LOS MISIONEROS DEL ESPÍRITU SANTO
AL SERVICIO DE LOS SACERDOTES
A
través de estas líneas quiero compartir algunos aspectos del trabajo que los
Misioneros del Espíritu Santo[1]
desarrollan en favor de los sacerdotes. Lo haré en tres breves puntos: 1. Un poco de historia para entender el
complejo contexto en que nació esa Congregación. 2. Espiritualidad sacerdotal en el que se aborda el marco referencial
y el dinamismo que impulsa todo el trabajo. 3. Servicios a los sacerdotes. Aquí se detallan de manera concreta,
los proyectos, contenidos, sedes y responsables. Espero que pueda ser de alguna
utilidad para quienes se interesan en este sugestivo campo del servicio a los
sacerdotes en el fecundo huerto de la Iglesia.
La Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo nació con vocación
de servir a los sacerdotes. Cuando el Venerable Siervo de Dios, el padre Félix
de Jesús Rougier[2] la fundó en
la ciudad de México el año de 1914, en plena Revolución, había en su mente y en
su corazón un deseo que iluminaría las tareas posteriores del nuevo Instituto.
Este deseo pasó a formar parte de las Constituciones quedando expresado de la siguiente manera: Nada de lo que mira al sacerdocio nos deber
ser indiferente.[3]
Así, una urgente necesidad de la Iglesia quedaba cubierta en forma carismática
con el nacimiento de ese Instituto. Dios habla a través de los acontecimientos.
La coyuntura de la historia, dio pie para que esta «obra sacerdotal», deseada y
promovida por los obispos mexicanos, naciera y creciera porque era necesaria en
el México de aquel entonces. El ejército constitucionalista mandado por
Carranza y Obregón, el año de 1914, trajo una desolación al país nunca vista.
La Iglesia Católica y los sacerdotes fueron especialmente el blanco de esa
revuelta sin precedentes. Asaltos a templos, confiscación de seminarios, casas
episcopales y parroquiales; prisión de sacerdotes, quema de confesionarios,
«fusilamiento» de imágenes sagradas, profanación de ropas litúrgicas y objetos
sacros y de las mismas especies eucarísticas. Los sentimientos de los católicos
fueron heridos profundamente.
La
Constitución de Querétaro de 1917 no hizo sino poner por escrito el
anticlericalismo que se vivía entonces. Fue una ley que se prestó a la
posterior persecución de quienes se declaraban católicos. Especialmente los
sacerdotes quedaban marginados al no ser reconocidos.
El gobierno del general revolucionario
Plutarco Elías Calles, de 1924 a 1928, fue una dura experiencia para los
católicos puesto que emitió una absurda
ley que regulaba el culto religioso. Esta ley fue conocida con el nombre de su
autor: Ley Calles. Su entrada en vigor
provocó que los obispos decidieran la
suspensión del culto en todo el país. Entonces brotó el levantamiento armado
espontáneo de los católicos. El gobierno, despectivamente le llamó la guerra cristera, pero ese nombre revelaba el sentido profundo por el que
los católicos había tomados las armas.
Durante
esos años de luchas intestinas, el Estado buscaba eliminar a la Iglesia
Católica, quitando todo el influjo que ésta ejercía sobre el pueblo. Se
asesinaron al menos a un centenar de sacerdotes, sólo por odio a la fe. Este
fue el caldo de cultivo en donde nació una Congregación que ha buscado a través
de sus raíces y de su propia historia:
Dinamizar el servicio a los sacerdotes; siguiendo el ejemplo de Nuestro Padre
Fundador y en respuesta al carisma recibido, buscando con creatividad nuevos
caminos de acercamiento a ellos. Esta tarea es urgente sobre todo en estos días
en los que los Pastores, más que nunca, viven abrumados por las necesidades de
su grey.[4]
Los Misioneros del Espíritu Santo forman parte de una corriente de
espiritualidad sacerdotal más amplia. La Venerable Sierva de Dios, Concepción
Cabrera de Armida,[5] mística
laica, cuya vida y obra escrita dio origen a la Espiritualidad de la Cruz, fue
la inspiradora y el canal para generar en la Iglesia lo que se conoce como Familia de la Cruz. Es un conjunto de
Congregaciones Religiosas y Asociaciones Laicales que buscan vivir el
sacerdocio bautismal en plenitud, con un talante sacerdotal. Todas las obras
que participan de esta espiritualidad están empapadas de un carisma que tiene
como proprio el espíritu de Cristo Sacerdote y Víctima y quiere encarnarlo en
todos los estados posibles de vida. El tronco fundamental de esta dilatada
familia son las cinco Obras de la Cruz,[6]
que se mencionan a continuación:
§
El Apostolado de la Cruz (1894). Mediante unas sencillas reglas de vida
invita a sus asociados, laicos y laicas, sacerdotes, religiosos, religiosas y
obispos a vivir plenamente el misterio de la fecundidad cristiana ejerciendo el
sacerdocio bautismal.
§
Las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús (1897). En su
lema, Por ellos me consagro, expresan
su tarea en la Iglesia: a través de la adoración perpetua del S. Sacramento
oran y se entregan por los sacerdotes.
§
La Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús (1906). Propone a
quienes quieran vivir más radicalmente su vocación laical, una vida
comprometida en la oración y las obras de misericordia, especialmente dirigidas
en favor de los sacerdotes.
§
La Fraternidad Sacerdotal (1912). Es una asociación de sacerdotes tanto
seculares como religiosos que promueve la santidad del sacerdocio ministerial a
través de la amistad, los encuentros y la vivencia común del espíritu de la
Cruz.
§
Y finalmente los mencionados Misioneros del Espíritu Santo que tienen,
entre otras tareas, la de animar a las cinco obras de la Cruz y hacer efectivo
el carisma sacerdotal heredado de la Sra. Cabrera y de su fundador, el padre
Félix Rougier.
En los casi noventa años de su existencia, nuestra Congregación ha
buscado de muchas maneras servir a los sacerdotes. Ha habido una sana tensión
entre nuestras prioridades carismáticas y la misma realidad. Se ha recordado
frecuentemente entre nosotros que: Al
afirmar que nuestro carisma es esencialmente sacerdotal, el modo de vivirlo
consistirá fundamentalmente en el don de nosotros mismos, o en un ofrecimiento
sincero de nuestra vida entera a Dios y al hombre. Vivir el sacerdocio de Jesús
implica esa doble dimensión, hacia Dios y hacia el hombre. Hacia Dios en una
actitud de fidelidad y de obediencia, de entrega y de contemplación, y esto
especialmente a través del misterio eucarístico. Hacia el Hombre en una actitud
de misericordia y de servicio, de testimonio y de solidaridad fraterna.[7]
Nuestra
misión es esencialmente sacerdotal, pero no se agota en el servicio exclusivo a
los sacerdotes. Aquí quiero referirme
sólo a este campo preferencial en la
misión de nuestra Congregación.
En el momento actual nuestro servicio en esta
línea se concreta de la siguiente manera: ante todo, una convicción de los que
formamos la Congregación de que nuestra institución nació para servir a los
sacerdotes. Este servicio es por tanto una veta preferencial. Las
Constituciones de los Misioneros del Espíritu Santo, hablando de la misión presentan un orden de prioridad en los destinatarios: Los sacerdotes están llamados por su consagración a una configuración
peculiar con Cristo, Cabeza y Pastor
de la Iglesia y bajo la autoridad del Obispo, y son los principales
responsables en la edificación del Pueblo Sacerdotal. Por eso, ellos son los
primeros destinatarios de nuestra misión pastoral. Dedicaremos a su servicio lo
mejor de nuestros esfuerzos y recursos personales y comunitarios.[8]
Se ha
buscado concretar este artículo en diferentes formas. El servicio pide conocer
las necesidades, adaptarse y estar a la altura de los destinatarios.
Se tienen las siguientes tareas de servicio directo en favor de los
sacerdotes:
Confesión y dirección espiritual.
Hay una efectiva disponibilidad a la
petición de los obispos que solicitan la dirección espiritual en sus seminarios,
y en algunos casos también, en la enseñanza de diversas materias en los mismos.
Podemos mencionar nuestro servicio en los seminarios de Los Ángeles,
California, Portland, Oregon en Estados Unidos; el de San José de Costa Rica,
Centro América. Y los de Monterrey, Guadalajara, México D. F., Durango, San
Luis Potosí, Mérida, Tabasco, Tlapa,
León, Querétaro, etc., en la República Mexicana.
Las comunidades Sacerdotales.
Dos
comunidades de Misioneros del Espíritu Santo, una en la ciudad de México, Casa de Cristo Sacerdote[9]
y otra en la ciudad de Monterrey, N. L., Comunidad
de Servicio Sacerdotal[10]
ofrecen el personal cualificado que atiende a las peticiones de distintas diócesis
para dar cursos de formación, conferencias, retiros y ejercicios espirituales
para sacerdotes, diáconos y seminaristas. Son comunidades de «puertas abiertas»
para el clero diocesano; en un ambiente de familiar amistad se ofrece lo que se
tiene.
Integración en los Presbiterios.
La
participación activa de lo Misioneros del Espíritu Santo que estando en templos
o parroquias se insertan en las tareas diocesanas, asimilando y haciendo suyos
los planes pastorales de cada diócesis. Se busca estar presentes en las
reuniones decanales en abierta actitud de apoyo y servicio a los obispos y
sacerdotes.
La formación permanente para sacerdotes.[11]
A nadie
se le escapa la necesidad de que los sacerdotes, siempre inmersos en el trabajo
pastoral y asediados por innumerables pendientes que exigen su presencia y
esfuerzo, separen un tiempo para dedicar a su propia relación con Dios y
consigo mismos. Sólo así pueden estar en condiciones de ofrecer lo mejor de sí
a sus fieles. Ya nos los recuerda el Papa Juan Pablo II: La formación permanente es expresión y exigencia de la fidelidad del
sacerdote a su ministerio, es más, a su proprio ser. Es pues, amor a Jesucristo
y coherencia consigo mismo. Pero es también un acto de amor al Pueblo de Dios,
a cuyo servicio está puesto el sacerdote. […] La formación permanente es
necesaria para que el sacerdote pueda responder debidamente a este derecho del
Pueblo de Dios.[12]
Nuestra
Congregación ha realizado la promoción de la formación permanente de los
sacerdotes diocesanos a través de esquemas funcionales que se proponen a las
diócesis para que, en autogestión, ofrezcan la posibilidad a todos los
presbíteros de un tiempo dedicado a esta apremiante necesidad. La propuesta ha
sido mediante un proyecto integral, ofreciendo
asesoramiento a la Comisión del clero y el trabajo con todo el
presbiterio para elaborar el proyecto.
El
proyecto consta de los siguientes elementos:
§
Objetivo de la Formación Permanente.
§
Marco Doctrinal.
§
Análisis de la realidad del clero de la diócesis.
§
Programación de espacios, actividades y temáticas.
§
Equipo responsable de la formación permanente.
§
Evaluación del proyecto.
Nuestra colaboración consiste en:
§
Asesorar al equipo de Formación Permanente o a la Comisión del clero.
§
Proporcionar materiales para los espacios de formación.
§
Programar y evaluar con el Equipo de Formación Permanente.
Se han publicado los Itinerarios
Sacerdotales 1,[13]
2[14]
y 3[15]
que sirven como material de apoyo para algunos de los temas a tratar y de
manera especial para las reuniones mensuales de los decanatos.
Proyectos
existentes:
En la República
Mexicana:
Diócesis de
Texcoco: 180 sacerdotes. Proyecto a
cinco años (2000-2004).
Diócesis de Tlapa: 40 sacerdotes. Proyecto a cinco años
(2001-2005).
Diócesis de
Tabasco: 110 sacerdotes. Proyecto a cinco años (2002-2006)
Diócesis de
Querétaro: 160 sacerdotes. Proyecto a cinco años (2002-2006).
Diócesis de Tula:
80 sacerdotes. Proyecto a tres años (2003-2005).
Arquidiócesis de Morelia: 450
sacerdotes. Proyecto a cinco años (2003-2007).
Diócesis de Cuernavaca: 135 sacerdotes. Proyecto a tres años
(2004-2006).
Comunidad Trapense de Jacona, Zamora. Proyecto a tres años.
En otros lugares:
Conferencia Episcopal de Colombia:
21 diócesis del país. Proyecto a cinco años.
Vicariato Apostólico Nuflo de Chávez, Bolivia: Está por elaborarse el proyecto para cinco años con todo el
presbiterio.
El trabajo de la Formación Permanente ha contado con la valoración muy
positiva de los obispos y sacerdotes de las diócesis en las que se ha puesto en
acción.
El Centro de Espiritualidad Félix de Jesús.[16]
Es un
macroproyecto que abarca distintos trabajos pastorales de evangelización,
capacitación bíblica, casa de ejercicios, biblioteca y dos centro de trabajo
especialmente dirigidos a los
sacerdotes a los que nos referimos aquí:
1. La
Fundación Rougier. Esta casa de servicio sacerdotal, pretende tender la
mano al sacerdote con problemas de adicción. Tiene su origen también en el celo sacerdotal y en el carisma del padre
Félix Rougier que trabajó durante muchos años para ofrecer a los sacerdotes lo
mejor de su Congregación. Él invitaba a sus religiosos a disponer, no sólo de
casas para sacerdotes, sino de una actitud de caridad exquisita: En
ellas recibiremos con sumo cariño y amabilidad a todos los que se presenten a
recibir hospitalidad en nuestras casas…Recibiremos a los sacerdotes que
estuvieren fuera de su camino con más caridad, si cabe, que a los otros. Son
otros Cristos, amados de Jesús, y si son ovejas perdidas, nuestra misión especial
es buscarlas, encontrarlas y volverlas a llevar al Redil con todo amor y a toda
costa nuestra. Si están mal con su obispo haremos cuanto sea posible por
componer las cosas. Haremos por ellos lo que en su caso desearíamos que
hicieran por nosotros. Si no tienen dinero para comprarse vestidos, para viajes
necesarios o para ver médicos y proporcionarse medicamentos, les daremos como
si fueran de la comunidad. Y en cierto sentido lo son, pues son de Jesús. Si
cayeron, pensaremos que también cayó San Pedro y que Jesús lo buscó, lo
convirtió y no dejó de amarlo. Ya que el corazón de Jesús nos los manda, los
recibiremos de su mano, es decir, con toda el alma, y se los devolveremos tal
como El los quiere…Debemos nosotros amar a los sacerdotes, todos, como Jesús
los ama.[17]
En enero de 1994, se abrió esta casa sacerdotal para ofrecer un programa
terapéutico dirigido a aquellos sacerdotes, y en algunas ocasiones a
religiosas, que se encontraran aquejados por problemas de tipo adictivo,
emocional o psicológico, y con necesidad de una ayuda profesional a estos
niveles. Esta modalidad de casa sacerdotal se abrió con el nombre de «Fundación Rougier».[18]
Es una de las tres casas de este tipo que existen en la actualidad en la
República Mexicana, junto a la casa Alberione
en Guadalajara[19] y a la Casa de la Arquidiócesis de México[20]
y responde a una necesidad evidente para todo el clero y la vida religiosa
masculina.
La
mayor parte de las actividades relacionadas con el programa terapéutico, se
desarrollan en su centro operativo, dado que el programa se imparte bajo la
modalidad de internado. Otras actividades, como las que tienen que ver con
entrevistas, valoraciones y seguimiento, se realizan en las oficinas ubicadas
en el campus.[21]
Se
imparten también «Cursos de Prevención», con una duración de un día completo,
dirigidos a sacerdotes y religiosos que se interesan por reflexionar sobre el
tema de la prevención en la vida religiosa y sacerdotal.
La
estadística de la Fundación Rougier
hasta el momento actual, nos ofrece los siguientes datos:
Han
recibido su programa terapéutico (1994-2002) 30 religiosas y 380 sacerdotes. El
80% de los sacerdotes atendidos han sido de la República Mexicana, el
resto, de 14 países distintos.
2. El
Centro de Investigación y Entrenamiento en Pastoral (CIEP).[22]
Desde hace más de diez años, en la
ciudad de México hay una escuela de capacitación pensada especialmente para los
sacerdotes, religiosos y religiosas o laicos a los que se denomina «agentes
de pastoral». Se dirige preferentemente
a quienes atienden la formación de seminarios diocesanos o de institutos religiosos.
Se ofrece una licenciatura en dirección espiritual, un diplomado en Espiritualidad
de la Cruz y diversos cursos.
El CIEP funciona prácticamente todo el año.
Se destacan los curso de capacitación en la entrevista personal para adiestrar
en el arte de la dirección espiritual. Los esfuerzos de este Centro están orientados
a mejorar la calidad de la formación de los sacerdotes y religiosos a través de
una utilización adecuada de las ciencias psicológicas y espirituales; es un
aprendizaje interdisciplinar y vivencial que plantea responder a las
necesidades de la Iglesia en el mundo actual. Cuenta con un amplio personal
cualificado para desarrollar las tareas mencionadas. La escuela es frecuentada
por sacerdotes, religiosos y religiosas de muchas diócesis de México y durante
los cursos de verano, por algunos de Estados Unidos, Centro y Sudamérica.
Servicios de Alianza y Solidaridad (SAYS
Sacerdotes).[23]
Es un
servicio de carácter asistencial dirigido a los sacerdotes diocesanos. Tiene
como objetivo facilitar espacios y medios para la integración personal del
clero. Ofrece cuidado del nivel físico: visitas médicas, gimnasio, apoyo
económico para medicamentos, casa para vacaciones, ayuda a enfermos y ancianos.
Y desarrollo de los aspectos psicológico y espiritual mediante cursos, retiros,
apoyo psicológico o psiquiatrico. Este servicio, fundado por la Congregación de
Misioneros del Espíritu Santo, es coordinado exclusivamente por laicos.
Las siguientes áreas que mencionamos a continuación, están pensadas para
ayudar al trabajo pastoral de los obispos y sacerdotes:
El Sistema Integral de Evangelización (SINE).[24]
Consiste
en la aplicación de un plan pastoral para las parroquias. Ofrece especialmente
a los párrocos una estructura de organización pensada para implicar en las
tareas pastorales a todos los laicos que forman el territorio parroquial. Busca
animar el proceso de vida cristiana, desde los sacramentos de iniciación hasta
la madurez, a través del espíritu de Cristo Sacerdote y Víctima. Lleva el
nombre de «Sistema Integral de Evangelización» (SINE) porque aspira a formar cristianos
evangelizados que a su vez sean evangelizadores. Se subraya el aspecto
misionero de la Iglesia. Se ha aplicado en diversas parroquias de México,
América Latina y España con excelentes resultados.
Las Escuelas de la Cruz.[25]
La
formación de un amplio movimiento de evangelización, pensado especialmente para
campesinos y obreros, llamado Escuelas de
la Cruz, es una eficaz herramienta para los obispos y párrocos de zonas
campesinas, muchas veces apartadas de los centros urbanos. Se busca llevar el
mensaje kerigmático y ayudar a los cristianos de esos núcleos a tomar un
compromiso responsable en la vivencia de la fe. Este modelo se ha aplicado con
éxito en la mayoría de los países de América Latina.
Estos servicios que hemos mencionado,
quieren ser un apoyo a la realidad de los pastores de hoy, muchas veces
abrumados por las necesidades de sus fieles, expuestos al secularismo, cargados
de innumerables responsabilidades. Estamos invitados a acercarnos a servir a
los sacerdotes, a estar presentes en la vida del clero diocesano en actitud de
fraternidad, a favorecer la cercanía y la amistad; la comunión, la entrega.[26] En cada tarea que realizamos en favor del
clero diocesano queremos tener presentes las palabras del fundador: Veremos con grande interés todo los
referente al Sacerdocio y ayudaremos a los Sacerdotes en todas las formas
posibles.[27]
Carlos F. Vera Soto M.Sp.S. [28]
[1] www.msps.org
[2] El padre Félix de Jesús Rougier
Olanier nació en Meilhaud, en Auvernia, Francia el día 17 de diciembre 1859.
Entró con los padres maristas a los 19 años e hizo sus estudios en Francia y
Barcelona, España. Fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1886. En 1900
se le dio la orden de ir a México capital. En esta ciudad, providencialmente conoció a la señora Concepción
Cabrera de Armida que le propuso fundar los Religiosos
de la Cruz. Viaja a Francia en1904 para obtener el permiso de sus
superiores, que le es negado. Tras diez años separado de México y de Conchita,
por fin se le concede el permiso de fundar el nuevo Instituto y regresa a
México en 1914. Después de una vida entregada a la Iglesia Mexicana y habiendo
sufrido, como todo el clero, la persecución, murió santamente en la ciudad de
México el 10 de enero de 1938. Juan Pablo II lo ha declarado Venerable el
19 de diciembre de 2000. (Congregatio de Causis Sanctorum, Beatificationis et Canonizationis Servi Dei
Felicis a Iesu Rougier. Positio super virtutibus, nº 692, Mexicana, Roma
1991, I, 26-167).
[3] Palabras del Padre Rougier citadas
en: Misioneros del Espíritu Santo, Constituciones y Determinaciones, México
1994, 102.
[4] Jorge
Ortiz, Sup. Gral., En la Iglesia y
al servicio de la Iglesia, Circular 7, México 2001, ed. privada, 22.
[5] Concepción Cabrera de Armida nació en San Luis Potosí, el 8 de diciembre de 1862. Desde pequeña
dio muestras de una gran piedad y una profunda vida espiritual. Se casó el 8 de
noviembre de 1885, tuvo 9 hijos y enviudó en 1901. Recorrió todas las etapas de
la vida mística y fue una fecunda escritora espiritual. Desde el anonimato
voluntario supo fecundar a la Iglesia con sus escritos y aun influir en la vida
y formación de los clérigos. Conchita desarrolló una actividad apostólica
inusitada para una mujer, seglar y viuda. El episcopado la valoró y escuchó con
respeto y atención. Murió con fama de santidad el 3 de marzo de 1937 dejando a
la Iglesia un tesoro de escritos místicos. Fue declarada Venerable por el Papa
Juan Pablo II el 14 de diciembre de
1999. (Cf., J. M. Padilla, Concepción Cabrera de Armida, I,
1981, II, 1982, III, 1986, México).
[6] Las cinco Obras de la Cruz consideran a la Venerable Concepción Cabrera de
Armida como madre espiritual.
[7] Jorge
Ortiz, Sup. Gral., Nuestra misión:
¡Todo un reto!, Circular 2, México 1999, ed. privada, 25-26.
[8] Misioneros
del Espíritu Santo, Constituciones y Determinaciones, Art.
55. Los sacerdotes, México 1994, 101-102.
[9] Con domicilio en: Morelos 31,
Tlalpan, 14000 México, D. F. ccristosacerdote@yahoo.com.mx
[10] Se encuentra en: Panamá 127, Col.
Vista Hermosa, 64620 Monterrey, N. L. mspsmty@prodigy.net.mx
[11] Este servicio es coordinado por el
P. Cecilio Félez Marco M.Sp.S cecilio@msps.org
[12] Pastores
davo vobis, nº 70.
[13] M.
Rubín de Celis– C. Félez– I. Gómez Gordillo, Itinerario sacerdotal 1. Proceso de formación permanente para el
crecimiento espiritual del sacerdote diocesano, México 20012.
[14]
C. félez– J. Molina– I. Gómez-Gordillo, Itinerario Sacerdotal 2. Proceso de formación permanente para el crecimiento integral del sacerdote diocesano,
México 2002.
[15] C.
félez– J. Molina– I. Gómez-Gordillo, Itinerario Sacerdotal 3. Proceso de
formación permanente para el
crecimiento integral del sacerdote diocesano, México 2003.
[16] La sede de este centro, se
encuentra en la calle de Moneda 85-A, Tlalpan Centro, 14000 México, D. F. cefej@sedet.com.mx
[17] F.
Rougier, Escritos
Circulares-Cartas I y II, Madrid 1989, 184.
[18] El centro operativo de la Fundación Rougier, se encuentra
actualmente localizado en el kilómetro 31 de la carretera México-Pachuca,
Hacienda «Ojo de Agua»,l Estado de México, y su domicilio fiscal en Moneda
85-A, Tlalpan. Coordina el proyecto el P. Roberto Rodríguez C. M.Sp.S.
[19] Atendida por hermanas religiosas de
San Pablo.
[20] El clero diocesano ayudado de un
equipo laico coordinan este servicio.
[21] El Campus se encuentra en un sito distinto, en la calle de Monda 85-A,
Tlalpan Centro, 14000 México, D. F.
[22] El CIEP es coordinado por los PP. Arturo Padilla M.Sp. S. y Juan
Carreón M.Sp.S. ciepmsps@webtelmex.net.mx
www.ciep.org.mx
[23] SAYS
Sacerdotes tiene su sede en: Av. Universidad 1686, Col. Santa Catarina,
04010 México, D. F., saysacerdotes@prodigy.net.mx www.saysacerdotes.org
[24] El fundador del SINE,
es el P. Alfonso Navarro
Castellanos M.Sp.S. (2003 +), sineofic@hotmail.com www.sinecentral.org
[25] El fundador y actual responsable de
las Escuelas de la Cruz, es el P.
Javier Ascencio Dávalos M.Sp.S. escuelacruz@hotmail.com
[26] Cf. Jorge Ortiz, Sup. Gral., Nuestra
misión: ¡Todo un reto!, Circular 2, México 1999, ed. privada, 85.
[27] F. Rougier, Escritos
Circulares-Cartas I
y II, Madrid 1989, 68.
[28] El P. Carlos Fco. Vera, es doctor
en Historia Eclesiástica por la P. Universidad Gregoriana. Actualmente trabaja
en la investigación y difusión de la Espiritualidad de la Cruz.