LOS SIETE SACRAMENTOS DE LA IGLESIA

Nuevo catecismo de la Iglesia Católica

|N1210 Los sacramentos de la Nueva Ley fueron instituidos por Cristo y son siete, a saber, Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unciónde los enfermos, orden sacerdotal y Matrimonio. Los siete sacramentos corresponden a todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curacióny misióna la vida de fe de los cristianos. Hay aquí una cierta semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual (cf S. Tomásde A., s. th. 3, 65,1).

|N1211 Siguiendo esta analogíase explicaránen primer lugar los tres sacramentos de la iniciacióncristiana (Capítulo primero), luego vos sacramentos de la curación(Capitulo segundo), finalmente, los sacramentos que estánal servicio de la comunióny misiónde los fieles (Capítulo tercero). Ciertamente este orden no es el único posible, pero permite ver que los sacramentos forman un organismo en el cual cada sacramento particular tiene su lugar vital. En este organismo, la Eucaristíaocupa un lugar único, en cuanto "sacramento de los sacramentos": "todos los otros sacramentos están137 ordenados a éste como a su fin" (S. Tomásde A., s. th. 3, 65, 3).

CAPITULO PRIMERO

LOS SACRAMENTOS DE LA INICIACION CRISTIANA

|N1212 Mediante los sacramentos de la iniciacióncristiana, el Bautismo, la Confirmacióny la Eucaristía, se ponen los fundamentos de toda vida cristiana. "La participaciónen la naturaleza divina, que los hombres reciben como don mediante la gracia de Cristo, tiene cierta analogíacon el origen, el crecimiento y el sustento de la vida natural. En efecto, los fieles renacidos en el Bautismo se fortalecen con el sacramento de la Confirmacióny finalmente, son alimentados en la Eucaristíacon el manjar de la vida eterna, y, así por medio de estos sacramentos de la iniciacióncristiana, reciben caza vez con mas abundancia los tesoros de la Vida divina y avanzan hacia la perfecciónde la caridad" (Pablo VI, const. apostó."Divina consortium natura"; cf OICA, praen. 1 - 2).

Artículo 1 EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO

|N1213 El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu ("vitae spiritualis anua") y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión(cf Cc. de Florencia: DS 1314; CIC can. 204, 1; 849; Creo 675, 1): "Baptismus es sacramentum regenerationis per aquam in verbo" ("El bautismo es el sacramento del nuevo nacimiento por el agua y la palabra", Ca th. R.2,2,5).

I EL NOMBRE DE ESTE SACRAMENTO

|N1214 Este sacramento recibe el nombre de Bautismo en razóndel carácter del rito central mediante el que se celebra: bautizar (baptizein en griego) significa "sumergió', "introducir dentro del agua"; la "inmersión" en el agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo de donde sale por la resurreccióncon El (cf Rm 6, 3 - 4; Col 2, 12) como "nueva criatura" (2 Co 5,17; Ga 6,15).

|N1215 Este sacramento es llamado también"bañode regeneracióny de renovacióndel Espíritu Santo" (Tú 3, 5), porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu sin el cual "nadie puede entrar en el Reino de Dios" (Jn 3, 5).

|N1216 "Este bañoes llamado iluminaciónporque quienes reciben esta enseñanza (catequética) su espíritu es iluminado..." (S. Justino, Apolo. 1, 61,12). Habiendo recibido en el Bautismo al Verbo, "la luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn 1, 9), el bautizado, "tras haber sido iluminado" (Hb 10, 32), se convierte en "hijo de la luz" (1 Ts 5, 5), y en "luz" élmismo (E S, 8):

El Bautismo es el másbello y magnífico de los dones de Dios... lo llamamos don, gracia, unción, iluminación, vestidura de incorruptibilidad, bañode regeneración, sello y todo lo másprecioso que hay. Don, porque es conferido a los que no aportan nada; gracia, porque, es dado incluso a culpables; bautismo, porque el pecado es sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y real (tales son los que son ungidos); iluminación, porque es luz resplandeciente; vestidura, porque cubre nuestra vergüenza; baño, porque lava; sello, porque nos guarda y es el signo de la soberaníade Dios (S. Gregario Nacianceno, or. 40, 34).

II EL BAUTISMO EN LA ECONOMIA DE LA SALVACION

Las prefiguraciones del Bautismo en la Antigua Alianza

|N1217 En la liturgia de la Noche Pascual, cuando se bendice el agua bautismal, la Iglesia hace solemnemente memoria de los grandes acontecimientos de la historia de la salvaciónque prefiguraban ya el misterio del Bautismo:

¡oh Dios!, que realizas en tus sacramentos obras admirables con tu poder invisible, y de diversos modos te has servido de tu criatura el agua para significar la gracia del bautismo (MI, Vigilia Pascual, bendicióndel agua bautismal, 42).

|N1218 Desde el origen del mundo, el agua, criatura humilde y admirable, es la fuente de la vida y de la fecundidad. La Sagrada Escritura dice que el Espíritu de Dios "se cernía" sobre ella (cf Gn 1, 2):

¡oh Dios!, cuyo espíritu, en los Orígenes del mundo, se cerníasobre las aguas, para que ya desde entonces concibieran el poder de santificar (MR, ibíd.).

|N1219 La Iglesia ha visto en el arca de Noé una prefiguraciónde la salvaciónpor el bautismo. En efecto, por medio de ella "unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvados a travésdel agua"(1 P 3, 20):

¡oh Dios!, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio prefiguraste el nacimiento de la nueva humanidad, de modo que una misma agua pusiera fin al pecado y diera origen a la sanidad (MR, ibíd.).

|N1220 Si el agua de manantial simboliza la vida, el agua del mal es un símbolo de la muerte. Por lo cual, pudo ser símbolo del misterio de la Cruz. Por este simbolismo el bautismo significa la comunióncon la muerte de Cristo.

|N1221 Sobre todo el paso del mar Rojo, verdadera liberaciónde Israel de la esclavitud de Egipto, es el que anuncia la liberaciónobrada por d bautismo:

¡oh Dios!, que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Roja a los hijos de Abraham, para que el pueblo liberado de la esclavitud del faraónfuera imagen de la familia de los bautizados (MI, ibíd.).

|N1222 Finalmente, el Bautismo es prefigurado en el paso del Jordán, por el que el pueblo de Dios recibe el don de la tierra prometida a la descendencia de Abraham, imagen de la vida eterna. La promesa de esta herencia bienaventurada se cumple en la nueva Alianza.

El Bautismo de Cristo

|N1223 Todas las prefiguraciones de la Antigua Alianza culminan en Cristo Jesús. Comienza su vida pública despuésde hacerse bautizar por S. Juan el Bautista en el Jordán(cf Mt 3,13), y, despuésde su Resurrección, confiere esta misióna sus Apóstoles: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado'' (Mt 28,19 - 20; cf Mc 16,15 - 16).

|N1224 Nuestro Señor se sometió voluntariamente al Bautismo de S. Juan, destinado a los pecadores, para "cumplir toda justicia" (Mt 3, 15). Este gesto de Jesúses una manifestaciónde su "anonadamiento" (Flp 2, 7). El Espíritu que se cerníasobre las aguas de la primera creacióndesciende entonces sobre Cristo, como preludio de la nueva creación, y el Padre manifiesta a Jesúscomo su "Hijo amado" (Mt 3, 16 - 17).

|N1225 En su Pascua, Cristo abrió atodos los hombres las fuentes del Bautismo. En efecto, hacia hablado ya de su pasiónque iba a sufrir en Jerusaléncomo de un "Bautismo" con que debíaser bautizado (Mc 10, 38; cf Lc 12, 50). La sangre y el agua que brotaron del costado traspasado de Jesúscrucificado (cf Jn 19, 34) son figuras del Bautismo y de la Eucaristía, Sacramentos de la vida nueva (cf 1 Jn 5, 6 - 8): desde entonces, es posible "nacer del agua y del Espíritu" para entrar en el Reino de Dios (Jn 3, S).

Considera dónde eres bautizado, de dónde viene el Bautismo: de la cruz de Cristo, de la muerte de Cristo. Ahí está todo el misterio: El padeció por ti. En éleres rescatado, en éleres salvado. (S. Ambrosio, Sara. 2, 6).

El bautismo en la Iglesia

|N1226 Desde el díade Pentecostésla Iglesia ha celebrado y administrado el santo Bautismo. En efecto, S. Pedro declara a la multitud conmovida por su predicación: "Conversos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisiónde vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Ch 2, 38). Los Apóstoles y sus colaboradores ofrecen el bautismo a quien crea en Jesús: judíos, hombres temerosos de Dios, paganos (Hch 2,41;8,12 - 13;10,48;16,15). El Bautismo aparece siempre ligado a la fe: 'ven fe en el Señor Jesúsy te salvarástú ytu casa declara S. Pablo a su carcelero en Filipo. El relato continúa: "el carcelero inmediatamente recibió el bautismo, ély todos los suyos" (Ch 16, 31 - 33).

|N1227 Segúnel apóstol S. Pablo, por el Bautismo el creyente participa en la muerte de Cristo; es sepultado y resucita con El:

¿Oes que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues con élsepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por me de la gloria del Padre, así tambiénnosotros vivamos una vi, nueva (Rm 6, 3 - 4; cf Col 2,12).

Los bautizados se han "revestido de Cristo" (Ga 3, 2/ Por el Espíritu Santo, el Bautismo es un bañoque purifica, santifica y justifica (cf 1 Co 6, 11;12, 13).

|N1228 El Bautismo es, pues, un bañode agua en el que la "Semilla incorruptible" de la Palabra de Dios produce su efecto vivificador (cf 1 P 1, 23; Ef S, 26). S. Agustíndirá del Bautismo: "Accedit verbum ad elementum, et fit sacramentum" ("Se une la palabra a materia, y se hace el sacramento", ev. Jo. 80, 3).

III LA CELEBRACION DEL SACRAMENTO DEL BAUTISMO

La iniciacióncristiana

|N1229 Desde los tiempos apostólicos, para llegar a ser cristiano se sigue un camino y una iniciaciónque consta de varias etapa Este camino puede ser recorrido rápida o lentamente. Y compre de siempre algunos elementos esenciales: el anuncio de la Palabra, la acogida del Evangelio que lleva a la conversión, la profesiónde fe, el Bautismo, la efusióndel Espíritu Santo, el acceso a la comunióneucarística.

|N1230 Esta iniciaciónha variado mucho a lo largo de los siglos y se las circunstancias. En los primeros siglos de la Iglesia, la iniciacióncristiana conoció un gran desarrollo, con un largo período de catecumenado y una serie de ritos preparatorios que jalonaban litúrgicamente el camino de la preparacióncatecumenal y que desembocaban en la celebraciónlos sacramentos de la iniciacióncristiana.

|N1231 Desde que el bautismo de los niños vino a ser la forma habitual de celebraciónde este sacramento, ésta se ha convertido en un acto único que integra de manera muy abreviada las etapas previas a la iniciacióncristiana. Por su naturaleza misma, el Bautismo de niños exige un catecumenado post bautismal. No se trata sólo de la necesidad de una instrucciónposterior al Bautismo, sino del desarrollo necesario de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona. Es el momento propio de la catequesis.

|N1232 El Concilio Vaticano ll ha restaurado para la Iglesia latina, "el catecumenado de adultos, dividido en diversos grados" (SC 64). Sus ritos se encuentran en el oído initiationis christianae adultorum (1972). Por otra parte, el Concilio ha permitido que "en tierras de misión, ademásde los elementos de iniciacióncontenidos en la tradicióncristiana, pueden admitirse tambiénaquellos que se encuentran en uso en cada pueblo siempre que puedan acomodarse al rito cristiano" (SC 65; cf SC 37 - 40).

|N1233 Hoy, pues, en todos los ritos latinos y orientales, la iniciacióncristiana de adultos comienza con su entrada en el catecumenado, para alcanzar su punto culminante en una sola celebraciónde los tres sacramentos del Bautismo, de la Confirmacióny de la Eucaristía(cf AG 14; CIC can. 851; 865; 866). En los ritos orientales la iniciacióncristiana de los niños comienza con el Bautismo, seguido inmediatamente por la Confirmacióny la Eucaristía, mientras que en el rito romano se continúadurante unos años de catequesis, para acabar mástarde con la Confirmacióny la Eucaristía, cima de su iniciacióncristiana (cf CIC can. 851, 2º;868).

La mistagogia de la celebración

|N1234 El sentido y la gracia del sacramento del Bautismo aparece claramente en los ritos de su celebración. Cuando se participa atentamente en los gestos y las palabras de esta celebración, los fieles se inician en las riquezas que este sacramento significa y realiza en cada nuevo bautizado.

|N1235 La señal de la cruz, al comienzo de la celebración, señala la impronta de Cristo sobre el que le va a pertenecer y significa la gracia de la redenciónque Cristo nos ha adquirido por su cruz.

|N1236 El anuncio de la Palabra de Dios ilumina con la verdad revelada a los candidatos y a la asamblea y suscita la respuesta de la fe, inseparable del Bautismo. En efecto, el Bautismo es de un modo particular "el sacramento de la fe" por ser la entrada sacramental en la vida de fe.

|N1237 Puesto que el Bautismo significa la liberacióndel pecado y de su instigador, el diablo, se pronuncian uno o varios exorcismos sobre el candidato. Este es ungido con el óleo de los catecúmenos o bien el celebrante le impone la mano y el candidato renuncia explícitamente a Satanás. Así preparado, puede confesar la fe de la Iglesia, a la cual será "confiado" por el Bautismo (cf Rm 6, 17).

|N1238 El agua bautismal es entonces consagrada mediante una oraciónde epiclesis (en el momento mismo o en la noche pascual). La Iglesia pide a Dios que, por medio de su Hijo, el poder del Espíritu Santo descienda sobre esta agua, a fin de que los que sean bautizados con ella "nazcan del agua y del Espíritu" (Jn 3, S).

|N1239 Sigue entonces el rito esencial del sacramento: el Bautismo propiamente dicho, que significa y realiza la muerte al pecado y la entrada en la vida de la Santísima Trinidad a travésde la configuracióncon el misterio pascual de Cristo. El Bautismo es realizado de la manera mássignificativa mediante la triple inmersiónen el agua bautismal. Pero desde la antigüedad puede ser tambiénconferido derramando tres veces agua sobre la cabeza del candidato.

|N1240 En la Iglesia latina, esta triple infusiónva acompañada de las palabras del ministro: "N., Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo". En las liturgias orientales, estando el catecúmeno vuelto hacia el oriente, el sacerdote dice: "El siervo de Dios, N., es bautizado en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo". Y mientras invoca a cada persona de la Santísima Trinidad, lo sumerge en el agua y lo saca de ella.

|N1241 La Uncióncon el santo crisma, óleo perfumado y consagrado por el obispo, significa el don del Espíritu Santo al nuevo bautizado. Ha llegado a ser un cristiano, es decir, "ungido" por el Espíritu Santo, incorporado a Cristo, que es ungido sacerdote, profeta y rey (cf OBP, no 62).

|N1242 En la liturgia de las Iglesias de oriente, la unciónpost bautismal es el sacramento de la Crismación(Confirmación). En la liturgia romana, dicha unciónanuncia una segunda uncióndel santo crisma que dará el obispo: el sacramento de la Confirmaciónque, por así decirlo, "confirma" y da plenitud a la unciónbautismal.

|N1243 La vestidura blanca simboliza que el bautizado se ha "revestido de Cristo" (Ga 3, 27): ha resucitado con Cristo. El cirio que se enciende en el cirio pascual, significa que Cristo ha iluminado al neófito. En Cristo, los bautizados son "la luz del mundo" (Mt 5,14; cf Flp 2, 15).

El nuevo bautizado es ahora hijo de Dios en el Hijo Unico. Puede ya decir la oraciónde los hijos de Dios: el Padre Nuestro.

|N1244 La primera comunióneucarística. Hecho hijo de Dios, revestido de la túnica nupcial, el neófito es admitido "al festínde las bodas del Cordero" y recibe el alimento de la vida nueva, el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Las Iglesias orientales conservan una conciencia viva de la unidad de la iniciacióncristiana por lo que dan la sagrada comunióna todos los nuevos bautizados y confirmados, incluso a los niños pequeños, recordando las palabras del Señor: "Dejad que los niños vengan a mí,no se lo impidáis" (Mc 10, 14). La Iglesia latina, que reserva el acceso a la Sagrada Comunióna los que han alcanzado el uso de razón, expresa cómo el Bautismo introduce a la Eucaristíaacercando al altar al niñoreciénbautizado para la oracióndel Padre Nuestro.

|N1245 La bendiciónsolemne cierra la celebracióndel Bautismo. En el Bautismo de reciénnacidos, la bendiciónde la madre ocupa un lugar especial.

IV QUIEN PUEDE RECIBIR EL BAUTISMO

|N1246 "Es capaz de recibir el bautismo todo ser humano, aúnno bautizado, y sólo él" (CIC can. 864; Creo can. 679).

El Bautismo de adultos

|N1247 En los orígenes de la Iglesia, cuando el anuncio del Evangelio está aúnen sus primeros tiempos, el Bautismo de adultos es la práctica máscomún. El catecumenado (preparaciónpara el Bautismo) ocupa entonces un lugar importante. Iniciacióna la fe y a la vida cristiana, el catecumenado debe disponer a recibir el don de Dios en el Bautismo, la Confirmacióny la Eucaristía.

|N1248 El catecumenado, o formaciónde los catecúmenos, tiene por finalidad permitir a estos últimos, en respuesta a la iniciativa divina y en unióncon una comunidad eclesial, llevar a madurez su conversióny su fe. Se trata de una "formacióny noviciado debidamente prolongado de la vida cristiana, en que los discípulos se unen con Cristo, su Maestro. Por lo tanto, hay que iniciar adecuadamente a los catecúmenos en el misterio de la salvación, en la práctica de las costumbres evangélicas y en los ritos sagrados que deben celebrarse en los tiempos sucesivos, e introducirlos en la vida de fe, la liturgia y la caridad del Pueblo de Dios" (AG 14. cf OICA 19 y 98).

|N1249 Los catecúmenos "estánya unidos a la Iglesia, pertenecen ya a la casa de Cristo y muchas veces llevan ya una vida de fe, esperanza y caridad" (AG 14). "La madre Iglesia los abraza ya con amor tomándolos a su cargo" (LO 14; cf CIC can. 206; 788, 3).

El Bautismo de niños

|N1250 Puesto que nacen con una naturaleza humana caída y manchada por el pecado original, los niños necesitan tambiénel nueve nacimiento en el Bautismo (cf DS 1514) para ser librados del poder de las tinieblas y ser trasladados al dominio de la libertad dé los hijos de Dios (cf Col 1, 12 - 14), a la que todos los hombres estánllamados. La pura gratuidad de la gracia de la salvaciónse manifiesta particularmente en el bautismo de niños. Por tanto, la Iglesia y los padres privarían al niñode la gracia inestimable de se hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco despuésde su nacimiento (cf CIC can. 867; Creo can. 681; 686, 1).

|N1251 Los padres cristianos deben reconocer que esta práctica corresponde tambiéna su misiónde alimentar la vida que Dios Leo ha confiado (cf LG II; 41; GS 48; CIC can. 868).

|N1252 La práctica de bautizar a los niños pequeños es una tradicióninmemorial de la Iglesia. Está atestiguada explícitamente desde el siglo 11. Sin embargo, es muy posible que, desde el comienzo de la predicaciónapostólica, cuando "casas" enteras recibieron el Bautismo (cf Ch 16, 15. 33. 18, 8. 1 Co 1 16), se haya bautizado tambiéna los niños (cf CDF. instr. "Pastoralis actio". AAS 72 [1980] 1137 - 1156).

Fe y Bautismo

|N1253 El Bautismo es el sacramento de la fe (cf Mc 16,16). Pera la fe tiene necesidad de la comunidad de creyentes. Sólo en la fe de la Iglesia puede creer cada uno de los fieles. La fe que se requiere para el Bautismo no es una fe perfecta y madura, sino un comienzo que está llamado a desarrollarse. Al catecúmeno o a su padrino se le pregunta: "¿Qué pides a la Iglesia de Dios?" Y élresponde: "¡La fe!".

|N1254 En todos los bautizados, niños o adultos, la fe debe crece despuésdel Bautismo. Por eso, la Iglesia celebra cada añoen la noche pascual la renovaciónde las promesas del Bautismo. La preparaciónal Bautismo sólo conduce al umbral de la vida nueva. El Bautismo es la fuente de la vida nueva en Cristo, de la cual brota toda la vida cristiana.

|N1255 Para que la gracia bautismal pueda desarrollarse es importante la ayuda de los padres. Ese es tambiénel papel del padrino o de la madrina, que deben ser creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado, niñoo adulto, en su camino de la vida cristiana (cf CIC can. 872 874). Su tarea es una verdadera funcióneclesial (officium; cf SC 67). Toda la comunidad eclesial participa de la responsabilidad de desarrollar y guardar la gracia recibida en el Bautismo.

V QUIEN PUEDE BAUTIZAR

|N1256 Son ministros ordinarios del Bautismo el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, tambiénel diácono (cf CIC can. 861, 1; CCEO can. 677, 1). En caso de necesidad, cualquier persona incluso no bautizada, si tiene la intenciónrequerida puede bautizar. La intenciónrequerida consiste en querer hacer lo que hace la Iglesia al bautizar, y emplear la fórmula bautismal trinitaria. La Iglesia ve la razónde esta posibilidad en la voluntad salvífica universal de Dios (cf 1 Tm 2, 4) y en la necesidad del Bautismo para la salvación(cf Mc 16, 16; DS 1315, 646; CIC can. 861, 2).

VI LA NECESIDAD DEL BAUTISMO

|N1257 El Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación(cf Jn 3, 5). Por ello mandó asus discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar a todas las naciones (cf Mt 28, 19 - 20; cf DS 1618; LG 14; AG 5). El Bautismo es necesario para la salvaciónen aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento (cf Mc 16, 16). La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misiónque ha recibido del Señor de hacer "renacer del agua y del espíritu" a todos los que pueden ser bautizados. Dios ha vinculado la salvaciónal sacramento del Bautismo, pero su intervenciónsalvífica no queda reducida a los sacramentos.

|N1258 Desde siempre, la Iglesia posee la firme convicciónde que quienes padecen la muerte por razónde la fe, sin haber recibido el Bautismo, son bautizados por su muerte con Cristo y por Cristo. Este Bautismo de sangre como el deseo del Bautismo, produce los frutos del Bautismo sin ser sacramento.

|N1259 A los catecúmenos que mueren antes de su Bautismo, el deseo explícito de recibir el Bautismo, unido al arrepentimiento de sus pecados y a la caridad, les asegura la salvaciónque no han podido recibir por el sacramento.

|N1260 "Cristo murió por todos y la vocaciónúltima del hombre en realmente una sola, es decir, la vocacióndivina. En consecuencia, debemos mantener que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo conocido sólo por Dios, se asocien a este misterio pascual" (GIS 22; cf LG 16; AG 7). Todo hombre que, ignorando el Evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios segúnélla conoce, puede ser salvado. Se puede suponer que semejantes personas habrían deseado explícitamente el Bautismo si hubiesen conocido su necesidad.

|N1261 En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (cf 1 Tm 2, 4) y la ternura de Jesúscon los niños, que le hizo decir: "Dejad que los niños se acerquen a mí,no se lo impidáis" (Mc 10, 14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvaciónpara los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es másapremiante aúnla llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo Bautismo.

VII LA GRACIA DEL BAUTISMO

|N1262 Los distintos efectos del Bautismo son significados por los elementos sensibles del rito sacramental. La inmersiónen el agua evoca los simbolismos de la muerte y de la purificación, pero tambiénlos de la regeneracióny de la renovación. Los dos efectos principales, por tanto, son la purificaciónde los pecados y el nuevo nacimiento en el Espíritu Santo (cf Ch 2, 38; Jn 3, 5).

Para la remisiónde los pecados...

|N1263 Por el Bautismo, todos los pecados son perdonados, el pecado original y todos los pecados personales, así como todas las penas del pecado (cf DS 1316). En efecto, en los que han sido regenerados no permanece nada que les impida entrar en el Reino de Dios, ni el pecado de Adán, ni el pecado personal, ni las consecuencias del pecado, la másgrave de las cuales es la separaciónde Dios.

|N1264 No obstante, en el bautizado permanecen ciertas consecuencias temporales del pecado, como los sufrimientos, la enfermedad, la muerte o las fragilidades inherentes a la vida como las debilidades de carácter, etc., así como una inclinaciónal pecado que la Tradiciónllama concupiscencia, o "fo mes peccati": "La concupiscencia, dejada para el combate, no puede dañar a los que no la consienten y la resisten con coraje por la gracia de Jesucristo. Antes bien 'el que legítimamente luchare, será coronado'(2 Tm 2, 5)" (C. de Trento: DS 1515).

"Una criatura nueva"

|N1265 El Bautismo no solamente purifica de todos los pecados, hace tambiéndel neófito "una nueva creación" (2 Co 5, 17), un hijo adoptivo de Dios (cf Ga 4, 5 - 7) que ha sido hecho "partícipe de la naturaleza divina" ( 2 P 1, 4), miembro de Cristo (cf 1 Co 6, 15; 12, 27), coheredero con El (Rm 8, 17) y templo del Espíritu Santo (cf 1 Co 6,19).

|N1266 La Santísima Trinidad da al bautizado la gracia santificante, la gracia de la justificaciónque:

- le hace capaz de creer en Dios, de esperar en El y de amarlo mediante las virtudes teologales;

- le concede poder vivir y obrar bajo la mocióndel Espíritu Santo mediante los dones del Espíritu Santo;

- le permite crecer en el bien mediante las virtudes morales.

Así todo el organismo de la vida sobrenatural del cristiano tiene su raízen el santo Bautismo.

Incorporados a la Iglesia, Cuerpo de Cristo

|N1267 El Bautismo hace de nosotros miembros del Cuerpo de Cristo. "Por tanto... somos miembros los unos de los otros" (E 4, 25). El Bautismo incorpora a la Iglesia. De las fuentes bautismales nace el único pueblo de Dios de la Nueva Alianza que transciende todos los límites naturales o humanos de las naciones, las culturas, las razas y los sexos: "Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar másque un cuerpo" (1 Co 12,13).

|N1268 Los bautizados vienen a ser "piedras vivas" para "edificaciónde un edificio espiritual, para un sacerdocio santo" ( 1 P 2, 5). Por el Bautismo participan del sacerdocio de Cristo, de su misiónprofética y real, son "linaje elegido, sacerdocio real, naciónsanta, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz" (1 P 2, 9). El Bautismo hace participar en el sacerdocio comúnde los fieles.

|N1269 Hecho miembro de la Iglesia, el bautizado ya no se pertenece a sí mismo (1 Co 6, 19), sino al que murió yresucitó por nosotros (cf 2 Co 5, 15). Por tanto, está llamado a someterse a los demás(E 5, 21; 1 Co 16, 15 - 16), a servirles (cf Jn 13, 12 - 15) en la comuniónde la Iglesia, y a ser "obediente y dócil" a los pastores de la Iglesia (Hb 13, 17) y a considerarlos con respeto y afecto (cf 1 Ts 5, 12 - 13). Del mismo modo que el Bautismo es la fuente de responsabilidades y deberes, el bautizado goza tambiénde derechos en el seno de la Iglesia: recibir los sacramentos, ser alimentado con la palabra de Dios y ser sostenido por los otros auxilios espirituales de la Iglesia (cf LG 37; CIC can. 208 - 223; Creo can. 675,2).

|N1270 Los bautizados "por su nuevo nacimiento como hijos de Dios estánobligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia" (LO 11 ) y de participar en la actividad apostólica y misionera del Pueblo de Dios (cf LG 1 7; AG 7, 23).

El vínculo sacramental de la unidad de los cristianos

|N1271 El Bautismo constituye el fundamento de la comuniónentre todos los cristianos, e incluso con los que todavíano estánen plena comunióncon la Iglesia católica: "Los que creen en Cristo y han recibido ritual mente el bautismo estánen una cierta comunión, aunque no perfecta, con la Iglesia católica..., justificados por la fe en el bautismo, se han incorporado a Cristo; por tanto, con todo derecho se honran con el nombre de cristianos y son reconocidos con razónpor los hijos de la Iglesia católica como hermanos del Señor" (UR 3). "Por consiguiente, el bautismo constituye un vínculo sacramental de unidad, vigente entre los que han sido regenerados por él" SUR 22).

Un sello espiritual indeleble...

|N1272 Incorporado a Cristo por el Bautismo, el bautizado es configurado con Cristo (cf Rm 8, 29). El Bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble (character) de su pertenencia a Cristo. Este sello no es borrado por ningúnpecado, aunque el pecado impida al Bautismo dar frutos de salvación(cf DS 1609 - 1619). Dado una vez por todas, el Bautismo no puede ser reiterado.

|N1273 Incorporados a la Iglesia por el Bautismo, los fieles han recibido el carácter sacramental que los consagra para el culto religioso cristiano (cf LG 11). El sello bautismal capacita y compromete a los cristianos a servir a Dios mediante una participaciónviva en la santa Liturgia de la Iglesia y a ejercer su sacerdocio bautismal por el testimonio de una vida santa y de una caridad eficaz. (cf LG 10).

|N1274 El "sello del Señor" (Dominicus character: S. Agustín, ep. 98, 5), es el sello con que el Espíritu Santo nos ha marcado "para EL díade la redención" (Ef 4, 30; cf Ef 1, 13 - 14; 2 Co 1, 21 - 22). "El Bautismo, en efecto, es el sello de la vida eterna" (S. Ireneo dem., 3). El fiel que "guarde el sello" hasta el fin, es decir, que permanezca fiel a las exigencias de su Bautismo, podrá morir marrado con "el signo de la fe" (MI, Canon romano, 97), con la fe de su Bautismo, en la espera de la visiónbienaventurada de Dios consumaciónde la fe - y en la esperanza de la resurrección.

RESUMEN

|N1275 La iniciacióncristiana se realiza mediante el conjunto de tres sacramentos: el Bautismo, que es el comienzo de la vida nueva; la Confirmación, que es su afianzamiento; y la Eucaristía, que alimenta al discípulo con el Cuerpo y la Sangre de Cristo para ser transformado en El.

|N1276 "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado " (Mt 28, 19 - 20).

|N1277 El Bautismo constituye el nacimiento a la vida nueva en Cristo. Segúnla voluntad del Señor; es necesario para la salvación, como lo es la Iglesia misma, a la que introduce el Bautismo.

|N1278 El rito esencial del Bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza, pronunciando la invocaciónde la Santísima Trinidad, es decir, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

|N1279 El fruto del Bautismo, o gracia bautismal, es una realidad rica que comprende: el perdóndel pecado original y de todos los pecados personales; el nacimiento a la vida nueva, por la cual el hombre es hecho hijo adoptivo del Padre, miembro de Cristo, templo del Espíritu Santo. Por la acciónmisma del bautismo, el bautizado es incorporado a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y hecho partícipe del sacerdocio de Cristo.

|N1280 El Bautismo imprime en el alma un signo espiritual indeleble, el carácter, que consagra al bautizado al culto de la religióncristiana. Por razóndel carácter, el Bautismo no puede ser reiterado (cf DS 1609 y 1624).

|N1281 Los que padecen la muerte a causa de la fe, los catecúmenos y todos los hombres que, bajo el impulso de la gracia, sin conocer la Iglesia, buscan sinceramente a Dios y se esfuerzan por cumplir su voluntad, se salvan aunque no hayan recibido el Bautismo (cf LG 16).

|N1282 Desde los tiempos másantiguos, el Bautismo es dado a los niños, porque es una gracia y un don de Dios que no suponen méritos humanos; los niños son bautizados en la fe de la Iglesia. La entrada en la vida cristiana da acceso a la verdadera libertad.

|N1283 En cuanto a los niños muertos sin bautismo, la liturgia de la Iglesia nos invita a tener confianza en la misericordia divina v a orar por su salvación.

|N1284 En caso de necesidad, toda persona puede bautizar, con tal que tenga la intenciónde hacer lo que hace la Iglesia, y que derrame agua sobre la cabeza del candidato diciendo: "Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".

Artículo 2 EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACION

|N1285 Con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmaciónconstituye el conjunto de los "sacramentos de la iniciacióncristiana", cuya unidad debe ser salvaguardada. Es preciso, pues, explicar a los fieles que la recepciónde este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia bautismal (cf OCF Praenotanda 1). En efecto, a los bautizados "el sacramento de la Confirmaciónlos une másíntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma se comprometen mucho más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras" (LG 11; cf OCF Praenotanda 2):

I LA CONFIRMACION EN LA ECONOMIA DE LA SALVACION

|N1286 En el Antiguo Testamento, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaríasobre el Mesías esperado (cf Is 11, 2) para realizar su misiónsalvífica (cf Lc 4, 16 - 22; Is 61, 1). El descenso del Espíritu Santo sobre Jesúsen su Bautismo por Juan fue el signo de que El era el que debíavenir, el Mesías, el Hijo de Dios (cf Mt 3, 13 - 17; Jn 1, 33 - 34). Habiendo sido concebido por obra del Espíritu Santo, toda su vida y toda su misiónse realizan en una comunióntotal con el Espíritu Santo que el Padre le da "sin medida" (Jn 3, 34).

|N1287 Ahora bien, esta plenitud del Espíritu no debíapermanecer únicamente en el Mesías, sino que debíaser comunicada a todo el pueblo mesiánico (cf Ez 36, 25 - 27; Jl 3, 1 - 2). En repetidas ocasiones Cristo prometió esta efusióndel Espíritu (cf Lc 12, 12; Jn 3, 58; 7, 37 - 39; 16, 7 - 15; Ch 1, 8), promesa que realizó primero el díade Pascua (Jn 20, 22) y luego, de manera másmanifiesta el díade Pentecostés(cf Ch 2, 1 - 4). Llenos del Espíritu Santo, los apóstoles comienzan a proclamar "las maravillas de Dios" (Ch 2, 11) y Pedro declara que esta efusióndel Espíritu es el signo de los tiempos mesiánicos (cf Ch 2, 17 - 18). Los que creyeron en la predicaciónapostólica y se hicieron bautizar, recibieron a su vez el don del Espíritu Santo (cf Ch 2, 38).

|N1288 "Desde aquel tiempo, los apóstoles, en cumplimiento de la voluntad de Cristo, comunicaban a los neófitos, mediante la imposiciónde las manos, el don del Espíritu Santo, destinado a completar la gracia del Bautismo (cf Ch 8, 15 - 17; 19, 5 - 6). Esto explica por qué en la carta a los Hebreos se recuerda, entre los primeros elementos de la formacióncristiana, la doctrina del Bautismo y de la imposiciónde las manos (cf Hb 6, 2). Es esta imposiciónde las manos la que ha sido con toda razónconsiderada por la tradicióncatólica como el primitivo origen del sacramento de la Confirmación, el cual perpetúa, en cierto modo, en la Iglesia, la gracia de Pentecostés" (Pablo VI, constó.apostó."Divina consortium natura").

|N1289 Muy pronto, para mejor significar el don del Espíritu Santo, se añadió ala imposiciónde las manos una uncióncon óleo perfumado (crisma). Esta unciónilustra el nombre de "cristiano" que significa "ungido" y que tiene su origen en el nombre de Cristo, al que "Dios ungió con el Espíritu Santo" (Hch 10, 38). Y este rito de la unciónexiste hasta nuestros días tanto en oriente como en occidente. Por eso en oriente, se llama a este sacramento crismación, uncióncon el crisma, o myron, que significa "crisma". En occidente el nombre de Confirmaciónsugiere a la vez la "confirmación" del Bautismo, que completa la iniciacióncristiana, y el robustecimiento de la gracia bautismal, frutos todos ellos del Espíritu Santo.

Dos tradiciones: oriente y occidente

|N1290 En los primeros siglos la Confirmaciónconstituye generalmente una única celebracióncon el Bautismo, y forma con éste, segúnla expresiónde S. Cipriano, un "sacramento doble". Entre otras razones, la multiplicaciónde los bautismos de niños, durante todo el tiempo del año, y la multiplicaciónde las parroquias (rurales), que agrandaron las diócesis, ya no permite la presencia del obispo en todas las celebraciones bautismales. En occidente, por el deseo de reservar al obispo el acto de conferir la plenitud al Bautismo, se establece la separacióntemporal de ambos sacramentos. El oriente ha conservado unidos los dos sacramentos, de modo que la Confirmaciónes dada por el presbítero que bautiza. Este, sin embargo, sólo puede hacerlo con el "myron" consagrado por un obispo (cf CCEO can. 695, 1 ; 696, 1).

|N1291 Una costumbre de la Iglesia de Roma facilitó el desarrollo de la práctica occidental; habíauna doble uncióncon el santo crisma despuésdel bautismo: realizada ya una por el presbítero al neófito al salir del bañobautismal, es completada por una segunda unciónhecha por el obispo en la frente de cada uno de los reciénbautizados (véase S. Hipólito de Roma, trad. ap. 21 ) La primera uncióncon el santo crisma, la que daba el sacerdote, quedó unida al rito bautismal; significa la participacióndel bautizado en las funciones profética, sacerdotal y real de Cristo. Si el bautismo es conferido a un adulto, sólo hay una unciónpost bautismal: la de la Confirmación.

|N1292 La práctica de las Iglesias de oriente destaca másla unidad de la iniciacióncristiana. La de la Iglesia latina expresa másnetamente la comunióndel nuevo cristiano con su obispo, garante y servidor de la unidad de su Iglesia, de su catolicidad y su apostolicidad, y por ello, el vínculo con los orígenes apostólicos de la Iglesia de Cristo.

II LOS SIGNOS Y EL RITO DE LA CONFIRMACION

|N1293 En el rito de este sacramento conviene considerar el signo de la uncióny lo que la uncióndesigna e imprime: el sello espiritual.

La unción, en el simbolismo bíblico y antiguo, posee numerosas significaciones: el aceite es signo de abundancia (cf Dt 11,14) y de alegría(cf Sal 23, S; 104, 15); purifica (unciónantes y despuésdel baño) y da agilidad (la unciónde los atletas y de los luchadores); es signo de curación, pues suaviza las contusiones y las heridas (cf Is 1, 6; Lc 10, 34) y el ungido irradia belleza, santidad y fuerza.

|N1294 Todas estas significaciones de la uncióncon aceite se encuentran en la vida sacramental. La unciónantes del Bautismo con el óleo de los catecúmenos significa purificacióny fortaleza; la unciónde los enfermos expresa curacióny consuelo. La uncióndel santo crisma despuésdel Bautismo, en la Confirmacióny en la ordenación, es el signo de una consagración. Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan másplenamente en la misiónde Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda "el buen olor de Cristo" (cf 2 Co 2, 15).

|N1295 Por medio de esta unción, el confirmando recibe "la marca", el sello del Espíritu Santo. El sello es el símbolo de la persona (cf Gn 38, 18; Ct 8, 9), signo de su autoridad (cf Gn 41, 42), de su propiedad sobre un objeto (cf Dt 32, 34) - por eso se marcaba a los soldados con el sello de su jefe y a los esclavos con el de su señor - ; autentifica un acto jurídico (cf 1 R 21, 8) o un documento (cf Jr 32, 10) y lo hace, si es preciso, secreto (cf Is 29, 11).

|N1296 Cristo mismo se declara marcado con el sello de su Padre (cf Jn 6, 27). El cristiano tambiénestá marcado con un sello: "Y es Dios el que nos conforta juntamente con vosotros en Cristo y el que nos ungió,y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Espíritu en nuestros corazones" (2 Co 1, 22; cf Ef 1, 13; 4, 30). Este sello del Espíritu Santo, marca la pertenencia total a Cristo, la puesta a su servicio para siempre, pero indica tambiénla promesa de la proteccióndivina en la gran prueba escatológica (cf Ap 7, 23; 9, 4; Ez 9, 4 - 6).

La celebraciónde la Confirmación

|N1297 Un momento importante que precede a la celebraciónde la Confirmación, pero que, en cierta manera forma parte de ella, es la consagracióndel santo crisma. Es el obispo quien, el Jueves Santo, en el transcurso de la Misa crismal, consagra el santo crisma para toda su diócesis. En las Iglesias de oriente, esta consagraciónestá reservada al Patriarca:

La liturgia siriaca de Antioquíaexpresa así la epiclesis de la consagracióndel santo crisma (myron): "(Padre... envíatu Espíritu Santo) sobre nosotros y sobre este aceite que está delante de nosotros y conságralo, de modo que sea para todos los que sean ungidos y marcados con él, myron santo, myron sacerdotal myron real, unciónde alegría, vestidura de la luz, manto de salvación, don espiritual, santificaciónde las almas y de los cuerpos, dicha imperecedera, sello indeleble, escudo de la fe y casco terrible contra todas las obras del Adversario".

|N1298 Cuando la Confirmaciónse celebra separadamente del Bautismo, como es el caso en el rito romano, la liturgia del sacramento comienza con la renovaciónde las promesas del Bautismo y la profesiónde fe de los confirmandos. Así aparece claramente que la Confirmaciónconstituye una prolongacióndel Bautismo (cf SC 71). Cuando es bautizado un adulto, recibe inmediatamente la Confirmacióny participa en la Eucaristía(cf CIC can. 866).

|N1299 En el rito romano, el obispo extiende las manos sobre todos los confirman dos, gesto que, desde el tiempo de los apóstoles, es el signo del don del Espíritu. Y el obispo invoca así la efusióndel Espíritu:

Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que regeneraste, por el agua y el Espíritu Santo, a estos siervos tuyos y los libraste del pecado: escucha nuestra oracióny envíasobre ellos el Espíritu Santo Paráclito; llénalos de espíritu de sabiduríay de inteligencia, de espíritu de consejo y de fortaleza, de espíritu de ciencia y de piedad; y cólmalos del espíritu de tu santo temor. Por Jesucristo nuestro Señor.

|N1300 Sigue el rito esencial del sacramento. En el rito latino, "el sacramento de la Confirmaciónes conferido por la uncióndel santo crisma en la frente, hecha Imponiendo la mano, y con estas palabras: 'Accipe signaculum doni Spiritus Sancti' (recibe por esta señal el don del Espíritu Santo')" (Pablo VI, con. ap. "Divina consortium natura"). En las Iglesias orientales, la uncióndel myron se hace despuésde una oraciónde epiclesis, sobre las partes mássignificativas del cuerpo: la frente, los ojos, la nariz, los oídos, los labios, el pecho, la espalda, las manos y los pies, y cada unciónva acompañada de la fórmula: "Sello del don que es el Espíritu Santo".

|N1301 El beso de paz con el que concluye el rito del sacramento significa y manifiesta la comunióneclesial con el obispo y con todos los fieles (cf S. Hipólito, trad. ap. 2 1).

II LOS EFECTOS DE LA CONFIRMACION

|N1302 De la celebraciónse deduce que el efecto del sacramento es la efusiónplena del Espíritu Santo, como fue concedida en otro tiempo a los apóstoles el díade Pentecostés.

|N1303 Por este hecho, la Confirmaciónconfiere crecimiento y profundidad a la gracia bautismal:

- nos introduce másprofundamente en la filiacióndivina que nos hace decir "Abbá,Padre" (Rm 8,15);

- nos une másfirmemente a Cristo;

- aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo;

- hace másperfecto nuestro vínculo con la Iglesia (cf LG 11);

- nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe mediante la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo, para confesar valientemente el nombre de Cristo y para no sentir jamásvergüenza de la cruz (cf DS 1319. LG 11, 12):

Recuerda, pues, que has recibido el signo espiritual, el Espíritu de sabiduríae inteligencia, el Espíritu de consejo y de fortaleza, el Espíritu de conocimiento y de piedad, el Espíritu de temor santo, y guarda lo que has recibido. Dios Padre te ha marcado con su signo, Cristo Señor te ha Confirmado y ha puesto en tu corazónla prenda del Espíritu (s Ambrosio, Myst. 7, 42).

|N1304 La Confirmación, como el Bautismo del que es la plenitud, sólo se da una vez. La Confirmación, en efecto, imprime en el Lima una marca espiritual indeleble, el "carácter" (cf DS 1609), Luz es el signo de que Jesucristo ha marcado al cristiano con el se lo de su Espíritu revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo (cf Lc 24, 48 - 49).

|N1305 El "carácter" perfecciona el sacerdocio comúnde los fines, recibido en el Bautismo, y "el confirmado recibe el poder de confesar la fe de Cristo públicamente, y como en virtud de un Caro (cuasi ex oficio)" (S. Tomásde A., s. th. 3, 72, 5, ad 2).

IV QUIEN PUEDE RECIBIR ESTE SACRAMENTO

|N1306 Todo bautizado, aúnno confirmado, puede y debe recibir .1 sacramento de la Confirmación(cf CIC can. 889,1). Puesto que bautismo, Confirmacióny Eucaristíaforman una unidad, de ahí se sigue que "los fieles tienen la obligaciónde recibir este sacramento en tiempo oportuno" (CIC, can. 890), porque sin la Confirmacióny la Eucaristía, el sacramento del Bautismo es ciertamente válido y eficaz, pero la iniciacióncristiana queda incompleta.

|N1307 La tradiciónlatina pone, como punto de referencia para recibir la confirmación, "la edad del uso de razón". Sin embargo, en peligro de muerte, se debe confinar a los niños incluso si no han alcanzado todavíala edad del uso de razón(cf CIC can. 891; 893, 3).

|N1308 Si a veces se habla de la Confirmacióncomo del "sacramento de la madurez cristiana", es preciso, sin embargo, no confundir la edad adulta de la fe con la edad adulta del crecimiento natural, ni olvidar que la gracia bautismal es una gracia de eleccióngratuita e inmerecida que no necesita una "ratificación" para hacerse efectiva. Santo Tomáslo recuerda:

La edad del cuerpo no constituye un prejuicio para el alma. Así,incluso en la infancia, el hombre puede recibir la perfecciónde la edad espiritual de que habla la Sabiduría(4, 8): 'la vejez honorable no es la que dan los muchos días, no se mide por el número de los años'. Así numerosos niños, gracias a la fuerza del Espíritu Santo que habían recibido, lucharon valientemente y hasta la sangre por Cristo (s th. 3, 72, 8, ad 2).

|N1309 La preparaciónpara la Confirmacióndebe tener como meta conducir al cristiano a una uniónmásíntima con Cristo, a una familiaridad másviva con el Espíritu Santo, su acción, sus dones y ñus llamadas, a fin de poder asumir mejor las responsabilidades apostólicas de la vida cristiana. Por ello, la catequesis de la Confirmaciónse esforzará por suscitar el sentido de la pertenencia a la Iglesia de Jesucristo, tanto a la Iglesia universal como a la comunidad parroquial. Esta última tiene una responsabilidad particular en la preparaciónde los confirman dos (cf OCF, Praenotanda 3).

|N1310 Para recibir la Confirmaciónes preciso hallarse en estado de gracia. Conviene recurrir al sacramento de la Penitencia para ser purificado en atenciónal don del Espíritu Santo. Hay que prepararse con una oraciónmásintensa para recibir con docilidad y disponibilidad la fuerza y las gracias del Espíritu Santo (cf Ch 1, 14).

|N1311 Para la Confirmación, como para el Bautismo, conviene que los candidatos busquen la ayuda espiritual de un padrino o de una madrina. Conviene que sea el mismo que para el Bautismo, a fin de subrayar la unidad entre los dos sacramentos (cf OCF, Praenotanda 5; 6; CIC can. 893, 1.2).

V EL MINISTRO DE LA CONFIRMACION

|N1312 El ministro originario de la Confirmaciónes el obispo (LO 26).

En oriente es ordinariamente el presbítero que bautiza quien da tambiéninmediatamente la Confirmaciónen una sola celebración. Sin embargo, lo hace con el santo crisma consagrado por el patriarca o el obispo, lo cual expresa la unidad apostólica de la Iglesia cuyos vínculos son reforzados por el sacramento de la Confirmación. En la Iglesia latina se aplica la misma disciplina en los bautismos de adultos y cuando es admitido a la plena comunióncon la Iglesia un bautizado de otra comunidad cristiana que lo ha recibido válidamente el sacramento de la Confirmación(cf CIC can. 883, 2).

|N1313 En el rito latino, el ministro ordinario de la Confirmaciónes el obispo (CIC can. 882). Aunque el obispo puede, por razones Graves, conceder a presbíteros la facultad de administrar el Sacramento de la Confirmación(CIC can. 884, 2), es conveniente, por el sentido mismo del sacramento, que lo confiera élmismo, sin olvidar que por esta razónla celebraciónde la Confirmaciónfue temporalmente separada del Bautismo. Los obispos son los sucesores de los apóstoles y han recibido la plenitud del sacramento del urden. Por esta razón, la administraciónde este sacramento por ellos mismos pone de relieve que la Confirmacióntiene como efecto unir a los que la reciben másestrechamente a la Iglesia, a sus orígenes apostólicos y a su misiónde dar testimonio de Cristo.

|N1314 Si un cristiano está en peligro de muerte, cualquier presbítero debe darle la Confirmación(cf CIC can. 883, 3). En efecto, la Iglesia quiere que ninguno de sus hijos, incluso en la mástierna edad, salga de este mundo sin haber sido perfeccionado por el Espíritu Santo con el don de la plenitud de Cristo.

RESUMEN

|N1315 "Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalénde que Samaríahabíaaceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; pues todavíano habíadescendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo" (Ch Hch 8, 14 - 17).

|N1316 La Confirmaciónperfecciona la gracia bautismal; es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos másprofundamente en la filiacióndivina, incorporarnos másfirmemente a Cristo, hacer mássólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavíamása su misióny ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras.

|N1317 La Confirmación, como el Bautismo, imprime en el alma del cristiano un signo espiritual o carácter indeleble; por eso este sacramento sólo se puede recibir una vez en la vida.

|N1318 En oriente, este sacramento es administrado inmediatamente despuésdel Bautismo y es seguido de la participaciónen la Eucaristía, tradiciónque pone de relieve la unidad de los tres sacramentos de la iniciacióncristiana. En la Iglesia latina se administra este sacramento cuando se ha alcanzado el uso de razón, y su celebraciónse reserva ordinariamente al obispo, significando así que este sacramento robustece el vínculo eclesial.

|N1319 El candidato a la Confirmaciónque ya ha alcanzado el uso de razóndebe profesar la fe, estar en estado de gracia, tener la intenciónde recibir el sacramento y estar preparado para asumir su papel de discípulo y de testigo de Cristo, en la comunidad eclesial y en los asuntos temporales.

|N1320 El rito esencial de la Confirmaciónes la uncióncon el Santo Crisma en la frente del bautizado (y en oriente, tambiénen los otros órganos de los sentidos), con la imposiciónde la mano del ministro y las palabras: "Accipe signaculum doni Spiritus Sancti" ("Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo"), en el rito romano; "Sello del don del Espíritu Santo", en el rito bizantino.

|N1321 Cuando la Confirmaciónse celebra separadamente del Bautismo, su conexióncon el Bautismo se expresa entre otras cosas por la renovaciónde los compromisos bautismales. La celebraciónde la Confirmacióndentro de la Eucaristíacontribuye a subrayar la unidad de los sacramentos de la iniciacióncristiana.

Artículo 3 EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTIA

|N1322 La Sagrada Eucaristíaculmina la iniciacióncristiana. Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo y configurados másprofundamente con Cristo por la Confirmación, participan por medio de la Eucaristíacon toda la comunidad en el sacrificio mismo del Señor.

|N1323 "Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así asu Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección" sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura" (SC 47).

I LA EUCARISTIA, FUENTE Y CUMBRE DE LA VIDA ECLESIAL

|N1324 La Eucaristíaes "fuente y cima de toda la vida cristiana" (LO 11). "Los demássacramentos, como tambiéntodos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, estánunidos a la Eucaristíay a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua" (PO 5).

|N1325 "La Eucaristíasignifica y realiza la comuniónde vida con Dios y la unidad del Pueblo de Dios por las que la Iglesia es ella misma. En ella se encuentra a la vez la cumbre de la acciónpor la que, en Cristo, Dios santifica al mundo, y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y por élal Padre" (CdR, instr. "Eucharisticum mysterium", 6).

|N1326 Finalmente, por la celebracióneucarística nos unimos ya a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna cuando Dios será todo en todos (cf 1 Co 15, 28).

|N1327 En resumen, la Eucaristíaes el compendio y la suma de nuestra fe: "Nuestra manera de pensar armoniza con la Eucaristíay a su vez la Eucaristíaconfirma nuestra manera de pensar" (S. Ireneo, hacer. 4, 18, 5).

II EL NOMBRE DE ESTE SACRAMENTO

|N1328 La riqueza inagotable de este sacramento se expresa mediante los distintos nombres que se le da. Cada uno de estos nombres evoca alguno de sus aspectos. Se le llama:

Eucaristíaporque es acciónde gracias a Dios. Las palabras "eucharistein" (Lc 22, 19; 1 Co 11, 24) y "eulogein" (Mt 26, 26; Mc 14, 22) recuerdan las bendiciones judías que proclaman - sobre todo durante la comida - las obras de Dios: la creación, la redencióny la santificación.

|N1329 Banquete del Señor (cf 1 Co 11, 20) porque se trata de la Cena que el Señor celebró con sus discípulos la víspera de su pasióny de la anticipacióndel banquete de bodas del Cordero (cf Ap 19, 9) en la Jerusaléncelestial.

Fraccióndel pan porque este rito, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesúscuando bendecíay distribuíael pan como cabeza de familia (cf Mt 14, 19; 15, 36; Mc 8, 6.19), sobre todo en la última Cena (cf Mt 26, 26; I Co 11, 24). En este gesto los discípulos lo reconocerándespuésde su resurrección(Lc 24, 13 - 35), y con esta expresiónlos primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas (cf Ch 2, 42.46; 20, 7.11). Con élse quiere significar que todos los que comen de este único pan, partido, que es Cristo, entran en comunióncon ély forman un solo cuerpo en él(cf I Co 10, 16 - 17).

Asamblea eucarística (synaxis), porque la Eucaristíaes celebrada en la asamblea de los fieles, expresiónvisible de la Iglesia (cf I Co 11, 17 - 34).

|N1330 Memorial de la pasióny de la resurreccióndel Señor.

Santo Sacrificio, porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia; o tambiénsanto sacrificio de la misa, "sacrificio de alabanza" (Hch 13, 15; cf Sal 116, 13.17), sacrificio espiritual (cf 1 P 2, S), sacrificio puro (cf Ml 1, 11 ) y santo, puesto que completa y supera todos los sacrificios de la Antigua Alianza.

Santa y divina liturgia, porque toda la liturgia de la Iglesia encuentra su centro y su expresiónmásdensa en la celebraciónde este sacramento; en el mismo sentido se la llama tambiéncelebraciónde los santos misterios. Se habla tambiéndel Santísimo Sacramento porque es el Sacramento de los Sacramentos. Con este nombre se designan las especies eucarísticas guardadas en el sagrario.

|N1331 Comunión, porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo(cf 1 Co 10, 16 - 17);se la llama tambiénlas cosas santas ["ta hagia; sancta"] (Constó.Apostó.8,13, 12; Didaché 9, 5; 10, 6) - es el sentido primero de la "comuniónde los santos" de que habla el Símbolo de los Apóstoles - , pan de los ángeles, pan del cielo, medicina de inmortalidad (S. Ignacio de Ant., Eph 20, 2), viático...

|N1332 Santa Misa porque la liturgia en la que se realiza el misterio de salvaciónse termina con el envíode los fieles ("missio") a fin de que cumplan la voluntad de Dios en su vida cotidiana.

III LA EUCARISTIA EN LA ECONOMIA DE LA SALVACION

Los signos del pan y del vino

|N1333 En el corazónde la celebraciónde la Eucaristíase encuentran el pan y el vino que, por las palabras de Cristo y por la invocacióndel Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Fiel a la orden del Señor, la Iglesia continúahaciendo, un memoria de El, hasta su retorno glorioso, lo que El hizo la víaVera de su pasión: "Tomó pan...", "tomó el cáliz lleno de vino..." AI convertirse misteriosamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, los signos del pan y del vino siguen significando tambiénla bondad de la creación. Así,en el ofertorio, damos gracias al Creador Sor el pan y el vino (cf Sal 104, 13 - 15), fruto "del trabajo del hombre'', pero antes, "fruto de la tierra" y "de la vid", dones del Creador. La Iglesia ve en el gesto de Melquisedec, rey y sacerdote, que 'ofreció pan y vino" (Gn 14, 18), una prefiguraciónde su propia ofrenda (cf MR, Canon Romano 95).

|N1334 En la Antigua Alianza, el pan y el vino eran ofrecidos como sacrificio entre las primicias de la tierra en señal de reconocimiento al Creador. Pero reciben tambiénuna nueva significaciónen el contexto del Exodo: los panes ácimos que Israel come cada añoen la Pascua conmemoran la salida apresurada y liberadora de Egipto. El recuerdo del maná del desierto sugerirá siempre a Israel que vive del pan de la Palabra de Dios (Dé 8, 3). Finalmente, el pan de cada díaes el fruto de la Tierra prometida, prenda de la fidelidad de Dios a sus promesas. El "Cáliz de bendición" (I Co 10, 16), al final del banquete pascual de los judíos, añade a la alegríafestiva del vino una dimensiónescatológica, la de la espera mesiánica del restablecimiento de Jerusalén. Jesúsinstituyó su Eucaristíadando un sentido nuevo y definitivo a la bendicióndel pan y del cáliz.

|N1335 Los milagros de la multiplicaciónde los panes, cuando el Señor dijo la bendición, partió ydistribuyó los panes por medio de sus discípulos para alimentar la multitud, prefiguran la sobreabundancia de este único pan de su Eucaristía(cf Mt 14, 13 - 21; IS, 3229). El signo del agua convertida en vino en Caná (cf Jn 2, 11) anuncia ya la Hora de la glorificaciónde Jesús. Manifiesta el cumplimiento del banquete de las bodas en el Reino del Padre, donde los fieles beberánel vino nuevo (cf Mc 14, 25) convertido en Sangre de Cristo.

|N1336 El primer anuncio de la Eucaristíadividió alos discípulos, igual que el anuncio de la pasiónlos escandalizó:"Es duro este lenguaje, ¿quiénpuede escucharlo?" (Jn 6, 60). La Eucaristíay la cruz son piedras de tropiezo. Es el mismo misterio, y no cesa de ser ocasiónde división. "¿Tambiénvosotros queréis marcharos?" (Jn 6, 67): esta pregunta del Señor resuena a travésde las edades, como invitaciónde su amor a descubrir que sólo El tiene "palabras de vida eterna" (Jn 6, 68), y que acoger en la fe el don de su Eucaristíaes acogerlo a El mismo.

La instituciónde la Eucaristía

|N1337 El Señor, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin. Sabiendo que habíallegado la hora de partir de este mundo para retornar a su Padre, en el transcurso de una cena, les lavó los pies y les dio el mandamiento del amor (Jn 1 3, 1 - 1 7). Para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles partícipes de su Pascua, instituyó la Eucaristíacomo memorial de su muerte y de su resurreccióny ordenó asus apóstoles celebrarlo hasta su retorno, "constituyéndoles entonces sacerdotes del Nuevo Testamento" (C. de Trento: DS 1740).

|N1338 Los tres evangelios sinópticos y S. Pablo nos han transmitido el relato de la instituciónde la Eucaristía; por su parte, S. Juan relata las palabras de Jesúsen la sinagoga de Cafarnaúm, palabras que preparan la instituciónde la Eucaristía: Cristo se designa a sí mismo como el pan de vida, bajado del cielo (cf Jn 6).

|N1339 Jesúsescogió el tiempo de la Pascua para realizar lo que habíaanunciado en Cafarnaúm: dar a sus discípulos su Cuerpo y su Sangre:

Llegó el díade los Azimos. en el que se habíade inmolar el cordero de Pascua; (Jesús) envió aPedro y a Juan, diciendo: 'Id y preparadnos la Pascua para que la comamos'... fueron... y prepararon la Pascua. Llegada la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: 'Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré máshasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios'... Y tomó pan, dio gracias, lo partió yse lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío'. De igual modo, despuésde cenar, tomó el cáliz, diciendo: "Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre, que va a ser derramada por vosotros" (Lc 22, 7 - 20; cf Mt 26, 1729; Mc 14, 12 - 25; 1 Co 11, 23 - 26).

|N1340 Al celebrar la última Cena con sus apóstoles en el transcurso del banquete pascual, Jesúsdio su sentido definitivo a la pascua judía. En efecto, el paso de Jesúsa su Padre por su muerte y su resurrección, la Pascua nueva, es anticipada en la Cena y celebrada en la Eucaristíaque da cumplimiento a la pascua judíay anticipa la pascua final de la Iglesia en la gloria del Reino.

"Haced esto en memoria mía"

|N1341 El mandamiento de Jesúsde repetir sus gestos y sus pala as "hasta que venga" (I Co 11, 26), no exige solamente acordar de Jesúsy de lo que hizo. Requiere la celebraciónlitúrgica por s apóstoles y sus sucesores del memorial de Cristo, de su vida su muerte, de su resurreccióny de su intercesiónjunto al Padre.

|N1342 Desde el comienzo la Iglesia fue fiel a la orden del Señor. la Iglesia de Jerusalénse dice:

Acudían asiduamente a la enseñanza de los Apóstoles, fieles a la comuniónfraterna, a la fraccióndel pan y a las oraciones... Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegríay con sencillez de corazón(Ch 2, 42.46).

|N1343 Era sobre todo "el primer díade la semana", es decir, el domingo, el díade la resurrecciónde Jesús, cuando los cristianos reunían para "partir el pan" (Hch 20, 7). Desde entonces hasta nuestros días la celebraciónde la Eucaristíase ha perpetuado, de suerte que hoy la encontramos por todas partes en la Iglesia, con la misma estructura fundamental. Sigue siendo el centro de la vida de Iglesia.

|N1344 Así,de celebraciónen celebración, anunciando el misterio cual de Jesús"hasta que venga" (1 Co 11, 26), el pueblo de Dios peregrinante "camina por la senda estrecha de la cruz" (AG hacia el banquete celestial, donde todos los elegidos se sentaránla mesa del Reino.

IV LA CELEBRACION LITURGICA DE LA EUCARISTIA

La misa de todos los siglos

|N1345 Desde el siglo II, segúnel testimonio de S. Justino mártir, tenemos las grandes líneas del desarrollo de la celebracióneucarística. Estas han permanecido invariables hasta nuestros días a travésde la diversidad de tradiciones rituales litúrgicas. He aquí lo que el santo escribe, hacia el año155, para explicar al emperador pagano Antonino Pío(138 - 161) lo que hacen los cristianos:

El díaque se llama díadel sol tiene lugar la reuniónen un mismo sitio de todos los que habitan en la ciudad o en el campo.

Se leen las memorias de los apóstoles y los escritos de los profetas, tanto tiempo como es posible.

Cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para incitar y exhortar a la imitaciónde tan bellas cosas.

Luego nos levantamos todos juntos y oramos por nosotros... y por todos los demásdonde quiera que estén, a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y nuestras acciones y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar así la salvacióneterna.

Cuando termina esta oraciónnos besamos unos a otros.

Luego se lleva al que preside a los hermanos pan y una copa de agua y de vino mezclados.

El presidente los toma y eleva alabanza y gloria al Padre del universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo y da gracias (en griego: eucharistian) largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones.

Cuando terminan las oraciones y las acciones de gracias todo el pueblo presente pronuncia una aclamacióndiciendo: Amén.

Cuando el que preside ha hecho la acciónde gracias y el pueblo le ha respondido, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que estánpresentes pan, vino y agua "eucaristizados" y los llevan a los ausentes (S. Justino, Apol. 1, 65; 67).

|N1346 La liturgia de la Eucaristíase desarrolla conforme a una estructura fundamental que se ha conservado a travésde los siglos hasta nosotros. Comprende dos grandes momentos que forman una unidad básica:

- la reunión, la liturgia de la Palabra, con las lecturas, la homilíay la oraciónuniversal;

- la liturgia eucarística, con la presentacióndel pan y del vino, la acciónde gracias consecratoria y la comunión.

Liturgia de la Palabra y liturgia eucarística constituyen juntas "un solo acto de culto" (SC 56); en efecto, la mesa preparada para nosotros en la Eucaristíaes a la vez la de la Palabra de Dios y la del Cuerpo del Señor (cf DV 2 1).

|N1347 He aquí el mismo dinamismo del banquete pascual de Jesúsresucitado con sus discípulos: en el camino les explicaba las Escrituras, luego, sentándose a la mesa con ellos, "tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió yse lo dio" (cf Lc 24, 13 - 35).

El desarrollo de la celebración

|N1348 Todos se reúnen. Los cristianos acuden a un mismo lugar a la asamblea eucarística. A su cabeza está Cristo mismo que es autor principal de la Eucaristía. El es sumo sacerdote de la Nueva Alianza. El mismo es quien preside invisiblemente toda celebracióneucarística. Como representante suyo, el obispo o el preví (actuando Rin persona Christi capitis") preside la asamblea, toma palabra despuésde las lecturas, recibe las ofrendas y dice la Garza eucarística. Todos tienen parte activa en la celebración, la uno a su manera: los lectores, los que presentan las ofrendas, que dan la comunión, y el pueblo entero cuyo "Amén" manifiesta su participación.

|N1349 La liturgia de la Palabra comprende "los escritos de los profetas", es decir, el Antiguo Testamento, y "las memorias de los Apóstoles", es decir, sus cartas y los Evangelios; despuésla hocique exhorta a acoger esta palabra como lo que es verdaderamente, Palabra de Dios (cf I Ts 2, 13), y a ponerla en práctica; vi luego las intercesiones por todos los hombres, segúnla palabra apóstol: "Ante todo, recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por reyes y por todos los constituidos en autoridad" ( I Tm 2, 1 - 2).

|N1350 La presentaciónde las ofrendas (el ofertorio): entonces se lleva al altar, a veces en procesión, el pan y el vino que seránofrecidos por el sacerdote en nombre de Cristo en el sacrificio eucarístico en el que se convertiránen su Cuerpo y en su Sangre. Es la acciónmisma de Cristo en la última Cena, "tomando pan y una copa". "Sólo la Iglesia presenta esta oblación, pura, al Creador, ofreciéndole con acciónde gracias lo que proviene de su creación" (S. Ireneo, haer. 4, 18, 4; cf Ml 1, 11). La presentaciónde las ofrendas el altar hace suyo el gesto de Melquisedec y pone los dones del Creador en las manos de Cristo. El es quien, en su sacrificio, lleva a perfeccióntodos los intentos humanos de ofrecer sacrificios.

|N1351 Desde el principio, junto con el pan y el vino para la Eucaristía, los cristianos presentan tambiénsus dones para compartirlos con los que tienen necesidad. Esta costumbre de la colecta (cf I 16, 1 ), siempre actual, se inspira en el ejemplo de Cristo que se hizo pobre para enriquecernos (cf 2 Co 8, 9):

Los que son ricos y lo desean, cada uno segúnlo que se ha impuesto; lo que es recogido es entregado al que preside, y élatiende a los huérfanos y viudas, a los que la enfermedad u otra causa priva de recursos, los presos, los inmigrantes y, en una PO labra, socorre a todos los que estánen necesidad (S. Justino, Apolo. 1, 67, 6).

|N1352 La Anáfora: Con la plegaria eucarística, oraciónde acciónde gracias y de consagraciónllegamos al corazóny a la cumbre de la celebración:

en el prefacio, la Iglesia da gracias al Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo, por todas sus obras, por la creación, la redencióny la santificación. Toda la asamblea se une entonces a la alabanza cesante que la Iglesia celestial, los ángeles y todos los santos, cantan al Dios tres veces santo;

|N1353 en la epiclesis, la Iglesia pide al Padre que envíesu Espíritu Santo (o el poder de su bendición, cf MR, canon romano, 90) sobre el pan y el vino, para que se conviertan por su poder, en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, y que quienes toman parte en la Eucaristíasean un solo cuerpo y un solo espíritu (algunas tradiciones litúrgicas colocan la epiclesis despuésde la anamnesis);

en el relato de la institución, la fuerza de las palabras y de la acciónde Cristo y el poder del Espíritu Santo hacen sacramentalmente presentes bajo las especies de pan y de vino su Cuerpo y su Sangre, su sacrificio ofrecido en la cruz de una vez para siempre;

|N1354 en la anamnesis que sigue, la Iglesia hace memoria de la pasión, de la resurreccióny del retorno glorioso de Cristo Jesús; presenta al Padre la ofrenda de su Hijo que nos reconcilia con El;

en las intercesiones, la Iglesia expresa que la Eucaristíase celebra en comunióncon toda la Iglesia del cielo y de la tierra, de los vivos y de los difuntos, y en comunióncon los pastores de la Iglesia, el Papa, el obispo de la diócesis, su presbiterio y sus diáconos y todos los obispos del mundo entero con sus Iglesias.

|N1355 En la comunión, precedida por la oracióndel Señor y de la fraccióndel pan, los fieles reciben "el pan del cielo" y "el cáliz de la salvación", el Cuerpo y la Sangre de Cristo que se entregó "para la vida del mundo" (Jn 6, 51):

Porque este pan y este vino han sido, segúnla expresiónantigua "eucaristizados", "llamamos a este alimento Eucaristíay nadie puede tomar parte en élsi no cree en la verdad de lo que se enseñaentre nosotros, si no ha recibido el bañopara el perdónde los pecados y el nuevo nacimiento, y si no vive segúnlos preceptos de Cristo" (S. Justino, Apolo. 1, 66,1 - 2).

V EL SACRIFICIO SACRAMENTAL: ACCION DE GRACIAS, MEMORIAL, PRESENCIA

|N1356 Si los cristianos celebran la Eucaristíadesde los orígenes, y de forma que, en su substancia, no ha cambiado a travésde la gran diversidad de épocas y de liturgias, sucede porque nos sabemos que estamos sujetos al mandato del Señor, dado la víspera de su pasión: "haced esto en memoria mía"(1 Co 11,24 - 25).

|N1357 Cumplimos este mandato del Señor celebrando el memorial de su sacrificio. Al hacerlo, ofrecemos al Padre lo que El mismo nos ha dado: los dones de su Creación, el pan y el vino, convertidos por el poder del Espíritu Santo y las palabras de Cristo, en el Cuerpo y la Sangre del mismo Cristo: así Cristo se hace real y misteriosamente presente.

|N1358 Por tanto, debemos considerar la Eucaristía

- como acciónde gracias y alabanza al Padre,

- como memorial del sacrificio de Cristo y de su Cuerpo,

- como presencia de Cristo por el poder de su Palabra y de su Espíritu.

La acciónde gracias y la alabanza al Padre

|N1359 La Eucaristía, sacramento de nuestra salvaciónrealizada )por Cristo en la cruz, es tambiénun sacrificio de alabanza en acciónde gracias por la obra de la creación. En el sacrificio eucarístico, toda la creaciónamada por Dios es presentada al Padre a travésde la muerte y resurrecciónde Cristo. Por Cristo, la Iglesia puede ofrecer el sacrificio de alabanza en acciónde gracias por todo lo que Dios ha hecho de bueno, de bello y de justo en la creacióny en la humanidad.

|N1360 La Eucaristíaes un sacrificio de acciónde gracias al Padre, una bendiciónpor la cual la Iglesia expresa su reconocimiento a Dios por todos sus beneficios, por todo lo que ha realizado mediante la creación, la redencióny la santificación. "Eucaristía" significa, ante todo, acciónde gracias.

|N1361 La Eucaristíaes tambiénel sacrificio de alabanza por medio del cual la Iglesia canta la gloria de Dios en nombre de toda la creación. Este sacrificio de alabanza sólo es posible a travésde Cristo: El une los fieles a su persona, a su alabanza y a su intercesión, de manera que el sacrificio de alabanza al Padre es ofrecido por Cristo y con Cristo para ser aceptado en él.

El memorial sacrificial de Cristo y de su Cuerpo, que es la Iglesia

|N1362 La Eucaristíaes el memorial de la Pascua de Cristo, la actualizacióny la ofrenda sacramental de su único sacrificio, en la liturgia de la Iglesia que es su Cuerpo. En todas las plegarias eucarísticas encontramos, tras las palabras de la institución, una oraciónllamada anamnesis o memorial.

|N1363 En el sentido empleado por la Sagrada Escritura, el memorial no es solamente el recuerdo de los acontecimientos del pasado, sino la proclamaciónde las maravillas que Dios ha realizado en favor de los hombres (cf Ex 13, 3). En la celebraciónlitúrgica, estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales. De esta manera Israel entiende su liberaciónde Egipto: cada vez que es celebrada la pascua, los acontecimientos del Exodo se hacen presentes a la memoria de los creyentes a fin de que conformen su vida a estos acontecimientos.

|N1364 El memorial recibe un sentido nuevo en el Nuevo Testamento. Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual (cf Hb 7, 25 - 27): "Cuantas veces se renueva en el altar el sacrificio de la cruz, en el que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado, se realiza la obra de nuestra redención" (LG 3).

|N1365 Por ser memorial de la Pascua de Cristo, la Eucaristíaes tambiénun sacrificio. El carácter sacrificial de la Eucaristíase manifiesta en las palabras mismas de la institución: "Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros" y "Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que será derramada por vosotros" (Lc 22, 19 - 20). En la Eucaristía, Cristo da el mismo cuerpo que por nosotros entregó en la cruz, y la sangre misma que "derramó por muchos para remisiónde los pecados" (Mt 26, 28).

|N1366 La Eucaristíaes, pues, un sacrificio porque representa (= hace presente) el sacrificio de la cruz, porque es su memorial y aplica su fruto:

(Cristo), nuestro Dios y Señor, se ofreció aDios Padre una vez por todas, muriendo como intercesor sobre el altar de la cruz, a fin de realizar para ellos (los hombres) una redencióneterna. Sin embargo, como su muerte no debíaponer fin a su sacerdocio (Hb 7, 24.27), en la última Cena, "la noche en que fue entregado" (1 Co 11, 23), quiso dejar a la Iglesia, su esposa amada, un sacrificio visible (como lo reclama la naturaleza humana), donde seríarepresentado el sacrificio sangriento que iba a realizarse una única vez en la cruz, cuya memoria se perpetuaríahasta el fin de los siglos (1 Co 11, 23) y cuya virtud saludable se aplicaríaa la redenciónde los pecados que cometemos cada día(Cc. de Trento: DS 1740).

|N1367 El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristíason, pues, un único sacrificio: "Es una y la misma víctima, que se ofrece ahora por el ministerio de los sacerdotes, que se ofreció así misma entonces sobre la cruz. Sólo difiere la manera de ofrecer": "En este divino sacrificio que se realiza en la misa, este mismo Cristo, que se ofreció así mismo una vez de manera cruenta sobre el altar de la cruz, es contenido e inmolado de manera no cruenta" (Cc. de Trento: DS 1743).

|N1368 La Eucaristíaes igualmente el sacrificio de la Iglesia. La Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, participa en la ofrenda de su Cabeza. Con El, ella se ofrece totalmente. Se une a su intercesiónante el Padre por todos los hombres. En la Eucaristía, el sacrificio de Cristo es tambiénel sacrificio de los miembros de su Cuerpo. La vida de los fieles, su alabanza, su sufrimiento, su oracióny su trabajo se unen a los de Cristo y a su total ofrenda, y adquieren así un valor nuevo. El sacrificio de Cristo presente sobre el altar da a todas las generaciones de cristianos la posibilidad de unirse a su ofrenda.

En las catacumbas, la Iglesia es con frecuencia representada como una mujer en oración, los brazos extendidos en actitud de orante. Como Cristo que extendió los brazos sobre la cruz por él, con ély en él, la Iglesia se ofrece e intercede por todos los hombres.

|N1369 Toda la Iglesia se une a la ofrenda y a la intercesiónde Cristo. Encargado del ministerio de Pedro en la Iglesia, el Papa es asociado a toda celebraciónde la Eucaristíaen la que es nombrado como signo y servidor de la unidad de la Iglesia universal. El obispo del lugar es siempre responsable de la Eucaristía, incluso cuando es presidida por un presbítero; el nombre del obispo se pronuncia en ella para significar su presidencia de la Iglesia particular en medio del presbiterio y con la asistencia de los diáconos. La comunidad intercede tambiénpor todos los ministros que, por ella y con ella, ofrecen el sacrificio eucarístico:

Que sólo sea considerada como legítima la Eucaristíaque se hace bajo la presidencia del obispo o de quien élha señalado para ello (s. Ignacio de Antioquía, Smyrn. 8, 1).

Por medio del ministerio de los presbíteros, se realiza a la perfecciónel sacrificio espiritual de los fieles en unióncon el sacrificio de Cristo, único Mediador. Este, en nombre de toda la Iglesia, por manos de los presbíteros, se ofrece incruenta y sacramentalmente en la Eucaristía, hasta que el Señor venga (PO 2).

|N1370 A la ofrenda de Cristo se unen no sólo los miembros que estántodavíaaquí abajo, sino tambiénlos que estánya en la gloria del cielo: La Iglesia ofrece el sacrificio eucarístico en comunióncon la santísima Virgen Maríay haciendo memoria de ella así como de todos los santos y santas. En la Eucaristía, la Iglesia, con María, está como al pie de la cruz, unida a la ofrenda y a la intercesiónde Cristo.

|N1371 El sacrificio eucarístico es tambiénofrecido por los fieles difuntos "que han muerto en Cristo y todavíano estánplenamente purificados" (Cc. de Trento: DS 1743), para que puedan entrar en la luz y la paz de Cristo:

Enterrad este cuerpo en cualquier parte; no os preocupe mássu cuidado; solamente os ruego que, dondequiera que os hallareis, os acordéis de mí ante el altar del Señor (S. Mónica, antes de su muerte, a S. Agustíny su hermano; conf. 9, 9, 27).

A continuaciónoramos (en la anáfora) por los santos padres y obispos difuntos, y en general por todos los que han muerto antes que nosotros, creyendo que será de gran provecho para las almas, en favor de las cuales es ofrecida la súplica, mientras se halla presente la santa y adorable víctima... Presentando a Dios nuestras súplicas por los que han muerto, aunque fuesen pecadores..., presentamos a Cristo inmolado por nuestros pecados, haciendo propicio para ellos y para nosotros al Dios amigo de los hombres (S. Cirilo de Jerusalén, cateq. mist. S, 9.10).

|N1372 S. Agustínha resumido admirablemente esta doctrina que nos impulsa a una participacióncada vez máscompleta en el sacrificio de nuestro Redentor que celebramos en la Eucaristía:

Esta ciudad plenamente rescatada, es decir, la asamblea y la sociedad de los santos, es ofrecida a Dios como un sacrificio universal por el Sumo Sacerdote que, bajo la forma de esclavo, llegó aofrecerse por nosotros en su pasión, para hacer de nosotros el cuerpo de una tan gran Cabeza... Tal es el sacrificio de los cristianos: "siendo muchos, no formamos másque un solo cuerpo en Cristo" (Rm 12, S). Y este sacrificio, la Iglesia no cesa de reproducirlo en el Sacramento del altar bien conocido de los fieles, donde se muestra que en lo que ella ofrece se ofrece a sí misma (civ. 10, 6).

La presencia de Cristo por el poder de su Palabra y del Espíritu Santo

|N1373 "Cristo Jesúsque murió,resucitó,que está ala derecha de Dios e intercede por nosotros" (Rm 8, 34), está presente de múltiples maneras en su Iglesia (cf LG 48): en su Palabra, en la oraciónde su Iglesia, "allí donde dos o tres esténreunidos en mi nombre" (Mt 18, 20), en los pobres, los enfermos, los presos (Mt 25, 3146), en los sacramentos de los que El es autor, en el sacrificio de la misa y en la persona del ministro. Pero, "sobre todo, (está presente) bajo las especies eucarísticas" (SC 7).

|N1374 El modo de presencia de Cristo bajo las especies eucarísticas es singular. Eleva la Eucaristíapor encima de todos los sacramentos y hace de ella "como la perfecciónde la vida espiritual y el fin al que tienden todos los sacramentos" (S. Tomásde A., s. th. 3, 73, 3). En el santísimo sacramento de la Eucaristíaestán"contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero" (Cc. de Trento: DS 1651). "Esta presencia se denomina 'real', no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen 'reales', sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente" (MF 39).

|N1375 Mediante la conversióndel pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, Cristo se hace presente en este sacramento. Los Padres de la Iglesia afirmaron con fuerza la fe de la Iglesia en la eficacia de la Palabra de Cristo y de la accióndel Espíritu Santo para obrar esta conversión. Así,S. Juan Crisóstomo declara que:

No es el hombre quien hace que las cosas ofrecidas se conviertan en Cuerpo y Sangre de Cristo, sino Cristo mismo que fue crucificado por nosotros. El sacerdote, figura de Cristo, pronuncia estas palabras, pero su eficacia y su gracia provienen de Dios. Esto e~ mi Cuerpo, dice. Esta palabra transforma las cosas ofrecidas (Prod. Jud. 1, 6).

Y S. Ambrosio dice respecto a esta conversión:

Estemos bien persuadidos de que esto no es lo que la naturaleza ha producido, sino lo que la bendiciónha consagrado, y de que la fuerza de la bendiciónsupera a la de la naturaleza, porque por la bendiciónla naturaleza misma resulta cambiada... La palabra de Cristo, que pudo hacer de la nada lo que no existía, ¿no podríacambiar las cosas existentes en lo que no eran todavía? Porque no es menos dar a las cosas su naturaleza primera que cambiársela (myst. 9, 50.52).

|N1376 El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: "Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecíabajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagracióndel pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación" (DS 1642).

|N1377 La presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagracióny dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas. Cristo está todo entero presente en cada una de las especies y todo entero en cada una de sus partes, de modo que la fraccióndel pan no divide a Cristo (cf Cc. de Trento: DS 1641).

|N1378 El culto de la Eucaristía. En la liturgia de la misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y de vino, entre otras maneras, arrodillándonos o inclinándonos profundamente en señal de adoraciónal Señor. "La Iglesia católica ha dado y continúadando este culto de adoraciónque se debe al sacramento de la Eucaristíano solamente durante la misa, sino tambiénfuera de su celebración: conservando con el mayor cuidado las hostias consagradas, presentándolas a los fieles para que las veneren con solemnidad, llevándolas en procesión" (MF 56).

|N1379 El sagrario (tabernáculo) estaba primeramente destinado a guardar dignamente la Eucaristíapara que pudiera ser llevada a los enfermos y ausentes fuera de la misa. Por la profundizaciónde la fe en la presencia real de Cristo en su Eucaristía, la Iglesia tomó conciencia del sentido de la adoraciónsilenciosa del Señor presente bajo las especies eucarísticas. Por eso, el sagrario debe estar colocado en un lugar particularmente digno de la iglesia; debe estar construido de tal forma que subraye y manifieste la verdad de la presencia real de Cristo en el santo sacramento.

|N1380 Es grandemente admirable que Cristo haya querido hacerse presente en su Iglesia de esta singular manera. Puesto que Cristo iba a dejar a los suyos bajo su forma visible, quiso darnos su presencia sacramental; puesto que iba a ofrecerse en la cruz por nuestra salvación, quiso que tuviéramos el memorial del amor con que nos habíaamado "hasta el fin" (Jn 13, 1), hasta el don de su vida. En efecto, en su presencia eucarística permanece misteriosamente en medio de nosotros como quien nos amó yse entregó por nosotros (cf Ga 2, 20), y se queda bajo los signos que expresan y comunican este amor:

La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesúsnos espera en este sacramento del amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplaciónllena de fe y abierta a reparar las faltas graves y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración(Juan Pablo ll, lit. Dominicae cenae, 3).

|N1381 "La presencia del verdadero Cuerpo de Cristo y de la verdadera Sangre de Cristo en este sacramento, 'no se conoce por los sentidos, dice S. Tomás, sino sólo por la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios'. Por ello, comentando el texto de S. Lucas 22, 19: 'Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros', S. Cirilo declara: 'No te preguntes si esto es verdad, sino acoge másbien con fe las palabras del Señor, porque él, que es la Verdad, no miente"' (S. Tomásde Aquino, s. th. 3, 75, 1, citado por Pablo VI, MF 18):

Adoro te devote, latens Deitas,

Quae sub his figuris vere latitas:

Tibi se cor meum totum subjicit,

Quia te contemplans totum deficit.

Visus, gustus, tactus in te fallitur

Sed auditu solo tuto creditur.

Credo quidquid dixit Dei Filius:

Nil hoc Veritatis verbo verius.

(Adórote devotamente, oculta Deidad,

que bajo estas sagradas especies te ocultas verdaderamente:

A ti mi corazóntotalmente se somete,

pues al contemplarte, se siente desfallecer por completo.

La vista, el tacto, el gusto, son aquí falaces,

sólo con el oído se llega a tener fe segura.;

Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios;

nada másverdadero que esta palabra de Verdad.)

VI EL BANQUETE PASCUAL

|N1382 La misa es, a la vez e inseparablemente, el memorial sacrificial en que se perpetúael sacrificio de la cruz, y el banquete sagrado de la comuniónen el Cuerpo y la Sangre del Señor. Pero la celebracióndel sacrificio eucarístico está totalmente orientada hacia la unióníntima de los fieles con Cristo por medio de la comunión. Comulgar es recibir a Cristo mismo que se ofrece por nosotros.

|N1383 El altar, en torno al cual la Iglesia se reúne en la celebraciónde la Eucaristía, representa los dos aspectos de un mismo misterio: el altar del sacrificio y la mesa del Señor, y esto, tanto máscuanto que el altar cristiano es el símbolo de Cristo mismo, presente en medio de la asamblea de sus fieles, a la vez como la víctima ofrecida por nuestra reconciliacióny como alimento celestial que se nos da. "¿Qué es, en efecto, el altar de Cristo sino la imagen del Cuerpo de Cristo?", dice S. Ambrosio (sacr. 5, 7), y en otro lugar: "El altar representa el Cuerpo (de Cristo), y el Cuerpo de Cristo está sobre el altar" (sacr. 4, 7). La liturgia expresa esta unidad del sacrificio y de la comuniónen numerosas oraciones. Así,la Iglesia de Roma ora en su anáfora:

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición.

"Tomad y comed todos de él": la comunión

|N1384 El Señor nos dirige una invitaciónurgente a recibirle en el sacramento de la Eucaristía: "En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros" (Jn 6, 53).

|N1385 Para responder a esta invitación, debemos prepararnos para este momento tan grande y santo. S. Pablo exhorta a un examen de conciencia: "Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma entonces del pan y beba del cáliz. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo" ( 1 Co 11, 27 - 29). Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliaciónantes de acercarse a comulgar.

|N1386 Ante la grandeza de este sacramento, el fiel sólo puede repetir humildemente y con fe ardiente las palabras del Centurión(cf Mt 8, 8): "Señor, no soy digno de que entres en mi casa pero una palabra tuya bastará para sanarme". En la Liturgia de S. Juan Crisóstomo, los fieles oran con el mismo espíritu:

Hazme comulgar hoy en tu cena mística, oh Hijo de Dios. Porque no diré el secreto a tus enemigos ni te daré el beso de Judas. Sino que, como el buen ladrón, te digo: Acuérdate de mí,Señor, en tu Reino.

|N1387 Para prepararse convenientemente a recibir este sacramento, los fieles deben observar el ayuno prescrito por la Iglesia (cf CIC can. 919). Por la actitud corporal (gestos, vestido) se manifiesta el respeto, la solemnidad, el gozo de ese momento en el que Cristo se hace nuestro huésped.

|N1388 Es conforme al sentido mismo de la Eucaristíaque los fieles, con las debidas disposiciones, comulguen cuando participan en la misa: "Se recomienda especialmente la participaciónmásperfecta en la misa, recibiendo los fieles, despuésde la comunióndel sacerdote, del mismo sacrificio, el cuerpo del Señor" (SC 55).

|N1389 La Iglesia obliga a los fieles "a participar los domingos y días de fiesta en la divina liturgia" (OE 15) y a recibir al menos una vez al añola Eucaristía, si es posible en tiempo pascual (cf CIC, can. 920), preparados por el sacramento de la Reconciliación. Pero la Iglesia recomienda vivamente a los fieles recibir la santa Eucaristíalos domingos y los días de fiesta, o con másfrecuencia aún, incluso todos los días.

|N1390 Gracias a la presencia sacramental de Cristo bajo cada una de las especies, la comuniónbajo la sola especie de pan ya hace que se reciba todo el fruto de gracia propio de la Eucaristía. Por razones pastorales, esta manera de comulgar se ha establecido legítimamente como la máshabitual en el rito latino. "La comunióntiene una expresiónmásplena por razóndel signo cuando se hace bajo las dos especies. Ya que en esa forma es donde másperfectamente se manifiesta el signo del banquete eucarístico" (IGMR 240). Es la forma habitual de comulgar en los ritos orientales.

Los frutos de la comunión

|N1391 La comuniónacrecienta nuestra unióncon Cristo. Recibir la Eucaristíaen la comuniónda como fruto principal la unióníntima con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: "Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí yyo en él" (Jn 6, 56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banquete eucarístico: .'Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo por el Padre, tambiénel que me coma vivirá por mí'(Jn 6, 57):

Cuando en las fiestas del Señor los fieles reciben el Cuerpo del Hijo, proclaman unos a otros la Buena Nueva de que se de que se dan las arras de la vida, como cuando el ángel dijo a Maríade Magdala: "¡Cristo ha resucitado!" He aquí que ahora tambiénla vida y la resurrecciónson comunicadas a quien recibe a Cristo (Fanqîth, oficio siriaco de Antioquía, vol. 1, Commun, 237 a - b).

|N1392 Lo que el alimento material produce en nuestra vida corporal, la comuniónlo realiza de manera admirable en nuestra vida espiritual. La comunióncon la Carne de Cristo resucitado, "vivificada por el Espíritu Santo y vivificante" (PO 5), conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo. Este crecimiento de la vida cristiana necesita ser alimentado por la comunióneucarística, pan de nuestra peregrinación, hasta el momento de la muerte, cuando nos sea dada como viático.

|N1393 La comuniónnos separa del pecado. El Cuerpo de Cristo que recibimos en la comuniónes "entregado por nosotros", y la Sangre que bebemos es "derramada por muchos para el perdónde los pecados". Por eso la Eucaristíano puede unirnos a Cristo sin purificarnos al mismo tiempo de los pecados cometidos y preservarnos de futuros pecados:

"Cada vez que lo recibimos, anunciamos la muerte del Señor" (1 Co 11, 26). Si anunciamos la muerte del Señor, anunciamos tambiénel perdónde los pecados. Si cada vez que su Sangre es derramada, lo es para el perdónde los pecados, debo recibirle siempre, para que siempre me perdone los pecados. Yo que peco siempre, debo tener siempre un remedio (s. Ambrosio, sacr. 4, 28).

|N1394 Como el alimento corporal sirve para restaurar la pérdida de fuerzas, la Eucaristíafortalece la caridad que, en la vida cotidiana, tiende a debilitarse; y esta caridad vivificada borra los pecados veniales (cf Cc. de Trento: DS 1638). Dándose a nosotros, Cristo reaviva nuestro amor y nos hace capaces de romper los lazos desordenados con las criaturas y de arraigarnos en El:

Porque Cristo murió por nuestro amor, cuando hacemos conmemoraciónde su muerte en nuestro sacrificio, pedimos que venga el Espíritu Santo y nos comunique el amor; suplicamos fervorosamente que aquel mismo amor que impulsó aCristo a dejarse crucificar por nosotros sea infundido por el Espíritu Santo en nuestros propios corazones, con objeto de que consideremos al mundo como crucificado para nosotros, y sepamos vivir crucificados para el mundo... y, llenos de caridad, muertos para el pecado vivamos para Dios (S. Fulgencio de Ruspe, Fab. 28, 16 - 19).

|N1395 Por la misma caridad que enciende en nosotros, la Eucaristíanos preserva de futuros pecados mortales. Cuanto másparticipamos en la vida de Cristo y másprogresamos en su amistad, tanto másdifícil se nos hará romper con élpor el pecado mortal. La Eucaristíano está ordenada al perdónde los pecados mortales. Esto es propio del sacramento de la Reconciliación. Lo propio de la Eucaristíaes ser el sacramento de los que estánen plena comunióncon la Iglesia.

|N1396 La unidad del Cuerpo místico: La Eucaristíahace la Iglesia. Los que reciben la Eucaristíase unen másestrechamente a Cristo. Por ello mismo, Cristo los une a todos los fieles en un solo cuerpo: la Iglesia. La comuniónrenueva, fortifica, profundiza esta incorporacióna la Iglesia realizada ya por el Bautismo. En el Bautismo fuimos llamados a no formar másque un solo cuerpo (cf 1 Co 12, 13). La Eucaristíarealiza esta llamada: "El cáliz de bendiciónque bendecimos ¿no es acaso comunióncon la sangre de Cristo? y el pan que partimos ¿no es comunióncon el Cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan" (1 Co 10, 16 - 17):

Si vosotros mismos sois Cuerpo y miembros de Cristo, sois el sacramento que es puesto sobre la mesa del Señor, y recibíseste sacramento vuestro. Respondéis "amén" (es decir, "sí', "es verdad") a lo que recibís, con lo que, respondiendo, lo reafirmáis. oyes decir "el Cuerpo de Cristo'., y respondes ~amén". Por lo tanto, sé tú verdadero miembro de Cristo para que tu ~amén" sea tambiénverdadero (S. Agustín, serm. 272).

|N1397 La Eucaristíaentrañaun compromiso en favor de los pobres: Para recibir en la verdad el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregados por nosotros debemos reconocer a Cristo en los máspobres, sus hermanos (cf Mt 25, 40):

Has gustado la sangre del Señor y no reconoces a tu hermano. Deshonras esta mesa, no juzgando digno de compartir tu alimento al que ha sido juzgado digno de participar en esta mesa. Dios te ha liberado de todos los pecados y te ha invitado a ella. Y tú,aúnasí,no te has hecho másmisericordioso (S. Juan Crisóstomo, hom. in 1 Co 27, 4).

|N1398 La Eucaristíay la unidad de los cristianos. Ante la grandeza de este misterio, S. Agustínexclama: ¡Oh sacramentum pietatis, oh signum unitatis! o vinculum caritatis!" ("¡oh sacramento de piedad, oh signo de unidad, oh vínculo de caridad!", ev. Jo. 26, 13, cf SC 47). Cuanto másdolorosamente se hacen sentir las divisiones le la Iglesia que rompen la participacióncomúnen la mesa del Señor, tanto másapremiantes son las oraciones al Señor para que lleguen los días de la unidad completa de todos los que creen en El.

|N1399 Las Iglesias orientales que no estánen plena comunióncon la Iglesia católica celebran la Eucaristíacon gran amor. "Estas Iglesias, aunque separadas, tienen verdaderos sacramentos, y sobre todo en virtud de a sucesiónapostólica, el sacerdocio y la Eucaristía, con los que se unen aúnmáscon nosotros con vínculo estrechísimo" (UR 15). Una cierta comuniónin sacris, por tanto, en la Eucaristía, ..no solamente es posible, silo que se aconseja... en circunstancias oportunas y aprobándolo la autoridad eclesiástica" (UR 15, cf CIC can. 844, 3).

|N1400 Las comunidades eclesiales nacidas de la Reforma, separadas de a Iglesia católica, "sobre todo por defecto del sacramento del orden, no han conservado la sustancia genuina e íntegra del misterio eucarístico" UR 22). Por esto, la intercomunióneucarística con estas comunidades no es posible para la Iglesia católica. Sin embargo, estas comunidades eclesiales "al conmemorar en la Santa Cena la muerte y la resurreccióndel Señor, profesan que en la comuniónde Cristo se significa la vida, y esperan su venida gloriosa" (UR 22).

|N1401 Si, a juicio del ordinario, se presenta una necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar los sacramentos (Eucaristía, Penitencia, Unciónde los enfermos) a cristianos que no estánen plena comunióncon la Iglesia católica, pero que piden estos sacramentos con deseo y rectitud: en tal caso se precisa que profesen la fe católica respecto a estos sacramentos y esténbien dispuestos (cf CIC can. 844, 4).

VII LA Eucaristía, "PIGNUS FUTURAE GLORlAE"

|N1402 En una antigua oración, la Iglesia aclama el misterio de la Eucaristía: "O sacrum convivium in quo Christus sumitur. Recolitur memoria passionis eius; mens impletur gratia et futurae gloriae nobis pignus datur" ("¡oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida; se celebra el memorial de su pasión; el alma se llena de gracia, y se nos da la prenda de la gloria futura!"). Si la Eucaristíaes el memorial de la Pascua del Señor y si por nuestra comuniónen el altar somos colmados "de gracia y bendición" (MR, Canon Romano 96: "Supplices te rogamus"), la Eucaristíaes tambiénla anticipaciónde la gloria celestial.

|N1403 En la última Cena, el Señor mismo atrajo la atenciónde sus discípulos hacia el cumplimiento de la Pascua en el reino de Dios: "Y os digo que desde ahora no beberé de este fruto de la vid hasta el díaen que lo beba con vosotros, de nuevo, en el Reino de mi Padre" (Mt 26, 29; cf Lc 22, 18; Mc 14, 25). Cada vez que la Iglesia celebra la Eucaristíarecuerda esta promesa y su mirada se dirige hacia "el que viene" (Ap 1, 4). En su oración, implora su venida: "Marana tha" (1 Co 16, 22), "Ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20), "que tu gracia venga y que este mundo pase" (Didaché 10, 6).

|N1404 La Iglesia sabe que, ya ahora, el Señor viene en su Eucaristíay que está ahí en medio de nosotros. Sin embargo, esta presencia está velada. Por eso celebramos la Eucaristía"expectantes beatam spem et adventum Salvatoris nostri Jesu Christi" ("Mientras esperamos la gloriosa venida de Nuestro Salvador Jesucristo", Embolismo despuésdel Padre Nuestro; cf Tt 2, 13), pidiendo entrar "en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugaráslas lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como Tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor Nuestro" (MR, plegaria eucarística 3, 128: oraciónpor los difuntos).

|N1405 De esta gran esperanza, la de los cielos nuevos y la tierra nueva en los que habitará la justicia (cf 2 P 3, 13), no tenemos prenda mássegura, signo másmanifiesto que la Eucaristía. En efecto, cada vez que se celebra este misterio, "se realiza la obra de nuestra redención" (LG 3) y "partimos un mismo pan que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, sino para vivir en Jesucristo para siempre" (S. Ignacio de Antioquía, Eph 20, 2).

RESUMEN

|N1406 Jesúsdijo: "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre... el que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna... permanece en mí yyo en él" (Jn 6, 51.54.56).

|N1407 La Eucaristíaes el corazóny la cumbre de la vida de la Iglesia, pues en ella Cristo asocia su Iglesia y todos sus miembros a su sacrificio de alabanza y acciónde gracias ofrecido una vez por todas en la cruz a su Padre; por medio de este sacrificio derrama las gracias de la salvaciónsobre su Cuerpo, que es la Iglesia.

|N1408 La celebracióneucarística comprende siempre: la proclamaciónde la Palabra de Dios, la acciónde gracias a Dios Padre por todos sus beneficios, sobre todo por el don de su Hijo, la consagracióndel pan y del vino y la participaciónen el banquete litúrgico por la recepcióndel Cuerpo y de la Sangre del Señor: estos elementos constituyen un solo y mismo acto de culto.

|N1409 La Eucaristíaes el memorial de la Pascua de Cristo, es decir. de la obra de la salvaciónrealizada por la vida, la muerte y la resurrecciónde Cristo, obra que se hace presente por la acciónlitúrgica.

|N1410 Es Cristo mismo, sumo sacerdote y eterno de la Nueva Alianza, quien, por el ministerio de los sacerdotes, ofrece el sacrificio eucarístico. Y es tambiénel mismo Cristo, realmente presente bajo las especies del pan y del vino, la ofrenda del sacrificio eucarístico.

|N1411 Sólo los presbíteros válidamente ordenados pueden presidir la Eucaristíay consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

|N1412 Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendicióndel Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagracióndichas por Jesúsen la última Cena: "Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros... Este es el cáliz de mi Sangre... "

|N1413 Por la consagraciónse realiza la transubstanciacióndel pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad (cf Cc. de Trento: DS 1640; 1651).

|N1414 En cuanto sacrificio, la Eucaristíaes ofrecida tambiénen reparaciónde los pecados de los vivos y los difuntos, y para obtener de Dios beneficios espirituales o temporales.

|N1415 El que quiere recibir a Cristo en la Comunióneucarística debe hallarse en estado de gracia. Si uno tiene conciencia de haber pecado mortalmente no debe acercarse a la Eucaristíasin haber recibido previamente la absoluciónen el sacramento de la Penitencia.

|N1416 La sagrada comunióndel Cuerpo y de la Sangre de Cristo acrecienta la unióndel comulgante con el Señor, le perdona los pecados veniales y lo preserva de pecados graves. Puesto que los lazos de caridad entre el comulgante y Cristo son reforzados, la recepciónde este sacramento fortalece la unidad de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo.

|N1417 La Iglesia recomienda vivamente a los fieles que reciban la sagrada comunióncada vez que participan en la celebraciónde la Eucaristía; y les impone la obligaciónde hacerlo al menos una vez al año.

|N1418 Puesto que Cristo mismo está presente en el Sacramento del Altar, es preciso honrarlo con culto de adoración. "La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoraciónhacia Cristo. nuestro Señor" (MF).

|N1419 Cristo, que paso de este mundo al Padre, nos da en la Eucaristíala prenda de la gloria que tendremos junto a El: la participaciónen el Santo Sacrificio nos identifica con su Corazón, sostiene nuestras fuerzas a lo largo del peregrinar de esta vida, nos hace desear la Vida eterna y nos une ya desde ahora a la Iglesia del cielo, a la Santísima Virgen Maríay a todos los santos.

CAPITULO SEGUNDO

LOS SACRAMENTOS DE CURACION

|N1420 Por los sacramentos de la iniciacióncristiana, el hombre recibe la vida nueva de Cristo. Ahora bien, esta vida la llevamos en "vasos de barro" (2 Co 4, 7). Actualmente está todavía"escondida con Cristo en Dios" (Col 3, 3). Nos hallamos aúnen "nuestra morada terrena" (2 Co S, I ), sometida al sufrimiento, a la enfermedad y a la muerte. Esta vida nueva de hijo de Dios puede ser debilitada e incluso perdida por el pecado.

|N1421 El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del cuerpo (cf Mc 2, 1 - 12), quiso que su Iglesia continuase, con la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curacióny de salvación, incluso en sus propios miembros. Esta es la finalidad de los dos sacramentos de curación: del sacramento de la Penitencia y de la Unciónde los enfermos.

Artículo 4 EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y DE LA RECONCILIACION

|N1422 "Los que se acercan al sacramento de la Penitencia obtienen dé la misericordia de Dios el perdónde los pecados cometidos contra El y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversióncon su amor, su ejemplo y sus oraciones" (LG 11).

I EL NOMBRE DE ESTE SACRAMENTO

|N1423 Se le denomina .sacramento de conversiónporque realiza sacramentalmente la llamada de Jesúsa la conversión(cf Mc 1,15), la vuelta al Padre (cf Lc 15, IX) del que el hombre se habíaalejado por el pecado.

Se denomina sacramento de la Penitencia porque consagra un proceso personal y eclesial de conversión, de arrepentimiento) y de reparaciónpor parte del cristiano pecador.

|N1424 Es llamado sacramento de la confesiónporque la declaracióno manifestación, la contusiónde los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento. En un sentido profundo este sacramento es tambiénuna "confesión", reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el hombre pecador.

Se le llama sacramento del perdónporque, por la absoluciónsacramental del sacerdote, Dios concede al penitente "el perdóny la paz" (OP, fórmula de la absolución).

Se le denomina sacramento de reconciliaciónporque otorga al pecador el amor de Dios que reconcilia: "Dejaos reconciliar con Dios" (2 Co 5, 20). El que vive del amor misericordioso de Dios está pronto a responder a la llamada del Señor: "Ve primero a reconciliarte con tu hermano" (Mt 5, 24).

II POR QUE UN SACRAMENTO DE LA RECONCILIACION DESPUÉSDEL BAUTISMO

|N1425 "Habéis sido lavados, habéis sido santificados habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de del don de Dios que se nos hace en los sacramentos de la iniciacióncristiana para comprender hasta qué punto el pecado es algo que no cabe en aquel que "se ha revestido de Cristo" (Ga 3, 27). Pero el apóstol S. Juan dice también: "Si decimos: 'no tenemos pecado', nos engañamos y la verdad no está en nosotros" (I Jn 1, 8). Y el Señor mismo nos enseñó aorar: "Perdona nuestras ofensas" (Lc 11, 4), uniendo el perdónmutuo de nuestras ofensas al perdónque Dios concederá anuestros pecados.

|N1426 La conversióna Cristo, el nuevo nacimiento por el Bautismo, el don del Espíritu Santo, el Cuerpo y la Sangre de Cristo recibidos como alimento nos han hecho "santos e inmaculados ante él" (E 1, 4), como la Iglesia misma, esposa de Cristo, es "santa e inmaculada ante él" (E 5, 27). Sin embargo, la vida nueva recibida en la iniciacióncristiana no suprimió la fragilidad y la debilidad de la naturaleza humana, ni la inclinaciónal pecado que la tradiciónllama concupiscencia, y que permanece en los bautizados a fin de que sirva de prueba en ellos en el combate de la vida cristiana ayudados por la gracia de Dios (cf DS 1515). Esta lucha es la de la conversióncon miras a la santidad y la vida eterna a la que el Señor no cesa de llamarnos (cf DS 1545; LG 40).

III LA CONVERSION DE LOS BAUTIZADOS

|N1427 Jesúsllama a la conversión. Esta llamada es una parte esencial del anuncio del Reino: "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva" (Mc 1, 15). En la predicaciónde la Iglesia, esta llamada se dirige primeramente a los que no conocen todavíaa Cristo y su Evangelio. Así,el Bautismo es el lugar principal de la conversiónprimera y fundamental. Por la fe en la Buena Nueva y por el Bautismo (cf Ch 2, 38) se renuncia al mal y se alcanza la salvación, es decir, la remisiónde todos los pecados y el don de la vida nueva.

|N1428 Ahora bien, la llamada de Cristo a la conversiónsigue resonando en la vida de los cristianos. Esta segunda conversiónes una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia que "recibe en su propio seno a los pecadores" y que siendo "santa al mismo tiempo que necesitada de purificaciónconstante, busca sin cesar la penitencia y la renovación" (LG 8). Este esfuerzo de conversiónno es sólo una obra humana. Es el movimiento del "corazóncontrito" (Sal 51, 19), atraído y movido por la gracia (cf Jn 6, 44; 12, 32) a responder al amor misericordioso de Dios que nos ha amado primero (cf 1 Jn 4, 10).

|N1429 De ello da testimonio la conversiónde S. Pedro tras la triple negaciónde su Maestro. La mirada de infinita misericordia de Jesúsprovoca las lágrimas del arrepentimiento (Lc 22, 61) y, tras la resurreccióndel Señor, la triple afirmaciónde su amor hacia él(cf Jn 21, 15 - 17). La segunda conversióntiene tambiénuna dimensióncomunitaria. Esto aparece en la llamada del Señor a toda la Iglesia: "¡Arrepiéntete!" (Ap 2, 5.16).

S. Ambrosio dice acerca de las dos conversiones que, en la Iglesia, "existen el agua y las lágrimas: el agua del Bautismo y las lágrimas de la Penitencia" (e. 41, 12).

IV LA PENITENCIA INTERIOR

|N1430 Como ya en los profetas, la llamada de Jesúsa la conversióny a la penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores "el saco y la ceniza", los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversióndel Corazón, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas; por el contrario, la conversióninterior impulsa a la expresiónde esta actitud por medio de signos visibles, gestos y obras de penitencia (cf Jl 2, 12 - 13; Is 1, 16 - 17; Mt 6,1 - 6.16 - 18).

|N1431 La penitencia interior es una reorientaciónradical de toda la vida, un retorno, una conversióna Dios con todo nuestro corazón, una ruptura con el pecado, una aversióndel mal, con repugnancia hacia las malas acciones que hemos cometido. Al mismo tiempo, comprende el deseo y la resoluciónde cambiar de vida con la esperanza de la misericordia divina y la confianza en la ayuda de su gracia. Esta conversióndel corazónva acompañada de dolor y tristeza saludables que los Padres llamaron "animi cruciatus" (afliccióndel espíritu), "compunctio cordis" (arrepentimiento del corazón) (cf Cc. de Trento: DS 1676 - 1678; 1705; Catech. R. 2 5, 4).

|N1432 El corazóndel hombre es rudo y endurecido. Es preciso que Dios dé al hombre un corazónnuevo (cf Ez 36, 26 - 27). La conversiónes primeramente una obra de la gracia de Dios que hace volver a élnuestros corazones: "Conviértenos, Señor, y nos convertiremos" (Lc 5, 21). Dios es quien nos da la fuerza para comenzar de nuevo. Al descubrir la grandeza del amor de Dios, nuestro corazónse estremece ante el horror y el peso del pecado y comienza a temer ofender a Dios por el pecado y verse separado de él. El corazónhumano se convierte mirando al que nuestros pecados traspasaron (cf Jn 19, 37; Za 12, 10).

Tengamos los ojos fijos en la sangre de Cristo y comprendamos cuánpreciosa es a su Padre, porque, habiendo sido derramada para nuestra salvación, ha conseguido para el mundo entero la gracia del arrepentimiento (S. Clem. Roo. Coro 7, 4).

|N1433 Despuésde Pascua, el Espíritu Santo "convence al mundo en lo referente al pecado" (Jn 16, 8 - 9), a saber, que el mundo no ha creído en el que el Padre ha enviado. Pero este mismo Espíritu, que desvela el pecado, es el Consolador (cf Jn 15, 26) que da al corazóndel hombre la gracia del arrepentimiento y de la conversión(cf Ch 2, 36 - 38; Juan Pablo II, De 27 - 48).

V DIVERSAS FORMAS DE PENITENCIA EN LA VIDA CRISTIANA

|N1434 La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna (cf Tb 12, 8; Mt 6, 1 - 18), que expresan la conversióncon relacióna sí mismo, con relacióna Dios y con relacióna los demás. Junto a la purificaciónradical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdónde los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupaciónpor la salvacióndel prójimo (cf St 5, 20), la intercesiónde los santos y la práctica de la caridad "que cubre multitud de pecados" ( 1 P 4, 8).

|N1435 La conversiónse realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación, la atencióna los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y del derecho (cf Am 5, 24; Is I, 1 7), por el reconocimiento de nuestras faltas ante los hermanos, la correcciónfraterna, la revisiónde vida, el examen de conciencia, la direcciónespiritual, la aceptaciónde los sufrimientos, el padecer la persecucióna causa de la justicia. Tomar la cruz cada díay seguir a Jesúses el camino másseguro de la penitencia (cf Lc 9, 23).

|N1436 Eucaristíay Penitencia. La conversióny la penitencia diarias encuentran su fuente y su alimento en la Eucaristía, pues en ella se hace presente el sacrificio de Cristo que nos reconcilió con Dios; por ella son alimentados y mortificados los que viven de la vida de Cristo; "es el antídoto que nos libera de nuestras faltas cotidianas y nos preserva de pecados mortales" (C. de Trento: DS 1638).

|N1437 La lectura de la Sagrada Escritura, la oraciónde la Liturgia de las Horas y del Padre Nuestro, todo acto sincero de culto o de piedad reaviva en nosotros el espíritu de conversióny de penitencia y contribuye al perdónde nuestros pecados.

|N1438 Los tiempos y los días de penitencia a lo largo del añolitúrgico (el tiempo de Cuaresma, cada viernes en memoria de la muerte del Señor) son momentos fuertes de la práctica penitencial de la Iglesia (cf SC 109 - 110; CIC can. 1249 - 1253; Creo 880 - 883). Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, la comunicacióncristiana de bienes (obras caritativas y misioneras).

|N1439 El proceso de la conversióny de la penitencia fue descrito maravillosamente por Jesúsen la parábola llamada "del hijo pródigo", cuyo centro es "el padre misericordioso" (Lc 15, 11 - 24): la fascinaciónde una libertad ilusoria, el abandono de la casa paterna; la miseria extrema en que el hijo se encuentra tras haber dilapidado su fortuna. La humillaciónprofunda de verse obligado a apacentar cerdos, y peor aún, la de desear alimentarse de las algarrobas que comían los cerdos; la reflexiónsobre los bienes perdidos; el arrepentimiento y la decisiónde declararse culpable ante su padre, el camino del retorno; la acogida generosa del padre. La alegríadel padre: todos éstos son rasgos propios del proceso de conversión. El mejor vestido, el anillo y el banquete de fiesta son símbolos de esta vida nueva, pura, digna, llena de alegríaque es la vida del hombre que vuelve a Dios y al seno de su familia, que es la Iglesia. Sólo el corazónde Cristo que conoce las profundidades del amor de su Padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza.

VI El SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y DE LA RECONCILIACION

|N1440 El pecado es, ante todo, ofensa a Dios, ruptura de la comunióncon El. Al mismo tiempo, atenta contra la comunióncon la Iglesia. Por eso la conversiónimplica a la vez el perdónde Dios y la reconciliacióncon la Iglesia, que es lo que expresa y realiza litúrgicamente el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación(cf LG 11).

Sólo Dios perdona el pecado

|N1441 Sólo Dios perdona los pecados (cf Mc 2, 7). Porque Jesúses el Hijo de Dios, dice de sí mismo: "El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra" (Mc 2, 10) y ejerce ese poder divino: "Tus pecados estánperdonados" (Mc 2, 5; Lc 7, 48). Másaún, en virtud de su autoridad divina, Jesúsconfiere este poder a los hombres (cf Jn 20, 21 - 23) para que lo ejerzan en su nombre.

|N1442 Cristo quiso que toda su Iglesia, tanto en su oracióncomo en su vida y su obra, fuera el signo y el instrumento del perdóny de la reconciliaciónque nos adquirió al precio de su sangre. Sin embargo, confió el ejercicio del poder de absoluciónal ministerio apostólico, que está encargado del "ministerio de la reconciliación" (2 Co 5, 18). El apóstol es enviado "en nombre de Cristo", y "es Dios mismo" quien, a travésde él, exhorta y suplica: "Dejaos reconciliar con Dios" (2 Co 5, 20).

Reconciliacióncon la iglesia

|N1443 Durante su vida pública, Jesúsno sólo perdonó los pecados, tambiénmanifestó el efecto de este perdón: a los pecadores que son perdonados los vuelve a integrar en la comunidad del pueblo de Dios, de donde el pecado los habíaalejado o incluso excluido. Un signo manifiesto de ello es el hecho de que Jesúsadmite a los pecadores a su mesa, másaún, El mismo se sienta a su mesa, gesto que expresa de manera conmovedora, a la vez, el perdónde Dios (cf Lc 15) y el retorno al seno del pueblo de Dios (cf Lc 19, 9).

|N1444 Al hacer partícipes a los apóstoles de su propio poder de perdonar los pecados, el Señor les da tambiénla autoridad de reconciliar a los pecadores con la Iglesia. Esta dimensióneclesial de su tarea se expresa particularmente en las palabras solemnes de Cristo a SimónPedro: "A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos" (Mt 16, 19). "Está claro que tambiénel Colegio de los Apóstoles, unido a su Cabeza (cf Mt 18, 18; 28, 16 - 20), recibió la funciónde atar y desatar dada a Pedro (cf Mt 16, 19)" (LO 22).

|N1445 Las palabras atar y desatar significan: aquel a quien excluyáis de vuestra comunión, será excluido de la comunióncon Dios; aquel a quien recibáis de nuevo en vuestra comunión, Dios lo acogerá tambiénen la suya. La reconciliacióncon la Iglesia es inseparable de la reconciliacióncon Dios.

El sacramento del perdón

|N1446 Cristo instituyó el sacramento de la Penitencia en favor de todos los miembros pecadores de su Iglesia, ante todo para los que, despuésdel Bautismo, hayan caído en el pecado grave y así hayan perdido la gracia bautismal y lesionado la comunióneclesial. El sacramento de la Penitencia ofrece a éstos una nueva posibilidad de convertirse y de recuperar la gracia de la justificación. Los Padres de la Iglesia presentan este sacramento como "la segunda tabla (de salvación) despuésdel naufragio que es la pérdida de la gracia" (Tertuliano, Pan. 4, 2; cf Cc. de Trento: DS 1542).

|N1447 A lo largo de los siglos la forma concreta, segúnla cual la Iglesia ha ejercido este poder recibido del Señor ha variado mucho. Durante los primeros siglos, la reconciliaciónde los cristianos que habían cometido pecados particularmente graves despuésde su Bautismo (por ejemplo, idolatría, homicidio o adulterio), estaba vinculada a una disciplina muy rigurosa, segúnla cual los penitentes debían hacer penitencia pública por sus pecados, a menudo, durante largos años, antes de recibir la reconcilian. A este "orden de los penitentes" (que sólo concerníaa ciertos pecados graves) sólo se era admitido raramente y, en ciertas regiones, una sola vez en la vida. Durante el siglo VII, los misioneros irlandeses, inspirados en la tradiciónmonástica de oriente, trajeron a Europa continental la práctica "privada" de la Penitencia, que no exigíala realizaciónpública y prolongada de obras de penitencia antes de recibir la reconciliacióncon Iglesia. El sacramento se realiza desde entonces de una manera mássecreta entre el penitente y el sacerdote. Esta nueva práctica preveíala posibilidad de la reiteracióndel sacramento y abríaasí el camino a una recepciónregular del mismo. Permitíaintegrar en una sola celebraciónsacramental el perdónde los pecados graves y de los pecados veniales. A grandes líneas, ésta es la forma de penitencia que la Iglesia practica hasta lustros días.

|N1448 A travésde los cambios que la disciplina y la celebraciónde este sacramento han experimentado a lo largo de los siglos, se descubre una misma estructura fundamental. Comprende dos elementos igualmente esenciales: por una parte, los actos del hombre que se convierte bajo la accióndel Espíritu Santo, a saber, la condición, la confesiónde los pecados y la satisfacción; y por otra parte, la acciónde Dios por ministerio de la Iglesia. Por medio del obispo y de sus presbíteros, la Iglesia en nombre de Jesucristo concede el perdónde los pecados, determina la modalidad de la satisfacción, ora tambiénpor el pecador y hace penitencia con él. Así el pecador es curado y restablecido en la comunióneclesial.

|N1449 La fórmula de absoluciónen uso en la Iglesia latina expresa el elemento esencial de este sacramento: el Padre de la misericordia es la fuente de todo perdón. Realiza la reconciliaciónde los pecadores por la Pascua de su Hijo y el don de su Espíritu, a travésde la oracióny el ministerio de la Iglesia:

Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrecciónde su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisiónde los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdóny la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (OP 102).

VII LOS ACTOS DEL PENITENTE

|N1450 "La penitencia mueve al pecador a sufrir todo voluntariamente; en su corazón, contrición; en la boca, confesión; en la obra, oda humildad y fructífera satisfacción" (Catech. R. 2, 5, 21; cf Cc. de Trento: DS 1673).

La contrición

|N1451 Entre los actos del penitente, la contriciónaparece en primer lugar. Es "un dolor del alma y una detestacióndel pecado cometido con la resoluciónde no volver a pecar" (C. de Trento: DS 1 676).

|N1452 Cuando brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas, la contriciónse llama "contriciónperfecta"(contriciónde caridad). Semejante contriciónperdona las faltas veniales; obtiene tambiénel perdónde los pecados mortales si comprende la firme resoluciónde recurrir tan pronto sea posible a la confesiónsacramental (cf Cc. de Trento: DS 1677).

|N1453 La contriciónllamada "imperfecta" (o "atrición") es tambiénun don de Dios, un impulso del Espíritu Santo. Nace de la consideraciónde la fealdad del pecado o del temor de la condenacióneterna y de las demáspenas con que es amenazado el pecador. Tal conmociónde la conciencia puede ser el comienzo de una evolucióninterior que culmina, bajo la acciónde la gracia, en la absoluciónsacramental. Sin embargo, por sí misma la contriciónimperfecta no alcanza el perdónde los pecados graves, pero dispone a obtenerlo en el sacramento de la Penitencia (cf Cc. de Trento: DS 1678, 1705).

|N1454 Conviene preparar la recepciónde este sacramento mediante un examen de conciencia hecho a la luz de la Palabra de Dios. Los textos másadaptados a este respecto se encuentran en la catequesis moral de los Evangelios y de las Cartas de los apóstoles: Sermónde la montañay enseñanzas apostólicas (cf Rm 12 - 15; I Co 12 - 13; Ga 5; E 4 - 6).

La confesiónde los pecados

|N1455 La confesiónde los pecados, incluso desde un punto de vista simplemente humano, nos libera y facilita nuestra reconciliacióncon los demás. Por la confesión, el hombre se enfrenta a los pecados de que se siente culpable; asume su responsabilidad y, por ello, se abre de nuevo a Dios y a la comuniónde la Iglesia con el fin de hacer posible un nuevo futuro.

|N1456 La confesiónde los pecados hecha al sacerdote constituye una parte esencial del sacramento de la penitencia: "En la confesión, los penitentes deben enumerar todos los pecados mortales de que tienen conciencia tras haberse examinado seriamente, incluso si estos pecados son muy secretos y si han sido cometidos solamente contra los dos últimos mandamientos del Decálogo (cf Ex 20, 17; Mt 5, 28), pues, a veces, estos pecados hieren másgravemente el alma y son máspeligrosos que los que han sido cometidos la vista de todos" (C. de Trento: DS 1680):

Cuando los fieles de Cristo se esfuerzan por confesar todos los pecados que recuerdan, no se puede dudar que estánpresentando ante la misericordia divina para su perdóntodos los pecados que han cometido. Quienes actúan de otro modo y callan conscientemente algunos pecados, no estánpresentando ante la bondad divina nada que pueda ser perdonado por mediacióndel sacerdote. Porque 'si el enfermo se avergüenza de descubrir su llaga al médico, la medicina no cura lo que ignora' (S. Jerónimo, Eccl. 10, 11 ) (C. de Trento: DS 1680).

|N1457 Segúnel mandamiento de la Iglesia "todo fiel llegado a la edad uso de razóndebe confesar al menos una vez al año, los pecados graves que tiene conciencia" (CIC can. 989; cf DS 1683; 1708). "Quien tenga conciencia de hallarse en pecado grave que no celebre la misa ni comulgue el Cuerpo del Señor sin acudir antes a la confesiónsacramental a no ser que concurra un motivo grave y no haya posibilidad de confesar , en este caso. tenga presente que está obligado a hacer un acto de contriciónperfecta, que incluye el propósito de confesarse cuanto antes" (CIC can. 916; cf Cc. de Trento: DS 1647; 1661; CCEO can. 711). Los niños deben acceder al sacramento de la Penitencia antes de recibir por primera vez la Sagrada Comunión(cf CIC can. 914).

|N1458 Sin ser estrictamente necesaria, la confesiónde los pecados veniales, sin embargo, se recomienda vivamente por la Iglesia (cf de Trento: DS 1680; CIC 988, 2). En efecto, la confesiónhabitual de los pecados veniales ayuda a formar la conciencia, a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarse curar por Cristo, a progresar en la vida del Espíritu. Cuando se recibe con frecuencia, mediante este sacramento, el don de la misericordia del Padre, el creyente se ve impulsado a ser éltambiénmisericordioso (cf Lc 6, 36):

El que confiesa sus pecados actúaya con Dios. Dios acusa tus pecados, si tú tambiénte acusas, te unes a Dios. El hombre y el pecador, son por así decirlo, dos realidades: cuando oyes hablar del hombre, es Dios quien lo ha hecho; cuando oyes hablar del pecador, es el hombre mismo quien lo ha hecho. Destruye lo que tú has hecho para que Dios salve lo que El ha hecho... Cuando comienzas a detestar lo que has hecho, entonces tus obras buenas comienzan porque reconoces tus obras malas. El comienzo de las obras buenas es la confesiónde las obras malas. Haces la verdad y vienes a la Luz (S. Agustín, ev. Jo. 12, 13).

La satisfacción

|N1459 Muchos pecados causan dañoal prójimo. Es preciso hacer lo posible para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputacióndel que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero ademásel pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. La absoluciónquita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó (cf Cc. de Trento: DS 1712). Liberado del pecado, el pecador debe todavíarecobrar la plena salud espiritual, Por tanto, debe hacer algo máspara reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar" sus pecados. Esta satisfacciónse llama también"penitencia".

|N1460 La penitencial que el confesor impone debe tener en cuenta la situaciónpersonal del penitente y buscar su bien espiritual. Debe corresponder todo lo posible a la gravedad y a la naturaleza de los pecados cometidos. Puede consistir en la oración, en ofrendas, en obras de misericordia, servicios al prójimo, privaciones voluntarias, sacrificios, y sobre todo, la aceptaciónpaciente de la cruz que debemos llevar. Tales penitencias ayudan a configurarnos con Cristo que, el Unico, expió nuestros pecados (cf Rm 3, 25; 1 Jn 2, 1 - 2) una vez por todas. Nos permiten llegar a ser coherederos de Cristo resucitado, "ya que sufrimos con él" (Rm 8, 17; cf Cc. de Trento: DS 1690):

Pero nuestra satisfacción, la que realizamos por nuestros pecados, solo es posible por medio de Jesucristo: nosotros mismos, por nosotros mismos, no podemos nada, con la ayuda "del que nos fortalece, lo podemos todo" (Flp 4, 13). Así el hombre no tiene nada de que pueda gloriarse sino que "toda nuestra gloria" está en Cristo... en quien nos satisfacemos "dando frutos dignos de penitencia" (Lc 3, 8) que reciben su fuerza de El, por El son ofrecidos al Padre y gracias a El son aceptados por el Padre (C. de Trento: DS 1691).

VIII EL MINISTRO DE ESTE SACRAMENTO

|N1461 Puesto que Cristo confió asus apóstoles el ministerio de la reconciliación(cf Jn 20, 23; 2 Co 5, 18). los obispos, sus sucesores, y los presbíteros, colaboradores de los obispos, continúan ejerciendo este ministerio. En efecto, los obispos y los presbíteros, en virtud del sacramento del orden, tienen el poder de perdonar todos los pecados "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".

|N1462 El perdónde los pecados reconcilia con Dios y tambiéncon la Iglesia. El obispo, cabeza visible de la Iglesia particular, es considerado, por tanto, con justo título, desde los tiempos antiguos como el que tiene principalmente el poder y el ministerio de la reconciliación: es el moderador de la disciplina penitencial (LO 26). Los presbíteros, sus colaboradores, lo ejercen en la medida en que han recibido la tarea de administrarlo sea de su obispo (o de un superior religioso), sea del Papa, a travésdel derecho de la Iglesia (cf CIC can. 844; 967 - 969, 972; Creo can. 722, 3 - 4).

|N1463 Ciertos pecados particularmente graves estánsancionados con la excomunión, la pena eclesiástica mássevera, que impide la recepciónde os sacramentos y el ejercicio de ciertos actos eclesiásticos, y cuya absorción, por consiguiente, sólo puede ser concedida, segúnel derecho de la Iglesia, al Papa, al obispo del lugar, o a sacerdotes autorizados por ellos (cf CIC can. 1331; 1354 - 1357; Creo can. 1431. 1434. 1420). En caso Le peligro de muerte, todo sacerdote, incluso privado de la facultad de oírconfesiones, puede absolver de cualquier pecado (cf CIC can. 976; Creo can. 725) y de toda excomunión.

|N1464 Los sacerdotes deben alentar a los fieles a acceder al sacramento de la Penitencia y deben mostrarse disponibles a celebrar éste sacramento cada vez que los cristianos lo pidan de manera razonable (cf CIC can. 986; Creo can. 735; PO 13).

|N1465 Cuando celebra el sacramento de la Penitencia, el sacerdote ejerce el ministerio del Buen Pastor que busca la oveja perdida el del Buen Samaritano que cura las heridas, del Padre que espera al Hijo pródigo y lo acoge a su vuelta, del justo Juez que no hace acepciónde personas y cuyo juicio es a la vez justo y misericordioso. En una palabra, el sacerdote es el signo y el instrumento del amor misericordioso de Dios con el pecador.

|N1466 El confesor no es dueño, sino el servidor del perdónde Dios. El ministro de este sacramento debe unirse a la intencióny a la caridad de Cristo (cf PO 13). Debe tener un conocimiento probado del comportamiento cristiano, experiencia de las cosas humanas, respeto y delicadeza con el que ha caído; debe amar la verdad, ser fiel al magisterio de la Iglesia y conducir al penitente con paciencia hacia la curacióny su plena madurez. Debe orar y hacer penitencia por élconfiándolo a la misericordia del Señor.

|N1467 Dada la delicadeza y la grandeza de este ministerio y el respeto debido a las personas, la Iglesia declara que todo sacerdote que oye confesiones está obligado a guardar un secreto absoluto sobre los pecados que sus penitentes le han confesado, bajo penas muy severas (cf CIC can. 1388, 1; Creo can. 1456). Tampoco puede hacer uso de los conocimientos que la confesiónle da sobre la vida de los penitentes. Este secreto, que no admite excepción, se llama "sigilo sacramental", porque lo que el penitente ha manifestado al sacerdote queda "sellado" por el sacramento.

IX LOS EFECTOS DE ESTE SACRAMENTO

|N1468 "Toda la virtud de la penitencia reside en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une con El con profunda amistad" (Catech. R. 2, 5, 18). El fin y el efecto de este sacramento son, pues, la reconciliacióncon Dios. En los que reciben el sacramento de la Penitencia con un corazóncontrito y con una disposiciónreligiosa, "tiene como resultado la paz y la tranquilidad de la conciencia, a las que acompañaun profundo consuelo espiritual" (C. de Trento: DS 1674). En efecto, el sacramento de la reconciliacióncon Dios produce una verdadera "resurrecciónespiritual", una restituciónde la dignidad y de los bienes de la vida de los hijos de Dios, el másprecioso de los cuales es la amistad de Dios (Lc 15, 32).

|N1469 Este sacramento reconcilia con la Iglesia al penitente. El pecado menoscaba o rompe la comuniónfraterna. El sacramento de la Penitencia la repara o la restaura. En este sentido, no cura solamente al que se reintegra en la comunióneclesial, tiene tambiénun efecto vivificante sobre la vida de la Iglesia que ha sufrido por el pecado de uno de sus miembros (cf 1 Co 12, 26). Restablecido o afirmado en la comuniónde los santos, el pecador es fortalecido por el intercambio de los bienes espirituales entre todos los miembros vivos del Cuerpo de Cristo, esténtodavíaen situaciónde peregrinos o que se hallen ya en la patria celestial (cf LG 48 - 50):

Pero hay que añadir que tal reconciliacióncon Dios tiene como consecuencia, por así decir, otras reconciliaciones que reparan las rupturas causadas por el pecado: el penitente perdonado se reconcilia consigo mismo en el fondo mis íntimo de su propio ser, en el que recupera la propia verdad interior; se reconcilia con los hermanos, agredidos y lesionados por élde algúnmodo; se reconcilia con la Iglesia, se reconcilia con toda la creación(RP 31).

|N1470 En este sacramento, el pecador, confiándose al juicio misericordioso de Dios, anticipa en cierta manera el juicio al que será sometido al fin de esta vida terrena. Porque es ahora, en esta vida, cuando nos es ofrecida la elecciónentre la vida y la muerte, y sólo por el camino de la conversiónpodemos entrar en el Reino del que el pecado grave nos aparta (cf 1 Co 5, 11; Ga 5, 19 - 21; Ap 22, 15). Convirtiéndose a Cristo por la penitencia y la fe, el pecador pasa de la muerte a la vida "y no incurre en juicio" (Jn 5, 24).

X LAS INDULGENCIAS

|N1471 La doctrina y la práctica de las indulgencias en la Iglesia estánestrechamente ligadas a los efectos del sacramento de la Penitencia.

Qué son las indulgencias

"La indulgencia es la remisiónante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediaciónde la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos."

"La indulgencia es parcial o plenaria segúnlibere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente."

"Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias" (CIC, can. 992 - 994).

Las penas del pecado

|N1472 Para entender esta doctrina y esta práctica de la Iglesia es preciso recordar que el pecado tiene una doble consecuencia. El pecado grave nos priva de la comunióncon Dios y por ello nos hace incapaces de la vida eterna, cuya privaciónse llama la "pena eterna" del pecado. Por otra parte, todo pecado, incluso venial, entrañaapego desordenado a las criaturas que tienen necesidad de purificación, sea aquí abajo, sea despuésde la muerte, en el estado que se llama Purgatorio. Esta purificaciónlibera de lo que se llama la "pena temporal" del pecado. Estas dos penas no deben ser concebidas como una especie de venganza, infligida por Dios desde el exterior, sino como algo que brota de la naturaleza misma del pecado. Una conversiónque procede de una ferviente caridad puede llegar a la total purificacióndel pecador, de modo que no subsistiríaninguna pena (cf Cc. de Trento: DS 1712 - 1713; 1820).

|N1473 El perdóndel pecado y la restauraciónde la comunióncon Dios entrañan la remisiónde las penas eternas del pecado. Pero las penas temporales del pecado permanecen. El cristiano debe esforzarse, soportando pacientemente los sufrimientos y las pruebas de toda clase y, llegado el día, enfrentándose serenamente con la muerte, por aceptar como una gracia estas penas temporales del pecado; debe aplicarse, tanto mediante las obras de misericordia y de caridad, como mediante la oracióny las distintas prácticas de penitencia, a despojarse completamente del "hombre viejo" y a revestirse del "hombre nuevo" (cf Ef 4, 24).

En la comuniónde los santos

|N1474 El cristiano que quiere purificarse de su pecado y santificarse con ayuda de la gracia de Dios no se encuentra sólo. "La vida de cada uno de los hijos de Dios está ligada de una manera admirable, en Cristo y por Cristo, con la vida de todos los otros hermanos cristianos, en la unidad sobrenatural del Cuerpo místico de Cristo, como en una persona mística" (Pablo VI, consti. ap. "Indulgentiarum doctrina", 5).

|N1475 En la comuniónde los santos, por consiguiente, "existe entre los fieles - tanto entre quienes ya son bienaventurados como entre los que expían en el purgatorio o los que peregrinan todavíaen la tierra - un constante vínculo de amor y un abundante intercambio de todos los bienes" (Pablo VI, ibíd.). En este intercambio admirable, la santidad de uno aprovecha a los otros, másallá del dañoque el pecado de uno pudo causar a los demás. Así,el recurso a la comuniónde los santos permite al pecador contrito estar antes y máseficazmente purificado de las penas del pecado.

|N1476 Estos bienes espirituales de la comuniónde los santos, los llamamos tambiénel tesoro de la Iglesia, "que no es suma de bienes, como lo son las riquezas materiales acumuladas en el transcurso de los siglos, sino que es el valor infinito e inagotable que tienen ante Dios las expiaciones y los méritos de Cristo nuestro Señor, ofrecidos para que la humanidad quedara libre del pecado y llegase a la comunióncon el Padre. Sólo en Cristo, Redentor nuestro, se encuentran en abundancia las satisfacciones y los méritos de su redención(cf Hb 7, 23 - 25; 9, 11 - 28)" (Pablo VI, consti. ap. "Indulgentiarum doctrina", ib íd.).

|N1477 "Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y siempre nuevo que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen Maríay de todos los santos que se santificaron por la gracia de Cristo, siguiendo sus pasos, y realizaron una obra agradable al Padre, de manera que, trabajando en su propia salvación, cooperaron igualmente a la salvaciónde sus hermanos en la unidad del Cuerpo místico" (Pablo VI, ib íd.).

Obtener la indulgencia de Dios por medio de la Iglesia

|N1478 Las indulgencias se obtienen por la Iglesia que, en virtud del poder de atar y desatar que le fue concedido por Cristo Jesús, interviene en favor de un cristiano y le abre el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos para obtener del Padre de la misericordia la remisiónde las penas temporales debidas por sus pecados. Por eso la Iglesia no quiere solamente acudir en ayuda de este cristiano, sino tambiénimpulsarlo a hacer obras de piedad, de penitencia y de caridad (cf Pablo VI, ibíd. 8; Cc. de Trento: DS 1835).

|N1479 Puesto que los fieles difuntos en víade purificaciónson tambiénmiembros de la misma comuniónde los santos, podemos ayudarles, entre otras formas, obteniendo para ellos indulgencias, de manera que se vean libres de las penas temporales debidas por sus pecados.

XI LA CELEBRACION DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

|N1480 Como todos los sacramentos, la Penitencia es una acciónlitúrgica. ordinariamente los elementos de su celebraciónson: saludo y bendicióndel sacerdote, lectura de la Palabra de Dios para iluminar la conciencia y suscitar la contrición, y exhortaciónal arrepentimiento; la confesiónque reconoce los pecados y los manifiesta al sacerdote; la imposicióny la aceptaciónde la penitencia; la absolucióndel sacerdote; alabanza de acciónde gracias y despedida con la bendicióndel sacerdote.

|N1481 La liturgia bizantina posee expresiones diversas de absolución, en forma deprecativa, que expresan admirablemente el misterio del perdón: "Que el Dios que por el profeta Natánperdonó aDavid cuando confesó sus pecados, y a Pedro cuando lloró amargamente y a la pecadora cuando derramó lágrimas sobre sus pies, y al fariseo, y al pródigo, que este mismo Dios, por medio de mí,pecador, os perdone en esta vida y en la otra y que os haga comparecer sin condenaros en su temible tribunal. El que es bendito por los siglos de los siglos. Amén".

|N1482 El sacramento de la Penitencia puede tambiéncelebrarse en el marco de una celebracióncomunitaria, en la que los penitentes se preparan a la confesióny juntos dan gracias por el perdónrecibido. Así la confesiónpersonal de los pecados y la absoluciónindividual estáninsertadas en una liturgia de la Palabra de Dios, con lecturas y homilía, examen de conciencia dirigido en común, peticióncomunitaria del perdón, rezo del Padre Nuestro y acciónde gracias en común. Esta celebracióncomunitaria expresa másclaramente el carácter eclesial de la penitencia. En todo caso, cualquiera que sea la manera de su celebración, el sacramento de la Penitencia es siempre, por su naturaleza misma, una acciónlitúrgica, por tanto, eclesial y pública (cf SC 26 - 27).

|N1483 En casos de necesidad grave se puede reunir a la celebracióncomunitaria de la reconciliacióncon confesióngeneral y absolucióngeneral. Semejante necesidad grave puede presentarse cuando hay un peligro inminente de muerte sin que el sacerdote o los sacerdotes tengan tiempo suficiente para oírla confesiónde cada penitente. La necesidad grave puede existir tambiéncuando, teniendo en cuenta el número de penitentes, no hay bastantes confesores para o* debidamente las confesiones individuales en un tiempo razonable, de manera que los penitentes, sin culpa suya, se verían privados durante largo tiempo de la gracia sacramental o de la sagrada comunión. En este caso, los fieles deben tener, para la validez de la absolución, el propósito de confesar individualmente sus pecados en su debido tiempo (cf CIC can. 962, 1). Al obispo diocesano corresponde juzgar si existen las condiciones requeridas para la absolucióngeneral (cf CIC can. 961, 2). Una gran concurrencia de fieles con ocasiónde grandes fiestas o de peregrinaciones no constituyen por su naturaleza ocasiónde la referida necesidad grave (cf CIC can. 961, 1).

|N1484 "La confesiónindividual e íntegra y la absolucióncontinúan siendo el único modo ordinario para que los fieles se reconcilien con Dios y la Iglesia, a no ser que una imposibilidad física o moral excuse de este modo de confesión" (OP 31). Y esto se establece así por razones profundas. Cristo actúaen cada uno de los sacramentos. Se dirige personalmente a cada uno de los pecadores: "Hijo, tus pecados estánperdonados" (Mc 2, 5); es el médico que se inclina sobre cada uno de los enfermos que tienen necesidad de él(cf Mc 2, 17) para curarlos; los restaura y los devuelve a la comuniónfraterna. Por tanto, la confesiónpersonal es la forma mássignificativa de la reconciliacióncon Dios y con la Iglesia.

RESUMEN

|N1485 En la tarde de Pascua, el Señor Jesússe mostró asus apóstoles y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos" (Jn 20, 22 - 23).

|N1486 El perdónde los pecados cometidos despuésdel Bautismo es concedido por un sacramento propio llamado sacramento de la conversión, de la confesión, de la penitencia o de la reconciliación.

|N1487 Quien peca lesiona el honor de Dios y su amor, su propia dignidad de hombre llamado a ser hijo de Dios y el bien espiritual de la Iglesia, de la que cada cristiano debe ser una piedra viva.

|N1488 A los ojos de la fe, ningúnmal es másgrave que el pecado y nada tiene peores consecuencias para los pecadores mismos, para la Iglesia y para el mundo entero.

|N1489 Volver a la Comunióncon Dios, despuésde haberla perdido por el pecado, es un movimiento que nace de la gracia de Dios, rico en misericordia y deseoso de la salvaciónde los hombres. Es preciso pedir este don precioso par sí mismo y para los demás.

|N1490 El movimiento de retorno a Dios, llamado conversióny arrepentimiento, implica un dolor una aversiónrespecto a los pecados cometidos, y el propósito firme de no volver a pecar. La conversión, por tanto, mira al pasado y al futuro; se nutre de la esperanza en la misericordia divina.

|N1491 El Sacramento de la Penitencia esta constituído por el conjunto de tres actos realizados por el penitente, y por la absolucióndel Sacerdote. Los. actos del penitente son: el arrepentimiento, la confesióno manifestaciónde los pecados al sacerdote y el propósito de realizar la reparacióny las obras de penitencia.

|N1492 El arrepentimiento (llamado tambiéncontrición) debe estar inspirado en motivaciones que brotan de la fe. Si el arrepentimiento es concebido por amor de caridad hacia Dios, se le llama "perfecto"; si está fundado en otros motivos se le llama "imperfecto".

|N1493 El que quiere obtener la reconciliacióncon Dios y con la Iglesia debe confesar al sacerdote todos los pecados graves que no ha confesado aúny de los que se acuerda tras examinar cuidadosamente su conciencia. Sin ser necesaria, de suyo, la confesiónde las faltas veniales está recomendada vivamente por la Iglesia.

|N1494 El confesor impone al penitente el cumplimiento de ciertos actos de "satisfacción" o de "penitencia", para reparar el dañocausado por el pecado y restablecer los hábitos propios del discípulo de Cristo.

|N1495 Sólo los sacerdotes que han recibido de la autoridad de la Iglesia la facultad de absolver pueden ordinariamente perdonar los pecados en nombre de Cristo.

|N1496 Los efectos espirituales del sacramento de la Penitencia son:

- reconciliacióncon Dios por la que el penitente recupera la gracia;

- la reconciliacióncon la Iglesia;

- la remisiónde la pena eterna contraída por los pecados mortales;

- la remisión, al menos en parte, de las penas temporales, consecuencia del pecado;

- la paz y la serenidad de la conciencia, y el consuelo espiritual;

- el acrecentamiento de las fuerzas espirituales para el combate cristiano.

|N1497 La confesiónindividual e íntegra se los pecados graves seguida de la absoluciónes el único modo ordinario para la Reconciliacióncon Dios y con la Iglesia.

|N1498 Mediante las indulgencias, los fieles pueden alcanzar para sí mismos y tambiénpara las almas del purgatorio la remisiónde las penas temporales, consecuencia de los pecados.

Artículo 5 LA UNCION DE LOS ENFERMO

|N1499 "Con la sagrada unciónde los enfermos y con la oraciónde los presbíteros, toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasióny muerte de Cristo; y contribuir, así,al bien del Pueblo de Dios" (LO 11).

I FUNDAMENTO EN LA ECONOMIA DE LA SALVACION

La enfermedad en la vida humana

|N1500 La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas másgraves que aquejan la vida humana. En la enfermedad, el hombre experimenta su impotencia, sus límites y su finitud. Toda enfermedad puede hacernos entrever la muerte.

|N1501 La enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperacióny a la rebelióncontra Dios. Puede tambiénhacer a la persona másmadura, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse hacia lo que lo es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a El.

El enfermo ante Dios

|N1502 El hombre del Antiguo Testamento vive la enfermedad de cara a Dios. Ante Dios se lamenta por su enfermedad (cf Sal 38) y de El, que es el Señor de la vida y de la muerte, implora la curación(cf Sal 6, 3; Is 38). La enfermedad se convierte en camino de conversión(cf Sal 38, S; 39, 9.12) y el perdónde Dios inaugura la curación(cf Sal 32, 5; 107, 20; Mc 2, 5 - 12). Israel experimenta que la enfermedad, de una manera misteriosa, se vincula al pecado y al mal; y que la fidelidad a Dios, segúnsu Ley, devuelve la vida: "Yo, el Señor, soy el que te sana" (Ex 15, 26). El profeta entrevé que el sufrimiento puede tener tambiénun sentido redentor por los pecados de los demás(cf Is 53, 11). Finalmente, Isaías anuncia que Dios hará venir un tiempo para Simónen que perdonará toda falta y curará toda enfermedad (cf Is 33, 24).

Cristo, médico

|N1503 La compasiónde Cristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones de dolientes de toda clase (cf Mt 4, 24) son un signo maravilloso de que "Dios ha visitado a su pueblo" (Lc 7, 16) y de que el Reino de Dios está muy cerca. Jesúsno tiene solamente poder para curar, sino tambiénde perdonar los pecados (cf Mc 2, 5 - 12): vino a curar al hombre entero, alma y cuerpo; es el médico que los enfermos necesitan (cf Mc 2, 17). Su compasiónhacia todos los que sufren llega hasta identificarse con ellos: "Estuve enfermo y me visitasteis" (Mt 25, 36). Su amor de predilecciónpara con los enfermos no ha cesado, a lo largo de los siglos, de suscitar la atenciónmuy particular de los cristianos hacia todos los que sufren en su cuerpo y en su alma. Esta atencióndio origen a infatigables esfuerzos por aliviar a los que sufren.

|N1504 A menudo Jesúspide a los enfermos que crean (cf Mc 5, 34.36; 9, 23). Se sirve de signos para curar: saliva e imposiciónde manos (cf Mc 7, 32 - 36; 8, 22 - 25), barro y ablución(cf Jn 9, 6 s). Los enfermos tratan de tocarlo (cf Mc 1, 41; 3, 10; 6, 56) "pues salíade éluna fuerza que los curaba a todos" (Lc 6, 19). Así,en los sacramentos, Cristo continúa"tocándonos" para sanarnos.

|N1505 Conmovido por tantos sufrimientos, Cristo no sólo se deja tocar por los enfermos, sino que hace suyas sus miserias: "El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades" (Mt 8, 17; cf Is 53, 4). No curó atodos los enfermos. Sus curaciones eran signos de la venida del Reino de Dios. Anunciaban una curaciónmásradical: la victoria sobre el pecado y la muerte por su Pascua. En la Cruz, Cristo tomó sobre sí todo el peso del mal (cf Is 53, 4 - 6) y quitó el "pecado del mundo" (Jn 1, 29), del que la enfermedad no es sino una consecuencia. Por su pasióny su muerte en la Cruz, Cristo dio un sentido nuevo al sufrimiento: desde entonces éste nos configura con El y nos une a su pasiónredentora.

"Sanad a los enfermos..."

|N1506 Cristo invita a sus discípulos a seguirle tomando a su vez su cruz (cf Mt 10, 38). Siguiéndole adquieren una nueva visiónsobre la enfermedad y sobre los enfermos. Jesúslos asocia a su vida pobre y humilde. Les hace participar de su ministerio de compasióny de curación: "Y, yéndose de allí,predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban" (Mc 6, 12 - 13).

|N1507 El Señor resucitado renueva este envío("En mi nombre... impondránlas manos sobre los enfermos y se pondránbien", Mc 16, 17 - 18) y lo confirma con los signos que la Iglesia realiza invocando su nombre (cf Ch 9, 34; 14, 3). Estos signos manifiestan de una manera especial que Jesúses verdaderamente "Dios que salva" (cf Mt 1, 21; Ch 4, 12).

|N1508 El Espíritu Santo da a algunos un carisma especial de curación(cf 1 Co 12, 9.28.30) para manifestar la fuerza de la gracia del Resucitado. Sin embargo, ni siquiera las oraciones másfervorosas obtienen la curaciónde todas las enfermedades. Así S. Pablo aprende del Señor que "mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza" (2 Co 12, 9), y que los sufrimientos que tengo que padecer, tienen como sentido lo siguiente: "completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia" (Col 1, 24).

|N1509 "¡Sanad a los enfermos!" (Mt 10, 8). La Iglesia ha recibido esta tarea del Señor e intenta realizarla tanto mediante los cuidados que proporciona a los enfermos como por la oraciónde intercesióncon la que los acompaña. Cree en la presencia vivificante de Cristo, médico de las almas y de los cuerpos. Esta presencia actúaparticularmente a travésde los sacramentos, y de manera especial por la Eucaristía, pan que da la vida eterna (cf Jn 6, 54.58) y cuya conexióncon la salud corporal insinúaS. Pablo (cf 1 Co 11, 30).

|N1510 No obstante, la Iglesia apostólica tuvo un rito propio en favor de los enfermos, atestiguado por Santiago: "¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre ély le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oraciónde la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le seránperdonados" (S 5, 14 - 15). La Tradiciónha reconocido en este rito uno de los siete sacramentos de la Iglesia (cf DS 216; 1324 - 1325;1695 - 1696; 1716 - 1717).

Un sacramento de los enfermos

|N1511 La Iglesia cree y confiesa que, entre los siete sacramentos, existe un sacramento especialmente destinado a reconfortar a los atribulados por la enfermedad: la Unciónde los enfermos:

Esta unciónsanta de los enfermos fue instituida por Cristo nuestro Señor como un sacramento del Nuevo Testamento, verdadero y propiamente dicho, insinuado por Marcos (cf Mc 6, 13), y recomendado a los fieles y promulgado por Santiago, apóstol y hermano del Señor (cf St 5, 14 - 15) (Cc. de Trento: DS 1695).

|N1512 En la tradiciónlitúrgica, tanto en oriente como en occidente, se poseen desde la antigüedad testimonios de unciones de enfermos practicadas con aceite bendito. En el transcurso de los siglos, la Unciónde los enfermos fue conferida, cada vez másexclusivamente, a los que estaban a punto de morir. A causa de esto, habíarecibido el nombre de "Extremaunción". A pesar de esta evolución, la liturgia nunca dejó de orar al Señor a fin de que el enfermo pudiera recobrar su salud si así Conveníaa su salvación(cf DS 1696).

|N1513 La constituciónapostólica "Sacra Unctionem infirmorum" del 30 de noviembre de 1972, de conformidad con el Concilio Vaticano II (cf SC 73), estableció que, en adelante, en el rito romano, se observara lo que sigue:

El sacramento de la Unciónde los enfermos se administra a los gravemente enfermos ungiéndolos en la frente y en las manos con aceite de oliva debidamente bendecido o, segúnlas circunstancias, con otro aceite de plantas, y pronunciando una sola vez estas palabras: "Per istam sanctam unctionem et suam piissimam misericordiam adiuvet te Dominus gratia Spiritus Sancti ut a peccatis liberatum te salvet atque propitius allevet" ("Por esta santa unción, y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvacióny te conforte en tu enfermedad" (cf CIC, can. 847, 1).

II QUIEN RECIBE Y QUIEN ADMINISTRA ESTE SACRAMENTO

En caso de grave enfermedad...

|N1514 La Unciónde los enfermos "no es un sacramento sólo para aquellos que estána punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez" (SC 73; cf CIC can. 1004, 1; 1005; 1007; CCEO can. 738).

|N1515 Si un enfermo que recibió la unciónrecupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir de nuevo este sacramento. En el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava. Es apropiado recibir la Unciónde los enfermos antes de una operaciónimportante. Y esto mismo puede aplicarse a las personas de edad avanzada cuyas fuerzas se debilitan.

"..llame a los presbíteros de la Iglesia"

|N1516 Sólo los sacerdotes (obispos y presbíteros) son ministros de la unciónde los enfermos (cf Cc. de Trento: DS 1697. 1719. CIC can. 1003; CCEO can. 739, 1). Es deber de los pastores instruir a los fieles sobre los beneficios de este sacramento. Los fieles deben animar a los enfermos a llamar al sacerdote para recibir este sacramento. Y que los enfermos se preparen para recibirlo en buenas disposiciones, con la ayuda de su pastor y de toda la comunidad eclesial a la cual se invita a acompañar muy especialmente a los enfermos con sus oraciones y sus atenciones fraternas.

III LA CELEBRACION DEL SACRAMENTO

|N1517 Como en todos los sacramentos, la Unciónde los enfermos se celebra de forma litúrgica y comunitaria (cf SC 27), que tiene lugar en familia, en el hospital o en la iglesia, para un solo enfermo o para un grupo de enfermos. Es muy conveniente que se celebre dentro de la Eucaristía, memorial de la Pascua del Señor. Si las circunstancias lo permiten, la celebracióndel sacramento puede ir precedida del sacramento de la Penitencia y seguida del sacramento de la Eucaristía. En cuanto sacramento de la Pascua de Cristo, la Eucaristíadeberíaser siempre el último sacramento de la peregrinaciónterrenal, el "viático" para el "paso" a la vida eterna.

|N1518 Palabra y sacramento forman un todo inseparable. La Liturgia de la Palabra, precedida de un acto de penitencia, abre la celebración. Las palabras de Cristo y el testimonio de los apóstoles suscitan la fe del enfermo y de la comunidad para pedir al Señor la fuerza de su Espíritu.

|N1519 La celebracióndel sacramento comprende principalmente estos elementos: "los presbíteros de la Iglesia" (S 5, 14) imponen - en silencio - las manos a los enfermos; oran por los enfermos en la fe de la Iglesia (cf St 5, 15); es la epiclesis propia de este sacramento; luego ungen al enfermo con óleo bendecido, si es posible, por el obispo.

Estas acciones litúrgicas indican la gracia que este sacramento confiere a los enfermos.

IV EFECTOS DE LA CELEBRACION DE ESTE SACRAMENTO

|N1520 Un don particular del Espíritu Santo. La gracia primera de este sacramento es un gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente tentaciónde desaliento y de angustia ante la muerte (cf Hb 2, 15). Esta asistencia del Señor por la fuerza de su Espíritu quiere conducir al enfermo a la curacióndel alma, pero tambiéna la del cuerpo, si tal es la voluntad de Dios (cf Cc. de Florencia: DS 1325). Además, "si hubiera cometido pecados, le seránperdonados" (S 5, 15; cf Cc. de Trento: DS 1717).

|N1521 La unióna la Pasiónde Cristo. Por la gracia de este sacramento, el enfermo recibe la fuerza y el don de unirse másíntimamente a la Pasiónde Cristo: en cierta manera es consagrado para dar fruto por su configuracióncon la Pasiónredentora del Salvador. El sufrimiento, secuela del pecado original, recibe un sentido nuevo, viene a ser participaciónen la obra salvífica de Jesús.

|N1522 Una gracia eclesial. Los enfermos que reciben este sacramento, "uniéndose libremente a la pasióny muerte de Cristo, contribuyen al bien del Pueblo de Dios" (LO 11). Cuando celebra este sacramento, la Iglesia, en la comuniónde los santos, intercede por el bien del enfermo. Y el enfermo, a su vez, por la gracia de este sacramento, contribuye a la santificaciónde la Iglesia y al bien de todos los hombres por los que la Iglesia sufre y se ofrece, por Cristo, a Dios Padre.

|N1523 Una preparaciónpara el último tránsito. Si el sacramento de la Unciónde los enfermos es concedido a todos los que sufren enfermedades y dolencias graves, lo es con mayor razón"a los que estána punto de salir de esta vida" ("in exitu viae constituti"; Cc. de Trento: DS 1698), de manera que se la ha llamado también"sacramentum exeuntium" ("sacramento de los que parten", ib íd.). La Unciónde los enfermos acaba por conformarnos con la muerte y resurrecciónde Cristo, como el Bautismo habíacomenzado a hacerlo. Es la última de las sagradas unciones que jalonan toda la vida cristiana; la del Bautismo habíasellado en nosotros la vida nueva; la de la Confirmaciónnos habíafortalecido para el combate de esta vida. Esta última unciónofrece al término de nuestra vida terrena un escudo para defenderse en los últimos combates y entrar en la Casa del Padre (cf ib íd.: DS 1694).

El Viático, último sacramento del cristiano

|N1524 A los que van a dejar esta vida, la Iglesia ofrece, ademásde la Unciónde los enfermos, la Eucaristíacomo viático. Recibida en este momento del paso hacia el Padre, la Comunióndel Cuerpo y la Sangre de Cristo tiene una significacióny una importancia particulares. Es semilla de vida eterna y poder de resurrección, segúnlas palabras del Señor: "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día" (Jn 6, 54). Puesto que es sacramento de Cristo muerto y resucitado, la Eucaristíaes aquí sacramento del paso de la muerte a la vida, de este mundo al Padre (Jn 13, 1).

|N1525 Así,como los sacramentos del Bautismo, de la Confirmacióny de la Eucaristíaconstituyen una unidad llamada "los sacramentos de la iniciacióncristiana", se puede decir que la Penitencia, la Santa Uncióny la Eucaristía, en cuanto viático, constituyen, cuando la vida cristiana toca a su fin, "los sacramentos que preparan para entrar en la Patria" o los sacramentos que cierran la peregrinación.

RESUMEN

|N1526 "¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre ély le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oraciónde la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le seránperdonados" (S 5, 14 - 15).

|N1527 El sacramento de la Unciónde los enfermos tiene por fin conferir una gracia especial al cristiano que experimenta las dificultades inherentes al estado de enfermedad grave o de vejez.

|N1528 El tiempo oportuno para recibir la Santa Unciónllega ciertamente cuando el fiel comienza a encontrarse en peligro de muerte por causa de enfermedad o de vejez.

|N1529 Cada vez que un cristiano cae gravemente enfermo puede recibir la Santa Unción, y tambiéncuando, despuésde haberla recibido, la enfermedad se agrava.

|N1530 Solo los sacerdotes (presbíteros y obispos) pueden administrar el Sacramento de la Unciónde los enfermos; para conferirlo emplean óleo bendecido por el obispo, en caso necesario, por el mismo presbítero que celebra.

|N1531 Lo esencial de la celebraciónde este sacramento consiste en la unciónen la frente y las manos del enfermo (en el rito romano) o en otras partes del cuerpo (en oriente), unciónacompañada de la oraciónlitúrgica del sacerdote celebrante que pide la gracia especial de éste sacramento.

|N1532 La gracia especial del sacramento de la Unciónde los enfermos tiene como efecto:

- la unióndel enfermo a la Pasiónde Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia;

- el consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez;

- el perdónde los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la Penitencia;

- el restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual;

- la preparaciónpara el paso a la vida eterna.

CAPITULO TERCERO

LOS SACRAMENTOS AL SERVICIO DE LA COMUNICAD

|N1533 El Bautismo, la Confirmacióny la Eucaristíason los sacramentos de la iniciacióncristiana. Fundamentan la vocacióncomúnde todos los discípulos de Cristo, que es vocacióna la santidad y a la misiónde evangelizar el mundo. Confieren las gracias necesarias para vivir segúnel Espíritu en esta vida de peregrinos en marcha hacia la patria.

|N1534 otros dos sacramentos, el orden y el Matrimonio, estánordenados a la salvaciónde los demás. Contribuyen ciertamente a la propia salvación, pero esto lo hacen mediante el servicio que prestan a los demás. Confieren una misiónparticular en la Iglesia y sirven a la edificacióndel Pueblo de Dios.

|N1535 En estos sacramentos, los que fueron ya consagrados por el Bautismo y la Confirmación(LG 10) para el sacerdocio comúnde todos los fieles, pueden recibir consagraciones particulares. Los que reciben el sacramento del orden son consagrados para 'en el nombre de Cristo ser los pastores de la Iglesia con la palabra y con la gracia de Dios" (LG 11). Por su parte, "los cónyuges cristianos, son fortificados y como consagrados para los deberes y dignidad de su estado por este sacramento especial" (GIS 48, 2.)

Artículo 6 EL SACRAMENTO DEL ORDEN

|N1536 El orden es el sacramento gracias al cual la misiónconfiada por Cristo a sus apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues, el sacramento del ministerio apostólico. Comprende tres grados: el episcopado, el presbiterado y el diaconado.

(Sobre la institucióny la misióndel ministerio apostólico por Cristo ya se ha trazado en la primera parte. Aquí sólo se trata de la realidad sacramental mediante la que se transmite este ministerio)

I EL NOMBRE DE SACRAMENTO DEL ORDEN

|N1537 La palabra orden designaba, en la antigüedad romana, cuerpos constituidos en sentido civil, sobre todo el cuerpo de los que gobiernan. Ordinatio designa la integraciónen un Ordo. En la Iglesia hay cuerpos constituidos que la Tradición, no sin fundamento en la Sagrada Escritura (cf Hb 5, 6; 7, 11; Sal 110, 4), llama desde los tiempos antiguos con el nombre de taxeis (en griego), de ordines (en latín): así la liturgia habla del ordo episcoporum, del ordo presbiterorum, del ordo diaconorum. Tambiénreciben este nombre de oído otros grupos: los catecúmenos, las vírgenes, los esposos, las viudas...

|N1538 La integraciónen uno de estos cuerpos de la Iglesia se hacíapor un rito llamado ordinario, acto religioso y litúrgico que era una consagración, una bendicióno un sacramento. Hoy la palabra "ordinario" está reservada al acto sacramental que incorpora al orden de los obispos, de los presbíteros y de los diáconos y que va másallá de una simple elección, designación, delegacióno instituciónpor la comunidad, pues confiere un don del Espíritu Santo que permite ejercer un "poder sagrado" ("sacra Potestas"; cf LG 10) que sólo puede venir de Cristo, a travésde su Iglesia. La ordenacióntambiénes llamada "consecratio" porque es un "poner a parte" y un "investir" por Cristo mismo para su Iglesia. La "imposiciónde manos" del obispo, con la oraciónconsecratoria, constituye el signo visible de esta consagración.

II EL SACRAMENTO DEL ORDEN EN LA ECONOMIA DE LA SALVACION

El sacerdocio de la Antigua Alianza

|N1539 El pueblo elegido fue constituído por Dios como "un reino de sacerdotes y una naciónconsagrada" (Ex 19, 6; cf Is 61, 6). Pero dentro del pueblo de Israel, Dios escogió una de las doce tribus, la de Leví,para el servicio litúrgico (cf Nm 1, 48 - 53); Dios mismo es la parte de su herencia (cf Job 13, 33). Un rito propio consagró los orígenes del sacerdocio de la Antigua Alianza (cf Ex 29, 1 - 30; Lv 8). En ella los sacerdotes fueron establecidos "para intervenir en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados" (Hb 5, 1 ).

|N1540 Instituido para anunciar la Palabra de Dios (cf Ml 2, 7 - 9) y para restablecer la comunióncon Dios mediante los sacrificios y la oración, este sacerdocio de la Antigua Alianza, sin embargo, era incapaz de realizar la salvación, por lo cual teníanecesidad de repetir sin cesar los sacrificios, y no podíaalcanzar una santificacióndefinitiva (cf Hb 5, 3; 7, 27; 10, 1 - 4), que sólo podríaser lograda por el sacrificio de Cristo.

|N1541 No obstante, la liturgia de la Iglesia ve en el sacerdocio de Aaróny en el servicio de los levitas, así como en la instituciónde los setenta "ancianos" (cf Nm 11, 24 - 25), prefiguraciones del ministerio ordenado de la Nueva Alianza. Por ello, en el rito latino la Iglesia se dirige a Dios en la oraciónconsecratoria de la ordenaciónde los obispos de la siguiente manera:

Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo... has establecido las reglas de la Iglesia: elegiste desde el principio un pueblo santo, descendiente de Abraham, y le diste reyes y sacerdotes que cuidaran del servicio de tu santuario...

|N1542 En la ordenaciónde presbíteros, la Iglesia ora:

Señor, Padre Santo..., en la Antigua Alianza se fueron perfeccionando a travésde los signos santos los grados del sacerdocio... cuando a los sumos sacerdotes, elegidos para regir el pueblo, les diste compañeros de menor orden y dignidad, para que les ayudaran como colaboradores... multiplicaste el espíritu de Moisés, comunicándolo a los setenta varones prudentes con los cuales gobernó fácilmente un pueblo numeroso. Así tambiéntransmitiste a los hijos de Aarónla abundante plenitud otorgada a su padre.

|N1543 Y en la oraciónconsecratoria para la ordenaciónde diáconos, la Iglesia confiesa:

Dios Todopoderoso... Tú haces crecer a la Iglesia... la edificas como templo de tu gloria .. así estableciste que hubiera tres Orden es de ministros para tu servicio, del mismo modo que en la Antigua Alianza habías elegido a los hijos de Leví para que sirvieran al templo, y, como herencia, poseyeran una bendicióneterna.

El único sacerdocio de Cristo

|N1544 Todas las prefiguraciones del sacerdocio de la Antigua Alianza encuentran su cumplimiento en Cristo Jesús, "único mediador entre Dios y los hombres" (1 Tm 2, 5). Melquisedec, "sacerdote del Altísimo" (Gn 14, 18), es considerado por la Tradicióncristiana como una prefiguracióndel sacerdocio de Cristo, único "Sumo Sacerdote segúnel orden de Melquisedec" (Hb 5, 10; 6, 20), "santo, inocente, inmaculado" (Hb 7, 26), que, "mediante una sola oblaciónha llevado a la perfecciónpara siempre a los santificados" (Hb 10, 14), es decir, mediante el único sacrificio de su Cruz.

|N1545 El sacrificio redentor de Cristo es único, realizado una vez por todas. Y por esto se hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo acontece con el único sacerdocio de Cristo: se hace presente por el sacerdocio ministerial sin que con ello se quebrante la unicidad del sacerdocio de Cristo: "Et ideo solus Christus es verus sacerdos, alii autem ministri eius" ("Y por eso sólo Cristo es el verdadero sacerdote; los demásson ministros suyos", S. Tomásde A., Hebra. 7, 4).

Dos modos de participar en el único sacerdocio de Cristo

|N1546 Cristo, sumo sacerdote y único mediador, ha hecho de la Iglesia "un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre" (Ap 1, 6; cf Ap 5, 9 - 10; 1 P 2, 5.9). Toda la comunidad de los creyentes es, como tal, sacerdotal. Los fieles ejercen su sacerdocio bautismal a travésde su participación, cada uno segúnsu vocaciónpropia, en la misiónde Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey. Por los sacramentos del Bautismo y de la Confirmaciónlos fieles son "consagrados para ser... un sacerdocio santo" (LG 10).

|N1547 El sacerdocio ministerial o jerárquico de los obispos y de los presbíteros, y el sacerdocio comúnde todos los fieles, "aunque su diferencia es esencial y no sólo en grado, estánordenados el uno al otro; ambos, en efecto, participan, cada uno a su manera, del único sacerdocio de Cristo" (LG 10). ¿En qué sentido? Mientras el sacerdocio comúnde los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal (vida de fe, de esperanza y de caridad, vida segúnel Espíritu), el sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la gracia bautismal de todos los cristianos. Es uno de los medios por los cuales Cristo no cesa de construir y de conducir a su Iglesia. Por esto es transmitido mediante un sacramento propio, el sacramento del orden.

In persona Christi Capitis...

|N1548 En el servicio eclesial del ministro ordenado es Cristo mismo quien está presente en su Iglesia como Cabeza de su cuerpo, Pastor de su rebaño, sumo sacerdote del sacrificio redentor, Maestro de la Verdad. Es lo que la Iglesia expresa al decir que el sacerdote, en virtud del sacramento del orden, actúaRin persona Christi Capitis" (cf LG 10; 28; SC 33; CD 11; PO 2, 6):

El ministro posee en verdad el papel del mismo Sacerdote, Cristo Jesús. Si, ciertamente, aquéles asimilado al Sumo Sacerdote, por la consagraciónsacerdotal recibida, goza de la facultad de actuar por el poder de Cristo mismo a quien representa ("virtute ac persona ipsius Christi") (PíoXII, etc. "Mediator Dei").

"Christus est fonos totius sacerdotii: non Sacerdos legalis erat figura ipsius, sacerdos autem novae legis in persona ipsius operatur" ("Cristo es la fuente de todo sacerdocio, pues el sacerdote de la antigua ley era figura de El, y el sacerdote de la nueva ley actúaen representaciónsuya", S. Tomásde A., s. th 3, 22, 4).1549

|N1549 Por el ministerio ordenado, especialmente por el de los obispos y los presbíteros, la presencia de Cristo como cabeza de la Iglesia se hace visible en medio de la comunidad de los creyentes. Segúnla bella expresiónde San Ignacio de Antioquía, el obispo es "typos tou Patros", es imagen viva de Dios Padre (Trall. 3, 1; cf Magn. 6, 1).

|N1550 Esta presencia de Cristo en el ministro no debe ser entendida como si éste estuviese exento de todas las flaquezas humanas, del afánde poder, de errores, es decir del pecado. No todos los actos del ministro son garantizados de la misma manera por la fuerza del Espíritu Santo. Mientras que en los sacramentos esta garantíaes dada de modo que ni siquiera el pecado del ministro puede impedir el fruto de la gracia, existen muchos otros actos en que la condiciónhumana del ministro deja huellas que no son siempre el signo de la fidelidad al Evangelio y que pueden dañar por consiguiente a la fecundidad apostólica de la Iglesia.

|N1551 Este sacerdocio es ministerial. "Esta función, que el Señor confió alos pastores de su pueblo, es un verdadero servicio" (LO 24). Está enteramente referido a Cristo y a los hombres. Depende totalmente de Cristo y de su sacerdocio único, y fue instituido en favor de los hombres y de la comunidad de la Iglesia. El sacramento del orden comunica "un poder sagrado", que no es otro que el de Cristo. El ejercicio de esta autoridad debe, por tanto, medirse segúnel modelo de Cristo, que por amor se hizo el último y el servidor de todos (cf Mc 10, 43 - 45; 1 P 5, 3). "El Señor dijo claramente que la atenciónprestada a su rebañoera prueba de amor a El" (S. Juan Crisóstomo, Saco. 2, 4; cf Jn 21, 15 - 17).

"En nombre de toda la Iglesia"

|N1552 El sacerdocio ministerial no tiene solamente por tarea representar a Cristo - Cabeza de la Iglesia - ante la asamblea de los fieles, actúatambiénen nombre de toda la Iglesia cuando presenta a Dios la oraciónde la Iglesia (cf SC 33) y sobre todo cuando ofrece el sacrificio eucarístico (cf LG 10).

|N1553 "En nombre de toda la Iglesia", expresiónque no quiere decir que los sacerdotes sean los delegados de la comunidad. La oracióny la ofrenda de la Iglesia son inseparables de la oracióny la ofrenda de Cristo, su Cabeza. Se trata siempre del culto de Cristo en y por su Iglesia. Es toda la Iglesia, Cuerpo de Cristo, la que ora y se ofrece, "Per ipsum et cum ipso et in ipso", en la unidad del Espíritu Santo, a Dios Padre. Todo el cuerpo, "caput et membra", ora y se ofrece, y por eso quienes, en este cuerpo, son específicamente sus ministros, son llamados ministros no sólo de Cristo, sino tambiénde la Iglesia. El sacerdocio ministerial puede representar a la Iglesia porque representa a Cristo.

III LOS TRES GRADOS DEL SACRAMENTO DEL ORDEN

|N1554 "El ministerio eclesiástico, instituido por Dios, está ejercido en diversos Orden es que ya desde antiguo reciben los nombres de obispos, presbíteros y diáconos" (LO 28). La doctrina católica, expresada en la liturgia, el magisterio y la práctica constante de la Iglesia, reconocen que existen dos grados de participaciónministerial en el sacerdocio de Cristo: el episcopado y el presbiterado. El diaconado está destinado a ayudarles y a servirles. Por eso, el término "sacerdos" designa, en el uso actual, a los obispos y a los presbíteros, pero no a los diáconos. Sin embargo, la doctrina católica enseñaque los grados de participaciónsacerdotal (episcopado y presbiterado) y el grado de servicio (diaconado) son los tres conferidos por un acto sacramental llamado "ordenación", es decir, por el sacramento del orden:

Que todos reverencien a los diáconos como a Jesucristo, como tambiénal obispo, que es imagen del Padre, y a los presbíteros como al senado de Dios y como a la asamblea de los apóstoles: sin ellos no se puede hablar de Iglesia (S. Ignacio de Antioquía, Tralla. 3, 1).

La ordenaciónepiscopal, plenitud del sacramento del orden

|N1555 "Entre los diversos ministerios que existen en la Iglesia, ocupa el primer lugar el ministerio de los obispos que, a travésde una sucesiónque se remonta hasta el principio, son los transmisores de la semilla apostólica" (LG 20).

|N1556 "Para realizar estas funciones tan sublimes, los apóstoles se vieron enriquecidos por Cristo con la venida especial del Espíritu Santo que descendió sobre ellos. Ellos mismos comunicaron a sus colaboradores, mediante la imposiciónde las manos, el don espiritual que se ha transmitido hasta nosotros en la consagraciónde los obispos" (LO 21).

|N1557 El Concilio Vaticano II "enseñaque por la consagraciónepiscopal se recibe la plenitud del sacramento del orden. De hecho se le llama, tanto en la liturgia de la Iglesia como en los Santos Padres, 'sumo sacerdocio' o 'cumbre del ministerio sagrado"' (ibíd.).

|N1558 "La consagraciónepiscopal confiere, junto con la funciónde santificar, tambiénlas funciones de enseñar y gobernar... En efecto... por la imposiciónde las manos y por las palabras de la consagraciónse confiere la gracia del Espíritu Santo y queda marcado con el carácter sagrado. En consecuencia, los obispos, de manera eminente y visible, hacen las veces del mismo Cristo, Maestro, Pastor y Sacerdote, y actúan en su nombre ('in eius persona agant')" (ibíd.). "El Espíritu Santo que han recibido ha hecho de los obispos los verdaderos y auténticos maestros de la fe, pontífices y pastores" (CD 2).

|N1559 "Uno queda constituído miembro del Colegio episcopal en virtud de la consagraciónepiscopal y por la comuniónjerárquica con la Cabeza y con los miembros del Colegio" (LO 22). El carácter y la naturaleza colegial del orden episcopal se manifiestan, entre otras cosas, en la antigua práctica de la Iglesia que quiere que para la consagraciónde un nuevo obispo participen varios obispos (cf ib íd.). Para la ordenaciónlegítima de un obispo se requiere hoy una intervenciónespecial del obispo de Roma por razónde su cualidad de vínculo supremo visible de la comuniónde las Iglesias particulares en la Iglesia una y de garante de libertad de la misma.

|N1560 Cada obispo tiene, como vicario de Cristo, el oficio pastoral de la Iglesia particular que le ha sido confiada, pero al mismo tiempo tiene colegialmente con todos sus hermanos en el episcopado la solicitud de todas las Iglesias: "Mas si todo obispo es propio solamente de la porciónde grey confiada a sus cuidados, su cualidad de legítimo sucesor de los apóstoles por institucióndivina, le hace solidariamente responsable de la misiónapostólica de la Iglesia" (PíoXII, etc. "Fidei donum", 11; cf LG 23; CD 4, 36 - 37; AG 5.6.38).

|N1561 Todo lo que se ha dicho explica por qué la Eucaristíacelebrada por el obispo tiene una significaciónmuy especial como expresiónde la Iglesia reunida en torno al altar bajo la presidencia de quien representa visiblemente a Cristo, Buen Pastor y Cabeza de su Iglesia (cf SC 41; LG 26).

La ordenaciónde los presbíteros, cooperadores de los obispos

|N1562 "Cristo, a quien el Padre santificó yenvió al mundo, hizo a los obispos partícipes de su misma consagracióny misiónpor medio de los apóstoles de los cuales son sucesores. Estos han confiado legítimamente la funciónde su ministerio en diversos grados a diversos sujetos en la Iglesia" (LO 28). "La funciónministerial de los obispos, en grado subordinado, fue encomendada a los presbíteros para que, constituidos en el orden del presbiterado, fueran los colaboradores del orden episcopal para realizar adecuadamente la misiónapostólica confiada por Cristo" (PO 2).

|N1563 "El ministerio de los presbíteros, por estar unido al orden episcopal, participa de la autoridad con la que el propio Cristo construye, santifica y gobierna su Cuerpo. Por eso el sacerdocio de los presbíteros supone ciertamente los sacramentos de la iniciacióncristiana. Se confiere, sin embargo, por aquel sacramento peculiar que, mediante la uncióndel Espíritu Santo, marca a los sacerdotes con un carácter especial. Así quedan identificados con Cristo Sacerdote, de tal manera que puedan actuar como representantes de Cristo Cabeza" (PO 2).

|N1564 "Los presbíteros, aunque no tengan la plenitud del sacerdocio y dependan de los obispos en el ejercicio de sus poderes, sin embargo estánunidos a éstos en el honor del sacerdocio y, en virtud del sacramento del orden, quedan consagrados como verdaderos sacerdotes de la Nueva Alianza, a imagen de Cristo, sumo y eterno Sacerdote (Hb S, lelo; 7, 24; 9, 11 - 28), para anunciar el Evangelio a los fieles, para dirigirlos y para celebrar el culto divino" (LO 28).

|N1565 En virtud del sacramento del orden, los presbíteros participan de la universalidad de la misiónconfiada por Cristo a los apóstoles. El don espiritual que recibieron en la ordenaciónlos prepara, no para una misiónlimitada y restringida, "sino para una misiónamplísima y universal de salvación'hasta los extremos del mundo"' (PO 10), "dispuestos a predicar el Evangelio por todas partes" (OT 20).

|N1566 "Su verdadera funciónsagrada la ejercen sobre todo en el culto o en la comunióneucarística. En ella, actuando en la persona de Cristo y proclamando su misterio, unen la ofrenda de los fieles al sacrificio de su Cabeza; actualizan y aplican en el sacrificio de la misa, hasta la venida del Señor, el único sacrificio de la Nueva Alianza: el de Cristo, que se ofrece al Padre de una vez para siempre como hostia inmaculada" (LO 28). De este sacrificio único, saca su fuerza todo su ministerio sacerdotal (cf PO 2).

|N1567 "Los presbíteros, como colaboradores diligentes de los obispos y ayuda e instrumento suyos, llamados para servir al Pueblo de Dios, forman con su obispo un único presbiterio, dedicado a diversas tareas. En cada una de las comunidades locales de fieles hacen presente de alguna manera a su obispo, al que estánunidos con confianza y magnanimidad; participan en sus funciones y preocupaciones y las llevan a la práctica cada día" (LG 28). Los presbíteros sólo pueden ejercer su ministerio en dependencia del obispo y en comunióncon él. La promesa de obediencia que hacen al obispo en el momento de la ordenacióny el beso de paz del obispo al fin de la liturgia de la ordenaciónsignifican que el obispo los considera como sus colaboradores, sus hijos, sus hermanos y sus amigos y que a su vez ellos le deben amor y obediencia.

|N1568 "Los presbíteros, instituidos por la ordenaciónen el orden del presbiterado, estánunidos todos entre sí por la íntima fraternidad del sacramento. Forman un único presbiterio especialmente en la diócesis a cuyo servicio se dedican bajo la direcciónde su obispo" (PO 8). La unidad del presbiterio encuentra una expresiónlitúrgica en la costumbre de que los presbíteros impongan a su vez las manos, despuésdel obispo, durante el rito de la ordenación.

La ordenacióndé los diáconos, "en orden al ministerio"

|N1569 "En el grado inferior de la jerarquíaestánlos diáconos, a los que se les imponen las manos 'para realizar un servicio y no para ejercer el sacerdocio"' (LG 29; cf CD 15). En la ordenaciónal diaconado, sólo el obispo impone las manos, significando así que el diácono está especialmente vinculado al obispo en las tareas de su "diaconía" (cf S. Hipólito, trad. ap. 8).

|N1570 Los diáconos participan de una manera especial en la misióny la gracia de Cristo (cf LG 41; AA 16). El sacramento del orden los marcó con un sello ("carácter") que nadie puede hacer desaparecer y que los configura con Cristo que se hizo "diácono", es decir. el servidor de todos (cf Mc 10, 45; Lc 22, 27; S. Policarpo, ep. 5, 2). Corresponde a los diáconos, entre otras cosas, asistir al obispo y a los presbíteros en la celebraciónde los divinos misterios sobre todo de la Eucaristíay en la distribuciónde la misma, asistir a la celebracióndel matrimonio y bendecirlo. proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad (cf LG 29; SC 35, 4; AG 16).

|N1571 Desde el Concilio vaticano Il, la Iglesia latina ha restablecido el diaconado "como un grado particular dentro de la jerarquía" (LG 29), mientras que las Iglesias de oriente lo habían mantenido siempre. Este diaconado permanente, que puede ser conferido a hombres casados, constituye un enriquecimiento importante para la misiónde la Iglesia. En efecto, es apropiado y útil que hombres que realizan en la Iglesia un ministerio verdaderamente diaconal, ya en la vida litúrgica y pastoral, ya en las obras sociales y caritativas, "sean fortalecidos por la imposiciónde las manos transmitida ya desde los Apóstoles y se unan másestrechamente al servicio del altar, para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia sacramental del diaconado" (AG 16).

IV LA CELEBRACION DE ESTE SACRAMENTO

|N1572 La celebraciónde la ordenaciónde un obispo, de presbíteros o de diáconos, por su importancia para la vida de la Iglesia particular, exige el mayor concurso posible de fieles. Tendrá lugar preferentemente el domingo y en la catedral, con una solemnidad adaptada a las circunstancias. Las tres ordenaciones, del obispo, del presbítero y del diácono, tienen el mismo dinamismo. El lugar propio de su celebraciónes dentro de la Eucaristía.

|N1573 El rito esencial del sacramento del orden está constituído, para los tres grados, por la imposiciónde manos del obispo sobre la cabeza del ordenando, así como por una oraciónconsecratoria específica que pide a Dios la efusióndel Espíritu Santo y de sus dones apropiados al ministerio para el cual el candidato es ordenado (cf PíoXII consti. ap. "Sacramentum ordinis": DS 3858).

|N1574 Como en todos los sacramentos, ritos complementarios rodean la celebración. Estos varían notablemente en las distintas tradiciones litúrgicas, pero tienen en comúnla expresiónde múltiples aspectos de la gracia sacramental. Así en el rito latino, los ritos iniciales - la presentacióny eleccióndel ordenando, la alocucióndel obispo, el interrogatorio del ordenando, las letanías de los santos - ponen de relieve que la eleccióndel candidato se hace conforme al uso de la Iglesia y preparan el acto solemne de la consagración; despuésde ésta varios ritos vienen a expresar y completar de manera simbólica el misterio que se ha realizado: para el obispo y el presbítero la uncióncon el santo crisma, signo de la unciónespecial del Espíritu Santo que hace fecundo su ministerio; la entrega del libro de los evangelios, del anillo, de la mitra y del báculo al obispo en señal de su misiónapostólica de anuncio de la Palabra de Dios, de su fidelidad a la Iglesia, esposa de Cristo, de su cargo de pastor del rebañodel Señor; entrega al presbítero de la patena y del cáliz, "la ofrenda del pueblo santo" que es llamado a presentar a Dios; la entrega del libro de los evangelios al diácono que acaba de recibir la misiónde anunciar el Evangelio de Cristo.

V EL MINISTRO DE ESTE SACRAMENTO

|N1575 Fue Cristo quien eligió alos apóstoles y les hizo partícipes de su misióny su autoridad. Elevado a la derecha del Padre, no abandona a su rebaño, sino que lo guarda por medio de los apóstoles bajo su constante proteccióny lo dirige tambiénmediante estos mismos pastores que continúan hoy su obra (cf MR, Prefacio de Apóstoles). Por tanto, es Cristo "quien da" a unos el ser apóstoles, a otros pastores (cf Ef 4, 11). Sigue actuando por medio de los obispos (cf LG 21).

|N1576 Dado que el sacramento del orden es el sacramento del ministerio apostólico, corresponde a los obispos, en cuanto sucesores de los apóstoles, transmitir "el don espiritual" (LO 21), "la semilla apostólica" (LG 20). Los obispos válidamente ordenados, es decir, que estánen la línea de la sucesiónapostólica, confieren válidamente los tres grados del sacramento del orden (cf DS 794 y 802; CIC can. 1012; CCEO can. 744; 747).

VI QUIEN PUEDE RECIBIR ESTE SACRAMENTO

|N1577 "Sólo el varón('vi') bautizado recibe válidamente la sagrada ordenación" (CIC, can 1024). El Señor Jesúseligió ahombres ('Viri') para formar el colegio de los doce apóstoles (cf Mc 3, 14 - 19; Lc 6, 12 - 16), y los apóstoles hicieron lo mismo cuando eligieron a sus colaboradores (cf 1 Tm 3, 1 - 13; 2 Tm 1, 6; Tt 1, 5 - 9) que les sucederían en su tarea (S. Clemente Romano Coro, 42, 4. 44, 3). El colegio de los obispos, con quienes los presbíteros estánunidos en el sacerdocio, hace presente y actualiza hasta el retorno de Cristo el colegio de los Doce. La Iglesia se reconoce vinculada por esta decisióndel Señor. Esta es la razónpor la que las mujeres no reciben la ordenación(cf Juan Pablo Il MD 26 - 27. CDF decl. "Inter insigniores": ALAS 6911977] 98 - 116).

|N1578 Nadie tiene derecho a recibir el sacramento del orden. En efecto, nadie se arroga para sí mismo este oficio. Al sacramento se es llamado por Dios (cf Hb 5, 4). Quien cree reconocer las señales de la llamada de Dios al ministerio ordenado, debe someter humildemente su deseo a la autoridad de la Iglesia a la que corresponde la responsabilidad y el derecho de llamar a recibir este sacramento. Como toda gracia, el sacramento sólo puede ser recibido como un don inmerecido.

|N1579 Todos los ministros ordenados de la Iglesia latina exceptuados los diáconos permanentes, son ordinariamente elegidos entre hombres creyentes que viven como célibes y que tienen la voluntad de guardar el celibato "por el Reino de los cielos" (Mt 19, 12). Llamados a consagrarse totalmente al Señor y a sus "cosas" (cf 1 Co 7, 32), se entregan enteramente a Dios y a los hombres. El celibato es un signo de esta vida nueva al servicio de la cual es consagrado el ministro de la Iglesia; aceptado con un corazónalegre, anuncia de modo radiante el Reino de Dios (cf PO 16).

|N1580 En las Iglesias orientales, desde hace siglos está en vigor una disciplina distinta: mientras los obispos son elegidos únicamente entre los célibes, hombres casados pueden ser ordenados diáconos y presbíteros. Esta práctica es considerada como legítima desde tiempos remotos; estos presbíteros ejercen un ministerio fructuoso en el seno de sus comunidades (cf PO 16). Por otra parte, el celibato de los presbíteros goza de gran honor en las Iglesias orientales, y son numerosos los presbíteros que lo escogen libremente por el Reino de Dios. En oriente como en occidente, quien recibe el sacramento del orden no puede contraer matrimonio.

VII LOS EFECTOS DEL SACRAMENTO DEL ORDEN

El carácter indeleble

|N1581 Este sacramento configura con Cristo mediante una gracia especial del Espíritu Santo a fin de servir de instrumento de Cristo en favor de su Iglesia. Por la ordenaciónrecibe la capacidad de actuar como representante de Cristo, Cabeza de la Iglesia, en su triple funciónde sacerdote, profeta y rey.

|N1582 Como en el caso del Bautismo y de la Confirmación, esta participaciónen la misiónde Cristo es concedida de una vez para siempre. El sacramento del orden confiere tambiénun carácter espiritual indeleble y no puede ser reiterado ni ser conferido para un tiempo determinado (cf Cc. de Trento: DS 1767; LG 21.28.29; PO 2).

|N1583 Un sujeto válidamente ordenado puede ciertamente, por justos motivos, ser liberado de las obligaciones y las funciones vinculadas a la ordenación, o se le puede impedir ejercerlas (cf CIC, can. 290 - 293; 1336, 1, nn 3º y5º.1338, 2), pero no puede convertirse de nuevo en laico en sentido estricto (cf CC. de Trento: DS 1774) porque el carácter impreso por la ordenaciónes para siempre. La vocacióny la misiónrecibidas el díade su ordenación, lo marcan de manera permanente.

|N1584 Puesto que en último término es Cristo quien actúay realiza la salvacióna travésdel ministro ordenado, la indignidad de éste no impide a Cristo actuar (cf Cc. de Trento: DS 1612; 1154). S. Agustínlo dice con firmeza:

En cuanto al ministro orgulloso, hay que colocarlo con el diablo. Sin embargo, el don de Cristo no por ello es profanado: lo que llega a travésde élconserva su pureza, lo que pasa por élpermanece limpio y llega a la tierra fértil... En efecto, la virtud espiritual del sacramento es semejante a la luz: los que deben ser iluminados la reciben en su pureza y, si atraviesa seres manchados, no se mancha (ev. Jo. 5,15).

La gracia del Espíritu Santo

|N1585 La gracia del Espíritu Santo propia de este sacramento es la de ser configurado con Cristo Sacerdote, Maestro y Pastor, de quien el ordenado es constituído ministro.

|N1586 Para el obispo, es en primer lugar una gracia de fortaleza ("El Espíritu de soberanía": oraciónde consagracióndel obispo en el rito latino): la de guiar y defender con fuerza y prudencia a su Iglesia como padre y pastor, con amor gratuito para todos y con predilecciónpor los pobres, los enfermos y los necesitados (cf CD 13 y 16). Esta gracia le impulsa a anunciar el Evangelio a todos, a ser el modelo de su rebaño, a precederlo en el camino de la santificaciónidentificándose en la Eucaristíacon Cristo Sacerdote y Víctima, sin miedo a dar la vida por sus ovejas:

Concede, Padre que conoces los corazones, a tu siervo que has elegido para el episcopado, que apaciente tu santo rebañoy que ejerza ante ti el supremo sacerdocio sin reproche sirviéndote noche y día; que haga sin cesar propicio tu rostro y que ofrezca los dones de tu santa Iglesia, que en virtud del espíritu del supremo sacerdocio tenga poder de perdonar los pecados segúntu mandamiento, que distribuya las tareas siguiendo tu orden y que desate de toda atadura en virtud del poder que tú diste a los apóstoles; que te agrade por su dulzura y su corazónpuro, ofreciéndote un perfume agradable por tu Hijo Jesucristo... (S. Hipólito, trad. ap. 3).

|N1587 El don espiritual que confiere la ordenaciónpresbiteral está expresado en esta oraciónpropia del rito bizantino. El obispo, imponiendo la mano, dice:

Señor, llena del don del Espíritu Santo al que te has dignado elevar al grado del sacerdocio para que sea digno de presentarse sin reproche ante tu altar, de anunciar el Evangelio de tu Reino, de realizar el ministerio de tu palabra de verdad, de ofrecerte dones y sacrificios espirituales, de renovar tu pueblo mediante el bañode la regeneración; de manera que vaya al encuentro de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, tu Hijo único, el díade su segunda venida, y reciba de tu inmensa bondad la recompensa de una fiel administraciónde su orden (Euchologion).

|N1588 En cuanto a los diáconos, "fortalecidos, en efecto, con la gracia del sacramento, en comunióncon el obispo y sus presbíteros, estánal servicio del Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad" (LO 29).

|N1589 Ante la grandeza de la gracia y del oficio sacerdotales, los santos doctores sintieron la urgente llamada a la conversióncon el fin de corresponder mediante toda su vida a aquel de quien el sacramento los constituye ministros. Así,S. Gregorio Nacianceno siendo joven sacerdote, exclama:

Es preciso comenzar por purificarse antes de purificar a los otros; es preciso ser instruido para poder instruir; es preciso se luz para iluminar, acercarse a Dios para acercarle a los demásser santificado para santificar, conducir de la mano y aconseja con inteligencia Sor. 2, 71). Sé de quiénsomos ministros, dónde nos encontramos y a dónde nos dirigimos. Conozco la altura dé Dios y la flaqueza del hombre, pero tambiénsu fuerza (ibíd. 74) [Por tanto, ¿quiénes el sacerdote? Es] el defensor de la verdad se sitúajunto a los ángeles, glorifica con los arcángeles, hace subir sobre el altar de lo alto las víctimas de los sacrificios comparte el sacerdocio de Cristo, restaura la criatura, restablece [en ella] la imagen [de Dios], la recrea para el mundo de lo alto y, para decir lo másgrande que hay en él, es divinizado y Diviniza (ibíd. 73).

Y el santo Cura de Ars dice: "El sacerdote continúala obra de redenciónen la tierra"..."Si se comprendiese bien al sacerdote en la tierra se moriríano de pavor sino de amor"..."El sacerdocio es el amor del corazónde Jesús".

RESUMEN

|N1590 S. Pablo dice a su discípulo Timoteo: "Te recomiendo qué reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposiciónde mis manos" (2 Tm 1, 6), y "si alguno aspira a cargo de obispo, desea una noble función" (1 Tm 3, 1). Tito decía: "El motivo de haberte dejado en Creta, fue para que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené" (Tt 1, 5).

|N1591 La Iglesia entera es un pueblo sacerdotal. Por el bautismo, todos los fieles participan del sacerdocio de Cristo Esta participaciónse llama "sacerdocio comúnde los fieles". A partir de este sacerdocio y al servicio del mis( existe otra participaciónen la misiónde Cristo: la del ministerio conferido por el sacramento del orden, cuya tarea es servir en nombre y en la representaciónde Cristo Cabeza en medio de la comunidad.

|N1592 El sacerdocio ministerial difiere esencialmente del sacerdocio comúnde los fieles porque confiere un poder sagrado para el servicio de los fieles. Los ministros ordenados ejercen su servicio en el pueblo de Dios mediante la enseñanza (munus docendi), el culto divino (munus liturgicum) y por el gobierno pastoral (munus regendi).

|N1593 Desde los orígenes, el ministerio ordenado fue conferido y ejercido en tres grados: el de los obispos, el de los presbíteros y el de los diáconos. Los ministerios conferidos por la ordenaciónson insustituibles para la estructura orgánica de la Iglesia: sin el obispo, los presbíteros y los diáconos no se puede hablar de Iglesia (cf S. Ignacio de Antioquía, Tralla. 3, 1).

|N1594 El obispo recibe la plenitud del sacramento del orden que lo incorpora al Colegio episcopal y hace de élla cabeza visible de la Iglesia particular que le es confiada. Los obispos, en cuanto sucesores de los apóstoles y miembros del Colegio, participan en la responsabilidad apostólica y en la misiónde toda la Iglesia bajo la autoridad del Papa, sucesor de S. Pedro.

|N1595 Los presbíteros estánunidos a los obispos en la dignidad sacerdotal y al mismo tiempo dependen de ellos en el ejercicio de sus funciones pastorales; son llamados a ser cooperadores diligentes de los obispos; forman en torno a su obispo el presbiterio que asume con élla responsabilidad de la Iglesia particular. Reciben del obispo el cuidado de una comunidad parroquial o de una funcióneclesial determinada.

|N1596 Los diáconos son ministros ordenados para las tareas de servicio de la Iglesia; no reciben el sacerdocio ministerial, pero la ordenaciónles confiere funciones importantes en el ministerio de la palabra, del culto divino, del gobierno pastoral y del servicio de la caridad, tareas que deben cumplir bajo la autoridad pastoral de su obispo.

|N1597 El sacramento del orden es conferido por la imposiciónde las manos seguida de una oraciónconsecratoria solemne que pide a Dios para el ordenando las gracias del Espíritu Santo requeridas para su ministerio. La ordenaciónimprime un carácter sacramental indeleble.

|N1598 La Iglesia confiere el sacramento del orden únicamente a varones (viris) bautizados, cuyas aptitudes para el ejercicio del ministerio han sido debidamente reconocidas. A la autoridad de la Iglesia corresponde la responsabilidad el derecho de llamar a uno a recibir la ordenación.

|N1599 En la Iglesia latina, el sacramento del orden para el presbiterado sólo es conferido ordinariamente a candidatos que estándispuestos a abrazar libremente el celibato y que manifiestan públicamente su voluntad de guardarlo por amor del Reino de Dios y el servicio de los hombres.

|N1600 Corresponde a los obispos conferir el sacramento del orden en los tres grados.

Artículo 7 EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

|N1601 "La alianza matrimonial, por la que el varóny la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generacióny educaciónde la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados" (CIC can. 1055, 1 )

I EL MATRIMONIO EN EL PLAN DE DIOS

|N1602 La Sagrada Escritura se abre con el relato de la creacióndel hombre y de la mujer a imagen y semejanza de Dios (Gen 1, 2627) y se cierra con la visiónde las "bodas del Cordero" (Ap 19, 7 9). De un extremo a otro la Escritura habla del matrimonio y de sí "misterio", de su institucióny del sentido que Dios le dio, de su origen y de su fin, de sus realizaciones diversas a lo largo de lo historia de la salvación, de sus dificultades nacidas del pecado y dé su renovación"en el Señor" (1 Co 7, 39) todo ello en la perspectiva de la Nueva Alianza de Cristo y de la Iglesia (cf Ef 5, 31 - 32).

El matrimonio en el orden de la creación

|N1603 "La íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias, se establece sobre la alianza del matrimonio... un vínculo sagrado... no depende del arbitrio humano. El mismo Dios es el autor del matrimonio"(GS 48, 1) La vocaciónal matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer, segúnsalieron de la mano del Creador. El matrimonio no es una instituciónpuramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos un las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Estas diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes permanentes. A pesar de que la dignidad de esta instituciónno se trasluzca siempre con la misma claridad (cf GS 47, 2), existe en todas las culturas un cierto sentido de la grandeza de la uniónmatrimonial. "La salvaciónde la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar" (GS 47, 1).

|N1604 Dios que ha creado al hombre por amor lo ha llamado tambiénal amor, vocaciónfundamental e innata de todo ser humo . Porque el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (cf Gn 1, 27), que es Amor (cf 1 Jn 4, 8.16). Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con que Dios ama al hombre. Este amor es bueno, muy bueno, a los ojos del Creador (cf Gn 1, 31). Y éste amor que Dios bendice es destinado a ser fecundo y a realizarse en la obra comúndel cuidado de la creación. "Y los bendijo Dios y les dijo: 'Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla"' (Gen 1, 28).

|N1605 La Sagrada Escritura afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro: "No es bueno que el hombre esté solo". La mujer, "carne de su carne", es decir, su otra mitad, su igual, la creatura mássemejante al hombre mismo, le es dada por Dios como una "auxilio", representando así aDios que es nuestro "auxilio" (cf Sal 121, 2). "Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne" (Gen 2, 1825). Que esto significa una uniónindefectible de sus dos vidas, el Señor mismo lo muestra recordando cuálfue "en el principio", el plan del Creador: "De manera que ya no son dos sino una sola carne" (Mt 19, 6).

El matrimonio bajo la esclavitud del pecado

|N1606 Todo hombre, tanto en su entorno como en su propio corazón, vive la experiencia del mal. Esta experiencia se hace sentir tambiénen las relaciones entre el hombre y la mujer. En todo tiempo, la unióndel hombre y la mujer vive amenazada por la discordia, el espíritu de dominio, la infidelidad, los celos y conflicto que pueden conducir hasta el odio y la ruptura. Este desorden puede manifestarse de manera máso menos aguda, y puede ser máso menos superado, segúnlas culturas, las épocas, los individuos, pero siempre aparece como algo de carácter universal.

|N1607 Segúnla fe, este desorden que constatamos dolorosamente, no se origina en la naturaleza del hombre y de la mujer, ni en lo naturaleza de sus relaciones, sino en el pecado. El primer pecado ruptura con Dios, tiene como consecuencia primera la ruptura de la comuniónoriginal entre el hombre y la mujer. Sus relaciones que. dan distorsionadas por agravios recíprocos (cf Gn 3, 12); su atrae Tito mutuo, don propio del creador (cf Gn 2, 22), se cambia en relaciones de dominio y de concupiscencia (cf Gn 3, 16 b); lo hermosa vocacióndel hombre y de la mujer de ser fecundos, dé multiplicarse y someter la tierra (cf Gn 1, 28) queda sometida a los dolores del parto y los esfuerzos de ganar el pan (cf Gn 3, 16 - 19).

|N1608 Sin embargo, el orden de la Creaciónsubsiste aunque gravemente perturbado. Para sanar las heridas del pecado, el hombro y la mujer necesitan la ayuda de la gracia que Dios, en su misericordia infinita, jamásles ha negado (cf Gn 3, 21). Sin esta ayuda el hombre y la mujer no pueden llegar a realizar la uniónde sus vi. das en orden a la cual Dios los creó "al comienzo".

El matrimonio bajo la pedagogíade la antigua Ley

|N1609 En su misericordia, Dios no abandonó al hombre pecador Las penas que son consecuencia del pecado, "los dolores del parto" (Gen 3, 16), el trabajo "con el sudor de tu frente" (Gen 3, 19) constituyen tambiénremedios que limitan los daños del pecado. Tras la caída, el matrimonio ayuda a vencer el repliegue sobre sí mismo, el egoísmo, la búsqueda del propio placer, y a abrirse al otro, a la ayuda mutua, al don de sí.

|N1610 La conciencia moral relativa a la unidad e indisolubilidad del matrimonio se desarrolló bajo la pedagogíade la Ley antigua La poligamia de los patriarcas y de los reyes no es todavíacriticada de una manera explícita. No obstante, la Ley dada por Moisésse orienta a proteger a la mujer contra un dominio arbitrario del hombre, aunque ella lleve también, segúnla palabra del Señor, las huellas de "la dureza del corazón" de la persona humana, razónpor la cual Moiséspermitió el repudio de la mujer (cf Mt 19, 8; Dé 24, 1).

|N1611 Contemplando la Alianza de Dios con Israel bajo la imagen de un amor conyugal exclusivo y fiel (cf os 1 - 3. Is 54.62; Jr 2 - 3.31; Ez 16, 62;23), los profetas fueron preparando la conciencia del Pueblo elegido para una comprensiónmásprofunda de la unidad y de la indisolubilidad del matrimonio (cf Mal 2, 13 - 17). Los libros de Rut y de Tobías dan testimonios conmovedores del sentido hondo del matrimonio, de la fidelidad y de la ternura de los esposos. La Tradiciónha visto siempre en el Cantar de los Cantares una expresiónúnica del amor humano, puro reflejo del amor de Dios, amor "fuerte como la muerte" que "las grandes aguas no pueden anegar" (Ct 8, 6 - 7).

El matrimonio en el Señor

|N1612 La alianza nupcial entre Dios y su pueblo Israel habíapreparado la nueva y eterna alianza mediante la que el Hijo de Dios, encarnándose y dando su vida, se unió en cierta manera con toda la humanidad salvada por El (cf GS 22), preparando así "las bodas del Cordero" (Ap 19, 7.9).

|N1613 En el umbral de su vida pública, Jesúsrealiza su primer signo - a peticiónde su Madre - con ocasiónde un banquete de boda (cf Jn 2, 1 - 11). La Iglesia concede una gran importancia a la presencia de Jesúsen las bodas de Caná.Ve en ella la confirmaciónde la bondad del matrimonio y el anuncio de que en adelante el matrimonio será un signo eficaz de la presencia de Cristo.

|N1614 En su predicación, Jesúsenseñó sin ambigüedad el sentido original de la unióndel hombre y la mujer, tal como el Creador la quiso al comienzo: la autorización, dada por Moisés, de repudiar a su mujer era una concesióna la dureza del corazón(cf Mt 19, 8); la uniónmatrimonial del hombre y la mujer es indisoluble: Dios mismo la estableció:"Lo que Dios unió,que no lo separe el hombre"(Mt 19,6).

|N1615 Esta insistencia, inequívoca, en la indisolubilidad del vínculo matrimonial pudo causar perplejidad y aparecer como una exigencia irrealizable (cf Mt 19, 10). Sin embargo, Jesúsno impuso a los esposos una carga imposible de llevar y demasiado pesada (cf Mt 11, 29 - 30), máspesada que la Ley de Moisés. Viniendo para restablecer el orden inicial de la creaciónperturbado por el pecado, da la fuerza y la gracia para vivir el matrimonio en la dimensiónnueva del Reino de Dios. Siguiendo a Cristo, renunciando a sí mismos, tomando sobre sí sus cruces (cf Mt 8, 34), los esposos podrá "comprender" (cf Mt 19, 11) el sentido original del matrimonio y vivirlo con la ayuda de Cristo. Esta gracia del Matrimonio cristiano; es un fruto de la Cruz de Cristo, fuente de toda la vida cristiana.

|N1616 Es lo que el apóstol Pablo da a entender diciendo: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó ala Iglesia y se en trepó así mismo por ella, para santificarla" (Ef 5, 25 - 26), y añadiendo en seguida: "'Por eso dejará el hombre a su padre y a s madre y se unirá asu mujer, y los dos se haránuna sola carne' Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y a la Iglesia" (E 5,31 - 32).

|N1617 Toda la vida cristiana está marcada por el amor esposa de Cristo y de la Iglesia. Ya el Bautismo, entrada en el Pueblo dé Dios, es un misterio nupcial. Es, por así decirlo, como el bañodé bodas (cf Ef 5, 26 - 27) que precede al banquete de bodas, la Eucaristía. El Matrimonio cristiano viene a ser por su parte signo eficaz, sacramento de la alianza de Cristo y de la Iglesia. Puesto qué es signo y comunicaciónde la gracia, el matrimonio entre bautiza dos es un verdadero sacramento de la Nueva Alianza (cf DS 1800 cf CIC can. los, 2).

La virginidad por el Reino de Dios

|N1618 Cristo es el centro de toda vida cristiana. El vínculo con E ocupa el primer lugar entre todos los demásvínculos, familiares y sociales (cf Lc 14, 26; Mc 10, 28 - 31). Desde los comienzos de la Iglesia ha habido hombres y mujeres que han renunciado al gran bien del matrimonio para seguir al Cordero dondequiera que vaya (cf Ap 14, 4), para ocuparse de las cosas del Señor, para tratar dé agradarle (cf 1 Co 7, 32), para ir al encuentro del Esposo que Viena (cf Mt 25, 6). Cristo mismo invitó aalgunos a seguirle en este modo de vida del que El es el modelo:

Hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los cielos. Quien pueda en ten de, que entienda (Mt 19, 12).

|N1619 La virginidad por el Reino de los cielos es un desarrollo dé la gracia bautismal, un signo poderoso de la preeminencia del vínculo con Cristo, de la ardiente espera de su retorno, un signo qué recuerda tambiénque el matrimonio es una realidad que manifiesta el carácter pasajero de este mundo (cf 1 Co 7, 31; Mc 12, 25).

|N1620 Estas dos realidades, el sacramento del Matrimonio y la virginidad por el Reino de Dios, vienen del Señor mismo. Es El quien les da sentido y les concede la gracia indispensable para vivirlos conforme a su voluntad (cf Mt 19, 3 - 12). La estima de la virginidad por el Reino (cf LG 42; PC 12; OT 10) y el sentido cristiano del Matrimonio son inseparables y se apoyan mutuamente:

Denigrar el matrimonio es reducir a la vez la gloria de la virginidad; elogiarlo es realzar a la vez la admiraciónque corresponde a la virginidad... (S. Juan Crisóstomo, Virgo. 10, 1; cf F.C. 16).

II LA CELEBRACION DEL MATRIMONIO

|N1621 En el rito latino, la celebracióndel Matrimonio entre dos fieles católicos tiene lugar ordinariamente dentro de la Santa Misa, en virtud del vínculo que tienen todos los sacramentos con el Misterio Pascual de Cristo (cf SC 61). En la Eucaristíase realiza el memorial de la Nueva Alianza, en la que Cristo se unió para siempre a la Iglesia, su esposa amada por la que se entregó (cf LG 6). Es, pues, conveniente que los esposos sellen su consentimiento en darse el uno al otro mediante la ofrenda de sus propias vidas, uniéndose a la ofrenda de Cristo por su Iglesia, hecha presente en el sacrificio eucarístico, y recibiendo la Eucaristía, para que, comulgando en el mismo Cuerpo y en la misma Sangre de Cristo, "formen un solo cuerpo" en Cristo (cf 1 Co 10, 17).

|N1622 "En cuanto gesto sacramental de santificación, la celebracióndel matrimonio... debe ser por sí misma válida, digna y fructuosa" (FC 67). Por tanto, conviene que los futuros esposos se dispongan a la celebraciónde su matrimonio recibiendo el sacramento de la Penitencia.

|N1623 En la Iglesia latina se considera habitualmente que son los esposos quienes, como ministros de la gracia de Cristo, se confieren mutuamente el sacramento del Matrimonio expresando ante la Iglesia su consentimiento. En las liturgias orientales, el ministro de este sacramento - llamado "Coronación" - es el sacerdote o el obispo, quien, despuésde haber recibido el consentimiento mutuo de los esposos, corona sucesivamente al esposo y a la esposa en señal de la alianza matrimonial.

|N1624 Las diversas liturgias son ricas en oraciones de bendicióny de epiclesis pidiendo a Dios su gracia y la bendiciónsobre la nueva pareja, especialmente sobre la esposa. En la epiclesis de este sacramento los esposos reciben el Espíritu Santo como Comuniónde amor de Cristo y de la Iglesia (cf Ef 5, 32). El Espíritu Santo es el sello de la alianza de los esposos, la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad.

III EL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL

|N1625 Los protagonistas de la alianza matrimonial son un hombre y una mujer bautizados, libres para contraer el matrimonio y que expresan libremente su consentimiento. "Ser libre" quiere decir:

- no obrar por coacción;

- no estar impedido por una ley natural o eclesiástica.

|N1626 La Iglesia considera el intercambio de los consentimientos entre los esposos como el elemento indispensable "que hace el matrimonio" (CIC can. 1057, 1). Si el consentimiento falta, no hay matrimonio.

|N1627 El consentimiento consiste en "un acto humano, por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente" (GS 48, 1; cf CIC, can. 1057, 2): "Yo te recibo como esposa" - "Yo te recibo como esposo" (OcM 45). Este consentimiento que une a los esposos entre sí,encuentra su plenitud en el hecho de que los dos "vienen a ser una sola carne" (cf Gn 2, 24; Mc 10, 8; Ef 5, 31).

|N1628 El consentimiento debe ser un acto de la voluntad de cada uno de los contrayentes, libre de violencia o de temor grave externo (cf CIC can. 1103). Ningúnpoder humano puede reemplazar este consentimiento (CIC can. 1057, 1). Si esta libertad falta, el matrimonio es inválido.

|N1629 Por esta razón(o por otras razones que hacen nulo e inválido el matrimonio; cf CIC can. 1095 - 1107), la Iglesia, tras examinar la situaciónpor el tribunal eclesiástico competente, puede declarar ola nulidad del matrimonios, es decir, que el matrimonio no ha existido. En este caso, los contrayentes quedan libres para casarse, aunque deben cumplir las obligaciones naturales nacidas de una uniónprecedente anterior (cf CIC can. 1071).

|N1630 El sacerdote (o el diácono) que asiste a la celebracióndel Matrimonio, recibe el consentimiento de los esposos en nombre de la Iglesia y da la bendiciónde la Iglesia. La presencia del ministro de la Iglesia (y tambiénde los testigos) expresa visiblemente que el Matrimonio es una realidad eclesial.

|N1631 Por esta razón, la Iglesia exige ordinariamente para sus fieles la forma eclesiástica de la celebracióndel matrimonio (cf Cc. de Trento: DS 1813 - 1816; CIC can. 1108). Varias razones concurren para explicar esta determinación:

- El matrimonio sacramental es un acto litúrgico. Por tanto, es conveniente que sea celebrado en la liturgia pública de la Iglesia.

- El matrimonio introduce en un oído eclesial, crea derechos y deberes en la Iglesia entre los esposos y para con los hijos.

- Por ser el matrimonio un estado de vida en la Iglesia, es preciso que exista certeza sobre él(de ahí la obligaciónde tener testigos).

- El carácter público del consentimiento protege el "Sí" una vez dado y ayuda a permanecer fiel a él.

|N1632 Para que el "Sí" de los esposos sea un acto libre y responsable, y para que la alianza matrimonial tenga fundamentos humanos y cristianos, sólidos y estables, la preparaciónpara el matrimonio es de primera importancia:

El ejemplo y la enseñanza dados por los padres y por las familias son el camino privilegiado de esta preparación.

El papel de los pastores y de la comunidad cristiana como "familia de Dios" es indispensable para la transmisiónde los valores humanos y cristianos del matrimonio y de la familia (cf CIC can. 1063), y esto con mayor razónen nuestra época en la que muchos jóvenes conocen la experiencia de hogares rotos que ya no aseguran suficientemente esta iniciación:

Los jóvenes deben ser instruidos adecuada y oportunamente sobre la dignidad, tareas y ejercicio del amor conyugal, sobre todo en el seno de la misma familia, para que, educados en el cultivo de la castidad, puedan pasar, a la edad conveniente, de un honesto noviazgo vivido, al matrimonio (GS 49, 3).

Matrimonios mixtos y disparidad de culto

|N1633 En numerosos países, la situacióndel matrimonio mixto (entre católico y bautizado no católico) se presenta con bastante frecuencia. Exige una atenciónparticular de los cónyuges y de los pastores. El caso de matrimonios con disparidad de culto (entre católico y no bautizado) exige aúnuna mayor atención.

|N1634 La diferencia de confesiónentre los cónyuges no constituye un obstáculo insuperable para el matrimonio, cuando llegan a poner en comúnlo que cada uno de ellos ha recibido en su comunidad, y a aprender el uno del otro el modo como cada uno vive su fidelidad a Cristo. Pero las dificultades de los matrimonios mixtos no deben tampoco ser subestimadas. Se deben al hecho de que la separaciónde los cristianos no se ha superado todavía. Los esposos corren el peligro de vivir en el seno de su hogar el drama de la desuniónde los cristianos. La disparidad de culto puede agravar aúnmásestas dificultades. Divergencias en la fe, en la concepciónmisma del matrimonio, pero tambiénmentalidades religiosas distintas pueden constituir una fuente de tensiones en el matrimonio, principalmente a propósito de la educaciónde los hijos. Una tentaciónque puede presentarse entonces es la indiferencia religiosa.

|N1635 Segúnel derecho vigente en la Iglesia latina, un matrimonio mixto necesita, para su licitud, el permiso expreso de la autoridad eclesiástica (cf CIC can. 1124). En caso de disparidad de culto se requiere una dispensa expresa del impedimento para la validez del matrimonio (cf CIC can. 1086). Este Permiso o esta dispensa supone que las dos partes conocen y no excluyen los fines y las propiedades esenciales del matrimonio, así como las obligaciones que contrae la parte católica en lo que se refiere al bautismo y a la educaciónde los hijos en la Iglesia católica (cf CIC can. 1125).

|N1636 En muchas regiones, gracias al diálogo ecuménico, las comunidades cristianas interesadas han podido llevar a cabo una pastoral comúnpara los matrimonios mixtos. Su objetivo es ayudar a estas parejas a vivir su situaciónparticular a la luz de la fe. Debe tambiénayudarles a superar las tensiones entre las obligaciones de los cónyuges, el uno con el otro, y con sus comunidades eclesiales. Debe alentar el desarrollo de lo que les es comúnen la fe, y el respeto de lo que los separa.

|N1637 En los matrimonios con disparidad de culto, el esposo católico tiene una tarea particular: "Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente" ( 1 Co 7, 14). Es un gran gozo para el cónyuge cristiano y para la Iglesia el que esta "santificación" conduzca a la conversiónlibre del otro cónyuge a la fe cristiana (cf 1 Co 7, 16). El amor conyugal sincero, la práctica humilde y paciente de las virtudes familiares, y la oraciónperseverante pueden preparar al cónyuge no creyente a recibir la gracia de la conversión.

IV LOS EFECTOS DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

|N1638 "Del matrimonio válido se origina entre los cónyuges un vínculo perpetuo y exclusivo por su misma naturaleza; además, en el matrimonio cristiano los cónyuges son fortalecidos y quedan como consagrados por un sacramento peculiar para los deberes y la dignidad de su estado" (CIC can. 1134).

El vínculo matrimonial

|N1639 El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios (cf Mc 10, 9). De su alianza "nace una instituciónestable por ordenacióndivina, tambiénante la sociedad" (GIS 48, 1). La alianza de los esposos está integrada en la alianza de Dios con los hombres: "el auténtico amor conyugal es asumido en el amor divino" (GIS 48, 2).

|N1640 Por tanto, el vínculo matrimonial es establecido por Dios mismo, de modo que el matrimonio celebrado y consumado entre bautizados no puede ser disuelto jamás. Este vínculo que resulta del acto humano libre de los esposos y de la consumacióndel matrimonio es una realidad ya irrevocable y da origen a una alianza garantizada por la fidelidad de Dios. La Iglesia no tiene poder para pronunciarse contra esta disposiciónde la sabiduríadivina (cf CIC can. 1141).

La gracia del sacramento del Matrimonio

|N1641 "En su modo y estado de vida, [los cónyuges cristianos tienen su carisma propio en el Pueblo de Dios" (LO 11). Esta gracia propia del sacramento del Matrimonio está destinada a perfeccionar el amor de los cónyuges, a fortalecer su unidad indisoluble. Por medio de esta gracia "se ayudan mutuamente a santificarse con la vida matrimonial conyugal y en la acogida y educaciónde los hijos" (LG 11; cf LG 41).

|N1642 Cristo es la fuente de esta gracia. "Pues de la misma manera que Dios en otro tiempo salió al encuentro de su pueblo por una alianza de amor y fidelidad, ahora el Salvador de los hombres y Esposo de la Iglesia, mediante el sacramento del Matrimonio, sale al encuentro de los esposos cristianos" (GIS 48, 2). Permanece con ellos, les da la fuerza de seguirle tomando su cruz, de levantarse despuésde sus caídas, de perdonarse mutuamente, de llevar unos las cargas de los otros (cf Ga 6, 2), de estar "sometidos unos a otros en el temor de Cristo" (E 5, 21 ) y de amarse con un amor sobrenatural, delicado y fecundo. En las alegrías de su amor y de su vida familiar les da, ya aquí,un gusto anticipado del banquete de las bodas del Cordero:

¿De dónde voy a sacar la fuerza para describir de manera satisfactoria la dicha del matrimonio que celebra la Iglesia que confirma la ofrenda, que sella la bendición? Los ángeles; lo proclaman, el Padre celestial lo ratifica... ¡Qué matrimonio el de dos cristianos, unidos por una sola esperanza, un solo deseo, una sola disciplina, el mismo servicio! Los dos hijos de un mismo Padre, servidores de un mismo Señor; nada los separa ni en el espíritu ni en la carne; al contrario, son verdaderamente dos en una solí carne. Donde la carne es una, tambiénes uno el espíritu (Tertuliano, ux. 2, 9; cf FC 13 1).

V LOS BIENES Y LAS EXIGENCIAS DEL AMOR CONYUGAL

|N1643 "El amor conyugal comporta una totalidad en la que entran todos los elementos de la persona - reclamo del cuerpo y del instinto, fuerza del sentimiento y de la afectividad, aspiracióndel espíritu y de la voluntad - ; mira una unidad profundamente personal que, másallá de la uniónen una sola carne, conduce a no tener másque un corazóny un alma; exige la indisolubilidad y la fidelidad de la donaciónrecíproca definitiva; y se abre a la fecundidad. En una palabra: se trata de características normales de todo amor conyugal natural, pero con un significado nuevo que no sólo las purifica y consolida, sino las eleva hasta el punto de hacer de ellas la expresiónde valores propiamente cristianos" (FC 13).

Unidad e indisolubilidad del matrimonio

|N1644 El amor de los esposos exige, por su misma naturaleza, la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos: "De manera que ya no son dos sino una sola carne" (Mt 19, 6; cf Gn 2, 24). "Estánllamados a crecer continuamente en su comunióna travésde la fidelidad cotidiana a la promesa matrimonial de la recíproca donacióntotal" (FC 19). Esta comuniónhumana es confirmada, purificada y perfeccionada por la comuniónen Jesucristo dada mediante el sacramento del Matrimonio. Se profundiza por la vida de la fe comúny por la Eucaristíarecibida en común.

|N1645 "La unidad del matrimonio aparece ampliamente confirmada por la igual dignidad personal que hay que reconocer a la mujer y el varónen el mutuo y pleno amor" (GS 49, 2). La Poligamia es contraria a esta igual dignidad de uno y otro y al amor conyugal que es único y exclusivo.

La fidelidad del amor conyugal

|N1646 El amor conyugal exige de los esposos, por su misma naturaleza, una fidelidad inviolable. Esto es consecuencia del don de sí mismos que se hacen mutuamente los esposos. El auténtico amor tiende por sí mismo a ser algo definitivo, no algo pasajero. "Esta íntima unión, en cuanto donaciónmutua de dos personas, como el bien de los hijos exigen la fidelidad de los cónyuges y urgen su indisoluble unidad" (GS 48, 1).

|N1647 Su motivo másprofundo consiste en la fidelidad de Dios a su alianza, de Cristo a su Iglesia. Por el sacramento del Matrimonio los esposos son capacitados para representar y testimoniar esta fidelidad. Por el sacramento, la indisolubilidad del matrimonio adquiere un sentido nuevo y másprofundo.

|N1648 Puede parecer difícil, incluso imposible, atarse para toda la vida a un ser humano. Por ello es tanto másimportante anunciar la buena nueva de que Dios nos ama con un amor definitivo e irrevocable, de que los esposos participan de este amor, que les conforta y mantiene, y de que por su fidelidad se convierten en testigos del amor fiel de Dios. Los esposos que, con la gracia de Dios, dan este testimonio, con frecuencia en condiciones muy difíciles merecen la gratitud y el apoyo de la comunidad eclesial (cf FC 20).

|N1649 Existen, sin embargo, situaciones en que la convivencia matrimonial se hace prácticamente imposible por razones muy diversas. En tales casos, la Iglesia admite la separaciónfísica de los esposos y el fin de la cohabitación. Los esposos no cesan de ser marido y mujer delante de Dios; ni son libres para contraer una nueva unión. En esta situacióndifícil, la mejor soluciónsería, si es posible, la reconciliación. La comunidad cristiana está llamada a ayudar a estas personas a vivir cristianamente su situaciónen la fidelidad al vínculo de su matrimonio que permanece indisoluble (cf FC; 83; CIC can. 1151 - 1155).

|N1650 Hoy son numerosos en muchos países los católicos que recurren al divorcio segúnlas leyes civiles y que contraen tambiéncivilmente una nueva unión. La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo ("Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio": Mc 10, 11 - 12), que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el primer matrimonio. Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, se ponen en una situaciónque contradice objetivamente a la ley de Dios. Por lo cual no pueden acceder a la comunióneucarística mientras persista esta situación, y por la misma razónno pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales. La reconciliaciónmediante el sacramento de la Penitencia no puede ser concedida másque a aquellos que se arrepientan de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo y que se comprometan a vivir en total continencia.

|N1651 Respecto a los cristianos que viven en esta situacióny que con frecuencia conservan la fe y desean educar cristianamente a sus hijos, los sacerdotes y toda la comunidad deben dar prueba de una atenta solicitud, a fin de que aquéllos no se consideren como separados de la Iglesia, de cuya vida pueden y deben participar en cuanto bautizados:

Se les exhorte a escuchar la Palabra de Dios, a frecuentar el sacrificio de la misa, a perseverar en la oración, a incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad en favor de la justicia, a educar sus hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, díaa día, la gracia de Dios (FC 84).

La apertura a la fecundidad

|N1652 "Por su naturaleza misma, la instituciónmisma del matrimonio y el amor conyugal estánordenados a la procreacióny a la educaciónde la prole y con ellas son coronados como su culminación" (GIS 48,1):

Los hijos son, ciertamente, el don másexcelente del matrimonio y contribuyen mucho al bien de sus mismos padres. El mismo Dios, que dijo: "No es bueno que el hombre esté solo (Gn 2, 18), y que hizo desde el principio al hombre, varóny mujer" (Mt 19, 4), queriendo comunicarle cierta participaciónespecial en su propia obra creadora, bendijo al varóny a la mujer diciendo: "Creced y multiplicaos" (Gn 1, 28). De ahí que el cultivo verdadero del amor conyugal y todo el sistema de vida familiar que de élprocede, sin dejar posponer los otros fines del matrimonio, tiende a que los esposos esténdispuestos con fortaleza de ánimo a cooperar con el amor del Creador y Salvador, que por medio de ellos aumenta y enriquece su propia familia cada díamás(GIS 50, 1).

|N1653 La fecundidad del amor conyugal se extiende a los frutos de la vida moral, espiritual y sobrenatural que los padres transmiten a sus hijos por medio de la educación. Los padres son los principales y primeros educadores de sus hijos (cf GE 3). En este sentido, la tarea fundamental del matrimonio y de la familia es estar al servicio de la vida (cf FC 28).

|N1654 Sin embargo, los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio.

VI LA IGLESIA Doméstica

|N1655 Cristo quiso nacer y crecer en el seno de la Sagrada Familia de José yde María. La Iglesia no es otra cosa que la "familia de Dios". Desde sus orígenes, el núcleo de la Iglesia estaba a menudo constituído por los que, "con toda su casa", habían llegado a ser creyentes (cf Ch 18, 8). Cuando se convertían deseaban tambiénque se salvase "toda su casa" (cf Ch 16, 31 y 11, 14). Estas familias convertidas eran islotes de vida cristiana en un mundo no creyente.

|N1656 En nuestros días, en un mundo frecuentemente extrañoe incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora. Por eso el Concilio Vaticano II llama a la familia, con una antigua expresión, "Ecclesia domestica" (LG 11; cf FC 21). En el seno de la familia, "los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocaciónpersonal de cada uno y, con especial cuidado, la vocacióna la vida consagrada" (LG 11).

|N1657 Aquí es donde se ejercita de manera privilegiada el sacerdocio bautismal del padre de familia, de la madre, de los hijos, de todos los miembros de la familia, "en la recepciónde los sacramentos, en la oracióny en la acciónde gracias, con el testimonio de una vida santa, con la renuncia y el amor que se traduce en obras" (LG 10). El hogar es así la primera escuela de vida cristiana y "escuela del másrico humanismo" (GIS 52, 1). Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdóngeneroso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oracióny la ofrenda de su vida.

|N1658 Es preciso recordar asimismo a un gran número de personas que permanecen solteras a causa de las concretas condiciones en que deben vivir, a menudo sin haberlo querido ellas mismas. Estas personas se encuentran particularmente cercanas al corazónde Jesús; y, por ello, merecen afecto y solicitud diligentes de la Iglesia, particularmente de sus pastores. Muchas de ellas viven sin familia humana, con frecuencia a causa de condiciones de pobreza. Hay quienes viven su situaciónsegúnel espíritu de las bienaventuranzas sirviendo a Dios y al prójimo de manera ejemplar. A todas ellas es preciso abrirles las puertas de los hogares, "iglesias domésticas" y las puertas de la gran familia que es la Iglesia. "Nadie se sienta sin familia en este mundo: la Iglesia es casa y familia de todos, especialmente para cuantos están'fatigados y agobiados' (Mt 11, 28)" (FC 85).

RESUMEN

|N1659 S. Pablo dice: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó ala Iglesia... Gran misterio es éste, lo digo con respecto a Cristo y la Iglesia" (E 5, 25.32).

|N1660 La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza está ordenada al bien de los cónyuges así como a la generacióny educaciónde los hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento (cf GS 48, 1; CIC can. 1055, 1).

|N1661 El sacramento del Matrimonio significa la uniónde Cristo con la Iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó asu Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna (cf Cc. de Trento: DS 1799).

|N1662 El matrimonio se funda en el consentimiento de los contrayentes, es decir, en la voluntad de darse mutua y definitivamente con el fin de vivir una alianza de amor fiel y fecundo.

|N1663 Dado que el matrimonio establece a los cónyuges en un estado público de vida en la Iglesia, la celebracióndel mismo se hace ordinariamente de modo público, en el marco de una celebraciónlitúrgica, ante el sacerdote (o el testigo cualificado de la Iglesia), los testigos y la asamblea de los fieles.

|N1664 La unidad, la indisolubilidad, y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio. La poligamia es incompatible con la unidad del matrimonio; el divorcio separa lo que Dios ha unido; el rechazo de la fecundidad priva a la vida conyugal de su "don másexcelente", el hijo (GIS 50, 1).

|N1665 Contraer un nuevo matrimonio por parte de los divorciados mientras viven sus cónyuges. Ilegítimos contradice el plan y la ley de Dios enseñados por Cristo. Los que viven en esta situaciónno estánseparados de la Iglesia, pero no pueden acceder a la comunióneucarística. Pueden vivir su vida cristiana sobre todo educando a sus hijos en la fe.

|N1666 El hogar cristiano es el lugar en que los hijos reciben el primer anuncio de la fe. Por eso la casa familiar es llamada justamente "Iglesia doméstica", comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y de caridad cristiana.

CAPITULO CUARTO

OTROS CELEBRACIONES LITURGICAS

Artículo 1 LOS SACRAMENTALES

|N1667 "La Santa Madre Iglesia instituyó,además, los sacramentales. Estos son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesiónde la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida" (SC 60. cf CIC can. 1166; creo can. 867)

Características de los sacramentales

|N1668 Han sido instituidos por la Iglesia en orden a la santificaciónde ciertos ministerios eclesiales, de ciertos estados de vida, de circunstancias muy variadas de la vida cristiana, así como del uso de cosas útiles al hombre. Segúnlas decisiones pastorales de los obispos pueden tambiénresponder a las necesidades, a la cultura, y a la historia propias del pueblo cristiano de una regióno de una época. Comprenden siempre una oración, con frecuencia acompañada de un signo determinado, como la imposiciónde la mano, la señal de la cruz, la aspersióncon agua bendita (que recuerda el Bautismo).

|N1669 Los sacramentales proceden del sacerdocio bautismal: todo bautizado es llamado a ser una "bendición" (cf Gn 12, 2) y a bendecir (cf Lc 6, 28; Rm 12, 14; 1 P 3, 9). Por eso los laicos pueden presidir ciertas bendiciones (cf SC 79; CIC can. 1168). La presidencia de una bendiciónse reserva al ministerio ordenado (obispos, presbíteros o diáconos; cf Ben 16; 18), en la medida en que dicha bendiciónafecte mása la vida eclesial y sacramental.

|N1670 Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oraciónde la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella. "La liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles bien dispuestos, casi todos los acontecimientos de la vida sean santificados por la gracia divina que emana del misterio pascual de la pasión, muerte y resurrecciónde Cristo, de quien reciben su poder todos los sacramentos y sacramentales, y que todo uso honesto de las cosas materiales pueda estar ordenado a la santificacióndel hombre y a la alabanza de Dios" (SC 61).

Diversas formas de sacramentales

|N1671 Entre los sacramentales figuran en primer lugar las bendiciones (de personas, de la mesa, de objetos, de lugares). Toda bendiciónes alabanza de Dios y oraciónpara obtener sus dones. En Cristo, los cristianos son bendecidos por Dios Padre "con toda clase de bendiciones espirituales" (E 1, 3). Por eso la Iglesia da la bendicióninvocando el nombre de Jesúsy haciendo habitualmente la señal santa de la cruz de Cristo.

|N1672 Ciertas bendiciones tienen un alcance permanente: su efecto es consagrar personas a Dios y reservar para el uso litúrgico objetos y lugares. Entre las que estándestinadas a personas que no se han de confundir con la ordenaciónsacramental - figuran la bendicióndel abad o de la abadesa de un monasterio, la consagraciónde vírgenes, el rito de la profesiónreligiosa y las bendiciones para ciertos ministerios de la Iglesia (lectores, acólitos, catequistas, etc.). Como ejemplo de las que se refieren a objetos, se puede señalar la dedicacióno bendiciónde una iglesia o de un altar, la bendiciónde los santos óleos, de los vasos y ornamentos sagrados, de las campanas, etc.

|N1673 Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, qué una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesúslo practicó (cf Mc 1, 25 s;), de éltiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar (cf Mc 3, IS; 6, 7. 13; 16, 17). En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebracióndel Bautismo. El exorcismo solemne sólo puedo ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesúsha confiado a su Iglesia. Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo psíquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por tanto, es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de un presencia del Maligno y no de una enfermedad (cf CIC can. 1172).

La religiosidad popular

|N1674 Ademásde la liturgia sacramental y de los sacramentales, la catequesis debe tener en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular. El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresiónen formas variadas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneraciónde las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el víaCruces, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc. (cf Cc. de Nicea II: DS 601; 603; Cc. de Trento: DS 1822).

|N1675 Estas expresiones prolongan la vida litúrgica de la Iglesia, pero no la sustituyen: "Pero conviene que estos ejercicios se organicen teniendo en cuenta los tiempos litúrgicos para que esténde acuerdo con la sagrada liturgia, deriven en cierto modo de ella y conduzcan al pueblo a ella, ya que la liturgia, por su naturaleza, está muy por encima de ellos" (SC 13).

|N1676 Se necesita un discernimiento pastoral para sostener y apoyar la religiosidad popular y, llegado el caso, para purificar y rectificar el sentido religioso que subyace en estas devociones y para hacerlas progresar en el conocimiento del Misterio de Cristo (cf CT 54). Su ejercicio está sometido al cuidado y al juicio de los obispos y a las normas generales de la Iglesia (cf CT 54).

La religiosidad del pueblo, en su núcleo, es un acervo de valores que responde con sabiduríacristiana a los grandes interrogantes de la existencia. La sapiencia popular católica tiene una capacidad de síntesis vital; así conlleva creadoramente lo divino y lo humano; Cristo y María, espíritu y cuerpo; comunióne institución; persona y comunidad; fe y patria. inteligencia y afecto. Esa sabiduríaes un humanismo cristiano que afirma radicalmente la dignidad de toda persona como hijo de Dios, establece una fraternidad fundamental, enseñaa encontrar la naturaleza y a comprender el trabajo y proporciona las razones para la alegríay el humor, aun en medio de una vida muy dura. Esa sabiduríaes tambiénpara el pueblo un principio de discernimiento, un instinto evangélico por el que capta espontáneamente cuando se sirve en la Iglesia al Evangelio y cuándo se lo vacíay asfixia con otros intereses (Documento de Puebla, 1979, no 448; cf EN 48).

RESUMEN

|N1677 Se llaman sacramentales los signos sagrados instituidos por la Iglesia cuyo fin es preparar a los hombres para recibir el fruto de los sacramentos y santificar las diversas circunstancias de la vida.

|N1678 Entre los Sacramentales, las bendiciones ocupan un lugar importante. Comprenden a la Fez la alabanza de Dios por sus oh ras y sus dones, y la intercesiónde la Iglesia para que los hombres puedan hacer uso de los dones de Dios segúnel espíritu dé los Evangelios.

|N1679 Ademásde la liturgia, la vida cristiana se nutre de formas variadas de piedad popular; enraizadas en las distintas culturas Esclareciéndolas a la luz de la fe, la Iglesia favorece aquellas formas de religiosidad popular que expresan mejor un sentido evangélico y una sabiduríahumana, y que enriquecen la vida cristiana.

Artículo 2 LAS EXEQUIAS CRISTIANAS

|N1680 Todos los sacramentos, principalmente los de la iniciacióncristiana, tienen como fin último la Pascua definitiva del cristiano es decir, la que a travésde la muerte hace entrar al creyente en la vida del Reino. Entonces se cumple en éllo que la fe y la esperanza han confesado: "Espero la resurrecciónde los muertos y la vida del mundo futuro" (Símbolo de Nicea - Constantinopla).

I LA ULTIMA PASCUA DEL CRISTIANO

|N1681 El sentido cristiano de la muerte es revelado a la luz del Misterio pascual de la muerte y de la resurrecciónde Cristo, en quien radica nuestra única esperanza. El cristiano que muere en Cristo Jesús"sale de este cuerpo para vivir con el Señor" (2 Co 5, 8).

|N1682 El díade la muerte inaugura para el cristiano, al término de su vida sacramental, la plenitud de su nuevo nacimiento comenzado en el Bautismo, la "semejanza" definitiva a "imagen del Hijo", conferida por la Uncióndel Espíritu Santo y la participaciónen el Banquete del Reino anticipado en la Eucaristía, aunque pueda todavíanecesitar últimas purificaciones para revestirse de la túnica nupcial.

|N1683 La Iglesia que, como Madre, ha llevado sacramentalmente en su seno al cristiano durante su peregrinaciónterrena, lo acompañaal término de su caminar para entregarlo "en las manos del Padre". La Iglesia ofrece al Padre, en Cristo, al hijo de su gracia, y deposita en la tierra, con esperanza, el germen del cuerpo que resucitará en la gloria (cf 1 Co 15, 42 - 44). Esta ofrenda es plenamente celebrada en el Sacrificio eucarístico; las bendiciones que preceden y que siguen son sacramentales.

II LA CELEBRACION DE LAS EXEQUIAS

|N1684 Las exequias cristianas no confieren al difunto ni sacramento ni sacramental, puesto que ha "pasado" másallá de la economíasacramental. Pero no dejan de ser una celebraciónlitúrgica de la Iglesia (cf SC 8182). El ministerio de la Iglesia pretende expresar tambiénaquí la comunióneficaz con el difunto, y hacer participar en esa comunióna la asamblea reunida para las exequias y anunciarle la vida eterna.

|N1685 Los diferentes ritos de las exequias expresan el carácter pascual de la muerte cristiana y responden a las situaciones y a las tradiciones de cada región, aun en lo referente al color litúrgico (cf SC 8 1).

|N1686 El ordo exequiarum (OEx) o Ritual de los funerales de la liturgia romana propone tres tipos de celebraciónde las exequias, correspondientes a tres lugares de su desarrollo (la casa, la iglesia, el cementerio), y segúnla importancia que les presten la familia, las costumbres locales, la cultura y la piedad popular. Por otra parte, este desarrollo es comúna todas las tradiciones litúrgicas y comprende cuatro momentos principales:

|N1687 La acogida de la comunidad. El saludo de o abre la celebración. Los familiares del difunto son acogidos con una palabra de "consolación" (en el sentido del Nuevo Testamento: la fuerza del Espíritu Santo en la esperanza: cf 1 Ts 4, 18). La comunidad orante que se reúne espera también"las palabras de vida eterna". La muerte de un miembro de la comunidad (o el aniversario, el séptimo o el cuadragésimo día) es un acontecimiento que debe hacer superar las perspectivas de "este mundo" y atraer a los fieles, a las verdaderas perspectivas de la fe en Cristo resucitado.

|N1688 La Liturgia de la Palabra. La celebraciónde la Liturgia de la Palabra en las exequias exige una preparación, tanto másatenta cuanto que la asamblea allí presente puede incluir fieles poco asiduos a la liturgia y amigos del difunto que no son cristianos. La homilíaen particular, debe "evitar" el género literario de elogio fúnebre (OEx 41) y debe iluminar el misterio de la muerte cristiana a la luz de Cristo resucitado.

|N1689 El Sacrificio eucarístico. Cuando la celebracióntiene lugar en la iglesia, la Eucaristíaes el corazónde la realidad pascual de la muerte cristiana (cf OEx 1). La iglesia expresa entonces su comunióneficaz con el difunto: ofreciendo al Padre, en el Espíritu Santo, el sacrificio de la muerte y resurrecciónde Cristo, pide que su hijo sea purificado de sus pecados y de sus consecuencias y que sea admitido a la plenitud pascual de la mesa del Reino (cf abombe 57). Así celebrada la Eucaristía, la comunidad de rieles, especialmente la familia del difunto, aprende a vivir en comunióncon quien .'se durmió en el Señor", comulgando con el Cuerpo de Cristo, de quien es miembro vivo, y orando luego por ély con él.

|N1690 El adiós("a Dios") al difunto es "su recomendacióna Dios" por la Iglesia. Es el "último adióspor el que la comunidad cristiana despide a uno de sus miembros antes que su cuerpo sea llevado a su sepulcro" (abombe 10). La tradiciónbizantina lo expresa con el beso de adiósal difunto:

Con este saludo final "se canta por su partida de esta vida y por su separación, pero tambiénporque existe una comunióny una reunión. En efecto, una vez muertos no estamos en absoluto separados unos de otros, pues todos recorremos el mismo camino y nos volveremos a encontrar en un mismo lugar. No nos separaremos jamás, porque vivimos para Cristo y ahora estamos unidos a Cristo, yendo hacia El... estaremos todos juntos en Cristo" (S. Simeónde Tesalónica, De ordine sep.).