo de Dios ante las próximas celebraciones jubilares del tercer milenio.

Presentación En la orientación de esta obra ha primado el deseo de ofrecer, en relación con los textos bíblicos de la liturgia, las referencias del Catecismo de la Iglesia Católica que tienen que ver con dichos textos. Y para garantizar el anuncio de la fe y la llamada a la vida evangélica que se realiza en la homilía, para el recto ejercicio en definitiva del ministerio de la Palabra, nada mejor que el Catecismo de la Iglesia Católica que ; CF es exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica, atestiguadas o iluminadas por la Sagrada Escritura, la Tradición apostólica y el magisterio eclesiástico; CF (FD, 4). Al concluir el trabajo podemos decir que la práctica totalidad de los contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica han sido dispuestos y ofrecidos para el estudio y la preparación de la homilía.

Nuestro agradecimiento fraternal a quienes han contribuido a la elaboración de este instrumento pastoral: el P. José Antonio Goenaga S.J., D. Anastasio Gil García, D. Luis García Gutiérrez y D. Manuel del Campo Guilarte.

8 de Septiembre de 1996

Fiesta de la Natividad de Nuestra Señora

José Manuel Estepa Llaurens

Arzobispo Presidente de la

Subcomisión Episcopal de Catequesis

INTRODUCCIÓN (inizio)

De este libro a la homilía

En las últimas páginas del Nuevo Testamento, se repite con insistencia esta consigna: "El que tenga oído, oiga qué dice el Espíritu a las Iglesias" (Ap 2, 7. 11 y passim). La sentencia obliga al pastor a preguntarse, mientras elabora la predicación dominical, "¿qué dice el Espíritu a las Iglesias?" Conforme a la teología de la homilía, la pregunta se desdobla en otras interrogaciones:

¿Qué dice el Espíritu en el texto proclamado? (dimensión bíblica de la homilía).

¿Qué dice el Espíritu en el texto proclamado junto con la Eucaristía? (dimensión litúrgica de la homilía).

¿Qué dice el Espíritu en el texto proclamado junto con la Eucaristía a las Iglesias? (dimensión eclesial y personal de la homilía).

Las respuestas articulan la composición de la homilía.

Si en la preparación de la homilía no se responde o se responde inadecuadamente, la homilía degenera, se convierte en predicación simplemente instructiva, formativa, o en exhortación moral de uno u otro signo, en desarrollo de temas al gusto del momento... La predicación de una sola homilía puede no ser tenida en cuenta; pero los sesenta espacios homiléticos de cada año litúrgico sí; suponen una importante oportunidad y suman un tiempo considerable, del que es responsable el que predica. Recuérdese que no hay reunión política ni deportiva que reúna con asiduidad semanal al 30 por ciento aproximadamente de los españoles, como lo consigue la Eucaristía dominical. La larga cadena anual de los diez minutos homiléticos, si es lo que debe ser, deja huella, alcanza una más plena participación en la celebración y va logrando más calidad de vida cristiana; si no, es tiempo perdido o sirve a otros objetivos deseables pero no propios de esta parte de la celebración eucarística (cf. SC 52). En estos casos, se diluyen o se pierden los valores y frutos propios de la homilía, irrecuperables fuera de ella.

¿Qué dice el Espíritu en el texto proclamado?

La Biblia se puede abordar desde muy distintos puntos de vista. Desde la filología, la historia, el análisis literario... desde distintas perspectivas exegéticas convenientes para saber qué dice el texto... El Concilio Vaticano II insiste en que se ha de conocer el texto bíblico, su sentido literal, no el literalista. Este libro que presentamos ofrece la ayuda del Catecismo de la Iglesia Católica, por la gran riqueza que contiene, por ser un documento único en su género por el valor magisterial que posee. Garantizará el sentido literal de los textos bíblicos de cada Domingo y fiesta en los apartados: I. La Palabra de Dios (donde los "títulos" condensan el sentido de los textos) y en el apartado II. Apunte bíblico-litúrgico.

Sin embargo, para captar la Palabra de Dios, no basta, aunque sea necesario, saber qué dice el texto, porque la Biblia es, a la vez, humano-divina. El mismo Espíritu Santo que la ha inspirado habla con palabras humanas y, a la vez, las desborda (1Co 2,9s.), sugiere mucho más, porque su mensaje es divino. El sentido literal, aunque básico, es insuficiente. Por eso el Concilio insiste en que se ha de avanzar más allá en la profundidad del texto: "La Escritura se ha de leer e interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita" (cf. DV 12c). Es decir que el que predica, como todo intérprete de la Escritura, ha de preguntarse ¿qué dice el Espíritu en el texto proclamado?

Para esto, el mismo Concilio apunta el camino: "Se ha de mirar con no menor diligencia que la ejercida para conocer el sentido literal el contenido y la unidad de toda la Escritura" (cf. ib.). La Sagrada Escritura es una, porque tiene un fin: descubrir gradualmente el único designio de Dios sobre la humanidad. El Espíritu Santo habla del principio al fin y expone el plan definitivo de Dios. Por eso, para saber qué se dice en un texto se ha de conocer qué dice el mismo Espíritu en otros lugares de la Escritura.

Inmediatamente el Concilio señala cómo y dónde se encuentra la unidad de la Escritura tan multiforme. No basta estudiar los textos bíblicos y familiarizarse con ellos. "Se ha de tener en cuenta la interpretación de la Tradición viva de toda la Iglesia y la analogía de la fe" (cf. ib.). La Sagrada Tradición, porque en ella se ha leído la Sagrada Escritura como un libro; el Antiguo Testamento como semilla del Nuevo y éste como desarrollo de aquél 1. La analogía de la fe, porque es la relación de unas y otras verdades y de todas con el centro, que es Cristo. La analogía, a su vez, está presente a lo largo de la Tradición y en cada época.

Para esta tarea ;ema primera vista ingente;em, el celebrante cuenta con una gran ayuda, bien garantizada, que es el Catecismo de la Iglesia Católica, que en cuanto tesoro de la Sagrada Tradición, muestra el único designio de Dios y enseña, por tanto, lo que dice el Espíritu en la Palabra que Él mismo ha inspirado.

En esta obra, con la ayuda del Catecismo de la Iglesia Católica, encontraremos el sentido "según el Espíritu" de los textos homiléticos de cada Domingo y fiesta, en los apartados: II. Apunte bíblico-litúrgico (ya citado) y IV. La fe de la Iglesia, que comprende: la fe, la respuesta y el testimonio cristiano de los que nos han precedido en los caminos del Reino.

¿Qué dice el Espíritu en el texto proclamado junto con la Eucaristía?

Como ya se ha indicado, aludimos tan sólo aquí a este rasgo propio y fuerte de la homilía, que es su vinculación con el sacramento (dimensión litúrgica). La palabra homilética tiene una peculiaridad que le da intimidad divina. Es predicación incrustada en el desarrollo del misterio sacramental y junto a lo más hondo del mismo, la celebración de la Eucaristía en el Día del Señor. Por eso, el que proclama la homilía ha de atender a la celebración, y hacer patente la vinculación de la Palabra con el Sacramento. Para esto ha de recorrer los formularios litúrgicos de cada Domingo y fiesta. Ha de recordar el sentido de las distintas partes de la Misa y el marco en que se celebra: el Día del Señor, Día por excelencia de la Eucaristía. De ese bloque litúrgico ha de incorporar a la predicación aquello que ahonda el mensaje del Espíritu contenido en la Palabra. Así, la homilía, situada en el quicio entre la proclamación de la Palabra y la celebración del Sacramento inicia e introduce en la Eucaristía. No debe olvidarse la necesaria vinculación de la Palabra y del Sacramento.

¿Qué dice el Espíritu, en el texto proclamado junto con la Eucaristía, a las Iglesias?

Aludimos a la dimensión eclesial y personal de la homilía. El Espíritu de Dios no habla en el vacío. Dios ama a la Iglesia de su Hijo y a cada uno de sus miembros, "hijos en el Hijo". El Espíritu Santo habla a cada Iglesia, a cada asamblea y a cada fiel en ella. Por eso, el pastor, portavoz del Espíritu Santo, ha de aplicar el mensaje a esta comunidad, a este grupo humano, ha de exponer cómo afecta a esta asamblea lo que dice el Espíritu a las Iglesias.

Esta dimensión eclesial y personal de la homilía obliga a responder a las aspiraciones y expectativas del corazón humano, porque la Palabra pronunciada por el Espíritu Santo es Palabra de salvación. Y también impulsa a cuestionar al ser humano, porque el hombre viejo que aún vive ;emaunque esté herido de muerte;em en cada uno de nosotros ha de ir muriendo en lenta agonía, poco a poco, en las personas y las sociedades. Esta muerte hará efectiva la Palabra de Vida que colma las aspiraciones y expectativas del corazón humano. La actividad del Espíritu Santo se rige por la ley pascual de muerte-vida. Cuando en la homilía se diluye la interpelación al hombre viejo que todos llevamos dentro y no se propicia la respuesta del corazón humano a la Palabra que salva, la Palabra de Dios no ha sido bien anunciada.

La persona del celebrante

En gran medida la homilía depende de quien la predica. A él le toca seleccionar y ordenar el material adquirido en las tres respuestas que la articulan. A él le toca buscar las formulaciones más precisas y significativas, y comunicarse con sus oyentes. Todo ello sin caer en el subjetivismo, porque su tarea es profética. En definitiva es él quien debe preparar, reflexionar y orar la homilía; a él le toca trabajar concienzudamente la homilía.

Ahora bien, no basta trabajar, porque "si el Señor no construye la casa, en vano se cansan..." Es preciso sintonizar con el Espíritu que habla a las Iglesias. Por esto, la homilía es tarea espiritual. El Espíritu está activo en la Palabra y en toda la celebración, en quien predica y en la asamblea habitualmente formada por gran variedad de gentes en distinta situación de fe (convencidos, inseguros, pasivos...), para todos es la Palabra: "El que tenga oído, que oiga qué dice el Espíritu a las Iglesias" (Ap 2,7).

La homilía articulada, según las respuestas a las tres preguntas arriba formuladas, enriquecida con las aportaciones del Catecismo de la Iglesia Católica, trabajada, convertida en sabiduría ;emdon del Espíritu Santo;em por la oración, será una homilía lograda. Además, al cabo de tres años, una vez recorridos los correspondientes ciclos del Leccionario, ministros y fieles habrán podido recibir ese gran tesoro escondido que es el Catecismo de la Iglesia Católica.

1 Cf. S. Agustín, Quaest. in Hept. 2, 73: PL 34, 623.

ESQUEMA GENERAL DEL AÑO B (inizio)

Tiempo litúrgico

Enfoque Objetivo

1. ADVIENTO

El cumplimiento de las promesas apoya nuestra esperanza

Convertirnos al Señor que viene a nosotros

2. NAVIDAD

La Palabra se ha hecho carne (Navidad); nos ha nacido de una Madre Virgen (Maternidad); hemos visto su estrella (Epifanía)

Escuchar y atender al Padre que nos ha hablado por el Hijo

3. CUARESMA

La Iglesia camina con Cristo hacia la Pascua

Renovar nuestros compromisos bautismales

 

 

4. SANTO TRIDUO PASCUAL

El Siervo se nos da en la Eucaristía y en la Cruz

Morir con Él para resucitar con Él

 

 

5. TIEMPO PASCUAL

El triunfo de Jesús es nuestra victoria

Renovar la Iglesia es proclamar la Resurrección

6. TIEMPO ORDINARIO

Jesucristo es el Mesías, el Hijo de Dios

Seguir a Cristo por sus caminos

INTRODUCCIÓN AL ADVIENTO (inizio)

Nunca ha sido bueno que haya personas que dirijan su mirada en una sola dirección. Si miran sólo hacia el pasado, se quedan en la simple nostalgia; si lo hacen exclusivamente hacia el presente, olvidan sus raíces y se quedan sin fundamento. Si les preocupa sólo el futuro, difícilmente podrán esperar sin apoyos de ahora o de antes.

La grandeza del Adviento está en que hace mirar en las tres direcciones. La liturgia actualiza el pasado, ilumina desde él el presente e impulsa hacia un futuro que, por lo que aconteció y lo que acontece ahora, está sólidamente apoyado. Es otra manera de decir que celebramos las tres venidas del Señor: la histórica, la permanente presencia en la vida de la Iglesia y la Parusía como consumación de todo, meta de todas las promesas.

Los futuros de los que nos habla el Adviento no son homogéneos. Los hay de largo alcance y de llegada inmediata. Ni el propio Isaías sabía cuándo habrían de tener lugar sus anuncios. Muchos de ellos, y en plenitud, aún no se han alcanzado, aunque estemos ahora disfrutándolos en parte y es sin duda el tiempo verbal que más se usa en todo el año. Pero al notar que el profeta siempre apoya sus predicciones en la seguridad de las promesas divinas, se advierte la confianza en que se cumplirán. Son anuncios que rezuman seguridad. Son futuros que dependen de Dios y saldrán adelante.

Y al mirar esos apoyos, ¿quién puede dudar de nuestro presente? Sobre todo al saber que celebramos el cumplimiento de lo más importante: "He aquí que la Virgen concebirá un Hijo y le pondrá por nombre Emmanuel que significa Dios-con-nosotros".

Por eso el creyente no puede ser persona de mirada en una sola dirección. El remoto pasado nos invita al cercano pasado y éste al presente de la permanencia del Dios "que ha visitado a su pueblo".

¿Y en que otro apoyo podía fundamentar Jesús el anuncio de su venida al final de los tiempos? Si Él vendrá es porque ha venido y si está entre nosotros es porque vino. Es la justificación de este tiempo de esperanzas. Pero aún es mayor la actualidad cuando descubrimos que estamos llamados a realizar lo hecho y a volver a empezar lo acabado. ¿Preparó Juan los caminos del Señor? Claro que sí. Pero se nos invita a prepararlos aquí y ahora. ¿Se allanaron montes, se enderezaron caminos y se allanaron valles en su tiempo y por su palabra? Desde luego; y sin embargo se nos llama a continuar haciéndolo.

Si nos atenemos a la frase del Bautista: "En el desierto preparad el camino al Señor" nos sentiremos aparentemente no escuchados como Juan se sintió en su tiempo. Pero se formaron colas para recibir el bautismo de conversión. A pesar de tanto desierto. Hasta físico. Y al caer en la cuenta de que hoy como ayer hay muchos que preparan la venida, que viven la esperanza, que se alegran de la actualización sacramental que la Liturgia nos ofrece de la espera y de la venida, el desierto es menos y la alegría mayor porque, además de estar, se Le espera. Y casi sin querer nos hemos topado con la mirada al presente. Siempre que se aguarda algo en nombre de unas promesas fiel y puntualmente cumplidas, esa esperanza es fundada. Se parece mucho a la de los profetas.

El Adviento es un gran acto de fe en que lo que sirvió hace dos mil años sigue en vigor, tan actual como entonces. Es la afirmación de que todo aquello que se anunciaba como inminente: "Hacia Él caminarán las naciones, confluirán pueblos numerosos"; "nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas"; "de las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas"; "sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos"; "defenderá con justicia al desamparado, con equidad dará sentencia al pobre"; "aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara"... se ha cumplido, se está cumpliendo y que se cumplirá en plenitud al final de los tiempos.

Es el Adviento una solemne afirmación de la permanente actualidad de Dios en las limitaciones que el tiempo supone para el hombre. Porque hablar de Dios como "actual" es como poner límites a su eternidad; es limitarle a un tiempo que, por muy largo que sea, siempre será límite. Por eso es sólo una manera de hablar.

Esa actualidad, sin embargo, nos la presenta la Liturgia tal como es: ilimitada y eterna en sus dimensiones, pero cercana y limitada por las señales que nosotros podemos interpretar . Más todavía: las celebraciones del Adviento nos acercan tanto la expectación de muchos siglos que parece corta; nos muestran tan próxima la prolongadísima esperanza de un pueblo, que se nos antoja corta.

El Catecismo de la Iglesia Católica amplía también esta espera a los pueblos paganos, "aunque confusa"(522). Y otra vez tenemos que afirmar la vigencia de un adviento constante en quienes a tientas y a ciegas, pero con esfuerzo y resolución, buscan afanosamente a Dios entre los múltiples "semina Verbi" diseminadas en todo lugar y en muchas creencias.

Durante este tiempo, la Iglesia quiere y proclama la conversión como preparación para la venida de Cristo. Hay que destacar un aspecto de tal conversión, algo que la hace original y propia de este momento. Lo que Juan predicaba a orillas del Jordán era un bautismo de penitencia para quienes aguardaban desde la fe, para los que esperaban en las promesas. Ello hace suponer que, a pesar de su creencia, de su capacidad de espera, de su fidelidad a Yavé y a sus anuncios de salvación, algo había en la vida de aquéllos no inundado aún por la fe, no empapado por la salvación que Dios les había otorgado ya, aunque en nombre de Aquel cuyos caminos preparaban.

Desde la Liturgia, la Iglesia nos habla a quienes creemos, a quienes hemos puesto en Dios la esperanza. Y lo primero que necesitamos es introspección. Desde la luz que el Espíritu nos otorga, podemos ver los "espacios" que aún no están sintonizados con el Evangelio; las franjas de existencia a las que no ha llegado la conversión porque hemos puesto diques al torrente de salvación.

Los personajes que nos salen al encuentro estos días están a caballo entre los dos Testamentos. Acaso sea más exacto decir que son amigos de Dios por las dos Alianzas. Desde la primera esperan; y son inmediato preludio y "puente" de la segunda. Son testigos de algo que pocos entendieron entonces y que muchos siguen sin comprender ni aceptar: que Cristo es la Palabra definitiva; que no vendrán tras Él otros salvadores. Lo entiende el Bautista cuando quiere disminuir a costa del crecimiento de Cristo. Lo quiere el Profeta, para quien después, en el tiempo futuro que él entrevé, todo será mejor. Lo quiere la Virgen Santísima, no sólo al escuchar al ángel Gabriel, sino al cantar la gloria de quien viene a enriquecer a los pobres y a dejar a los poderosos con las manos vacías. Vive la Iglesia la gozosa novedad, única e irrepetible, de ver a su Excelsa Madre distinguida entre todos los mortales por su Concepción Inmaculada, obra que solamente desde Cristo era posible; como solamente la obra del Espíritu podía hacerla fecunda en su virginidad. Son demasiadas novedades como para pensar que todo iba a ser igual.

Es el Adviento un inmenso juicio de Dios sobre la historia. Revelado desde siglos al pueblo elegido mediante los Patriarcas y Profetas, y preparando una estirpe en la carne para el Hijo, ha ido declarando escasa la esperanza y, sobre todo, escasos los que se fiaban de las promesas. En el momento de la Encarnación, muy poquitos se enteraron y creyeron en los escandalosos signos que se les ofrecieron. Hoy, el Evangelio sigue entre nosotros denunciando la indiferencia de los más ante la presencia permanente de Cristo, o la hostilidad de quienes no quieren ver la indisoluble vinculación de Cristo con la Iglesia, de su Palabra con la de la Iglesia, de su salvación con la de la Iglesia.

La mirada del creyente hacia el pasado (promesas), hace que su fe tenga raíces tan profundamente clavadas en Dios que se siente constantemente invitado a iluminar desde el pasado el presente.

Cuando mira el ahora mismo, verá al mismo Cristo presente en la Iglesia, actualizando su salvación mediante los Sacramentos, haciéndola visible en los signos de la Liturgia, comprometiendo a los suyos en el anuncio de la Palabra y en la vida vivida según el Evangelio.

Cuando la vista se dirige al mañana, se está convencido de que el futuro sólo es de Dios, y que sólo desde Él puede mirarse. Más aún: que sólo quienes ven así el mañana lo podrán hacer distinto. Porque lo hará Él y no nosotros. Cuando los hombres han hecho la historia ellos solos, ya sabemos lo que les ha salido. Cuando la han hecho desde Dios (Isaías, Juan Bautista, María), ya sabemos lo que ha ocurrido. Porque también para ellos hubo un mañana, que leyeron desde Dios. Y lo grande es que en ese "mañana" estaba presente Jesucristo.

ESQUEMA DE ADVIENTO (inizio)

Domingos y Solemnidades

Lecturas

Catecismo de la Iglesia Católica

I Vigilantes ante la llegada del Reino de Dios

Is 63,16b-17;64,1.3b-8: "!Ojalá rasgases el cielo...!"

1Co 1,3-9: "Aguardamos la manifestación de Jesús"

Mc 13,33-37: "Velad, porque no sabéis cuándo vendrá"

Importa más el "cómo" que el "cuándo": 1001. 524

La esperanza se apoya en Dios 1821. 1817

II Esperamos una tierra donde habite la justicia

Is 40,1-5.9-11: "Preparadle el camino al Señor"

2P 3,8-14: "Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva"

Mc 1,1-8: "Preparadle el camino al Señor"

La conversión, condición para el Reino: 545. 1229

El Bautismo, lugar de la conversión primera: 1247

III Está entre nosotros y no lo conocemos

Is 61,1-2a.10-11: "Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador"

1Ts 5,10-24: "Que todo vuestro ser sea custodiado hasta la venida del Señor"

Jn 1,6-8.19-28: "En medio de vosotros hay uno que no conocéis"

Cristo, centro de toda catequesis: 427

El Bautismo de Juan y el de Cristo: 720. 537

El Bautismo, compromiso con la fe: 1270

IV Por María, nos fue dado el Salvador

2S 7,1-5.8b-11.16: "El Reino de David durará por siempre"

Rm 16,25-27: "Revelación del misterio escondido"

Lc 1,26-38: "Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo"

La Anunciación, comienzo de la plenitud de los tiempos: 484. 485

El sí de María alabado por la Iglesia: 2675

INMACULADA: María es la primera de los salvados

Gn 3,9-15.20: "Pondré enemistades entre ti y la mujer"

Ef 1,3-6.11-12: "Dios nos eligió en Cristo"

Lc 1,26-38: "Alégrate, llena de gracia"

María, la llena de gracia: 491. 2676

La "llena de gracia" en la Tradición de la Iglesia: 493

DOMINGO I DE ADVIENTO (inizio)

"Desconocer el momento de la venida del Señor es invitación a la vigilancia"

* Is 63,16b-17.19b; 64,2b-7: "!Ojalá rasgases el cielo y bajases!"

* Sal 79,2ac y 3b.15-16.18-19: "Oh, Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve"

* Co 1,3-9: "Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo"

* Mc 13,33-37: "Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa"

Los que vuelven del destierro encuentran su casa y su patria desoladas. Solamente Dios puede sacarlos de tal situación. Invocado como "padre" y "redentor", títulos que por cierto no se habían dado antes más que a Abraham, induce a pensar que fue este camino a través del cual Dios fue descubierto por el pueblo como Padre y Salvador.

En Cristo, la paternidad y la redención se manifestarán plenamente; mientras tanto, son los signos humanos de Jesús los que nos muestran tales atributos.

Sólo en Dios la realidad que rodea al hombre y el hombre mismo tienen sentido y fundamento. "Sales al encuentro del que practica la justicia", es decir, la justicia y la salvación divinas son el horizonte y la referencia de la actuación humana. No es alienación ni lejanía; es acercamiento de la acción salvadora de Dios.

No parece posible vivir sin esperanza. El que no la tiene es como si estuviera muerto. Una manera de muerte es que la vida carezca de sentido. Hoy nos encontramos con gentes que no tienen norte; o porque lo han perdido o porque nunca lo han conocido. Incluso habrá quien siga creyendo que la vida carece de sentido.

_ "Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa".

"¿Cuándo? Sin duda en el último día; al fin del mundo. En efecto, la resurrección de los muertos está íntimamente asociada a la Parusía de Cristo: El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar (1 Ts 4,16)" (1001).

_ El Adviento, actualización de la espera de Cristo:

"Al celebrar el Adviento, la Iglesia actualiza la espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda venida. Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: `Es preciso que Él crezca y que yo disminuya' (Jn 3,30)" (524).

_ La esperanza se apoya en las promesas divinas:

"Podemos, por tanto, esperar la gloria del cielo prometida por Dios a los que le aman y hacen su voluntad. En cada circunstancia cada uno debe esperar, con la gracia de Dios, `perseverar hasta el fin'... En la esperanza, la Iglesia implora que `todos los hombres se salven'. Espera estar en la gloria del cielo, unida a Cristo, su esposo" (1821).

_ Por la esperanza aguardamos la vida eterna:

"La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo" (1817).

_ "Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque su deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo. Mira que mientras más peleares, más mostrarás el amor que tienes a tu Dios y más te gozarás con tu Amado con gozo y deleite que no puede tener fin (Santa Teresa de Jesús, excl. 15,3)" (1821).

 

La esperanza cristiana no inventa el Reino de Dios, pero hace que permanezcamos atentos a sus signos.

DOMINGO II DE ADVIENTO (inizio)

"Esperamos un cielo nuevo y una nueva tierra donde habite la justicia"

* Is 40,1-5.9-11: "Preparadle el camino al Señor"

* Sal 84,9ab-10.11-12.13-14: "Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación"

* 2 P 3,8-14: "Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva"

* Mc 1,1-8: "Allanad los senderos del Señor"

Se observa en Isaías una progresiva espiritualización de las manifestaciones de Dios. Lejos de los viejos signos en el viento, en la tormenta u otras señales meteorológicas, ahora se muestra mediante su Palabra, por sus promesas. Y cuanto más "espirituales" más liberadoras son estas epifanías.

La misma línea de "provisionalidad" de señales nos advierte S. Juan Bautista al indicar que vendrá otro "que os bautizará con el Espíritu Santo". Pero lo más urgente es la "metanoia", el cambio de pensamiento y de rumbo vital. Porque Dios "se convierte" (viene) a nosotros, nosotros nos convertimos a Él.

El hombre que no ha perdido la ilusión por el futuro no se arredra ante las dificultades. Es consciente de que los valles han de levantarse y los montes y colinas han de allanarse. Esto se denomina esfuerzo. Y no faltan hoy quienes remueven del camino las piedras u obstáculos para que otros puedan avanzar que es, en definitiva, ir preparando el Reino de Dios. Y cuanto menos selectivo sea el esfuerzo y más universal el afán, más claramente se verá el Reino de Dios.

_ La conversión es condición indispensable para el Reino de Dios:

"Jesús invita a los pecadores al banquete del Reino: ``No he venido a llamar a justos sino a pecadores'' (Mc 2,17). Les invita a la conversión, sin la cual no pueden entrar en el Reino, pero les muestra de palabra y con hechos la misericordia sin límites de su Padre hacia ellos y la inmensa ``alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta'' (Lc 15,7). La prueba suprema de este amor será el sacrificio de su propia vida ``para la remisión de los pecados'' (Mt 26,28)" (545).

La acogida del Evangelio lleva a la conversión: 1229-1233.

_ El Bautismo, lugar principal de la conversión primera:

"Jesús llama a la conversión. Esta llamada es una parte esencial del anuncio del Reino: ``El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva'' (Mc 1,15). En la predicación de la Iglesia, esta llamada se dirige primeramente a los que no conocen todavía a Cristo y su Evangelio. Así, el Bautismo es el lugar principal de la conversión primera y fundamental. Por la fe en la Buena Nueva y por el Bautismo se renuncia al mal y se alcanza la salvación, es decir, la remisión de todos los pecados y el don de la vida nueva" (1247).

"Bautizaba Juan y bautizaba Cristo. Se preocuparon los discípulos de Juan, porque las gentes corrían hacia Cristo y corrían hacia Juan, pero mientras Juan enviaba a Cristo los que le venían, Cristo no enviaba sus bautizados a Juan... Los judíos decían que Cristo era mayor y que había que acudir a su bautismo, pero ellos no lo entendían así y defendían el de Juan. Fueron a éste para que resolviera la cuestión. Bien pudo decirles: Tenéis razón. Pero sabía ante quien se humillaba... y entendía que la salvación está en Cristo" (San Agustín, Tract, 13,8).

 

La conversión es fruto de la gracia que ha llegado por el Reino de Dios, y el Reino de Dios reclama la permanente conversión.

DOMINGO III DE ADVIENTO (inizio)

"Existe desde siempre, está en medio de nosotros y no lo conocemos"

* Is 61,1-2a.10-11: "Desbordo de gozo con el Señor"

* Sal: Lc 1,46-48.49-50.53-54: "Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador"

* 1Ts 5,16-24: "Que vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado hasta la venida del Señor"

* Jn 1,6-8.19-28: "En medio de vosotros hay uno que no conocéis"

La imagen de los desposorios, tan frecuentemente usada en el Antiguo Testamento, es usada una vez más, como reflejo de la Alianza de Dios con su Pueblo. El clima de alegría y de gozo desbordante que recoge el profeta encaja perfectamente en este domingo denominado "Gaudete".

Consciente de su papel de precursor, Juan "desvía" hábilmente la conversación para que quienes preguntan quién es él, se dirijan hacia la persona de Jesús. O tal vez se trate de una lección más sutil, buscando que sus interlocutores descubran que no pueden comprender la persona de Juan, sin referencia a Jesús. Esto sí es verdaderamente "cristiano", es decir, nadie que se llame cristiano puede encontrar su identidad al margen de Jesucristo.

Es conocida la famosa tesis de Pirandello: "Yo soy lo que realmente soy; yo soy lo que creo que soy; yo soy lo que los demás creen que soy; yo soy lo que creo que los demás creen que soy". Aplicada esta frase a las circunstancias del hombre de hoy, descubrimos que tan importante es a veces lo que piensan de uno como lo que uno realmente es. ¿Será por eso por lo que el hombre de hoy cuida tanto la imagen? El riesgo está en que al final puede no saberse dónde está la verdad, si en la imagen o en el hombre que hay detrás.

_ Cristo en el centro de toda catequesis:

"En la catequesis lo que se enseña es a Cristo, el Verbo encarnado e Hijo de Dios y todo lo demás en referencia a Él; el único que enseña es Cristo, y cualquier otro lo hace en la medida en que es portavoz suyo, permitiendo que Cristo enseñe por su boca" (427; cf. 426-429).

_ El bautismo de Juan, distinto del de Cristo:

"En fin, con Juan Bautista, el Espíritu Santo inaugura, prefigurándolo, lo que realizará con y en Cristo: volver a dar al hombre la ``semejanza'' divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu será un nuevo nacimiento" (720).

_ El Bautismo, compromiso con la fe:

"Los bautizados ``por su nuevo nacimiento como hijos de Dios están obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia'' (LG 11) y a participar en la actividad apostólica y misionera del Pueblo de Dios" (1270).

_ El bautismo, asimilación a Cristo:

"Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección; debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús para subir con Él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y ``vivir una vida nueva'' (Rm 6,4)" (537).

_ "Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con Él; descendamos con Él para ser ascendidos con Él, ascendamos con Él para ser glorificados con Él" (San Gregorio Nacianceno, Or 40,9)" (537).

_ "Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño del agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la voz del Padre, lleguemos a ser hijos de Dios (San Hilario, Mat 2)" (537).

Cuando el cristiano se da cuenta de que no es autor de la luz sino testigo y portador, empieza a preparar los caminos del Señor.

DOMINGO IV DE ADVIENTO (inizio)

"Salve, María, Madre de Dios, por quien vino al mundo el autor de la creación y restaurador de las criaturas"

* 2 S 7,1-5.8b-11.16: "El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor"

* Sal 88,2-3.4-5.27 y 29: "Cantaré eternamente las misericordias del Señor"

* Rm 16,25-27: "El misterio mantenido en secreto durante siglos ahora se ha manifestado"

* Lc 1,26-38: "Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo"

Natán, decidido partidario de su rey, a pesar de haber ejercido como profeta con dureza ante él, sale al paso de las inquietudes de su señor, prometiéndole un reino que durará por siempre. El profeta no es consciente en aquel instante del alcance de sus palabras. La luz del Nuevo Testamento ilumina tal oscuridad. El Reino permanecerá porque el Mesías heredará el "trono de David, su padre".

Las diversas citas bíblicas, tan hábilmente recogidas y ordenadas por san Lucas, nos muestra un mosaico de acciones salvadoras de Dios, que dan paso a lo más importante: mostrar que lo que acontece en María, la Encarnación del Hijo de Dios, por obra del Espíritu Santo, sólo puede venir de Dios.

El hombre de hoy, dominador de casi todo, no se siente sin embargo autor de su propia salvación. No puede serlo y trata de encontrar la salvación en ideologías, sistemas, métodos, etc; cualquier cosa con tal de no reconocer que la salvación viene de fuera, viene de Dios. Aquellos que reconocen la dimensión trascendente del hombre, ya han empezado de alguna manera a creer que la salvación tiene su fuente en Dios.

 

_ La Anunciación, comienzo de la plenitud de los tiempos:

"La anunciación a María inaugura la plenitud de ``los tiempos'', es decir, el cumplimiento de las promesas y de los preparativos. María es invitada a concebir a aquel en quien habitará ``corporalmente toda la plenitud de la divinidad''. La respuesta divina a su ``¿cómo será esto, pues no conozco varón?'' (Lc 1,34) se dio mediante el poder del Espíritu: ``El Espíritu Santo vendrá sobre ti'' (Lc 1,35)" (484).

_ El Espíritu Santo, enviado para santificar el seno de María:

"La misión del Espíritu Santo está siempre unida y ordenada a la del Hijo. El Espíritu Santo fue enviado para santificar el seno de la Virgen María y fecundarla por obra divina" (485).

_ La aceptación de María, motivo de alabanza para la Iglesia:

"A partir de esta cooperación de María a la acción del Espíritu Santo, las Iglesias han desarrollado la oración a la santa Madre de Dios, centrándola sobre la persona de Cristo manifestada en sus misterios. En los innumerables himnos y antífonas que expresan esta oración, se alternan habitualmente dos movimientos: uno ``engrandece'' al Señor por las ``maravillas'' que ha hecho en su humilde esclava, y por medio de ella en todos los seres humanos; el segundo confía a la Madre de Jesús las súplicas y alabanzas de los hijos de Dios, ya que ella conoce ahora la humanidad que en ella ha sido desposada por el Hijo de Dios" (2675).

_ "!Salve María!,!Salve María!, criatura la más preciosa de la creación, salve, María, purísima paloma; salve, María, antorcha inextinguible; salve, porque de ti nació el Sol de justicia. Salve, María, morada de la inmensidad, que encerraste en tu seno al Dios inmenso, al Verbo unigénito, produciendo sin arado y sin semilla la espiga inmarcesible..." (San Cirilo de Alejandría, Disc. en Conc. de Efeso).

Se ha cumplido en María cuanto se había dicho de parte de Dios, y por eso crece cada día nuestra esperanza.

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA (inizio)

(8 de Diciembre)

"Elegida para Madre del Salvador, María es la primera entre los salvados"

Gn 3,9-15.20: "Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya"

Sal 97,1.2-3abc-4: "Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas"

Ef 1,3-6.11-12: "Dios nos eligió en la persona de Cristo antes de crear el mundo"

Lc 1,26-38: "Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo"

El Génesis proclama ante todo que de Dios sólo puede venir el bien y no el mal; el mal es obra del hombre. Una mujer acepta ser la Madre del que venía a traer al mundo la salvación. El hombre aparece así como capaz del mal, pero también susceptible del bien que de Dios llega.

Y todo en nombre de una victoria. Es futura, pero ya es presente en María. Por el triunfo de su Hijo, María no contrae esa mancha del pecado original "que a todos los hombres alcanza" (Liturgia del Viernes Santo). Le ha llegado a Ella precisamente porque va a ser Madre de Dios. Y si la victoria de Cristo es universal y por ello alcanza a su Madre antes que a nadie, ello quiere decir que la victoria de María será también nuestra.

El hombre de hoy cree que "dejar hacer a Dios" es alienante y aun "destructivo" para él. Sin embargo, nunca es más grande el hombre que cuando Dios actúa en él. Dios siempre "pide permiso". La acción de Dios, nunca "invade" ni manipula al hombre. Nos sorprende por su magnificencia y gratuidad pero cuenta siempre con nosotros.

_ María la "llena de gracia":

"A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María, ``llena de gracia'' por Dios, había sido redimida desde su concepción. Esto es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX: ...la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano" (491).

_ La "llena de gracia" en la Tradición de la Iglesia:

"Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios ``la Toda Santa'' (``Panagia''), la celebran como ``inmune de toda mancha de pecado y como plasmada por el Espíritu Santo y hecha una nueva creatura''. Por la gracia de Dios, María ha permanecido pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida" (493).

_ "María es la llena de gracia porque el Señor está con ella. La gracia de la que está colmada es la presencia de Aquel que es la fuente de toda gracia. ``Alégrate, hija de Jerusalén... el Señor está en medio de ti'' (So 3,14,17a). María, en quien va a habitar el Señor, es en persona la Hija de Sión, el Arca de la Alianza, el lugar donde reside la Gloria del Señor; ella es la ``morada de Dios entre los hombres'' (Ap 21,3). ``Llena de gracia'', se ha dado toda al que viene a habitar en ella y al que ella entregará al mundo" (2676).

_ "Cuando leemos que el mensajero dice a María llena de gracia, el contexto evangélico, en el que confluyen revelaciones y promesas antiguas, nos da a entender que se trata de una bendición singular entre todas las ``bendiciones espirituales en Cristo''. En el misterio de Cristo, María está presente ya ``antes de la creación del mundo'' como aquella que el Padre ``ha elegido'' como Madre de su Hijo en la Encarnación, confiándola eternamente el Espíritu de santidad" (Juan Pablo II, Redempt. Mt. 8).

Si la victoria de Cristo ha hecho a María Inmaculada y bendita entre las mujeres, la Iglesia ve en esa victoria el comienzo y el final de su propia santidad.

INTRODUCCIÓN A LA NAVIDAD (inizio)

Si prestamos atención a lo que más destaca la liturgia navideña, caeremos en la cuenta enseguida de que es la Encarnación. "La Palabra se ha hecho carne y ha puesto su casa entre nosotros" ocupa tantos y tan importantes momentos celebrativos, que se convierte inmediatamente en punto de referencia para cualquier reflexión o tema de predicación. No subrayar o no hacerlo debidamente es tanto como no alcanzar el relieve del misterio del Hijo de Dios venido en carne. No es que hoy suceda lo que Juan denunciaba en su primera Carta (4,2), refiriéndose a los docetas, pero sí que por un afán lleno de buena voluntad pero escaso de hondura, se nos escape lo fundamental del misterio navideño. La Encarnación- Redención: he aquí el gran objetivo que el Papa propone como celebración y actualización con ocasión del Jubileo del año 2000 y al que a todos nos invita.

La liturgia nos presenta la Encarnación desde una triple perspectiva: el prólogo de san Juan ensalzando el protagonismo de la Palabra, la acción del Espíritu Santo que hace a María Madre de Dios y la luz que lleva a los Magos hasta Belén. En los tres casos se nos recuerda que sólo desde la iniciativa divina es posible la Encarnación, y porque es precisamente el Verbo Eterno y preexistente, quien viene al mundo.

Después de la identidad de quien viene, aparece el "hacia dónde". Y, junto a la vacía sapiencia de quienes conocen las profecías pero no someten su voluntad a las mismas, llega hasta los que, llevados por una luz que no conocen, descubren al Dios Encarnado porque "quieren" conocerlo. No se menosprecia aquí lo anunciado acerca de Jesús; pero se valora más a quien, por encima de lo predicho, se deja guiar por los signos de quien lo dijo.

Viene el Verbo a un mundo que sabe mucho sobre la luz, pero que camina en tinieblas; más aún, que habiendo tocado la luz, prefiere seguir caminando a tientas hacia ninguna parte. La Verdad de Dios hecha carne halla más dificultades en quienes habían oído mucho de ella, que entre quienes la buscan ansiosamente. Los que aguardan sencillamente a Dios le hacen enseguida un hueco; los que quieren que Dios venga cuando y como ellos quieran, buscan a toda costa tener razón al no abrirle las puertas ni de su casa ni de su existencia.

El Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente, preparatoria del Jubileo del año 2000, dice: "El hecho de que el Verbo eterno asumiera en la plenitud de los tiempos la condición de criatura confiere a lo acontecido en Belén hace dos mil años un singular valor cósmico. Gracias al Verbo, el mundo de las criaturas se presenta como cosmos, es decir, como universo ordenado. Y es que el Verbo encarnándose, renueva el orden cósmico de la creación. La Carta a los Efesios habla del designio que Dios había prefijado en Cristo, "para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra" (1,10).

En las palabras de Juan en el Prólogo del IV Evangelio se da la misma importancia tanto a los que rechazan al Verbo Encarnado como a aquellos que lo reciben. Y es que, si la presencia del Verbo es juicio, bueno es que lo sea su noticia. Pero con un detalle nada desdeñable: que los que no reciben a quien "viene a los suyos" tiran piedras contra su propio tejado. Y en el momento de ensalzar las grandezas sobrevenidas al hombre por la Encarnación, nuevamente la iniciativa divina ocupa el lugar de máximo relieve.

¿Cómo se distribuyen estos pensamientos a lo largo del ciclo de Navidad?

Que la Encarnación y el Nacimiento pertenecen al círculo exclusivo de la gratuidad divina, se recuerda principalmente en las lecturas del día de Navidad (en las tres misas), en las de la Solemnidad de la Virgen, Madre de Dios (1 de Enero), y en las del domingo II del ciclo.

La respuesta que el hombre ha de dar a tal iniciativa salvadora, se señala fundamentalmente en la Adoración de los pastores y Magos y en la respuesta de los notables del templo a la pregunta de los que venían de Oriente.

Cuál haya de ser la actitud a lo largo de la existencia humana, configura especialmente la última parte del prólogo de san Juan, la segunda lectura de la misa de medianoche del 25 de Diciembre, el Evangelio del 1 de Enero (Salvador) y la actitud de los Magos. La segunda Epifanía (Bautismo de Jesús) se conecta por igual con el reconocimiento de Jesús como el "Hijo amado", con la acción del Espíritu Santo, y con la misión universal, católica, sin fronteras, incluyendo a "los que vienen de lejos" (6 de Enero).

Que se repitan lecturas y que se vuelva siempre sobre lo mismo, no puede reducir la riqueza del mensaje de la Navidad. Lo más grande no suele estar suficientemente descrito. Ante los misterios del Dios Encarnado, como ante todo lo más asombroso de la fe, al autor le faltan recursos. Y a veces lo conciso es una manera de homenaje al misterio mismo.

ESQUEMA DE NAVIDAD (inizio)

NAVIDAD (Vigilia) Viene el Señor y nos salvará

Is 62,1-5: "El Señor te prefiere a ti"

Hch 13,16-17.22-25: "Cristo es el hijo de David"

Mt 1,1-25: "Genealogía de Jesucristo"

La concepción virginal, obra de Dios: 497

Los preparativos de la venida de Cristo: 522. 2578

NAVIDAD (Misa de medianoche) Ha aparecido lagracia de Dios

Is 9,1-3.5-6: "Un hijo se nos ha dado"

Tt 2,11-14: "Ha aparecido la gracia de Dios"

Lc 2,1-14: "Hoy os ha nacido el Salvador"

"En la ciudad de David os ha nacido el Salvador": 437

Cristo, renovador del hombre caído: 2527

NAVIDAD (Misa del día) Hoy te he engendrado

Is 52,7-10: "La tierra ha contemplado la victoria de nuestro Dios"

Hb 1,1-6: "Dios nos ha hablado por su Hijo"

Jn 1,1-18: "La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros"

La Encarnación: 461. 463

El Verbo que ha asumido la carne: 2602

SAGRADA FAMILIA Ha puesto su casa entre nosotros y está al frente de la Familia

Eclo 3,3-6. 12-14: "El que teme al Señor honra a sus padres"

Col 3,12-21: "La vida de familia vivida en el Señor"

Lc 2,22-40: "El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría"

Nazaret, escuela de Evangelio: 532-533La familia y la sociedad: 2207

SANTA MARÍA, MADRE DEDIOS. Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron

Nm 6,22-27: "Invocarán minombre sobre los israelitas y yo los bendeciré"

Ga 4,4-7: "Dios envió a su Hijo nacido de mujer"

Lc 2,16-21: "Encontraron aMaría, a José y al Niño"

La maternidad divina de María: 495

Hijo de Dios en sus dos naturalezas: 503

María en el año litúrgico: 1172

DOMINGO II DE NAVIDAD Eché raíces en un pueblo glorioso

Eclo 24,1-4.12-16: "La sabiduría habita en medio del pueblo elegido"Ef 1,3-6.15-18: "Nos predestinó a ser hijos suyos"Jn 1,1-18: "La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros"Luz y tinieblas en los orígenes: 285Oposición entre luz y tinieblas: 530Lucha contra el mal: 1706

EPIFANÍA DEL SEÑOR Vayamos y preguntemos por él

Is 60,1-6: "La gloria del Señor amanece sobre ti"

Ef 3, 2-3a.5-6: "Ahora ha sido revelado que también los gentiles son herederos"

Mt 2,1-12: "Venimos de Oriente a adorar al Rey"

Israel, clave en la manifestación de Cristo a los gentiles: 528

Liturgia y culturas: 1204

BAUTISMO DEL SEÑOR Te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones

Is 42,1-4.6-7: "Mirad a mi siervo a quien prefiero"

Hch 10,34-38: "Ungido porDios con la fuerza del Espíritu Santo"

Mc 1,6b-11: "Tú eres mi Hijo amado, mi preferido"

Cristo significa ungido: 438

Jesús, fuente del Espíritu: 536

Frutos del Bautismo: 1274-1279. 1225

NATIVIDAD DEL SEÑOR (inizio)

(Misa de la Vigilia)

"Hoy sabréis que viene el Señor y nos salvará"

* Is 62,1-5: "El Señor te prefiere a ti"

* Sal 88,4-5.16-17.27 y 29: "Cantaré eternamente las misericordias del Señor"

* Hech 13, 16-17.22-25: "Testimonio de Pablo sobre Cristo, hijo de David"

* Mt 1,1-25: "Genealogía de Jesucristo, Hijo de David"

El acento principal de Isaías está en la importancia que el pueblo da a la venida del Mesías. El profeta subraya que quien verdaderamente sale ganando aquí es el pueblo. Recibirá nuevos nombres y abandonará los que sonaban a insulto. Y todo porque "el Señor la prefirió".

Desde el principio san Mateo quiere mostrar a Cristo enraizado con la estirpe de Abraham, arraigado en el Pueblo de Dios, descendiente de David. El Evangelio, destacando este aspecto, quiere que el lector vea la segunda parte como realización "exclusiva" de Dios. Mientras que la raíz humana de Jesús nos hace verlo cercano, la acción del Espíritu Santo en María nos muestra al Hijo como verdadero don del Padre.

En ambos casos hay cumplimiento de profecías.

La perplejidad surge cuando se ignora la causa de algo y se remedia cuando se despeja esta incógnita. Tal vez las dificultades que experimentan hoy muchos cristianos ante la realidad de Dios tengan que ver con esto. La revelación no puede dejarnos perplejos, aunque no elimina la capacidad de asombro y admiración aun para el hombre de hoy, que se cree de vuelta de casi todo.

_ La concepción virginal, obra de Dios:

"Los relatos evangélicos presentan la concepción virginal como obra divina que sobrepasa toda comprensión y toda posibilidad humanas. ``Lo concebido en ella viene del Espíritu Santo'', dice el ángel a José a propósito de María, su desposada (Mt 1,20). La Iglesia ve en ello el cumplimiento de la promesa divina hecha por el profeta Isaías: ``He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo''" (497).

_ Los preparativos de la venida de Cristo:

"La venida del Hijo de Dios a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos. Ritos y sacrificios, figuras y símbolos de la ``Primera Alianza'' (Hb 9,15), todo lo hace converger hacia Cristo; anuncia esta venida por boca de los profetas que se suceden en Israel. Además, despierta en el corazón de los paganos una espera, aún confusa, de esta venida" (522).

_ David y la oración del rey:

"David es el pastor que ruega por su pueblo y en su nombre, aquel cuya sumisión a la voluntad de Dios, cuya alabanza y arrepentimiento serán modelo de la oración del pueblo. Ungido de Dios, su oración es adhesión fiel a la promesa divina, confianza cordial y gozosa en aquel que es el único Rey y Señor... La oración de Cristo, verdadero Mesías e Hijo de Dios, revelará y llevará a su plenitud el sentido de esta oración" (2578).

_ "Ordenador de los siglos en el seno del Padre, consagra el día de hoy en el seno de la madre; allí permanece y de allí vino: Hacedor del cielo y de la tierra, nacido en la tierra bajo el cielo; inefablemente sabio, sabiamente sin palabras llena el mundo y nace en un pesebre; gobierna a las estrellas y se amamanta de unos pechos; de tal manera grande en la forma de Dios y pequeño en la forma de siervo, que ni aquella grandeza se ha disminuido por esta pequeñez, ni esta pequeñez oprimido por aquella grandeza" (San Agustín, Sermón de Navidad).

Cumplido en María cuanto se había dicho de parte del Señor, nuestro asombro descansa en Dios.

NATIVIDAD DEL SEÑOR (inizio)

(Misa de medianoche)

"Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación a todos los hombres"

* Is 9,1-3. 5-6: "Un hijo se nos ha dado"

* Sal 95,1-2a.2b-3.11-12.13: "Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor"

* Tt 2,11-14: "Ha aparecido la gracia de Dios a todos los hombres"

* Lc 2,1-14: "Hoy os ha nacido un Salvador"

La "buena noticia" que los ángeles llevan a los pastores se va a hacer frecuente en san Lucas. Y siempre en el mismo sentido: el de "Buena Noticia", es decir, Evangelio. En Hech 5,42 los apóstoles enseñaban "la Buena Noticia de Cristo Jesús"; en 11,20, chipriotas y cirenenses "anunciaban la Buena Noticia del Señor Jesús". Esto no puede ser mera coincidencia tratándose del mismo autor.

La "dialéctica" luz-tinieblas también esta deliberadamente buscada. Lucas conocería el anuncio de Isaías sobre "el pueblo que caminaba en tinieblas que vio una luz grande". Y en el relato, la noche al raso que da paso a "la gloria del Señor" que "les envolvió en claridad", muestra abiertamente el contraste entre la oscuridad en la que el hombre vive lejos de Dios y la claridad salvadora que nos trae su presencia.

 

¿Qué es "buena noticia" en nuestros días? No siempre son noticias apreciadas aquellas que abarcan a más personas, porque suelen diluirse precisamente entre la multitud. Suelen valorarse más aquellas noticias referidas a pocos. Por eso la noticia de salvación universal, de reconciliación, de luz que inunda el universo de los seres humanos, tal vez interese menos.

_ "En la ciudad de David os ha nacido un Salvador":

"El ángel anunció a los pastores el nacimiento de Jesús como el del Mesías prometido a Israel: ``Os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador que es el Cristo Señor''. Desde el principio Él es ``a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo'' concebido como ``santo'' en el seno virginal de María. José fue llamado por Dios para ``tomar consigo a María su esposa'' encinta ``del que fue engendrado en ella por el Espíritu Santo'' para que Jesús ``llamado Cristo'' nazca de la esposa de José en la descendencia mesiánica de David" (437).

_ "La buena nueva de Cristo renueva continuamente la vida y la cultura del hombre caído; combate y elimina los errores y males que brotan de la seducción, siempre amenazadora, del pecado. Purifica y eleva sin cesar las costumbres de los pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda, consolida, completa y restaura en Cristo, como desde dentro, las bellezas y cualidades espirituales de cada pueblo (GS 58,4)" (2527).

_ "Toda la Escritura (la Ley, los Profetas y los Salmos) se cumple en Cristo. El Evangelio es esta ``Buena Nueva''..." (2763).

_ "``La sabiduría divina se extiende poderosa del uno al otro extremo y lo gobierna todo con suavidad'' (Sab 8,1). Sólo ella sabe unir extremos tan distintos: grandeza y abajamiento; majestad y humildad, nacer de una Virgen, recostarse en un pesebre; brillar en el cielo, y tener por compañía dos animales; recibir la adoración de los ángeles, estar envuelto en pañales pobres y ser adorado por reyes; estar callado en el pecho de su madre y ser anunciado por la luz del cielo. Contrastes que me descubren dos naturalezas. Porque es hombre, nace; porque es Dios, le adoran los ángeles..." (Santo Tomás de Villanueva, Serm III in die Natalis Dni).

 

Una extraordinaria noticia: "Os ha nacido el Salvador". Un sorprendente detalle: "Lo encontraréis envuelto en pañales y recostado en un pesebre". ¿Y seguimos sin quedarnos mudos de asombro?

NATIVIDAD DEL SEÑOR (inizio)

(Misa del día)

"Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado"

* Is 52,7-10: "Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios"

* Sal 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6: "Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios"

* Hb 1,1-6: "Dios nos ha hablado por el Hijo"

* Jn 1,1-18: "La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros"

La vieja fórmula de la proclamación de un rey en Sión, "Tu Dios es Rey", es la que aplica Isaías a su anuncio. El pueblo, a punto de volver del exilio, escucha complacido a los anunciadores de la paz y del reino nuevo. Eran los centinelas de Jerusalén que veían el regreso de los deportados. El hoy del "Dios es Rey" representa la presencia de Dios entre nosotros, el mejor augurio de un Reino nuevo.

La solemnidad del comienzo del texto a los Hebreos es comparable a la del prólogo de Juan que se lee en el Evangelio. No se dicen sencillamente cosas: se proclaman, se pregonan. En ambos casos hay una mirada hacia atrás. Para que el lector descubra lo relativo del tiempo anterior y el carácter definitivo del instante en el que el Verbo se hace carne.

La Encarnación definitiva del Hijo de Dios ha tenido para Juan etapas previas. El acontecimiento cósmico de la Creación ("sin ella ;obla Palabra;cb no se hizo nada de lo que se ha hecho"); los sucesos de la historia de Salvación ("surgió un hombre... no era él la luz sino testigo de la luz"), todo apunta a la "etapa final", la del Verbo hecho carne como culminación de la (toda la) historia.

Si el hombre se diera cuenta de lo que pasa cada Navidad, al actualizar este misterio, tal vez sería capaz de mirar con ojos nuevos de cercanía y solidaridad a quien Dios ama.

_ "Volviendo a tomar la frase de san Juan (``El Verbo se encarnó'': Jn 1,14) la Iglesia llama ``Encarnación'' al hecho de que el Hijo de Dios haya asumido una naturaleza humana para llevar a cabo por ella nuestra salvación. En un himno citado por san Pablo la Iglesia canta el misterio de la Encarnación: ``Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo: el cual siendo de condición divina, no retuvo ávidamente ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz'' (Flp 2,5-8)" (461).

_ "La fe en la verdadera encarnación del Hijo de Dios es el signo distintivo de la fe cristiana: ``Podéis conocer en esto el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios'' (1Jn 4,2). Ésa es la alegre convicción de la Iglesia desde sus comienzos cuando canta ``el gran misterio de la piedad'': ``El ha sido manifestado en la carne'' (1Tm 3,16)" (463).

_ "(Jesús) lleva a los hombres en su oración, ya que también asume la humanidad en la Encarnación, y los ofrece al Padre ofreciéndose a sí mismo. Él, el Verbo que ``ha asumido la carne'', comparte en su oración humana todo lo que viven ``sus hermanos'' (Hb 2,1-12), comparte sus debilidades para librarnos de ellas. Para eso le ha enviado el Padre. Sus palabras y sus obras aparecen entonces como la manifestación visible de su oración ``en lo secreto''" (2602).

_ "!Oh Hijo único y Verbo de Dios!, siendo inmortal te has dignado por nuestra salvación encarnarte en la Santa Madre de Dios, y siempre Virgen María; sin mutación te has hecho hombre, y has sido crucificado. !Oh Cristo Dios, que por tu muerte has aplastado la muerte, que eres Uno de la Santísima Trinidad, glorificado con el Padre y el Espíritu Santo, sálvanos!" (Liturgia bizantina, Tropario "O monoghenis") (469).

 

Ha venido el que "ilumina a todo hombre que viene a este mundo" y nos ha hecho luz; el Hijo ha puesto su casa entre nosotros y nos ha hecho hijos.

DOMINGO DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD. LA SAGRADA FAMILIA (inizio)

"Como Hijo, puso su casa entre nosotros;

como Hermano mayor, está a la cabeza de la Familia"

* Eclo 3,2-6.12-14: "El que teme al Señor honra a sus padres"

* Sal 127,1-2.3.4-5: "Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos"

* Col 3,12-21: "La vida de familia vivida en el Señor"

* Lc 2,22-40: "El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría"

El Sirácida recuerda que, entre los deberes más importantes para con Yavé, está el deber del amor y respeto a los padres. Partiendo de Ex 20,12 ("Honra a tu padre y a tu madre") insiste en la vida de amor familiar como fuente de la bendición divina.

Si la Ley era el apoyo para la recomendación anterior, para san Pablo la referencia a Cristo será el fundamento. Para el creyente las relaciones familiares pasan a depender de la coherencia con su fe.

La intención del relato de san Lucas es mostrar cómo la misión de Cristo es llevada a término asumiendo plenamente la condición humana. Si la vida del hombre se desarrolla, crece y madura en el seno familiar, la intención de "el niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría" tiene claras alusiones a la identificación del Hijo de Dios con la humanidad.

Es verdad que a veces, se viene tachando a la familia de costumbre superada. Pero hoy se va reconociendo su importancia y resulta curioso _aunque no demasiado sorprendente conociendo la historia_ que hoy se vuelven a valorar las condiciones familiares. Este reencuentro con la realidad familiar indica que el hombre no quiere renunciar a ella.

_ "La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana: Nazaret es la escuela donde se comienza a entender la vida de Jesús... Una lección de vida familiar" (Pablo VI, discurso 5 Enero 1964) (533).

_ "Con la sumisión a su madre y a su padre legal, Jesús cumple con perfección el cuarto mandamiento. Es la imagen temporal de su obediencia filial a su Padre celestial. La sumisión cotidiana de Jesús a José y María anunciaba y anticipaba la sumisión del Jueves Santo: ``No se haga mi voluntad...'' La obediencia de Cristo en lo cotidiano de la vida oculta inauguraba ya la obra de restauración de lo que la desobediencia de Adán había destruido" (532).

_ "La familia cristiana es una comunidad de fe, esperanza y caridad, posee en la Iglesia una importancia singular como aparece en el Nuevo Testamento" (2204; cf. 2213-2233).

_ "La familia es la ``célula original de la vida social''. La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad. La familia es la comunidad en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, se comienza a honrar a Dios y a usar bien de la libertad. La vida de familia es iniciación a la vida en sociedad" (2207).

_ "Eres maestro y doctor en toda tu casa. Aprende de Job (1,5), que ofrecía sacrificios por los pecados de pensamiento que hubieran podido cometer sus hijos. Aprende de Abraham, que los incitaba a guardar los caminos del Señor (Gn 18,19). Lee los consejos que David daba a sus hijos antes de morir (2Re 2,2-4). Tienes tu casa adornada con estatuas de oro. Son tus hijos. Límpialas, adórnalas, cuídalas. Enséñales el temor de Dios superior a toda riqueza. Si los educas bien aprenderán a hacer ellos lo mismo con sus hijos y se formará una serie ininterrumpida de santos felices, de la que tú serás la raíz y recibirás el premio" (San Juan Crisóstomo)".

 

Cristo creció en una familia. Nosotros nacemos en la familia para crecer como personas.

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS (inizio)

(1 de Enero)

"Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron"

* Nm 6,22-27: "Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré"

* Sal 66,2-3.5.6 y 8: "El Señor tenga piedad y nos bendiga"

* Ga 4,4-7: "Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer"

* Lc 2,16-21: "Encontraron a María y a José y al Niño. A los ocho días le pusieron por nombre Jesús"

La historia del hombre está bendecida por Dios, por eso el creyente mira el mañana con esperanza. Su fundamento son las promesas de Dios. Y estas promesas tienen rostro y nombre: Abraham, Moisés... Jesús. Cristo hace que llegue la benevolencia divina a todos los pueblos.

Dios ha "bendecido" especialmente a María para hacerla Madre de Dios, y la "bendición" ha culminado en la Maternidad. María sabe que no es ella la depositaria última de Cristo como definitiva bendición del Padre. Ella es la primera de los bendecidos, pero el don es para toda la humanidad. (Recuérdese que, cuando esta fiesta era aún la de la Circuncisión, se daba a adorar al Niño diciendo: Christus DATUS est nobis.)

Junto con el deseo sincero de felicidad en el Año Nuevo, es necesario colaborar para que llegue a aquellos a quienes felicitamos. Tal vez la ausencia de felicidad y aun el pesimismo tengan relación con una resignación estéril de quien no "entiende" la historia desde Dios.

_ La maternidad divina de María:

"Llamada en los Evangelios la ``Madre de Jesús'', María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como ``la Madre de mi Señor'' desde antes del nacimiento de su Hijo. En efecto, aquel que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo Eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios (``Theotokos'')" (495).

_ Hijo de Dios es sus dos naturalezas:

"La virginidad de María manifiesta la iniciativa absoluta de Dios en la Encarnación. Jesús no tiene como Padre más que a Dios. ``La naturaleza humana que ha tomado no le ha alejado jamás de su Padre... consubstancial con el Padre en la divinidad, consubstancial con su Madre en nuestra humanidad, pero propiamente Hijo de Dios en sus dos naturalezas''." (Cc Friaul, año 796) (503).

_ María en el año litúrgico:

"En la celebración de este círculo anual de los misterios de Cristo, la santa Iglesia venera con especial amor a la bienaventurada Madre de Dios, la Virgen María, unida con un vínculo indisoluble a la obra salvadora de su Hijo; en ella mira y exalta el fruto excelente de la redención y contempla con gozo, como en una imagen purísima, aquello que ella misma, toda entera, desea y espera ser (SC 103)" (1172).

_ "Vino Nuestro Señor Jesucristo a liberarnos de nuestras dolencias, no a cargar con ellas; no a rendirse a los vicios sino a remediarlos... y por eso convenía que naciese de manera nueva quien traía la gracia nueva de la santidad inmaculada... Convino que la virtud del Hijo velase por la virginidad de la Madre y que tan grato claustro del pudor y morada de santidad fuera guardada por la gracia del Espíritu Santo" (San León Magno, Serm 22, II de Navidad).

No se nos ha dado bajo el cielo ningún otro Nombre por el que podamos ser salvados, incluida la propia Madre del Salvador.

DOMINGO II DE NAVIDAD (inizio)

"Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad"

* Eclo 24,1-4.8-12: "La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido"

* Sal 147,12-13.14-15.19-20: "La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros"

* Ef 1,3-6.15-18: "Nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos"

* Jn 1,1-18: "La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros"

Se presenta la sabiduría personificada y hablando de sí misma. El Libro de la Alianza no sólo contiene la sabiduría, sino que "la encarna". Al igual que toda la creación fue obra de la Palabra, también lo fue la sabiduría. No es extraño que se puedan ver aquí apoyos del prólogo de san Juan.

El "Logos" puede entenderse desde la cultura hebrea ("dhabar") o desde la griega. La semántica semita insiste más en la Palabra como interpelación de Dios y exigencia de fe. La significación griega puede comprenderse en Juan como progresiva iluminación del hombre y revelación del Misterio de Dios que se manifiesta a la humanidad.

El texto del Evangelio tiene una estructura literaria de corte hebreo. Se presentan círculos concéntricos girando en torno a una noticia-núcleo: "Pero a cuantos la recibieron (la Palabra), les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre".

Hay en la sociedad actual cierta tendencia al "maniqueísmo": el bien y el mal se contraponen. Entender así la vida es simplista e irreal. El viejo dualismo ha quedado definitivamente zanjado desde Cristo. Se encarnó precisamente en lo que los gnósticos creían que era el mal. La luz puede triunfar sobre las tinieblas. En todo hay luz y hay que sacarla. Nada es definitivamente oscuridad, porque puede ser vencida desde Cristo.

_ "...Algunos filósofos han dicho que todo es Dios, que el mundo es Dios (panteísmo); otros han dicho que el mundo es una emanación necesaria de Dios; otros han afirmado la existencia de dos principios eternos, el Bien y el Mal, la Luz y las Tinieblas, en lucha permanente, dualismo, maniqueísmo; según estas concepciones, el mundo sería malo, producto de una caída y por tanto se ha de rechazar y superar (gnosis), otros admiten que el mundo ha sido hecho por Dios, pero a la manera de un relojero, (deísmo)... Esta búsqueda es inherente al hombre" (285).

_ Oposición de las tinieblas a la luz:

"La Huida a Egipto y la matanza de los inocentes manifiestan la oposición de las tinieblas a la luz: ``Vino a su casa y los suyos no la recibieron'' (Jn 1,11). Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos la comparten con Él. Su vuelta de Egipto recuerda el Éxodo y presenta a Jesús como el liberador definitivo" (530).

_ "Mediante su razón el hombre conoce la voz de Dios que le impulsa a ``hacer el bien y evitar el mal''. Todo hombre debe seguir esta ley que resuena en la conciencia y que se realiza en el amor de Dios y del prójimo. El ejercicio de la vida moral proclama la dignidad de la persona humana" (1706).

_ "Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas, era necesario que nos llegara la luz; estando cautivos, esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador. ¿No tenían importancia estos razonamientos? ¿No merecían conmover a Dios hasta el punto de hacerle bajar hasta nuestra naturaleza humana para visitarla, ya que la humanidad se encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado?" (San Gregorio de Nisa, or catech, 5).

"La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió". "Vino a su casa y los suyos no la recibieron". Pero permanece como Luz y como Vida, y su victoria sobre el pecado ha hecho posible el bien en el mundo.

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR (inizio)

"Vayamos y preguntemos por Él; y ofrezcámosle nuestros dones de oro,

incienso y mirra"

* Is 60,1-6: "La gloria del Señor amanece sobre ti"

* Sal 71,2.7-8.10-11.12-13: "Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra"

* Ef 3,2-3a.5-6: "Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos de la promesa"

* Mt 2,1-12: "Venimos de Oriente a adorar al Rey"

El profeta se imagina la Ciudad Santa resplandeciente por la gloria de Dios que brillaba sobre ella, y refulgente por los regalos que vendrían de Madián y de Efá.

La estrella mesiánica de David es lo que quiere san Mateo que vean los destinatarios de su Evangelio alumbrando a Cristo, en quien se cumplen las profecías del Antiguo Testamento.

Mientras ni Herodes, ni los rabinos, ni aun el pueblo lo reciben ni aceptan, sí lo hacen los gentiles, los que venían de lejos. San Mateo quiere mostrarnos que la salvación es universal y así se manifiesta desde el principio. Anunciada ya en las dos lecturas anteriores, la vocación de los gentiles es llamada misterio revelado, que es tanto como decir, según el pensamiento paulino, el acontecimiento por excelencia.

En un mundo donde cada vez hay menos fronteras, resulta extraño y anacrónico empeñarse en vivir en "guettos", en particularismos. A la vez que se pregona la solidaridad universal se puede comprobar el apego a actitudes individualistas, a subjetivismos excluyentes... !Qué difícil entender desde estas situaciones la universalidad de la fe cristiana!

_ "La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo... La llegada de los magos a Jerusalén para ``rendir homenaje al rey de los judíos'' (Mt 2,2) muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David, al que será el rey de las naciones. La Epifanía manifiesta que la ``multitud de los gentiles entra en la familia de los Patriarcas'' (San León Magno, serm. 23) y adquiere la ``israelítica dignitas''" (528).

_ Liturgia y culturas:

"Por tanto, la celebración de la liturgia debe corresponder al genio y a la cultura de los diferentes pueblos. Para que el Misterio de Cristo sea ``dado a conocer a todos los gentiles para obediencia de la fe'' (Rm 16,26), debe ser anunciado, celebrado y vivido en todas las culturas, de modo que éstas no son abolidas sino rescatadas y realizadas por él. La multitud de los hijos de Dios, mediante su cultura humana propia, asumida y transfigurada por Cristo, tiene acceso al Padre, para glorificarlo en un solo Espíritu" (1204).

"Hemos celebrado recientemente el día en que el Señor nació del pueblo judío; hoy celebramos aquel otro en que fue adorado por los gentiles, porque la salvación viene de los judíos (Jn 4,22), pero esta salvación se extiende hasta los fines de la tierra (Is 49,6); en aquel día le adoraron los pastores y hoy los Magos. A aquéllos se lo anunciaron los ángeles y a éstos una estrella. Los dos aprendieron del cielo, al ver al Rey del cielo en la tierra, que era la gloria de Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad, porque Él es nuestra paz que hizo de los dos pueblos uno (Ef 2,14)" (San Agustín, serm. 196,1).

 

Cuanto más clara es la estrella, más visible se hace el camino; cuanto más manifiesto se hace Cristo para todos, más apremiante es la llamada a reconocerlo y a adorarlo como único Señor.

FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR (inizio)

"Te he llamado,... te he tomado de la mano,... y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones"

* Is 42,1-4.6-7: "Mirad a mi siervo, a quien prefiero"

* Sal 28,1a y 2.3ac-4.3b y 9b-10: "El Señor bendice a su pueblo con la paz"

* Hch 10,34-38: "Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo"

* Mc 1,7-11: "Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto"

"La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará" evoca la confianza de Dios en el hombre, a pesar de todo. Quien sigue a Cristo habrá de estimar posible su salvación por lejana y difícil que parezca. Nuestra esperanza está puesta en Jesucristo.

El discurso kerigmático y a la vez catequético de Pedro en casa de Cornelio (2.a lectura), contiene una adaptación del mensaje a los paganos. Es significativa la alusión a Cristo como "ungido por el Espíritu Santo".

La intención de san Marcos es destacar el carácter teofánico del Bautismo de Jesús. Es a la vez una manifestación de fe en la divinidad de Cristo por parte de la comunidad primitiva. Por otra parte, los creyentes toman conciencia de lo que sucede en el Bautismo cristiano: que también somos ungidos por el Espíritu Santo, que somos proclamados hijos de Dios, que entramos en comunión con la Santísima Trinidad.

Todas las personas viven íntimamente la llamada a una vocación determinada, a un servicio a la sociedad. Esta llamada se intuye en los intereses, actitudes, capacidades... que cada uno experimenta. En otro orden, el bautismo es una llamada de Dios a la vida plena.

"La consagración mesiánica de Jesús manifiesta su misión divina. ``Por otra parte es lo que significa su mismo nombre, porque en el nombre de Cristo está sobreentendido El que ha ungido, El que ha sido ungido y la Unción misma con la que ha sido ungido: El que ha ungido es el Padre, El que ha sido ungido es el Hijo, y lo ha sido en el Espíritu Santo que es la Unción''. Su eterna consagración mesiánica fue revelada en el tiempo de su vida terrena en el momento de su bautismo por Juan" (438).

_ "...El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a ``posarse'' sobre Él. De Él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su bautismo, ``se abrieron los cielos'' (Mt 3,16) que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación" (536).

_ "El ``sello del Señor'' es el sello con que el Espíritu Santo nos ha marcado ``para el día de la redención'' (Ef 4,30). ``El Bautismo, en efecto, es el sello de la vida eterna'' (San Ireneo, Dem.,3). El fiel que ``guarde el sello'' hasta el fin, es decir, que permanezca fiel a las exigencias de su Bautismo, podrá morir marcado con ``el signo de la fe''" (1274).

_ "El fruto del Bautismo: el perdón de los pecados, el nacimiento a la vida nueva, la incorporación a la Iglesia y la participación del sacerdocio de Cristo" (cf. 1279).

_ En su Pascua, Cristo abrió a todos los hombre las fuentes del Bautismo:

"Considera dónde eres bautizado, de dónde viene el Bautismo: de la cruz de Cristo, de la muerte de Cristo. Ahí está todo el misterio: Él padeció por ti. En él eres rescatado, en él eres salvado" (San Ambrosio, sacr. 2,6) (1225).

Para comenzar su misión, Jesús recibe el Espíritu; cuando envíe a los suyos a la misión que Él les encomendará, les dará el mismo Espíritu. Sin el Espíritu no hay misión ni hay envío ni hay enviados.

INTRODUCCIÓN A LA CUARESMA Y LA PASCUA (inizio)

Si no existiera la Pascua, tampoco existiría la Cuaresma. La Liturgia está pensada siempre destacando la meta y proponiendo después el camino. Así nacieron las vigilias y los tiempos fuertes. Porque algo era muy importante, había que resaltarlo desde varias semanas antes. Y cuanto de mayor relieve, más tiempo de preparación. La intensificación de la predicación, la proliferación de ejercicios, charlas, vía crucis, ratos de reflexión, etc, tan frecuentes durante este tiempo cuaresmal tal vez provoquen cierto "exceso" de predicación perdiendo de vista unos objetivos muy claros en el pensamiento bíblico y que nos trae la Iglesia en la Liturgia.

Cuaresma Tres son los grandes temas cuaresmales, que miraremos también desde la Pascua; o acaso cabría decir, temas pascuales que miraremos desde la Cuaresma: el pecado, la conversión, la salvación.

Abordar el pecado hoy, además de impopular, es muy difícil. Nuestras gentes también han perdido en gran manera tal conciencia. Más que la confrontación de la vida con un catálogo prefijado, parece oportuno presentar el proyecto de Dios sobre nosotros y la infidelidad con la que respondemos. La experiencia bíblica del pecado suele recurrir a este método. Al pueblo de Dios hay que habituarle a que confronte su vida con el mensaje evangélico, y que pierda el miedo a que nos acuse siempre de pecadores. Entre otras razones, porque la Palabra para eso es profética.

Y cuando el mensaje es tan rico en anuncios de misericordia, de perdón, de reconciliación, como es el de Cuaresma, nuestras gentes vivirán la experiencia del Dios misericordioso íntimamente vinculado con sus personas. La Cuaresma es tiempo de pedir por los pecadores, por todos nosotros.

El paso del Señor por nuestra vida es un buen momento para desmontar la imagen que albergamos acerca de nosotros mismos. La conversión lo requiere como primer paso. El segundo es la conciencia de pobres que ha de crecer en nuestro interior. El camino hacia la Pascua es de aquellos que se sienten pobres, porque lo recorre el Cristo-Siervo. Identificarse con Él, "tener los mismos sentimientos que Cristo Jesús", requiere tal actitud. Y un primer descubrimiento por nuestra parte es que el seguimiento nos encamina por la cruz a la resurrección, que Cristo no nos dejará donde Él nunca se queda, en la derrota del pecado, sino que nos regalará gratuitamente la participación en su victoria sobre la muerte y sobre la limitación humana.

La Cuaresma-Pascua es un testimonio de que Dios ha aceptado a la humanidad como algo previo a la liberación radical de los males que la aquejan, especialmente de la raíz de todos ellos, el pecado. Cuando este tiempo se mira así, sólo hay lugar para la esperanza confiada. La iniciativa divina y su gratuidad en la donación total de Cristo en la Pasión y la Cruz, son el sello de una Alianza que se grabará para siempre en nuestros corazones. Es como participar en esos "dolores de parto" de la humanidad según san Pablo y la subsiguiente alegría del triunfo.

Conviene leer los textos de la Cuaresma y hallar los puntos comunes, a fin de sintetizar las ideas. No es difícil. Ofrecemos seguidamente una muestra de ello. Para elaborarlo hemos tenido en cuenta las lecturas no sólo de los domingos del ciclo B, sino también las lecturas de todos los días de la semana.

Semanas Lema

De Ceniza

La conversión es camino hacia la luz

Primera

La Pascua de Jesús es don gratuito y apremiante llamada al amor

Segunda

La Pascua de Jesús es la vida de su Iglesia

 

Tercera

Por Cristo somos reconciliados y hechos testigos de resurrección

Cuarta

Participar de la Pascua de Jesús es conocer la Verdad y vivir la Vida

Quinta

La Pascua de Jesús es libertad porque somos liberados de la muerte

Semana Santa

Con su muerte el Siervo reúne a los hijos de Dios dispersos

Y ciñéndonos sólo a los domingos del ciclo B, proponemos una perspectiva general a los grandes temas presentados por el Leccionario, en el marco de la Historia de la Salvación.

Domingos Pueblo elegido Cristo Nuevo Pueblo de Dios

Domingo I

Alianza con Noé

Cristo, obediente a la Palabra y vencedor en el Desierto

Nueva Alianza en Cristo victorioso

Domingo II

Abraham teme a Dios y no se reserva ni a su hijo

Cristo, a quien el Padre entregó a la muerte por nosotros

¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica

Domingo III

Alianza en el Sinaí

La Cruz de Cristo es para los llamados fuerza y sabiduría de Dios

Nuestra ofrendaes aceptable porque Cristo es el que se ofrece

Domingo IV

Decreto de liberación del Pueblo de Dios

Hemos sido liberados por la gracia de Cristo

Nos ha resucitado con Cristo y nos ha sentado en el cielo con Él

Domingo V

Se anuncia una Alianza Nueva

Aprendió, sufriendo, a obedecer

Morir su misma muerte, para resucitar con Él

ESQUEMA DE CUARESMA (inizio)

I Tentado para parecerse a nosotros

Gn 9,8-15: "Pacto con Dios de Noé"

1 P 3,18-22: "El Bautismo que nos salva"

Mc 1,12-15: "Los ángeles le servían"

El Reino de Dios está cerca: 541

Las tentaciones de Jesús: 538

Lucha contra la tentación: 2847-2848

II Nos fortalece para llevar la Cruz

Gn 22, 1-2.9-13.15-18: "El Sacrificio de Abraham"

Rm 8, 31b-34: "Dios no perdonó a su Hijo"

Mc 9,1-9: "Éste es mi Hijo amado"

La Transfiguración, visión anticipada del Reino: 555-556

Fe obediencia de Abraham: 2572

III La Pascua es para que nazca el "hombre nuevo"

Ex 20,1-7: "La Ley fue dada por Moisés"

1 Co 1,22-25: "Predicamos a Cristo crucificado"

Jn 2,13-25:"En tres días levantaré este templo"

Jesús y el Templo: 584-586

El templo, lugar de oración: 2691.2616.2684

IV Liberados por Cristo de las tinieblas

2 Cro 36,14-16.19-23: "Manifestación de la misericordia divina"

Ef 2,4-10: "Por pura gracia estamos salvados"

Jn 3,14-21: "Dios mandó a su Hijo para salvar al mundo"

Dios es verdad y amor: 214-218

Vivir en la verdad: 2465-2466.1955

VPerdonará nuestrospecados por laNueva Alianza

Jr 31,31-34: "Haré una alianza nueva"

Hb 5,7-9: "Obedeciendo, es causa de salvación eterna"

Jn 12, 20-33: "El grano que cae en tierra da fruto"

Jesús acepta libremente el amor redentor del Padre: 606-609

El Espíritu y la Ley Nueva: 715

El cristiano y la Ley Nueva: 1964.1972

SAN JOSÉ La promesa, asegurada para la descendencia

2 S 7,4-5a.12- 14a.16: "El Señor le dará el trono de David"

Rm 4, 13.16-18.22: "Creyó contra toda esperanza"

Mt 1,16.18-21.24a: "Hizo lo que le había mandado el Señor"

La concepción virginal, obra divina: 497

La oración en la vida cristiana: 2470.2716

DOMINGO I DE CUARESMA (inizio)

"Tentado para parecerse a nosotros; vencedor para que nos parezcamos a Él"

* Gn 9,8-15: "El pacto de Dios con Noé salvado del diluvio"

* Sal 24,4bc-5ab.6-7bc.8-9: "Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad, para los que guardan tu alianza"

* 1P 3,18-22: "Actualmente os salva el bautismo"

* Mc 1,12-15: "Se dejaba tentar por Satanás, y los ángeles le servían"

Las palabras de Dios a la salida de Noé del Arca muestran que, mientras para los paganos la tormenta y la lluvia son señales de una ira imparable, aquí es Dios quien toma la iniciativa y ofrece su pacto (Alianza) figurada en el Arco Iris. El Señor no destruirá nada, ni hombres ni ser viviente alguno.

Para san Pedro, Noé es anuncio profético de Cristo: salvado de las aguas, es Cabeza de una humanidad que se libra del Diluvio. También hay cierta referencia a la Pascua (Muerte/Resurrección): las aguas ahogan y destruyen, pero también son causa de la vida.

El episodio del desierto de san Marcos, nos trae a la memoria el Éxodo y la experiencia del Pueblo de Dios en él. Pero lo fundamental es la llamada a la conversión. El "se ha cumplido el plazo" se plantea como llamamiento. Dios sabe aguardar, espera pacientemente la respuesta del hombre. Que Dios espere es señal de que quiere hacer al hombre la posibilidad de su conversión.

La tentación de sentirse instalado, acomodado, definitivamente situado, nos asalta a cualquiera en cualquier momento. Difícilmente cabe que así se sienta la posibilidad de cambiar. Que el Evangelio invite a confrontar la vida del creyente es exponente de cambio y conversión.

_ El Reino de Dios está cerca:

"Después que Juan fue preso, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: ``El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva'' (Mc 1,15). ``Cristo, por tanto, para hacer la voluntad del Padre inauguró en la tierra el Reino de los cielos'' (LG 3). Pues bien, la voluntad del Padre es ``elevar a los hombres a la participación de la vida divina'' (LG 2). Lo hace reuniendo a los hombres en torno a su Hijo Jesucristo. Esta reunión es la Iglesia, que es sobre la tierra ``el germen y el comienzo de este Reino'' (LG 5)" (541).

_ Las tentaciones de Jesús:

"Los Evangelios hablan de un tiempo de soledad de Jesús en el desierto... Al final de este tiempo, Satanás le tienta tres veces tratando de poner a prueba su actitud filial hacia Dios. Jesús rechaza estos ataques que recapitulan las tentaciones de Adán en el Paraíso y las de Israel en el desierto, y el diablo se aleja de Él ``hasta el tiempo determinado'' (Lc 4,13)" (538).

_ "``No entrar en la tentación'' implica una decisión del corazón: ``Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón... Nadie puede servir a dos señores'' (Mt 6, 21-24). ``Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu'' (Ga 5, 25). El Padre nos da la fuerza para este ``dejarnos conducir'' por el Espíritu Santo" (2848).

_ "Dios no quiere imponer el bien, quiere seres libres... En algo la tentación es buena. Todos, menos Dios, ignoran lo que nuestra alma ha recibido de Dios, incluso nosotros. Pero la tentación lo manifiesta para enseñarnos a conocernos, y así, descubrirnos nuestra miseria, y obligarnos a dar gracias por los bienes que la tentación nos ha manifestado" (Orígenes, or. 29) (2847).

La conversión no nos libra de la tentación, pero al que vuelve su corazón a Dios, Dios le regala la victoria de Jesucristo.

DOMINGO II DE CUARESMA (inizio)

"Ante la proximidad de la Pasión, fortaleció la fe de los apóstoles, para que sobrellevasen el escándalo de la cruz"

* Gn 22,1-2.9-13.15-18: "El sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe"

* Sal 115,10 y 15.16-17.18-19: "Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida"

* Rm 8,31b-34: "Dios no perdonó a su propio Hijo"

* Mc 9,2-10: "Éste es mi Hijo amado"

El relato de la ofrenda de Isaac por su padre Abraham pone de relieve que el sacrificio que Dios prefiere es la fe-obediencia, en que tanto insisten los profetas contemporáneos al autor de la tradición elohísta. Se advierte sin embargo que la perícopa ha sido elegida en función del Evangelio: Jesús, obediente y entregado al Padre, es por eso mismo, el Siervo Glorificado en la Transfiguración.

San Marcos une la Transfiguración al primer anuncio de la Pasión. Así, el Cristo paciente y glorioso adquiere mayor relevancia. El Padre, avalando al Hijo mediante la invitación a que sea escuchado, acepta su entrega sacrificial y lo coloca por encima de todos los personajes del Antiguo Testamento. La referencia a que el Padre "no perdonó a su propio Hijo" (2.a lectura) trae a la memoria igualmente la obediencia de Abraham.

Nada hay más buscado que la felicidad y a la vez con la convicción profunda de que su conquista no es fruto simplemente de un esfuerzo. Cuanto más se experimenta, con más ansia se busca. El hombre sabe que hay que trabajar por ser feliz, aunque reconoce que la felicidad en definitiva es un regalo.

_ La Transfiguración, visión anticipada del Reino:

"Por un instante, Jesús muestra su gloria divina, confirmando así la confesión de Pedro. Muestra también que ``para entrar en su gloria'' (Lc 24,26), es necesario pasar por la cruz en Jerusalén. Moisés y Elías habían visto la gloria de Dios en la Montaña; la ley y los Profetas habían anunciado los sufrimientos del Mesías. La Pasión de Jesús es la voluntad por excelencia del Padre: el Hijo actúa como Siervo de Dios. La nube indica la presencia del Espíritu Santo: ``Tota Trinitas apparuit''" (555).

_ "...La Transfiguración nos concede una visión anticipada de la gloriosa venida de Cristo ``el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo'' (Flp 3,21). Pero ella nos recuerda también que ``es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios'' (Hch 14,22)" (556).

_ Fe-obediencia de Abraham:

"Como última purificación de su fe, se le pide al ``que había recibido las promesas'' (Hb 11,17) que sacrifique al hijo que Dios le ha dado. Su fe no vacila: ``Dios proveerá el cordero para el holocausto'' (Gn 22,8), ``pensaba que poderoso era Dios aun para resucitar a los muertos'' (Hb 11,19). Así, el padre de los creyentes se hace semejante al Padre que no perdonará a su propio Hijo sino que lo entregará por todos nosotros" (2572).

_ "Pedro no había comprendido eso cuando deseaba vivir con Cristo en la montaña. Te ha reservado eso, oh Pedro, para después de la muerte. Pero ahora, él mismo dice: Desciende para penar en la tierra, para servir en la tierra, para ser despreciado y crucificado en la tierra. La Vida desciende para hacerse matar; el Pan desciende para tener hambre; el camino desciende para fatigarse andando; la fuente desciende para sentir la sed; y tú, ¿vas a negarte a sufrir?" (San Agustín, serm 78,6) (556).

Tan montaña es el Calvario como el Tabor; pero no se puede subir a ésta sin haber pasado por aquélla.

DOMINGO III DE CUARESMA (inizio)

"La Pascua de Cristo no es para ``destruir'' sino para que nazca el Hombre Nuevo"

* Ex 20,1-17: "La Ley fue dada por Moisés"

* Sal 18,8.9.10.11: "Señor tú tienes palabras de vida eterna"

* 1Co 1,22-25: "Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero para los llamados sabiduría de Dios"

* Jn 2,13-25: "Destruid este templo y en tres días lo levantaré"

La tradición Sacerdotal, al redactar el Decálogo, usa un estilo imperativo, conciso. Los mandatos se imponen sin condiciones ni matices.