La confirmación y la vida según el Espíritu
Stuart C. Bate, omi
St Augustine College of South Africa, Johannesburg

A través de la confirmación nos hallamos "enriquecidos con una fortaleza especial del Espíritu Santo" (CIC 1285). Este derramamiento del Espíritu Santo nos confiere un carácter indeleble (DS 1609), que se manifiesta en la fuerza recibida para que podamos atestiguar con plenitud a Cristo en nuestra vida y en la proclamación a los demás. El don que recibimos es una "acción reveladora del Dios cristiano" (Osborne 1999: 179) que nos vivifica no sólo para nuestro bien y nuestro beneficio espiritual, sino especialmente para que podamos ir hacia los demás y llevar la buena nueva de la salvación, con palabras y obras, a todas las gentes.

El sacramento de la confirmación nos da una fuerza nueva que proviene del Espíritu Santo y que nos permite vivir, con madurez, la vida según el Espíritu, descrita por san Pablo como una multiplicidad de frutos (Ga 5,16-6,10). Estos ejemplos nos ayudan a entender que la vida en el Espíritu se revela de innumerables maneras, al entrar el Espíritu Santo en cada persona, en su misma humanidad, para imprimir el carácter sacramental. Todos estamos llamados a expresar ese carácter conforme nuestra propia personalidad, cultura y circunstancias. Pero el hecho de que los individuos vivan en comunidades y culturas nos alerta también sobre las dimensiones socioculturales de los efectos del sacramento.

En Christifideles Laici, el Papa vuelve a afirmar que "con la efusión del Espíritu Santo en el bautismo y la confirmación, los bautizados participan de la misma misión de Jesús como Cristo, el Salvador-Mesías" (CL 13). La fuerza especial recibida en la confirmación es un signo especial de la vocación al ministerio en la Iglesia. La presencia permanente del Espíritu Santo en nosotros puede manifestarse también en dones especiales para poder responder a las situaciones humanas en las que nos encontremos. Los carismas son concedidos a todos los cristianos para que respondan a la multiplicidad de las necesidades humanas existentes en el mundo. Dichas necesidades son, a menudo, muy concretas, como la comida, el vestido, los medicamentos para combatir las enfermedades, hasta la liberación de dictadores políticos corruptos. También los dones necesarios para responder a esas necesidades deben ser concretos, y es interesante observar que dichos dones concretos se encuentran en las listas de s. Pablo. A menudo se olvida que, por ejemplo, la limosna o el compartir bienes son carismas (Rm 12,8), así como lo son la palabra de sabiduría (1 Cor 12,8) y también el servicio a los demás (Rm 12,7). "Aunque sean excepcionales y grandes o simples y ordinarios, los carismas son gracias del Espíritu Santo que tienen, directa o indirectamente, utilidad para la comunidad eclesial, porque están ordenados a la edificación de la Iglesia, al bienestar de la humanidad y a las necesidades del mundo" (CL 24).

Es así que vemos la presencia del Espíritu actuar por medio de simples cristianos que luchan contra los regímenes políticos corruptos en muchos países del mundo. La vemos también en el trabajo de la Iglesia católica en Sudáfrica, que tiene el mayor programa no gubernamental del país sobre el HIV/SIDA, en el que participan muchos simples cristianos cuidando a los enfermos de SIDA. Lo vemos en quienes dedican sus vidas a los programas educativos y a las instituciones educativas de la Iglesia y de muchas otras maneras. Todos estos son ministerios y todos constituyen la misión de la Iglesia. Les toca a los sacerdotes reconocer los distintos papeles que todos los cristianos están llamados a cumplir en la vida de la Iglesia. "De esta manera, los pastores tienen el deber de reconocer y promover los ministerios, los oficios y los roles de los fieles laicos, cuyo fundamento se encuentra en los sacramentos del bautismo y la confirmación" (CL 23). Tienen que hacerlo reconociendo "la diversidad sustancial del ministerio de los pastores, arraigado en el sacramento del Orden, respetando, al mismo tiempo, los demás ministerios, oficios y roles en la Iglesia, que están arraigados en los sacramentos del bautismo y la confirmación" (CL 23).

Bibliografía

CL = Christifideles laici. Exhortación apostólica postsinodal de Su Santidad Juan Pablo II sobre la vocación y la misión de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo.

K.B. Osborne 1999, Christian Sacraments in a Postmodern World, NY: Paulist.