Palabras de introducción de Su Em. Revma. Sr. Cardenal
Darío Castrillón Hoyos
El primado de Pedro
Desde el Vaticano, 28 de marzo de 2003
Servus servorum Dei! La expresión del papa Gregorio Magno define que la sacra potestas petrina es inseparable del ministerio del sucesor de Pedro, es decir, el servicio. Éste brota de la misericordia multiforme de Dios y en él resuenan las palabras del Señor, cabeza de la Iglesia: "Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve" (Lc 22,27). La cátedra es inseparable del bastón pastoral, porque Cristo, Maestro y Señor, ha venido a nosotros como Buen Pastor (cfr. Jn 10,1-18). Esta verdad puede servir a introducir la reflexión inicial de esta decimoséptima viedoconferencia teológica internacional cuyo tema es "El primado de Pedro".
Es el ministerio petrino un ministerio de misericordia, que nace de la caridad de Cristo y un don del amor divino a la Iglesia. "Simón de Juan, ¿me amas más que éstos? (...) Apacienta mis ovejas" (Jn 21,15-19). Pedro recibe la misión de apacentar la grey por medio de una triple profesión de amor que corresponde a su triple traición: la debilidad de Pedro indica que la Iglesia está fundada sobre el poder infinito del amor misericordioso de Dios (cfr. Mt 16,17; 2Cor 12,7-10).
El primado del servicio en la caridad, conferido a Pedro, se basa en las mismas palabras de Cristo, así como nos han sido transmitidas por las tradiciones evangélicas (Mt 16,17-19; Lc 22,31-32). Así lo recuerdan, entre los Padres de la Iglesia, san Ignacio de Antioquía, al afirmar que el sumo pontífice preside "la comunidad universal en el amor" (Ad Romanos, prefacio) y san Ambrosio, quien, al refrirse a la misión del pastor universal, misión que consiste en velar por el bien común de toda la Iglesia y el bien de las distintas Iglesias particulares, define al papa como "Vicario del amor de Cristo" (Expositio in Lucam, X).
La Iglesia católica tiene conciencia de que conserva el ministerio del sucesor del apóstol Pedro, el obispo de Roma, a quien Cristo ha constituido como "el principio y fundamento, perpetuo y visible, de la unidad" (Lumen Gentium, 23) y al que el Espíritu sostiene para que pueda hacer a todos los hombres partícipes de este bien esencial.
Recordemos que, como sucesor de Pedro, el obispo de Roma ha recibido, por institución divina, una potestad suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, para bien de la Iglesia y de toda la humanidad. Así lo declaraba el Concilio Vaticano I (cfr. const. Pastor aeternus: DS nos. 3053-3064) y lo ha repetido el Concilio Vaticano II (cfr. decr. Christus Dominus, 12), siguiendo con fidelidad la Tradición y toda la enseñanza del magisterio de la Iglesia.
Es lo que, bajo distintos aspectos, comentarán, en esta sesión internacional, los teólogos que han sido invitados, a quienes expreso mi más cordial agradecimiento. Queremos recordar que las ponencias se desarrollan en conexión directa con diez países de los cinco continentes. Las reflexiones serán pronunciadas desde Roma, desde la sede de la Congregación del Clero, por el prof. Georges Cottier, teólogo de la Casa Pontificia, por el prof. Jean Galot y el prof. Bruno Forte. Además, participarán, desde Nueva York, el prof. Michael Hull; desde Manila, el prof. José Vidamor Yu; desde Taipei (Taiwan), el prof. Louis Aldrich; desde Johanesburgo, el prof. Rodney Moss; desde Bogotá, el prof. Silvio Cajiao; desde Regensburg, S. Exc. el prof. Gerhard Ludwig Müller; desde Sydney, el prof. Gary Devery; desde Madrid, el prof. Alfonso Carrasco; desde Moscú, el prof. Bogdan Sewerynik.
Deseo a todos una buena audición.