APÉNDICES


APÉNDICE  1

Cartas de monseñor Leopoldo Ruiz y Flores
a Concepción Cabrera de Armida

Presentamos cuatro cartas manuscritas, originales e inéditas, que monseñor Leopoldo Ruiz y Flores escribió a la Señora Concepción Cabrera de Armida. En un lenguaje coloquial y de amistad le explica los difíciles momentos por los que pasa la Iglesia mexicana en diversas etapas de la persecución. Tienen el valor de la sinceridad transparente, lejos del lenguaje oficial. Reflejan la preocupación de los obispos mexicanos. Están llenas de noticias interesantes. Los subrayados se encuentran en el original

A. Carta desde San Antonio, Texas, U. S. A.

AGMSPS, Cartas Leopoldo Ruiz a Concepción Cabrera, 1910-1918, carta 45, 34.

San Antonio, enero 8 de 1915.

Recibí su carta del 26 con las que venían para Don Félix[1], mi tocayo[2], y el amigo del Saltillo[3].

Sólo Dios es capaz de conjurar la tormenta agravada con las discusiones intestinas entre los que más debieran reunirse para defender los santos derechos de Dios y de su Iglesia.

Son tan disparatadas las cosas que estos pobres ilusos proyectan que sólo con conocerlas hay para compadecerlos; pero lo malo es que esa semilla queda y ha de seguir fructificando desorden y anarquía.

Ya conocemos aquí los famosos nueve puntos que la Convención[4] va a tratar y son de veras de lo peor que pudiera sugerir el mismo Demonio. Pero le ha de ir como siempre: cree el Pingo hacer su obra y está haciendo la de Dios.

Mis felicitaciones las más ardientes por lo iniciado el día 25[5]. De veras que el Padre Félix[6] es valiente para haber comenzado en medio de esta tempestad esa obra de Dios. Eso mismo indica que ella será nuestra salvación. Qué bien se ve que Dios no necesita de nadie, ni de nada, para llevar a cabo sus designios. Nueve misas daré de limosna aplicadas al Espíritu Santo en acción de gracias y en petición de sus bendiciones y dones para el Padre Félix y sus primicias.

Bien preveíamos que nuestra carta no habría de caer bien, pero la creímos indispensable para prevenir a tantos que pueden caer en las garras de los lobos.

El Papa[7] recibió con mucha amabilidad al Señor Orozco[8] que ha ido a Roma durante la persecución: se ha informado con mucho interés de todo. Nos ha escrito dos cartas, una al Señor Mora[9] y otra al Obispo de aquí;[10] en la primera reprueba cuanto han hecho estos señores,[11] nos consuela y anima y nos envía una buena limosna para todos. En la segunda nos autoriza para quedarnos aquí mientras duren estos trastornos y felicita al Obispo de San Antonio[12] por la caridad que él y su clero han usado con nosotros. Mi tocayo[13] ya tiene ocho días con nosotros, estamos viviendo juntos. Que el Señor nos dé su gracia para aprovechar todo y crecer en su amor, esto es lo interesante, lo demás Él lo hará y Él lo dará cómo y cuando convenga. Adiós.

B. Carta desde Chicago, Illinois, U. S. A.

AGMSPS, Cartas Leopoldo Ruiz a Concepción Cabrera, 1910-1918, carta 49, 38.

1010 Webster Ave.

Chicago, Ill. Noviembre 2 de 1917.

 

Muy amada hija en el Señor:

 

Hoy me llega su carta de 24 del pasado que me remitió el Padre Prat,[14] porque el Padre Cepeda[15] anda por aquellas tierras, y supongo que lo habrá visto y habrán platicado largo, consolándose mutuamente. Le debía contestación de su anterior y las gracias por las «Ternuras»[16] que llegaron con toda oportunidad. Ahora, pues, van mis agradecimientos, que no le mandé luego que recibí los libros porque no han faltado estorbos para escribir, con algo de descuido de mi parte. Me decía usted en su anterior que en esos días recibía mi carta de marzo; no se explica uno ciertas cosas, y ese mismo trastorno de correos quita las ganas de escribir. Dios quiera que ésta le llegue con oportunidad. Mucha tristeza me ha causado lo que me cuenta de cómo va cundiendo a grandes pasos la inmoralidad, y lo que es peor la indiferencia y hasta la impiedad. Lo único que consuela es saber que hay aun almas que se apenan con eso y que quieren eficazmente desagraviar al Señor. Nosotros no tenemos máuseres, cañones, ametralladoras, ni cosas de esa clase, pero tenemos a María Santísima que vale más que todo eso y disponemos de la oración y paciencia con la cual ganaremos la regeneración de México.

Con frecuencia nos ponemos acá a platicar de nuestras cosas de México y creemos que a pesar de todo lo malo que la revolución trae consigo, ella nos ha librado y librará de otros males peores. En un salmo le dice David al Señor «Tu camino es por el mar y tus sendas en medio de muchas aguas», y creo que con eso quiere decir que no sabemos por donde lleva el Señor el cumplimiento de sus designios. Tengamos fe, y fe muy grande, como la de Abraham, con la cual ganaremos la paz que esperamos aunque no la vean nuestros ojos de carne. Bien hubiera yo querido seguir el ejemplo del hermano de Aguascalientes, pero las noticias ciertas que tenemos de las órdenes terminantes que hay de no dejarnos pasar y de arrestarnos donde quiera que se nos encuentre me han detenido. Sé que los nuevos Misioneros[17] van muy bien y bendigo a Dios por ello. No me canso de admirar cómo lleva el Señor a cabo sus Obras en medio de estas tempestades. Yo creo que esa Obra será un milagro patente que dejará espantados a todos cuando se muestre al mundo. Hay que pedir mucho a Dios para que la miseria que se anuncia con la pérdida de cosechas sirva para excitar la verdadera caridad en todos los que puedan dar socorro temporal y espiritual. Por aquí han venido Felicistas[18] y Villistas[19] a pedir recursos, o por lo menos recomendaciones: les he contestado invariablemente que siempre que de esos asuntos hemos tratado los Prelados, hemos acordado no mezclarnos para nada en movimientos revolucionarios: que nosotros recibiremos la libertad religiosa a que tenemos derecho de quien nos la quiera dar, sea Carranza,[20] sea Félix Díaz, o sea el mismo Villa y que para todos ellos debe ser una garantía de tranquilidad saber que nosotros no conspiramos. Si no lo hacemos ahora, cuando el Gobierno se ha manifestado tan hostil, menos lo haríamos cuando nos tocara un Gobierno, si no amigo, al menos tolerante: y es que obramos por conciencia y no por conveniencia. Aquí me tiene comenzando el cuarto año de ausencia,[21] sin saber cuánto falta. Bien pudiera suceder que la ausencia fuera para siempre, o porque venga la hermana Muerte, como la llamaba San Francisco, o por otras causas, y digo esto último porque si llegáramos a tener una resolución definitiva de nuestra situación por la cual se nos cerraran definitivamente las puertas de México tendría yo que buscar fuera de la patria donde me enterraran. María Santísima de Guadalupe salvará a México: ésta es nuestra esperanza. Ella nos alcance la gracia de no estorbar sino por el contrario apresurar la llegada de la paz verdadera. La bendice de corazón.

E. Flores.[22]

C. Carta a bordo del transatlántico «Leviathan»

AGMSPS, Cartas Leopoldo Ruiz a Concepción Cabrera, 1918-1937, carta 23, 25.

A bordo del Leviathan, 28 de mayo de 1928.

Amada hija en el Señor: En dos días tuve que arreglar mi viaje, después de una ausencia de trece días, y aquí me tiene en pleno Atlántico rumbo a Roma. No sé cuanto tiempo tendré que estar allá: mi intención es volverme por el camino más corto luego que me despachen. Ya se imaginará el negocio que llevo: el Señor Delegado[23] me envió para informar de todo y pedir instrucciones. Pídale mucho al Señor por estos asuntos. Aquí vine a leer las dos últimas confidencias tan sabrosas, o más si se quiere, que las otras. ¡Bendito sea Dios! (1) El Señor Díaz[24] me decía que había recibido unas directamente de usted; supongo que serán las que se refieren a nosotros.[25]

Con las carreras del viaje me traje la carta que el 16 le escribió a Don Pascual[26] para el día de su Santo: ya se la voy a enviar.

Recibí carta de Don Félix[27] en que me dice que sigue mejor: hágame favor de agradecérsela y repetirle mis encargos que se cure y cuide, que no tome más trabajo fuera de lo suyo, que ya es mucho y requiere toda su actividad.

Ya vió usted que nuestro buen viejo, el Señor Valdespino,[28] se nos fué: Contardo[29] no quiso hacer la gracia sino a medias: cuando yo lo dejé estaban espantados los médicos de la mejoría; pero el caso fue que era sólo para prolongar su enfermedad. Bendito sea Dios.

Rindo mi juicio ante las confidencias y espero en la misericordia del Señor que entenderemos la lección sobre la necesidad de unirnos en toda caridad.

Muy prudente me parece lo indicado por Don Luis.[30]

Ya usted se habrá empicado en su oficio de secretaria:[31] creo que con lo dicho hay y sobra. Con sólo eso habría para un nuevo Pentecostés.[32] Pero Él sabrá lo que hace: ahora lo interesante es ponerse a trabajar.

Como usted ve yo voy a Roma a ver si el Señor adelanta su reloj como usted dice: póngase en oración; voy confiado porque ya sé que no soy quien va a resolver; pero eso no me quita la responsabilidad de los informes que me pidan,[33] en los cuales quiero ser lo más imparcial y verídico pidiéndole a Dios con toda el alma que me mande la muerte antes que engañar o mentir en asunto tan delicado.

Supe la muerte de la Madre Charon[34] y luego luego le dije su misa: ella fué la fundadora de Monterrey.[35] Lo que no sabía era el cuidado que tuvo y que le causó o aceleró sin duda su muerte. ¡Cuántas víctimas![36]

Quiera Dios que ya Elisa[37] haya salido bien de su operación y que los riñones de Pancho[38] se arreglen.

Encomiéndeme mucho a Dios y reciba mi bendición en cambio de la suya, ya me entiende.

Adiós. L. Ruiz.

(1) Yo no le mandé nada al Señor Díaz; sería (¿....)

D. Carta desde la ciudad de México

AGMSPS, Cartas Leopoldo Ruiz a Concepción Cabrera, 1918-1937, carta 32, 44.

Insurgentes[39] 227, 9 de junio de 1929.

Hija: Aquí me tiene.

No recibo a nadie, ni recibiré sino después de haber hablado con el Señor Presidente.[40] Ya le avisaré o me le presentaré por allá.

Mientras tanto no se olvide de que estoy en sus manos. No se imagina el temor que siento[41] y sólo me consuela el que cuento con almas que se acuerdan de mí y que el Papa[42] ha de ser quien diga la última palabra.

Suyo afectísimo.

Leopoldo Ruiz.


APÉNDICE 2

Reglamentos y Horarios

A. Documentos relativos a la disciplina

Se presentan las reglas disciplinares de varios seminarios y de distintos años, en cuanto que expresan el método eductaivo que se pretendía llevar a cabo. Se respeta los subrayados originales, las palabras en mayúscula, la ortografía, etc.

1. Estatuto y Reglamentos del Seminario Conciliar Palafoxiano de Puebla en 1905

ADAM, en ASV, Puebla, B. 11, F. 35, 1905, 30-32 Año de 1905

Del presente documento, impreso, se han extractado las normas disciplinares. Es la fuente más antigua del periodo que estudiamos. Muestra la preocupación por una vida reglamentada que asegure la convivencia y regule la vida.

Capítulo X

Preceptos Generales que los alumnos internos deben observar dentro y fuera del Colegio.

Juicio es de todos los sabios que las cosas se conservan por el orden y que por el desorden se destruyen.

Procuren pues los alumnos, que no por su negligencia en la observancia de los reglamentos, resulte al Seminario algún daño en sus intereses. Los preceptos siguientes deben guardarse diligentemente.

1º. Ante todo sean dóciles y sujétense expontanea y alegremente a sus superiores, como a Nuncios y Ministros de Dios: si alguna dificultad les ocurriere, propóngansela a los mismos y descansen en su consejo. La obediencia es la virtud del orden y la madre de la disciplina.

2º. Sujétense a la distribución del tiempo, y no se eximan de los actos de comunidad, sino por causas graves y con permiso de los Superiores.

3º. Muéstrense siempre ejemplares en el aseo del cuerpo y vestido, no buscando elegancia exquisita, sino modestia del ánimo que se revele en el porte y en el traje. Tenga siempre en orden los muebles del dormitorio, así como los de las otras habitaciones comunes.

4º. Asistirán a la mesa con templanza y gravedad expedita, y en cuanto sea posible, no distraigan su ánimo de la lectura.

5º. Cada uno debe guardar silencio, fuera del tiempo señalado para la recreación, pues pasado este y hecha la señal correspondiente, ya no es lícito conversar. Callen principalmente en la Capilla, en las Cátedras, durante el tiempo de refectorio y en los ambulatorios del Colegio. La locuacidad quita el vigor de la mente y la gravedad del ánimo.

6º. No salgan fácilmente de la habitación, de la sala de estudios o de otro lugar señalado por el Reglamento, si no es para hablar a los superiores o al Maestro Espiritual y siempre con permiso de sus respectivos Prefectos.

7º. Durante el día los dormitorios estarán cerrados y se abrirán solamente a la hora de acostarse. No es permitido estar fuera de ellos, después del toque de silencio.

8º. No se permite a los alumnos pasar al departamento de externos, fuera de las horas designadas para las clases.

9º. No se permite enviar o recibir cartas, sin que el superior sepa el contenido de ellas.

10º. Eviten toda amistad particular, porque nada hay tan peligroso y nocivo a la caridad común, como las familiaridades. Está también prohibido cambiar y dar regalos sin conocimiento de los superiores.

11º. Queda también prohibido asomarse a las ventanas, o puertas, principalmente si dan a la calle o miran a las habitaciones de los extraños.

12º. No deben ir a las oficinas de la casa sin permiso de los superiores; ni deben tener familiaridad con los criados. Bajo ningún pretexto entrarán a las habitaciones de los demás, y si algo tuvieren que decirles lo harán desde fuera y en breve tiempo.

13º. Está severamente prohibido poner, por juego, las manos en los otros, y comunicarse con ellos por recados escritos o por signos convencionales.

14º. No deben tomar para sí cosa alguna propia del Colegio y las que se les permita usar, deberán cuidarlas con diligencia.

15º. Ámense entre sí con caridad manifiestamente cristiana, sin señalarse por diferencias de origen; puesto que uno mismo es el Señor y Padre de todos, para cuya gloria y beneplácito deben servir y trabajar en la Iglesia.

16º. Cuando en las horas establecidas hayan de recrearse en conversaciones, procuren no molestar a nadie con locuciones fútiles o insulsas o con cuestiones de palabra, apodos, risa inmoderada o algún descortés movimiento del cuerpo; no se muestren esquivos y mucho menos murmuradores.

17º. Queda estrictamente prohibida la comunicación entre los alumnos de S. Teología y Filosofía, en el Seminario Mayor, y entre los gramáticos y Teólogos, en el Seminario Menor y Colegio Clerical.

18º. Visitar a los enfermos consolándolos con suaves palabras, es principalísimo oficio de la caridad cristiana; sin embargo, esto no se permite a los alumnos sino con previa licencia de los Superiores.

19º. Los alumnos podrán guardar y administrar por sí mismos su peculio, pero no se les permitirá, sin embargo, que hagan mal uso de su dinero, sino que este será gastado de una manera conveniente, a juicio de los Superiores.

20º. Queda estrictamente prohibido a los alumnos verificar cambios de objetos, o comprar o vender cosa alguna, tanto entre sí mismos, como respecto de alguna otra persona, sin autorización expresa de sus padres o tutores y sin conocimiento de los Superiores.

21º. También se prohibe a los alumnos contraer deudas por libros, ropa, etc., sin que estén debidamente autorizados, según el tenor del artículo anterior.

22º. No se presenten en público con movimientos inconvenientes; antes bien, procuren mostrar en el hábito exterior del cuerpo, el pudor y delicadeza que deben tener en el alma.

23º. Está prohibido entrar a casas particulares, detenerse en los aparadores y concurrir a cualquier lugar de diversión pública.

24º. No transiten por las calles más concurridas de la ciudad, ni por los lugares donde hubiere un gran concurso o alboroto del pueblo, a no ser que esto fuera absolutamente indispensable.

25º. No se permite a los alumnos comer o pernoctar fuera el Colegio.

26º. Sin licencia del Rector o de quien haga sus veces, nadie puede pasar a la sala de visitas.

27º. Cuando obtuvieren licencia de los Superiores para recibir visitas, lo que no podrán hacer sino en la sala destinada para ello, conversarán de la manera que exigen la piedad, la prudencia y la urbanidad, y la duración de la visita no debe ser tal, que por ella se interrumpa el orden del Colegio.

28º. Deben abstenerse de la lectura de periódicos, y no se les permitirá sino por licencia expresa del Rector; pues la pérdida de tiempo y el detrimento en el estudio de las ciencias, es comúnmente el fruto de tales lecturas.

29º. Todos los alumnos de los tres Colegios, a saber: Seminario Mayor, Menor y Clerical, deben sujetarse a estas prescripciones, y para mejor cumplirlas, deberán conservar en su poder un ejemplar del presente reglamento, para leerlo con oportuna frecuencia. Es de notarse, sin embargo que los que principalmente deben ser exactos en el cumplimiento de estas reglas, han de ser los ordenados in sacris, quienes deben ser el espejo en que se miren, para corregirse, todos los demás alumnos.

Todas estas reglas tienen por fin la mayor utilidad de los alumnos; y a la prudencia de los superiores queda reservado el interpretarlas y moderarlas, cuando convenga, pues siempre debe considerarse como regla viva de las comunidades, la prudencia de los Superiores.

2. Nuevas Constituciones del Seminario Conciliar de la Purísima de Zacatecas en 1913

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, 67-81 Año 1913

Documento impreso en el que se puede apreciar la evolución respecto al reglemento anterior. Las normas se van haciendo más precisas y variadas. Se extractan sólo los números que hablan de la disciplina. Se incorporan las disposiciones del Concilio Plenario de América Latina de 1899. Estas normas sirvieron de modelo para otros seminarios mexicanos. La prolijidad nos deja al descubierto los entresijos de la vida del seminario.

Título IV: De la disciplina

Se da el nombre de disciplina al conjunto de preceptos y reglas destinadas a ordenar la vida del Seminarista. La disciplina al fomentar el orden externo, contribuye también admirablemente a establecer el orden interior de la voluntad, formándola en los hábitos del bien. Sirve mucho la disciplina para ayudarnos en nuestra natural debilidad, porque engendra en el alma el hábito del orden que no se obtiene sino con la frecuencia de los actos ordenados. Es además el mejor y más bello ornamento de un plantel y su más elocuente recomendación. Sean, pues, los superiores muy celosos de la disciplina y háganla florecer persuadidos de que no se hace violencia con ella a la voluntad de los súbditos, sino que más bien, se les preserva de las malas inclinaciones. Casi siempre los alumnos observantes de la disciplina son después sacerdotes ejemplares. Illi in sacerdotio integre sancteque versabuntur, qui sese in hoc genere ab adolescentia excoluerint, et tantum disciplina profecerint, ut ad eas virtutes, quae commemoratae sunt, non tam instituti, quam nati videantur. [Leo XIII, Encycl. Etsi Nos, 15 feb. 1882].

Capítulo I. Disposiciones Generales.

Art. 253. Cuídese con suma diligencia de que los llamados al sacerdocio no vivan en comunidad con los que claramente carecen de esta divina vocación, porque el lenguaje y las costumbres de estos últimos son altamente perjudiciales para el recogimiento y el espíritu eclesiástico que debe formarse en los primeros.

Art. 254. No haya comunicación entre internos y externos sino por necesidad y con licencia expresa del Rector.

Art. 255. Haya lugar separado para internos y externos en la Capilla, en las clases, el Aula y demás lugares en que haya de reunirse todo el Seminario.

Art. 256. Esto no quiere decir que se vea con descuido al externado; al contrario debe ponerse en él un cuidado especialísimo, tanto mayor cuanto son más grandes los peligros de estos alumnos y cuanto más debe influir un buen externado en la futura formación de un externado modelo. Recuerden los superiores que también los externos son hijos del Seminario, también de ellos deben dar cuenta a Dios y también de entre ellos hay muchos llamados al Sacerdocio.

Art. 257. Asígnese a cada alumno en la clase, en la capilla, en el salón de estudios, etc., su lugar fijo, que estará marcado con el número de orden correspondiente, con excepción de los lugares de refectorio que se cambiarán cada mes, según las indicaciones de los Prefectos de división, para fomentar entre los alumnos la caridad y evitar las amistades particulares dentro de la misma división.

Art. 258. Tenga el plantel su horario tanto para los días de trabajo como para los días de fiesta y de asueto; y esta distribución del tiempo así como las demás disposiciones de los superiores, cuando convenga, se fijarán para conocimiento de todos en una tablilla que se pondrá en un lugar fijo y visible.

Art. 259. Acudan los seminaristas con gran puntualidad a los actos comunes y a cualesquiera distribuciones de regla, siendo tan obedientes a la voz de la campana, que es la voz de Dios, o sea la manifestación indudable de su voluntad santísima, que interrumpan, si es posible, la letra comenzada o la frase por concluir ¡Cuánto aprovecharán con esto en la práctica de la virtud! Art. 260. Ningún seminarista falte jamás a los actos de reglamento, sino por causa justificada y con licencia de los superiores para cada caso. Por su parte los superiores eviten en cuanto esté de su parte el dar licencias generales.

Art. 261. Guárdese rigurosamente el silencio a todas horas y con excepción de las de recreo. Si se quiere tener buenos y piadosos sacerdotes dese mucha importancia al santo silencio. Los buenos seminaristas no deben ser en esto inferiores a los buenos novicios de un Instituto religioso de plena observancia.

Art. 262. Sea respetado con especial diligencia el silencio nocturno, desde el toque a la última capilla, hasta el primer recreo del día siguiente.

Art. 263. Ningún alumno tenga facultad de pasar a otra división o salir de la propia, aunque sea para hablar con el Sr. Rector, sino con permiso de los superiores respectivos.

Art. 264. Haya en el Seminario lugares amplios, ventilados y suficientes, para el recreo en todas las divisiones. Este artículo es de especial y suma importancia.

Art. 265. Además de los juegos tengan los seminaristas algunas otras ocupaciones, de que todos puedan participar. Entre otras se recomienda la santa práctica de encomendar a los alumnos, por turno, el aseo de la casa de Dios.

Art. 266. Cuídese de que ni el estudio, ni el recreo, ni las clases, ni aun los mismos actos de piedad sean tan largos que causen fastidio y cansancio a los alumnos. La variedad ordenada y oportuna es una fuente de santas delicias en la vida. Nunc lege, nunc ora, nunc cum favore labora. Sic erit hora brevis et labor ipse levis.

Art. 267. La moralidad y el buen nombre del Seminario, así como su disciplina exigen que los excusados, los corredores y todos los demás lugares, especialmente los más escondidos, estén perfectamente iluminados por la noche.

Art. 268. Los dormitorios estén cerrados durante el día y tengan luz tenue e higiénica durante la noche.

Art. 269. También estén cerrados, fuera de la hora en que deban ocuparse y en que se haga el aseo, los salones de clase; y tanto estos como los dormitorios estarán dispuestos de manera que, aun estando cerrados, no falte la continua ventilación.

Art. 270. A la hora del refectorio los alumnos leerán algunas obras escogidas, según un plan bien meditado, para edificar a los alumnos, formarlos en el espíritu eclesiástico, estimular su celo y adiestrarlos para las luchas sociales que esperan al futuro sacerdote en estos tiempos.

Art. 271. Estas lecturas deben ser amenas, interesantes y adecuadas a su fin. Leer lo que primero se viene a la mano, sin un plan fijo y anticipadamente meditado, es desperdiciar una de las mejores ocasiones para formar el espíritu de los seminaristas.

Capítulo II. Reglas que deben observar los alumnos en su trato con los superiores

Art. 272. Los seminaristas verán en el Rector a [sic] representante de Dios, razón por la que le deben pronta y virtuosa obediencia; y al Padre cariñoso a quien deben confianza y amor. Lo mismo debe decirse, guardada la debida proporción, de los demás superiores.

Art. 273. Todo alumno tiene derecho de acudir al Rector y Padre Espiritual para confiarle sus necesidades, sus penas y sus deseos, para pedirles consejo, etc., con tal de que se haga todo esto en las horas designadas al efecto, salvo el caso de grave necesidad. Pero de todos modos debe pedirse el permiso al Prefecto de división.

Art. 274. Reciban los alumnos con ánimo sereno y humilde las represiones, castigos, amonestaciones y negaciones de gracias, de parte de sus superiores y procuren demostrar con la enmienda y la pronta y alegre ejecución de lo ordenado, que tienen bastante nobleza para agradecer y estimar los sacrificios que los superiores se imponen para formarlos.

Art. 275. Delante del Rector y cuando estén ante los demás superiores u otras personas ilustres y de alguna manera dignas de especial atención y respeto, permanezcan de pie y con la cabeza descubierta, sino es que sean expresamente invitados a sentarse y a cubrirse.

Art. 276. Al entrar algún superior al Aula o a cualquiera de los salones del establecimiento en los momentos en que se tiene algún acto literario, los seminaristas se pondrán de pie y se descubrirán, si no hay en el salón otro superior igual o más alta categoría, en cuyo caso harán las cortesías indicadas, sólo cuando las haga el superior que preside.

Capítulo III. Reglas de los alumnos para consigo mismos

Art. 277 El seminarista debe respetar en sí mismo la Imagen de Dios y el templo del Espíritu Santo; por lo que deben cultivar con grande solicitud las preciosas reglas de la modestia cristiana y de la decencia, ya sea en el trato con los demás, ya estando solo, aun en su proprio aposento, sin perder jamás de vista la presencia de Dios.

Art. 278. Deshonra al Seminario el alumno desaseado, que trae sucio el calzado, roto el traje, descompuesto el cabello, asquerosas las manos y todo él hediondo por falta de limpieza. El sacerdote debe de ser hombre de Dios y hombre que ha de vivir en sociedad para salvarla. Por lo primero, debe huir de toda afectación, de toda singularidad y de todo lo que huela a mundano; por lo segundo, debe amar el aseo, el decoro y la limpieza. Causa mala impresión el alumno que se presenta sin el uniforme o con él pero roto y desaseado.

Art. 279. Todos los internos tendrán y usarán constantemente el uniforme que consistirá en sotana negra romana, bonete romano con borla azul para los teólogos y filósofos; y para los gramáticos boina redonda negra con vivos azules, todo conforme al modelo que prescribirá el Sr. Rector, de acuerdo con el Prelado, procurando hermanar la decencia con la pobreza.

Art. 280. El uniforme de gala exige además banda azul y la beca, con una sola palma y el acostumbrado escudo con las iniciales del dueño.

Art. 281. Se usará la banda en los domingos y días festivos durante los actos solemnes de comunidad, en los cuales se usará también la beca.

Art. 282. Para guardar uniformidad, procuren los superiores contratar para el colegio un sastre que haga los trajes a más bajo precio, bien arreglados y conforme al modelo que apruebe la superioridad.

Art. 283. También haya uniformidad en la camas, sillas, buroes y lavabos, escogiéndose al efecto modelos baratos y modestos, pero decentes para que no se averguenzen [sic] los superiores al visitar el seminario algún extraño.

Art. 284. Los colegiales tendrán todos estos muebles en perfecto estado de conservación, aseo y decencia.

Art. 285. Usarán los colegiales sobrecamas de un sólo color, uniformes, y las cambiarán lo mismo que la demás ropa de cama con la frecuencia necesaria para que no falte el aseo ni se peque contra la higiene.

Art. 286. Además del lavabo que cada alumno tenga en los dormitorios, habrá fuera y en lugar accesible, dos o tres, que sean públicos y bien provistos de agua y jabón, para que los alumnos se laven siempre que sea necesario, sobre todo después de ir a lugares excusados. Haya en el mismo lugar un banco y el betún y cepillos necesarios para limpiar el calzado.

Art. 287. Ni por un momento permitirán los superiores que los alumnos porten los vestidos rotos o el calzado sin betún, porque es indecible la mala impresión que causa en una comunidad un alumno en las referidas condiciones de negligencia. No desdora la pobreza con tal que sea limpia como la de la casita de Nazaret.

Art. 288. Los colegiales observarán con toda diligencia los preceptos de la higiene.

Art. 289. En el modo de portarse, en la marcha, en las palabras y en todo, procuren los seminaristas el conveniente decoro, absteniéndose de todo aquello que pudiera desdecir de un aspirante al sacerdocio.

Art. 290. Los seminaristas se guardarán de tratar mal o destruir los objetos pertenecientes al Seminario.

Capítulo IV. Reglas relativas al trato con los compañeros

Art. 291. Respeten los alumnos constantemente la separación prescrita de las respectivas divisiones, tanto en casa como fuera de ella, no pudiendo quebrantarla sino con licencia expresa de los superiores.

Art. 292. Vean a sus compañeros como a otros tantos hermanos en Jesucristo, fomentando siempre la mutua caridad, tan indispensable a los clérigos.

Art. 293. En su trato con los compañeros tengan presente las reglas de la caridad cristiana y de la urbanidad; por lo que deben evitar toda clase de litigios, las palabras ásperas y sobre todo las contumelias contra los que sean más piadosos y cumplidos con sus deberes o los que tengan algún defecto corporal.

Art. 294. Llámense entre sí con su nombre y apellido de familia, quedando absolutamente prohibido por indecentes y contrarios a la urbanidad cristiana los apodos o sobrenombres.

Art. 295. Están igualmente prohibidas las amistades particulares, que tan grandes perjuicios traen a las Comunidades y a los individuos que contraen dichas amistades.

Art. 296. No se permiten los juegos de manos ni la correspondencia de unos alumnos con otros en la misma casa.

Art. 297. Las palabras, conversaciones y acciones indecentes son un motivo poderoso de expulsión, pues la falsa conmiseración para los miembros podridos acarreará dentro de breve plazo la corrupción de toda o gran parte de la Comunidad.

Art. 298. En los paseos deberá observarse la misma regla en cuanto a la vigilancia de los superiores y a la separación de los compañeros designados.

Art. 299. Los catequistas saldrán del Seminario a la Hora prescrita, guardarán durante el camino las reglas de la modestia cristiana, sin separarse jamás los que forman cada grupo, y volverán a su Seminario terminada su misión, sin desviarse a ningún otro lugar, si no es que tengan para ello mandato o por lo menos licencia de los superiores.

Capítulo V. Reglas que observarán los colegiales en su trato con las personas extrañas al colegio y con los criados

Art. 300. Puede permitirse a los padres y parientes cercanos de los alumnos, a juicio del Rector, que visiten a sus hijos o deudos, en el Seminario, dos veces por mes y a las horas que determinen los superiores, de manera que no se perjudique el reglamento.

Art. 301. Ninguna otra persona, si no es con licencia expresa del Rector, puede visitar a los colegiales.

Art. 302. Tanto en el recibidor, como en general en el trato con los demás y especialmente con personas extrañas, condúzcanse los alumnos conforme a las reglas de la urbanidad y aun las de la etiqueta, si no pugnan con el decoro clerical.

Art. 303. Empéñense los superiores por enseñar y hacer que los alumnos practiquen las prescripciones de la urbanidad y la etiqueta, de que se hace mención en el artículo anterior; porque es muy penoso y motivo de murmuraciones que perjudican en su prestigio al V. Cuerpo Clerical, ver a sacerdotes que se portan incorrectamente en las visitas, que se comenten groserías en la mesa, que se permitan chanzas con personas respetables o a quienes apenas conocen; que ríen y platican durante un concierto, o cuando algún artista ejecuta una pieza musical, etc.

Art. 304. Sólo a los Catedráticos y demás superiores y sacerdotes, se les permite despachar o recibir cartas sin que pasen por la inspección del Rector o del Vicerrector; los alumnos deberán sujetarse a esta inspección. El Rector y Vicerrector, por su parte, usarán de gran prudencia, para determinar si las cartas deben ser enviadas o recibidas.

Art. 305. No menor vigilancia debe emplear el Rector en lo relativo a los periódicos, folletos, libros y cualesquiera otros impresos.

Art. 306. Los alumnos usarán de grande caridad, urbanidad, reserva y decoro en el necesario trato con los criados; pero sin tener con ellos jamás ninguna familiaridad, que está rigurosamente prohibida.

Art.307. No es de la competencia de los colegiales reprender a los criados; sino que deben llevar todas las quejas contra ellos al Prefecto de división o a los demás superiores, que tengan que ver con la servidumbre.

Art. 308. Tampoco deben los colegiales detenerse entre los criados o encomendarles negocio alguno; sino que para todo aquello que deseen encomendar a la servidumbre deben acudir al Prefecto respectivo.

Capítulo VI. Del refectorio y el recreo

Art. 309. Sean las comidas a horas fijas según las necesidades impuestas por el reglamento y los preceptos de la higiene.

Art. 310. Tanto al entrar como al salir del comedor, guárdense el más perfecto orden de formación y la separación de divisiones.

Art. 311. A nadie le sea permitido tocar nada de lo que hay en la mesa antes de que el superior haya bendecido los alimentos y hayan tomado asiento los colegiales.

Art. 312. Ténganse en la mesa la mayor modestia y compostura, como lo exige la educación, obsérvense estrictamente, al tomar los alimentos, las prescripciones de la urbanidad, huyendo con especialidad de la avidez y la precipitación, tan opuestos a la salud como a la templanza.

Art. 313. Cada uno de los alumnos tendrá su toalla y sus cubiertos, que guardarán en el lugar que los superiores designen.

Art. 314. Durante las comidas los alumnos guardarán rigurosamente el silencio, salvo en los días en que el superior les permitiere hablar. En los días de lectura, que serán los más, los colegiales serán todavía más circunspectos y no se permitirá jamás la más insignificante interrupción de la lectura, ni menos manifestación alguna de displicencia.

Art. 315. Acostúmbrense los alumnos a los alimentos comunes, que serán sanos, nutritivos y suficientes; en caso de enfermedad o de alguna otra circunstancia extraordinaria, el superior determinará que se sirvan los alimentos especiales aconsejados por el médico o por la prudencia.

Art. 316. No se permitan sacar alimentos ni frutas del refectorio.

Art. 317. Además de los recreos cuotidianos haya una tarde de asueto a mediados de cada semana y un día cada mes.

Art. 318. Para los recreos cuotidianos tendrán los colegiales higiénicos y en cuanto se pueda bien acondicio-nados lugares de juego.

Art. 319. De buen grado participen todos de la recreación común, para que en medio de los trabajos escolares mediante el conveniente ejercicio corporal y la debida expansión del ánimo, conserven la salud y las fuerzas necesarias.

Art. 320. En las tardes y días de asueto haya paseos por el campo, en los cuales puedan los alumnos, sin peligro de su moralidad y estando convenientemente vigilados, respirar el aire libre y descansar de las fatigas intelectuales.

Art. 321. Sean los recreos cuotidianos, comunes y obligatorios.

Art. 322. A ninguno sea permitido, sin permiso del superior respectivo, separarse de los compañeros, durante el recreo, ni retirarse a otros departamentos, aun con el pretexto de leer o estudiar.

Art. 323. Se prohiben los juegos que pugnan con la caridad, la urbanidad, el espíritu seminarista o la salud corporal.

Art. 324. Para que los alumnos puedan conservar en estado de limpieza sus vestidos, durante el juego o el paseo, usarán cubre-polvos uniformes, que defienden perfectamente la sotana.

Art. 325. Enséñense los alumnos a moderar sus pasiones durante el juego y a respetar solícitamente los fueros de la caridad y la educación.

Art. 326. A ninguno le sea lícito permanecer en casa en tiempo de paseo, sino por causa grave y con permiso de los superiores.

Art. 327. Cuando la comunidad salga a paseo y al salir en general del Seminario por cualquier motivo, nadie puede emprender la marcha antes de recibir la orden del Prefecto o el superior que presida a los colegiales; mientras no salgan de poblado, los alumnos marcharán en orden de formación rigurosa, con modestia y paso moderado y hablando con el compañero, en caso de hacerlo, con voz moderada. Fuera de poblado el superior puede usar de indulgencia y permitir que se disuelva la formación, con tal que ninguno se separe de tal modo que se sustraiga de la vigilancia del superior.

Art. 328. Generalmente no conviene que los alumnos salgan del Seminario a comer en sus casas ni a paseo con sus padres cuando vayan a visitarlos.

Art. 329. En cuanto a las vacaciones anuales, mucho es de desear que el Seminario tenga para el objeto una finca de campo, con todas las comodidades, como lo recomienda con S. S. León XIII, el Concilio Plenario Latino Americano.

Art. 330. Aun en este caso, queda al prudente arbitrio del Ordinario conceder a los internos, que vayan a visitar a sus padres por algún tiempo que no suba de mes.

Art. 331. En el caso del artículo 329, y cuando por tener el Seminario la finca de campo arriba mencionada, los alumnos debieren pasar sus vacaciones en casa de sus padres, el Rector escribirá a los Párrocos respectivos o a cualesquiera otros sacerdotes en cuya jurisdicción debieren de estar los seminaristas, suplicándoles que vigilen sobre ellos y al terminar las vacaciones rindan un informe, en conciencia, acerca de la conducta, piedad, espíritu eclesiástico y de oración, y compañías de los alumnos recomendados. Cuando estos informes contuvieren datos interesantes para formar el juicio acerca de la vocación de los alumnos, se guardarán en el archivo juntamente con la hoja de servicios de cada uno.

Capítulo VII. Bases para formar el horario de distribución del tiempo

Art. 332. Es de la incumbencia del Rector formar el horario o distribución del tiempo y sujetarlos a la aprobación de la Sagrada Mitra, no pudiéndose cambiar sino con permiso y aprobación de la misma superioridad.

Art. 333. El toque a levanto en las divisiones de teólogos y filósofos será a las cinco y media en el primer periodo del año, que abarca hasta el 31 de marzo y a las cinco en el segundo periodo.

Art. 334. Para los gramáticos será el toque a las cinco y media en el primer periodo y a las cinco y cuarto en el segundo.

Art. 335. Ninguna diferencia habrá en lo relativo al toque de levanto en los días festivos.

Art. 336. El tiempo destinado al sueño, siguiendo las reglas de la higiene, nunca deberá pasar de siete horas o cuando más de siete y media para teólogos y filósofos y ocho para los gramáticos.

Art. 337. Síganse también las reglas de la higiene en lo relativo al tiempo que debe darse a la recreación después de los alimentos y a la hora en que deban darse licencias para tomar el baño.

Art. 338. Por último, procúrese que la distribución se haga de modo que se atienda no menos al provecho intelectual y moral que a la salud corporal y conveniente estado de ánimo de los alumnos, con el objeto de que trabajen con gusto y estén aptos para sus tareas ulteriores.

Capítulo VIII. De la expulsión de los alumnos

Art. 339. La expulsión de un alumno es un remedio extremo, aunque necesario algunas veces para conservar en su espíritu al Seminario. Discolos et incorregibles; (dice el Sacrosanto Concilio de Trento, ses XXIII, cap. 18, de refor. Ac malorum morum seminatores acriter punient, eos etiam, si opus fuerit expellendo. Y S. S. León XIII, f. r., dice: Dimittantur quot tempore eorum institutionis propensiones ostendant cum vocatione sacerdotali incongruas.

Art. 340. Sean pues expulsados los alumnos incorregibles, a saber, los que después de haber sido amonestados empeñosa y oportunamente no den esperanza de corrección y enmienda; y los que con su mal ejemplo conduzcan a los demás a faltar al reglamento y a la moral, así como también los que promueven cismas y favorecen los chismes y la rebelión contra los superiores.

Art. 341. Las inmoralidades graves sean castigadas con la inmediata expulsión del Seminario, según la respetabilísima sentencia de S. Ligoriuo, que dice: Tutius consilium est eum statim e Seminario expellere, quia talis ovis inquinata contagione potens est totum seminarium corrumpere. (Homo apostolicus.)

Art. 342. Sean también despedidos con grande caridad, los que por su índole, sus inclinaciones, su rudeza y demás cualidades y defectos; ofrezcan indicios claros de que no tienen vocación; así también como los que tengan impedimentos canónicos para acceder a las SS. Órdenes.

Art. 343. El derecho de expulsar a los alumnos pertenece al Ordinario, según el Concilio de Trento; y sólo en casos gravísimos y extraordinarios, que no sufren demora, como sería entre otros una riña pública y escandalosa, concedía al Rector, S. Carlos Borromeo, la facultad de expulsar a los alumnos.

Art. 344. Para proponer al Ordinario la expulsión de los alumnos, procederá el Rector con tal prudencia, serenidad, madurez y justificación, que no sólo esté tranquilo en su conciencia delante de Dios, sino que, generalmente, pueda comprobar delante de los hombres la rectitud de su proceder.

Art. 345. Cuídese, pues, el Rector de la precipitación en asunto de por sí grave que puede traer consigo la perdición de los alumnos, para que no por calumnias, mala voluntad de los superiores subalternos, falsas apreciaciones de los compañeros o cualesquiera otras causas insuficientes de por sí, sean expulsados o despedidos los seminaristas contra la equidad y la justicia.

Art. 346. Cuando por decreto del Ordinario deba ser despedido algún alumno, el rector evitará prudentemente el estrépito y la publicidad, para que no sean deshonrados los alumnos despedidos y para que no se lastime la caridad.

Art. 347. Si algún seminarista, conociendo su falta de vocación, desea expontáneamente [sic] separarse, el Rector, después de cerciorarse de la prudencia de aquella determinación, ayudará en su laudable empeño al mencionado alumno, alabará su resolución y la defenderá si es posible delante de sus padres o parientes si éstos, como suelen, se opusieren a tan generosas determinaciones.

3. Estatuto del Seminario Conciliar de Durango puesto en vigor por el Ilmo. Sr. Arzobispo Dr. D. José María González y Valencia. 1924.

ASCD, Estatutos 1924, VI-3, 22-26 Año 1924

Documento impreso del Estatuto que evidencia las modificaciones hechas para actualizar las normas disciplinares al Código de Derecho Canónico de 1917. Se menciona por primera vez el uso del teléfono en el seminario.

Título VII. Disciplina de los alumnos

Capítulo I. Disciplina general

Art. 161. Al toque de la campana todos los alumnos se dirigirán en silencio al lugar designado para la formación, para de allí, en perfecto orden dirigirse al lugar a donde tengan que ir.

Art. 162. Queda estrictamente prohibido a los alumnos la comunicación con los mozos, y cuando necesiten de sus servicios los solicitarán por medio de los Celadores.

Art. 163. Ningún alumno podrá salir fuera del cancel sin permiso del Vicerrector.

Art. 164. Los alumnos no podrán recibir ni enviar correspondencia sin que antes pase por manos del Rector.

Art. 165. Los alumnos no podrán leer periódicos sin licencia del Rector, así como libros recreativos, etc.

Art. 166. Queda estrictamente prohibido el que los alumnos se pongan apodos o sobrenombres.

Art. 167. Les está igualmente prohibido el uso del tabaco; para fumar es necesaria la licencia del Rector.

Art. 168. Para hacer uso del teléfono necesitan los alumnos el permiso del Vicerrector; sólo los profesores podrán libremente usarlo. Para esto, el teléfono estará en la portería o colocado en algún otro lugar que determine el Rector, con tal de que no sea en una habitación particular, oficina o despacho, a donde no puedan acercarse con toda libertad y en donde no puedan ser atendidas las llamadas.

Capítulo II. De los alumnos en la Capilla

Art. 169. Los alumnos estarán en la capilla con sumo respeto y veneración, y evitarán todo aquello que les pudiera hacer perder el fruto de los ejercicios de piedad.

Art. 170. Ocuparán invariablemente el mismo lugar que los superiores les hubieren señalado y no saldrán sin justa causa y previa licencia del Celador respectivo.

Art. 171. Durante las pláticas espirituales, meditaciones, lecturas y rosario no podrán ocuparse en devociones particulares, mucho menos en leer algún libro.

Art. 172. Deberán guardar uniformidad al levantarse, sentarse y arrodillarse, obedeciendo al efecto las señales hechas por el Celador.

Art. 173. Al separarse lo harán en formación y en el mismo orden que entraron.

Capítulo III. De los alumnos en el estudio

Art. 174. El estudio se tendrá en salones destinados al efecto; en secreto; ocupando invariablemente el mismo lugar designado a cada uno; no podrán salir de él sin el permiso del Celador; y finalmente, no podrán leer otros libros que los de texto, aunque traten de la misma materia, a no ser que estuvieren expresamente autorizados para ello por el profesor respectivo.

Art. 175. Al comenzar el estudio o la clase se rezará un Pater noster, una Ave María y la oración «Actiones nostras»; para terminar se rezará lo mismo, a excepción de la oración, que en este caso será la «Agimus tibi gratias».

Capítulo IV. De los alumnos en el refectorio

Art. 176. Los alumnos en el refectorio guardarán el lugar que les hubiere sido señalado; guardarán escrúpulo­samente las reglas de urbanidad; y no saldrán de él sin el permiso del que preside la mesa o, en defecto de éste, del Celador respectivo.

Art. 177. En las horas de refectorio los alumnos guardarán absoluto silencio, a excepción de aquellos días en que se les permite hablar.

Art. 178. Durante el desayuno, la comida y la cena se leerán los libros que a juicio del rector sean más útiles, pero se procurará que en alguna de esas horas se lea un manual de Urbanidad.

Art. 179. Esa lectura se suprimirá los domingos y los jueves, el día de los Santos Patronos del Seminario y el día del Santo del Prelado, el del Rector y el del Vicerrector.

Art. 180. Por lo que respecta a la calidad y a la cantidad de los alimentos no se hará distinción de ningún género entre los alumnos pensionistas y los no pensionistas.

Capítulo V. De los alumnos en los dormitorios

Art. 181. Queda prohibido a los alumnos la entrada en los dormitorios, en horas extraordinarias, sino con permiso del Celador respectivo.

Art. 182. En él deberán de guardar silencio, y sólo en voz baja podrán hablar de las cosas indispensables.

Art. 183. Tanto al acostarse como al levantarse guardarán sumo recato, y al levantarse harán personalmente sus camas, cuidando de no dejar sobre ellas ni sobre algún otro mueble, piezas de ropa.

Art. 184. Los dormitorios permanecerán cerrados durante el día, a excepción de las horas en que por razón de higiene deban de estar abiertos.

Capítulo VI. De los paseos y salidas

Art. 185. Los alumnos saldrán a paseo en diferentes grupos, según el número de divisiones que haya en el Seminario, pudiéndose hacer de una división varios grupos si ésta es numerosa y hay suficiente número de Celadores.

Art. 186. Nunca podrán salir menos de cinco en cada grupo, tratándose de los que no son clérigos y menos de tres si se tratare de teólogos tonsurados.

Art. 187. En el paseo el Celador no permitirá que los alumnos se separen de él, mucho menos que se le pierdan de vista; no permitirá que entren a los comercios o se detengan en la calle a comprar cosa alguna.

Art. 188. Los paseos se harán a donde quiera la mayoría de los que forman el grupo, siempre que no sea a un lugar que a juicio de los superiores pareciere inconveniente.

Art. 189. Los alumnos que tuvieren sus padres en la Ciudad, o también, parientes muy cercanos, podrán salir durante todo el día, después de oír misa, el domingo tercero de cada mes.

Art. 190. También se les permitirá salir cuando sus padres, o parientes muy cercanos, mayores y de todo respeto, vinieren a la Ciudad y solicitaren del Rector el permiso de sacarlos; pero quedan obligados a venir por el alumno y a traerlo de nuevo.

Art. 191. Cuando a los alumnos se les permita salir con las personas de su familia, estarán de regreso en el Seminario a las seis treinta de la tarde, cuando menos.

Art. 192. Cuando alguno tuviere necesidad urgente de salir al a ver al médico o comprar algún traje o cualquier otro objeto que a juicio del Vicerrector no pueda encargarse, saldrá acompañado de un Celador nombrado al efecto por el Vicerrector, a quien corresponde conceder esta clase de permisos.

Capítulo VII. De las visitas

Art. 193. Los alumnos sólo podrán recibir de visitas a las personas de su familia, a sus protectores, y a personas de respeto, en el lugar, hora y día señalados por el Rector.

Capítulo VIII. De los recreos

Art. 194. Los recreos serán obligatorios y en común, pudiendo el Rector conceder que alguno sean libres.

Capítulo IX. Del aseo

Art. 195. Los alumnos después de levantarse y hacer sus camas, se darán betún al calzado, se lavarán la cabeza y las manos, y se peinarán.

Art. 196. Tomarán el baño según el turno que les fuere señalado; se razurarán [sic] cada ocho días, cuando menos, y se cortarán el pelo una vez al mes.

Capítulo X. Del trato de los alumnos con lo superiores

Art. 197. Los alumnos deberán ser sumamente respetuosos con los Superiores y los Profesores, evitando el familiarizarse con ellos.

Art. 198. No podrán ir a las habitaciones de los Profesores sin licencia del Vicerrector.

Art. 199. Si tuvieren que tratar algún asunto con los Superiores o Profesores lo harán con la cabeza descubierta, y de pié, si no es que fueren invitados a cubrirse o a tomar asiento.

Art. 200. Se pondrán de pié cuando un Superior o Profesor pase por delante de ellos; y si los alumnos son los que pasan delante de los Superiores o Profesores, deberán de hacerles una ligera inclinación de cabeza, y se descubrirán la cabeza si la llevaren cubierta.

Capítulo XI. Del trato de los alumnos entre sí

Art. 201, Llenos de caridad, huirán de la murmuración y de todo aquello que pueda molestar a los compañeros; de los juegos de manos, y de las bromas que lastiman.

Capítulo XII. Del trato de los alumnos con los mozos

Art. 202. Estando prohibida la comunicación con los mozos, cuando necesitaren los servicios de éstos los solicitarán por medio de los Celadores; y cuando con la debida licencia hubieren de tratar con los sirvientes, procurarán guardar toda corrección, evitando, así el familiarizarse con ellos, como el tratarlos con palabras duras o mal sonantes.

4. Reglamento del Seminario de Michoacán, año de 1931

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, 19-24 Año 1931

Documento impreso del cual se han extractado las normas disciplinares. Se observa que si bien el arzobispado había cambiado el nombre de Michoacán por el de Morelia en 1924, el reglamento del seminario conservó el nombre de Michoacán. Se observa como todas las actividades de los alumnos están bajo disciplina. La fama de la disciplina de este seminario no queda desmentida en estas normas.

PREVENCIONES GENERALES

1º. Se recomienda muy especialmente a los vigilantes que guarden silencio a las horas y en los lugares en que los alumnos deben observarlo.

2º. No darán ninguna orden general, pues esto toca al Prefecto de Disciplina; no reprenderán en común ni a todos los alumnos, pero ni siquiera a sólo los de su división.

3º. Cuiden con todo esmero que los alumnos guarden las consideraciones debidas a los superiores del Establecimiento, teniendo cuidado de que no se pasen por delante de ellos cuando fueren por los corredores, que no suban o bajen antes que ellos las escaleras del Colegio; que si al ir corriendo encontrasen a alguno de dichos superiores, se detengan a respetuosa distancia; que no fumen delante de ellos y, por último, que practiquen las demás prescripciones de una esmerada educación. Para conseguir esto, tan luego como adviertan alguna falta en este sentido llamen aparte al que la hubiere hecho y adviértanle la primera vez, repréndanlo la segunda y den parte al Señor Prefecto la tercera. Es por demás recomendarles la estricta observancia de esta prescripción.

4º. EN CASO DE ENFERMEDAD de los alumnos, den parte al Prefecto y al enfermero. Cuiden de que se guarden a los enfermos por parte de los alumnos las atenciones que la caridad y la educación exigen en estos casos.

5º. CUANDO SUENE LA CAMPANA para nueva distribución, cuidarán que los alumnos vayan inmediatamente al lugar donde deben formarse las filas.

6º. No pondrán la mano sobre los alumnos ni para castigarlos, ni para compelerlos, ni mucho menos para acariciarlos.

7º. Tendrán grande cuidado en que los alumnos no usen libro alguno por bueno que sea, que no lleve el visto bueno del Superior, y si alguno se encuentra sin este requisito, lo recogerán y entregarán al Prefecto de Disciplina.

8º. Si en alguna distribución está ausente algún alumno, salgan a buscarlo, y si no lo encuentran den parte al Prefecto o al Vicerrector. El vigilante de estudio dará cuenta por medio de algún alumno, al primer vigilante, de los alumnos ausentes, para que este los busque.

LOS DIAS DE SALIDA tendrán especial cuidado de los alumnos que falten a las distribuciones que sigan a la hora de llegar, para que inmediatamente den cuenta de los que falten.

EN LA CAPILLA

1º. Darán a todos buen ejemplo por su actitud profundamente religiosa, sin que por absorberse en su oración, dejen de vigilar sobre los alumnos.

2º. Cuiden que los alumnos estén con la debida reverencia si están arrodillados, que lo estén con ambas rodillas y en posición recta; si sentados, sin cargar el cuerpo a uno u otro lado, y si de pié, rectos y en todo caso, con los brazos cruzados ante el pecho. Que no se embocen en el abrigo, que no vuelvan la cabeza a todos lados, etc.

3º. Harán que a la hora de la Santa Misa recen en sus devocionarios.

4º. Es por demás decir que cuidadosamente vigilen que no platiquen, se rían o hagan algún acto que sea indigno del lugar sagrado.

EN EL ESTUDIO

1º. El vigilante de estudio deberá llegar al salón antes de la hora para cuidar el orden de entrada. A él mismo le toca ver que de antemano se haya hecho en los muebles el debido aseo.

2º. Vigilará que reine en la sala de estudio el silencio más absoluto y el orden más perfecto.

3º. De acuerdo con el Prefecto de Disciplina designará a los alumnos el lugar que deben ocupar en el estudio, y no hará ningún cambio permanente sin consultar al Prefecto de Disciplina.

4º. No se ausentará jamás del salón de estudios.

5º. Cuidará que se gaste el menor tiempo posible al principio del estudio en sacar libros y útiles y al fin en guardarlos; para lo cual procurará no atender a algún alumno en particular, sino tener su atención fija sobre todos.

6º. No reprenderá públicamente a un alumno, sino en un caso enteramente extraordinario.

7º. Vigilará que los alumnos se dediquen a aprender las lecciones o a hacer los deberes que se les han asignado para aquella hora.

8º. Visitará con frecuencia a los alumnos más perezosos y disipados, para cerciorarse de que de verdad trabajan.

9º. Difícilmente permitirá que se comuniquen entre sí los alumnos. No les permitirá salir al excusado, sino sólo en la primera hora de la mañana y la última de la tarde y en aquellos estudios que duren más de dos horas, y nunca a dos alumnos al mismo tiempo.

10º. Cuide mucho que los alumnos estén sentados como lo prescribe la educación, que no coman a esa hora y por fin que se dediquen sólo al estudio.

11º. Tendrán especial cuidado de que los alumnos salgan en silencio y guardando el orden de las filas.

EN EL COMEDOR

1º. Que haya orden y silencio en la entrada, para lo cual todos estarán en sus puestos a la hora de entrar a comer aunque para esto sea preciso salir de clase antes que los demás cursantes.

2º. Tengan cuidado de que no hagan ruido con los muebles al sentarse, y que observen todas las reglas de buena educación.

3º. Que guarden silencio y atención a la lectura y a la bendición y acción de gracias.

4º. Que no reprendan a los sirvientes ni se familiaricen con ellos.

5º. Para que haya orden en la salida, los vigilantes saldrán invariablemente con los alumnos cuya mesa presiden.

EN LAS FORMACIONES

1º. Irán en el puesto que se les haya asignado.

2º. Cuidarán que cada alumno vaya con su compañero.

3º. Que no hagan ruido.

EN RECREO

 En recreo el vigilante debe no dejarse absorber por nada ni por nadie, sino que se consagrará todo entero a la vigilancia, sin leer periódicos ni libros, ni mucho menos rezar el oficio divino; tampoco entrará en conversación larga con ninguno de los alumnos ni de sus compañeros. Observará todo lo que acontezca, estando pronto para evitar cualquier disputa, cualquier grosería y con mucha más razón cualquier reyerta.

 Deberá impedir con toda prudencia que se reúnan entre sí aquellos alumnos que puedan perjudicarse mutuamente. Para todo esto debe estar atento y adivinar por el semblante de los interlocutores, por sus gestos y acciones, lo que están tratando entre sí. Notará las maneras y las costumbres de cada uno ( que en ninguna otra parte pueden conocerse mejor que en recreo ), las relaciones más o menos frecuentes que tiendan a establecerse entre algunos, tanto para dar cuenta en los consejos, como para evitarlas. No permitirá que los alumnos se reúnan en grupos estacionarios más o menos numerosos; tampoco permitirá aquellos gritos, farsas o acciones cuyo principio es la malevolencia. Cuando notare que algún alumno se ha separado del juego y entra en quietud, debe exhortarlo a que juegue o cuando menos a que se reúna con los demás. No será fácil para conceder permisos de separarse del lugar de la recreación, ni para permanecer ociosos.

Al primer toque deben cesar los juegos y arreglarse los alumnos; al segundo que se dará cinco minutos después del primero, deben colocarse en las filas; el silencio debe observarse al primer toque.

Harán que no corran los alumnos por los corredores ni escaleras.

Que no jueguen de manos ni rayen las paredes.

Que no silben ni griten desaforadamente.

Que no se golpeen ni se arrastren ni desgarren sus vestiduras ni mucho menos las ajenas.

Cuidarán que no destrocen los muebles.

Evitarán todo juego en que se verse dinero, tales como porras, APUESTAS Y RIFAS.

Tendrán cuidado, sobre todo en la noche, de que no anden por lugares solitarios o con poca luz.

Tengan muchísima vigilancia sobre las conversaciones, como que ha de dar cuenta a Dios de los pecados que por su descuido se cometan. Para esto cuando vean algún corrillo preséntense prudentemente en él.

Estrictamente se les manda permanecer en los puestos que se les asignen.

EN EL DORMITORIO

Cuiden de lo material del dormitorio, es decir, de su limpieza, orden y conservación. Cuando haya males que no puedan remediar, avisen al Ecónomo o al Prefecto de Disciplina.

La vigilancia disciplinaria de los dormitorios es un punto muy grave, de suma importancia, y nunca serán excesivos los esfuerzos que se hagan para conservar el orden y el silencio en estos lugares. Los vigilantes deben llegar al dormitorio antes que todos, no hablar con nadie en aquellos instantes, sino en caso de verdadera necesidad, e inspirar a todos por su ejemplo una gravedad y un silencio verdaderamente religiosos. Bajo ningún pretexto recibirán en sus piezas a los alumnos de su dormitorio durante el tiempo del gran silencio.

Los vigilantes de dormitorio deben levantarse antes que los alumnos y recogerse después de ellos para velar constantemente por el buen orden y la estricta observancia del silencio.

Al primer toque, que indica la entrada a la primera distribución de la Capilla, cuidarán los vigilantes que se formen en filas los alumnos de su dormitorio en el lugar asignado, y al segundo toque se pone a la cabeza de las filas y se dirige a la Capilla.

No permitirán a los alumnos permanecer en la cama después de la hora, a menos que estos tengan permiso especial del Prefecto de Disciplina.

A la hora de levantarse procurarán que lo hagan con prontitud y sin que permanezcan despiertos en la cama.

Que den bola al calzado.

Que vayan a la pieza de aseo.

Entre día estará cerrado el dormitorio, y no permitirán la entrada a él sino en casos extraordinarios y NUNCA A MÁS DE UNA PERSONA.

No permitirán que pongan estampas y clavos en las paredes, permitiendo solamente la imagen de la cabecera.

Que los alumnos cambien cada ocho días los lunes, ropa de cama, y en la noche del sábado la de su uso personal.

Que los lunes dejen la ropa sucia en un paquete con su nombre, para que se dé a la lavandera.

Cuiden en la noche que inmediatamente después de la acción de gracias y de haber satisfecho sus necesidades, lleguen al dormitorio.

Que luego llegados, procedan a acostarse en orden y con la modestia cristiana.

Que al tocar silencio se guarde éste riguroso y se apaguen las luces, quedando sólo la común.

Que los alumnos duerman con ropa interior.

En la división de niños, cuide el celador que se desvistan el pantalón y las medias dentro del pabellón.

Por ningún motivo permitan que anden en la pieza en paños menores, ni mucho menos que salgan así.

Tengan cuidado que vayan a la Capilla con el vestido completo.

Aconsejen el uso del agua bendita y cuiden que estén bien surtidas las pilas.

No se recogerán hasta que estén dormidos los alumnos, y esto se encarga principalmente a los de la división de menores.

La llave del dormitorio la conservarán en su poder sin fiarla a ninguno.

Si por la noche se apercibieran de algún movimiento, infórmese de su causa.

Los días de salida y siempre que los alumnos deban entrar en comunidad al dormitorio, debe encontrarse allí el vigilante. En estas ocasiones el silencio debe ser tan riguroso como en la mañana y en la noche.

Si faltare algún alumno den aviso inmediatamente al Prefecto de Disciplina.

Las faltas del dormitorio deben ser reprendidas con grande prontitud y energía. Aun las menores son muy graves, y el Superior debe conocerlas desde luego.

DIRECTORIO PARA LOS ALUMNOS DE CLERICAL

Siendo el Seminario la casa donde se aprueba la divina vocación al Sacerdocio, y lugar donde, separados del mundo los elegidos por Dios se preparan para recibir tan santo misterio, conviene que los jóvenes que en él viven se ejerciten en la práctica de toda suerte de virtudes, pero principalmente en el recogimiento interior y exterior, sin el cual, toda perfección es imposible; en la mortificación de sí mismos, en la humildad y en la obediencia; para todo lo cual les ayudará mucho que se sujeten a disciplina y obedezcan a sus superiores con intención pura y sencilla de agradar a Dios, santificando su alma.

 Procuren, pues, con fervor, generosidad y diligencia cumplir las reglas que siguen:

I. LEVANTARSE

1. A la hora que se toque la campana es necesario levantarse pronta y devotamente. Hora surgendi non te trices. Eccli. X xxii. 15. Es el primer sacrificio que ofrecemos a Dios, el primer vencimiento propio, la primera victoria alcanzada sobre el enemigo de nuestra alma. Sea nuestro primer pensamiento dar gracias a Dios, nuestra primera palabra su Santo Nombre y el de María Santísima, y nuestra primera obra la señal de la Santa Cruz.

2. Los que por enfermedad hubieren obtenido permiso del señor Vicerrector (único que puede darlo) para no levantarse con la comunidad, no pueden hacerlo tan tarde de no asistir a la Santa Misa, salvo prescripción médica en contrario.

3. Conviene vestirse diligentemente, pues quien lo hace con interrupciones y negligencia, da señales de ceder a la pereza o a la propia comodidad; con modestia, que es la salvaguardia más poderosa de la castidad; y vistiéndose cuanto antes y con mucho afecto a la sotana, vestidura santa que nos distingue de los demás, nos guarda y sin cesar debe recordarnos nuestro glorioso estado.

4. Deben asearse los clérigos y arreglarse el pelo, más de tal suerte que no haya en ellos nada que huela a mundano: sin afeites ni perfumes, ni pomada. CLERICI CUM NISI SORTEM DOMINI VOCATI (sint) : IN HABITU, GESTU..... NIHIL NISI GRAVE, MODESTUM AC RELIGIONE PLENUM PRAE SE FERANT. (Concil. Trid.)

5. Mientras se visten y asean conviene que no admitan pensamientos distintos de aquellos que se relacionan con el asunto de la meditación que van a hacer, para que de esta suerte preparada el alma, NO TIENTEN A DIOS EN LA ORACIÓN. Ante orationem praepara animam tuam, et noli esse quasi homo qui tentat Deum. (Eccli. Xviii. 23.)

6. Nadie salga de su dormitorio sin estar enteramente vestido y arreglado.

Llegarán al Oratorio antes de que se principien las oraciones.

DE LA ORACIÓN

1. A la hora señalada se recitará la letanía con sus preces.

En esta oración admirable se llama a Dios y se invoca la protección de todos los santos; se pide el remedio de todas las necesidades del alma y cuerpo, tanto para nosotros como para todos los nuestros, interponiendo para conseguirlo, los méritos de Nuestro Señor Jesucristo en los principales actos de su vida, pasión y muerte.

No hay en verdad otra oración más propia para comenzar los trabajos cotidianos.

 Sigue a la letanía, la meditación.

2. Es necesario seguir el método adoptado en la casa, que es el de San Ignacio de Loyola, conocido por el nombre de aplicación a las tres potencias. Para que los seminaristas se inicien en esta práctica se les recomienda la lectura del Método de Oración Mental que compuso el M. R. P. Juan Rotan y del que escribió el Sr. Canónigo H. Dr. Ignacio Aguilar.

Si alguno se sintiere inclinado a otro género de oración, hágala con consentimiento de su confesor.

Es preferible meditar sobre el asunto que se propone a la comunidad, pero si alguno estuviere necesitado de materia especial, proceda de acuerdo con el confesor, y en este caso, tomará puntos en particular, a hora distinta de los demás y sin considerarse por esto dispensado de la asistencia común, ni autorizado para leer puntos mientras otros meditan.

Conviene estar de rodillas durante este santo ejercicio, y si fuere más útil para alguno sentarse o estar de pié, es mejor que adopte esta postura desde el principio de la meditación, para no perturbar a los demás con el movimiento al cambiar de postura.

3. Los que por dispensa se levanten tarde o no asistan a la meditación en común, no se tengan por dispensados de hacerla, sino que la harán en particular a la hora que más pronto les fuera posible.

SANTA MISA

Siendo la Santa Misa el Sacrificio de la Nueva Ley y la razón de ser del Sacerdocio, asistan a ella con particular devoción, con profundo recogimiento, compostura y decencia exteriores. No recen el Oficio ni el Rosario, ni otras devociones; pues aunque estrictamente hablando sea lo dicho compatible con la Santa Misa, es mejor dar a cada cosa su tiempo, y durante el Santo Sacrificio, consagrarse a la consideración de los misterios santísimos que se están verificando, o seguir las acciones del sacerdote, para lo que mucho ayudan los Eucologios y los pequeños misales.

Nada de lo anterior podrá hacerse con fidelidad si no se guarda estricto silencio, tanto al recogerse como al levantarse y asearse; procuren, pues, guardarlo con toda diligencia desde la noche después de los puntos hasta que principie el recreo de después del desayuno.

DEL SILENCIO

No podrá levantar el edificio espiritual de la propia santificación quien no sepa guardar silencio: pues el silencio PURIFICAT MENTEM ET PERSPICATIOREM EAM REDDIT: CUSTODIT COR ET EUM AMORE DEI CALEFACIT (S. Francisco de Asís), por lo que S. Juan Clímaco dijo: STUDIOSUS SILENTI APROPIAT DEO IPSQUE IUGITER IN ABDIDITO CORDIS ASSISTENS ILLUS­TRATUR AB EO; de donde Gersón pudo asegurar: CLARUM EST, EXPERIENTIA DICENTE, QUOD ABBI EA CENSURA SILENTII SERVATUR ARCTIUS IBI RELIGIO VIGET LAUDABILIUS ET PERFECTIUS: y la Santa Escritura dice: SI QUIS AUTEM PUTAT SE RELIGIOSUM ESSE, NON REFRENANS LINGUAM SUAM, SED DEDUCENS COR SUUM, HUIUS VANA EST RELIGIO. (Lacob.) I. 23.

El recreo que sigue al desayuno lo tendrán en el patio superior del Clerical, pudiendo durante él completar el arreglo de sus alcobas o emplearlo en lo que necesitaren.

ESTUDIO Y CLASES

Si en todo es necesario la pureza de intención, más lo es en el estudio. Hay varias clases de estudiantes SUNT QUI SCIRE VOLUNT UT SCIANT: HOC EST TURPIS CURIOSITAS ; ET SUNT QUI SCIRE VOLUNT UT SCIENTIAM SUAM EXHIBEANT, HOC EST TURPIS VANITAS ; ET SUNT ITIDEM QUI SCIRE VOLUNT UT SCIENTIAM SUAM VENDANT EXEMPLI CAUSA, PRO PECUNIA, PRO HONORIBUS, HOC EST TURPIS QUAESTUS; ET SUNT DENIQUE QUI SCIRE VOLUNT UT AEDIFICENTUR ET ALIOS AEDIFICENT ET HOC EST SAPIENTIA ET CHARITAS. Es esto último: edificarse a sí mismos para poder edificar a los demás, debe ser el único fin del estudio de los eclesiásticos.

Deben asistir al estudio diligentemente, con modestia y en silencio.

En las clases deben ser puntuales en asistir, respetuosos en oír, modestos al preguntar, caritativos al argüir con los compañeros, y en todo humildes.

Eviten con mucha caridad cualquier contestación, disputa, sonrisa o signo que pueda humillar a alguno de sus compañeros.

Tengan gran deferencia para con los Señores Profesores, sean dóciles a sus enseñanzas y consejos, estén atentos a sus lecciones, y si ocurriere discutir con él háganlo con respeto y humildad.

No estudien más libros que los designados como texto y aquellos de consulta que designare o aprobare el Sr. Profesor.

EL OFICIO DIVINO

Después de la Santa Misa nada hay más provechoso que la debida recitación del Oficio Divino: elevar a Dios el alma separándola de la tierra, es fuente abundante de buenos pensamientos, de afectos saludables y aun de firmes resoluciones y sólidas enseñanzas: le da al alma fuerza contra las tentaciones y auxilio en los trabajos, y alcanza, en fin, gracias sin número para quien lo reza y para todos los fieles, pues que en nombre de todos ellos se reza. Cierto es que no puede argüirse de pecado mortal a quien lo reza sin atención interna (pues hay una doctrina no reprobada que enseña que basta para cumplir el precepto la atención externa); pero pocos o ningunos frutos conseguirá de su recitación quien no lo haga: DIGNE, ATTENTE AC DEVOTE, no solo exterior sino interiormente.

EL EXAMEN

Para conocerse a sí mismo y purificar el alma hasta las menores imperfecciones, es medio prudentísimo la práctica del examen general y particular; por lo que procurarán hacerlos con todo cuidado y observando lo mejor posible el método de S. Ignacio de Loyola, pues de la fiel observancia depende en mucho el aprovechamiento espiritual.

LAS COMIDAS

Hasta nuestras comidas, dice S. Pablo, deben hacerse para glorificar a Nuestro Señor: SIVE ERGO MANDUCABIS SIVE BIBITIS.......OMNIA IN GLORIAM DEI FACITE. (I. Ad Corinth. X. 31. ) Los santos hallaron manera de espiritualizar este acto, de suyo material, no buscando en los alimentos el gusto y deleite del cuerpo, sino su honesta sustentación y juntando a la alimentación del cuerpo la del alma por medio de la lectura oída mientras dura la reparación corporal. Procuren, pues, imitarlos; para lo cual recen devotamente las oraciones de antes y después de comer y estén atentos a la lectura.

LOS RECREOS

Los recreos mayores los tendrán en el lugar destinado a ese uso, sin que puedan separarse de él sino por verdadera necesidad. Se reunirán en grupos cuando menos de tres SIN PROCURAR REUNIRSE SIEMPRE LOS MISMOS, sino juntándose indistintamente con quienes se ofreciera la vez, considerando que no forman sino una casa, una familia y que toda distinción preferencial será contraria a la caridad.

Las recreaciones serán modestas y alegres: se evitarán en ellas los gritos, las carcajadas, las burlas, las chanzas groseras, las nuevas mundanas, las murmuraciones, las críticas, los juegos de manos y cuanto desdiga de la gravedad clerical. Se tratarán entre sí con la cordialidad de hermanos, pero con el respeto que merecen las santas órdenes de que están investidos.

No contraerán esas amistades particulares que como fundadas en solo la natural simpatía y no en la caridad y el deseo de aprovechar, son muy nocivas al bien de todos y de los que las contraen.

SALIDAS Y PASEOS

Saldrán con el compañero que el Superior les designe y no se separarán de él. Si algún asunto les obligare a salir solos, manifiesten esta necesidad al Superior y sujétense a su decisión.

Guardarán en la calle suma gravedad y modestia, pero huyendo de toda afectación; se abstendrán de visitas y de paseos y lugares públicos.

Irán a paseo al lugar y en el orden que el Superior les designe.

ALUMNOS INTERNOS

Prevenciones Generales

Darán a los señores superiores todas las muestras de atención, respeto y consideración a que son acreedores.

Los obedecerán con precisión y diligencia.

Cualquier cambio de lugar que tenga que hacerse en comunidad, lo harán en filas.

Obedecerán también con prontitud las señales que se les den para los movimientos respectivos en la Capilla, en el dormitorio, en las clases y en el comedor.

No fumarán en los corredores y en los pasillos, ni mucho menos delante de algún superior o vigilante.

Llevarán limpio el vestido, el calzado con lustre, aseadas cara y manos, y arreglado el cabello.

Guardarán riguroso silencio: en la sala de estudio, en las de clase, en las filas, en el dormitorio, en el lavabo y sobre todo en la Capilla.

No tendrán ni usarán libro o periódico alguno sin el permiso del Vicerrector a quien deben presentarle lo que quieran leer, para que este señor les escriba su visto bueno.

La correspondencia epistolar será presentada abierta al Señor Vicerrector, para que pueda, si lo juzga conveniente, enterarse de su contenido. La que recibieran los alumnos deberá ser también presentada al mismo Superior para que la abra y la lea cuando lo juzgue oportuno.

No se les permite tener tarjetas postales ilustradas sin que antes las hayan presentado al señor Vicerrector.

Los días en que los alumnos deben escribir a sus familias son los domingos, a la hora que se les señale.

Entre semana si hubiere alguna urgencia, pedirán permiso de hacerlo en un tiempo de recreo.

Los jueves en la tarde después de la primera clase y los domingos a la hora que se les señale, saldrán a paseo al campo presididos por un superior. Solamente el primer domingo de cada mes podrán estar con su familia quienes la tuvieren en esta ciudad.

Cuando la familia de los internos de fuera de la ciudad viniera a ésta, podrá el alumno con licencia del Vicerrector, salir del Colegio entre semana, sólo de las doce del día a la una y media de la tarde.

Ningún alumno interno recibirá visitas a la hora de estudio o de clase. Fuera de ellas, puede a discreción del Vicerrector, recibirlas; pero siempre en el recibidor.

Tampoco se permite a los alumnos que reciban al sastre, zapatero u otros oficiales sin permiso del Vicerrector quien lo dará sólo en los tiempos de recreo.

Se prohibe estrictamente a los alumnos hacer contratos entre sí sin acuerdo con el Vicerrector.

EN LA CAPILLA

Al entrar en la Capilla, irán directamente al lugar que se les haya designado, donde permanecerán en pie hasta que se les dé la señal de arrodillarse y santiguarse.

Obedecerán puntualmente las señales que se les hagan para cambiar de posición.

ORDEN DE ARRODILLARSE, SENTARSE Y ESTAR EN PIE EN LA SANTA MISA.

Desde el Introito hasta la Epístola inclusive, arrodillados; desde el Santo Evangelio hasta el Sanctus inclusive, de pie; menos al Incarnatus del Credo y cuando en algún pasaje del Santo Evangelio se arrodille el celebrante.

Desde el Sanctus hasta concluir la Comunión de los fieles, estarán arrodillados; durante las abluciones, sentados; de pie desde el Dominus vobiscum hasta la bendición, que recibirán de rodillas; durante las abluciones, sentados; de pie desde el Dóminus vobiscum hasta la bendición, que recibirán de rodillas; durante el Evangelio de San Juan, de pie; desde las palabras Verbum Caro hasta la salida del Oratorio, arrodillados.

EN EL EJERCICIO VESPERTINO

Durante la lectura, meditación o plática, sentados; arrodillados mientras se recita el Santo Rosario.

NOTA. – En otros ejercicios piadosos, el que presida hará las señales para arrodillarse o sentarse, según convenga.

Deben estar siempre con la debida reverencia: si arrodillados, con ambas rodillas y en posición recta; y en todo caso con los brazos cruzados ante el pecho. No deben embozarse en el abrigo, ni volver la cabeza a todos lados. Durante la Santa Misa deben rezar en sus devocionarios.

Es por demás advertirles, que eviten cuidadosamente las conversaciones, risas y cualquier acto indigno del lugar sagrado.

Saldrán en filas a la hora que se les dé la señal para ello.

EN EL ESTUDIO

Entrarán en filas.

Se colocarán en su lugar. A la hora que se les dé la señal se arrodillarán para rezar las preces.

Se levantarán y se sentarán, según para ello se les dé la señal.

Emplearán la hora de estudio en preparar la clase o hacer los deberes que para esa hora estén prescritos en el ORDO DISCENDI, y no en otro estudio o trabajo por más provechoso que les parezca.

No se comunicarán entre sí, ni se levantarán de su asiento sino en caso de verdadera necesidad y con permiso del vigilante.

La salida se hará en filas y conforme a las indicaciones de la señal.

EN EL RECREO

Los alumnos deberán jugar. Aunque sean mayores tienen necesidad de hacerlo para reparar las fuerzas gastadas por el estudio. Se les recomienda que escojan juegos de acción en que se desarrolla el cuerpo y se robustecen los miembros.

Evitarán los gritos desaforados, maltratarse las ropas, golpearse y zaherirse con palabras ruines y bajas.

Si alguna persona de respeto pasare por el patio de juego, tendrán cuidado de guardarle las consideraciones que les son debidas.

Al sonar el primer toque de campana inmediatamente guardarán silencio, darán fin al juego, arreglarán sus vestidos y se formarán en filas.

EN EL REFECTORIO

Los alumnos guardarán en el refectorio un continente digno; cuidarán de tener una extrema limpieza, cuidando de no ensuciar sus vestidos, ni la mesa, ni siquiera los restos del alimento PORQUE ES LA COMIDA DE LOS POBRES. Nada tirarán al suelo: ni agua, ni huesos, ni restos de comida.

Sin duda alguna que no están obligados a guardar diariamente la etiqueta que se observa en las comidas de ceremonia, pero no por esto dejarán de cumplir las reglas de urbanidad y buena crianza.

Deberán evitar poner los codos sobre la mesa; comer haciendo ruido o con avidez, beber teniendo la boca llena, escoger lo mejor, llevar el cuchillo a la boca y en general todo lo que pueda molestar a sus compañeros.

Lejos de vejar o imponer privaciones a sus compañeros de mesa, les prestarán aquellos pequeños servicios que se usan entre personas de fina urbanidad.

Deberán poner atención a la lectura. Cuando ésta se suspenda que será cuando el Superior ordene, la conversación será en voz moderada y decente. Entrarán y saldrán en filas.

EN EL PASEO

Irán al paseo en filas, pero no se les exige el silencio tan estricto como en el Colegio; deberán marchar con decencia y compostura. No irán con los vestidos sucios, desgarrados o incompletos.

Cuando llegaren al lugar designado por el que presida el paseo, se dará la señal para suspender el juego, lo suspenderán en el acto, entrarán en filas y regresarán al Colegio con la decencia y compostura que fueron.

EN EL DORMITORIO

Entrados al dormitorio ya para recogerse, irán inmediatamente a su celdilla, guardando el silencio, como queda dicho.

Se desvestirán inmediatamente y teniendo cerrada la cortina.

Se les prohibe severamente andar en el dormitorio en paños menores.

Si por la noche tuvieren que satisfacer alguna necesidad corporal fuera del dormitorio, pedirán la llave al vigilante.

Dado el toque para despertar, se levantarán pronta y cristianamente.

Esperarán en la celdilla hasta que se les haga la primera señal; entonces se colocarán de pie en la puerta de la celdilla.

Al darse la segunda señal, marcharán en filas cerradas hasta la pieza de aseo.

Al concluir de asearse la cabeza, la cara y las manos, esperarán hasta que se les dé la señal de ponerse en filas y marchar al dormitorio donde dejarán los útiles.

 Saldrán del dormitorio a la Capilla en el mismo orden y forma en que salieron a la pieza de aseo.

Deberán sacar del dormitorio los objetos que necesiten entre día, pues por ningún motivo se les permitirá volver a él, si no es a la hora de recogerse.

Cuando hubieren de cambiarse traje los días de salida, entrarán en el dormitorio en filas y saldrán de él en el orden que ya se ha dicho. Siempre se observará la regla invariable del silencio.

Se les prohibe clavar clavos, adherir estampas u otros objetos a las paredes, permitiéndoseles únicamente la imagen devota que deben tener en la cabecera.

Cambiarán la ropa blanca de uso cada ocho días, cuidando dejar la sucia en un paquete con su nombre, para que se dé a la lavandera. Cada quince días, a más tardar dejarán sobre la cama ropa limpia para que el camarista la sustituya a la que tenían en uso.

Se les prohibe dejar fuera de sus cómodas cualquier pieza de ropa.

Todas las faltas que se cometan, contra las prescripciones que se han dado, se considerarán graves en materia de disciplina; pero sobre todo las que se cometan contra lo relativo a la Capilla, a los superiores, al estudio, al silencio y al dormitorio.

ALUMNOS EXTERNOS

Ante todo es obligación estrechísima de los alumnos guardar estrictamente la disciplina del Colegio, observando hasta en sus menores detalles lo que aquí se les prescribe.

ENTRADA LA COLEGIO

Al entrar al Colegio, guardarán su sombrero y su abrigo en la pieza destinada «ad hoc».

No traerán al Colegio más que sus libros y útiles de estudio. Se les prohibe introducir al Seminario cualquier libro por bueno que sea o cualquier periódico, si no es con el permiso del Vicerrector.

Se presentarán en el Colegio exactamente a la hora en que se les ha prescrito, y sin detenerse en ningún pasillo, irán hasta el lugar en que se haya asignado a su división, en donde se presentarán a saludar al encargado de su vigilancia.

Al sonar la campana, guardarán el silencio, irán al lugar de las filas, y en silencio entrarán a la sala de estudio.

EN EL ESTUDIO

Ocuparán invariablemente el lugar que se les haya asignado. Estudiarán en silencio, no se comunicarán con ninguno de sus compañeros ni saldrán fuera del estudio, sin obtener antes el permiso del superior que los vigila.

Estudiarán la materia asignada en el ORDO DISCENDI.

EN CLASE

Guardarán en clase silencio y compostura, no hablarán, sin haber pedido antes el correspondiente permiso.

Al concluir la clase se arrodillan respetuosamente para dar gracias, y saldrán en filas y en silencio. No romperán las filas hasta que se les dé la señal para hacerlo.

EN RECREO

Los alumnos deberán jugar. Aunque sean mayores tienen necesidad de hacerlo para reparar las fuerzas físicas gastadas por el estudio. Se les recomienda que escojan juegos de acción en los que se desarrolla el cuerpo y se robustecen los miembros.

Evitarán solamente los gritos desaforados, maltratarse las ropas, golpearse y zaherirse con palabras ruines y bajas.

Si alguna persona pasare por el patio de juego, tendrán cuidado de guardarle las consideraciones que les son debidas.

No se separarán del lugar de recreo, sin permiso del vigilante.

Al sonar el toque de campana, guardarán silencio, inmediatamente darán fin al juego, arreglarán sus vestidos y se formarán en filas.

EN LA CAPILLA

Entrarán a la capilla en filas, con lentitud y guardando riguroso silencio; harán devotamente la genuflexión al altar, permanecerán en pie en el lugar que se les haya designado, y al hacerles la señal, se arrodillarán para dar principio al ejercicio piadoso. A la salida se observarán las mismas prescripciones que a la entrada.

Deben estar con la debida reverencia: si arrodillados, con ambas rodillas y en posición recta; si sentados, sin cargar el cuerpo a uno u otro lado; si de pie, recto y en todo caso con los brazos cruzados ante el pecho. No deben embozarse en el abrigo ni volver la cabeza a todos lados.

Durante el ejercicio piadoso que se celebre, guardarán la posición que les indique el superior que presida aquella distribución.

Eviten en general cuidadosamente las conversaciones, risas, o cualquier otro acto indigno del lugar sagrado.

ADVERTENCIAS

Saldrán del Colegio en filas.

Tomarán su sombrero y marcharán directamente a su casa.

Guardarán silencio todas las ocasiones que estuvieren en filas, en estudio, en clase o en cualquier acto de comunidad.

5. Reglamento general del Seminario Conciliar de México 1939

ABSCM, Reglamento 1936, 199/I-40, 9-21 año 1939

El presente documento está impreso y tiene la fecha de 1939, pero el ejemplar consultado en el Archivo Biblioteca del Seminario Conciliar de México, lleva una anotación manuscrita que dice: «La edición original, a máquina, se hizo el año de 1936.» Presentamos el extracto del reglamento, en su parte disciplinar. Se observa que se apela al criterio de libertad para invitar a los alumnos a cumplir las normas. Se insiste en la lectura del reglamento para conocerlo y vivirlo. Se presenta el extracto sólo de las normas que conciernen a la disciplina del seminario

DE LA DISCIPLINA EN GENERAL

1. Se da el nombre de Disciplina al conjunto de preceptos y normas destinadas a ordenar la vida del seminarista. Es un factor esencial para educar la voluntad y formar el carácter. Todo Plantel de Educación tiene sus normas disciplinares apropiadas y encaminadas al fin general y particular. La muestra es eminentemente cristiana y fundamentalmente sacerdotal. Por consiguiente, todo alumno, al ingresar en el Seminario, debe tener una noción clara del fin para el cual ha ingresado en el mismo y debe aceptar todas las normas disciplinares generales y particulares. Es un deber racional, puesto que libremente quiere estudiar la carrera del sacerdocio.

2. Debe el seminarista leer con frecuencia su Reglamento mirando en él la norma de su vida, sin la cual no es posible su formación, ya que el reglamento es la base de la misma.

3. Todas las actividades del seminario, generales y particulares, caen bajo el control de la disciplina y de los encargados de ella; todos los muebles, útiles, etc., están bajo la responsabilidad inmediata de los superiores.

4. Los Superiores del Seminario son: El P. Rector, el P. Vicerrector y los P.P. Prefectos en sus respectivas divisiones, ayudados por los “Sotaministros” designados.

Los seminarios auxiliares estarán regidos por un P. Prefecto que depende inmediatamente de un P. Rector.

Existen también en el seminario un P. Espiritual, dos confesores ordinarios y uno extraordinario. Un Ecónomo para el cuidado y necesidades de la Casa con quien debe arreglar todo cuanto sea necesario para el buen funciona­miento de la misma.

5. Los alumnos están distribuidos en varias Divisiones absolutamente independientes entre sí en su régimen particular.

6. Como los criados forman parte de la casa deberán ser de buenas costumbres, dóciles con los Superiores y respetuosos con los alumnos.

CAPITULO II

NORMAS GENERALES

1ª. Todas las normas deben ser observadas con puntualidad y esmero.

2ª. Nadie puede eximirse de la observancia de las normas.

3ª. Fuera de las horas de recreo y de estudio en los corredores, debe reinar absoluto silencio en las casas.

4ª. Hay libertad de acceso al P. Rector, al P. Vicerrector, al P. Prefecto y al P. Espiritual pero sonando la campana para alguna nueva distribución, principalmente de piedad, deberán solicitar licencia para retirarse, cualquiera que sea el asunto que se trate, a menos que sea el acto de la confesión. Igual norma se observará con los demás P.P. Profesores y personas de visita de cualquier categoría.

5ª. Para pasar de una división a otra o hablar con alumnos de distinta división, en cualquier sitio en que se encuentren, es necesario el permiso del P. Prefecto. La entrada a dormitorios y estudios distintos queda abso-lutamente prohibida.

6ª. Ningún alumno puede gestionar asuntos o encargos de personas extrañas a la casa.

7ª. Ningún alumno podrá fumar si no tiene el permiso escrito del P. Vicerrector y en este caso lo podrá hacer, únicamente en el tiempo y sitio señalados. A los alumnos de la segunda división de ninguna manera se les concederá este permiso. […]

2º. Estudio

NORMAS

1ª. Al principio del Año escolar cada alumno hará una nota de todos los libros que tiene en el seminario, la entregará al superior y no podrá tener otro libro o impreso cualquiera sin licencia del mismo.

2ª. Está absolutamente prohibido leer libros, periódicos y revistas sin permiso de los superiores.

3ª. Durante el estudio en el salón se guardará perfecto silencio una vez rezadas las preces y ocupados los sitios señalados; nadie puede levantarse de su asiento sino con permiso del “Sotaministro” y en caso de necesidad.

4ª. Únicamente en caso de absoluta necesidad se podrá salir del salón y con permiso del “Sotaministro”; para permanecer fuera se necesita licencia del Superior.

5ª. La escritura de la correspondencia se hará solamente los jueves y domingos; en estos mismos días y en día de vacación extraordinaria se permite a los alumnos leer por la tarde algún libro ajeno al estudio de sus materias, siempre que haya sido aprobado por el Superior, y escribir cosas ajenas a las materias de sus clases.

6ª. Debe guardarse absoluta limpieza en el salón. Por razones de higiene y salud no deberán adoptarse aquellas posturas que sean nocivas, tales como la contracción de las extremidades inferiores, inclinación de tórax, etc.

7ª. Para consultar a los profesores en su propio aposento se necesita licencia del superior.

8ª. El estudio en los corredores o patio se hará hasta que el Sotaministro dé la señal y no podrán entretenerse más que en sus propios estudios. No podrán hacer consultas a los profesores en grupo, ni permanecer con ellos más que el tiempo indispensable.

9ª. Al terminar el estudio se rezarán las preces acostumbradas.

10ª. Durante el estudio en los corredores todos deberán caminar y no permanecer de pie.

3º. Clases

NORMAS

1a. El ingreso a las clases será en perfectas filas y en silencio. Igual conducta se observará al salir de ellas.

2ª. Estarán en la clase en silencio y ocuparán siempre el mismo sitio; guardarán una postura correcta. El Bedel tiene derecho y obligación de conservar el orden antes que entre el profesor: dará gracias después de la clase cuando hayan salido.

3ª. Si el profesor permite alguna libertad en hablar, deberá no abusarse de ella, pues sería una falta grave de respeto y contraria a la disciplina del colegio.

4ª. Al entrar el profesor a la clase se pondrán de pie y no volverán a sentarse hasta que él lo haga. Las respuestas y consultas las harán de pie los latinos y podrán permanecer sentados los teólogos y los filósofos, pero siempre con el debido respeto.

5ª. No puede haber más que un Bedel en cada clase.

6ª. Queda absolutamente prohibido hacer alguna fiesta que no sea la del Santo del Profesor o fiesta de fin de curso. De ser posible, si concurren varios santos, hágase una fiesta colectiva. Para todo caso se necesita la licencia del Superior.

7ª. El alumno que, por cualquier motivo, se vea impedido de asistir a clase lo avisará al Bedel, quien a su vez lo comunicará al P. Prefecto y al Profesor.

8ª. Si el Profesor no llega a clase pasados quince minutos, los alumnos marcharán al estudio.

4º Refectorio

El refectorio es el lugar donde más se manifiesta la buena educación. No pocas veces habrá la oportunidad de ejecutar la mortificación cristiana.

NORMAS

1ª. La entrada al refectorio se hará en filas y en silencio; entrarán por divisiones y a cierta distancia una de otra. Ocuparán su sitio señalado, rezarán con las manos juntas en el pecho y ocuparán su asiento hasta que el P. Prefecto dé la señal.

2ª. El alumno que por alguna excepción llegue al refectorio después de rezadas las oraciones, lo avisará al P. Prefecto o en su defecto al “Sotaministro”.

3ª. La comida será común y únicamente con permiso del P. Vicerrector y en su defecto del P. Prefecto se podrá hacer alguna excepción.

4ª. Deben observarse las reglas de buena crianza en la comida, bebida, conversaciones, posturas, etc., que de tiempo en tiempo serán leídas y explicadas en el mismo refectorio.

5ª. Cuando desgraciadamente algún alimento se encuentre en mal estado, el “Sotaministro” lo avisará al P. Prefecto quien buscará el remedio.

6ª. La lectura en el refectorio es obligatoria con excepción de los domingos, días de fiesta, jueves al mediodía y algún otro a juicio del P. Prefecto. En el desayuno leerán los latinos, al mediodía los filósofos y por la noche los teólogos.

7ª. La elección del lector la hará el “Sotaministro” primero de cada división y la elección de los libros el P. Prefecto respectivo.

8ª. Durante la lectura deberá guardarse el mayor silencio posible. Cuando ocurra algún pasaje que provoque risa, esta deberá ser moderada y de ninguna manera se corearán expresiones que causen hilaridad.

9ª. Durante el tiempo de “Deo gratias” la conversación debe ser conveniente; se evitarán risotadas, gritos y ruidos que desdigan de la cultura y el estado propio del seminarista.

10ª. Nadie puede mandar recados a la cocina ni dar órdenes a los criados.

11ª. Nunca se darán muestras de impaciencia por levantarse de la mesa. Se levantarán cuando el P. Prefecto, o en su defecto el “Sotaministro” dé la señal.

12ª. Se terminará con las preces de costumbre en la misma forma que fueron hechas al principio.

13ª. La salida del refectorio será en filas y en silencio, cuidando además de no seguir comiendo.

5º. Dormitorio

NORMAS

1ª. Toda permanencia en el dormitorio, por cualquier motivo, deberá ser en silencio. Las faltas a esta norma serán severamente reprendidas.

2ª. Cada alumno deberá tener en el dormitorio únicamente los muebles y utensilios prescritos en el Prospecto general. Todos estos muebles y útiles deberán ser propios y estar en buen estado y limpios. A nadie se le permitirá tener más muebles que los indicados; no se permite colgar de las paredes prendas de ropa, cuadros, etc. el Crucifijo ocupará su sitio en la cabecera de la cama.

3ª. El aseo general del dormitorio se hará cada ocho
días, según el Reglamento y en silencio; el arreglo diario de la cama lo harán los alumnos.

4ª. No se tirarán basuras, papeles, desperdicios, etc., en la cubeta ni mucho menos en el piso.

5a. Nadie saldrá del dormitorio, por ningún motivo, en la noche después de cerradas las oraciones, ni podrá separarse del propio lugar al de otro alumno.

6ª. Obsérvese siempre la mayor modestia y recato al vestirse y desvestirse.

7ª. No podrán leer una vez acostados ningún libro aunque sea piadoso; apagadas las luces el silencio será absoluto.

8ª. Queda absolutamente prohibido acostarse o sentarse sobre la cama ajena; deberán permanecer de pie cuando por algún motivo y con la debida licencia se acerquen a algún lugar que no sea el propio

9ª. Nadie puede fumar en el dormitorio.

10ª. En el aseo de la boca que se hace al medio día entrarán en el dormitorio desprendiéndose de las filas, y del dormitorio saldrán a tomar su sitio en las mismas. No podrán ir a otro lugar.

11ª. Queda absolutamente prohibido hacer visitas a los enfermos.

12ª. Sobre la cama no debe haber ninguna prenda de ropa que no sea el abrigo; la toalla estará en la piecera del catre.

13ª. Los dormitorios estarán cerrados a la hora de estudios, de recreación y de capilla, por la noche.

6º. Aseo

NORMAS

1ª. Todos deberán respetar el aseo de la casa, no arrojando basuras, cortezas de frutas, salivas, etc., en los patios, corredores, lugares, baños, estudios, clases, ventanas etc.; habrá cestos especiales para desperdicios.

2ª. Por la mañana, el aseo de la cabeza, cuello y brazos es obligatorio todos los días. En el verano lavarán sus pies cada tercer día por lo menos.

3ª. El baño es obligatorio dos veces por semana en todo el tiempo; éste se hará en grupos señalados al efecto, en silencio y con la debida modestia. Se desvestirán y vestirán solamente en el local del baño; usarán siempre toalla de baño o sábana y calzoncillos. Las faltas contra esta norma serán reprendidas con severidad; el jefe de grupo dará cuenta de las infracciones.

4ª. El aseo de la boca será dos veces al día, después de la comida y en la noche.

5ª. El traje de casa y el calzado deben estar siempre limpios y correctos.

6ª. El corte de pelo se hará cada quince días en casa.

7ª. La ropa de cama se cambiará cada quince días; la colcha cada mes; la toalla, la ropa interior, y servilleta cada ocho días; los calcetines, en todo tiempo, cada tercer día y el pañuelo todos los días.

8ª. El equipo de fútbol estará en el lugar señalado. Los encargados de ello deben recogerlo, asolearlo y guardarlo en su sitio. El lavado del “sweater” es obligatorio cada quince días; el calzado, medias, vendas, etc., ocuparán su sitio normal después de tres horas. Cualquier falta contra esta norma será castigada.

9ª. El traje para salir estará en el vestidor y únicamente podrá entregarlo y colocarlo en el mismo sitio el encargado, que será un alumno para cada salón, o dos cuando éste sea muy grande.

7º. Recreo

NORMAS

1ª. El recreo será en el lugar señalado y no podrán separarse de él sin licencia del “Sotaministro”.

2ª. Deben evitarse todos los gritos escandalosos, silbidos, etc., y procurarán tomar todos parte en el juego.

3ª. Están absolutamente prohibidos los juegos de manos, empellones y todo lo que sea contra la caridad, educación y salud.

4ª. Los grupos para conversar no podrán ser menores de tres personas.

8º. Paseo

NORMAS

1ª. El paseo se hará en grupos que constarán de tres personas o más con licencia del “Sotaministro”.

2ª. Nadie puede quedarse en la Casa sin licencia del Superior, ni salir solo.

3ª. Observarán un porte digno en el paseo. Por tanto:

a) nadie de los que tienen licencia para fumar podrán hacerlo en la calle;

b) no podrán comer en la calle las frutas o comestibles que compren, con licencia del jefe de grupo;

c) el uso del sombrero es obligatorio, con excepción de los que tengan que jugar al futbol;

d) únicamente irán al campo de juego los que tienen que jugar, a menos de que haya algún juego especial y, esto, con licencia del Superior:

e) está absolutamente prohibido salir en traje de cualquier deporte y en mangas de camisa;

f) únicamente los que han jugado pueden hacer uso del baño al regreso. En esta norma el baño es obligatorio para todos los que hayan jugado.

4ª. Está absolutamente prohibido separarse del grupo y hacer cambio de personas con licencia del “Sotaministro”. Deben además aceptar las personas que integran el grupo sin dar muestras de descontento.

5ª. Nadie, absolutamente, puede pernoctar ni comer fuera del Seminario. Toda gestión que se haga para eximirse de esta norma será inútil.

6ª. Las visitas particulares, que con ocasión del paseo se pudieran hacer, quedan prohibidas.

7ª. La llegada al Colegio será con puntualidad.

8ª. Cada mes habrá día de campo obligatorio.

9 º Visitas

NORMAS

1a. Los días de visita son los señalados en el Reglamento particular de cada División. El tiempo de la visita será de una hora.

2ª. Habrá un alumno encargado de llamar a los alumnos visitados; deberá portarse con las visitas con toda educación y fineza. La puerta que da acceso al patio permanecerá cerrada.

3ª. Fuera de los días señalados a nadie se permitirá visitar a los alumnos. En casos excepcionales se necesita licencia del Superior.

4ª. Los ex alumnos podrán visitar a los alumnos solamente con permiso del Superior y a las horas de recreo en la tarde, si fueran seglares; si fueren sacerdotes o supernumerarios tienen libre el acceso a la Casa. Todos tendrán cuidado de no interrumpir el Reglamento

5ª. El lugar de visita será señalado por los Superiores. Si los visitantes trajeren algún comestible, lo guardarán los alumnos para tomarlo en el Refectorio.

6ª. Siempre que venga alguna visita para los P. P. Profesores o para la Casa se observará con ella educación y fineza.

7ª. Los alumnos no pueden usar el teléfono sino en casos excepcionales y con permiso del Superior. Nunca se recibirán recados para los alumnos a menos que sea caso muy urgente.

CAPITULO IV. DE LOS DEBERES PARA CON LOS SUPERIORES, COMPAÑEROS, etc.

1º. Deberes para con los Superiores

1. La suprema autoridad de la Casa es el P. Rector, o en su defecto, el P. Vicerrector. Con ellos deberán tener suma confianza y amor, y prestarles pronta obediencia como corresponde a un hijo para con su padre.

2. Deberán ser respetuosos, dóciles y sumisos con sus P. P. Prefectos; con los demás P. P. Profesores dóciles, respetuosos, obsequiosos y dignos.

3. En la presencia del P. Rector, P. Vicerrector, P.P. Prefectos, y P.P Profesores deberán ponerse de pie, descubrirse, dar el lugar de preferencia, etc., según las circunstancias, y no cambiarán de actitud hasta que no se les indique.

4. En el trato con los Superiores y Profesores y con toda persona de respeto observarán una conducta digna en el porte; nunca andarán con las manos en los bolsillos ni se recargarán de las paredes o en los compañeros.

5. Toda la correspondencia, así que la reciban como la que envíen los alumnos, deberá ser entregada para su revisión al P. Rector o, en su defecto al P. Vicerrector.

6. Acudirán a solicitar los permisos a quien corresponda. Los permisos reservados a los Superiores son los siguientes:

a) para ir a México, al P. Vicerrector;

b) para salir fuera de Casa, al P. Vicerrector o al P. Prefecto. En caso de ausencia de ambos, y en asunto urgente podrán dar esta licencia los “Sotaministros”.

c) Para visitas que no sean en los días señalados por el Reglamento;

d) para hablar por teléfono;

e) para lectura de libros, periódicos, revistas;

f) para dispensar del paseo, asistencia a Catedral o a donde marche la comunidad;

g) para ir a la cocina o mandar hacer algo en ella;

h) para alimentación especial;

i) para mandar a los criados a algún asunto fuera de Casa;

j) para pasar de una División a otra o hablar con alguna de distinta División;

k) para fumar;

l) para fiestas;

m) para permanecer fuera del estudio;

n) para consultar a los Profesores en su propio aposento;

ñ) para prestar dinero.

Los permisos comprendidos en las letras: a), c), e), f), h), j), k) y ñ) deberán ser por escrito. Cuiden los alumnos de no salvar nunca al conducto debido.

7. Con los “Sotaministros” se guardará respeto y docilidad.

8. Recibirán los consejos, represiones, negativas, etc., con docilidad, dando las gracias, y nunca se permitirán instancias inoportunas y murmuraciones.

2º. Deberes para consigo mismo

1. El seminarista debe respetar en sí mismo la imagen de Dios y no debe olvidar que es templo del Espíritu Santo.

2. Del respeto a la propia dignidad de seminaristas depende el respeto que tengan los demás de nosotros.

3. Deben andar aseados en la ropa, calzado, pelo, uñas, útiles, etc., con sencillez y sin atención mundana. No olviden que de estas manifestaciones externas de cultura depende muchas veces la estimación que del seminarista se tiene.

4. No se debe olvidar que la ociosidad es madre de todos los vicios; cumpliendo con exactitud el Reglamento se evitará la falta de diligencia.

5. Para obtener rendimiento en la cultura intelectual solicite el seminario del propio Profesor, Prefecto de Disci­plina o Prefecto de Estudios un método adecuado a la propia capacidad. Con este fin, el P. Prefecto de Estudios, dará periódicamente conferencias de metodología.

6. Cuando alguno se sienta enfermo, lo avisará por sí mismo o por medio del “Sotaministro” al enfermero quien lo comunicará al P. Prefecto.

7. Los gastos que ocasionen las medicinas ordinarias que receta el médico de Casa corren por cuenta del Seminario; pero las medicinas de patente, inyecciones y consultas a médicos especialistas, operaciones quirúrgicas, etc., corren por cuenta del alumno.

8. Los Superiores tienen el derecho de pedir a los alumnos las llaves de sus muebles para ver si guardan alguna cosa que sea contra el Reglamento.

9. Todos deberán observar las reglas de la higiene; para este fin habrá clase de gimnasia cada ocho días, y veinte minutos de la misma cada tercer día, según el horario que se encuentra en las Efemérides.

3º. Deberes para con los Compañeros

1. Los alumnos deberán tratar a sus compañeros con caridad, educación y respeto. Nunca se permitirán discusiones molestas, burlas, befas y palabras injuriosas.

2. Están absolutamente prohibidos los apodos. Debiéndose llamar entre sí por su propio nombre o por el apellido de familia.

3. Las amistades particulares serán corregidas con severidad y aún con rigor; en caso de incorrección se usará de las medidas extremas.

4. Nadie podrá echar el brazo encima de otro compañero, recibir regalos, etc. para pedir dinero prestado a los compañeros se necesita licencia del Superior.

5. Cualquier manera de comunicarse con alumnos de otra División será castigado con rigor.

6. Jamás se permitirá que los alumnos se aparten del resto de sus compañeros en número menor de tres, sean conversaciones, estudio, paseo, etc.

7. Nadie puede usar los útiles personales de otro alumno. Para usar los muebles del Seminario se necesita licencia del Superior.

4º. Deberes para con los criados

1. El trato con los criados debe ser con dignidad y educación, llamándolos por su nombre y tratándolos de Usted. Se debe evitar toda familiaridad con ellos.

2. Para poder encargar algún asunto con los criados fuera de Casa se necesita licencia del Superior.

3. Cuando algún servicio de los criados no sea correcto, se debe dar cuenta al “Sotaministro” y de ninguna manera permitirse dar órdenes altaneras.

5º. Deberes para con los bienhechores

1. Se debe guardar siempre gratitud para con los Bienhechores, conocidos o desconocidos. Aunque el Reglamento prescribe una oración cotidiana por ellos, es conveniente que cada alumno ruegue por los propios Bienhechores y por los del Seminario.

6º. Deberes para con los extraños

1. Las únicas personas que pueden visitar a los alumnos son los padres, tutores y familiares próximos.

2. El trato con toda persona extraña debe ser siempre digno y educado.

6. Reglamento de los alumnos del Seminario Conciliar Palafoxiano, 1943

ABSP, Reglamento, 1943, 14-24. Año 1943

En este documento se puede observar una cierta evolución en la presentación de las normas, pues se hace desde una motivación. Se aprecia, otra vez, un interés por tener todos los espacios de la vida del seminario bajo estricto control. Se ofrece sólo la parte disciplinar.

Capítulo V. De la disciplina

Párrafo 1º Normas generales

Art. 37. Persuádanse todos de que la disciplina, o sea el conjunto de las normas encaminadas a producir el orden exterior el Seminario, tiene por fin último el orden interior de cada uno, o sea la formación de la propia voluntad, para acostumbrarla al orden y a la virtud. La disciplina ha sido establecida para ayudar la debilidad de la naturaleza, engendrando en el alma el hábito de todas las virtudes, que no se adquieren sino por la repetición de los actos; por lo tanto, no sólo no violan la voluntad sino que la libran de malas inclinaciones. La obediencia, pues, al Reglamento y a las disposiciones de los Superiores, que lo completan y aplican en casos particulares, ha de ser la virtud fundamental en todos los seminaristas, que deben ver en cada Superior un representante de Nuestro Señor Jesucristo a quien se debe toda sumisión, del entendimiento y de la voluntad.

Art. 38. Cuiden todos de observar exactamente los horarios respectivos, acudiendo, al oír la voz de la campana, a lo que son llamados, interrumpiendo cualquier ocupación, aun piadosa, dejando por acabar la cosa o letra comenzada, para no mostrarse sordos a la voz de Dios. Solamente en casos particulares podrán ser eximidos de los actos de comunidad por los Superiores, habiendo causa justa.

Art. 39. Se recomienda en particular a todos la extricta [sic] observancia del silencio en todos los actos que marca el Reglamento, práctica que tanto ayuda para la vida inte rior y para el recogimiento, especialmente en la capilla, refectorio dormitorios, baños y excusados; si fuere necesario decir en estos lugares alguna palabra, dígase en voz baja y brevemente.

Art. 40. Acepten con sumisión y conformidad las negativas, los avisos y correcciones que los Superiores les dieren, aprovechándose de ellos y mostrándolo en la enmienda sincera y permanente de sus faltas.

Art. 41. El que observare en otro alguna falta grave de la que pueda seguirse una ofensa a Dios, peligro para la virtud de los compañeros o desdoro para el buen nombre del Seminario, avise luego a los Superiores para que ellos pongan remedio oportuno; con lo que no sólo no ejercitarán el oficio de delatores, sino que cumplirán con lo que pide el bien común y la caridad cristiana.

Párrafo 2º. Deberes para con los Superiores

Art. 42. Traten todos con filial y respetuosa confianza a los Superiores del Seminario; hablen con ellos con respeto, absteniéndose cuidadosamente de toda murmuración o crítica de sus disposiciones; en presencia de ellos permanecerán de pie y descubiertos, a menos que sean invitados a cubrirse o a sentarse; al encontrarlos, salúdelos como conviene a su dignidad sacerdotal.

Art. 43. En las horas y el modo que se determine, todos tienen derecho a acudir al Rector para exponerle sus necesidades y deseos. En la misma forma y por motivo razonable, tienen el mismo derecho de acudir al Vice-Rector, al Prefecto de Estudios, al P. Espiritual, al Secretario del Seminario, al Ecónomo y al P. Prefecto; pero antes de dejar la comunidad, deben avisar al prefecto respectivo. No podrán concurrir a las habitaciones de los profesores ni demás personas que viven en el Colegio, sin permiso especial de los Superiores.

Art. 44. Si a la conversación estuviere presente algún Superior, escuchen con atención lo que dijere y contéstenle con modales respetuosos, guardándose entre tanto de hablar unos con otros o de interrumpir al Superior cuando esté hablando.

Art. 45. Si alguna falta fuere manifestada al Superior por otro, guárdense de indagar quién lo dijo, y si lo saben, no le muestren ningún desafecto; más esfuércense cada día en ser mejores y no dar motivo para ser justamente acusados.

Párrafo 3º. Deberes para consigo mismo

Art. 46 Traigan de continuo a la memoria la alteza de su vocación al estado sacerdotal; den frecuentes gracias a Dios por ella, y ruéguenle cada día que les conceda llegar a ser dignos ministros suyos. Ejercítense de preferencia en esa santa práctica los más antiguos en la vida del seminario y los que estén más próximos al sacerdocio, dando con esto ejemplo a los cursos inferiores.

Art. 47. Respétense a sí mismos como la imagen de Dios y el templo vivo de la Trinidad Sma. cuya vida han de esforzarse en vivir por medio de la gracia santificante, tesoro el más precioso de todos; observen la modestia y la decencia tanto en compañía de los demás como estando solos, porque en todo lugar está Dios presente y nunca podrán esconderse de su vista.

Art. 48. Para guardar mejor la modestia, no vuelvan con ligereza la cabeza hacia un lado ni a otro, sino cuando sea necesario, con gravedad religiosa; tengan los ojos comúnmente bajos con naturalidad y sin exageraciones ridículas, y hablando con personas de respeto o de distinto sexo, no les miren fijamente a la cara; muestren en el rostro una alegría modesta antes que tristeza o algún otro afecto menos desordenado; sean en el andar moderados, guarden el decoro debido, de modo que por la serenidad de fuera se conozca la de dentro y muevan a devoción a los que los miran.

Art. 49. Tengan todos diligencia en la limpieza de sus personas y en sus vestidos; se lavarán diariamente la cara, boca, dientes, oídos, manos, y se bañarán por lo menos una vez cada semana; se cortarán el pelo en forma sencilla, evitando peinados mundanos o muy afectados, y traerán las uñas cortas y limpias.

Art. 50. En la habitación, en los patios y corredores, en sus libros y demás enseres, cuiden de que brillen el orden y el aseo, y no maltraten ningún objeto sea propio o del Colegio.

Art. 51. Fuera de los libros de texto y de devoción, no tendrán otros libros sin permiso del Vice-Rector; tampoco irán a la Biblioteca ni sacarán de ella libros sin autorización del Rector en cada caso. Tengan todos presente que la Santa Sede ha prohibido a los seminaristas leer periódicos o publicaciones de cualquier género. (S. C. Neg. Extr. 27 Jan, 1902).

Art. 52. Ninguno usurpe cosa alguna de la casa, o de la habitación de otro, ni la tome de cualquier manera para sí o para otro sin licencia del Superior.

Art. 53. Ninguno cierre su habitación de manera que no pueda abrirse por fuera; tampoco tenga baúl ni mueble alguno cerrado con llave, sin licencia del superior.

Art. 54. Ninguno salga del dormitorio, sino después de haberse vestido decentemente, ni duerma sin la ropa inte rior.

Art. 55. Todos cada día a la hora acostumbrada han de aderezar su cama y muebles y asear sus respectivos dormitorios y demás dependencias que se les señalen; además, barrerán la capilla por turno tres veces por semana, si no son dispensados a juicio el Superior. Servirán también, por turno, la mesa en el refectorio.

Art. 56. El que se sintiere enfermo avise al enfermero, quien dará cuenta al Superior, y obedezca puntualmente las prescripciones que se le dieren; ninguno tome medicinas que puedan influir notablemente en la salud ni consulte al médico sin licencia del Superior.

Art. 57. No sean afectos a pedir dispensa o exención de las obligaciones comunes, pues nada hay más opuesto al espíritu sacerdotal, que es espíritu de abnegación y vencimiento.

Art. 58. Cuando por verdadera necesidad los alumnos hubieren de salir a la calle, lo harán con el compañero que les sea señalado, no permaneciendo fuera más que el tiempo permitido y presentándose al salir y al volver al Superior respectivo.

Art. 59. Los alumnos de los Seminarios Mayor y Menor guardarán entre sí completa separación, exceptuando los casos señalados por el Reglamento o por el Rector.

Párrafo 4º Deberes hacia los compañeros

Art. 60 Vean a sus compañeros a otros tantos hermanos en Jesucristo, para que así comience a reinar entre todos la caridad fraternal entre los eclesiásticos.

Art. 61. Guarden siempre modales decentes informados por la caridad, por lo cual, han de evitar las contiendas, las palabras mortificantes, particularmente las burlas y befas a aquellos que parezcan más virtuosos o que tengan algún defecto corporal. Ninguno tocará a otro ni aun durante el juego.

Art. 62. Absténganse de proferir cualquier sobrenombre o apodo, y llámense unos a otros sencillamente por su nombre o por su apellido propio.

Art. 63. Eviten cuidadosamente las amistades particulares, los juegos de manos, escribirse cartas unos a otros, hacerse regalos y cosas semejantes; tengan también sumo horror a toda palabra o plática indecente, lo mismo que a toda acción menos honesta.

Art. 64. Ninguno mande cosa alguna, reprenda a otro ni se entrometa en el oficio ajeno, sin tener autorización para ello del Superior.

Art. 65. Ninguno entre a otro dormitorio sin licencia del Superior, ni abra la puerta sino hasta que, habiendo tocado, oiga que se le permite la entrada, y esté la puerta abierta mientras permanezca adentro.

Art. 66. Si bien visitar y consolar a los enfermos es uno de los principales deberes de la caridad cristiana, por justos motivos no podrá hacerse sin autorización del Superior; cuando se haya obtenido permiso para ello no se cierre el aposento del enfermo.

Art. 67. No se permitirá a ningún alumno, sin razón debidamente justificada ante el Rector, tomar baños fuera del Colegio, ni aun acompañado de algún profesor.

Párrafo 5º Deberes para con los sirvientes

Art. 68. Los seminaristas guardarán para con los sirvientes, los debidos miramientos que impone la caridad cristiana, pero con ninguno tengan familiaridad; si hay alguna deficiencia, avisen al prefecto respectivo y en casos de importancia al Vice-Rector.

Art. 69. A ninguno se permitirá entretenerse en platicar con los sirvientes y menos darles encargos para fuera del Colegio, sin expreso permiso del Superior.

Art. 70. Sólo el mayordomo o los alumnos especialmente designados para ello, conforme a las normas dadas por los Superiores, tratarán con los sirvientes, para señalarles sus obligaciones, urgirles el cumplimiento de las mismas o hacerles encargos y darles encomiendas.

Párrafo 6º. Deberes para con los extraños

Art. 71. Ninguno enviará o recibirá correspondencia epistolar o recados de fuera del Colegio sin conocimiento y aprobación de los Superiores del Seminario.

Art. 72. Los domingos o jueves podrán recibir visita, en el local para ellos destinado, de sus padres o tutores y de personas autorizadas por éstos, de acuerdo con el Rector. En todo caso, la persona que visite deberá estar provista de una tarjeta firmada por el Rector y que deberá presentar cada vez que haga visita en el Seminario, entendiéndose que dicha tarjeta es personal. Cuando fueren visitados por sus familias, lejos de causarles alguna desedificación o escándalo con murmuraciones o quejas y críticas del Colegio, mostrarán la educación cristiana que reciben con sus modales distinguidos, conversaciones edificantes y modestia propia de un futuro sacerdote.

Art. 74. Muéstrense agradecidos con los bienhechores, ya sean propios o del Seminario, con palabras y obras, y si son difuntos con sufragios. Si disfrutan de una beca y no pagan la pensión asignada, sepan que están obligados al aprovechamiento en la piedad, en los estudios y en la disciplina, a fin de que no queden estériles los esfuerzos de los bienhechores.

Párrafo 7º Deberes en el refectorio

Art. 75. Cuiden de observar en el refectorio un continente correcto y las demás reglas de educación, evitando sobre todo la avidez y precipitación en tomar los alimentos, contrarias no menos a la salud que a la templanza, considerando que en la mesa es donde principalmente se revela la cultura de la persona.

Art. 76. Acostúmbrense a la comida ordinaria, mortificando el gusto, cuando sea necesario, y sólo por enfermedad u otra razón grave soliciten del Superior licencia para tomar alimentos especiales.

Art. 77. Procuren no sólo guardar el silencio, sino escuchar con atención la lectura que se haga, siempre instructiva y muchas veces amena, que les ilustrará no poco. Cada año al comenzar el curso, se leerá la instrucción de la S. Congregación de Sacramentos, del 27 de diciembre de 1930, acerca del escrutinio sobre la idoneidad de los ordenandos.

Art. 78. Todos los alumnos, desde el tercer grado de Filosofía, deben predicar en el refectorio, al menos una vez durante el año, sobre el tema que se les asigne, acudiendo al Superior, al terminar, para que le haga las observaciones que creyere oportunas.

Párrafo 8º Deberes en los recreos

Art. 79. Tomen todos voluntariamente parte en los juegos y distracciones de las horas de recreo. Todos deberán jugar, a no ser que los excuse una causa justa, con aprobación del que preside la recreación.

Art. 80. A ninguno es lícito apartarse de la comunidad sin licencia especial del prefecto, ni aun con pretexto de estudio o de otra ocupación cualquiera.

Art. 81. Se prohiben estrictamente aquellos juegos que no son conformes al espíritu de caridad o que desdicen de toda persona bien educada, así como aquellos que ponen en peligro la salud. Evítense diligentemente gritos inmoderados, empellones y actos semejantes que reprueban la buena educación.

Art. 82. Apenas oída la campana que anuncie el fin del recreo, guarden inmediatamente silencio y formen la fila, esperando la señal del prefecto para ponerse en movimiento. Nadie se detenga entonces a conversar con personas extrañas al Colegio, ni aun con los profesores.

Párrafo 9. Deberes en los paseos

Art. 83. A todos obligan los paseos ordinarios y nadie quedará exceptuado sino con la licencia del Superior respectivo, por motivos que apruebe en cada caso. Por lo tanto, procuren encontrarse en el lugar señalado para la salida, con la debida anticipación, bien aseados y arreglados, y esperen la señal del Superior para salir. Mientras no se sale del Colegio, guárdese riguroso silencio.

Art. 84. Cada grupo irá por las calles que indique el Superior hasta el lugar designado, quedando prohibido comprar por el camino comestibles de cualquiera especie, bebida u otra cosa, sin licencia expresa de los Superiores.

Art. 85. En la ciudad se caminará siempre en orden, con paso decoroso y moderado; cada uno se entretendrá con su compañero de grupo platicando con voz moderada. Llegados al lugar designado, se pueden deshacer los grupos, pero ninguno se puede alejar tanto que pierda de vista a sus compañeros.

Art. 86. No se permitirá a los alumnos pernoctar ni comer fuera del Seminario, ni hacer visitas a casas particulares. Tampoco se les permitirá transitar o concurrir a lugares a donde haya demasiado concurso de gentes, ni detenerse a contemplar aparadores.

7. Reglamento de los alumnos del Pontificio Colegio Pío Latino Americano de Roma

ACEC, Coll. Pio Latino Americano (1936-1944), anexo II, Visita Apostólica, 985/38, 16-24.

Este documento impreso, que se encuentra como anexo a la visita al Colegio Pío Latino Americano que hizo monseñor Alberto di Jorio en 1938, no tiene fecha. Es un documento de capital importancia para entender la disciplina de los seminarios mexicanos, pues fue la fuente de inspiración. Se advierte que es un texto con sabor más austero y simple. En palabras del visitador monseñor di Jorio, es el mismo reglamento que tuvo el Colegio desde su fundación, con muy pocas modificaciones. Estuvo en vigor hasta 1940. Se extracta sólo la parte disciplinar.

2. Lo que deben observar para consigo mismos

38. Guarden todos la distribución de las horas, y no perturben el orden general por su propia conveniencia. Si se presentare algún impedimento, avisen con tiempo al P. Ministro.

39. Todos están obligados a asistir con puntualidad a los actos comunes, de los cuales podrán ser dispensados únicamente por los Superiores en casos particulares y con justas causas.

40. Si alguno tuviere necesidad de ausentarse momentáneamente de la capilla, del refectorio, de las clases, de la recreación y otros actos semejantes, no lo haga sin avisar antes al Superior que preside.

41. No salgan fácilmente de la división a no ser que tengan que hablar con los Superiores o con el P. Espiritual. Los teólogos y filósofos no vayan a consultar a sus Profesores sino a la hora señalada por el Rector.

42. Fuera de los tiempos de recreo deben guardar todos silencio, principalmente en la iglesia, en clase, en el comedor y en los corredores del Colegio.

43. No entren en los cuartos de los otros, bajo ningún pretexto; y si tienen que comunicar algo, háganlo con brevedad, desde la puerta.

44. No vayan a las oficinas de la casa sin permiso de los Superiores.

45. Está absolutamente prohibido enviar o recibir cartas sin que el Superior sepa y apruebe su contenido.

46. Ninguno de los alumnos puede tener dinero en su poder, sino que deben entregarlo a los Superiores, quienes, según su prudente parecer, irán permitiendo a cada uno los gastos que necesitare. A nadie encarguen la compra de ningún objeto, sin avisar antes al Superior.

47. No tomen para sí las cosas que son propias del Colegio, y aquellas cuyo uso les está permitido, consérvenlas cuidadosamente.

48. Está prohibido el detenerse a mirar por las ventanas, sobre todo si dan a la calle o a edificios vecinos.

49. Tengan cuidado del aseo en su traje y en su persona, pero sin afectación; y procuren mostrar en su porte y modales la modestia y compostura propia de eclesiásticos. Los muebles, libros y demás objetos del aposento estén arreglados y en buen orden.

50. Estando a la mesa acuérdense de guardar la templanza y gravedad convenientes, para lo cual ayudará no poco el seguir con atención la lectura.

51. Está prohibido fumar sin expreso consentimiento del Rector.

52. Al principio de cada año deben preguntar al Rector si pueden usar de las facultades que les habían sido concedidas en el año anterior.

53. A nadie le está permitido eximirse de los paseos diarios sin la autorización de los Superiores, los cuales no la concederán sino raras veces y por causas graves, por ser este ejercicio sumamente necesario para la salud; cuya conservación deben todos procurar, ya observando el régimen del Colegio, ya evitando el inmoderado e intempestivo uso de alimentos, ya también empleando las precauciones que exige el clima de esta ciudad.

3. Lo que deben observar para con los demás

54. Ámense mutuamente con caridad cristiana, sin hacer distinción de linaje o patria, pues todos tienen un mismo Padre y Señor, cuya gloria están igualmente obligados a procurar y a cuya voluntad todos deben estar sujetos.

55. Eviten con esmero las amistades particulares, pues nada hay más perjudicial y contrario a la caridad común.

56. Están absolutamente prohibidos los juegos de manos. Tampoco es lícito el comunicarse por medio de billetes o cartas, y el dar o recibir regalos, sin licencia del Superior.

57. Deben todos observar siempre la separación entre las diversas divisiones, tanto en casa como fuera de ella, de suerte que los de una no pueden tratar con los de otra, sin permiso del Superior.

58. Mientras están en clase no deben conversar con los alumnos de las otras divisiones, ni con los de fuera, más de lo que la urbanidad exige. Lo cual debe también entenderse durante el tiempo de espera en los corredores o en el vestíbulo.

59. En las horas de recreo guárdense de palabras fútiles, de levantar la voz y reír descompasadamente, y de todo gesto o acción que pueda ofender a los demás; y no se muestren impertinentes, ineducados y mucho menos detractores del mérito ajeno.

60. Sin licencia especial del Prefecto, no será lícito a ninguno apartarse de los compañeros durante la recreación o paseo, ni retirarse a su aposento, aun con pretexto de estudio.

61. Si bien el visitar y consolar a los enfermos es uno de los principales deberes de la caridad cristiana, por justos motivos no podrá hacerse sin autorización de los Superiores. Y mientras están dentro del aposento de los enfermos, no se cierre la puerta.

62. Cuando con permiso de los Superiores hablen con los de fuera que vengan a visitarlos, lo han de hacer, no en sus cuartos sino en la sala destinada para ello; y durante la visita acuérdense de observar lo que pide la piedad, la prudencia y la urbanidad, y no se demoren más de lo justo, con prejuicio de sus estudios y del orden del Colegio.

4. Lo que deben observar fuera de casa

63. No anden por las calles con demasiada prisa y libertad, antes bien, muestren en sus acciones exteriores el recato y modestia interior.

64. Está prohibido a todos entrar en jardines particulares, visitar museos o galerías de pinturas y otros lugares de este género, sin licencia del Superior.

65. También está prohibido andar por calles y lugares donde hay mucha concurrencia y bullicio, a no ser en fiestas de la Iglesia.

66. Tampoco está permitido detenerse a ver espectáculos públicos o pararse a las puertas de los almacenes a mirar pinturas u objetos semejantes.

67. A todos les está prohibido ir a visitas fuera del Colegio, sin consultar al Rector, y mucho más el comer en casa de forasteros.

Salida del Colegio

68. Todos los alumnos, acabados los estudios, deberán volver a las diócesis a que pertenecen. El P. Rector podrá permitirles permanecer en el Colegio algunos días, pero no más de treinta, y durante todo este tiempo estarán sometidos a las leyes del Colegio y a la autoridad de los Superiores. (Pío X, Litt. Apost. «Sedis Apostolicae» X, 19 de marzo de 1905).

69. Está absolutamente prohibido pasar todo el tiempo de vacaciones o parte de él fuera del Colegio.

70. «Alumni, sive in doctrinae studiis indiligentes, sive in cultu pietatis desidiosi, sive qui ea natura eisque moribus extiterint, ut sodalibus offensioni et Colegio perturbationi sint, si quidem opportune correpti, non se tamen emendaverit penitus, e Collegio sine dubitatione expelantur. Expellendi potestatem Rector obtineat; is tamen in causis singulis, ut rite se pro tanta rei gravitate gerat, moderatore Colegii ceteros in consilium adhibebit.» (Sedis Apost. VIII).

71. Estas son las reglas generales por las cuales se rige el Pont. Colegio Pío Latino Americano. Las que se refieren más de cerca al uso y a la costumbre, y que tienen la misma fuerza, se hallan escritas en el lugar de cada división. Pero hay que advertir principalmente que si a todos obligan las mismas leyes, los que ya están ordenados in sacris, no sólo deben igualar a los demás en la observancia de la disciplina, sino que deben precederlos con el ejemplo.

72. Por otra parte, como todas estas normas han sido prescritas según el parecer y autoridad de los Superiores para mayor utilidad de los alumnos, así también cuando ella lo exija, podrán los mismos Superiores interpretarlas y cambiarlas según el tiempo y las circunstancias. La regla principal es la prudencia de los Superiores, cuyo más ferviente anhelo es la recta formación de los alumnos, el bien del Colegio y la mayor gloria de Dios.

B. Los horarios

Se presenta una serie de seis horarios de distintos seminarios mexicanos. Indican el ritmo de vida. Este conjunto de documentos fue enviado a la S. Congregación de Seminarios y Universidades entre 1930 y 1931. Se observa la intensidad de la vida cotidiana. Se percibe la tendencia a compartimentar todos los espacios de tiempo y refleja la severidad de la formación eclesiástica.

1. Antequera

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Antequera,1027/31, 1930, s. p.

 

6.00

Levantarse y aseo

6.30

Oración mental

7.00

Misa

7.30

Estudio

8.30

Desayuno.

9.00

Estudio

10.00

Primera clase

11.00

Segunda clase

12.00

Canto Gregoriano o Solfeo

12.30

Estudio

13.30

Examen conc. Comida, recreo

14.45

Estudio

16.00

Primera clase

17.00

Segunda clase

18.00

Recreo

18.30

Estudio

19.30

Lectura espiritual, visita al Smo.
y examen particular

20.30

Cena y recreo

21.45

Examen general de conciencia

22.00

Descanso

2. Chilapa

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Chilapa, 1029/31, 1930, s. p

 

5.00

Levantarse

5.30

Meditación

6.15

Santa Misa – Estudio

7.30

Desayuno – Recreo

8.00

Horas menores

8.15

Estudio

8.30

Clase

10.00

Recreo

10.15

Estudio

11.30

Tiempo libre

11.45

Examen particular

12.00

Comida

1.30

Canto o ceremonias

2.00

Vísperas y Completas (martes y viernes en Capilla)

2.15

Estudio

3.15

Clase

4.30

Merienda y Recreo

5.15

Visita al Smo. Maitines y Laudes (martes y viernes en Capilla)

5.40

Estudio

6.55

Rosario y Lectura espiritual

7.30

Cena. Recreo

8.30

Oraciones de la noche – Acostarse.

3. Guadalajara

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Guadalajara, 1027/31, 1930, s. p.

 

6.00

Levanto

6.30

Meditación y Santa Misa

7.30

Desayuno, aseo

9.00

Estudio

10.00

Clase

11.00

Recreo

11.30

Estudio

12.15

Clase

13.00

E. de conciencia, comida y recreo

15.15

Visita Smo. Lectura espir. y estudio

16.30

Clase

17.30

Recreo

18.00

Estudio

18.45

Clase

19.30

Rosario, puntos de meditación y examen de conciencia. Cena en sus propias casas.

22.00

Última oraciones y reposo.

4. Querétaro

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Querétaro, 1038/31, 1930, s. p.

 

5.30

Levantarse (Seminario Mayor)

5.55

Meditación

6.00

Levantarse (Seminario Menor)

6.25

Meditación

7.00

Santa Misa, comunión, a. de gracias

7.40

Desayuno

7.55

Aseo de dormitorios

8.00

Estudio

9.00

Clases

10.00

Gimnasia y Recreo

10.30

Clases de canto

11.00

Estudio

12.00

Clases

1.00

Examen particular, comida

1.30

Recreo

3.00

Estudio

4.00

Clases

5.00

Recreo

5.30

Estudio

6.30

Clase

7.30

Recreo

8.00

Rosario y Lectura espiritual

8.30

Cena

9.00

Recreo

9.30

 Preces y descanso.

5. Veracruz

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Veracruz, 1044/31, 1931, s. p.

 

5.00

Levantarse

5.25

Preces y Meditación

6.00

Misa y Comunión

6.30

Estudio

7.30

Desayuno

8.00

Estudio

9.00

Descanso

9.05

Clase

10.00

Recreo

10.15

Estudio

11.00

Descanso

11.05

Clase

12.00

Aseo

12.10

Examen de conciencia

12.20

Comida

13.00

Recreo

14.00

Estudio

15.00

Descanso

15.05

Clase

16.00

Recreo

16.30

Estudio

17.15

Descanso

17.20

Clase

18.15

Recreo

18.30

Rosario

19.00

Recreo

19.15

Estudio

20.00

Cena

20.30

Recreo

21.00

Examen de conciencia y puntos de meditación.

21.15

Gran silencio. Acostarse.

6. Zamora

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Zamora,1277/31, 1931, s. p.

 

5.30

Levantarse

6.00

Capilla

7.30

Desayuno - Recreo

8.00

Estudio

9.00

Clase

10.00

Estudio

11.00

Clases

12.00

Ángelus, examen, comida, recreo

1.30

Descanso (en los salones)

2.00

Estudio

3.00

Clases

4.00

Estudios o clases

4.45

Paseo o recreo

5.45

Clases

6.45

Rosario. Lectura espiritual

7.15

Estudio

8.00

Cena y recreo

9.00

Capilla

9.30

Dormir

 

 

 



APÉNDICE  3

Documentos relativos al Estudio:
materias, planes de estudio y textos

A. Las materias en los seminarios de México

En esta parte presentamos, a través de un cuadro sinóptico, las materias cursadas en seis distintos seminarios mexicanos entre 1900-1910 y 1930-1940. Nos parece que viendo las asignaturas que comprendían los planes de estudio de distintas épocas podemos darnos cuenta de los intereses, y también las posibilidades, de los centros de formación eclesiástica. Ponemos las fuentes archivísticas en nota a pie de página para faciliar la lectura.

Lista de materias estudiadas en los seminarios mexicanos

1. Materias cursadas entre 1900 y 1910

Teología

 

México[43]

Puebla[44]

Durango

Zacatecas

Tulanc.

Huajuap.

Dogmática

Dogmática

 

 

 

 

Moral

Moral

 

 

 

 

S. Escr.

S. Escr.

 

 

 

 

Hist. E.

Hist. E.

 

 

 

 

Hebreo

Hebreo

 

 

 

 

Liturgia

 

 

 

 

 

Elocuen.

 

 

 

 

 

Canto G.

Canto G.

 

 

 

 

Filosofía

México[45]

Puebla[46]

Durango

Zacatecas

Tulanc.

Huajuap.

F. Racional

 

 

 

 

 

Lógica

Lógica

 

 

 

 

Ontología

Ontología

 

 

 

 

Matem. Álgebra, geometría y trigonometría.

Matemáticas

 

 

 

 

Cosmología

Cosmología

 

 

 

 

Psicología

Psicología

 

 

 

 

Física

Física

 

 

 

 

Química

Química

 

 

 

 

Historia Patria y Universal

 

 

 

 

 

Teodicea

Teodicea

 

 

 

 

Cosmo-gonía

 

 

 

 

 

Geología

 

 

 

 

 

 

Ética y Derecho Natural

 

 

 

 

 

Fisiología

 

 

 

 

 

Francés

 

 

 

 

2. Materias cursadas entre 1910-1920

Teología

 

México[47]

Puebla[48]

Durango [49]

Zacatecas [50]

Tulanc. [51]

Huajuapan[52]

Dogmática

Dogmática

Dogmática

Dogmática

Dogmática

Dogmática

Moral

Moral

Moral

Moral

Moral

Moral

Sagrada Escritura

Sagrada Escritura

Sagrada Escritura

Sagrada Escritura

Sagrada Escritura

Sagrada Escritura

Hist. E.

 

Hist. E.

Hist. E.

Hist. E.

Hist. E.

Hebreo

Hebreo

Hebreo

 

 

 

Liturgia

 

Liturgia

Liturgia

Liturgia

 

Elocuen.

 

 

Oratoria S.

Elocuen.

 

C. Greg.

C. Greg.

C. Greg.

C. Greg.

C. Greg.

C. Greg.

D. Canón.

D. Canón.

D. Canón.

D. Canón.

D. Canón.

D. Canón.

D. Público

 

 

Decretales

 

 

 

Sociología

 

 

Sociología

 

 

 

 

Griego

 

 

 

 

 

Italiano

 

 

 

 

 

Pedagogía

 

 

Filosofía

México[53]

Puebla[54]

Durango[55]

Zacatecas[56]

Tulanc. [57]

Huajuap. [58]

F. Racio.

 

Filosofía

Filosofía

F. Racio.

F. Racio.

Lógica y Ética

Lógica

 

 

 

 

Ontología

Ontología

 

 

 

 

Aritmética Álgebra, geometría y trigono-metría.

Matemá.

Matemá.

Matemá.

Matemá.

Matemá.

Cosmolo.

Cosmol.

 

 

 

 

Psicología

Psicología

 

 

 

 

Física

Física

Física

Física

Física

Física

Química

 

Química

Química

Química

Química

Hist. Patria y Univer

 

 

 

 

 

Teodicea

 

 

Cosmogon,

 

 

Cosmogon.

 

Inglés

Inglés

Inglés

 

Geología

Francés

Francés

Francés

Francés

 

Griego

Religión

Religión

Apolog.

 

Apolog.

Filosofía Moral

 

 

 

Griego

 

Hist. Nat

 

 

Hist.Nat

 

Hist Nat.

3. Materias cursadas entre 1920-1930

Teología

 

México[59]

Puebla[60]

Durango [61]

Zacatecas[62]

Tulanc. [63]

Huajuap.[64]

Dogmática

Dogmática

Dogmática

Dogmática

Dogmática

Dogmática

Moral

Moral

Moral

Moral

Moral

Moral

Sagrada Escritura

Sagrada Escritura

 

Sagrada Escritura

Sagrada Escritura

Sagrada Escritura

Hist. E.

Hist. E.

Hist. E.

Hist. E.

Hist. E.

Hist. E.

Liturgia

Rúbricas

Rúbricas

Liturgia

Liturgia

Liturgia

Elocuen.

Oratoria S.

 

Oratoria S.

Oratoria S.

Oratoria S.

C. Greg.

C. Greg.

C. Greg.

C. Grez.

C. Greg.

C. Greg.

D. Canón.

D. Canón.

D. Canón.

D. Canón.

D. Canón.

D. Canón.

D. Público

 

 

Decretales

 

 

Código

 

 

 

 

 

 

Patrología

 

Griego

 

Sociología

 

Ta Pastoral

 

 

Ta Pastoral

 

 

Ta Mística y Ascética

 

 

 

 

 

 

 

Pedagogía

 

 

Filosofía

México[65]

Puebla[66]

Durango[67]

Zacatecas[68]

Tulanc. [69]

Huajuap. [70]

F. Racio.

 

Filosofía

Filosofía

F. Racio.

F. Racio.

Lógica y Ética

Lógica

 

 

 

 

Ontología

Ontología

 

 

 

 

Aritmética Álgebra, geometría y trigono-metría.

Matemá.

Matemá.

Matemá.

Matemá.

Matemá.

Cosmolo.

Cosmolo.

 

 

 

 

Psicología

Psicología

 

 

 

 

Física

Física

Física

Física

Física

Física

Química

 

Química

Química

Química

Química

Hist. Patria y Univer

 

 

 

 

 

Teodicea

 

 

Cosmog,

 

 

Cosmogo.

 

Inglés

Inglés

Inglés

 

Geología

Francés

Francés

Francés

Francés

 

Griego

Religión

Religión

Apolog.

 

Apolog.

Filosofía Moral

 

 

 

Griego

 

Hist. Nat

 

 

Hist.Nat

 

Hist Nat.

4. Materias cursadas entre 1930-1940

Teología

 

México[71]

Puebla[72]

Durango [73]

Zacatecas[74]

Tulanc.

Huajuap.[75]

Dogmática

Dogmática

Dogmática

 

 

Dogmática

Moral

Moral

Moral

 

 

Moral

Sagrada Escritura

Sagrada Escritura

 

 

 

Sagrada Escritura

Hist. E.

Hist. E.

Hist. E.

 

 

Hist. E.

Liturgia

Rúbricas

Liturgia

 

 

Liturgia

Elocuen.

Oratoria

Oratoria

 

 

Oratoria

C. Greg.

C. Greg.

C. Greg.

 

 

C. Greg.

D. Canón.

D. Canón.

D. Canón.

 

 

D. Canón.

 

Exégesis

 

 

 

 

 

Mexicano

 

 

 

 

Ta Funda-mental

Ta Funda-mental

 

 

 

 

Ta Pastoral

Ta Pastoral

 

 

 

Ta Pastoral

Ta Mística y Ascética

Ta Mística y Ascética

 

 

 

Ta Mística y Ascética

Sociología

Sociología

 

 

 

 

 

Patrología

 

 

 

 

Filosofía

México[76]

Puebla[77]

Durango[78]

Zacatecas

Tulanc.

Huajuap. [79]

Metafísica.

 

Filosofía

 

 

Filosofía

Lógica

Lógica y Ética

 

 

 

Lógica y Ética

Ontología

Ontología

 

 

 

Ontología

Álgebra, geometría y trigono-metría.

Álgebra

Geometría y trigono-metría.

 

 

Álgebra, geometría y trigono-metría.

Cosmogra.

Cosmolo.

 

 

 

Cosmolo.

 

Psicología

 

 

 

Psicología

Física

Física

Física

 

 

Física

Química

Química

Química

 

 

Química

Hist. Patria y Univer

 

 

 

 

 

Teodicea

Teodicea

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Psicología

Griego

Francés

Francés

 

 

 

Filosofía Moral

Apolog.

 

 

 

Apolog.

Hist. Nat

 

Hist Nat.

 

 

 

 

Hist. Ecles.

 

 

 

Urbanidad

B. Los planes de estudio

La siguente documentación ilustra a manera de ejemplo, los planes de estudios de teología de: la Pontificia Universidad Gregoriana 1929-1930, el seminario de León 1930 y el seminario de México, el seminario de Zamora y el seminario interdiocesano de Montezuma 1939. La columna derecha indica las horas semanales de estudio. Podemos así comparar con la Universidad Romana que mayor influjo tuvo en la formación eclesiástica mexicana.

1. Pontificia Universidad Gregoriana 1929-1930

Pontificiae Universitatis Gregorianae, Kalendarium 1929-1920, Romae 1930, 34-38.

 

1er año

Hrs

2º año

Hrs

Teología Moral

5

Teología Moral

5

Teología Fundamental

7

Teología Dogmática

9

Historia Eclesiástica

4

Historia del Dogma

1

Arqueología cristiana

1

 

 

Hebreo

1

 

 

Introd. a la S. Escritura

2

Instit. de Derecho Canónico

5

 

3er año

Hrs

4º año

Hrs

Teología Dogmática

9

Teología Dogmática

9

Historia del Dogma

1

Historia del Dogma

1

Antiguo Testamento

3

Antiguo Testamento

3

Derecho Canónico

2

Derecho Canónico

2

Nuevo Testamento

2

Nuevo Testamento

2

Griego bíblico

1

 

 

2. Seminario de León 1931

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, León 1035/31, 1931, s. p.

 

1er año

Hrs

2º año

Hrs

Teología Dogmática

5

Teología Dogmática

5

Teología Moral

4

Teología Moral

4

Introd. Sag. Escrituras

3

Introd. Sag. Escrituras

3

Derecho Canónico

2

Derecho Canónico

2

Historia Eclesiástica

2

Historia Eclesiástica

2

Liturgia Sagrada

2

Liturgia Sagrada

2

Canto eclesiástico

2

Canto eclesiástico

2

Elocuencia Sagrada

1

Elocuencia Sagrada

1

Pedagogía Catequística

1/2

Pedagogía Catequística

1/2

 

3er año

Hrs

4º año

Hrs

Teología Dogmática

5

Teología Dogmática

5

Teología Moral

4

Teología Moral

4

Introd. Sag. Escrituras

3

Introd. Sag. Escrituras

3

Derecho Canónico

2

Derecho Canónico

2

Teología Ascética

1

Teología Ascética

1

Teología Pastoral

1

Teología Ascética

1

Liturgia Sagrada

2

Liturgia Sagrada

2

Canto eclesiástico

2

Canto eclesiástico

2

Elocuencia Sagrada

1

Elocuencia Sagrada

1

Pedagogía Catequística

1/2

Pedagogía Catequística

1/2

3. Seminario de México 1931

ABSCM, Documentos varios 1931, 199/E-IV-10, 1931, s. p.

 

1er año

Hrs

2º año

Hrs

Teología Fundamental

11

Teología Dogmática

11

Historia Eclesiástica

6

Historia Eclesiástica

6

Liturgia

6

Liturgia

6

Sociología

6

Sociología

6

Elocuencia Sagrada

6

Elocuencia Sagrada

6

Teología Moral

6

Teología Moral

6

 

 

Teología Pastoral

1

 

 

Lengua Hebrea

6

 

3er año

Hrs

4º año

Hrs

Teología Dogmática

11

Teología Dogmática

11

Teología Moral

6

Instituciones Canónicas

6

Liturgia

6

Liturgia

6

Sociología

6

Sociología

6

Elocuencia Sagrada

6

Elocuencia Sagrada

6

Teología Mística

6

Teología Moral

6

Teología Pastoral

1

Teología Pastoral

1

Sagrada Escritura

6

Sagrada Escritura

6

4. Seminario de Zamora 1931

ACEC, Seminari Messico 1931-1936, Zamora 1277/31, s. p.

 

1er año

Hrs

2º año

Hrs

Derecho Canónico

4

Derecho Canónico

4

Sagrada Escritura

3

Sagrada Escritura

3

Historia Eclesiástica

2

Historia Eclesiástica

2

Teología Ascética y Mística

1

Teología Ascética y Mística

1

Teología Pastoral

1

Teología Pastoral

1

Apologética

6

Teología Dogmática

6

Nociones de Arte Sagrado

1

Nociones de Arte Sagrado

1

 

3er año

Hrs

4º año

Hrs

Teología Dogmática

6

Teología Dogmática

6

Sagrada Escritura

3

Sagrada Escritura

3

Teología Moral

7

Teología Moral

7

Teología Ascética y Mística

1

Teología Ascética y Mística

1

Teología Pastoral

1

Teología Pastoral

1

Historia Eclesiástica

2

Historia Eclesiástica

2

Liturgia Sagrada

1

Liturgia Sagrada

1

5. Seminario interdiocesano de Montezuma, en New Mexico, Estados Unidos, 1939.

ACEC, Visite Apostoliche 1939-1954, Montezuma, 312/39, nº 158, 1939, anexo C, 3.

El curso se desarrolla en 4 años divididos en dos bienios.

 

1er Bienio

Hrs

1er Bienio

Hrs

Teología Fundamental

4

Historia Eclesiástica Mexicana

2

Sacramentos

4

Liturgia

1

Teología Moral

5

Acción Católica

1

Historia Eclesiástica General

2

Elocuencia Sagrada

2

Patrología

2

Canto Gregoriano

1

Derecho Canónico

3

Sociología

1

 

2° Bienio

Hrs

2° Bienio

Hrs

Teología Dogmática Matutina

4

Sociología

1

Teología Dogmática Vespertina

4

Teología Pastoral

1

Teología Moral

5

Liturgia

1

Historia Eclesiástica General

2

Acción Católica

1

Patrología

2

Historia Eclesiástica Mexicana

1

Sagradas Escrituras

4

Canto Gregoriano

1

Elocuencia Sagrada

2

 

 

C. Los textos

En esta serie de documentos, aparecen los textos usados en los seminarios mexicanos a lo largo de cuarenta años. Se puede apreciar claramente el influjo más importante recibido a través de los manuales. Se toman en cuenta sólo las materias impartidas en filosofía y teología. Se respeta la ortografía y los nombres tal como aparecen en las fuentes.

1. Guadalajara

ASSJG, Informe Rectoral 1900, 22-36.       Año 1900

 

Teología Dogmática

Billuart–Ecalle

Sagrada Escritura

Billuart–Ecalle

Teología Moral

J. Solanz

Ritos

J. Solanz

Derecho Canónico

José Ferrari

Derecho Civil

Francisco Zavala

Teología Mística

Scaramelli

Historia

Tirso Rafael de Córdoba
 y Torquemada y Solís

Cronología

Manuel A. Romo

Oratoria Sagrada

Anónimo español

Canto Llano o Gregoriano

Editado en Querétaro

Matemáticas: Aritmética, Álgebra y Geometría

Joaquín Terrazas

Trigonometría Rectilínea

M. Vallejo

Física

A. Ganot

Filosofía Moral

Cardenal González

Derecho Natural

Liberatore

Religión

Clarins y Perrone

Lógica

Cardenal González

Metafísica

J. Balmes

Química

Langlebert

Geología

Martínez Vigil

Astronomía

Agustín de la Rosa

2. Angelópolis

ACEC, Università Angelópoli 1883-1930, 1913, s. p. Año 1913

 

Theologia Scolastica

Card. Billot

Philosophia Scolastica

P. Gustavus Lahousse

S. Thommae A.

Summa Theologica

Philosophia Morali

P. Victor Catherin S. I.

Institutionibus Canonicis

Ioseph Ferrari

Schol. S. Scripturae

Cornely

Theologia Morali Comp

P. Ioan B. Ferreres

Pro Patrologia

Brauschen

Ascética

Scaramelli

Mística

R.P. Aguillo

Eloquentia Sacra

P. Maruri

Theologia Pastorali

P. Bernardi

Historia Eccles.

R.P. Funk.

Sociologia

José Llovera

Pedagogia

Fr. Bruño

Phisica

Bartolomé Feliú y Pérez

 

3. Huajuapan

Visita ad Limina 1913, SCCRVA, en ASV, Huaiapanem (Huajuapan de León), F. 338. 1913.         Año 1913

 

Teología Dogmática

Manuel de Castro

Teología Moral

Gury Ferreres

Sagrada Escritura

Lázaro Lepe

Historia Eclesiástica

Postel

Inst.  Canónicas

Ferreres

Sociología Cristiana

 

Filosofía

Zeferino González

Apologética

F. X. Schouppe S. I.

4. México

Visita ad Limina 1914. SCCRVA, en ASV, Mexican (México), F. 507, 1914, 32.        Año 1914

 

Teología Dogmática;

Cardenal Luis Billot.

Tratado de Gracia y Dios Creador

Cardenal C. Mazzella.

Sagrada Escritura

Cornely S. I

Historia Eclesiástica

Dr. Funk[80]

Teología Moral

Gury Ferreres

Elocuencia Sagrada

Francisco Maruri S. I.

Liturgia Sagrada

J. F. Van der Stappen

Lengua Hebrea

Vosen

Instituciones Canónicas

Tarquini y Sanguinetti

Escuela de Decretales

Santi

Filosofía Racional

Miguel de María S. I.

Matemáticas

Contreras

Física Experimental

Drion y Fernet

Química

Langlebert

Ética

V. Cathrein S. I.

Historia Universal

Sánchez Casado

Historia Patria

Pérez Verdía

Historia Natural

Langlebert

Geología

Langlebert

Cosmografía

F. Tisserand y H. Andover.

5. Zacatecas

Visita ad Limina 1915, SCCRVA, ASV, Zacatecen (Zacatecas), F. 955, 1915, 14-15.      Año 1915

 

Theologia Moralis

Gury Ferreres

Theologia Dogmática

Horatio Mazzella

Sacra Sciptura

F. X. Shoupe S. I.

Institutiones Canonicae

Bargilliat

Decretales,

Santi

Historia Ecca.

Aguila

Philosophia

Fargues et Barbedette

6. Tulancingo

Visita ad Limina 1914, SCCRVA, en ASV, Tulancinguen (Tulancingo), F. 885, 1914, 27.   Año 1914

 

Scriptura Sacra

Vigouroux

Theologia Dogmática

Billuarty

Theologia Moralis

Gury - Ferreres

Sacra Litturgia (sic)

Solans

Eloquentia Sacra

Maruri

Historia Ecclesiastica

Postel

Cantus Lithurgicus

 ---

Institutiones Iuris Canonici

Munerati

Philosophia Rationalis

Barbedette

Physicas

Rodríguez

Chymica

 "

Matheseos

Contreras

Religio Apologetica

Schouppe

Cursus Religionis

Schouppe

Historia Patria

Nicolás de León

Cantus

 

Lingua Gallica

Perrier

Lingua Anglica

Cortina

7. Guadalajara

ASSJG, Informe Rectoral 1921-1922, 1-6. Año 1921

 

Teología Dogmática

Ad. Tanquerey

Teología Moral

Juan B. Ferreres S. I.

Historia Eclesiástica

J. Marx, traducido al castellano por Ramón Ruiz Amado S. I.

Instituciones Canónicas

Juan B. Ferreres S. I.

Teología Pastoral

Mach–Ferreres

Sagrada Liturgia

J. B. de Herdt

Oratoria Sagrada

Miguel Yus

Arqueología y Arte Sagrado

[No informa texto]

Sociología

José María Llovera

Canto Llano

Gregorio María Suñol O.S.B.

Instituciones Filosóficas

C. Willemns

Teología Moral Funda-mental

I. Ferreres S. I.

Historia de la Filosofía

Paulo Geny S. I.

Hebreo

H. Gismondi S. I.

Griego

Canuto M. A. Ortega

Clase de Espíritu

Alonso Rodríguez, S. I.

Urbanidad y buenas maneras

Branchereau para mayores, Carreño para menores.

8. Guadalajara

ASSJG, Informe Rectoral 1923-1924, 24-29.        Año 1923

 

Teología Dogmática

Ad. Tanquerey

Teología Moral

Juan B. Ferreres S. I.

Historia Eclesiástica

J. Marx, traducido al castellano por Ramón Ruiz Amado S. I.

Instituciones Canónicas

Juan B. Ferreres S. I.

Teología Pastoral

José Mach, arreglado por J. B. Ferreres S. I.

Sagrada Liturgia

J. B. de Herdt

Oratoria Sagrada

Miguel Yus

Arqueología y Arte Sagrado

Francisco Naval

Sociología

José María Llovera

Pedagogía

R. Ruiz Amado S. I.; apuntes según las lecciones de Rosignoli

Canto Llano

Gregorio María Suñol O.S.B.

Instituciones Filosóficas

C. Willemns

Teología Moral Funda-mental

I. Ferreres S. I.

Historia de la Filosofía

Paulo Geny S. I.

Hebreo

H. Gismondi S. I.

Griego

Canuto M. A. Ortega

Clase de Espíritu

Alonso Rodríguez, S. I.

Urbanidad y buenas maneras

Branchereau para mayores, Carreño para menores.

9. Guadalajara

ASSJG, Informe Rectotal 1925-1926, 28-30.        Año 1925

 

Sagrada Escritura

R. Cornely

Teología Dogmática

Horacio Mazzella

Instituciones Canónicas

Juan B. Ferreres S. I.

Teología Moral

Juan B. Ferreres S. I.

Historia Eclesiástica

Savio

Liturgia Sagrada

 

Oratoria Sagrada

Miguel Yus

Canto Llano

G. M. Suñol O. S. B.

Pedagogía

R. Ruiz Amado S. I.

Teología General

Ad. Tanquerey

Instrucciones Filosóficas

Willemns

Religión

Polidori

 

10. Guadalajara (teólogos en Bilbao, España)[81]

ASSJG, Informe Rectoral 1927-1928, 51. Año                1927

 

Sagrada Escritura

Andrés Fernández S. I.

Teología Dogmática

Horacio Mazzella

Teología Moral

J. B. Ferreres S. I.

Teología Ascética

[No informa texto]

Instituciones Canónicas

J. B. Ferreres S. I.

Sociología

Acción Católica según S. S. Pío XI

Hebreo

[No informa texto]

Rúbricas

[No informa texto]

Canto Gregoriano

[No informa texto]

 

11. Guadalajara

ASSJG, Informe Rectoral 1927-1928, 51.  Año 1927

 

Sagrada Escritura

R. Cornely

Teología Dogmática

Horacio Mazzella

Teología Moral

J. B. Ferreres S. I.

Historia Eclesiástica

[No informa texto]

Teología Fundamental

Tanquerey

Filosofía

Willemns

Religión

Polidori

12. Guadalajara

ASSJG, Informe Rectoral 1928-1929, 62-64.        Año 1927

 

Sagrada Escritura

A. Vaccari S.I.

Teología Dogmática

H. Mazzella

Teología Moral

J. B. Ferreres S. I.

Derecho Público

Félix Cappello S. I.

Derecho Canónico

J. B. Ferreres S. I.

Historia Eclesiástica

F. Savio S. I.

Teología Pastoral

[No informa texto]

Teología Ascética

[No informa texto]

Oratoria Sagrada

[No informa texto]

Pedagogía Catequística

HH. de las Escuelas Cristianas

Filosofía

Willemns

Ética y Derecho Natural

Catrein [sic]

Matemáticas

Bruño

Física

Kleiber Karsten

Fisiología

Langlebert

 

13. Angelópoli

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Puebla 1037/31,
1931, s. p. Año 1927

 

Teología Fundamental y Dogmática

Horatio Mazzella

Teología Moral

Joannes B. Ferreres

Exégesis Bíblica

Folios del profesor

Introducción a la S. Escritura

Hildebrandus Höpfl O.S.B. y Folios del profesor

Teología Pastoral

Francisco Naval C. M. F.

Ascética y Mística

Francisco Naval C. M. F.

Sociología

Llobera

Rúbricas

Gregorio Martínez de Antoñana C.M.F.

Patrología

Clase oral

Derecho Canónico

J. B. Raus C.SS.R.

Derecho Público

Félix M. Cappello S. I.

Historia Eclesiástica

Fidel Savio

Oratoria Sagrada

Francisco de Paula Maruri S. I.

Mexicano

Clase oral

Ética

Víctor Catherin S. I.

Teodicea

Folios del profesor

Psicología, Cosmología, Ontología y Lógica

Aloysius López

Fisiología

G. M. Bruño

Física

G. M. Bruño

Química

Apuntes del profesor

Francés

Louis Rodier

Apologética

Nicolás Marín Negueruela

Álgebra

G. M. Bruño

14. Tulancingo

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Tulancingo 1043/31, 1931, s. p. Año 1931

 

Teología Fundamental

Tanquerey (Brevis Syn.)

Teología Moral

Ferreres

Sagrada Escritura

Adnotationes ex Cornely et Murillo. Rosadini

Liturgia 1a parte

Solans Vendrell

Historia Eclesiástica

Savio

Oratoria Sagrada

Yus

Canto Gregoriano

Suñol

Instituciones de Derecho Eclesiástico

Ferreres

Teología Pastoral

Naval

Lógica y Ontología

De María y apuntes del Profesor

Álgebra y Geometría

Bruño

Religión (curso superior)

Polidori

Inglés

F. T. D.

Cosmología y Psicología

De María y apuntes del Profesor

Física y Química

F. T. D.

Psicología Experimental o Historia Natural

De la Vaissiere. Bruño

Teodicea

Farges, Barbedette y Remer

Ética

Cathrein

Sociología Cristiana

Llovera y Noguera

 

15. Huajuapan

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Huajuapan de León, 1931, s. p. Año 1930

 

Teología dogmática

Tanquerey

Teología Moral

J.B. Ferreres, S.J.

Sagrada Escritura

Hildebrando Höpel.

Instituciones de Derecho Canónico.

Bargiliat.

Teología Pastoral

P. Nava1

Oratoria Sagrada

Monegal.

Teología Ascética

Scaramelli.

Liturgia

De la Isla

Sociologia

Llobera

Lógica et Ontología

A1. G. López.

Cosmología et Psychlogia

A1. G. López.

Ethica et Theodicea

P. Uccello

Aritmética Elemental

G. M. Bruño.

Álgebra Elemental

G. M. Bruño.

Geometría Elemental

G. M. Bruño.

Física Elemental

F. T. D.

Química Elemental

F. T. D.

Fisiología e Higiene

O. Cendrero Curiel

Apologética, Dogmática y Moral

P. F. X. Schoúppe.

Historia Eclesiástica

P. Savio, S.J.

 

16. Durango

ACEC, Seminari Messico 1910-1931, Durango 1031/31, 1931,
s. p.
Año 1931

 

Teología Dogmática. Synopsis Theologiae Dogmática Specialis

Ad. Tanquerey

Teología Moral. Compendium Theologiae Moralis

Juan B. Ferreres, S.J.

Liturgia Sagrada. Manual de Liturgia Sagrada

Antonio Martínez de Antoñana

Historia Eclesiástica. Compendio de Historia de la Iglesia.

J. Marx

Sagrada Escritura. Compendium introductionis in S. Scripturas

 Rodolfo Cornely S. J.

Derecho Canónico. Instituciones Canónicas

Juan B. Ferreres, S.J.

Oratoria Sagrada. Compendio de Oratoria Sagrada

Maruri

Canto Litúrgico, Canto Litúrgico

Daniel Revesa

Filosofía. Elementa Philosophiae Aristotelico Tomisticae, 3 cursos

José Gredt O.S.B

Religión. Synopsis Theologiae Dogmaticae Fundamentalis

Ad. Tanquerey

Sociología. Tratado elemental de Sociología Cristiana

José Ma. Llovera

Historia Natural. Historia Natural

J. Langlebert

Física y Química. Física y Química

J. Langlebert

Geometría y Trigonometría. Geometría y Trigonometría

G. M. Bruño

Francés. Lengua Francesa

Alphonse Perrier

 

17. Guadalajara

ASSJG, Informe Rectoral 1935-1936, 35-36.        Año 1935

 

Teología Dogmática

Horacio Mazzella

Teología Moral

Juan B. Ferreres, S.J.

Sagrada Escritura

Cornely-Merk

Instituciones Canónicas

Vermeersch-Creusen S. I.

Historia Eclesiástica

F. Savio

Sagrada Liturgia

Sollans–Vendrell

Oratoria Sagrada

Yus

Teología Ascética y Mística

P. Naval

Urbanidad

L. Branchereau

Canto Gregoriano

[No informa texto]

Teología General

A. Tanquerey

Pedagogía Catequística

Daniel Llorente

Filosofía

V. Remer S. I.

Filosofía Moral

V. Cathrein S. I.

Hebreo

A. Ramírez S. I.

Teología Ascética y Mística

Naval

Cosmología y Psicología

Vicente Remer S.I.

Psicología experimental

La Vassiére–Palmés

Física

Kleinber–Karsten

Ética

Víctore Cathrein S.I.

Apologética de la Iglesia en México

[No informa texto]

 

18. Guadalajara

ASSJG, Informe Rectoral 1939-1940, 29-36. Año 1939

 

Teología Dogmática

J. M. Hervé

Teología Moral

Ioannes B. Ferreres S. I.

Sagrada Escritura

R. Cornely S. I.

Derecho Canónico

[No informa texto]

Oratoria Sagrada

Bayle

Teología Ascética y Mística

[No informa texto]

Urbanidad

Branchereau

Sagrada Liturgia

Sollans Vendrell

Teología General

J. M. Hervé y apuntes del profesor.

Historia Eclesiástica

Fidel Savio

Acción Católica

Ignacio M. Hernández

Psicología experimental

Apuntes del profesor

Griego Bíblico

Apuntes del profesor

Apologética Mejicana

[No informa texto]

Física

Milikan

Canto Gregoriano

Pablo Ferretti O. S. B.

 

19. Montezuma

ACEC, Visite Apostoliche 1939-1954 , Montezuma 312/39, nº 158, 1939, anexo C, 5.        Año 1939

Elenchus librorum qui, tanquam textus, adhibentur in scholis

 

Disciplina

Auctor

Titulus plenus libri

Año

Cant. Greg.

P. Dom. Greg. Suñol OSB.

Método de Canto Greg.

1931

Ethica

Víctor Cathrein

Philosopia Moralis

1935

Lógica

Carolus Frick

Lógica

1924

Lógica

P. Naber

Lógica

1924

Cosmología

P. Carolus Frank

Philosofia Naturalis

1925

Ontología

P. Carolus Frick

Ontología

1928

Theodicea

Josephus Hontheim

Theodicea

1926

Psychologia

Josephus Fröbes

Cur. Brevior Psychologiae Specilativae

1933

Biología

Jaime Pujiula

Biología Moderna

1935

Chemia

Ignacio Puig

Química Elemental

1935

Geometria

G. M. Bruño

Geometría Curso Sup.

?

Trigonom.

A. Anfossi

Trigonometría Plana

?

Cosmograph

Medici–Cabrera

Elementos de Cosmografía

1937

Physica

G. M. Bruño

Elem. de Física Usual

1929

Th. Dogm.

Christian Pesch

Compendium Theol. Dogm. IV vol.

1934

Th. Moral

Aloysius Sabetti

Compendium Thel. Mor.

1931

Th. Pastoralis

P. Henricus Bordigoni

Annotationes Ms. instar

1938

Hist. Eccl. Mex.

Jesús García Gutiérrez

Apuntamientos de Hist. Eclesiástica Mexicana

1922

Sociología

C. Rutten O. P.

La Doctrina Social de la Iglesia

1926

Liturgia

Dom Andrés Azcárate OSB.

La Flor de la Liturgia

1932

Actio Catholica

Monseñor Luigi Civardi

Manual de Acción Católica

1933

Hist. Eccl. Gr

P. Daniel Olmedo

Annotationes Ms. instar

1938

20. Guadalajara

ASSJG, Informe Rectoral 1940-1941, 29-36.         Año 1939

 

Teología Dogmática

J. M. Hervé

Teología Moral

Ioannes B. Ferreres S. I.

Sagrada Escritura

[No informa texto]

Derecho Canónico

[No reporta texto]

Historia Eclesiástica

Fidel Savio

Oratoria Sagrada

[No informa texto]

Teología Ascética y Mística

[No informa texto]

Urbanidad

Branchereau

Sagrada Liturgia

Solans Vendrell

Teología General

[No informa texto]

Historia Eclesiástica

Fidel Savio

Acción Católica

[No informa texto]

Psicología experimental

[No informa texto]

Cosmología y Psicología

Vicente Remer S. I.

Historia de la Filosofía

Pablo Ceny S. I.

Hebreo

[No informa texto]

Griego bíblico

Apuntes del profesor

Canto Gregoriano

Pablo Fenetti

Arte Sagrado

Novel

Química

Vitoria

Francés

Perrin

Urbanidad

Branchereau

 

 

 

APÉNDICE  4

Alumnos mexicanos inscritos en el
Pontificio Colegio Pío Latino Americano de Roma

En esta documentación presentamos la lista de todos los alumnos mexicanos inscritos en el Colegio Pío Latino Americano de Roma, desde su fundación hasta el año de 1939. Lo hacemos en dos partes. La primera es un extracto del catálogo publicado en 1932 con motivo del 75º aniversario de la fundación del Colegio. La segunda parte, está tomada del catálogo de inscripciones, manuscrito inédito, y es también un extracto ya que presentamos sólo a los alumnos mexicanos. En las dos listas podemos leer muchos nombres de sacerdotes y obispos que protagonizaron la vida de la Iglesia mexicana en el periodo que estudiamos. Las noticias sobre los episcopados recibidos por los alumnos, fueron investigadas en el mismo archivo del Colegio o en otras fuentes.

1. Catalogus Pontificii Colegii Pii Latini Americani, anno 1932, Ab eius institutione 74º editus, Roma 1932.

APCPLA, C6-5, 1-193  Años 1858-1932

 

Nome

Dioecesis

Ortus

Ingressus

Ordines

Egressus

Salvador Valdivieso y Malo

México

1848

1-XII-1859

 

3-X-1862

Ignacio Montes de Oca y Obr. [82]

Michoacán

27-VI-1840

11-I-1860

28-II-1863

15-VII-1862

Teófilo García

Zamora

7-I-1855

18-VIII-1870

 

16-VIII-1875

Faustino Martínez

Zamora

15-II-1855

18-VIII-1870

 

 

José María Méndez

Zamora

28-II-1856

18-VIII-1870

18-XII-1880

5-X-1881

Francisco Plancarte[83]

Zamora

21-X-1856

18-VIII-1870

18-XII-1880

10-VII-1883

Manuel Velázquez

Zamora

14-XII-1852

18-VIII-1870

 

16-VIII-1875

Francisco Arroyo Ruiz

México

4-X-1843

3-XI-1870

18-XII-1875

8-IV-1876

Luis Betancourt

Zamora

17-V-1863

19-XI-1876

 

10-VII-1883

Tiburcio Cárdenas

Zamora

11-VIII-1854

19-XI-1876

2-X-1881

5-X-1881

Juan Herrera[84]

México

26-XII-1865

19-XI-1876

31-III-1888

22-X-1890

José Mora[85]

Zamora

24-II-1854

19-XI-1876

18-IV-1879

18-VIII-1881

Nicanor Mora

Zamora

4-VI-1859

19-XI-1876

 

5-X-1881

Francisco Navarro

Zamora

2-I-1862

19-XI-1876

 

2-VIII-1887

Mauro Navarro

Zamora

21-XI-1863

19-XI-1876