LOS MISIONEROS DEL ESPÍRITU SANTO

AL SERVICIO DE LOS SACERDOTES

 

 

                                                                                    

A través de estas líneas quiero compartir algunos aspectos del trabajo que los Misioneros del Espíritu Santo[1] desarrollan en favor de los sacerdotes. Lo haré en tres breves puntos: 1. Un poco de historia para entender el complejo contexto en que nació esa Congregación. 2. Espiritualidad sacerdotal en el que se aborda el marco referencial y el dinamismo que impulsa todo el trabajo. 3. Servicios a los sacerdotes. Aquí se detallan de manera concreta, los proyectos, contenidos, sedes y responsables. Espero que pueda ser de alguna utilidad para quienes se interesan en este sugestivo campo del servicio a los sacerdotes en el fecundo huerto de la Iglesia.

 

1. Un poco de historia

La Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo nació con vocación de servir a los sacerdotes. Cuando el Venerable Siervo de Dios, el padre Félix de Jesús Rougier[2] la fundó en la ciudad de México el año de 1914, en plena Revolución, había en su mente y en su corazón un deseo que iluminaría las tareas posteriores del nuevo Instituto. Este deseo pasó a formar parte de las Constituciones quedando expresado   de la siguiente manera: Nada de lo que mira al sacerdocio nos deber ser indiferente.[3] Así, una urgente necesidad de la Iglesia quedaba cubierta en forma carismática con el nacimiento de ese Instituto. Dios habla a través de los acontecimientos.

 La coyuntura de la historia, dio pie  para que esta «obra sacerdotal», deseada y promovida por los obispos mexicanos, naciera y creciera porque era necesaria en el México de aquel entonces. El ejército constitucionalista mandado por Carranza y Obregón, el año de 1914, trajo una desolación al país nunca vista. La Iglesia Católica y los sacerdotes fueron especialmente el blanco de esa revuelta sin precedentes. Asaltos a templos, confiscación de seminarios, casas episcopales y parroquiales; prisión de sacerdotes, quema de confesionarios, «fusilamiento» de imágenes sagradas, profanación de ropas litúrgicas y objetos sacros y de las mismas especies eucarísticas. Los sentimientos de los católicos fueron heridos profundamente.

La Constitución de Querétaro de 1917 no hizo sino poner por escrito el anticlericalismo que se vivía entonces. Fue una ley que se prestó a la posterior persecución de quienes se declaraban católicos. Especialmente los sacerdotes quedaban marginados al no ser reconocidos.

 El gobierno del general revolucionario Plutarco Elías Calles, de 1924 a 1928, fue una dura experiencia para los católicos puesto que  emitió una absurda ley que regulaba el culto religioso. Esta ley fue conocida con el nombre de su autor: Ley Calles. Su entrada en vigor provocó  que los obispos decidieran la suspensión del culto en todo el país. Entonces brotó el levantamiento armado espontáneo de los católicos. El gobierno, despectivamente le llamó la guerra cristera, pero ese nombre revelaba el sentido profundo por el que los católicos había tomados las armas. 

Durante esos años de luchas intestinas, el Estado buscaba eliminar a la Iglesia Católica, quitando todo el influjo que ésta ejercía sobre el pueblo. Se asesinaron al menos a un centenar de sacerdotes, sólo por odio a la fe. Este fue el caldo de cultivo en donde nació una Congregación que ha buscado a través de sus raíces y de su propia historia: Dinamizar el servicio a los sacerdotes; siguiendo el ejemplo de Nuestro Padre Fundador y en respuesta al carisma recibido, buscando con creatividad nuevos caminos de acercamiento a ellos. Esta tarea es urgente sobre todo en estos días en los que los Pastores, más que nunca, viven abrumados por las necesidades de su grey.[4]

 

2. Espiritualidad sacerdotal

Los Misioneros del Espíritu Santo forman parte de una corriente de espiritualidad sacerdotal más amplia. La Venerable Sierva de Dios, Concepción Cabrera de Armida,[5] mística laica, cuya vida y obra escrita dio origen a la Espiritualidad de la Cruz, fue la inspiradora y el canal para generar en la Iglesia lo que se conoce como Familia de la Cruz. Es un conjunto de Congregaciones Religiosas y Asociaciones Laicales que buscan vivir el sacerdocio bautismal en plenitud, con un talante sacerdotal. Todas las obras que participan de esta espiritualidad están empapadas de un carisma que tiene como proprio el espíritu de Cristo Sacerdote y Víctima y quiere encarnarlo en todos los estados posibles de vida. El tronco fundamental de esta dilatada familia son las cinco Obras de la Cruz,[6] que se mencionan a continuación:

§         El Apostolado de la Cruz (1894). Mediante unas sencillas reglas de vida invita a sus asociados, laicos y laicas, sacerdotes, religiosos, religiosas y obispos a vivir plenamente el misterio de la fecundidad cristiana ejerciendo el sacerdocio bautismal.

§         Las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús (1897). En su lema, Por ellos me consagro, expresan su tarea en la Iglesia: a través de la adoración perpetua del S. Sacramento oran y se entregan por los sacerdotes.

§         La Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús (1906). Propone a quienes quieran vivir más radicalmente su vocación laical, una vida comprometida en la oración y las obras de misericordia, especialmente dirigidas en favor de los sacerdotes.

§         La Fraternidad Sacerdotal (1912). Es una asociación de sacerdotes tanto seculares como religiosos que promueve la santidad del sacerdocio ministerial a través de la amistad, los encuentros y la vivencia común del espíritu de la Cruz.

§         Y finalmente los mencionados Misioneros del Espíritu Santo que tienen, entre otras tareas, la de animar a las cinco obras de la Cruz y hacer efectivo el carisma sacerdotal heredado de la Sra. Cabrera y de su fundador, el padre Félix Rougier.

En los casi noventa años de su existencia, nuestra Congregación ha buscado de muchas maneras servir a los sacerdotes. Ha habido una sana tensión entre nuestras prioridades carismáticas y la misma realidad. Se ha recordado frecuentemente entre nosotros que: Al afirmar que nuestro carisma es esencialmente sacerdotal, el modo de vivirlo consistirá fundamentalmente en el don de nosotros mismos, o en un ofrecimiento sincero de nuestra vida entera a Dios y al hombre. Vivir el sacerdocio de Jesús implica esa doble dimensión, hacia Dios y hacia el hombre. Hacia Dios en una actitud de fidelidad y de obediencia, de entrega y de contemplación, y esto especialmente a través del misterio eucarístico. Hacia el Hombre en una actitud de misericordia y de servicio, de testimonio y de solidaridad fraterna.[7]

Nuestra misión es esencialmente sacerdotal, pero no se agota en el servicio exclusivo a los sacerdotes.  Aquí quiero referirme sólo a este campo preferencial  en la misión de nuestra Congregación.

 En el momento actual nuestro servicio en esta línea se concreta de la siguiente manera: ante todo, una convicción de los que formamos la Congregación de que nuestra institución nació para servir a los sacerdotes. Este servicio es por tanto una veta preferencial. Las Constituciones de los Misioneros del Espíritu Santo, hablando de la  misión presentan un orden de prioridad  en los destinatarios: Los sacerdotes están llamados por su consagración a una configuración peculiar con Cristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia y bajo la autoridad del Obispo, y son los principales responsables en la edificación del Pueblo Sacerdotal. Por eso, ellos son los primeros destinatarios de nuestra misión pastoral. Dedicaremos a su servicio lo mejor de nuestros esfuerzos y recursos personales y comunitarios.[8]

Se ha buscado concretar este artículo en diferentes formas. El servicio pide conocer las necesidades, adaptarse y estar a la altura de los destinatarios.   

 

3. Servicios a los sacerdotes

Se tienen las siguientes tareas de servicio directo en favor de los sacerdotes:

Confesión y dirección espiritual.  

Hay una efectiva disponibilidad a la  petición de los obispos que solicitan la dirección espiritual en sus seminarios, y en algunos casos también, en la enseñanza de diversas materias en los mismos. Podemos mencionar nuestro servicio en los seminarios de Los Ángeles, California, Portland, Oregon en Estados Unidos; el de San José de Costa Rica, Centro América. Y los de Monterrey, Guadalajara, México D. F., Durango, San Luis Potosí, Mérida,  Tabasco, Tlapa, León, Querétaro, etc., en la República Mexicana.

Las comunidades Sacerdotales.

Dos comunidades de Misioneros del Espíritu Santo, una en la ciudad de México, Casa de Cristo Sacerdote[9] y otra en la ciudad de Monterrey, N. L., Comunidad de Servicio Sacerdotal[10] ofrecen el personal cualificado que atiende a las peticiones de distintas diócesis para dar cursos de formación, conferencias, retiros y ejercicios espirituales para sacerdotes, diáconos y seminaristas. Son comunidades de «puertas abiertas» para el clero diocesano; en un ambiente de familiar amistad se ofrece lo que se tiene.

Integración en los Presbiterios.

La participación activa de lo Misioneros del Espíritu Santo que estando en templos o parroquias se insertan en las tareas diocesanas, asimilando y haciendo suyos los planes pastorales de cada diócesis. Se busca estar presentes en las reuniones decanales en abierta actitud de apoyo y servicio a los obispos y sacerdotes.

La formación permanente para sacerdotes.[11]

A nadie se le escapa la necesidad de que los sacerdotes, siempre inmersos en el trabajo pastoral y asediados por innumerables pendientes que exigen su presencia y esfuerzo, separen un tiempo para dedicar a su propia relación con Dios y consigo mismos. Sólo así pueden estar en condiciones de ofrecer lo mejor de sí a sus fieles. Ya nos los recuerda el Papa Juan Pablo II: La formación permanente es expresión y exigencia de la fidelidad del sacerdote a su ministerio, es más, a su proprio ser. Es pues, amor a Jesucristo y coherencia consigo mismo. Pero es también un acto de amor al Pueblo de Dios, a cuyo servicio está puesto el sacerdote. […] La formación permanente es necesaria para que el sacerdote pueda responder debidamente a este derecho del Pueblo de Dios.[12]

Nuestra Congregación ha realizado la promoción de la formación permanente de los sacerdotes diocesanos a través de esquemas funcionales que se proponen a las diócesis para que, en autogestión, ofrezcan la posibilidad a todos los presbíteros de un tiempo dedicado a esta apremiante necesidad. La propuesta ha sido mediante un proyecto integral, ofreciendo  asesoramiento a la Comisión del clero y el trabajo con todo el presbiterio para elaborar el proyecto.

El proyecto consta de los siguientes elementos:

§           Objetivo de la Formación Permanente.

§           Marco Doctrinal.

§           Análisis de la realidad del clero de la diócesis.

§           Programación de espacios, actividades y temáticas.

§           Equipo responsable de la formación permanente.

§           Evaluación del proyecto.

Nuestra colaboración consiste en:

§           Asesorar al equipo de Formación Permanente o a la Comisión del clero.

§           Proporcionar materiales para los espacios de formación.

§           Programar y evaluar con el Equipo de Formación Permanente.

Se han publicado los Itinerarios Sacerdotales 1,[13] 2[14] y 3[15] que sirven como material de apoyo para algunos de los temas a tratar y de manera especial para las reuniones mensuales de los decanatos.

Proyectos existentes:

En la República Mexicana:

Diócesis de Texcoco: 180 sacerdotes. Proyecto a cinco años (2000-2004). 

Diócesis de Tlapa: 40 sacerdotes. Proyecto a cinco años (2001-2005).

Diócesis de Tabasco: 110 sacerdotes. Proyecto a cinco años (2002-2006)

Diócesis de Querétaro: 160 sacerdotes. Proyecto a cinco años (2002-2006).

Diócesis de Tula: 80 sacerdotes. Proyecto a tres años (2003-2005).

Arquidiócesis de Morelia: 450 sacerdotes. Proyecto a cinco años (2003-2007).

Diócesis de Cuernavaca: 135 sacerdotes. Proyecto a tres años (2004-2006).

Comunidad Trapense de Jacona, Zamora. Proyecto a tres años.

En otros lugares:

Conferencia Episcopal de Colombia: 21 diócesis del país. Proyecto a cinco años.

Vicariato Apostólico Nuflo de Chávez, Bolivia:  Está por elaborarse el proyecto para cinco años con todo el presbiterio.

El trabajo de la Formación Permanente ha contado con la valoración muy positiva de los obispos y sacerdotes de las diócesis en las que se ha puesto en acción.

El Centro de Espiritualidad Félix de Jesús.[16]

Es un macroproyecto que abarca distintos trabajos pastorales de evangelización, capacitación bíblica, casa de ejercicios, biblioteca y dos centro de trabajo especialmente  dirigidos a los sacerdotes a los que nos referimos aquí:

1. La Fundación Rougier. Esta casa de servicio sacerdotal, pretende tender la mano al sacerdote con problemas de adicción. Tiene su  origen también en el celo sacerdotal y en el carisma del padre Félix Rougier que trabajó durante muchos años para ofrecer a los sacerdotes lo mejor de su Congregación. Él invitaba a sus religiosos a disponer, no sólo de casas para sacerdotes, sino de una actitud de caridad exquisita: En ellas recibiremos con sumo cariño y amabilidad a todos los que se presenten a recibir hospitalidad en nuestras casas…Recibiremos a los sacerdotes que estuvieren fuera de su camino con más caridad, si cabe, que a los otros. Son otros Cristos, amados de Jesús, y si son ovejas perdidas, nuestra misión especial es buscarlas, encontrarlas y volverlas a llevar al Redil con todo amor y a toda costa nuestra. Si están mal con su obispo haremos cuanto sea posible por componer las cosas. Haremos por ellos lo que en su caso desearíamos que hicieran por nosotros. Si no tienen dinero para comprarse vestidos, para viajes necesarios o para ver médicos y proporcionarse medicamentos, les daremos como si fueran de la comunidad. Y en cierto sentido lo son, pues son de Jesús. Si cayeron, pensaremos que también cayó San Pedro y que Jesús lo buscó, lo convirtió y no dejó de amarlo. Ya que el corazón de Jesús nos los manda, los recibiremos de su mano, es decir, con toda el alma, y se los devolveremos tal como El los quiere…Debemos nosotros amar a los sacerdotes, todos, como Jesús los ama.[17]

 En enero de 1994,  se abrió esta casa sacerdotal para ofrecer un programa terapéutico dirigido a aquellos sacerdotes, y en algunas ocasiones a religiosas, que se encontraran aquejados por problemas de tipo adictivo, emocional o psicológico, y con necesidad de una ayuda profesional a estos niveles. Esta modalidad de casa sacerdotal se abrió con el nombre de «Fundación Rougier».[18] Es una de las tres casas de este tipo que existen en la actualidad en la República Mexicana, junto a la casa Alberione en Guadalajara[19] y a la Casa de la Arquidiócesis de México[20] y responde a una necesidad evidente para todo el clero y la vida religiosa masculina.

La mayor parte de las actividades relacionadas con el programa terapéutico, se desarrollan en su centro operativo, dado que el programa se imparte bajo la modalidad de internado. Otras actividades, como las que tienen que ver con entrevistas, valoraciones y seguimiento, se realizan en las oficinas ubicadas en el campus.[21]

Se imparten también «Cursos de Prevención», con una duración de un día completo, dirigidos a sacerdotes y religiosos que se interesan por reflexionar sobre el tema de la prevención en la vida religiosa y sacerdotal.

La estadística de la Fundación Rougier hasta el momento actual, nos ofrece los siguientes datos:

Han recibido su programa terapéutico (1994-2002) 30 religiosas y 380 sacerdotes. El 80% de los sacerdotes atendidos han sido de la República Mexicana, el resto,  de 14 países distintos.

2. El Centro de Investigación y Entrenamiento en Pastoral (CIEP).[22] Desde hace más de diez años, en la ciudad de México hay una escuela de capacitación pensada especialmente para los sacerdotes, religiosos y religiosas o laicos a los que se denomina «agentes de  pastoral». Se dirige preferentemente a quienes atienden la formación de seminarios diocesanos o de institutos religiosos. Se ofrece una licenciatura en dirección espiritual, un diplomado en Espiritualidad de la Cruz y diversos cursos.

El CIEP funciona prácticamente todo el año. Se destacan los curso de capacitación en la entrevista personal para adiestrar en el arte de la dirección espiritual. Los esfuerzos de este Centro están orientados a mejorar la calidad de la formación de los sacerdotes y religiosos a través de una utilización adecuada de las ciencias psicológicas y espirituales; es un aprendizaje interdisciplinar y vivencial que plantea responder a las necesidades de la Iglesia en el mundo actual. Cuenta con un amplio personal cualificado para desarrollar las tareas mencionadas. La escuela es frecuentada por sacerdotes, religiosos y religiosas de muchas diócesis de México y durante los cursos de verano, por algunos de Estados Unidos, Centro y Sudamérica.

Servicios de Alianza y Solidaridad (SAYS Sacerdotes).[23]

Es un servicio de carácter asistencial dirigido a los sacerdotes diocesanos. Tiene como objetivo facilitar espacios y medios para la integración personal del clero. Ofrece cuidado del nivel físico: visitas médicas, gimnasio, apoyo económico para medicamentos, casa para vacaciones, ayuda a enfermos y ancianos. Y desarrollo de los aspectos psicológico y espiritual mediante cursos, retiros, apoyo psicológico o psiquiatrico. Este servicio, fundado por la Congregación de Misioneros del Espíritu Santo, es coordinado exclusivamente por laicos.

Las siguientes áreas que mencionamos a continuación, están pensadas para ayudar al trabajo pastoral de los obispos y sacerdotes:

El Sistema Integral de Evangelización (SINE).[24]

Consiste en la aplicación de un plan pastoral para las parroquias. Ofrece especialmente a los párrocos una estructura de organización pensada para implicar en las tareas pastorales a todos los laicos que forman el territorio parroquial. Busca animar el proceso de vida cristiana, desde los sacramentos de iniciación hasta la madurez, a través del espíritu de Cristo Sacerdote y Víctima. Lleva el nombre de «Sistema Integral de Evangelización» (SINE) porque aspira a formar cristianos evangelizados que a su vez sean evangelizadores. Se subraya el aspecto misionero de la Iglesia. Se ha aplicado en diversas parroquias de México, América Latina y España con excelentes resultados.

Las Escuelas de la Cruz.[25]

La formación de un amplio movimiento de evangelización, pensado especialmente para campesinos y obreros, llamado Escuelas de la Cruz, es una eficaz herramienta para los obispos y párrocos de zonas campesinas, muchas veces apartadas de los centros urbanos. Se busca llevar el mensaje kerigmático y ayudar a los cristianos de esos núcleos a tomar un compromiso responsable en la vivencia de la fe. Este modelo se ha aplicado con éxito en la mayoría de los países de América Latina.

Estos servicios que hemos mencionado,  quieren ser un apoyo a la realidad de los pastores de hoy, muchas veces abrumados por las necesidades de sus fieles, expuestos al secularismo, cargados de innumerables responsabilidades. Estamos invitados a acercarnos a servir a los sacerdotes, a estar presentes en la vida del clero diocesano en actitud de fraternidad, a favorecer la cercanía y la amistad; la comunión, la entrega.[26]  En cada tarea que realizamos en favor del clero diocesano queremos tener presentes las palabras del fundador: Veremos con grande interés todo los referente al Sacerdocio y ayudaremos a los Sacerdotes en todas las formas posibles.[27]

 

Carlos F. Vera Soto M.Sp.S. [28]



[1] www.msps.org

[2] El padre Félix de Jesús Rougier Olanier nació en Meilhaud, en Auvernia, Francia el día 17 de diciembre 1859. Entró con los padres maristas a los 19 años e hizo sus estudios en Francia y Barcelona, España. Fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1886. En 1900 se le dio la orden de ir a México capital. En esta ciudad,  providencialmente conoció a la señora Concepción Cabrera de Armida que le propuso fundar los Religiosos de la Cruz. Viaja a Francia en1904 para obtener el permiso de sus superiores, que le es negado. Tras diez años separado de México y de Conchita, por fin se le concede el permiso de fundar el nuevo Instituto y regresa a México en 1914. Después de una vida entregada a la Iglesia Mexicana y habiendo sufrido, como todo el clero, la persecución, murió santamente en la ciudad de México el 10 de enero de 1938. Juan Pablo II lo ha declarado Venerable el 19  de diciembre de 2000. (Congregatio de Causis Sanctorum, Beatificationis et Canonizationis Servi Dei Felicis a Iesu Rougier. Positio super virtutibus, nº 692, Mexicana, Roma 1991, I, 26-167).

[3] Palabras del Padre Rougier citadas en: Misioneros del Espíritu Santo, Constituciones y Determinaciones, México 1994, 102.

[4] Jorge Ortiz, Sup. Gral., En la Iglesia y al servicio de la Iglesia, Circular 7, México 2001, ed. privada, 22.

[5] Concepción Cabrera de Armida nació en San Luis Potosí, el 8 de diciembre de 1862. Desde pequeña dio muestras de una gran piedad y una profunda vida espiritual. Se casó el 8 de noviembre de 1885, tuvo 9 hijos y enviudó en 1901. Recorrió todas las etapas de la vida mística y fue una fecunda escritora espiritual. Desde el anonimato voluntario supo fecundar a la Iglesia con sus escritos y aun influir en la vida y formación de los clérigos. Conchita desarrolló una actividad apostólica inusitada para una mujer, seglar y viuda. El episcopado la valoró y escuchó con respeto y atención. Murió con fama de santidad el 3 de marzo de 1937 dejando a la Iglesia un tesoro de escritos místicos. Fue declarada Venerable por el Papa Juan Pablo II el  14 de diciembre de 1999. (Cf., J. M. Padilla, Concepción Cabrera de Armida, I, 1981,  II, 1982, III, 1986, México).

[6] Las cinco Obras de la Cruz consideran a la Venerable Concepción Cabrera de Armida como madre espiritual.

[7] Jorge Ortiz, Sup. Gral., Nuestra misión: ¡Todo un reto!, Circular 2, México 1999, ed. privada, 25-26.

[8] Misioneros del Espíritu Santo, Constituciones y Determinaciones, Art. 55. Los sacerdotes, México 1994, 101-102.

[9] Con domicilio en: Morelos 31, Tlalpan, 14000 México, D. F. ccristosacerdote@yahoo.com.mx

[10] Se encuentra en: Panamá 127, Col. Vista Hermosa, 64620 Monterrey, N. L. mspsmty@prodigy.net.mx

[11] Este servicio es coordinado por el P. Cecilio Félez Marco M.Sp.S cecilio@msps.org

[12] Pastores davo vobis, nº 70.

[13] M. Rubín de Celis– C. Félez– I. Gómez Gordillo, Itinerario sacerdotal 1. Proceso de formación permanente para el crecimiento espiritual del sacerdote diocesano, México 20012.

[14]  C. félez– J. Molina– I.  Gómez-Gordillo, Itinerario Sacerdotal 2. Proceso de formación  permanente para el crecimiento integral del sacerdote diocesano, México 2002.

[15] C. félez– J. Molina– I.  Gómez-Gordillo, Itinerario Sacerdotal 3. Proceso de formación  permanente para el crecimiento integral del sacerdote diocesano, México 2003.

[16] La sede de este centro, se encuentra en la calle de Moneda 85-A, Tlalpan Centro, 14000 México, D. F. cefej@sedet.com.mx

[17] F. Rougier, Escritos Circulares-Cartas I y II, Madrid 1989, 184.

[18] El centro operativo de la Fundación Rougier, se encuentra actualmente localizado en el kilómetro 31 de la carretera México-Pachuca, Hacienda «Ojo de Agua»,l Estado de México, y su domicilio fiscal en Moneda 85-A, Tlalpan. Coordina el proyecto el P. Roberto Rodríguez C. M.Sp.S.

[19] Atendida por hermanas religiosas de San Pablo.

[20] El clero diocesano ayudado de un equipo laico  coordinan este servicio.

[21] El Campus se encuentra en un sito distinto, en la calle de Monda 85-A, Tlalpan Centro, 14000 México, D. F.

[22] El CIEP es coordinado por los PP. Arturo Padilla M.Sp. S. y Juan Carreón M.Sp.S. ciepmsps@webtelmex.net.mx www.ciep.org.mx

[23] SAYS Sacerdotes tiene su sede en: Av. Universidad 1686, Col. Santa Catarina, 04010 México, D. F., saysacerdotes@prodigy.net.mx  www.saysacerdotes.org

[24] El fundador del SINE,  es el P. Alfonso Navarro  Castellanos M.Sp.S. (2003 +), sineofic@hotmail.com  www.sinecentral.org

[25] El fundador y actual responsable de las Escuelas de la Cruz, es el P. Javier Ascencio Dávalos M.Sp.S. escuelacruz@hotmail.com

[26] Cf. Jorge Ortiz, Sup. Gral., Nuestra misión: ¡Todo un reto!, Circular 2, México 1999, ed. privada, 85.

[27] F. Rougier, Escritos Circulares-Cartas I y II, Madrid 1989, 68.

[28] El P. Carlos Fco. Vera, es doctor en Historia Eclesiástica por la P. Universidad Gregoriana. Actualmente trabaja en la investigación y difusión de la Espiritualidad de la Cruz.