La Veritatis Splendor y el diálogo ecuménico
Gregory D. Gaston, SThD, Manila

El primer número de Veritatis splendor dice: "Llamados a la salvación por medio de la fe en Jesucristo, "luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn 1,9), los hombres se vuelven "luz en el Señor" e "hijos de la luz" (Ef 5,8) y se santifican a través de la "obediencia a la verdad" (1 P 1,22)".

Al colocar a Cristo en el centro de la vida moral, Veritatis splendor ofrece a las demás Iglesias cristianas una reflexión sobre la realidad del Salvador y la realidad del hombre. En Cristo, Dios no sólo se revela al hombre, sino que también revela al hombre lo que el hombre es. Cuanto más aprendamos sobre Cristo y cuanto más aprendamos de Cristo, más humanos nos volvemos. "Seguir a Cristo es el fundamento esencial y original de la moral cristiana" (Veritatis splendor, n° 19). Una parte de nuestra humanidad está llamada a la perfección y a ella estamos invitados a responder libremente. "La perfección exige madurez en el acto de brindarse a sí mismo, la madurez a la que está llamada la libertad del hombre" (n° 17). Cristo es el hombre perfecto al que, con nuestros límites humanos, estamos llamados a imitar. Las reflexiones cristológicas y antropológicas en el contexto del ecumenismo, entabladas en un diálogo de fe sincero, tendrán un influjo seguro en el diálogo de vida.

Ahora quiero concentrarme en un ejemplo concreto, esto es, en el hecho de que hoy todas las Iglesias sufran el impacto de cierta confusión en la vida moral. Se trata de un problema provocado por factores que exceden los límites del credo: la debilidad humana, el egoísmo que lleva a la injusticia y la explotación, especialmente de los débiles de la sociedad, el uso erróneo de instrumentos como los medios de comunicación social, los ataques solapados a la familia y la vida, perpetrados por la "anticultura" de la muerte, distintas "estructuras del pecado", etc. En algunos surge la tentación de preguntarse si, en su condición actual, el hombre es verdaderamente capaz de vencer esos desafíos al mensaje evangélico que estamos ahora enfrentando, o si, en cambio, las enseñanzas de Cristo son simplemente ideales, pero que, en realidad, creemos no poder realizar.

Para responder a esta pregunta, Veritatis splendor n° 103 analiza la realidad del hombre desde un punto de vista soteriológico. "Sólo en el misterio de la Redención de Cristo se hallan las posibilidades "concretas" del hombre (...) Pero, ¿cuáles son las "posibilidades concretas del hombre"? ¿Y de qué hombre se habla?". Entre el "hombre dominado por la concupiscencia" y "el hombre redimido en Cristo" hay una distinción importante: mientras el primero no puede vivir el mensaje evangélico, el segundo sí puede hacerlo. "Pues de eso se trata: de la realidad de la redención de Cristo. Él ha liberado nuestra libertad de la concupiscencia. Y si el hombre redimido vuelve a pecar, no se debe a la imperfección del acto redentor de Cristo, sino a la voluntad del hombre que no quiere recibir la gracia que fluye de ese acto".

El Santo Padre sugiere la reflexión de que "el mandamiento de Dios está, por cierto, proporcionado a las capacidades del hombre: pero a las capacidades del hombre al que ha sido dado el Espíritu Santo; y del hombre que, de caer en el pecado, tendría siempre la posibilidad de obtener el perdón y gozar de la presencia del Señor".

Podemos concluir afirmando que el esfuerzo de todo cristiano por unirse de manera más íntima a Cristo (lo cual no puede no incluir la vida moral) contribuye, por sí mismo, a la unidad de las Iglesias. Por ese motivo, cuanto más unidos estemos a Cristo, la Cabeza, más unidos estaremos a los miembros de su Cuerpo.

Bibliografía:

Dionigi Tettamanzi, Verità e libertà. Temi e prospettive di morale cristiana, Casale Monferrato: Piemme, 1993

J.A. Di Noia - Romanus Cessario, op (eds.), Veritatis splendor and the Renewal of Moral Theology, Chicago: Midwest Theological Forum, 1999.